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jueves, 10 de agosto de 2023

¿La Iglesia acepta la consulta de adivinos y videntes?

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Consultar adivinos va contra el primer mandamiento

Ante la angustia vivida por miles de católicos que desean encontrar una solución rápida a sus problemas, ha crecido el interés por la consulta de medios distintos a la fe en Dios

Todas las formas de adivinación son una realidad que cuestiona a los creyentes que se declaran católicos. Porque son cada vez más los fieles que consultan a videntes y adivinos, por problemas personales, enfermedades, conflictos emocionales o por la simple curiosidad acerca del futuro. Otros se preguntan si esas prácticas son compatibles con su fe cristiana.

En el mundo postmoderno, las consultas a médiums espiritistas, astrólogos, brujos, «parapsicólogos», chamanes, clarividentes, tarotistas, curanderos, y toda clase de mancias (quiromancia, cartomancia, etc.), han dejado de ser un tabú supersticioso que convivía con la modernidad en forma discreta, para convertirse en algo cotidiano, socialmente aceptado, con una creciente presencia en los medios de comunicación.

Tanto en la TV, la radio e internet, como en la educación, o en la familia, hoy no se distingue la evidencia científica de la superstición, la creencia religiosa de la magia, la fantasía de la realidad.

Y así tenemos personas que ven documentales pretendidamente «científicos» sobre extraterrestres, espíritus que habitan casas abandonadas o personas que ven el futuro, creyendo que todo eso es verdad demostrada por la ciencia.

La falta de pensamiento crítico y de una fe madura arrastra a muchos creyentes a permanecer en creencias mágicas y a llenarse de miedos supersticiosos.

1¿LIBERTAD O DESTINO?

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La creencia en la adivinación del futuro niega en sentido estricto la libertad del ser humano. Aceptar que alguien puede adivinar el futuro con certeza absoluta, es afirmar que hay un destino del que no se puede escapar, y negaríamos la libertad en la que Dios nos creó.

Cada persona es libre de construir su propia historia. Aunque estemos condicionados por muchas causas culturales, sociales, biológicas y psicológicas, seguimos siendo libres de decidir lo que hacemos con nuestra vida.

Lo cierto es que muchos por curiosidad o ansiedad, miedo o superstición, desearían saber de antemano su futuro posible, como forma de querer controlarlo todo.

2¿SUPERSTICIÓN DENTRO DE LA IGLESIA?

En este clima sociocultural en que nos movemos, los cristianos se ven desafiados en su fe, por el pensamiento mágico, que se filtra imperceptiblemente en la misma vivencia de la fe.

Esta realidad se hace evidente cuando se presentan las verdades de la fe católica en modo infantil, mágico y supersticioso; o cuando se usan rosarios, agua bendita y medallas, no como sacramentales, sino como amuletos mágicos, que tienen poderes en sí mismos, sin referencia a la fe en Dios.

O cuando se predica del demonio, no desde la perspectiva católica, sino desde un dualismo maniqueo, donde coexisten dos fuerzas iguales y antagónicas, sumergiendo a los creyentes en el miedo y la superstición.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:

«La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición» (2111).

Este tipo de mentalidad, predispone a una mayor credulidad en toda clase de propuestas mágicas y supersticiosas, cuando no, esotéricas y pretendidamente paranormales.

La falta de formación en la propia fe y el ambiente cultural propicio al sincretismo y el relativismo religioso, impide ver la incompatibilidad de estas creencias y prácticas con la fe cristiana.

3EL DISCERNIMIENTO: ¿CAUSAS NATURALES O SOBRENATURALES?

La Iglesia católica, al igual que la ciencia, sostiene un principio básico de prudencia y objetividad, que ante un hecho extraordinario, no debe darse una respuesta de orden metafísico, preternatural o sobrenatural, si puede ser explicado naturalmente.

