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lunes, 16 de enero de 2023

Los 5 remedios para combatir la tristeza según santo Tomás

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La tristeza, las penas, las melancolías, los desencantos y las tribulaciones no son estados de ánimo que afectan solo a los hombres y mujeres de nuestro siglo. Ciertamente hoy están mucho más difundidos junto a las enfermedades mentales y psicológicas.

El hombre cada vez está más solo y le resulta difícil desahogarse con otro cuando sufre penas y tristezas. La globalización de la economía no ha llegado a las personas, y más bien se ha fortalecido el individualismo y el egocentrismo.

Entonces, a veces, uno se encierra sobre sí mismo (sobre sí misma) para ahogar las penas, pero en lugar de aliviarlas las hace más grandes desgranando el presente y el pasado, que se ve gris y oscuro, de su vida.

Esta no es la solución. Las penas deben ser compartidas y aliviadas por el consejo de personas amigas o que te quieren desinteresadamente.

La tristeza no es un estado de ánimo de hoy, sino del hombre de todos los tiempos, después del pecado original. Los desamores, las contrariedades familiares y profesionales, las antipatías y animadversiones, no son de hoy, vienen ya de Adán y Eva.

Uno de los grandes sabios de la humanidad, y gran conocedor de lo humano y lo divino, es un santo medieval: santo Tomás de Aquino. Fue este santo el que estableció ya en el siglo XIII los cinco remedios contra la tristeza. Tienen mucha actualidad, aunque fueron escritos hace casi 800 años.

Las recordó en una conferencia el sacerdote italiano Carlo De Marchi, en el Convegno Ecclesiale Nazionale celebrado en Florencia. Se peguntó: ¿cómo superar el malhumor y recuperar la sonrisa? Cualquiera tiene jornadas tristes.

¿Cuáles son los cinco remedios que propone Santo Tomás:

Galería fotográfica

1DARSE UN PLACER CUALQUIERA

Algo agradable. Puede parecer algo materialista, pero en nuestros días, tras una jornada triste o atribulada, es bueno tomar una cerveza o un plato de buena comida. Dice Carlo De Marchi que en el Evangelio también el Señor gustaba de buen vino (las Bodas de Caná) y de ir a banquetes, porque apreciaba las cosas buenas de la vida.

El Salmo 104 afirma que “el vino alegra el corazón del hombre”. Naturalmente sin caer en excesos, ni en cerveza ni en vino, pues de la alegría se pasa a la embriaguez que es mala para la salud del alma y del cuerpo.

2LLORAR

Santo Tomás dice que el llorar es un desahogo importante, tanto para el alma como para el cuerpo: limpia el dolor. También Jesús lloró ante la muerte de su amigo Lázaro. El papa Francisco comenta: “algunas realidades de la vida se ven mejor con los ojos lavados por las lágrimas. Invito a todos a pedirse: ¿he aprendido a llorar?

3LA COMPASIÓN DE LOS AMIGOS

Cuando uno se siente bajo de forma y tiende a verlo todo de color gris u oscuro, es muy eficaz desahogarse con un amigo y escuchar sus consejos. A veces tomando un vino o una cerveza en un bar, a veces con solo un golpe de teléfono y se aclara todo.

4LA CONTEMPLACIÓN DE LA VERDAD

Es contemplar las maravillas de las cosas, de una obra de arte, una película, contemplar la naturaleza, escuchar música y dejarse sorprender. Es un remedio muy eficaz contra la tristeza.

5DORMIR MUCHO Y BAÑARSE O DUCHARSE

Este remedio de santo Tomás es muy eficaz. Algunos dirán que es “poco teológico”, pero es un remedio muy cristiano que para aliviar penas del alma conviene apaciguar el cuerpo. Jesús fue perfecto Dios y perfecto Hombre y por lo tanto superó la separación entre la materia y el espíritu.

Hay un prejuicio extendido, señala Di Marchio, que consiste en oponer el alma y el cuerpo, en el sentido que el cuerpo sería un obstáculo para la vida espiritual. En realidad, el humanismo cristiano considera que la persona (cuerpo y alma) se “espiritualiza” cuando busca la unión con Dios.

