El Santo Padre León XIV reflexiona en su catequesis de hoy
sobre la continuidad magisterial en la reforma litúrgica, destacando la
necesidad de adaptar las formas rituales a las exigencias de los tiempos sin
perder la tradición. El Papa explicó que, con el fin de favorecer el acceso de
los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada
liturgia, la Constitución Sacrosanctum Concilium establece una fórmula muy
eficaz que marca la dirección a seguir para el futuro
Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano
En su catequesis dirigida a los fieles desde la Plaza de San
Pedro, el Papa recordó las palabras del Venerable Pío XII en su Encíclica Mediator
Dei, donde se define a la Iglesia como «un organismo vivo». Por esta razón,
el Pontífice señaló que la Iglesia crece y se desarrolla también en lo que
respecta a la sagrada liturgia, adaptándose y acomodándose a las circunstancias
y exigencias que se presentan en el transcurso del tiempo.
El impulso del Concilio Vaticano II
El Papa subrayó la plena continuidad de este principio con
el Concilio Vaticano II. Citando el Proemio de la Constitución Sacrosanctum
Concilium (SC), destacó que a la asamblea conciliar le corresponde de
un modo particular «proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia». Los
objetivos fundamentales de dicha asamblea dijo el Papa, se centraron
en: Acrecentar de día en día la vida cristiana entre los
fieles; Adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las
instituciones sujetas a cambio; Promover todo aquello que pueda contribuir
a la unión de cuantos creen en Jesucristo; Fortalecer lo que sirve para
invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia.
Un momento del Papa en la Plaza de San Pedro (ANSA)
Vínculo entre liturgia y vida eclesial
Durante su alocución, el Santo Padre hizo referencia a un
momento histórico donde se advertía con fuerza la necesidad de una renovación
de las formas rituales. Estas formas son el medio por el cual, desde hace
siglos, la Iglesia realiza la glorificación de Dios y la santificación del
pueblo cristiano.
“Gracias al movimiento litúrgico se había madurado la
convicción, expresada posteriormente por san Juan Pablo II, de que «existe, en
efecto, un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y
la renovación de toda la vida de la Iglesia. La Iglesia no sólo actúa, sino que
se expresa también en la liturgia, vive de la liturgia y saca de la liturgia
las fuerzas para la vida».”
La dirección a seguir: Tradición y progreso
Finalmente, el Papa explicó que, con el fin de favorecer el
acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la
sagrada liturgia, la Constitución Sacrosanctum Concilium establece
una fórmula muy eficaz que marca la dirección a seguir para el futuro:
«Conservar la tradición y apertura al legítimo progreso».
“No pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y
progreso. En realidad, los dos conceptos se integran: la tradición es una
realidad viva y por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del
progreso. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su
fuente y tiende hacia la desembocadura» (Discurso a los participantes en el
Congreso por el 50° aniversario de la fundación del Instituto litúrgico
pontificio de San Anselmo, 6 de mayo de 2011).”
El Concilio, dijo León XIV, afirma la legitimidad de ese
proceso arraigado en la auténtica Tradición, distinguiendo dentro de la
liturgia «una parte que es inmutable por ser la institución divina» de
«otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aún deben
variar, si es que en ellas se han introducido elementos que no responden bien a
la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados»
(SC, 21).
Un momento de ternura entre el Papa y una bebé
(@Vatican Media)
Cambios históricos y encarnación cultural
A lo largo de los siglos, la Iglesia ha adaptado
constantemente sus ritos con un objetivo claro, afirmó el Pontífice: permitir
que los fieles participen plenamente en el misterio pascual de Cristo, pilar de
la fe cristiana. Lejos de ser estático, el culto católico se ha
"encarnado" en las distintas culturas de cada época, transformándolas
y operando, durante centurias, como un verdadero motor de evangelización. En la
actualidad, se plantea la necesidad de renovar esta fuerza en continuidad con
la tradición, guiando a los creyentes hacia la plenitud de la verdad.
Las reglas del progreso litúrgico
El Pontífice profundizó en los criterios de los Padres
conciliares para la revisión de los ritos, subrayando que toda modificación
debe responder a una «utilidad verdadera y cierta de la Iglesia». Siguiendo las
directrices de la Constitución Sacrosanctum Concilium, se imponen
condiciones estrictas para el progreso litúrgico:
“Se comprende entonces por qué los Padres conciliares
recomendaron la revisión de los ritos, cuando responda a «una utilidad
verdadera y cierta de la Iglesia», se lleve a cabo «después de haber tenido la
precaución de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así,
orgánicamente a partir de las ya existentes» (SC, 23). Por el bien de toda la
Iglesia, toda reforma debe ir siempre precedida por «una concienzuda
investigación teológica, histórica y pastoral» (ibid.). El Magisterio
conciliar, de este modo, invita a evitar desorientar a los fieles, disuadiendo
a cualquiera de añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por
iniciativa propia (cf. SC, 22). El progreso evocado por la Constitución
conciliar no compromete en absoluto la comunión eclesial: más bien pretende
confirmarla y favorecerla.”
Hacia el cierre de su alocución, el Papa lanzó una firme
exhortación a todos los responsables de preparar las celebraciones, con
especial énfasis en los sacerdotes que presiden la liturgia. Se les instó a
custodiar el respeto absoluto por los textos y ordenamientos vigentes, una
fidelidad que debe brotar de una actitud interior de humildad ante Dios y de un
compromiso sincero con la comunión de toda la Iglesia.
El Papa en su catequesis (@Vatican Media)
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