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lunes, 8 de diciembre de 2025

León XIV: Testimonio de mártires asesinados por terroristas en Perú es “una llamada a la unidad y a la misión”

 

Beatos mártires Michał Tomaszek, Zbigniew Strzałkowski y Alessandro DordiLos beatos mártires Michał Tomaszek, Zbigniew Strzałkowski y Alessandro Dordi, en una imagen en la Catedral de Nuestra Señora del Carmen y San Pedro Apóstol, en Nuevo Chimbote, Áncash (Perú). | Crédito: David Ramos/EWTN News.

El Papa León XIV aseguró este sábado 6 de diciembre que la vida y martirio de los sacerdotes Michał Tomaszek, Zbigniew Strzałkowski y Alessandro Dordi —asesinados por odio a la fe por el grupo terrorista maoísta Sendero Luminoso en Perú— “pueden ser hoy una llamada a la unidad y a la misión para la Iglesia universal”.

En un mensaje publicado con ocasión de los 10 años de la beatificación de los tres mártires, que se cumplieron el 5 de diciembre, el Santo Padre expresó su deseo de “unirme a la gratitud de la Iglesia en Perú, en Polonia, en Italia y en otros tantos lugares donde su recuerdo permanece como estímulo de fidelidad”.

“Estos tres sacerdotes misioneros compartieron la vida de sus comunidades, celebrando la Eucaristía y administrando los sacramentos, organizando la catequesis y sosteniendo la caridad en contextos de pobreza y violencia. En 1991, tras haber decidido permanecer donde desempeñaban su ministerio y en medio del rebaño como auténticos pastores, fueron asesinados por odio a la fe”, recordó.

Los tres mártires de Chimbote

Los franciscanos Michele Tomaszek (31) y Zbigneo Strzalkowski (33) eran sacerdotes polacos de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, y desarrollaron su ministerio misionero en la localidad peruana de Pariacoto, en la zona andina de la región Ancash.

Durante once años llevaron adelante una labor evangelizadora entre los más pobres hasta que fueron asesinados por terroristas de Sendero Luminoso, el 9 de agosto de 1991, grupo que los acusaba de “engañar a la gente” y adormecer “el ímpetu revolucionario con la predicación de la paz”.

Poco más de dos semanas después, el 25 de agosto, el grupo terrorista acabó con la vida de otro sacerdote misionero, el italiano Alessandro Dordi, que llevaba adelante su labor en la región del Santa, también en Ancash.

El P. Dordi, sacerdote de la Diócesis italiana de Bérgamo, había llegado a Perú en 1980 como misionero fidei donum, como se conoce a quienes son enviados de una diócesis a otra, comúnmente territorio de misión, para la evangelización a la población. El término Fidei donum proviene de la encíclica del mismo nombre publicada por el Papa Pío XII en 1957, en la que animaba a los católicos a “llevar hasta los confines de la tierra la luz del cristianismo y el progreso de la civilización”.

Abimael Guzmán, fallecido cabecilla del grupo terrorista, le confesó al obispo Luis Bambarén que él fue el que dio la orden de asesinar a los tres sacerdotes por odio a la fe, “porque la religión es el opio del pueblo”.

El Papa Francisco aprobó el 3 de febrero de 2015 el decreto que reconocía su martirio, y los tres sacerdotes fueron proclamados beatos en Chimbote, capital de la región Ancash, el 5 de diciembre de ese año, en una ceremonia presidida por el Cardenal Angelo Amato, entonces prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Una diversidad que “no generó distancia” sino que fue “un aporte”

El Papa recordó en su mensaje que los tres sacerdotes eran “claramente distintos: dos jóvenes frailes franciscanos polacos y un presbítero diocesano italiano. Llevaban consigo lenguas, culturas, formaciones, carismas, espiritualidades y modos de proceder diferentes”.

“Cada cual tenía una manera única de acercarse a las personas y de vivir el ministerio. Pero en el Perú esa diversidad no generó distancia; al contrario, se volvió un aporte”. resaltó.

Los franciscanos en Pariacoto y el diocesano fidei donum en el Santa “compartieron el mismo celo, la misma entrega y el mismo amor a la gente —particularmente a los más necesitados— llevando en el corazón, con afecto pastoral, las preocupaciones y los sufrimientos de los habitantes de esas tierras”.

