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lunes, 5 de septiembre de 2016

12 Pautas modernas de etiqueta que todos deberíamos seguir

Las buenas maneras nos permiten vivir mejor

12 Pautas modernas de etiqueta que todos deberíamos seguir

Las buenas maneras son la expresión de lo mejor que hay en nosotros para darnos a los demás, como una muestra de respeto y atención, ubicándonos ambas partes en el mismo nivel y dándole a entender al otro que es tan valioso como lo soy yo. Además, expresan el nivel de conciencia que tenemos hacia la dignidad de los otros.

No obstante, cada vez hay menos interés en las reglas de etiqueta, cuando en realidad, las buenas maneras nos permiten vivir mejor en sociedad basada en una cordialidad elemental para demostrar respeto por el otro y por sí mismo. Las siguientes son algunas pautas de etiqueta que todos deberíamos seguir:

1. Nunca vayas de visita sin llamar antes. No siempre se está preparado o en disposición de recibir personas en casa, un gesto mínimo de cortesía es consultar al anfitrión que día y a qué hora se puede visitar.

2. Evita poner tu móvil en la mesa en lugares públicos. Este gesto puede ser interpretado por el interlocutor como falta de interés en la conversación y puede dejar por sentado la gran importancia que tiene ese aparato en tu vida y lo poco que te interesa lo que está ocurriendo a tu alrededor.

3. Si vas a alguna parte con alguien y él o ella saludó a una persona que tú no conoces deberás saludarla también.

4. Si te han ofendido no vale la pena responder con una palabrota o un mal gesto, mucho menos levantarle la voz a quien ofende, No te rebajes a su nivel. Sonríe y amablemente retírate de la presencia de esa persona.

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5. Los conductores deben recordar que mojar a los transeúntes haciendo pasar su automóvil por un charco es la peor de las faltas de respeto.

6. No es prudente hablar en público acerca de algunos temas como: la edad, el dinero, la política, los problemas domésticos…

7. Al llegar a un cinema, un teatro, un concierto la manera correcta de pasar a los lugares asignados es dándole la cara a quienes están sentados.

8. La regla de oro para usar perfumes y colonias es la moderación. Si cuando caiga la tarde aún sientes el olor de tu perfume debes saber que el resto habrán tenido que soportarlo, y seguramente no lo disfrutaron tanto como tú.

9. Sin importar quién seas, al entrar a un recinto, saluda primero.

10. Reírse muy fuerte, hablar en voz demasiado alta, quedarse mirando a las otras personas puede resultar ofensivo para algunos.

11. Come de la manera adecuada. Como se le enseña a los niños: con la boca cerrada, despacio, disfrutando cada bocado.

12. No olvides siempre agradecer a tus amigos, familiares y personas cercanas. Agradéceles por ejemplo por sus buenas obras y buena disposición para ayudarte. Expresar gratitud es un acto de personas educadas y sensibles.

Y para finalizar unas palabras del legendario actor estadounidense Jack Nicholson:
«Presto mucha atención a las reglas de etiqueta. El cómo pasar el plato. No gritar de una habitación a otra. No abrir una puerta cerrada sin llamar antes. Dejar pasar primero a las mujeres. El objetivo de todas estas innumerables reglas es muy simple: hacer la vida mejor. No podemos vivir en un estado crónico de guerra con todos, eso es estúpido. Vigilo cuidadosamente mis modales. Esto no es un mito. Esto es todo un lenguaje de respeto mutuo que es comprensible para todos».

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Fuente: genial.guru
Artículo originalmente publicado por lafamilia.info

jueves, 18 de febrero de 2016

¿Está bien si voy a misa en…? 7 prendas de vestir que debes evitar






H. Edgar Henríquez Carrasco, LC., catholic-link
«La moda no incomoda» dicen por ahí, pero hay “modas”que son ciertamente inoportunas dependiendo del lugar, del ambiente y de las personas. ¡Cuánto más cuidado pondremos en un ambiente cristiano!

