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sábado, 19 de noviembre de 2016

Papa Francisco al frente de la revolución de las obras de misericordia

Los Viernes de Misericordia del Pontífice en una colección de imágenes  


Papa Francisco al frente de la revolución de las obras de misericordia

ARY WALDIR RAMOS DÍAZ, aleteia  
Si cada uno de nosotros hace una obra de misericordia al día, se producirá una revolución en el mundo”, se lee en un twitter del papa Francisco del 15 de noviembre, convencido de que la mejor manera de evangelizar es actuar, “ponerse en camino”.
En este sentido, el Año Santo de la Misericordia estuvo lleno de sorpresas de último momento, cuando el papa Francisco salía de Santa Marta casi de puntillas y en su auto iba a cumplir sus obras personales de caridad, los llamados: Viernes de misericordia.

El domingo 20 de noviembre, el papa Francisco cierra la puerta santa de San Pedro y en el balance final se calcula que cerca de 21 millones de personas han peregrinado a Roma durante este Año Santo. Y millones más en el mundo han seguido sus gestos a través de los medios de comunicación.

Pero la misericordia no termina, es la promesa evangélica inmanente que Francisco desea plantear también con el reciente anuncio de la publicación de la Carta Apostólica, Misericordia et Misera, el próximo lunes 21 de noviembre en ocasión de la clausura de la Puerta Santa en San Pedro el domingo y la conclusión del Año Santo.
y
Precisamente, en la reciente entrevista al diario italiano Avvenire, el papa Francisco asegura que en este Jubileo los que “descubren que son muy amados comienzan a salir de la mala soledad, de la separación que lleva a odiar a los demás y a sí mismos”.

“Espero -continuó- que muchas personas hayan descubierto que son muy amadas por Jesús y que se dejen abrazar por Él. La misericordia es el nombre de Dios y también es su debilidad, su punto débil. Su misericordia lo lleva siempre al perdón, a olvidarse de nuestros pecados”.

El Pontífice reveló que en este Año Santo no hizo algún plan. “Simplemente hice lo que me inspiraba el Espíritu Santo”, dijo a la periodista Stefania Falasca.
Podemos decir que los Viernes de la Misericordia entran en esta lógica de sana sorpresa. “Me fueron viniendo las cosas. Me dejé llevar por el Espíritu. Se trataba solo de ser dóciles al Espíritu Santo, dejar que fuera Él quien hiciera las cosas”.

La última de estas visitas de la misericordia de día viernes fue a 7 familias, todas conformadas por jóvenes que han dejado el sacerdocio durante estos últimos años y que se sentían excluidos debido a su decisión.

“La primera reacción ha sido de maravilla y de placentera sorpresa porque, por primera vez, un obispo me buscaba. ¡Y luego el obispo de Roma, no uno cualquiera! Porque, en trece años, jamás nadie me había buscado de esa manera”, comentó Andrea Vallini, ex-párroco romano, sobre su experiencia al ver llegar al Papa a su casa, el pasado 11 de noviembre.

“Me he sentido en el pasado algo excluido y, por ende, este interés (del Papa) me sorprendido un poco”, dijo Vallini a Radio Vaticano.

De hecho, interpretar este pontificado requiere antes que estar al tanto de los discursos, mensajes y documentos de Francisco, ir a observar sus gestos concretos.

No es casualidad que él mismo diga que necesita mirar a los ojos de las personas para comunicarse con ellas en la entrevista concedida a padre Antonio Spadaro, publicada en el libro Nei tuoi occhi è la mia parola (En tus ojos está mi palabra), ed. Rizzoli, 2016.

Así, en esas visitas fortuitas de la misericordia, el Papa miró a los ojos 20 mujeres liberadas de la esclavitud de la prostitución que viven en la casa de la Comunidad Papa Juan XXIII en Roma.

En esa ocasión, Francisco conmovido, les pidió perdón por todos los hombres que les han provocado sufrimiento. “Les pido perdón a todas ustedes. Por todos los cristianos, los católicos, que han abusado de ustedes. Y también perdón de mi parte, porque no he rezado lo suficiente por ustedes y por esta esclavitud”.

