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lunes, 20 de enero de 2020

¿Cómo cumplir con el papel de padrino o de madrina?


¿Vas a convertirte dentro poco en padrino o madrina de un niño pequeño? Un trabajo a largo plazo te espera. Esto es lo que necesitas saber para cumplir tu misión.




El padrino y la madrina ocupan un lugar privilegiado en la educación de la fe de su ahijado. En efecto, el día de su bautismo, se comprometen a darle el apoyo necesario para ayudarle a crecer en el Amor de Dios.
El padrino y la madrina, aunque con distinta función, comparten la responsabilidad de los padres en esta educación. Cuando han solicitado el bautismo de su hijo, los padres se han comprometido a permitirle recibir una educación religiosa (al menos enviándolo al catecismo).
Si los padres, por una razón u otra, no cumplen con este compromiso, el deber de los padrinos es hacer todo lo posible para que finalmente se cumpla.

Llevarse bien con los padres

Esto no siempre es fácil, sobre todo porque no se trata de debilitar la confianza del niño en sus padres, de volcarlo en contra de ellos. Por eso es tan importante, cuando se acepta ser padrino de un niño pequeño, tener y luego mantener fuertes relaciones de amistad con sus padres para poder, si un día surge la necesidad, simplemente decirles lo que parece ser insuficiente o inexistente en la educación de su hijo.
No es el día en que surge una dificultad o una pregunta que uno puede comenzar a acercarse a los padres para iniciar un diálogo con ellos.
Por otro lado, cuando los padres se preocupan por educar a su hijo en la fe, la ayuda de los padrinos les resulta preciosa: miran al niño de forma diferente y se dan cuenta de realidades que no ven. Ellos arrojan una nueva luz sobre el niño y sobre la mejor manera de ayudarlo a crecer.
Tener relaciones de confianza y amistad con los padres es, por lo tanto, la primera forma, aunque indirecta, de cumplir con el papel de padrino o madrina. Dicho esto, la misión del padrino se ejerce, por supuesto, directamente en relación con el niño.

Estar presente para el niño

No se trata de ser un suministrador de regalos o simplemente un invitado en sus celebraciones. Ya que es en toda su vida, en todo lo que hace y en lo que es, que el niño está llamado a seguir al Señor. Es al niño entero y a su vida entera que su padrino y madrina le prestarán atención. Él (o ella) está presente para el niño a medida que progresa en todos los aspectos
Se sabe que el padrino o la madrina están destinados a sustituir a los padres en caso de necesidad, pero afortunadamente, no solo en caso del fallecimiento de los padres.
También hay momentos en los que el contacto entre padres e hijo es difícil: el padrino puede entonces desempeñar un papel crucial en esa transición y hacer que el niño (o adolescente) pase por un periodo conflictivo sin perder realmente el equilibrio y sin romper con su familia.
Y cuando todo va bien, ¡qué precioso es tener un padrino y una madrina! Un adulto que se interesa por lo que eres de manera privilegiada, que tienes de vez en cuando “solo para ti”, a quien puedes hacer preguntas, contar historias, confiar secretos que no necesariamente quieres contar en casa.
Un adulto distinto de los padres, cuya fe y amor a Dios se van descubriendo poco a poco. Alguien a quien el Señor ha puesto cerca para ayudarte. Alguien que te lleva en su oración. Esta oración es a veces la única forma posible de acompañar a un ahijado que se encuentra lejos por la distancia o – puede suceder – por la voluntad de sus padres que han cortado los lazos.
Los padrinos son muy importantes en la vida de un niño cristiano, por lo tanto es importante elegirlos cuidadosamente (y no sólo para satisfacerlos o para cierta conveniencia familiar) y no aceptar esta maravillosa responsabilidad con ligereza.
Christine Ponsard


lunes, 9 de enero de 2017

¿Eres madrina o padrino? ¿Sabes lo que significa? 7 ideas sobre la misión que tienes con tu ahijado

Una figura de gran responsabilidad en la fe de los más pequeños

padrinos de bautismo

Seguro que tú, al igual que yo, estás bautizado y confirmado y por lo tanto tienes madrinas o padrinos; y si has hecho bien tus tareas, alguien te ha escogido a ti para que lo seas de alguien más.

Hay muchas y lindas razones por las que alguien escoge padrinos y madrinas, ya sean los padres de un pequeño bebé que está por bautizarse o un catecúmeno adulto que lo elige voluntariamente. Siempre es un regalo para quien es llamado a ese servicio de amor, pero: ¿tenemos claro qué significa serlo?

Compadres es la forma en que nuestros padres llaman a los padrinos y cuando los eligen, algunas veces queda la duda: ¿habrán escogido padrinos o compadres? Es que a veces la afinidad, el cariño y el querer establecer lazos más permanentes con alguien, hace que los padres «den a sus hijos» de ahijados a personas con las que tienen relaciones muy estrechas. De hecho los padrinos se sienten honrados cuando se les pide que lo sean porque es una muestra de afecto y confianza muy profunda. Pero a veces el rol de padrinos y madrinas está un poco confundido y (tanto los ahijados como los padres) esperan algunas cosas que realmente no son sus reales funciones y que poco tienen que ver con el llamado que han recibido.