Quisiera a través de este artículo darles a conocer las 7 prendas más inadecuadas para asistir a la Santa Misa. Se podrían enumerar más, pero quisiera que estas siete quedaran en nuestra memoria para evitarlas en un futuro. Algunos se sorprenderán (no es mi intención causar revuelo), pero sí quisiera dar algunas pautas para vestirse mejor durante la celebración Eucarística. 

¡Ojo! Antes de mencionarlos, es importante resaltar que estos son algunos criterios básicos, corresponde a cada uno hacer un discernimiento maduro de lo que es más adecuado dependiendo de las circunstancias que cada uno viva ??

¿Qué debemos evitar vestir cuando vamos a Misa?
1. Camisas deportivas (equipos de fútbol)
camiseta
Si quiero ir al estadio a ver fútbol, permitido. Si quiero pasear por el parque, permitido. Pero, ¿para ir a encontrarme con el Señor? Imagínense un show de camisetas deportivas en la Iglesia, colores y equipos por doquier, viendo a “Messi” o “Vidal” decenas de veces cuando miro hacia el altar porque están en las espaldas de mis hermanos. Esto puede crear rivalidad, disgusto, distracción o molestias en la asamblea. Además es bien sabido que una prenda deportiva se usa en un ambiente deportivo, por ende debemos evitar llevarlo a Misa.

2. Short muy corto o minifalda
mini
Para la playa está bien. El sol cuando calienta puede ser insoportable, pero ¿en la iglesia? El calor no es excusa para vestir como queramos, es más, si tenemos calor, podremos ofrecerlo al Señor como muestra de amor por Él. Un short o una minifalda (en el caso de una dama) es una prenda que llama bastante la atención en un grupo humano, ¡cuánto más dentro de la iglesia! Ya me podrán decir ustedes sobre diseños, tamaños o colores, eso no importa tanto. Vestir una falda esta bien, pero una mini-falda, no.

 3. Chanclas de playa
chanclas
Aunque muchos no lo crean, sucede. Sobre todo en ambientes veraniegos donde ir a Misa está de paso entre mi casa y la playa. ¡Siempre dignos! No lo olvidemos. Aunque me lleve más tiempo cambiarme de ropa y calzado, lo haré por amor al Señor. Las chanclas de verano son para la playa, no para la iglesia. Te pones un calzado más discreto para ir a Misa y luego te los quitas para ir a la playa, ¿cuál es el problema? Que la pereza o la comodidad no intervengan en la dignidad y sobriedad que predomina en un templo católico.

 4. Sombreros o gorras
sombrero
Mi madre decía: «dentro de la casa no se usa gorra», y ahí va de nuevo, ¡cuánto más en la casa de Dios! Además de evitar tapar la vista a los demás hermanos es un gran signo de respeto. Cuando se está con alguien importante nos sacamos el sombrero o la gorra y saludamos, por lo menos así era antes y es algo que no podemos perder. Los sombreros son para protegerse del sol, pero dentro de una iglesia, ¿de qué querríamos protegernos? Es mejor evitarlo. Te lo puedes quitar y dejarlo a un lado de tu asiento o bajo el reclinatorio. Llevarlos a la iglesia está bien, usarlos dentro es inapropiado.

 5. Escotes o camisas abiertas
destapado
Esto es parte de la moda de este siglo. Al parecer la premisa es que «mientras más muestres tu cuerpo, mejor». No es así entre cristianos. Sabemos que el cuerpo es un don de Dios, es el templo del Espíritu Santo, por lo tanto lo protegemos con cautela. No andamos mostrándonos a todo el mundo, esto podría incitar distracción y provocación en los demás. Sinceramente disgusta un poco ver por la calle desfiles de jóvenes vestidos así, ¡cuanto más en la iglesia!. Vamos bien arreglados, pero dignos. Ropa abierta, medio transparente, es mejor dejarla en casa. Nuestra premisa es «mientras más dignos, mejor».

