Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa
Una fuerza indecible. |
La oración, unida con ese divino sacrificio de la Misa, tiene una fuerza indecible; de modo que por este medio abunda el alma de celestiales favores como apoyada sobre su Amado.
San Francisco de Sales Doctor de la Iglesia |
¡Cómo es glorioso tu cáliz! |
Señor, tú alegras mi mente de alegría espiritual. Cómo es glorioso tu cáliz que supera todos los placeres probados anteriormente.
San Agustín Doctor de la Iglesia
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Prepararse para la vida eterna. |
El modo en que te preparas para la Santa Misa, es el modo en el que te preparas para la vida eterna.
P. Pedro Rubio hdv
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Se manifiesta la alegría que la Iglesia recibe del Señor. |
La Liturgia... es el lugar por excelencia donde se manifiesta la alegría que la Iglesia recibe del Señor y transmite al mundo.
S.S. Benedicto XVI |
Ninguna otra obra puede realizarse tan santa y divina como este formidable Misterio. |
El hombre no puede realizar una acción más santa, más grande, más sublime que celebrar una Misa, a cuyo respecto el Concilio de Trento dice: "Nosotros debemos confesar que ninguna otra obra puede realizarse tan santa y divina como este formidable Misterio. Dios mismo no puede originar una acción para ser realizada que sea más santa y más grande que la celebración de la Misa".
S. Alfonso M de Ligorio La Santa Misa |
La más maravillosa de sus obras. |
Por eso, para que la inmensidad de este amor se imprimiese más profundamente en el corazón de los fieles, en la última cena, cuando después de celebrar la Pascua con sus discípulos iba a pasar de este mundo al Padre, Cristo instituyó este sacramento como el memorial perenne de su pasión, como el cumplimiento de las antiguas figuras y la más maravillosa de sus obras; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia.
Santo Tomás de Aquino Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4
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Nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento. |
Nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos la suavidad espiritual en su misma fuente y celebramos la memoria del inmenso y sublime amor que Cristo mostró en su pasión.
Santo Tomás de Aquino Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4
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| Apostolado de la Santa Misa Diaria |
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