Seguro que muchas veces te ha tocado orientar a gente al respecto, sobre todo en la catequesis o en los grupos en los que haces apostolado. Es por esto que queremos darte algunas ideas de qué es lo que realmente debe hacer un padrino o madrina y de cuál es su misión en la vida de ese recién bautizado o confirmado, para que comprendamos qué características deben tener esas personas y cómo debe ser la relación con su ahijada o ahijado.

Si te han pedido que tu seas madrina o padrino, te invitamos a que ofrezcas esa tremenda misión al Señor, Él te dará lo necesario para acompañar a tu ahijado por el camino de la fe que Él mismo nos ha invitado a recorrer.



7 ideas sobre la misión que tienes con tu ahijado


Tu vida es tu curriculum

Como padrino has sido elegido por los padres (o al menos deberías serlo), más que por tu relación con ellos, por tu vida, por como vives tu fe, por el testimonio de tu lucha sincera por vivir los principios del Evangelio. Madrinas y padrinos son personas que por su testimonio de vida podrán dar luces al recién bautizado de cómo hacer para vivir como un buen cristiano durante toda su vida. ¡Comienza a vivirlo!

Das el mejor regalo

No esperamos que nuestra madrina o padrino nos de un regalo especial para navidad o para nuestro cumpleaños. Madrinas y padrinos el mejor regalo que puedes darle a tu ahijado es el regalo de la fe. Acompáñalo de forma cercana y sincera para que la vida espiritual y la relación con Jesús sean siempre parte fundamental de su vida como nuevo cristiano.

“Queridos, padres, padrinos y madrinas, si quieren que sus hijos sean verdaderos cristianos, ayúdenles a crecer ‘inmersos’ en el Espíritu Santo, es decir, en el calor del amor de Dios, en la luz de su Palabra. Por ello, no olviden invocar a menudo al Espíritu Santo, todos los días” (Papa Francisco, 2015).


No eres un padre sustituto

A veces se piensa que cuando te piden ser madrina o padrino, lo que te están pidiendo es que en caso de que los padres fallezcan tu te hagas cargo del pequeño. Uno no busca padrinos para tener padres de repuesto; uno los busca para que acompañen a los padres y les animen, al igual como lo hacen con el ahijado.

Se hacen familia espiritual y el amor y la fe los une, no una responsabilidad legal para con los niños si es que quedan huérfanos. Obviamente el compromiso espiritual no quita que te preocupes por el bienestar físico y material de tu ahijado.


Compartes lo mejor que tienes

Una madrina o padrino comparte su fe por lo tanto ha de tenerla, alimentarla y hacerla crecer. Es tu responsabilidad el estar preparado para responder a las dudas y para acompañar en los momentos oscuros a tu ahijado, no solo con apoyo económico y con los bonitos regalos, sino con la Palabra de Dios, con la esperanza cristiana y con mucho amor. A los padres de los niños y a los padrinos, así como a los familiares, el Papa Francisco les pidió: “ayudar a estos niños a crecer bien si se les da la Palabra de Dios, el Evangelio de Jesús”. Pero también, “hay que darlo con el ejemplo”.


Permaneces cerca

Esa es tu misión, acompañar, estar cerca. Es recomendado buscar dentro de la familia, pues es mucho más fácil asegurar un lazo firme con el ahijado. Entre los amigos también es buena idea, pero la intención es que sea alguien cercano, que no vea a su ahijado únicamente para las fiestas, sino que puedan compartir tiempo juntos, que conozca su proceso y su desarrollo como persona y como cristiano. Es triste cuando uno le pregunta a alguien por sus padrinos de bautizo y ha dejado de verlos hace años. Es tanto que el Código de Derecho Canónico, en el nro 874 aconseja que el padrino de la confirmación sea el mismo que el del Bautismo. Así de cerca.


Practicas lo que predicas

Estando en la parroquia me ha tocado ver personas que llegan a pedir certificados de confirmación para ser padrinos o madrinas de alguien. Gente que nunca ha sido vista en la parroquia y que nadie conoce. No es que busquemos gente popular en los ambientes eclesiales, sino que buscamos personas asiduas a celebrar su fe, comprometidas con ella y con la vida de la Iglesia, de este modo podemos esperar que acompañe a su ahijado a misa, le explique los sacramentos y que pongan en práctica aquello que los hace familia: la fe. Si se, está difícil esta parte, pero los ideales debemos cuidarlos y luchar por alcanzarlos. Procura ser tu una madrina o un padrino así.


Estás dispuesto a asumir la responsabilidad de forma indefinida

El bautismo abre las puertas del cielo al bautizado, ya es parte de la Iglesia, es hijo de Dios y con vocación de Vida Eterna. Quien acepta ser madrina o padrino lo hace de forma indefinida, como una muestra de amor hacia su ahijado, pero también como un servicio a Dios, acompañando a este nuevo cristiano en su desarrollo y madurez.

Quien acepta este reto y esta responsabilidad lo hace para siempre, pues la calidad de hijo de Dios es eterna, por lo tanto tu tarea de amor, compañía, cuidado y orientación no termina cuando tu ahijado se hace adulto, sino que continúa por toda la vida.

Artículo originalmente publicado por Catholic Link