Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Arrogancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arrogancia. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de septiembre de 2021

Las exigencias para ser un escritor católico. No te lo vas a creer.

 

NOTEBOOK


“Hoy la arrogancia, mañana la vergüenza: la sabiduría vive con los modestos”. (Proverbios 11)

Desde el primer momento lo tuve claro, no solo se trataba de escribir historias, anécdotas, testimonios. Eso podía hacerlo con facilidad, desde niño me apasiona escribir, contar relatos, compartir mis descubrimientos. Tampoco se trataba de publicar artículos en Aleteia o editar mis libros de crecimiento espiritual y tenerlos impresos. Eso no me convertía en un autor católico. Faltaba más, no era tan simple.

Es como cuando te dicen que debes amar a Dios, pero, ¿cómo vas a amarlo si no lo conoces? Primero has de conocerlo y esto te hará amarlo. Quien conoce a Dios no puede menos que amarlo y agradecer tanta bondad y misericordia.

Para mí, existían algunos requerimientos indispensables. ¿El más importante? Llenarnos de Dios para poder llevarlo a los demás.

Tendría que conocer mejor mi fe, vivirla y para ello tenía la ayuda de sacerdotes amigos que me daban dirección espiritual, devoraba el Catecismo de la Iglesia Católica, cientos de libros de espiritualidad, las biografías de los grandes santos de nuestra iglesia y por supuesto la santa Biblia, que tenía abandonada y empecé a leer.

Desde entonces le sugiero a los católicos leer sus Biblias, para que puedan escuchar a Dios y conocer sus Promesas.

Sabía que debía confiar en Dios y su Providencia, esforzarme por dar ejemplo. No podía escribir sobre nuestra fe en el catolicismo si no la practicaba, si no iba a misa, si no perdonaba ni actuaba con Misericordia.

Todo esto fue ocurriendo a medida que caminaba en este proyecto de vida.

Había una exigencia adicional, una de los más importantes y que estaba muy lejos de poder cumplir, no sé si a ti te ocurrirá igual: “La Humildad”.

Dios se complace en los humildes y los llena con gracias abundantes. le hacen sonreír y les muestra el camino al Paraíso.

Esto lo supe cuando empecé a escribir mis primeros libros. Le pedí a un sacerdote al salir de misa que me hiciera el favor de leerlos, para cerciorarme de que no tenían errores de doctrina.

Sugirió llevarlos al Arzobispado para que el Censor Eclesiástico los leyera y me dieran el IMPRIMATUR.

Aquello me pareció muy engorroso. Le pedí nuevamente que los leyera. Yo quería publicar ya mis libros sin tener que esperar tanto. Entonces me dio las palabras que lo cambiaron todo y me siguen aún en el camino de la vida, sobre todo cuando el orgullo me quiere hacer daño.

El sacerdote notó que estaba inconforme. Me miró con serenidad y respondió:

―Si eres humilde lo harás.

Claudio de Castro, Aleteia 

Vea  también       Sermón sobre el orgullo - Santo Cura de Ars









































martes, 2 de marzo de 2021

El poderoso atractivo de la humildad

 LOVE


Un caso llegado a consulta: Un hombre demasiado obsesionado con su autoimagen no entendía por qué las mujeres no le encuentran atractivo

Hay personas cuyo pensamiento gira constantemente sobre si mismas, rumiando todo lo negativo que se ofrece a su imaginación, y como consecuencia se desarrollan enfermizas actitudes como el resentimiento, afán posesivo, autoengaño, susceptibilidad y más.

Personas que sufren de soledad, pues esta actitud las incapacita para dar y recibir amor de calidad.

Este es uno de esos casos:

– Aunque me empeño en ser atractivo, no he sido valorado por las mujeres que he pretendido – expresaba en consulta el varón seriamente deprimido ante la posibilidad de un nuevo fracaso sentimental.

– ¿Que es para usted ser atractivo?– le pregunte con respeto.

– El que me vean interesante por estar bien vestido, tener buena conversación, buenos gustos y cosas así… la verdad es que me concentro mucho en ello.