Esto indica también que esta interrelación entre alma y cuerpo, que la tendremos hasta el final de nuestro andar terreno, necesita un médico para el alma (un consejero o director espiritual) y otro para el cuerpo (el médico), y en el primer caso es muy aconsejable el sacramento de la confesión, que limpia el alma de todas las impurezas, y así de la tristeza se pasa a la alegría.

¿Estamos tristes? Busquemos al médico del cuerpo y al médico del alma.

Salvador Aragonés, Aleteia 

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viernes, 10 de diciembre de 2021

Un estudio muestra que las redes sociales causan depresión en personas de mediana edad

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Y algunas plataformas son mejores que otras, dependiendo de tu edad

Una de las muchas consecuencias del COVID-19 fue la caída de muchas personas en la depresión. No es demasiado sorprendente teniendo en cuenta los enormes cambios en nuestra vida cotidiana y el impacto en la vida familiar. Por esta razón, un equipo de científicos de Harvard quería descubrir cuál era exactamente la causa de nuestro cambio de estado mental. También investigó si las redes sociales tenían un papel que desempeñar.

En una encuesta realizada a alrededor de 5.400 adultos, con una edad promedio de 56 años, los científicos estudiaron el efecto de plataformas populares como TikTok e Instagram en los participantes. Y aparentemente no son tan entretenidos como deberían ser.

Los usuarios de redes sociales de mediana edad informaron sentirse tristes al usar estas formas de redes sociales.

Los hallazgos publicados en la revista médica JAMA Network Open la semana pasada mostraron que los usuarios de redes sociales de mediana edad informaron sentirse tristes al usar estas formas de redes sociales.

En las encuestas realizadas durante un período de un año entre mayo de 2020 y mayo de 2021, los médicos interrogaron a las personas sobre su uso de las redes sociales y sus niveles de felicidad. Tuvieron en cuenta el efecto del aislamiento social en su investigación.

«Las personas que usaban Facebook, las personas que usaban TikTok y las personas que usaban Snapchat tenían muchas más probabilidades de volver y decirnos que se sentían deprimidos la próxima vez que completaran la encuesta», según el Dr. Roy Perlis, un profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard y el Hospital General de Massachusetts.

Vidas supuestamente perfectas

Los hallazgos no afirman categóricamente que pasar tiempo en las redes sociales cause depresión en sí mismo. Como afirma la NBC en su informe, es difícil determinar si las personas que usan las redes sociales tienen una mayor propensión a sufrir depresiónque las que no usan las redes sociales.

Además de eso, no se analizó el impacto del contenido al que estuvieron expuestos los participantes. Después de todo, si alguien hubiera dedicado su tiempo a leer noticias durante lo peor de la pandemia, es comprensible que se sintiera abatido.

Sin embargo, hubo elementos específicos que los investigadores sintieron que podrían desempeñar un papel en la depresión de las personas. Ver a otros cómo hacen desfilar ante todos sus vidas supuestamente perfectas ataca a las inseguridades de las personas y les hace sentir que se lo están perdiendo.

Resultados de la investigación por edades

La investigación también examinó plataformas específicas y sus efectos en personas de diferentes edades. Las personas mayores de 35 años se sentían más deprimidas cuando usaban TikTok y Snapchat. Mientras, las personas menores de 35 años que usaban Facebook se sentían más deprimidas que sus pares que usaban otras plataformas.

Si bien no se especificaron las razones de estas diferencias, los investigadores sintieron que los participantes más jóvenes pueden ser estimulados más positivamente por las imágenes en TikTok y Snapchat.

Curiosamente, Mitch Prinstein, director científico de la Asociación Estadounidense de Psicología, cuestionó la calidad de nuestras interacciones:

Nuestros cerebros no fueron diseñados para este tipo de interacción social. Y las redes sociales están secuestrando la necesidad de interacción social con algo muy artificial e insuficiente. Las redes sociales son las calorías vacías de la interacción social «.

Los hallazgos no sorprenderán a muchos. Pasar horas navegando por los hilos en las redes sociales puede ser muy deprimente. Especialmente lo es cuando ves que las personas son abiertamente desagradables o que odian. Y, extrañamente, antes de que te des cuenta, has pasado demasiado tiempo concentrándote en la vida de otras personas.

