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martes, 5 de agosto de 2025

San Pablo y su dura exhortación para los jóvenes de hoy

 

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San Pablo siempre fue claro y directo con los cristianos de su época, por eso cada exhortación aun es válida para nosotros y para los jóvenes de hoy

San Pablo, el Apóstol de los gentiles, fue un hombre directo y claro en sus enseñanzas. No tenía miramientos para decir las cosas como eran, y por cada exhortación, fue amado por muchos y odiado por los que no se sintieron cómodos con sus palabras, como podemos leer en Hechos 17.

Y hay que agregar que sus exhortaciones son tan válidas como en sus tiempos, pues el ser humano será el mismo en todas las épocas: la creación más perfecta de Dios, hecho a su imagen y semejanza y que necesita recibir la Buena Nueva para convertirse y salvarse, tal como Pablo les anunció en el Areópago:

"Él hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros" (Hch 17, 26-27).

El "regaño" a los tesalonicenses

Ahora bien, entre esas anécdotas, encontramos en la Segunda Carta a los Tesalonicenses un "regaño" que bien puede aplicarse a los jóvenes - y no tan jóvenes - de hoy: comer solo si se ha trabajado. Además, no meterse en los asuntos ajenos:

"Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que hay entre ustedes algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A estos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen en paz para comer su propio pan. Ustedes hermanos, no se cansen de hacer el bien"

(2Ts 3, 10b-13).

Esa llamada de atención no pasa de moda. Hoy nos encontramos con adolescentes rebeldes que han recibido todos los bienes materiales de los que sus padres carecieron. Y como resultado, encontramos jóvenes que no quieren trabajar, pero eso sí, echan en cara que "no pidieron nacer", perdiendo el tiempo en las redes sociales que les están enseñando cómo inmiscuirse en las vidas ajenas, de las que se permiten opinar con toda clase de calificativos.

Estamos en el momento justo en el que podemos emular a san Pablo y decirle a nuestra juventud que "no se cansen de hacer el bien" y que se ocupen en ser personas útiles a su familia, a la sociedad y a la Iglesia, porque eso es lo único que vale la pena en la vida y que, finalmente, nos alcanzará la gloria eterna.

Mónica Muñoz, Aleteia

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y no morir en el intento



sábado, 25 de enero de 2025

Evangelio del día - Conversión de San Pablo

Libro de los Hechos de los Apóstoles 22,3-16.

"Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero me he criado en esta ciudad y he sido iniciado a los pies de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora.
Perseguí a muerte a los que seguían este Camino, llevando encadenados a la prisión a hombres y mujeres;
el Sumo Sacerdote y el Consejo de los ancianos son testigos de esto. Ellos mismos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y yo me dirigí allá con el propósito de traer encadenados a Jerusalén a los que encontrara en esa ciudad, para que fueran castigados.
En el camino y al acercarme a Damasco, hacia el mediodía, una intensa luz que venía del cielo brilló de pronto a mi alrededor.
Caí en tierra y oí una voz que me decía: 'Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?'.
Le respondí: '¿Quién eres, Señor?', y la voz me dijo: 'Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues'.
Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba.
Yo le pregunté: '¿Qué debo hacer, Señor?'. El Señor me dijo: 'Levántate y ve a Damasco donde se te dirá lo que debes hacer'.
Pero como yo no podía ver, a causa del resplandor de esa luz, los que me acompañaban me llevaron de la mano hasta Damasco.
Un hombre llamado Ananías, fiel cumplidor de la Ley, que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar,
vino a verme y, acercándose a mí, me dijo: 'Hermano Saulo, recobra la vista'. Y en ese mismo instante, pude verlo.
El siguió diciendo: 'El Dios de nuestros padres te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su Palabra,
porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído.
Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y purifícate de tus pecados, invocando su Nombre'.


Salmo 117(116),1.2.

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre.

¡Aleluya!


Evangelio según San Marcos 16,15-18.

Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación."
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas;
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Alabanzas a San Pablo, 2 (in Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1970), trad. sc©evangelizo.org


La grandeza del apóstol Pablo

El apóstol Pablo ha mostrado más que nadie qué es el hombre, la nobleza de su naturaleza y de qué coraje es capaz este ser viviente.
Cada día Pablo daba todo lo que podía. En medio de los peligros que lo amenazaban, tenía una audacia siempre renovada, como lo atestiguan sus propias palabras “olvidándome del camino recorrido, me lanzo hacia adelante” (Flp 3,13). Cuando siente llegar la muerte, invita a compartir su alegría, escribiendo a los filipenses: “También ustedes siéntanse dichosos y alégrense conmigo” (Flp 2,18). Entre peligros, injurias y oprobios, exulta, escribiendo a los cristianos de Corinto: “Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor 12,10). Para Pablo una sola cosa era a temer y a huir de ella: ofender a Dios. Sólo quería agradar a Dios. Muestra su amor ardiente por Cristo el hecho que ni siquiera lo atraen los bienes del cielo… (…)
Esa era su disposición cuando prefiere ser excluido de la gloria del cielo para salvar a los judíos que no ven la salvación (cf. Rom 9,3). Eso prueba la gran pena que le daba esa situación. Si esa situación hubiera sido menos dolorosa, no habría hecho tal pedido y hubiera considerado esa opción más tolerable y consoladora. No era una simple declaración de intención sino un verdadero grito del corazón. ¿A quién podemos comparar este hombre, que se aflige por el mundo entero? (EDD)

