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viernes, 7 de marzo de 2025

Cuando iba a salir de una infancia infernal, fue violada y quedó embarazada: decidió «empoderarse»

 

Kristi, con su hija Adeline, su razón para vivir.

Kristi, con su hija Adeline, su razón para vivir.Salvar el 1

La infancia de Kristi tuvo dos etapas, a cual peor. 

Antes de los ocho años, vivió “abuso y negligencia” y “violencia a diario”: “Pasé tiempo enferma, golpeada y desnutrida”.

Cuando la sacaron de ese infierno, conoció otro: “Viví en un hogar de abuso narcisista con mi padre”, traducido en “abuso físico”, “ataques verbales” y “control financiero”.

Dos apoyos

Lo sobrellevaba con el apoyo de la escuela y de su comunidad cristiana, en las que se involucraba mucho, aunque no conocían su calvario doméstico: “También era una activista provida. Estudiaba y escribía ensayos y discursos sobre el aborto y el movimiento provida”, explica en el blog provida Salvar el 1, especializado en casos de aborto por violación.

Cuando tenía 17 años empezó a ver una luz al final del túnel: “Había sido aceptada en la universidad de mis sueños en Nueva York, al otro lado del país de donde vivía en ese momento”.

Agredida y sola

Pero esa luz tendría que esperar. Un día llamó a un amigo de su grupo religioso para que la llevase a casa a la conclusión de un evento: “Ese ‘amigo’ me recogió y no me dejó salir de su coche. Me violó. Al principio tuve miedo de contarle a alguien. Y dos semanas después, descubrí que estaba embarazada. Recuerdo el día en que vi esas dos líneas rosadas. Recuerdo el miedo. ‘¿Qué debo hacer?’. No sentía que tuviera a nadie con quien hablar. Estaba completamente sola”.

Esta agresión había llegado cuando más ilusionada se sentía: “Mi universidad soñada esperándome, una vida y una carrera aún por descubrir. ¡Estaba tan cerca de dejar la situación de abuso en la que vivía y mudarme al otro lado del país para alcanzar mi libertad!”.

La gran decisión

La idea de matar a aquel hijo que ella no había buscado se pasó por su cabeza. "¿Y si me hago un aborto?", pensó: “¿Podría hacerlo? ¿Podría terminar con esta vida para continuar con la mía? ¿Me salvaría?”.

“No”, se respondió a si misma enseguida: “Sabía que no lo haría. Sabía que estaba llevando una vida dentro de mí. Sabía que mi bebé estaba viva y que ella no tenía la culpa. Sabía que nunca podría perdonarme si le quitaba la vida por mi propia conveniencia”.

Tal vez ninguno de sus sueños podría cumplirse, ni siquiera salir de su “infierno personal”, pero… “nada de eso era culpa de ella”: “No elegí el aborto. Elegí la vida. Elegí a mi bebé. Y estaba aterrada. Pero sabía que había tomado la decisión correcta”.

Nueva decepción

Mal que bien, Kristi pudo mantener en secreto su embarazo hasta el comienzo del séptimo mes, cuando lo notó su director de teatro, que habló con su pastor, y éste con su padre.

Se convocó una reunión en los locales de la comunidad religiosa: el violador, la víctima y los padres respectivos. El agresor confesó su crimen. Pero, para sorpresa de la joven, la actitud de los pastores fue encubrirle y sugerir que se casaran. Como ella se negó, la echaron: la iglesia que ella consideraba “un refugio” le daba la espalda en su momento más difícil.

Aún iba a ser peor. Visto lo visto, Kristi denunció la agresión ante la Policía, pero los pastores no confirmaron la confesión del violador, cuyos padres intentaron incluso obtener la custodia de su nieto. No lo lograron, pues los tribunales revocaron cualquier posible derecho del padre sobre la criatura, pero “nunca cumplió una condena por su crimen”.

"Jesús sí te ama"

Por fortuna, lo que no hizo su comunidad religiosa por ella sí lo hizo la escuela. El director la elogió por la valentía de tener a su hijo. Le dijo que la conocía desde hacía años y sabía que no mentía, y que estaba orgulloso de ella: “Me recordó cuánto me amaba Jesús. Y luego me acogió en su propia iglesia, ya que la mía me había rechazado. Si no hubiera sido por esa reunión, no sé si mi fe habría sobrevivido”.

