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miércoles, 23 de septiembre de 2026

Los Caño, la familia viral ligada al Opus Dei que arrasa en redes con 6 hermanos, música y alegría

Seis hermanos, sus padres, una guitarra y 40 segundos de canción: así nació el fenómeno de Los Caño, con 34 millones de impactos en apenas nueve días.

Los Caño se han convertido en un fenómeno viral tras difundirse el vídeo en el que cantan

Los Caño se han convertido en un fenómeno viral tras difundirse el vídeo en el que cantan "Dama y Vagabundo" durante sus vacaciones familiares en Huesca.


    Apenas ha transcurrido un mes desde que el 21 de agosto comenzó a verse por redes a los seis hermanos Caño y sus padres cantando 'Dama y Vagabundo' (Bromas Aparte) durante sus vacaciones en Huesca. De apenas 40 segundos de duración, el vídeo muestra familia, música y alegría por vacaciones y se ha convertido en una experiencia tan viral como respondida en redes, superando los 34 millones de impactos en los 9 días posteriores a la republicación del vídeo por la cuenta de X @LoCyber. 

    El vídeo llegó al mismo futbolista Gerard Piqué, que lo difundió desde su cuenta bajo el mensaje: "Este contenido tendría que ser de pago".

    ¿Qué lleva a que unos pocos segundos de canciones y alegría familiar se vuelva un fenómeno viral? Para Irene Alonso, influencer desde @soyunamadrenormal y madre de 11 hijos, el secreto reside en solo tres ingredientes que llenan el día a día de la familia. “Son gente que yo quiero mucho y, los que conocemos a los Caño sabemos que su casa es así: es música, es fiesta, es alegría”, comentaba en Instagram.

    "Una realidad que no mucha gente puede disfrutar"

    También incide en lo que significa una familia numerosa en una España cuya tasa de fecundidad ronda los 1,1 hijos por mujer. 

    “Esto lo tenía que saber el mundo”, comenta la influencer en su cuenta al celebrar la abundante difusión del vídeo. La publicación aborda también los comentarios críticos con la familia, convencida de que “escuece porque muestra una realidad que no mucha gente puede disfrutar” como es una familia divirtiéndose juntos, “en la que no es necesaria una pantalla de por medio” y con “una relación entre padres, hijos y hermanos que va mucho más allá de las redes sociales”.

    “Estoy convencida de que la mayoría de gente que comenta ofensivamente estaría encantada de poder participar de un momento tan auténtico y genuino como este. Ojalá en todas las casas y familias se pudiera vivir algo tan maravilloso como lo que se vive en este vídeo en casa de los Caño”, agregaba Alonso.

    Los hermanos han llegado a protagonizar informaciones y entrevistas en los principales medios que recogen la reacción de la familia ante los abundantes comentarios.

    "Llevamos un mes riéndonos de todos los comentarios que nos llegan, hay que quedarse con los que son ocurrentes", contaban Javi, Miki y David en COPE. "Sí nos ha llamado la atención que alguna gente nos tachara de niños ricos, cuando salimos la mayoría con ropa de Hipercor", contaba David a El País.

    En el caso de Divinity, recoge un breve perfil de cada uno de los integrantes del fenómeno viral. Menciona a David Caño, psicólogo, profesor en un colegio del Opus Dei y vinculado a Effetá. Hablan también de Javi, con más de 16.000 seguidores en Instagram y creador de contenido, o de Miki, compositor y músico que destaca por su papel en el vídeo interpretando el tema. Completan la familia Nata, la única chica y la mayor de los seis hermanos, Álvaro y Pepe, el pequeño y responsable de la cuenta familiar. 

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    ReL

    Vea también     Testimonios y Conversión




    miércoles, 28 de enero de 2026

    «Giro católico» y una fe vivida en comunidad: lo que nos enseñan Llamados 2033, Hakuna y El Despertar

    No pretendían crear «productos católicos», sino espacios de encuentro para la sociedad

    Se respiraba la convicción de que la fe necesita encarnarse en vínculos concretos, muy reales.

    Se respiraba la convicción de que la fe necesita encarnarse en vínculos concretos, muy reales

    Madrid ha vivido estos días tres macros eventos en los que, sin hacer mucha encuesta a pie de pista, se podría decir que la gran mayoría del público presente era "católico": el concierto de Hakuna, el Llamados 2033 y, el más reciente, El Despertar. Hacía años que no se veía algo así... y tan seguido. ¿"Giro católico" o simple casualidad? Yo no lo sé.

    Tres fenómenos singulares, con sus diferencias y parecidos, que reunieron a miles de personas y que nos ofrecen –más allá de los interesantes análisis sociológicos que han hecho en la prensa nuestros colegas– una enseñanza realmente importante: la necesidad de volver a los vínculos y a crear comunidad, especialmente presencial

    Lo dijo el gran columnista Juan Soto Ivars desde el escenario de El Despertar, casi "contra parafraseando" a Loquillo en Feo, fuerte y formal"Hemos venido aquí para hacer amigos... con llevarnos un nuevo conocido nos habrá valido", para, luego, hablar de la necesidad de crear vínculos... y hasta, incluso... subieron al escenario a una pareja de desconocidos a vivir el evento con mesa y camarero de gala, estilo First Dates.

    Porque, más allá de los motivos oficiales que convocaron estos tres eventos –alegría, alabanza, análisis certeros de la precariedad, anhelos de la juventud o influir en política y en la sociedad...– lo que, a mi juicio, se esconde detrás de todos ellos es un grito profundo entre los católicos de volver a formar comunidad

    Como si alguien, implícitamente, dijera: "Queridos pastores... ya no nos basta con darle la paz, al estilo japonés, en misa, a un desconocido, una vez a la semana... o rezar el Rosario por YouTube o formar parte de una lista católica de WhatsApp... queremos crear comunidad presencial y, hasta que no se den cuenta, nosotros solos nos vamos a organizar". 

    Hay que decirlo así, Llamados 2033, el concierto de Hakuna y la experiencia de El Despertar no han sido fenómenos aislados. Son expresiones distintas de una misma sed. Y esa sed, lejos de ser un capricho generacional, creo yo, es un signo de los tiempos que la Iglesia no puede ignorar. 

    El Llamados 2033 se presentó como una invitación a prepararnos interiormente para el aniversario de la Redención. Allí se respiraba la convicción de que la fe necesita encarnarse en unos vínculos concretos, reales, para que el mundo, "mirando cómo se aman", un día, pueda llegar a decir: "yo también quiero".

    El concierto de Hakuna, por su parte, mostró algo a lo que muchos ya se empiezan a acostumbrar: miles de jóvenes juntos cantando a Cristo sin complejos, sin miedo, sin necesidad de camuflar su fe. No era un simple espectáculo; era un acto profundo y palpable de comunión.

    El Despertar, con su propuesta de pararse, de analizar la realidad y de escucha profunda del otro, completaba el triángulo. Donde Llamados 2033 ofrecía misión; Hakuna, celebración; y El Despertar, abrir los ojos y volver a la raíz. Una raíz que no se puede vivir en solitario sino, únicamente, en comunidad.

    No es casualidad, además, que estos actos surjan en un momento en el que la soledad es la gran epidemia de Occidente. Jóvenes hiperconectados y profundamente aislados; adultos saturados de estímulos pero hambrientos de relaciones verdaderas; familias divididas; parroquias que funcionan más como dispensadores de servicios que como verdaderos hogares. Sacerdotes solitarios que llevan, en cambio, miles de parroquias.

    En ese contexto tan complejo, cualquier espacio en donde uno pueda sentirse acompañado, mirado, querido, comprendido, se convierte directamente en un oasis. La Iglesia, que ha sido experta en generar comunidad a lo largo de su historia, debe redescubrir esta vocación tan particular.

    Y, lo más interesante, es que estos eventos no responden a una estructura formal, sino a una simple intuición, no pretenden crear "productos católicos", sino espacios de encuentro para la sociedad (aunque en El Despertar quizá faltaran más ateos entre los ponentes... es verdad). Y todos, surgidos casi al mismo tiempo, como si el Espíritu Santo nos estuviera empujando a reconstruir ese tejido comunitario.

    Hoy, los católicos vivimos en una intemperie cultural muy evidente. No se trata de victimismo, sino de realismo. La fe ya no es una estadística a tener en cuenta, ni un hábito heredado, ni un consenso cultural. Para muchos es solo una opción. Y como toda opción, en un mundo lleno de opciones, necesita un sostén.

    Por eso, estos eventos son una primavera a la que debemos atender, porque nos ofrecen un lugar donde poder vivir la fe acompañada. Donde se puede mirar alrededor y descubrir que no estás solo. Donde la identidad cristiana deja de ser una carga y se convierte en un regalo comunitario.

    Si algo ha demostrado la historia de la Iglesia es que los grandes renacimientos no empiezan en los despachos diocesanos, sino en los monasterios benedictinos que reconstruyeron Europa, en las reducciones jesuíticas que crearon sociedades, y en las pequeñas comunidades cristianas que sostuvieron la fe en tiempos de persecución.

    El parecido entre Llamados 2033, el concierto de Hakuna y El Despertar no es casualidad. Es un grito, es verdad, pero también una promesa que hoy recibimos: la Iglesia sigue viva, y seguirá buscando caminos nuevos para unirnos a todos.

