La diócesis de Salt Lake City (EE.UU) reporta cientos de conversos llegados de esa religión.

Samuel Smith, converso al catolicismo, afirma haber aprendido mucho durante su misión mormona en Argentina.
Samuel Smith jamás imaginó que el Domingo de Pascua acabaría entrando en una iglesia católica para recibir el bautismo. Nacido en una familia mormona, pasó años siguiendo los pasos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: sirvió en una misión en Argentina, se casó, intentó llevar una vida perfecta.
Sin embargo, tras su divorcio y una crisis espiritual, comenzó a buscar respuestas en otras tradiciones cristianas. Finalmente, en la parroquia de San Olaf, en Bountiful, se convirtió oficialmente al catolicismo. The Salt Lake Tribune cuenta su historia.
Entrar en estado de gracia
"Al haberme criado en la fe mormona, se hacía mucho hincapié en la obediencia", explicó. "Dentro del catolicismo, se trata más bien de entrar en estado de gracia". Smith, de 39 años, es uno de los miles de conversos que cada año se suman a la Iglesia Católica en Estados Unidos.
La diócesis de Salt Lake City reporta cientos de nuevos bautismos anuales. Según el Pew Research Center, los conversos representan el 8% de los católicos estadounidenses, unos cuatro millones de personas.
La Iglesia Católica, con más de 1.400 millones de fieles en el mundo, sigue siendo la mayor confesión cristiana y, en Utah, se abre paso en medio de la tradición mormona predominante.
La historia de Smith se suma a la de otras familias. Chandra y Chad Starks, tras años intentando reintegrarse en la comunidad mormona, dieron un paso atrás en su fe y siguieron los pasos de su hijo adolescente CJ, quien pidió unirse a la Iglesia Católica tras estudiar en el colegio Juan Diego, en Draper.
"Siempre sentí que no terminaba de encajar", confesó Chandra. "No me sentía como en casa, como sí me siento en el catolicismo". Tras un año de estudios, CJ fue bautizado y, poco después, sus padres también recibieron el sacramento.
Otro testimonio es el de Carlyle Ferrin, residente de Murray, que nació en una familia alejada de la religión. Tras décadas de búsqueda espiritual, crisis de salud y un diagnóstico de trastorno bipolar, encontró en el catolicismo la paz que necesitaba.
"El catolicismo no estaba entre mis planes, pero mi alma me decía que estaba en serios problemas", relató. Hoy asiste a la parroquia de Santo Tomás Moro en Cottonwood Heights y se prepara para ayudar a otros en la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos.
El reverendo Andrzej Skrzypiec, párroco de San Olaf, subraya que estas conversiones no solo transforman vidas individuales, sino que también fortalecen matrimonios y familias. "Cuando vemos que alguien de la familia se interesa y quiere unirse, es un excelente indicador de una conversión exitosa", afirmó.
Las historias de Samuel, los Starks y Carlyle muestran que la búsqueda espiritual continúa abriendo caminos inesperados. En Utah, donde la cultura mormona marca la vida cotidiana, el catolicismo se presenta como refugio y hogar para quienes buscan una fe que les devuelva paz, comunidad y sentido.
ReL
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