 6. Joyas, lujos y anillos exuberantes
Joyas
Esto casi no habría que explicarlo. Sabemos todos que a la iglesia no vamos a exhibir nuestros bienes o a aparentar un cierto status social. ¡Nosotros vamos a encontrarnos con Jesús! por ende todas las joyas y ornamentos exuberantes sobran en la Misa. Mientras más sobrios mejor. Algunos me dirán: «para Dios lo mejor», claro que sí ¡pero para Dios!, no para que tú hagas alarde de tus posesiones. Es admirable ver cómo grandes empresarios van a Misa, a veces, incluso pasando desapercibidos por su forma de vestir o de tratar a los demás. Tener o no tener dinero no te va llevar al cielo. La caridad con los hermanos y el amor a Dios ¡eso sí!. Así que ya sabes, las joyas en la casa bien guardadas. Así, además de evitar posibles robos, nos hacemos uno más en la asamblea de Dios, donde nadie tiene preferencias, todos somos hijos de Dios. Santiago, en su carta, nos da más luz acerca de este punto: «Supongamos que entra en vuestra asamblea un hombre con un anillo de oro y un vestido espléndido; y entra también un pobre con un vestido sucio; y que dirigís vuestra mirada al que lleva el vestido espléndido y le decís: “Tú, siéntate aquí, en un buen lugar”; y en cambio al pobre le decís: “Tú, quédate ahí de pie”, o “Siéntate a mis pies”. ¿No sería esto hacer distinciones entre vosotros y ser jueces con criterios malos?» (Santiago 2,2-4).

7. Zapatos de fútbol o zapatillas 
zapatos
Todos sabemos el concepto de calzado deportivo. Aquí vamos de nuevo, es deportivo. Como ya sabemos lo deportivo se usa en un contexto de deporte, pero ¿en la iglesia?, ¿para qué? Cuando organicemos un partido de fútbol parroquial, permitido. Pero para la santa misa es inadecuado. Mejor usar calzado formal y discreto. Porque ir con zapatos de montaña a jugar fútbol es inútil, lo mismo en la iglesia, asistir a Misa con zapatos deportivos es inútil.

Estas medidas no son para “encajar en un ambiente social”, como muchos podrán creer, sino para hacer de la Santa Misa un verdadero encuentro con el Señor, un lugar digno de recibirle, un lugar santo. Como cristianos y católicos estamos llamados a buscar la perfección, por ende el vestido no debería constituir ocasión para retroceder en la virtud y en la identificación con Cristo. La limpieza, el decoro, los modales y la distinción son hábitos básicos que debemos ir inculcando a las futuras generaciones, más aún en un mundo muchas veces permisivo.

«Cada Santa Misa tiene un valor infinito, inmenso, que nosotros no podemos comprender del todo: alegra a toda la corte celestial, alivia a las pobres almas del purgatorio, atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones y da más gloria a Dios que todos los sufrimientos de los mártires juntos, que las penitencias de todos los santos, que todas las lágrimas por ellos derramadas desde el principio del mundo y todo lo que hagan hasta el fin de los siglos» (Santo Cura de Ars).

¡Vayamos dignos al Encuentro del Señor!

miércoles, 8 de julio de 2015

Diez aspectos de la cortesía: Un buen decálogo para la convivencia cotidiana


Primera.- Trate a los demás como quisiera que le traten a usted.

Segunda.-Trate de estar siempre dispuesto a sonreír.

Tercera.-Trate de ser amable y agradar al hablar.

Cuarta.-  Trate de saber escuchar.

Quinta.-  Trate de no discutir, sino sencillamente opinar.

Sesta.-     Trate de ser puntual.

Sétima.- Trate de ser jovial, voluntarioso y dinámico.

Octava.- Trate de guardar para usted sus propias dificultades.

Novena.- Trate de no prometer más que cuando esté seguro de poder cumplir.

Décima.-  Trate de pedir por favor y no olvide de decir gracias.


José Barros Guede
Artículo originalmente publicado por Revista Ecclesia