Francisco durante estos meses tuvo una caricia, una voz de aliento, una mirada, un abrazo para las personas excluidas y necesitadas, predilectas del Padre de la Misericordia; ancianos, drogodependientes, refugiados, sacerdotes ancianos y enfermos, entre otros.

Bergoglio es un Papa de gestos que se multiplican. Lanza con su lenguaje no verbal preguntas a cada hombre y mujer de nuestro tiempo.

Justamente, los cuatro evangelios presentan 220 preguntas. “La pregunta es la comunicación no violenta, que no hace callar al otro sino que relanza el diálogo, lo involucra y al mismo tiempo lo deja libre”, nos recuerda el sacerdote Ermes Ronchi, en su predicación con motivo de los ejercicios a la Curia romana (07.03.2016).

Así, los gestos del Papa en los Viernes de Misericordia son un texto abierto para interrogarnos. Por eso, cabe recordar su ultima audiencia jubilar del sábado 12 de noviembre.

¡Cuántas personas cansadas y oprimidas nos encontramos de nuevo hoy! En la calle, en las oficinas públicas, en los ambulatorios médicos… La mirada de Jesús descansa sobre cada uno de esos rostros, incluso a través de nuestros ojos.
¿Y cómo es nuestro corazón? ¿Es misericordioso? ¿Es nuestra manera de pensar y de actuar inclusivo?, preguntó.
A continuación, algunos videos y enlaces que documentan esos gestos de misericordia del Papa.

Enero 2016
En enero de este año, el Pontífice visitó una casa de reposo para ancianos y una para enfermos en estado vegetativo en Tor Spaccata.
Febrero 2016
En febrero fue a ver a una comunidad de tóxico-dependientes en Castelgandolfo
Marzo 2016
En marzo (el Jueves Santo) visitó el Centro de Acogida para Refugiados Casa de Castelnuovo di Porto.

Abril 2016
En abril, la visita a los refugiados y migrantes en la isla de Lesbos; en mayo, la comunidad del «Chicco» para personas con graves enfermedades mentales en Ciampino

Junio 2016
En junio visitó dos comunidades romanas para sacerdotes ancianos y enfermos.
Julio 2016
El viernes 29 de julio, durante el viaje a Polonia, el Papa vivió su Viernes de la Misericordia con la oración silenciosa en Auschwitz-Birkenau, con la visita a los niños enfermos del hospital infantil de Cracovia y con el Via Crucis con los jóvenes de la JMJ, durante el que participaron jóvenes sirios, iraquíes y de otras zonas del mundo en las que se viven guerras y sufrimientos.
Agosto 2016
El 12 de agosto visitó a un grupo de mujeres que fueron arrancadas de las redes de la prostitución gracias a la Comunidad Juan XXIII fundada por don Preste Benzi.

Septiembre 2016
El 16 de septiembre visitó dos estructuras sanitarias para visitar a los recién nacidos con problemas en el hospital San Giovanni de Roma y a pacientes en estado terminal de la Villa Speranza.
Octubre 2016
El 14 de octubre, el Pontífice visitó la casa para niños con graves problemas familiares Vilaggio SOS Bambini, en la zona de Boccea.
Noviembre 2016
En noviembre visitó a 7 ex sacerdotes con familia en un apartamento en la periferia de Roma.
Archivo video: Claudia Soberón



lunes, 14 de noviembre de 2016

Los tesoros de la Iglesia no son sus catedrales, sino los pobres

Un examen de conciencia en diez puntos que todo cristiano debería hacer al final del Jubileo


Los tesoros de la Iglesia no son sus catedrales, sino los pobres

Jesús Colina, aleteia
Los tesoros de la Iglesia no son su catedrales, sino los pobres, ha explicado el Papa Francisco este domingo al concluir el Jubileo de las personas socialmente excluidas, convocado al final del Año de la Misericordia.

La homilía de la celebración eucarística, en la Basílica vaticana, que acogía a seis mil personas pobres, ofreció la oportunidad a Francisco para abrir su corazón y pedir a los cristianos que hagan un examen de conciencia sobre la manera en que la Iglesia trata a los pobres.