A los 18 años, Kristi dio a luz a su hija, a quien llamó Adeline.

Adeline

“La sostuve en mis brazos por primera vez y supe que, sin importar lo que viniera después, ella era la mejor decisión que jamás tomaría en mi vida”, explica a Salvar el 1: “Mi mundo cambió. Y también mi perspectiva. Decidí no renunciar a mis sueños. Siempre se dice que la maternidad impide perseguir tus metas. Pero yo encontré mucho más empoderador creer que podía hacer ambas cosas”.

Así que fue a Nueva York para estudiar, como tenía previsto antes de que Adeline apareciese en su vida. Su padre se mudó con ella y los problemas continuaron, pero consiguió terminar sus estudios. Como él lo controlaba todo, cuando por fin pudo dejarle se fue sin nada: “Empezar desde cero ha sido increíblemente difícil”.

Dos razones

Se implicó aún más que antes en el movimiento provida, para ayudar a otras chicas en su situación.

'Juntas superaremos cualquier cosa', dice Kristi.

'Juntas superaremos cualquier cosa', dice Kristi.Salvar el 1

“No podía imaginar un mundo en el que hubiera elegido no quedarme con mi preciosa Adeline… la luz de mi vida”, concluye: “En los días en que realmente siento que me estoy ahogando, miro a mi pequeña acurrucada a mi lado y sé que Dios proveerá para nosotras. Y sé que todo el dolor, la vergüenza y el rechazo que sufrí durante mi embarazo valieron la pena. Sé que con ella tengo un propósito. Y que juntas superaremos cualquier cosa”.

Lanza dos mensajes muy potentes a quienes pasen por lo mismo que pasó ella:

  • “No puedo imaginar lo oscura que habría sido mi vida si hubiera elegido el aborto. Todo lo que me habría perdido. Me habría robado a mí misma -y al mundo entero- la alegría que ella lleva a donde quiera que va”.
  • “Mi historia es dolorosa y oscura. Pero mi salvador es el Dios que creó la luz misma. Y veo esa luz todos los días en mi hija. Siento Su amor a través del amor que compartimos. Y sé que nunca más estaré sola como lo estuve a los 17 años”.

Jesús M.C., ReL

Vea también    El P. Luis Alfredo León Armijos fue fruto
de una violación, años después confesó a su Padre (el violador)






















lunes, 14 de junio de 2021

Nicaragua: La detención de candidatos y la Iglesia que rompe el silencio

 

NICARAGUA


La Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua emitió un comunicado en el que hace referencia a “la agresividad con que se está actuando contra el ejercicio ciudadano de las libertades públicas” en Nicaragua


Juan Sebastián Chamorro, católico y pro-vida, se transformó en las últimas horas en el nuevo candidato presidencial de Nicaragua en ser detenido por el régimen de Daniel Ortega. La lista la completan Félix Maradiaga, José Adán Aguerri, Violeta Granera, además de Cristiana Chamorro.

Medios locales como La Prensa hacen referencia a “la cacería de precandidatos presidenciales y opositores en Nicaragua”. Esto a manos del régimen de Daniel Ortega en miras a las elecciones previstas para el próximo 7 de noviembre.

Entre los argumentos esgrimidos para tales detenciones se mencionan, por ejemplo, incitar a la injerencia extranjera en asuntos internos. También pedir intervenciones militares en Nicaragua, además de señalar propuestas que van desde bloqueos económicos hasta organización para la desestabilización.

La lista continúa y de fondo aparece desde el régimen de Ortega una ley (1055) que fue aprobada recientemente por la Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, que hace referencia al derecho de los pueblos a la independencia, soberanía y autodeterminación para la paz.

Violación de derechos ciudadanos

En medio de esta difícil situación en las últimas horas quien también se pronunció sobre lo que está aconteciendo en Nicaragua fue la propia Iglesia. Lo hizo a través de la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua. En el mensaje difundido en redes se hace referencia a “la agresividad con que se está actuando contra el ejercicio ciudadano de las libertades públicas” en Nicaragua.