Como en el caso de los exorcismos, cuando se han agotado las posibilidades de explicaciones naturales y de asistencia científica, se puede pensar en la posibilidad —no certeza— de un orden no natural (J.M. Baamonde).

El mismo Ritual de exorcismos, pide que el exorcista no realice el rito hasta haber realizado una exhaustiva investigación, descartando enfermedades psicológicas, excesiva credulidad, superstición, y toda clase de posibles situaciones confusas; sin por ello dejar de asistir espiritualmente a las personas.

El Catecismo dice también:

«Es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del maligno y no de una enfermedad» (1673).

La prudencia de la Iglesia para pronunciarse ante fenómenos extraordinarios tiene sus razones ampliamente difundidas y conocidas en los documentos magisteriales. El mismo criterio debe aplicarse a todos los demás fenómenos supuestamente extraordinarios.

Aunque existan casos de exorcistas, que por su opinión personal se alejen de la doctrina de la Iglesia, hay que recordar que la fe de los católicos no se guía por opiniones particulares, sino por el Magisterio de la Iglesia.

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Una «adivina» echa las cartas del tarot.

4¿Y EN EL CASO DE LOS ADIVINOS Y VIDENTES?

En el caso de la adivinación, está ampliamente demostrado que la mayoría de los supuestos videntes y adivinos son un verdadero fraude, que utilizan técnicas ampliamente conocidas y estudiadas por la psicología, para engañar y estafar a las personas que con credulidad aceptan que les están adivinando su vida y su futuro.

Las conocidas profecías cumplidas de astrólogos y videntes, son simplemente la asociación de acontecimientos cotidianos con predicciones vagas del pasado, que al crédulo que confía en ellos, le confirma que le adivinaron el futuro.

También es cierto que hay algunos casos excepcionales, que no han sido explicados en su totalidad. En casos extraordinarios, en que alguien pudiera adivinar algo del futuro de una persona, no sería un destino inmodificable lo que ve, sino una predicción posible.

No tiene sentido que un cristiano consulte a una persona que diga tener ese «don», por las razones que el catecismo explica con claridad.

Es un acto de infidelidad a Dios, de falta de confianza en Él, y de idolatría, por poner fe en realidades ajenas al único Dios vivo y verdadero.

Además, mediante estas prácticas ocultistas, las personas abren su vida espiritual a una posible influencia maligna. Sea por las razones que sea, la consulta a estos personajes, es una opción contraria a la fe cristiana.

El afán de conocer el futuro, es un deseo de control y una negación de la fe y la confianza en la providencia de Dios. Además, el ocultismo esotérico y las diversas mancias, tienen una visión del hombre, del cosmos y de la vida, que diverge radicalmente de las concepciones judeocristianas contenidas en la Biblia.

Y si no son católicos los que preguntan, también hay que ayudarlos a no dejarse estafar, a no dejarse confundir, y especialmente a no caer en las redes del ocultismo y la superstición, que nunca llevan a buen puerto.

Acercarse a la práctica del espiritismo, la adivinación, y la consulta a supuestos videntes, es abrirle una puerta al maligno y una forma segura de apartarse de la fe en Dios y por lo tanto, de vivir en el miedo, la inseguridad y la falta de esperanza.

5¿QUÉ ENSEÑA LA BIBLIA?

«Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia; que nadie consulte a las almas o a los espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace estas cosas es detestable ante el Señor«. (Deuteronomio, 18,9-14)

6¿QUÉ ENSEÑA LA DOCTRINA DE LA IGLESIA?

«Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la Providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto…


Todas las formas de adivinación deben rechazarse:
El recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone «desvelan» el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a «mediums» encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos.

Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios. Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión… Llevar amuletos es también reprensible...» (Catecismo de la Iglesia Católica, 2115-2117).

7EL FUTURO NO ESTÁ EN LAS ESTRELLAS, SINO EN NUESTRAS MANOS

Mons. Jean Vernette, uno de los mayores especialistas en estos temas, lo sintetiza de modo simple y claro:

«Dios no es un director de teatro que ha fijado hasta el más mínimo detalle de todos nuestros pasos. No nos ha fabricado un destino, trazado de antemano. Nos ha dado la libertad. Así que no va a renegar de su obra, quitándonos con una mano lo que nos ha dado con la otra. Sin embargo, ¿no es Él todopoderoso? Sí, pero todopoderoso por amor. No al modo de un potentado que impone un itinerario prefijado, sino al modo de un padre que propone una ruta porque es la felicidad auténtica y la de la plena realización de uno mismo. Y no la impone nunca. Pues Dios y el hombre colaboran el uno con el otro. La vida de cada persona es la confluencia de dos libertades, la de Dios y la del ser humano, que obran juntas para construir un destino único. Nadie tiene la llave de nuestro futuro. Nadie tiene su control. El destino está enteramente en nuestras manos. Manos que, dicen los creyentes, unidas a las de Dios, construyen hoy con plena libertad el presente, el mañana y el porvenir».

Referencias

Luis Santamaría del Río, ¿Hay algo de cierto en las profecías de Nostradamus?
www.aleteia.org/es/religion/articulo/hay-algo-de-cierto-en-las-profecias-de-nostradamus-5808340869316608?

Vernette, Jean. (2000). ¿Merecen crédito videntes y adivinos? Ed. Mensajero. Bilbao.

Vicente Jara, O.P., Programa «Conoce las sectas» de Radio María sobre el Pensamiento mágico (15-Noviembre-2014). http://info-ries.blogspot.com/2014/11/conoce-las-sectas-8×03.html


Miguel Pastorino, Aleteia

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domingo, 8 de diciembre de 2019

Papa Francisco: Si tienes fe en Dios ¿por qué ir a consultar el mago o el tarot?


El Pontífice recordó los falsos exorcismos en nombre de Jesús y denunció las prácticas esotéricas que nada tienen que ver con la fe. Así, exhortó a confiar en Dios
como lo hizo la Virgen María

POPE AUDIENCE

“La magia es incompatible con la fe; Dios no se da a conocer a través de prácticas ocultas, sino que se nos revela como amor gratuito”, dijo el papa Francisco que condenó las supersticiones, las prácticas esotéricas, el consultar magos, videntes, etc. “La magia no es cristiana”, explicó ante 9.000 fieles presentes en la audiencia general del miércoles, 4 de diciembre de 2019, en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

“El poder de Dios que irrumpe en Éfeso desenmascara a aquellos que quieren usar el nombre de Jesús para realizar exorcismos pero sin tener la autoridad espiritual para hacerlo”, afirmó Francisco que prosiguió su ciclo de catequesis centrada en el libro de los Hechos de los Apóstoles. 
Se trata del libro del Nuevo Testamento que narra las vivencias de los primeros discípulos de Jesús que acompañados del Espíritu Santo predicaban en medio de pueblos paganos, en tierras lejanas y, muchas veces, enfrentando situaciones hostiles y violencia. 
Francisco denunció que las artes adivinatorias o “artes mágicas” nada tienen que ver con Dios y con la fe cristiana. Además, constató, que, cada vez más, hay personas que confían en brujos y lectores de Tarot que, en cambio, de elegir a Cristo, se abandonan a la superstición y los engaños. 
“Quien elige a Cristo, no puede recurrir al mago“, advirtió el Papa. “Quizás algunos de ustedes me digan….la magia es algo del pasado, hoy con la civilización cristiana esto no sucede. Pero yo les pregunto: ¿cuántos de ustedes van a buscar que les lean las cartas del tarot? ¿Cuántos de ustedes van a que los adivinos lean sus manos?, cuestionó.
“Incluso hoy, en las grandes ciudades: los cristianos practicantes todavía van a estas cosas”. “Por favor, la magia no es cristiana“, dijo enfático. “Estas cosas que se hacen para adivinar el futuro, tantas cosas, o para cambiar las situaciones de la vida, no son cristianas. La gracia de Dios te trae todo: reza y entrégate al Señor”.
La catequesis estuvo inspirada en lo vivido por el apóstol Pablo en Éfeso y Mileto, ya en los momentos finales de su apostolado en Asia menor. En ese contexto, el Papa explicó que “Dios desenmascaró a los que querían usar el nombre de Jesús para el propio provecho, mostrando al pueblo la debilidad de las artes mágicas”. 