Reflexión sobre el grabado

Hoy celebramos la Conversión de San Pablo, un momento dramático en el que Saulo de Tarso, de camino a Damasco para arrestar a los seguidores de Cristo, se enfrenta a Dios y queda ciego. De todas las representaciones artísticas de este acontecimiento, el grabado temprano (hacia 1509) que examinamos hoy es uno de mis favoritos. Lucas van Leyden capta con exquisito detalle las secuelas de la ceguera de San Pablo. Mientras que muchos artistas se centran en el momento culminante en que Pablo es golpeado por Dios -a menudo representándolo cayendo de su caballo-, este grabado muestra una escena más reflexiva. En primer plano, vemos a un San Pablo visiblemente conmocionado, ciego y humillado, con la cabeza inclinada. Se aferra a dos hombres que le guían hacia delante, una representación profundamente humana de la vulnerabilidad de Pablo en las horas posteriores a su dramática conversión.

Al fondo, a la izquierda, vemos el momento en que San Pablo es abatido. Sin embargo, es la bulliciosa procesión del primer plano la que realmente capta nuestra atención. Enmarcada en rocas verticales y escarpadas, la composición está llena de detalles finamente grabados que nos introducen en la narración. Al centrarse en el contexto más amplio de la escena y no sólo en el dramático momento de la conversión, Lucas van Leyden nos invita a reflexionar sobre la humanidad y la fragilidad de Pablo. La composición nos sumerge en la realidad de lo que podría haber ocurrido, subrayando la dependencia de Pablo de los demás inmediatamente después de su encuentro con Dios.

La belleza de la conversión de San Pablo reside en la profunda transformación que produjo en su vida. Tras su encuentro con Dios, nunca volvió a las andadas, convirtiéndose en una persona completamente nueva. El grabado ilustra maravillosamente cómo, tras ser abatido, Pablo sigue su camino -ciego, humilde y pensativo- preparándose para la extraordinaria misión que le aguardaba. Dios dio una segunda oportunidad al mismo hombre que intentó destruir el cristianismo, convirtiéndolo en uno de sus mayores apóstoles y defensores. Este es un poderoso testamento de cómo Dios obra, transformando incluso a los individuos más improbables para Su propósito. (Nota: También puede transformarte a ti)

by Padre Patrick van der Vorst

 




jueves, 7 de noviembre de 2019

Papa Francisco: 5 actitudes del apóstol Pablo que ayudan a compartir la fe

Las claves para ser constructores de “puentes” 
en medio al paganismo y los ídolos de cada tiempo

A
El papa Francisco invitó a imitar la valentía del apóstol Pablo que evangelizó incluso en ciudades hostiles al cristianismo y paganas; metrópolis como Atenas que eran cuna de la cultura, pero también lugar de decadencia política y donde se adoraban varios ídolos. Lo hizo durante la audiencia general del miércoles 6 de noviembre de 2019 en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

1. Pablo se familiariza con la ciudad, la gente, la cultura…

Francisco insta a contemplar la actitud de Pablo, inspirado por el Espíritu Santo: “Conoce a todas las personas, no te rindas, ve y habla con todas las personas”, dijo Francisco. Pablo se familiariza con la ciudad, los lugares, las personas, incluso los líderes: Conoce a judíos, filósofos epicúreos y estoicos, y muchos otros. Participa de la vida de la ciudad, va al Areópago, símbolo de la vida política y cultural. 

POPE FRANCIS
Antoine Mekary | ALETEIA | I.MEDIA

2.    Pablo y su mirada contemplativa sobre la realidad y las personas 

Tener una mirada contemplativa que descubre a “ese Dios que vive en sus casas, en sus calles y en sus plazas”. Ver a Dios en medio de las multitudes anónimas, dice el Papa. Pablo mira el mundo pagano sin hostilidad, mas bien con los ojos de la fe. Entonces, nada de desprecio o indiferencia.

POPE FRANCIS
Antoine Mekary | ALETEIA | I.MEDIA

3. Pablo practica la inculturación de la fe 

Pablo elige la mirada que lo impulsa a abrir una brecha entre el Evangelio y el mundo pagano y practica la inculturación del mensaje de fe: anuncia a Jesucristo a los adoradores de ídolos, y no lo hace atacándolos, sino convirtiéndose en “pontífice, constructor de puentes”. 

Antoine Mekary | ALETEIA

4. Pablo empatiza con la gente del lugar 

Pablo comienza a empatizar con sus oyentes, proclama que Dios “vive entre los ciudadanos” y “no se esconde de aquellos que lo buscan con un corazón sincero”. Pablo recuerda que Dios está ahí, en medio y, por eso, reveló: “lo que ustedes adoran sin conocer, es lo que yo vengo a anunciarles” (Hechos 17:23).

SYNOD
HANDOUT | AFP

5. Pablo invita a una vida más consciente y plena  

Al apóstol Pablo no le importa recibir criticas y burlas cuando se expone al hablar de “la muerte y la resurrección”. Pablo invita a ir más allá de “los tiempos de la ignorancia” y a la conversión. Pablo llega así al kerygma (Hechos 17.31). Pablo no ocupa espacios, luego se aleja, abre un proceso: algunos adhieren a su palabra y se abren a la fe, otros no, pero, el apóstol sigue con devoción el Espíritu Santo sin perder el ánimo. 
Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia