Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa
Reconoce en este pan lo que colgó en la cruz. |
Reconoce en este pan lo que colgó en la cruz y en este cáliz lo que fluyó de su costado. Todo lo que en muchas y variadas maneras fue anunciado de antemano en los sacrificios del Antiguo Testamento pertenece a este singular sacrificio que se revela en el Nuevo Testamento. San Agustín, Doctor de la Iglesia |
El amor de Cristo por nosotros transformaría... |
Santa Ángela de Foligno |
Quiero amar a Dios como Jesús lo ama. |
Porque quiero amar a Jesús en el Calvario, lo amo en la Santa Misa; amándola, viviéndola lo mejor posible, aprendiendo cada vez más sobre la Santa Misa, uniéndome a las intenciones de nuestra Santa Madre Iglesia, disponiéndome a que Jesús me trasforme en Él mismo para amar al Padre como Él merece ser amado y así reciba la gloria que Él espera de mí y de todos. |
A la comunión vamos a buscar a Cristo. |
Después de la comunión quedar fieles a la gran transformación que se ha apoderado de nosotros. Vivir nuestro día como Cristo, ser Cristo para nosotros y para los demás. ¡Eso es comulgar! San Alberto Hurtado |
En la Santa Misa siempre es más lo que recibimos que lo que damos. |
él se nos da todo, sin reservarse nada. P. Pedro Rubio hdv |
¡Vale tanto la Santa Misa! |
¿Nos explicamos ahora, por qué no se ha roto en mil pedazos al golpe de la ira divina esta tierra pecadora? ¿Nos explicamos por qué hay sol en los días y luna en las noches y lluvias en el tiempo oportuno y comunicación de Dios con los hijos de los hombres? HAY MISAS EN LA TIERRA en todos los minutos del día y de la noche se está repitiendo a lo largo del mundo: Por Cristo, con El y en El... todo honor y toda gloria. Beato Manuel González, Obispo |
Cristo se sostuvo a sí mismo en sus manos cuando dio su Cuerpo a sus discípulos diciendo: "Este es mi Cuerpo". Nadie participa de esta Carne sin antes adorarla.
Si tan solo pausáramos por un momento para considerar con atención lo que ocurre en este Sacramento, estoy seguro que pensar en el amor de Cristo por nosotros transformaría la frialdad de nuestros corazones en un fuego de amor y gratitud.
Quiero amar a Dios como Jesús lo ama. Quiero amar a Dios con el amor mismo de Jesús. El amor de Jesús se expresó al máximo en el Calvario. La Santa Misa es el mismo sacrificio del Calvario, incruento.
En la Santa Misa siempre es más lo que recibimos que lo que damos. Nosotros le damos a Dios un poco de nuestro tiempo y atención y Él nos da la eternidad y toda su atención. Nosotros le damos un poco de amor y casi siempre tan imperfeto, Él en cambio nos da su infinito y perfectísimo amor divino. Nosotros le damos nuestros pecados, nuestras miserias, nuestra nada y
¡Vale tanto la misa! !Qué gozo siente mi alma al celebrar la Santa Misa! Por muy ofendido, despreciado, blasfemado e injustamente, tratado que sea Dios de parte de muchos hombres... tengo la dicha de dar a Dios infinitamente más gloria que ofensas puede recibir de los pecados de los hombres.
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