Estas son las diez consignas que el Papa compartió con los presentes, muchos de ellos sin techo. Son la base para un examen de conciencia que debería hacer todo cristiano al final de este jubileo.

1. “¿Qué tiene valor en la vida, cuáles son las riquezas que no pasan? Está claro que son dos: el Señor y el prójimo. ¡Estas dos riquezas no pasan! Estos son los bienes más grandes que hay que amar”.

2. “La persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la creación, con frecuencia es descartada, porque se prefieren cosas que pasan. Y esto es inaceptable, pues el hombre es el bien más precioso a los ojos de Dios”.

3. “Hay que preocuparse cuando la conciencia se anestesia y ya no se hace caso del hermano que sufre a nuestro lado, de los problemas serios del mundo, que se convierten en estribillos ya escuchados en los guiones de los telediarios”.

4. Dirigiéndose a los pobres: “Con su presencia, ustedes nos ayudan a sintonizarnos en la longitud de onda de Dios, a mirar lo que Él mira: Él no se queda en las apariencias”.

5. “¡Cuánto daño nos hace fingir que no nos damos cuenta de que Lázaro es excluido y descartado! Esto significa dar la espalda a Dios. ¡Es dar la espalda a Dios!”.

6. “Cuando el interés se concentra en las cosas que hay que producir, y no en las personas que hay que amar, nos encontramos ante un síntoma de esclerosis espiritual”.

7. “Esta es la trágica contradicción de nuestro tiempo:  cuanto más aumentan el progreso y las posibilidades —algo que está bien— más aumenta el número de quienes no pueden acceder a ellos”.

8. “No podemos quedarnos tranquilos en casa, mientras Lázaro yace en la puerta: no puede haber paz en casa de quien está bien, cuando falta justicia en la casa de todos”.

9. Que el Señor libre a los hijos de la Iglesia “de los intereses y de los privilegios, del apego al poder y a la gloria, de la seducción del espíritu del mundo”.



10. “Nuestra tarea consiste en cuidar de la verdadera riqueza, que son los pobres”, “los verdaderos tesoros de la Iglesia”.

domingo, 15 de marzo de 2015

Más sobre el Jubileo de la Misericordia


El Papa Francisco anuncia que la Iglesia celebrará un gran Año Jubilar dedicado a la Misericordia
El Papa ha querido dar ejemplo confesándose

El Papa Francisco ha anunciado este viernes, 13 de marzo de 2015, en la Basílica de San Pedro, la celebración de un Año Santo extraordinario. Este Jubileo de la Misericordia comenzará el presente año con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la solemnidad de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre, y concluirá el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. 

El Santo Padre, al inicio del año, exclamó: “Estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Este es el tiempo de la misericordia. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”

El anuncio se ha realizado coincidiendo con el segundo aniversario de la elección del papa Francisco, durante la homilía de la celebración penitencial con la que el Santo Padre ha dado inicio a la 24 horas para el Señor, iniciativa propuesta por el Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización para promover en todo el mundo la apertura extraordinaria de las iglesias y favorecer la celebración del sacramento de la Reconciliación. El tema de este año ha sido tomado de la carta de San Pablo a los Efesios: “Dios rico en misericordia” (Ef 2,4).

La apertura del próximo Jubileo adquiere un significado especial ya que tendrá lugar en el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, ocurrida en 1965. Será por tantoun impulso para que la Iglesia continúe la obra iniciada con el Vaticano II, ha informado la Oficina de Prensa de la Santa Sede en un comunicado.

Durante el Jubileo las lecturas para los domingos del tiempo ordinario serán tomadas del Evangelio de Lucas, conocido como “el evangelista de la misericordia”. Dante Alighieri lo definía “scriba mansuetudinis Christi”, “narrador de la mansedumbre de Cristo”. Son bien conocidas las parábolas de la misericordia presentes en este Evangelio: la oveja perdida, la moneda extraviada, el padre misericordioso.

El anuncio oficial y solemne del Año Santo tendrá lugar con la lectura y publicación junto a la Puerta Santa de la Bula, el Domingo de la Divina Misericordia, fiesta instituida por San Juan Pablo II que se celebra el domingo siguiente a la Pascua.

Antiguamente, para los hebreos el jubileo era un año declarado santo, que recurría cada 50 años, y durante el cual se debía restituir la igualdad a todos los hijos de Israel, ofreciendo nuevas posibilidades a las familias que habían perdido sus propiedades e incluso la libertad personal. A los ricos, en cambio, el año jubilar les recordaba que llegaría el tiempo en el que los esclavos israelitas, llegados a ser nuevamente iguales a ellos, podrían reivindicar sus derechos. “La justicia, según la ley de Israel, consistía sobre todo en la protección de los débiles (S. Juan Pablo II, Tertio Millennio Adveniente 13).

La Iglesia católica inició la tradición del Año Santo con el Papa Bonifacio VIII, en el año 1300. Este Pontífice previó la realización de un jubileo cada siglo. Desde el año 1475 – para permitir a cada generación vivir al menos un Año Santo – el jubileo ordinario comenzó a espaciarse al ritmo de cada 25 años. Un jubileo extraordinario, en cambio, se proclama con ocasión de un acontecimiento de particular importancia.

Los Años Santos ordinarios celebrados hasta hoy han sido 26. El último fue el Jubileo del año 2000. La costumbre de proclamar Años Santos extraordinarios se remonta al siglo XVI. Los últimos de ellos, celebrados el siglo pasado, fueron el de 1933, proclamado por Pío XI con motivo del XIX centenario de la Redención, y el de 1983, proclamado por Juan Pablo II por los 1950 años de la Redención.

La Iglesia católica ha dado al jubileo hebreo un significado más espiritual. Consiste en un perdón general, una indulgencia abierta a todos, y en la posibilidad de renovar la relación con Dios y con el prójimo. De este modo, el Año Santo es siempre una oportunidad para profundizar la fe y vivir con un compromiso renovado el testimonio cristiano.

Con el Jubileo de la Misericordia, el papa Francisco pone al centro de la atención el Dios misericordioso que invita a todos a volver hacia Él. El encuentro con Él inspira la virtud de la misericordia.

El rito inicial del jubileo es la apertura de la Puerta Santa. Se trata de una puerta que se abre solamente durante el Año Santo, mientas el resto de años permanece sellada. Tienen una Puerta Santa las cuatro basílicas mayores de Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María Mayor. El rito de la apertura expresa simbólicamente el concepto que, durante el tiempo jubilar, se ofrece a los fieles una “vía extraordinaria” hacia la salvación.

Luego de la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, serán abiertas sucesivamente las puertas de las otras basílicas mayores.

La misericordia, tema de Francisco

La misericordia es un tema muy sentido por el papa Francisco quien ya como obispo había escogido como lema propio “Miserando atque eligendo”. Se trata de una cita tomada de las homilías de san Beda el Venerable, el cual, comentando el episodio evangélico de la vocación de San Mateo, escribe: “Vidit ergo lesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me” (Vio Jesús a un publicano, y como le miró con sentimiento de amor y le eligió, le dijo: Sígueme). Esta homilía es un homenaje a la misericordia divina. Una traducción del lema podría ser: “Con ojos de misericordia”.

En el primer Ángelus después de su elección, el Santo Padre decía que: “Al escuchar misericordia, esta palabra cambia todo. Es lo mejor que podemos escuchar: cambia el mundo. Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo. Necesitamos comprender bien esta misericordia de Dios, este Padre misericordioso que tiene tanta paciencia” (Ángelus del 17 de marzo de 2013).

También este año, en el Ángelus del 11 de enero, manifestó: “Estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Este es el tiempo de la misericordia. Hay tanta necesidad hoy de misericordia,y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!” Y en el mensaje para la Cuaresma del 2015, el Santo Padre escribe: “Cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”.

En el texto de la edición española de la exhortación apostólica Evangelii gaudium el término misericordia aparece 29 veces.

El papa Francisco ha confiado al Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización la organización del Jubileo de la Misericordia.