“Los programas están diseñados para mantenerte activo el mayor tiempo posible”, como explica Prinstein. Por eso es importante que se utilicen con moderación y con un enfoque más consciente.

También debemos tener en cuenta que, como padres, debemos tener cuidado con el ejemplo que damos a nuestros hijos. Investigaciones anteriores encontraron un efecto perjudicial de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes de hoy, lo que trágicamente conduce a un aumento de los intentos de suicidio y, en algunos casos, a la muerte.

Sin embargo, cuando se usan con sensatez, las redes sociales pueden ser una excelente manera de mantenerse conectado con tus seres queridos y una fuente de información útil si eliges cuidadosamente a las personas y cuentas adecuadas para seguir. ¡Por supuesto, recomendamos Aleteia en todas las plataformas!

Cerith Gardiner, Aleteia 

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martes, 9 de noviembre de 2021

7 señales de personas con “depresión escondida”


Atento: alguien de tu familia (o tu mismo) puede estar ocultando la depresión - o incluso no saber que la tiene

Hay personas que viven la vida con “depresión enmascarada” o “escondida“: intentan ocultar su depresión ante los demás, o no quieren saber (o no quieren reconocer) que tienen depresión.

Esto sucede aún existen, en muchas personas, conceptos vagos o equivocados sobre esta enfermedad de síntomas complejos, que varían de un individuo a otro: no siempre es fácil identificar la presencia de la depresión en familiares, amigos, colegas o incluso en uno mismo. El desconocimiento y los prejuicios respecto de la depresión están disminuyendo, es verdad, pero aún siguen siendo bastante frecuentes.

Sin embargo, incluso en los casos en los que el sufrimiento parece “invisible”, deja “señales” que podemos captar si estamos atentos.

Y estas son 7 señales de que una persona puede estar sufriendo «depresión escondida»:

1. La persona deprimida puede no parecer deprimida, pero está constantemente cansada

Mucha gente piensa que las personas con depresión no quieren salir de su cuarto, descuidan su aspecto y andan siempre tristes. Pero la depresión no tiene los mismos síntomas en todas las personas. Muchos enfermos consiguen mostrar una apariencia de buena salud mental, pero, debajo de ese barniz, están exhaustos. De hecho, un efecto bastante común de la depresión es un permanente cansancio – y, si el enfermo no fue diagnosticado adecuadamente, ni él mismo sabe que la causa de ese cansancio es la depresión. Tal vez él piense que está sólo con acumulación de trabajo, o se culpe por una supuesta pereza, o cree que está con “debilidad”. Un diagnóstico serio es fundamental para empezar a curarse de ese cuadro depresivo.

2. La persona deprimida puede irritarse con facilidad

Aunque es común la idea de que una persona con depresión esté quieta, malhumorada, apática. Por eso, mucha gente no imagina que la persona deprimida puede estar bastante irritable. Pero puede; además, eso ocurre con frecuencia, ya que ella necesita continuar lidiando con las responsabilidades del día a día a pesar de la falta de energía, lo que es bastante agotador. Como el mundo entero parece más acelerado e impaciente hoy en día, es común que las personas no interpreten esa irritabilidad como síntoma de la depresión. Por eso mismo que es necesario estar atento: la irritabilidad puede ser, en efecto, un síntoma de la enfermedad.

3. La persona deprimida puede parecer indiferente al afecto de los demás

El individuo con depresión no siempre se siente triste: muchas veces, simplemente no siente nada. Son relativamente comunes los relatos de pacientes que se sienten fríos, indiferentes, “entorpecidos”, y, en ese cuadro, no reaccionan ante las palabras y gestos de cariño. Esta es otra señal a la que hay que estar atentos.

4. La persona deprimida puede abandonar actividades que antes le gustaban

El desinterés por actividades antes placenteras es un indicador frecuente de depresión, ya que la enfermedad agota las energías físicas y mentales, reduciendo drásticamente la capacidad de sentir satisfacción. Si no hubiera otra explicación plausibles para el desinterés creciente de la persona por actividades de las que le gustaban, este mismo hecho puede ser un importante síntoma de depresión.

5. La persona deprimida puede asumir hábitos alimentarios perjudiciales

La alteración de los hábitos alimentarios puede ser un efecto colateral del descuido con la propia vida o incluso un intento de lidiar con la enfermedad: puede ser que el exceso de comida sea una forma de intentar sentir algún placer, por ejemplo, o que pierda el apetito, sea un indicador de que incluso el hecho de comer se haya vuelto insípido y pesado. Es frecuente pensar que los malos hábitos alimentarios de alguien se deban a mera falta de disciplina, pero también pueden ser señales importantes de depresión clínica.

6. La persona deprimida puede sentirse presionada o exigida más allá de sus fuerzas

Una persona con depresión no tienen las mismas disposiciones de quien está mental y físicamente agotado. Exigir lo que ella no es capaz de hacer sólo sirve para empeorar su cuadro, porque incluso puede perturbarla y frustrarla u dejarla avergonzada y herida. Si siempre es importante ser paciente y comprensivo con todas las personas en el día a día, es más importante aún tener la sensibilidad de mantener la paciencia y la comprensión que se enfrentan con el peso de la depresión: ellas realmente no consiguen hacer las cosas con la misma disposición de quien no sufre la enfermedad. ¡No es caradura! Es enfermedad y requiere tratamiento – y mucha paciencia.

7. La persona deprimida puede cambiar de humor aleatoriamente

La depresión puede llenarse de altibajos, alternando “días buenos” y “días malos” sin mucha lógica aparente. Generalmente, no se percibe una motivación específica para las variaciones del humor: pueden ser sólo una forma de manifestación de la depresión. Es importante prestar especial atención a la falsa impresión de que la persona está curada cuando pasa por una serie de “días buenos”: en verdad, el cuadro podrá cambiar de repente, reforzando la necesidad de ayuda especializada.

¿Qué hacer si me identifico con esos síntomas?

Si identificas esos síntomas en ti mismo o en alguien que conoces y concluyes que puede estar con depresión, no te asustes: la depresión es bastante común en nuestra sociedad y es perfectamente tratable. No te automediques: es fundamental procurar orientación médica especializada y responsable para que el tratamiento sea un éxito. Prueba a consultar a un psicólogo para comprender mejor lo que está sucediendo; si fuera necesario, te derivará a un psiquiatra, que es el médico especializado en los tratamientos con medicación apropiada para reequilibrar el funcionamiento de su sistema nervioso. Junto con el tratamiento, alimenta tu mente y tu alma con motivación y fe, consciente de que esa pérdida de energías puede ser superada. ¡Tu determinación de vencer y hacer el tratamiento con empeño, aunque no tengas ganas de nada, es esencial para vencer la depresión!

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 Aleteia con informaciones de LifeHack






























jueves, 19 de agosto de 2021

Los poderosos consejos de 3 monjes para vencer la acedía

 

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¿No quieres hacer nada? ¿Cansancio mezclado con profunda tristeza? Tal vez sea "desgana", un estado espiritual que puede afectar a todo cristiano. Consejos de tres grandes monjes que la vivieron y superaron

La desgana, un extraño estado de espíritu, una especie de tristeza y melancolía golpeó a los primeros monjes cristianos, aquellos que eligieron refugiarse en el desierto para vivir más intensamente, en soledad o en pequeñas comunidades, su ideal de perfección espiritual.

Esos hombres a veces padecían un desaliento que los dejaba preocupados, insatisfechos, tristes y cansados. El mal es, por lo tanto, aquello que hoy conocemos como ansiedad y depresión.

