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sábado, 18 de julio de 2026

Especialmente para los que NO van a Misa los Domingos: Para que descubran lo que están perdiendo

 Aquí podemos ofrecer sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa

La Eucaristía une el cielo y la tierra. Abarca e impregna toda la creación.

La Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo. Ella une el cielo y la tierra. Abarca e impregna toda la creación.

El Hijo de Dios se ha hecho hombre, para reconducir todo lo creado, en un supremo acto de alabanza, a Aquél que lo hizo de la nada.

De este modo, Él, el sumo y eterno Sacerdote, entrando en el santuario eterno mediante la sangre de su Cruz, devuelve al Creador y Padre toda la creación redimida. Lo hace a través del ministerio sacerdotal de la Iglesia y para gloria de la Santísima Trinidad.

Verdaderamente, éste es el mysterium fidei que se realiza en la Eucaristía: el mundo nacido de las manos de Dios creador retorna a Él redimido por Cristo.

San Juan Pablo II; Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia

Vivamos una vida intensamente eucarística llena de fe, de esperanza y amor verdadero.

"Mira, sacerdote mío, despreocúpate tú de la sugestión del número y preocúpate más de la calidad. Más que llenarme de gente mis iglesias, preocúpate en llenármela de buen olor de Comuniones fervorosas, de adoraciones rendidas, de suspiros de amor, de aspiraciones de esperanza, de inspiraciones de fe, de oraciones bien rezadas, de lágrimas de pecadores, de propósitos eficaces de enmienda, de vida intensamente eucarística.

Déjame a mí multiplicar la gente cuando tú con mi gracia, multipliques la alegría que en mí y en ti ha de producir el olor de esas cosas buenas.

Llena mi templo de olor de cosas buenas y yo te prometo que ese olor se extenderá por las calles y las casas de tu feligresía, y verás cómo la iglesia tuya será pequeña, y tendrás que levantar más iglesias para los que han de venir...

Pero sabe que no puede haber cosas buenas con mi Sagrario cerrado. Mira que hombres y obras que no pasen por el Sagrario abierto, no pueden oler bien y al fin y a la postre olerán a muerto.

Mira que si te duelen las injusticias que padecen los pobres, las penas de los enfermos, los escándalos de los niños..., te debe doler sobre todo dolor el abandono que padezco en el Sagrario, que es la injusticia de más urgente y transcendental reparación y la pena que más enardece y el escándalo que más ruinas trae a las almas..."

Beato Manuel González; en su libro, "Aunque todos yo no"

Sin la Misa no hay solución para los problemas de la humanidad.

Sin la Misa no hay solución para los problemas del hombre, de la cultura, del progreso, del matrimonio y la familia, de la vida económica, social y política de los individuos y de los pueblos. Sin la Misa no hay solución para los problemas de la falta de pan, de techo y de paz. Las soluciones técnicas de estos problemas están a la vista, al alcance de los hombres y de los pueblos, no la alcanzan por el desorden interior del hombre, por su orgullo, por su soberbia, que sólo puede curar la Pasión de Cristo.

P. Carlos Miguel Buela; "Nuestra Misa", pág. 99

Jesús quiere encontrar otro cielo en nosotros.

Él no baja del cielo un día y otro día para quedarse en un copón dorado, sino para encontrar otro cielo que le es infinitamente más querido que el primero: el cielo de nuestra alma, creada a su imagen y templo vivo de la adorable Trinidad.

Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz

Dejemos que la verdad de la Eucaristía actúe eficazmente.

Vivir eucarísticamente consiste en dejar que las verdades eucarísticas actúen eficazmente.

Se trata de 3 sencillas verdades:

1. El Salvador está presente en el Santísimo Sacramento;

2. Él renueva diariamente su sacrificio de cruz en el altar;

3. Él quiere unir íntimamente junto consigo cada alma particular en la Santa Comunión.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) - Conferencia en Espira, Alemania 1930, Congreso Eucarístico Diocesano


Debemos alimentar y aumentar la piedad de todos por la Santa Misa.

Para animar a los católicos a profesar valientemente su fe y a practicar las virtudes cristianas, ningún medio es más eficaz que el que consiste en alimentar y aumentar la piedad del pueblo hacia aquella admirable prenda de amor, lazo de paz y de unidad, que es el sacramento de la Eucaristía.

Papa León XIII


Tributen los fieles la máxima veneración a la Santísima Eucaristía.

Tributen los fieles la máxima veneración a la Santísima Eucaristía, tomando parte activa en la celebración del Sacrificio augustísimo, recibiendo este sacramento frecuentemente y con mucha devoción, y dándole culto con suma adoración; los pastores de almas, al exponer la doctrina sobre este sacramento, inculquen diligentemente a los fieles esta obligación.

Código de Derecho Canónico, n. 898


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