Francisco recordó que muchos “abrazaron la fe y repudiaron” las artes adivinatorias y las prácticas esotéricas. “Los fabricantes de ídolos se sintieron amenazados y reaccionaron violentamente contra Pablo, pero sus denuncias no fueron acogidas”. Algo que se repite veladamente hoy en las ciudades.
Por ultimo, saludó a los peregrinos: “Pidamos al Señor un renovado amor por la Iglesia tomando conciencia de nuestra responsabilidad ante nuestros hermanos, y rezando además por los pastores, para que revelen la firmeza y la ternura del Buen Pastor”.
Así acompañaron al Papa Francisco durante su audiencia:
 
Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia

lunes, 2 de noviembre de 2015

10 Prácticas que le abren las puertas de tu hogar al demonio

Silvana Ramos, CatholicLink
Es común en nuestros días considerar al demonio como un personaje inexistente, alguien casi mitológico y sin importancia en nuestras vidas. Es como un cuento de horror creado para asustar a los más pequeños y en fechas como hoy es tratado como un objeto de diversión. No nos dejemos engañar, el demonio sí existe y una de sus mayores victorias es habernos adormecido y hacernos creer lo contrario.
“A esta generación y a muchas otras se les ha hecho creer que el diablo era un mito, una figura, una idea, la idea del mal ¡pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él! ¡Lo dice San Pablo, no lo digo yo! ¡Lo dice la Palabra de Dios!”  (SS. Francisco, Homilía en Santa Marta el 30 de octubre de 2014).
El relativismo nos hace creer que todo lo que del diablo se dice es un juego y que no existe un ser malvado que puede meterse en nuestros hogares e intentar destruirnos. Es así que sin darnos cuenta, realizamos prácticas que le abren las puertas de par en par. ¡Prestemos atención y alejémonos de ellas lo más pronto posible! ¡No seamos ingenuos!, el demonio es inteligente, conoce nuestras debilidades y sabrá como usarlas en nuestra contra si lo dejamos.
El diablo aprovecha estos espacios y nos engaña, nos hace creer cuentos fantásticos para finalmente ingresar en nuestras vidas y en nuestro espíritu.  Por eso hoy te queremos advertir de algunas de estas prácticas más comunes:

1. Consulta de Adivinos y brujos.

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© Pixabay.com
En nuestra cultura latinoamericana es común consultar adivinos y brujos. El motivo: tener una certeza de lo que está por venir. Un nuevo trabajo, una pareja, la sanación de alguien e incluso, buscar hacer daño. La mayoría de las personas que dicen ser adivinos y brujos son unos meros charlatanes que se aprovechan de la gente para ganar dinero.

2. Los curanderos.

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El curanderismo tiene su base en algunas prácticas de las culturas autóctonas de nuestros pueblos indígenas. Es un sincretismo mezclado con medicina naturista. Muchas veces dentro de estas curaciones se ingresa a rituales que tienen que ver con la manipulación y el contacto con el mundo sobrenatural.

3. La superstición.

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Vivir pendiente de lo que dice el horóscopo, no pasar debajo de una escalera, encontrase con un gato negro… ¡y un sin fin de supersticiones que la tradición popular nos ha heredado! Éstas nos llevan a poner nuestra fe a un lado y a necesitar de elementos tangibles para sentirnos seguros de lo que estamos haciendo. De este modo empezamos a confiar en prácticas que abren canales para la acción demoníaca y nos alejan de la confianza en Dios.