“Entre estos deberes y derechos están el de acceder a la cedulación ciudadana y el de elegir y ser elegidos en cargos públicos de manera libre y justa”, recuerda el mensaje de la comisión integrada también por varios sacerdotes.

“Por lo cual animamos a buscar los canales por medio de los cuales la voz de los ciudadanos sea escuchada. No deja de ser preocupante la abierta violación que se está dando de estos derechos”, prosigue el mensaje.

“Violar los derechos de un nicaragüense es violar los derechos de todos. Nadie tiene autoridad para privar arbitrariamente a persona alguna de sus derechos, incluyendo los de expresarse, movilizarse y actuar libremente. En nuestro país este tema es doloroso. Hemos vivido años de irrespeto a la libertad y a la vida. Hemos sufrido mucho dolor”, se argumenta.  

En tanto, el mensaje culmina con un clamor hacia el Sagrado Corazón de Jesús a quien se le implora fortaleza, confianza en la duda y esperanza en la angustia.

Pablo Cesio, Aleteia 

Vea también      Testimonios de cristianos ante la persecución




























miércoles, 16 de septiembre de 2020

Sacerdotes podrían ir presos por negarse a revelar secretos de Confesión en Australia

Confesión


Créditos: vytas_sdb / Disclosure
El parlamento australiano de Queensland aprobó esta semana una controvertida ley que requiere que los sacerdotes católicos revelen secretos de confesión relacionados con el abuso sexual. Si no cumplen, enfrentarían una pena de hasta tres años de prisión. 
La legislación forma parte de algunas medidas propuestas por la “Comisión Real de Respuesta Institucional al Abuso Sexual Infantil” y es válida para cada confesión a partir de ahora, aunque se denuncien delitos cometidos anteriormente.

La respuesta de la Iglesia Católica en Australia a la violación del secreto de Confesión

El arzobispo de Brisbane, el arzobispo Mark Coleridge, protestó contra la ley en un documento formal, alegando que la medida elimina la libertad religiosa de las personas y hace a los sacerdotes “menos servidores de Dios que agentes del estado”. También dijo que se basa en “un conocimiento precario de cómo funciona realmente el sacramento en la práctica” .
El 4 de septiembre que los obispos están “dispuestos a apoyar el diálogo actual sobre políticas, prácticas y protocolos que aseguren que los niños y otras personas en riesgo estén seguros en nuestras comunidades. Esto está en el espíritu de las observaciones que se han publicado”.

Los problemas de la ley

A principios de diciembre de 2019, el obispo Coleridge, destacó que apoya cualquier medida para proteger a los menores.  Pero consideró que poner fin al secreto de la confesión no sería útil en estos casos. “Los abusadores no buscarían la confesión si supieran que sus crímenes serán denunciados“, aclaró.
En su opinión, sería “contraproducente porque se perdería la oportunidad extraordinaria que tiene un sacerdote para aconsejar a los abusadores que se entreguen y cambien de vida”.

La ley viola el secreto sacramental

El Catecismo de la Iglesia Católica explica que “dada la delicadeza y grandeza de este ministerio y el respeto debido a las personas, la Iglesia declara que todo sacerdote que oye confesiones está obligado a guardar absoluto secreto sobre los pecados que sus penitentes le confesaron, bajo sanciones muy severas.
Tampoco puede utilizar el conocimiento que le da la confesión sobre la vida de los penitentes. Este secreto, que no admite excepciones, se denomina ‘secreto sacramental’, porque lo que el penitente manifiesta al sacerdote está ‘sellado’ por el sacramento”(CIC 1467).
Además, el Canon 1388 establece que “el confesor que viole directamente el secreto sacramental, incurre en  excomunión latae sententiae  (automática), reservada a la Sede Apostólica”.
Algunos sacerdotes y obispos australianos ya han declarado que están dispuestos a ir a prisión para permanecer fieles a la enseñanza de la Iglesia.
ChurhPOP



jueves, 2 de enero de 2020

Kristi fue violada: «No podía imaginar sentir una vida preciosa dentro de mí y negar su legitimidad»

Ella era provida, pero le asaltó la idea de abortar 

Kristi, en una imagen tomada durante su embarazo.

