| San Pío de Pietrelcina , Beato Guillermo Way |
Libro de los Proverbios 30,5-9.
| Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en él. |
| No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso. |
| Hay dos cosas que yo te pido, no me la niegues antes que muera: |
| aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, |
| no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: "¿Quién es el Señor?", o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios. |
Salmo 119(118),29.72.89.101.
| Apártame del camino de la mentira, |
| y dame la gracia de conocer tu ley. |
| Para mí vale más la ley de tus labios |
| que todo el oro y la plata. |
| Tu palabra, Señor, permanece para siempre, |
| está firme en el cielo. |
| Yo aparto mis pies del mal camino, |
| para cumplir tu palabra. |
| Tus preceptos me hacen comprender: |
| por eso aborrezco el camino de la mentira. |
| Odio y aborrezco la mentira; |
| en cambio, amo tu ley. |
Evangelio según San Lucas 9,1-6.
| Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades. |
| Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, |
| diciéndoles: "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. |
| Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. |
| Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos". |
| Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes. |
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
![]() | San Carlos de Foucauld (1858-1916) |
“Les envió por primera vez”
| Ser apóstol ¿por medio de qué? Con aquellos que Dios pone a su disposición: los sacerdotes tienen sus superiores que les dicen lo que deben hacer. Los laicos deben ser apóstoles con aquellos a quienes pueden atender: sus prójimos y sus amigos, pero no sólo con ellos; la caridad no es estrecha, sino que abraza todo lo que abraza el corazón de Jesús. |
| ¿Por medio de qué? Por los medios mejores, dándose a aquellos a los que se dirigen: con todos aquellos, sin excepción, con quienes están en relación a través de la bondad, la ternura, el afecto fraterno, el ejemplo de la virtud, por la humildad y la dulzura que siempre son atractivas y muy cristianas. Con algunos sin decirles jamás una palabra de Dios ni de religión, teniendo paciencia como Dios es paciente, siendo buenos como Dios es bueno, siendo un hermano tierno y orante. Con otros hablando de Dios en la medida en que ellos puedan soportar; desde que está en su pensamiento la búsqueda de la verdad por el estudio de la religión, procurando se relacionen con un sacerdote muy bien escogido y capaz de hacerles bien. Sobre todo ver en toda persona humana a un hermano. (EDD) |
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Oración
«Quédate conmigo, Señor, pues es necesario tenerte presente para no olvidarte. Tú sabes con qué facilidad te abandono.
Quédate conmigo, porque soy débil y necesito tu fuerza para no caer tan a menudo.
Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi vida, y sin ti estoy sin fervor.
Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi luz y sin ti estoy a oscuras.
Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.
Quédate conmigo, Señor, para que oiga tu voz y te siga.
Quédate conmigo, Señor, porque quiero amarte mucho y estar siempre en tu compañía.
Quédate conmigo, Señor, si quieres que te sea fiel. Quédate conmigo, Señor, porque por pobre que sea mi alma, desea ser para Ti un lugar de consuelo, un nido de amor.
Quédate conmigo, Jesús, porque se hace tarde y el día declina… es decir, la vida pasa, la muerte, el juicio y la eternidad se acercan y necesito reponer fuerzas para no detenerme en el camino, y para eso te necesito a Ti. Se hace tarde y la muerte se acerca. Temo la oscuridad, las tentaciones, las sequías, las cruces, las penas y cuánto te necesito, Jesús mío, en esta noche de destierro.
Quédate conmigo, Jesús, porque en esta noche de vida y de peligro, te necesito. Que en la fracción del pan te reconozca como discípulo tuyo, es decir, que la Comunión Eucarística sea la Luz que disipe las tinieblas, la Fuerza que me sostenga y la única Alegría de mi corazón.
Quédate conmigo, Señor, porque en la hora de mi muerte, quiero permanecer unido a Ti, si no por la Comunión, al menos por la Gracia y el Amor.
Quédate conmigo, Jesús, no te pido consuelos divinos porque no los merezco, pero el don de tu presencia, oh sí, te lo pido.
Quédate conmigo, Señor, sólo a Ti busco, a tu Amor, a tu Gracia, a tu Voluntad, a tu Corazón, a tu Espíritu, porque Te amo y no pido otra recompensa que amarte más. Con un amor firme y práctico, amarte, de todo corazón, en la tierra, para seguir amándote perfectamente por toda la eternidad. Que así sea».
San Padre Pío de Pietrelcina (1887-1968)



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