Un testimonio ante “dicotomías o dialécticas estériles”

León XIV compartió luego su cercanía al haber sido él también misionero en Perú: “Habiendo servido también en ese querido país, encuentro en ellos algo profundamente familiar para quien ha vivido la misión, y al mismo tiempo esencial para toda la Iglesia: la comunión que nace cuando historias tan distintas se dejan reunir por Cristo y en Cristo, de modo que lo que cada uno es y aporta —sin dejar de ser propio— termina confluyendo en un único testimonio del Evangelio para el bien y la edificación del pueblo de Dios”.

“Por eso creo firmemente que sus vidas, así como su martirio, pueden ser hoy una llamada a la unidad y a la misión para la Iglesia universal”, subrayó.

“En un tiempo marcado por sensibilidades diversas en el que con facilidad se cae en dicotomías o dialécticas estériles, los Beatos de Chimbote nos recuerdan que el Señor es capaz de unir lo que nuestra lógica humana tiende a separar. No es la plena coincidencia de pareceres lo que nos une, sino la decisión de conformar nuestro parecer con el de Cristo”, dijo, recordando la constitución dogmática Lumen gentium.

Ante “los desafíos pastorales y culturales que la Iglesia atraviesa”, dijo León, la memoria de los mártires de Chimbote “nos pide un paso decisivo: volver a Jesucristo como medida de nuestras opciones, de nuestras palabras y de nuestras prioridades. Volver a Él con aquella firmeza del corazón que no retrocede, ni siquiera cuando la fidelidad al Evangelio reclama el don de la propia vida”.

“¡No teman la llamada del Señor!”

David Ramos, aciprensa

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martes, 14 de septiembre de 2021

Fallece el líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán: más de 31.000 víctimas y 4 mártires declarados


 

Abimael Guzmán Reynoso, uno de los máximos líderes y fundador del grupo terrorista Sendero Luminoso, falleció el pasado 11 de septiembre en prisión, “debido a complicaciones en su estado de salud” a los 86 años, según informó el Centro de Reclusión de Máxima Seguridad de la Base Naval del Callao en Perú.

Desde su detención en 1990, Reynoso permanecía interno en el centro cumpliendo cadena perpetua condenado por terrorismo. Ha muerto tras 31 años en prisión.

Responsable de más de 31.000 muertes

Según la Comisión Verdad y Reconciliación, Reynoso es responsable del 54% de las víctimas mortales y desaparecidos relacionados con el conflicto civil en Perú entre los años 1980 y 2000. De las 69.000 víctimas del conflicto, 31.331 están directamente relacionadas con el difunto Guzmán, según la Comisión.

“Guzmán, fue fundador de la banda asesina, terrorista y comunista de Sendero Luminoso, causante en los años 90 de la masacres de comunidades enteras de humildes pobladores de nuestros Andes y Selva, así como de personas en las ciudades, incluidos ancianos, mujeres gestantes y niños, quienes fueron cruelmente asesinados”, declaró a Aciprensa el arzobispo metropolitano de Piura, José Antonio Eguren.

Declaración del deceso de Abimael Guzmán.

Declaración del deceso de Abimael Guzmán del Centro de Reclusión del Callao, donde cumplía condena.  

El primer asesinato deliberado de una monja, ahora mártir 

Además de la población civil, cuerpos de seguridad, autoridades estatales, población campesina y policías, el “odio totalitario” de Reynoso también se extendió sobre la Iglesia católica.

El 27 de septiembre de 1990, terroristas de la banda armada asesinaron a la misionera religiosa María Agustina Rivas López, conocida como “Aguchita”, mientras servía al pueblo ashaninka en la selva central del Perú.

Con sus hermanas de comunidad religiosa, ofrecía asistencia en salud, educación, alimentos, alfabetizaba a mujeres y las capacitaba en tareas productivas, organizaba clubes juveniles y catequesis familiar en las comunidades rurales. Su asesinato fue considerada la primera vez que un grupo armado asesinaba deliberada y conscientemente a una religiosa en Perú.

La congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, comunidad de la religiosa María Agustina Rivas, "Aguchita", destaca la devoción de la religiosa a San José. 

Trabajar con los ashaninkas, “hablar de paz y no hacer nada”, “distraer a las niñas con caramelos”, “distribuir alimentos” y trabajar con los pobres fueron los motivos que llevaron a la anciana religiosa hasta el martirio.