Kristi Kollar es una joven soltera, madre como resultado de una violación. Es estudiante universitaria a tiempo completo, activista provida y conferenciante sobre cuestiones como el abuso sexual, el embarazo y la maternidad en adolescentes, la prevención del suicidio y los derechos de las mujeres. Ella ha relatado su historia en Salvar el 1, blog provida que defiende el derecho a nacer de los niños concebidos en violación.
Historia de mi embarazo
Tenía 17 años cuando quedé embarazada. El hombre que me violó era mi amigo, pero resultó ser un manipulador del que no me podía deshacer. Era el tipo de persona que amenazaba con suicidarse y le echaba la culpa a los demás por no hacer cosas por él. Vivir esta situación da miedo. Cuando me sujetaba del cuello en la parte trasera de su camioneta, le decía que no, pero eso no lo detenía. Recuerdo la lucha y el llanto. No se detenía hasta que yo estaba hiperventilando tanto que mi cuerpo se estremecía fuera de mi control.
Quizá pienses que doy demasiados detalles... pero créeme que no lo hago. Comparto esto para demostrar la severidad de la violación. Cómo te afecta en todos sentidos: emocional, mental, física y hasta espiritualmente.
Estudiaba en el último año de preparatoria en Montana y acababa de ser aceptada en la universidad de mis sueños en Nueva York. Un año antes del ataque, mi papá y yo habíamos sobrevivido el incendio de nuestra casa, nos habíamos quedado sin hogar, entrábamos y salíamos de hospitales, tuvimos emergencias familiares y muertes, y habíamos debutado en una película donde dábamos nuestro testimonio (crecí en un hogar lleno de abusos, antes de que mi papá ganara mi custodia a los 7 años y ambos fuéramos salvados).
Si existía un momento que fuera el tiempo “equivocado” para quedar embarazada, era éste. ¿Cómo podía poner más carga sobre mi papá cuando ya estaba lidiando con tanto? ¿Qué pasaría con la universidad?
Estaba muy involucrada en una escuela cristiana privada: tomaba cualquier actividad extracurricular que podía y tenía a muchas chicas menores que yo que me admiraban. ¿Qué pasaría con la iglesia? ¿Se irían mis amigas? ¿Me creerían? ¿Qué me haría él si lo contaba?
Todos estos pensamientos me acosaban todos los días durante los siete meses en los que escondí mi embarazo. Pero uno de ellos resonaba más fuerte que todos: tenía una pequeña persona viviendo en mí. Una vida. Dios me encomendó ayudarlo a crear un bebé humano. Y nada de esto era su culpa.
Siempre he sido provida, pero no dejaba de darle vueltas a mi cabeza. ¿Era conveniente abortar y olvidarme de todo? Seguir con mi vida, graduarme y mudarme a Nueva York. Estaba tan cerca de lograrlo... No teníamos el dinero para criar un bebé, especialmente después de todos los acontecimientos que mencioné antes. Tenía que cuidar mi reputación.
Pero nunca fue una opción real para mí. ¿Podía escoger ganar el mundo entero a cambio de perder un alma? ¿Realmente mataría a un bebé sólo porque ella no era parte del plan que yo tenía?
Recuerdo escribir un ensayo provida (como lo hacía cada año) cuando estaba de 20 semanas de embarazo. Recuerdo sus pequeños piecitos pateándome y su hipo mientras escribía. De pronto me detuve y me di cuenta de que en ese punto de mi embarazo aún es legal terminar con su vida. Ni siquiera podía imaginármelo: sentir una vida preciosa tan activa dentro de mí y aun así negar su legitimidad.
Mi plan era llegar a la graduación y luego contárselo a mi papá y a unos pocos más. Yo tenía una complexión tan pequeña que esconder el embarazo no era difícil. Sin embargo, la gente empezó a darse cuenta.
Tres semanas antes de mi graduación, mi pastor llamó a mi papá y yo sabía que él se había dado cuenta. Estaba aterrada. Recuerdo que él entró y empezó a decirme cuánto me amaba y lo orgulloso que estaba de mí. Entonces me preguntó si estaba embarazada y le conté lo que sucedió. De inmediato pidió una cita con el doctor y una junta con mi escuela y la iglesia.
Fueron muy corteses en mi escuela. El doctor dijo que todo se veía muy bien, a pesar de haber eludido todas las citas prenatales. Estaba esperando una niña.
Siguió la iglesia. Era el lugar en el que esperaba encontrar la mayor gracia y seguridad, pero en vez de eso recibí mucha confusión y rechazo. Los padres de mi agresor también iban a nuestra iglesia y ellos, mi agresor y los pastores, mi papá y yo, tuvimos una reunión para decidir qué haríamos. Él admitió lo que me hizo frente a todos. No hicieron nada. De hecho, trataron de presionarnos para que nos casáramos. Era claro que querían esconder todo para no perturbar la iglesia. Cuando yo no accedí, me pidieron que me fuera.
Después de esto, luché contra la depresión y la confusión espiritual. Perdí muchos amigos y ahora también la iglesia donde crecí. Sentía que yo no tenía perdón. Después de todo, me corrieron de la iglesia que fue mi hogar durante 9 años.
El 27 de Julio de 2018, nació Adeline Marie Kollar. Todo salió increíblemente bien. En el momento en el que la vi, todo el dolor previo de los 9 meses desapareció completamente. Realmente creo que, si no tuviera a Abby, no habría podido sanar de las agresiones. Ella era y es la luz y el propósito de mi vida.
Kris, con su hija. Foto: Salvar el 1.
Su padre no quería involucrarse y yo no me sentía segura cerca de él, así que me vino muy bien. Viví con mucha culpa durante un tiempo, ya que mi iglesia me había presionado diciéndome que Abby crecería sin su padre, pero le doy gracias a Dios por ser verdaderamente el Padre de Abby y jamás le hará falta un papá porque Dios es fiel.
También tenía el apoyo de mi increíble papá. Él alentó el sueño de mi universidad y mi vida en Nueva York. Se mudó conmigo a la ciudad para poder cuidar a Adeline mientras yo estudiaba.
Ahora, soy estudiante de actuación de tiempo completo y una madre soltera joven, así como activista provida. He creado un ministerio personal para la defensa de la vida en todas las etapas, desde la concepción hasta la muerte natural. He ayudado en centros de embarazo, tengo una plataforma en redes sociales y me piden que hable en eventos públicos. Guío y atiendo a jovencitas y puedo ayudar en frentes más personales como lidiar con asuntos como el abuso sexual, prevención de suicidio y embarazo de adolescentes. Mi historia es una de muchas.
Quiero señalar que la maternidad no mata los sueños y no se limita a cierta edad, siempre hay apoyo, aunque no venga de la familia o de los más cercanos. Hay centros, así como otras organizaciones y personas voluntarias que quieren hacer cualquier cosa para ayudar. No tiene que haber circunstancias perfectas. El aborto jamás es la mejor opción.
ReL