    Juan Cadarso, ReL

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    Música degradante



    jueves, 25 de septiembre de 2025

    Paola Pablo: “Cuando uno abre el corazón, Dios hace lo demás”

     

    cielo abierto Paola Pablo

    En el marco del 15 aniversario de Cielo Abierto, cerca de 20 mil personas se reunieron para adorar a Jesús en la Ciudad de México. Paola Pablo, cantautora, nos comparte sobre su misión evangelizadora a través de la música y las redes

    Cielo Abierto, el proyecto de evangelización que se acerca a su 15 aniversario, volvió a llenar el Auditorio Nacional de la Ciudad de México este fin de semana. Cerca de 20 mil asistentes se unieron en oración para pedir por la paz en México, así como fortaleza, esperanza y consuelo para las familias mexicanas que sufren la ausencia de un ser querido desaparecido.

    Paola Pablo, cantautora originaria de República Dominicana, habló con Aleteia sobre este proyecto y sobre su misión evangelizadora a través de la música y las redes sociales.

    Esta joven teóloga, como muchos otros jóvenes, llegó a la música a través del coro; sin embargo, ese apostolado pronto se convirtió en un llamado evangelizador de tiempo completo. “Yo solo cantaba, pero el Señor hacía lo suyo y eso a mí me inspiraba mucho respeto (...) Entonces, pensé, esto puede ser un don que el Señor me está regalando y yo no quiero desaprovechar ese don”.

    A pesar de que nadie en su familia o entorno cercano se había dedicado a la música, y a pesar de desconocer cómo sería el camino, se dejó guiar por Dios y por las personas que Él puso en su camino.

    Este camino en la música, reconoce, le ha permitido seguir afianzando su relación con Dios. “Para mí, el haber dicho que sí a la misión y el estar llevando a cabo esto me han permitido seguir profundizando en ese camino; es como poder -cada vez más- abandonarme más en Él”.

    Todo nace de la oración

    Paola comparte para Aleteia que la composición de sus canciones surge de una unión entre los deseos de alabar y la oración.

    En el caso de la canción que cantó en el Cielo Abierto, Aquí me quedó, surgió del deseo de escribir una canción para acompañar el Viernes Santo. A pesar de que trabajó mucho en ella y la puso en oración, la letra tardó en llegar a su mente; sin embargo, aunque el proceso fue largo, la canción se ha convertido en una oportunidad para que muchas personas oren y se encuentren con Cristo crucificado.

    “Estaba esperando esa canción; y claro, es una canción muy íntima, muy de oración, pero que yo no tenía idea que iba a tener la repercusión que ha tenido. Pero, cuando uno abre el corazón y hace lo que tiene que hacer, el Señor hace lo demás”.

    “Es mi canción porque yo la compuse, pero ya no es mi canción, porque la gente luego la hace suya, y ese es un regalo enorme: esto ya no es solo mi pan y mi pez…”

    Esta misma canción guarda una frase muy significativa para ella: “¿Qué decirte si lo sabes todo? Soy pobre y vengo aquí”.

    “Esa frase ha sido un regalo de Dios para mi vida, porque es ese devolverme a mi lugar. Vengo a ti Jesús, ¿qué te puedo decir?, ¿qué te puedo contar? Es ese reconocer mi pobreza ante Él, que es mi riqueza. Soy pobre y vengo a ti, porque Tú eres mi todo. Y es una frase que desde el primer momento que me la regaló el Señor, ha sido muy significativa en mi camino”.

    Cielo Abierto

    cielo abierto Paola Pablo

    Esta misión evangelizadora en la música y las redes sociales fue la que llevó a Paola a Cielo Abierto. Desde junio, Paola comparte escenario con Pedro y Cristal, Itala y Juanjo, Ana Bolivar, Carlos Omar y Maurilio Suárez para adorar a Jesús a través del canto y la predicación.

    “Cielo Abierto es ese acercamiento de Jesús a su gente; y también de nosotros, que nos acercamos”.

    Este año, Cielo Abierto alcanzó su 30° concierto gratuito de adoración en el Auditorio Nacional, donde contaron con la participación de Mons. Carlos Enrique Samaniego López, nuevo obispo de Texcoco, y -por segunda vez desde Roma- el Presbítero César Alejandro Pluchinotta, coordinador del grupo de oración de la Renovación Carismática del Vaticano. 

    Próximamente, Cielo Abierto estará en Guadalajara, Jalisco. Para consultar información sobre sus conciertos en México, Estados Unidos y Latinoamérica puede consultarse su página web y redes sociales oficiales.

    Majo Frias, Aleteia

    Vea también     Evangelización en el Mundo Moderno