El «demonio» de la desgana

Este mal podía, entonces, asumir diferentes formas: irritación con los hermanos y la vida monástica, falta de concentración en la lectura y la oración, gran cansancio, hambre y sueño repentino, deseo de novedades, deseo incontrolable de estar en otro lugar. El «demonio de la desgana, también llamado demonio de mediodía, es el más pesado de todos los demonios», advertía Evagrio Pôntico, un monje del siglo IV que vivía en el desierto egipcio. Explicó:

“Ataca al monje alrededor de la cuarta hora y lo rodea hasta alrededor de la octava. Empieza dándole la impresión de que el sol se mueve muy lento, o incluso está inmóvil, y que el día es de cincuenta horas. Enseguida, lo exhorta a mirar por la ventana, lo lanza fuera de su celda para ver el sol o si la hora octava se acerca, finalmente lo exhorta a poner los ojos en todos lados, esperando la visita de un hermano. Le hace odiar su lugar, su modo de vida, el trabajo de los hermanos; le sugiere que no hay amor entre los hermanos, que no puede contar con ninguno … ” 

De hecho, la desgana es una especie de sopor que paraliza la fe y debe combatirse. Sí, pero ¿cómo? Algunas ideas vienen de estos tres grandes monjes que lucharon contra la acedía:

1SAN ANTONIO, EL GRANDE

Ascético y embriagado de Dios, como muchos anacoretas de los primeros siglos del cristianismo, san Antonio, el Grande, se retiró al desierto para encontrar en el silencio y la soledad las condiciones ideales de unión con Dios. Así como Cristo, fue en el desierto que puso a prueba su fe. A pesar de la sensación de agotamiento psíquico, aún desde la locura que lo afligía, decidió resistir las visiones impuestas por Satanás: “Vi todas las redes del diablo instaladas en la tierra”.

Este último se esfuerza por distraerlo de sus oraciones, instándolo a renunciar en espíritu al ayuno al que está obligado y, en un sueño, a revolcarse en la glotonería … Entonces comprende que el ascetismo nunca debe considerarse un fin en sí mismo. La salvación viene de Dios. Como él explica, dando este valioso consejo:

“Guarda lo que te mando: a donde quiera que vayas, ten siempre a Dios frente a tus ojos; hagas lo que hagas, ten el testimonio de las Sagradas Escrituras; y donde quiera que estés, no te muevas fácilmente. Guarda estas tres cosas y estarás a salvo».

2SAN PEDRO DAMIÁN

El monje ermitaño Pedro Damián se dedicó desde muy joven a la oración, al ascetismo y al estudio de las Sagradas Escrituras, así como a la contemplación y la predicación.

En sus numerosas obras que lo volvieron doctor de la Iglesia, san Pedro Damián insiste en ciertas manifestaciones del mal. Sorprendido por la somnolencia durante la lectura, describe este «inevitable peso de los párpados al que ni siquiera un santo de gran temperamento puede resistir». Para él, el remedio se encuentra en la caridad que lleva a la verdadera alegría:

“¡Que la esperanza te conduzca a la alegría! ¡Que la caridad despierte tu entusiasmo! y que en esta embriaguez tu alma se olvide que está sufriendo, para florecer caminando hacia lo que hay dentro de ti”.

3SAN ROMUALDO

San Romualdo de Ravenna admitió sufrir desgana. El mal se manifestó en él particularmente durante el aprendizaje mecánico de los Salmos. Ante la rebelión del cuerpo por las limitaciones de la vida monástica a la que estaba sometido, repitió que no era necesario ceder, sino, por el contrario, aumentar las vigilias, oraciones y ayunos.

Para él, el monje trabajador debe recordar que no hay descanso sino descanso eterno. Dado que las horas de la mañana son cuando ocurre con mayor frecuencia la desgana, deben estar ocupadas con la oración.