Aguchita intentó juntar las manos y arrodillarse para morir en oración pero le fallaron las piernas: recibió 5 balazos. Recientemente, el Papa Francisco firmó el decreto que eleva a la hermana a la categoría de mártir.

Tres religiosos martirizados: dos franciscanos polacos y un sacerdote italiano

Poco después, el 9 de agosto de 1991, los franciscanos de Cracovia Michael Tomaszek, de 30 años, y Zbigniew Strzalkowski, de 32, fueron asesinados por cerca de 20 terroristas peruanos en la localidad andina de Pariacoto del departamento de Ancash.

Los terroristas dejaron junto a los cadáveres un pedazo de cartón en el que habían escrito “así mueren los que hablan de la paz y los que lamen el imperialismo”. Fueron beatificados en 2015. 

El sacerdote italiano Sandro Dordi, de sesenta años, fue asesinado dos semanas después en el trayecto de Vinzos a Santa, en la misma región de Ancash, muy lejos de su natal Bérgamo.

“Aquel 25 de agosto de 1991, acolitamos la última misa que celebró el padre Sandro a las 8 de la mañana en su parroquia Señor Crucificado de Santa", cuenta el amigo y acólito del padre Sandro Dordi, Giovanni Sabogal. "Lo vimos cabizbajo, melancólico y durante la misa se vio que derramó algunas lágrimas, porque ya había sido amenazado. Él dijo: el tercero soy yo". 

Así vivió Perú el asesinato y velatorio de los dos sacerdotes polacos, víctimas de Sendero Luminoso. 

“Hoy, en que vemos con estupor que personas con un historial oscuro de vinculación a Sendero Luminoso ocupan cargos en el gobierno y en el congreso, no podemos olvidar lo que esta ideología, intrínsecamente perversa, significa y el sufrimiento que ha causado en la historia reciente del Perú”, expresó Eguren.

“El Señor Jesús nos ha pedido amar a nuestros enemigos y en la cruz nos ha dado ejemplo de ello” destacó el obispo peruano. “Roguemos a Dios que tenga misericordia de su alma”.

El arzobispo de Lima, agradecido públicamente con los captores de Guzmán

Este 12 de septiembre, como cada año, se organizó una misa conmemorando el aniversario de la captura de la cúpula de Sendero Luminoso. 

Durante la celebración, el arzobispo de Lima, Carlos Castillo, se dirigió a los policías en activo y retirados que pertenecieron al Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) de la Policía Nacional, encargado de la detención de Guzmán y otros dirigentes.

"Dios les bendiga siempre a ustedes, semilla de esperanza por el país", afirmó Castillo, que agradeció a sus integrantes "por su entrega generosa".

"Ahora tenemos la posibilidad de una democracia, con sus problemas, pero los tenemos esperanzadamente porque ustedes pusieron esa semilla, ustedes son el fruto notorio para caminar ese camino de esperanza". 

Rel

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domingo, 6 de diciembre de 2015

«La caridad es el auténtico ´sendero luminoso´ que da vida y no muerte»: gran beatificación en Perú

3 mártires misioneros, víctimas del terrorismo marxista en 1991
«La caridad es el auténtico ´sendero luminoso´ que da vida y no muerte»: gran beatificación en Perú
El estadio de Chimbote, en Perú, acogió a unas 28.000 personas
para la beatificación de los 3 misioneros mártires



Aciprensa-El Comercio
En la mañana del sábado en la ciudad de Chimbote, al norte de Perú, el cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, proclamó beatos a los sacerdotes mártires Alessandro Dordi, Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski. Los tres presbíteros fueron asesinados en 1991 por el grupo terrorista marxista Sendero Luminoso.

Para la celebración, realizada en el Estadio Centenario de Chimbote, asistieron obispos de distintas diócesis del Perú, y un gran número de sacerdotes.



Al inicio de la ceremonia, alrededor de las 10:30 a.m. (hora local), el Obispo de Chimbote, Mons. Ángel Simón Piorno, pidió al Papa Francisco, por mediación del Cardenal Amato, que se proclame beatos a los tres sacerdotes misioneros. Tras la lectura breve de las biografías de los mártires, el Prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos leyó el mensaje del Santo Padre con el que los tres sacerdotes fueron proclamados oficialmente beatos.