– El reflexionar demasiado en lo que consideramos un problema, nos lleva a ver todo a través de la emoción y no del razonamiento, y es algo muy desgastante. Por lo que le sugiero que hablemos tranquilamente acerca de lo que pudiera ser la raíz de su preocupación.

– ¡Oh…! menos mal que no ha comenzado por decirme que posiblemente todo me pasa por arrogante, que ya lo he escuchado antes – Afirmo desconfiado mi consultante.

– Por supuesto que no, de lo que hablaremos será sobre aquello en lo que consiste el verdadero atractivo en una persona.

¿Cuál es el verdadero atractivo?

– Explíqueme por favor.

– Vera usted, si no hay coincidencia entre la forma en que una persona se ve sí misma, la forma en que piensa que la ven las demás, y la forma en que éstas la ven realmente… ¿Cuál puede ser el problema?

– ¡Claro que la forma en que se ve a sí misma! – contestó contundente mi consultante.

– Así es, por lo que lo correcto será el verse través de un recto amor a sí mismo y de esa forma ya no hacer depender la autoestima de la opinión ajena – le dije con convencimiento.

– De no ser así ¿qué pasaría?

– Pasa que por dar demasiado peso a la opinión que pretendemos que los demás tengan de nosotros nos comportamos con muchas afectaciones a costa de nuestro verdadero ser personal.

Y tal actitud es desgastante y llega a deprimir.

En cambio, si reconocemos con toda sinceridad y realismo tanto nuestros defectos y limitaciones, así como cualidades y virtudes para aceptarnos tal cual somos entonces podemos descansar en nosotros mismos con la actitud ideal.

Ser sencillo

– Bien, pero y… ¿Cuál es la actitud ideal?

– Se funda en que además de actuar con naturalidad y sencillez, la buena relación con el prójimo se basa más en acompañar, comprender y escuchar con sincero interés, que en el solo ocuparnos y preocuparnos por nuestra imagen o manejo personal.

Aquí llegamos al punto de reconocer que existe una parte verdaderamente amable en su ser personalpara proyectarla desde la madurez de su autenticidad y sobre la cual asentar las virtudes que ya ha logrado.

Para explicarlo gráficamente como desarrollarla, usemos el ejemplo de una cuenta en un banco que de ordinario tiene ingresos y egresos.

Cada ingreso es un valor hecho vida en acciones muy concretas en la que se olvida de sí mismo para pensar en los demás, como un detalle de atención a alguien que sufre, un servicio prestado a un compañero de trabajo, puntualidad, profesionalismo, la amabilidad con quien es impertinente y un largo etc. de posibilidades de hacer el bien.

Y cada egreso es una falta u omisiónen el bien, como lo puede ser presumir, exagerar, un exabrupto, una intolerancia, postura egoísta, un mal comentario y más, que deberá admitir para poder corregir.

Lo que de verdad importa

Luego entonces la humildad que está vinculada a la verdad de su forma de ser, no operará en una resignación pasiva sino como una fuerza que lo impulsará a la superación entre el caer y levantarse tan pleno de humanidad y siendo así el saldo de la cuenta será siempre a favor.

Y en eso consiste tener una personalidad verdaderamente atractiva.

La terapia funciona cuando nos damos cuenta que el verdadero atractivo de una persona es una puerta que se abre hacia los demás, haciendo una reingeniería de vida con propósitos muy concretos para lograr una auténtica confianza en si mismo.

En la base de muchos problemas de personalidad se encuentra la falta de verdadera humildad por lo que algunas personas con muchas afectaciones se desgastan espiritual y psicológicamente, en vez en vez de enfocar sus energías a lo que verdaderamente importa.

Orfa Astorga, Aleteia 

Consúltanos escribiendo a: consultorio@aleteia.org

Vea también      Sermón sobre la Humildad - Santo Cura de Ars




miércoles, 30 de diciembre de 2015

Jóvenes fuertes que han vencido al maligno

De la primera lectura de la Misa de hoy

Les repito, jóvenes, que son fuertes y que la palabra de Dios permanece en ustedes, y que ya han vencido al Maligno. No amen al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo –las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero–, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.