Marzena Wilkanowicz-Devoud, Aleteia


Vea también      El desafío de la depresión  -   San Juan Pablo II













































lunes, 25 de septiembre de 2017

Las prácticas diarias que un psiquiatra católico propone para vivir más feliz

La influencia de la espiritualidad en el bienestar psicológico cuenta ya con una sólida base científica
El Dr. Aaron Kheriaty (imagen abajo) enseña psiquiatría y dirige un programa de bioética en la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en Irvine (Estados Unidos). En esta entrevista con el National Catholic Register, comenta algunos avances en la investigación sobre el bienestar humano que aportan la psicología y la medicina.
– Hoy se dice que todos tienen derecho a “lograr la felicidad”, pero las investigaciones muestran que ansiedad y depresión se han disparado. ¿Es debido a ciertas condiciones políticas, económicas o hay otros factores que inciden?
Circunstancias políticas y económicas, como la recesión del 2008, desempeñan ciertamente un papel en las crecientes tasas de ansiedad y depresión. Pero si consideramos el incremento de las llamadas “muertes por desesperación” -por suicidio, sobredosis de drogas o problemas con el alcohol, según identifican los  investigadores Anne Case y Angus Deaton-, vemos que inciden otros importantes factores sociales y culturales.
Vivimos en una sociedad donde las personas se sienten cada vez más aisladas. La ruptura del matrimonio y el debilitamiento de los lazos familiares afectan en mayor proporción a personas vulnerables por su menor nivel socioeconómico. La soledad auto-declarada se ha duplicado del 20% al 40% entre los estadounidenses… Necesitamos una sociedad donde se viva la solidaridad y donde se faciliten las relaciones sociales que contribuyen al desarrollo humano.
– ¿Qué tanto incide la biología en problemas de salud mental como la depresión y ansiedad?
Factores biológicos como los genes juegan un papel importante en estos trastornos. Algunas personas nacen con ciertas vulnerabilidades debido a factores biológicos o surgen en el desarrollo temprano… Como psiquiatra prescribo antidepresivos rutinariamente y pueden ser muy útiles para algunas personas. Pero los factores biológicos no son el único componente en los trastornos de salud mental. (…)
Hoy vemos que aumentan la depresión y el suicidio, especialmente entre los jóvenes. Desde una perspectiva conductual, la depresión es una señal de retirada ante un ambiente que se percibe como peligroso o tóxico. Así que, además de mirar la biología y la química del cerebro, también debemos preguntarnos¿Qué factores sociales y culturales están causando que cada vez más personas se retiren hacia estados depresivos o incluso decidan que ya no tiene sentido vivir?
– La violencia en el debate sobre cuestiones sociales, ¿no es acaso indicativa del desacuerdo en lo que unos y otros entienden por felicidad?
Algunos ven la felicidad como el logro del máximo placer, la satisfacción óptima de los deseos -los psicólogos llaman a esto “felicidad hedónica”, vinculada al “hedonismo”. Vale decir, si tengo un capricho o un impulso por adquirir algo y logro lo que quiero, me sentiré bien. La felicidad ocurre entonces según satisfaga mi placer momentáneo; y maximizar la felicidad significaría acumular más momentos de saciedad o satisfacción.
Una noción más rica y completa de la felicidad humana implica desarrollar nuestros talentos, cultivar relaciones significativas y buscar la excelencia en el trabajo; incluyendo actividades hogareñas que contribuyan a la familia y otras sociales que aportan al bien común. Esta visión de la felicidad requiere cultivar y moldear nuestros deseos, de tal manera que deseemos lo auténticamente bueno para nosotros, según sea propicio para el desarrollo humano. (…)
Esta concepción más rica de la felicidad considera además que en la vida todos tendremos dificultades y que es inevitable algún grado de sufrimiento… pérdida, enfermedad, tal vez la discapacidad o la dependencia. Desarrollar virtudes y ciertos rasgos de carácter…, nos ayudan a sobrellevar esas dificultades. Así, sufrimiento o dificultad no impiden el ser feliz. (…)
A menudo pensamos que simplemente nacemos libres: “Libertad” significaría estar sin restricción alguna, de modo que siempre podamos obtener lo que deseamos. Esto es erróneo y llevado al extremo conduce a formas de esclavitud, como las adicciones. Esta falsa noción de libertad perjudica nuestra capacidad real de elegir y buscar lo que es mejor para nosotros. (…)
– La idea de que nuestro carácter afecta la capacidad de ser feliz es un argumento clave de la llamada “psicología positiva”.
Así es. Algunas escuelas de psicología más antiguas tienen una visión determinista de nuestra capacidad para la felicidad: afirman que somos víctimas de nuestras circunstancias, totalmente condicionados por factores internos o externos que no elegimos; nuestras experiencias pasadas determinarían nuestro futuro o nuestros genes determinarían nuestro destino.