4. La Ouija.

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© Gabriel Molina/Flickr
Este juego, bastante conocido, consiste en poner las manos sobre una pequeña plataforma que se desplaza lentamente sobre un tablero movida por alguna fuerza misteriosa. El tablero está inscrito con números y las letras del alfabeto. Los jugadores esperan respuesta a sus preguntas según las letras sobre las que se mueva la plataforma. La “diversión” está en la curiosidad y el misterio de comunicarse con algún espíritu que revela secretos y, cuanto más parezca “funcionar”, más la ouija (y el espíritu detrás de ella) atrae y ata hasta convertirse en una obsesión. Muchas veces esta práctica se inicia con intención de contactar a un ser querido que ya no está.

5. La lectura del Tarot o de las manos.

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© Pixabay.com
Existe un sinnúmero de tipos del cartas del tarot, así como expertos en su lectura y adivinación. Esta práctica también tiene que ver con el porvenir. Es de esta manera que el demonio va haciendo uso de quien lee y frecuenta estas lecturas para manipular su mente y su vida.

6. Rituales, magia blanca y maleficios.

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© Pixabay.com
Existen muchos libros, incluso artistas y personalidades famosas que difunden rituales o prácticas de la llamada magia blanca que promete una vida llena de éxito y prosperidad.Mucha gente cae en estos cuentos y por imitación empieza a practicar y jugar con este mundo oculto. Una de ellas es la wicca: práctica neopagana muy difundida en estos días.

7. Consulta de médiums e invocaciones a los muertos.

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© Pixabay.com
Consultamos a médiums y participamos en prácticas de invocación espiritual para entrar en contacto con seres queridos que ya no son parte de este mundo. Y eso es definitivo, ya no son parte de este mundo. El demonio se aprovecha de nuestro deseo de querer tener a estas personas cerca y como es inteligente nos hace creer que nos hablan. No es tu ser querido el que responde, lo más probable es que sea, o charlatanería de parte del que se hace pasar de médium, o un demonio que está jugando contigo.

8. Realizar prácticas exorcistas.

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© Radio Saigón/Flickr
Las prácticas exorcistas solo las puede realizar un sacerdote preparado par este fin.Cualquier tipo de practicas en este sentido pone en un riesgo muy grande a todo aquel que participe.

9. El Horóscopo y la carta astral.

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© Pixabay.com
El deseo del hombre por conocer el porvenir puede convertirse en una obsesión. Algo que puede comenzar como un juego inocente para saciar una curiosidad abre las puertas a otras realidades cada vez más potentes. Todo esto nace de la falta de fe en Dios y es el demonio quien se aprovecha: usa nuestras debilidades para entrar en casa con un acto “inocente” y “por curiosidad”. Esto poco a poco irá menguando tu fe y llevándola hacia el otro camino.

10. Reiki.

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El Reiki reduce a Dios a una energía que se puede canalizar, es decir, ya no es una persona sino  un algo con lo que podemos sintonizar. Muchas personas creen en la bondad de estas prácticas en cuanto a sanación, pero es necesario el discernimiento para preguntarnos el porqué las realizamos. No se trata de que los católicos rechacemos todo lo desconocido del mundo sobrenatural, sino que conocemos el orden que este lleva y los medios por los cuales llegar a Dios. No podemos caer en la ingenuidad y en la  falta de sentido crítico que nos lleven a ser incoherentes con nuestra fe y además poner nuestra vida en peligro siendo tomada por quién más nos detesta: el demonio.

“Nos ayudaría mucho preguntarnos ¿creo o no creo? ¿creo un poco sí y un poco no?, ¿soy un poco mundano y un poco creyente? Sin fe no se puede ir adelante, no se puede defender la salvación de Jesús”. Papa Francisco.