A continuación se desveló la imagen oficial de los beatos Alessandro, Miguel y Zbigniew.La festividad de los beatos Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski será el 9 de agosto,mientras que la del beato Alessandro Dordi será el 25 de agosto. Estas fechas fueron precisamente en las que fueron asesinados por Sendero Luminoso, en 1991.



En su homilía, el Cardenal Angelo Amato destacó la relación entre el martirio y la próxima celebración de la Navidad. “Con su encarnación, Jesús ha traído a la tierra el idioma del cielo, la lengua del cielo, que es la caridad”, indicó.

A pesar de que “provenían de países lejanos, tenían idiomas distintos. El P. Miguel y el P. Zbigniew hablaban polaco, Don Alessandro italiano”, y cuando vinieron a Perú aprendieron a hablar español. “Pero en realidad, la lengua de los tres mártires fue sobre todo la de la caridad”, aseguró, pues “su predicación, su comportamiento, su apostolado, su aceptación del martirio fueron lecciones de caridad. Porque la caridad vence al odio y aplaca la venganza”, dijo. “La caridad perdona a los asesinos”, dijo, y con ello alienta la reconciliación.

Para el Cardenal Amato, “es la caridad el autentico ‘sendero luminoso’ que trae vida y no muerte”, paz y no guerra y fraternidad y no división.


Los dos jóvenes franciscanos polacos asesinados

En el caso de los mártires asesinados en el norte peruano, su apostolado fue el “de la ayuda a los necesitados, de la defensa de los pequeños y los débiles”. La autoridad vaticana recordó que “durante el periodo del terror revolucionario, la ideología de la muerte causó atentados sobre todo contra la Iglesia y los sacerdotes, incendiando, profanando” y matando.

En respuesta, la vida cristiana de los fieles de la Iglesia probó que “la religión cristiana no anestesia a los pueblos sino que promueve los auténticos valores humanos creando justicia y armonía social”.

Los mártires beatificados “educaban a los niños y los jóvenes en el amor de Jesús. Ayudaban a los necesitados, asistían a los enfermos”, especialmente en la epidemia de cólera que golpeó Perú en 1991.


Devoción a los mártires en la parroquia de Pariacoto

Además, recordó, “enseñaron a cultivar los campos, a construir carreteras. No tenían enemigos, todos les respetaban y les amaban”.

“Los mártires nos invitan a afrontar también nosotros el martirio del cansancio cotidiano, que significa fidelidad en la familia”, así como el perdón continuo para quien nos ofende, el “compromiso en la educación de los hijos” y la colaboración con el bien común en el trabajo.

Para el 6 de diciembre, las parroquias en las que ejercían su labor pastoral los padres Alessandro Dordi, Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski han programado Misas en Acción de Gracias por la beatificación, así como actividades artísticas y de compartir entre los fieles.


Los feligreses de Pariacoto oran con las reliquias de los
dos jóvenes misioneros polacos asesinados en 1991

Cristina Fernández, periodista de El Comercio, recoge en su crónica los sentimientos de personas que conocieron a los mártires.

"Doña Prudencia Huánuco llora desconsoladamente al recordarlos. No controla el llanto cuando narra los momentos que vivió junto a los jóvenes sacerdotes polacos Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, quienes en solo dos años al servicio de decenas de pueblos andinos de Áncash calaron en la gente más que cualquiera", escribe.

“Estábamos desprotegidos. Un año y medio antes los terroristas hicieron estallar la comisaría y los policías huyeron de aquí. A los sacerdotes no les importaron las amenazas que recibían y decidieron quedarse”, cuenta doña Prudencia, vecina y amiga de los curas polacos asesinados.

La amenaza iba en realidad contra la autoridad católica de ese entonces, el obispo de Chimbote Luis Bambarén. “Si no te vas de Chimbote, te mataremos dos curas cada semana”, le dijeron los terroristas. Aunque él pidió a los sacerdotes extranjeros que dejasen sus parroquias, ni Tomaszek ni Strzalkowski ni el sacerdote italiano Alessandro Dordi aceptaron.


Procesión en recuerdo del padre Sandro Dordi, misonero italiano 
asesinado 16 días después que los franciscanos
Luego de 16 días del asesinato en Pariacoto, Dordi tuvo el mismo destino. Era domingo cuando el cura italiano, conocido como padre Sandro, fue emboscado y cruelmente asesinado en una carretera del valle de Santa, a la salida de Vinzos.

Él llevaba 11 años trabajando en Santa y sus veinte anexos. Vestía y comía como la gente del campo. “Sabíamos de las amenazas y tratábamos de no dejarlo solo. Cuando nos enteramos de su muerte, no podíamos creerlo. No hubo sacerdote tan comprometido con la formación de los niños y con tanta preocupación porque las mujeres se preparen para que no dependan de sus maridos”, narra Marcos Sing Balta, agente pastoral por ese entonces.

Lina Robles de Sing, quien junto a su esposo integraba la catequesis familiar, recuerda lo devastador que fue para el pueblo la pérdida del padre Sandro. “Era tan humilde que lo único que poseía era una pequeña maleta en la que guardaba un viejo pantalón y un saco de corduroy. No pensaba en él, siempre se preocupaba por dar a los demás”, cuenta.

Han pasado 24 años, pero las poblaciones de Pariacoto y Santa aún lloran la ausencia física de Miguel Tomaszek, Zbigniew Strzalkowski y Alessandro Dordi y recuerdan sus enseñanzas. Estos dos pueblos celebran con algarabía la beatificación dispuesta por el papa Francisco y realizada este sábado en Chimbote.

En el vídeo, la sangre derramada por los mártires anima a muchos a donar sangre a los hospitales de Perú, una iniciativa creativa y generosa


sábado, 25 de julio de 2015

Beatificación de los primeros Mártires Peruanos

Zbigniew Strzalkowski and Miguel Tomaszek


Los primeros mártires serán beatificados el 5 de diciembre de 2015





Los primeros santos mártires del Perú podrían ser estos dos misioneros polacos. Fueron asesinados a punta de pistola el 9 de agosto de 1991.

Llevaban apenas un año en el país, junto con su compañero Jarosaw, el único que se salvó de la muerte porque en esos momentos se encontraba de vuelta en Polonia, justo cuando Juan Pablo II se encontraba allí de viaje.

JAROSAW WYSOCZASKI
Misionero
“Nunca voy a olvidar esto porque él conocía muy bien Perú, él estuvo en Ayacucho antes. Pienso que era la única persona que al momento en Polonia con quien yo podía compartir con detalles ¿no? Entonces él con todo el corazón adolorido me dice fuerte: ‘Adelante, adelante’ y dice: ‘Tenemos primeros santos mártires de Perú’.”.

Los tres franciscanos fueron destinados a uno de los lugares más pobres y violentos del Perú, una zona de paso clave para los traficantes de droga de Sendero Luminoso. Para ellos el incremento de la actividad misionera supuso una amenaza. Hasta el momento nunca habían atacado a la Iglesia de forma tan directa.

JAROSAW WYSOCZASKI
Misionero
“Sendero Luminoso desde el 89 – 90 – 91 comienza poco a poco cambiar la estrategia. Y nos escogieron nosotros porque querían golpear fuertemente a a Iglesia”.

P. ANGELO PALERI
Postulador , Franciscanos conventuales
“El pueblo donde estaban, Pariacoto, estaba bastante lejos de la capital de la zona, Chimbote. Estaba en la montaña, en los ‘preandes’, donde era difícil moverse y habían conseguido echar a los militares de la zona. El gobierno no envió refuerzos y por eso pensaban que podían hacer lo que quisieran”.

De esta forma comenzó en Perú una persecución contra los sacerdotes y religiosos. Una persecución alimentada además por un componente ideológico: el comunismo.

La primera víctima fue una religiosa australiana, asesinada en mayo de 1991. Después intentaron asesinar a un español pero no lo consiguieron. El siguiente turno fue el de los monjes polacos y con ellos, no fallaron.

JAROSAW WYSOCZASKI
Misionero
“Así los matan como mataban a los comunistas en China, ¿no? De rodillas con las manos atadas detrás y cada uno a recibido dos balas en la nuca y entre ellos también muere el alcalde de Pariacoto”.

P. ANGELO PALERI
Postulador , Franciscanos conventuales
“Sobre el cuerpo de uno de los dos religiosos encontraron un pedazo de cartón donde habían escrito: ‘Así mueren los lacayos del imperialismo’”.

El asesinato de estos misioneros pasó desapercibido entre la marea de muertos y desaparecidos que desde 1980 acostumbraron a llegar desde Perú.