Al contrario la “psicología positiva”, fundada por Martin Seligman, considera que son nuestras elecciones presentes las que modelan la experiencia y capacidad de ser feliz. Un día Seligman estaba trabajando en el jardín; estaba allí su hija y se enfadó con ella porque jugaba y hacía un gran lío mientras él trataba de sacar la maleza. Ella le dijo: “Desde mis 3 hasta los 5 años, lloriqueé mucho. Pero decidí cuando tuviera 5 dejaría de lloriquear. Y no he lloriqueado ni una vez desde el día en que cumplí cinco años”. Luego, mirándolo ella lo desafió: “Papito, si yo pude dejar de lloriquear, tu puedes dejar de ser un gruñón”.
Por este acontecimiento Seligman comprendió que si algo sabía sobre desarrollo de la bondad u otras virtudes, no provenía del estudio de la psicología. Los expertos en su campo habían dedicado mucho tiempo a estudiar lo que podía salir mal en nuestra vida mental -desórdenes psicológicos, enfermedades mentales o neurosis-, pero habían descuidado estudiar rigurosamente los rasgos que fomentan la salud mental y el desarrollo humano. Lanzó el movimiento de la psicología positiva para remediar esto.
– Seligman descubrió que la práctica de la virtud promueve la felicidad, ¿es correcto?
Es correcto. Y cuando Seligman y Christopher Peterson escribieron Character Strengths and Virtues, el influyente manual de la psicología positiva, su investigación psicológica, intercultural e histórica los llevó a dividir su libro en siete virtudes principales que eran esenciales para la salud mental y el desarrollo humano. Esta lista resultó ser una recapitulación de las virtudes cardinales clásicas: justicia, coraje (fortaleza), prudencia (sabiduría práctica) y templanza. También identificaron rasgos importantes que los cristianos podrían equiparar con las virtudes teológicas; lo que los psicólogos positivos llamaron trascendencia y humanidad, que incluyen virtudes como la gratitud, la esperanza, la espiritualidad y el amor.
– ¿Cómo es que la gratitud nos hace felices?
Robert Emmons, profesor de psicología en la Universidad de California (Davis), ha investigado y documentado los muchos beneficios psicológicos y físicos del practicar la gratitud. Descubrió que la práctica de cultivar la gratitud hacia Dios y otras personas -incluso el simple ejercicio de escribir cada día tres cosas por las que usted se siente agradecido- puede tener efectos profundamente positivos sobre nuestra salud mental, como disminuir la depresión y la ansiedad. (…)
– ¿Y el perdón?
Cuando hemos sido realmente lastimados por la gente, el perdón puede requerir un esfuerzo heroico; de hecho, incluso puede requerir la gracia de Dios, su ayuda sobrenatural. Richard Fitzgibbons, co-autor de “Terapia del Perdón”, descubrió que la práctica del perdón y renunciar a la ira – incluso frente a la injusticia o el maltrato – mejora nuestra salud mental y fomenta niveles sostenidos de felicidad. (…)
– ¿Cuáles son los elementos básicos de una vida espiritual equilibrada?
La tradición católica es rica en prácticas espirituales que podemos integrar en los días y etapas de nuestra vida. No debemos tratar de reinventar la rueda aquí.
• Diariamente: oración, lectura espiritual y misa siempre que sea posible
• Semanal: Guardar el descanso sabático
• Mensual: dirección espiritual, confesión, grupo de apoyo.
• Anual: retiro (preferiblemente en silencio)
Es bueno elegir algunas de estas normas de piedad que le ayudarán a desarrollar su vida espiritual. Practicarlas bien y consistentemente, hacerlas parte del tejido de su día. Proteger el tiempo que ha reservado para ellas, darles prioridad. (…)
Necesitamos más que la prosperidad económica, más que la satisfacción de las necesidades materiales o corporales, para encontrar auténtica felicidad y plenitud.
Hay un cuerpo sustancial y creciente de investigación médica y de las ciencias sociales que sugiere, en conjunto, a las prácticas espirituales y religiosas como propicias para la salud y el desarrollo humano. Algunas personas se resistirán a esta sugerencia, pero la evidencia es bastante robusta.
Puedes leer la entrevista completa en su original en inglés pulsando aquí.
Artículo originalmente publicado por Portaluz
Las prácticas diarias que un psiquiatra católico propone para vivir más feliz