jueves, 7 de junio de 2018

413 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.
el crimen de la violación
413. ¿Por qué es la violación un pecado grave?
Quien viola a otra persona la degrada completamente.
Irrumpe con violencia en la intimidad más profunda del otro y le hiere en el núcleo de su capacidad de amar. [23562389]


El violador comete un crimen contra la esencia del amor. Pertenece a la esencia de la unión sexual el hecho de que se pueda dar libre y exclusivamente dentro del ámbito del amor. Por eso pueden darse violaciones incluso en el matrimonio. Aún más reprobable es la violación cuando existen relaciones de dependencia social, jerárquica, de trabajo o de parentesco, 
por ejemplo entre padres e hijos o entre profesores, educadores, sacerdotes y quienes les han sido confiados.

 el crimen de la violación


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 


jueves, 17 de mayo de 2018

Quedó embarazada tras una violación: «Mi hijo me recuerda que el bien siempre triunfa sobre el mal»

Testimonio provida y de perdón de Jennifer Christie
Quedó embarazada tras una violación: «Mi hijo me recuerda que el bien siempre triunfa sobre el mal»
Jennifer Christie da un impresionante testimonio provida,
tras aceptar y amar al hijo que concibió en una violación
Jennifer Christie estaba casada y tenía cuatro hijos cuando en un viaje de negocios fuera de su ciudad fue asaltada por un desconocido, agredida y finalmente violada. Quedó embarazada, pero lejos de querer abortar siguió adelante. Pero además su marido le dio su total apoyo y ama a este hijo como a sus otros cuatro hermanos.