La posible beatificación de estos dos mártires tiene una curiosa coincidencia con la de monseñor Óscar Romero de El Salvador. Porque en los tres casos se reconoce la heroica actitud que mantuvieron en un período violento; firmes en la fe y siempre al lado de su pueblo.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Tres misioneros asesinados en Perú en 1991 por los comunistas de Sendero Luminoso, nuevos beatos


Al predicar paz y caridad, quitaban reclutas a la guerrilla
Tres misioneros asesinados en Perú en 1991 por los comunistas de Sendero Luminoso, nuevos beatos
El padre Sandro, a la izquierda y los dos sacerdotes polacos, asesinados
por los comunistas de Sendero Luminoso en 1991 por odio a la fe


Este martes 3 de febrero, además de ordenar la beatificación como mártir del arzobispo Óscar Romero de El Salvador, asesinado por escuadrones de extrema derecha, el Papa Francisco ordenó también la beatificación como mártires de tres sacerdotes misioneros asesinados en 1991 en Perú por terroristas del grupo de extrema izquierda maoísta Sendero Luminoso.

Dos de los misioneros eran polacos, Michal Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, de 31 y 33 años, de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales. Fueron detenidos por Sendero Luminoso y asesinados poco después de celebrar misa. 

El otro mártir era el sacerdote misionero italiano Alessandro Dordi, asesinado unos días después cuando regresaba a su parroquia. Los terroristas comunistas detuvieron el vehículo en el que viajaba el sacerdote con dos seminaristas. Llevaron a Dordi fuera del camino y lo mataron de tres balazos.
El contexto: obispo amenazado
El obispo de Chimbote, Luis Bambarén Gastelumendi, estaba amenazado por los terroristas comunistas. Como cuenta un reportaje en LaRepublica.pe «casi semanalmente recibía escritos y en su andar por la ciudad pesquera observaba pintadas rojas en las paredes de las casas. Sabía del inminente riesgo para él y los sacerdotes que predicaban su fe en diferentes puntos de la región. Hasta que una amenaza más llegó, pero esta vez mucho más específica: “Si no renuncia mataremos dos sacerdotes por semana“, decía un mensaje escrito a mano que incluía otras tantas frases de odio que caracterizaba a Sendero Luminoso». 

«Ante esta nueva arremetida, monseñor Bambarén, presuroso, no dudó en convocar a los padres de todas las parroquias bajo su influencia para informarles y advertirles de las amenazas. “Les doy libertad para que puedan alejarse de sus zonas: pueden retirarse a Lima o a sus países“, recuerda haber dicho en una reunión con los sacerdotes. Presentes estaban los padres polacos Michael Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski y el italiano Alessandro Dordi. Aquella vez, los dos primeros que trabajaban en el poblado andino de Pariacoto y el último en Santa manifestaron su intención de no mudarse».

Polacos mártires: lo dijo Juan Pablo II a los 4 días
El 13 de agosto de 1991, en las Jornadas Mundiales de la Juventud en Czestochowa, Juan Pablo II proclamó ante decenas de miles de jóvenes: "Hay nuevos mártires en Perú". Efectivamente, 4 días antes los jóvenes sacerdotes Tomaszek y Strzalkowski habían sido asesinados por el grupo terrorista Sendero Luminoso. Pero han pasado 24 años desde ese primer reconocimiento papal hasta el decreto de beatificación. El proceso se abrió en 1995, y la Positio llegó al Vaticano a finales de 2011.

Llevaban tres años viviendo en zonas pobres y rurales de la diócesis de Chimbote, en la localidad de Pariacoto, en los Andes de Ancash. Faltaba la luz eléctrica, las carreteras eran peligrosas, había sequías, epidemias de cólera y terroristas comunistas. 

Tenían un compañero: el misionero Jarek Wysoczanski, quien sí estaba en Czestochowa cuando fueron asesinados, porque había vuelto a casa unos días para la boda de su hermana. Él describió al periodista Alberto Friso todos los detalles de su vida en el libro "Frati martiri", publicado en 2013.



Jarek, a la izquierda, se salvó porque estaba en Polonia
en la boda de su hermana y en la JMJ de Czestochowa;
sus hermanos de orden, a la derecha, fueron asesinados


La tarde del asesinato el pueblo se llenó de pintadas de Sendero Luminoso. Los frailes franciscanos sabían que eso significaba un inminente asalto, pero continuaron con su trabajo: el coro, el catecismo, la visita a un niño enfermo... Al anochecer, Fray Zbigniew empezó la exposición del Santísimo Sacramento, que duró hasta que llegó Fray Miguel con su camioneta para decir misa. Concluida la misa, cerraron las puertas del templo.

Poco después llegaron unos encapuchados, que entraron a la fuerza, les ataron las manos y se los llevaron. Dejaron a los novicios porque Strzalkowski les convenció. Probablemente salvó así su vida. Pocos minutos después eran asesinados cerca del cementerio junto a los alcaldes de Pariacoto y Pueblo Viejo. A la vuelta, los criminales se encontraron con el primer edil de Cochabamba y lo mataron también.

Los terroristas no podían dejar de adoctrinar a sus víctimas antes de matarlas. En el camino desde la iglesia al lugar del fusilamiento los encapuchados expusieron su batería de eslóganes: sus Biblias y rosarios, dijeron, engañaban al pueblo; eran culpables, les dijeron, de “infectar a las personas mediante la distribución de alimentos dela imperialista Caritas" y de adormecer “el ímpetu revolucionario con la predicación de la paz”. Tanto hablar de "paz" disuadía a los jóvenes de unirse al grupo terrorista.

Cuenta José Luis Restán que "el propio líder de Sendero, Abimael Guzmán, reconoció posteriormente en una conversación en la cárcel con el entonces obispo de Chimbote, Luis Bambarén, que los misioneros habían sido ´ejecutados´ porque con su actividad caritativa y su predicación impedían a los jóvenes sumarse a la causa de la revolución".



Parroquianas del mártir Sandro Dordi en Perú le recuerdan con orgullo

El mártir Sandro Dordi: “¿A quién le tocará hoy?”
El otro mártir beato que proclama el Papa Francisco es el sacerdote misionero italiano Sandro Dordi, que fue asesinado pocos días después que los misioneros polacos. Llegó a Perú en 1980, precisamente el año que Sendero Luminoso emopezó sus actos violentos y en una durísima crisis económica.

Él tenía 49 años y se volcó en el servicio a los fieles de la región del Santa, en Ancash. Organizó cursos de apoyo a la mujer, programas de alfabetización, levantó capillas y casas parroquiales… 

Cuando se enteró del asesinato de los misioneros polacos escribió a un amigo: “En estos días estamos particularmente angustiados y preocupados. Seguramente han sabido comoel 9 de agosto Sendero Luminoso ha matado a dos sacerdotes de la Diócesis de Chimbote. Son dos franciscanos polacos que trabajaban en un valle como el mío: tenían 32 y 34 años”.

“Puedes imaginar la situación de ansiedad en que vivimos, hay amenazas de próximos asesinatos. Sendero Luminoso, que con el terror quiere llegar al poder, ha puesto su mira en la Iglesia…La situación del Perú es angustiosa. Cada día nos preguntamos: ¿a quién le tocará hoy?”. 

Dordi parecía prever que él sería el siguiente. “Adiós, ahora regreso ahí y me matarán”, escribió.



Todavía hoy los partidos maoístas en Latinoamérica repiten este eslógan de Mao y dicen que el cambio requiere revolución, y la revolución requiere violencia


El 25 de agosto, acompañado de dos seminaristas en una camioneta, se dirigía de Vinzos a Santa para celebrar misa. Unos encapuchados de Sendero Luminoso rodearon el vehículo y obligaron a los dos jóvenes a salir. "Nos dijeron que bajáramos y nos llevaron lejos. Mientras caminábamos oímos los disparos de armas de fuego", relataron los seminaristas. El P. Dordi había sido asesinado con tres disparos. 

El obispo de Bérgamo, la diócesis originaria de Dordi, al conocer el decreto de beatificación dijo que el misionero “dio el testimonio supremo: aquella de la sangre, muriendo mártir”.

En Perú, el padre José Sánchez Martínez, párroco de Los Santos Mártires, parroquia dedicada a los sacerdotes extranjeros asesinados por la organización terrorista hace 25 años, anunció una serie de celebraciones que incluyen también pintar el lugar en recuerdo a los hechos. 

69.000 muertos por la violencia comunista
Sendero Luminoso desencadenó entre 1980 y el año 2000 una ola de violencia que dejó más de 69.000 muertos, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Hoy la organización maoísta está desarticulada y sus principales líderes están presos, aunque algunos grupos se refugiaron en la zona selvática de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro y, según el gobierno, viven allí en alianza con el narcotráfico.