La homilía penitencial en San Pedro
El sacramento de la Reconciliación nos permite acercarnos con confianza al Padre para tener la certeza de su perdón. Él es verdaderamente rico en misericordia y la extiende con abundancia sobre quienes acuden a Él con corazón sincero. Lo ha recordado esta tarde el papa Francisco, que ha presidido una Liturgia Penitencial en la Basílica de San Pedro, unido a muchos cristianos que en todas las partes del mundo, “han acogido la invitación a vivir este momento como signo de la bondad del Señor”. Esta tarde el Papa ha recordado a los fieles que Dios perdona todo, Dios perdona siempre. Nunca se asusta de nuestros pecados.

Durante su discurso, el Papa ha señalado que Dios no cesa nunca de mostrar la riqueza de su misericordia a lo largo de los siglos. “Ser tocados con ternura de su mano y plasmados por su gracia nos permite, por tanto, acercarnos al sacerdote sin temor por nuestras culpas, pero con la certeza de ser acogidos por él en el nombre de Dios, y comprendidos a pesar de nuestras miserias”, ha recordado el Papa. Saliendo del confesionario --ha asegurado-- sentiremos su fuerza que dona de nuevo la vida y restituye el entusiasmo de la fe.

Haciendo referencia al pasaje del Evangelio leído anteriormente (Lc 7, 36-50), de la mujer pecadora en la casa del fariseo, el Papa ha hecho referencia a dos palabras concretas: amor y juicio.

“Está el amor de la mujer pecadora que se humilla delante del Señor, pero antes aún está el amor misericordioso de Jesús por ella, que la empuja a acercarse”, ha indicado. Cada gesto de esta mujer --ha explicado el Santo Padre-- habla de amor y expresa su deseo de tener una certeza inquebrantable en su vida: la de haber sido perdonada. Y es Jesús quien da esta certeza a la mujer: “acogiéndola le demuestra el amor de Dios por ella”. De este modo, el Pontífice ha señalado que el amor y el perdón son simultáneos. Para ella, “no habrá ningún juicio sino el que viene de Dios, y este es el juicio de la misericordia”. “El protagonista de este encuentro es ciertamente el amor que va más allá de la justicia”, ha indicado el Papa.

Por otro lado está el ejemplo de Simón el fariseo, que “no consigue encontrar el camino del amor”. “En sus pensamientos invoca solo la justicia y haciendo eso se equivoca”, ha advertido. Así, Francisco ha explicado que “la llamada de Jesús empuja a cada uno de nosotros a no pararnos nunca en la superficie de las cosas, sobre todo cuando estamos delante de una persona”. Estamos llamados --ha añadido-- a mirar más allá, a centrarnos en el corazón para ver de cuánta generosidad es capaz. El Santo Padre ha afirmado que “nadie puede ser excluido de la misericordia de Dios, todos conocen el camino para acceder a ella y la Iglesia es la casa que acoge a todos y no rechaza a nadie”. Sus puertas, ha proseguido el Papa, permanecen abiertas, “para que los que son tocados por la gracia puedan encontrar la certeza del perdón”. 

Asimismo, Francisco ha afirmado que cuanto más grande es el pecado, mayor debe ser el amor que la Iglesia expresa hacia aquellos que se convierten.

El Papa ha explicado al finalizar su discurso que ha pensado a menudo cómo la Iglesia pueda hacer más evidente su misión de ser testimonio de la misericordia. Por eso, Francisco ha anunciado un Jubileo extraordinario que tendrá su centro en la misericordia de Dios, “un Año Santo de la Misericordia”. Estoy seguro --ha observado el Santo Padre-- que toda la Iglesia podrá encontrar en este Jubileo la alegría para redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todosestamos llamados a dar consolación a cada hombre y cada mujer de nuestro tiempo.

Como ya hizo el año pasado en esta misma celebración penitencial, el Santo Padre se ha acercado a un confesionario antes de ser él el que cofesara a algunos fieles.

Durante la celebración, los fieles presentes en la Basílica han podido acercarse a los confesionarios para recibir el sacramento de la reconciliación.