En una entrevista publicada en Mundo Cristiano, esta madre da un testimonio sobre cómo ha afrontado este sufrimiento su familia, y cómo ama a su hijo, pese a las secuelas que le haya podido dejar la violación:

- Jennifer, ¿Podría acercarnos brevemente, a las circunstancias en que tuvo lugar su agresión?
En enero de 2014, estaba de viaje de negocios fuera de mi ciudad y me hospedaba en un pequeño hotel. Una mañana en la que nevaba intensamente, un hombre me siguió desde el parking. Con la bufanda enrollada al cuello y a mi cara, el ruido del viento y la prisa por  llegar cuanto antes a mi habitación para entrar en calor, no me fijé en él ni pude oírlo caminando detrás de mí.

Abrí la puerta de mi habitación y cuando me di la vuelta para cerrarla, vi a un hombre justo en el dintel. Me golpeó en la cabeza y, una vez dentro de la habitación, continuó golpeándome y acabó violándome. Me encontraron medio desnuda en el rellano de una escalera trasera del hotel, sobre la nieve. Cuando me llevaron al hospital, me diagnosticaron una fractura de costillas y dedos y lesiones cerebrales. Más tarde, se dieron cuenta de que también presentaba heridas internas que sólo podían curarse con cirugía.

-¿Cómo reaccionó su esposo, Jeff, y su familia cuando supieron  qué le había sucedido y que, además, un nuevo miembro de la familia venía en camino?
- Cuando supe que estaba embarazada, tuve que explicar a mis padres y a mis suegros las circunstancias en las que se había producido ese embarazo. Las reacciones fueron distintas. Los padres de mi marido me apoyaron totalmente para que tuviéramos al niño, pero los míos no estaban tan convencidos. Mi madre estaba preocupada por mi salud porque ya había pasado cuatro embarazos complicados y también por mi estado emocional. Temía que el hecho de tener a un niño fruto de una violación significara que nunca me iba a recuperar del ataque. Ya tenía cuatro hijos y todos habían disfrutado en su momento de la experiencia de dar la bienvenida a un nuevo miembro en la familia. De hecho, estaba segura de que nuestro hijo menor estaría encantado de tener un hermanito pequeño al que poder mandar.

Mis hijos no sabían las circunstancias en las que se había producido el embarazo y estaban ansiosos por la llegada de un nuevo bebé a nuestro hogar.



- Su marido ha hecho referencia en algún artículo reciente publicado en redes sociales a la cita: “Seréis una sola carne”. ¿Piensa usted que su apoyo incondicional y, por ende, el de sus hijos ha sido crucial para superar el trauma de la violación y aceptar a su hijo concebido en violencia? ¿No es su marido, también, el gran protagonista de esta historia?
- Pienso que parte importante de la popularidad que ha tenido mi historia, es que a la gente le he encantado la reacción de apoyo de mi marido cuando le dije que estaba embarazada. Las mujeres valoran a los hombres que, realmente, lo son. Hombres de Dios, verdaderos e íntegros. Hombres que apoyan a sus mujeres y las aman como Cristo amó a su Iglesia y que hacen lo correcto y gozosos.

Con frecuencia oímos que hay mujeres que abortan porque sus novios o maridos no quieren tener al bebé o no se sienten preparados. Mi corazón se rompe sólo de pensarlo.La alegría con la que mi esposo y mis hijos recibieron al bebé y el amor que veo en ellos me llena profundamente. No puedo imaginar estos últimos cuatros años tan difíciles sin su amor incondicional y su apoyo. Junto a Dios, ellos han sido el ancla a la que me he aferrado.

- ¿Cómo es la relación entre los cinco hermanos? ¿Cómo aceptan las circunstancias de la concepción de su hermano?
 - El bebé se lleva 17 años con su hermana mayor y casi 9 años  con mi cuarto hijo. Él es, por consiguiente, mucho más pequeño que cualquiera de mis otros hijos y por eso la dinámica entre este pequeño y los otros es bastante diferente. No tiene ningún hermano de su edad con el que pelear ni competir por la atención de sus padres. Todos están en distintas etapas de la vida alejadas de la suya. Nuestra hija mayor, incluso, no vive en casa.

Desde el principio, mis hijos mayores lo han amado. Es un niño muy dulce. Ahora mismo tiene 4 años, es divertido y cariñoso. Sus hermanos le adoran menos cuando se inmiscuye en sus cosas… Entonces riñen entre ellos. Es el típico hermano menor. Nadie se plantea cómo vino al mundo. Es nuestro, sin más. Mis hijos no le culpan por lo que me sucedió a mí. Saben que es inocente y se esfuerzan por aceptar lo que me pasó. La verdad es que pocas veces hablamos de ello… Pero, al igual que mi esposo y yo misma, no asocian mi agresión con su hermano pequeño. Como Jeff dijo en una ocasión: “Él no tiene culpa alguna en lo que sucedió”.



- ¿Piensa que puede llegar a superarse una violación? ¿Existe el perdón real y sincero cuando las heridas físicas y del alma aún duelen y, posiblemente, no sanarán nunca?
- No sé si es posible sanar completamente de una violación antes de llegar al Cielo. Una violación te transforma para siempre. No quiero decir con esto que no se vuelva a ser la persona que se era o, incluso, algo mejor, pero siempre quedará una cicatriz. Sé que puede alcanzarse un alto nivel de perdón, pero nunca sin el Señor.

Se nos dice que debemos perdonar y que ello redundará en beneficio propio, pero yo he experimentado que no es algo que se haga una vez y sirva para siempre. Yo, al menos, siento la necesidad de perdonar al hombre que me violó cada día o, incluso, cada hora. Pero lo hago para no convertirme en una mujer huraña, amargada o cínica y lograr ser la mujer que merece mi esposo, la madre que necesitan mis hijos y la mujer que Dios quiso que yo fuera.

Han pasado ya cinco años desde aquel brutal acto y todavía hay heridas físicas que permanecen en mí y que quizá me acompañen el resto de mi vida. Cuando he hablado con otras supervivientes de violaciones, me he dado cuenta de que muchas de ellas todavía arrastran las secuelas emocionales, incluso décadas después. Sé que Dios puede liberarme de esa carga, pero también quiero sentirla porque me ayuda a no perder la empatía y amor hacia otras mujeres que sufren por lo mismo que sufro yo. Cuando hablo con ellas quiero sentir su dolor y entender el sufrimiento que atraviesan. Creo que no podría hacerlo si no tuviera presente mi propia violación.

- Los defensores a ultranza del aborto en casos de violación argumentan que el bebé concebido es un recordatorio constante de la violación y del agresor. ¿Cree que el niño nacido de esa brutal agresión puede recordarle al criminal que la violó?
- Mucha gente suele hablar del hijo “concebido en una violación” como de un “recordatorio” de la agresión, pero esto es absurdo. Nunca he oído a una madre cuyo hijo fuera concebido en una violación decir que su hijo le recordaba la agresión sufrida. Quizá algunas mujeres ven rasgos físicos en sus hijos que les recuerdan al violador, pero pienso que no es importante.

El hombre que me violó era un desconocido para mí, nunca le vi el rostro. Mi hijo es sólo mío. En él veo mis ojos, el pelo de mi padre y la nariz de mi madre, todos esos rasgos familiares que buscamos en nuestros hijos. Es único y creado a la perfección por un Creador que no comete errores. Mi hijo, simplemente, me recuerda que el bien siempre triunfa sobre el mal, el amor es más fuerte que el odio, y que nuestra humanidad no está determinada por el modo en que fuimos concebidos.

- Muchas veces, se tiende a estigmatizar y a señalar con el dedo a los niños concebidos en un acto de violencia. Se emplea para su definición frases como:’ El hijo de un violador’, ‘la semilla del diablo’, ‘por sus venas corre la sangre de la violencia’... ¿Piensa que está apreciación se corresponde con la realidad? ¿Es justo que estas personas sean valoradas así por la sociedad? ¿Cree que algún día serán valoradas por sus obras y no por el origen de su concepción?
- Los hijos concebidos en una violación están estigmatizados porque se usan como moneda de cambio y excusa para argumentar que el aborto debería ser legalizado en todo el mundo. Y, “¿qué pasa en el caso de una violación?...” . Es lo que se suele oír.

Constantemente, se habla del 1% de los bebés concebidos en una violación que son abortados para masacrar a los 99% restantes. Contrariamente a lo que se cree habitualmente, no existe el “gen violador”. La violencia no es genética. Tanto la comunidad científica como la psiquiátrica coinciden en afirmar este punto. Los violadores no nacen, se hacen. Son el producto de un entorno abusivo, misógino y/o violento.

No sé si este estigma desaparecerá, pero cuantas más personas concebidas en violación y madres que han padecido esta brutal agresión ofrezcan su testimonio de vida abogando por la inocencia de las vidas de sus hijos, más fácilmente aceptará el mundo el derecho a vivir de todo ser humano. Sé que no es mucho, pero con mi testimonio trato de aportar mi granito de arena para conseguir hacer del mundo un lugar mejor para mi hijo.



- ¿Se puede defender la vida y aceptar el aborto en casos de violación? ¿No es contradictoria y discriminatoria una actitud así?
- Más de la mitad de las personas que se hacen llamar “provida” aceptan excepciones al aborto en caso de violación o incesto. Argumentan que toda vida importa desde el momento de la concepción. Importa lo suficiente como para protegerla y salvaguardarla. A no ser que hayas sido concebido en un acto de violencia con el que nada tuviste que ver. Esto es el culmen de la hipocresía y pienso que si aceptas excepciones no eres un provida 100%.

Simplemente, estás a favor de algunas vidas. No de todas. Cualquier tentativa de intentar defender esta postura supone ser pro aborto. Si la vida importa, si la VIDA HUMANA creada a imagen de Dios, importa, entonces no hay discusión alguna. Si no nos movilizamos para ser la voz de los más desprotegidos entre los indefensos, nadie lo hará por nosotros.

- Para terminar, ¿qué le diría usted a una mujer que haya pasado o esté pasando por una situación similar a la suya? ¿Qué consejo daría a una madre que espera o tiene un hijo fruto de una violación?
Muchas veces me lo han preguntado y siempre tengo que sentarme a pensar qué es lo que más me ayudó a mí. Creo que fue el hecho de haber podido hablar con madres que pasaron por lo mismo.

Una amiga me conectó con Rebecca Kiessling, fundadora y presidenta de Salvar El 1, y ella me puso en contacto con muchas mujeres que habías sufrido lo mismo que yo; personas que podían entender perfectamente mis sentimientos y comprender cómo me encontraba. Pienso que lo peor de esta situación es estar sola. Pensar que nadie te entiende. Es muy importante, entonces, tratar con otras mujeres que también han sido violadas, aman a sus hijos y que ellas te  tiendan la mano; te hablan del gozo que sus hijos llevaron a sus vidas aun en medio del dolor, y te aseguran que eres más fuerte de lo que pensabas.

Necesitaba una familia así que estuviera conmigo en cada momento del camino. Me siento afortunada por pertenecer a esta familia internacional de Salvar El 1, y en ella he encontrado una fuente de fortaleza y apoyo de la que siempre estaré agradecida.


martes, 1 de mayo de 2018

392 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.


atentar contra la dignidad de una persona

El Quinto mandamiento: No matarás

392. ¿Cómo se atenta contra el derecho a la integridad física de la persona?
Se atenta contra este derecho mediante el uso de la violencia, el secuestro y la toma de rehenes, el terrorismo, la tortura, la violación, la esterilización por la fuerza, así como con la amputación y la mutilación. [2297­-2298]


Estos atentados fundamentales contra la justicia, la  caridad y la dignidad humana tampoco están  justificados cuando están respaldados por la autoridad del Estado. Con la conciencia de la culpa histórica también de los cristianos, la Iglesia lucha actualmente contra todo empleo de la violencia corporal y psíquica, especialmente contra la tortura.

atentar contra la dignidad de una persona


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido.