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jueves, 19 de enero de 2023

3 consejos para asegurar la vigilancia espiritual

web woman hands writing notebook©A. and I. Kruk:Shutterstock          

Velad y orad, dice Jesús. Esta exhortación se repite repetidamente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. ¿Por qué la atención plena es tan importante en la espiritualidad cristiana?

«No necesitamos nada más que una mente vigilante», dijo Abba Poemen (340 d. C.), considerado una de las más grandes figuras de los Padres del Desierto y maestro del discernimiento. 

Vigilancia, virtud que el papa Francisco también invitó a trabajar diariamente, en su audiencia general, el 14 de diciembre de 2022 con esta exhortación: «¡Vigilad vuestros corazones!«.

Todos los Padres del Desierto han hablado de esta noción, a la que llaman en griego «nepsis», pictóricamente «la guardia del corazón», «la guardia de la mente», o incluso sobriedad -mucho más vital que la sobriedad energética. 

Es una especie de faro en medio de las noches de nuestras almas. Es la virtud que los cristianos deben buscar por encima de todo, porque es la que ahuyenta el orgullo y conduce a la humildad, reina de las virtudes y recto camino de la santidad. 

Cuestionarse a uno mismo, bajo la mirada de Dios

La vigilancia espiritual consiste en una introspección perpetua. Es la mirada que el alma tiene sobre sí misma. 

Su objetivo: permitir una conversión constante y una mirada clara y honesta sobre el estado de su alma.

Así evita toda ilusión, toda autosatisfacción, toda autocomplacencia. Por lo tanto, estar alerta significa cuestionarnos sistemáticamente a nosotros mismos, cuestionarnos qué debemos tratar de hacer mejor para vencer nuestros demonios. Y eso significa… conocer tus demonios. 

«Conócete a ti mismo», dijo Sócrates. Conocerse a sí mismo como cristiano se reduce a saber identificar las propias debilidades –lo que no excluye mirarlas con benevolencia– porque estas debilidades generalmente nos llevan a cometer pecado

El diablo es astuto. Generalmente presiona «donde duele» y por eso no siempre tiene que mirar muy lejos para darnos una oportunidad de caer. 

Así que es astuto… y perezoso. Sabiendo dónde somos débiles, aprovechará esto para colarse en los intersticios de nuestra alma. 

De nuestras faltas y nuestras debilidades, simplemente hará la mejor arma contra nosotros mismos. Solo está esperando una cosa: que bajemos la guardia. 

Por supuesto, todo esto sólo fructificará si nos ponemos bajo la mirada profundamente amorosa de Dios.

El objetivo de la vigilancia es buscar la voluntad divina. Por tanto, es ante todo una actitud a adoptar frente a Dios, una actitud de escucha y de observación, seguida de la acción

Debe permitirnos hacer el espacio necesario para acoger al Espíritu Santo y dejarlo actuar en nosotros. 

Concretamente: trabajar la propia lucidez 

¿Qué acciones concretas puede tomar un cristiano para permanecer sobrio y lúcido? 

1LA MEDITACIÓN

Orar. Oren, oren y oren, sin descanso. Esta es ciertamente la principal recomendación que nos han dejado los santos y los Padres del Desierto. Sin oración, el cristiano no puede hacer nada. 

Por la mañana, podemos orar al Espíritu Santo para que venga y habite en nuestra alma y guíe cada una de nuestras acciones, nuestras palabras y nuestros pensamientos. 

A lo largo del día, orar a Cristo, aunque sea brevemente, es posiblemente el arma más formidable del cristiano. 

Los Padres del desierto rezaban sin cesar, sin interrupción alguna, con la oración del corazón. Consiste en pronunciar el santo nombre de Jesús, hasta que esta oración se convierte como en un segundo aliento, en una salmodia del corazón: «Jesús, Hijo del Dios vivo, ten piedad de mí, pecador».

2EXAMINARSE, ENTRAR EN UNO MISMO

Consultando con tu alma, hacer un diagnóstico diario. Al final del día, por ejemplo, es posible hacer un breve examen de conciencia, prestando atención a los puntos en los que sabemos que somos débiles: ¿he caído? Si es así, ¿por qué ? ¿Qué debo hacer mañana para hacerlo mejor? 

Los seguidores de los retiros de san Ignacio de Loyola seguramente conocerán esta técnica, a la vez concreta y útil, que requiere rigor y resistencia pero que ¡realmente ayuda con la vigilancia! 

Toma un pequeño cuaderno y escribe al menos una gracia recibida durante el día. Luego los errores o pecados cometidos. 

A menudo son los mismos los que vuelven, ¡pero no desanimarse! El confesarse regularmente es también un verdadero ejercicio de purificación del alma. Es una especie de resurrección que se ofrece a todo cristiano, que nos ayuda también a conocernos a nosotros mismos y mejorar.

3CALLAR

El silencio regular es esencial para educar nuestra alma en la vigilancia: el ruido del mundo es nuestro enemigo. 

Esto no significa que debamos huir de este mundo en el que estamos llamados a vivir. Pero tienes que arreglártelas para alejarte de él para volver a centrarte en las necesidades de tu alma.

Entonces será más fácil mantener el control de tus deseos e impulsos, de tus pensamientos. 

No te dejes avasallar, para alcanzar la serenidad interior, eso que los Padres del Desierto llaman «hesicasmo» en griego. 

Todo cristiano puede alcanzar, con su voluntad y la gracia de Dios, este estado de vigilia interior. Es entonces cuando de centinelas nos convertiremos en santos.

Cécile Séveirac, Aleteia 

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jueves, 7 de marzo de 2019

Gestos con los que decir: “Me importas”

Las micro-afirmaciones son tu mejor arma para demostrar respeto hacia otra persona

MOTHER,DAUGHTER,LAUGH

Cuando de niño buscaba a mi padre y no le encontraba en la casa, solía estar en su taller rodeado de serrín y liado con alguna manualidad interesante: haciendo un bate de béisbol, una flauta, piezas de ajedrez… Y siempre estaba escuchando a los comentaristas deportivos en la radio. Sin embargo, cuando levantaba la vista de la lijadora o de la sierra y se percataba de mi presencia, siempre, casi de manera automática, alargaba la mano para apagar la radio. Incluso si yo no tenía nada que decir o ni siquiera tenía pensado quedarme allí.
Ya desde mis 10 años, yo entendía que aquello era un gesto de amor. Entendía que estaba creando un espacio para mí. Me estaba prestando su total atención, incluso aunque yo no la buscara.
El término “micro-agresión” se emplea para designar muchas cosas, pero su uso más general y coloquial se refiere a un desaire sutil, un pequeño menosprecio que se hace, quizás sin intención, pero que igualmente envía un claro mensaje de falta de respeto. Las microagresiones pueden doler mucho. (Todavía me acuerdo del técnico que vino a reparar la caldera, que me dijo: “Normalmente no le explico estas cosas a la esposa”. ¡Ay!).
Mi padre hacía todo lo contrario. Al apagar la radio cuando yo me acercaba, realizaba una “micro-afirmación”. Quizá fuera un gesto pequeño, pero transmitía algo enorme: “Me importas”. Ahora que soy consciente de esas micro-afirmaciones, veo por todas partes circunstancias donde se usan y muchas en las que podríamos practicarlas en lugar de estar, por ejemplo, mirando la pantalla de nuestro smartphone.
Algunos de estos gestos podemos aplicarlos fácilmente en nuestra vida diaria y son más poderosos de lo que pueda parecer a primera vista:

Llámale por su nombre

Escuchar tu propio nombre es algo que destaca en el cerebro como algo distinto de cualquier otra palabra. Cuando trabajé de empleada de banco, nos formaban para acostumbrarnos a utilizar el nombre del cliente al menos tres veces en una interacción. Al principio me sentía torpe y me parecía imposible, pero cuanto más lo hacía, más me daba cuenta de que supone una gran diferencia para las personas. Siempre parecían valorarlo positivamente. Es una forma de hacer que cualquier interacción sea más personal.

Hazle preguntas

¿Alguna vez le has contado algo importante a un amigo y te ha contestado con un simple gesto de la cabeza? Es un poco desmoralizante. Hacer algunas preguntas como reacción a lo que alguien te ha contado es una forma de responder demostrando que realmente estabas escuchando.

Refleja las emociones del otro

No tienes que fingir ser quien no eres, pero responder al entusiasmo con alegría y a la tristeza con empatía sirve más que las palabras para mostrar a alguien que estás atento y le ves de verdad. 

Responde a sus necesidades

El experto en relaciones John Gottman afirma que los matrimonios más sólidos se crean cuando los cónyuges se esfuerzan en responder a las solicitudes de conexión de la pareja. Es algo tan sencillo como percatarte de que tu pareja está buscando una respuesta y emplear ese momento para mostrarle, aunque sea brevemente, que te importan sus emociones y que les prestas atención. Es un gesto tan poderoso entre amistades como lo es para una esposa y su marido.
Lo hermoso de ser consciente de cuánto potencial comunicativo tienen las “micro-afirmaciones” en nuestras interacciones es que, cuanto más las practicamos, más automáticos se vuelven estos pequeños gestos. Sinceramente, es una forma sencilla y directa de crecer en habilidades que muestran apoyo, amor y respeto a las personas de nuestro mundo.
Anna O'Neil/Aleteia Inglés




viernes, 22 de julio de 2016

Ante la tentación… ¡Huye! 12 Estrategias para salir bien parado en esos momentos de lucha




Ante la tentación… ¡Huye! 12 Estrategias para salir bien parado en esos momentos de luch


Sebastián Campos, catholic-link
Todos nosotros, los seres humanos, venimos con un dos softwares instalados en el corazón; uno dice así: «…pondré mi ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones: Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo» (Jeremías 31, 33b). Y otro que dice así: «Cada uno es tentado por sus propias concupiscencias (inclinación natural al pecado, deseo por aquello que satisface el cuerpo), que lo arrastra y seduce» (Santiago 1, 14).

Es decir, pareciera ser que venimos programados para hacer las cosas según la voluntad de Dios, que obviamente es lo mejor para nosotros, pero al mismo tiempo hay en nosotros un deseo y una fragilidad que nos hacen proclives a ser tentados. Es muy importante la diferenciación entre tentación y pecado. La tentación no es pecado. La tentación es anterior al pecado. El pecado es el consentimiento de la tentación. Todo pecado va precedido de una tentación, pero no toda tentación termina en pecado.

Aquí es donde nos queremos detener, pues las tentaciones son algo muy propio de los seres humanos y es buena idea tener algunas herramientas para dar la pelea, pues no es cosa fácil escapar y salir ileso. Y si quieres saber cómo es que actúa en nosotros, te invitamos a revisar este post para aclarar todas tus dudas. 

Nos dice el libro de Eclesiástico comenzando el capítulo 2 que «si te acercas a servir al Señor» (otras traducciones dicen «si te dedicas a la vida espiritual»), prepárate para las tentaciones. De muestra un botón y revisa 6 tentaciones típicas del cristiano nivel avanzado. 

De San Antonio Abad se narra que en una visión contempló que para todo un barrio solamente había un demonio tratando de hacer pecar a la gente, mientras que para una persona espiritual estaban siete demonios atacándola. Y preguntado el por qué, le respondieron: «Es que entre mundanos se invitan a pecar los unos a los otros, en cambio para las personas espirituales sí se necesitan espíritus infernales para hacerlas pecar».

Siendo así la cosa, aquí te dejamos algunas ideas para que cuando venga la tentación, sigas de pie.


Ante la tentación... ¡Huye! 12 Estrategias para salir bien parado en esos momentos de lucha


1   Examina y pregúntate: ¿Será o no una tentación?

No siempre es fácil discernir qué cosa es una tentación qué no lo es.
Algunas veces nada parece tentación y todo pasa como un deseo natural muy bien aceptado. Muchas veces encontramos justificación espiritual en lo que sentimos y finalmente no tiene nada de espiritual. Seguro has visto gente justificando cualquier atrocidad con la Biblia o una frase del Papa fuera de contexto. El otro extremo es ver todo como tentación. Cualquier cosa hace dudar y cuestionarse si viene de Dios o de la carne.

"La tentación, ¿de dónde viene?, ¿cómo actúa dentro de nosotros? El apóstol nos dice que no viene de Dios, sino de nuestras pasiones, de nuestras debilidades interiores, de las heridas que ha dejado en nosotros el pecado original: las tentaciones vienen de allí, de estas pasiones. Es curioso, la tentación tiene tres características: crece, contagia y se justifica" (Papa Francisco).


2 No dialogar con ella

Si te das cuenta que estás siendo tentando, no comiences la negociación, porque terminarás acomodando todo para que calce perfecto y cuando menos te des cuenta, en vez de conversación estarás metido hasta el cuello en un pecado. Con la tentación se lucha y se evita, no se conversa.


3 Mantente ocupado

Es sencillo, si te sobra tiempo es mucho más probable que la concupiscencia haga de las suyas en tu vida. Tenemos una inclinación natural a satisfacer nuestra carne, buscar el placer y hacer aquello que, sintiéndose como bien, no es para nada bueno. Mantente ocupado. En ese sentido, hacer apostolado es una excelente forma de usar tu tiempo y tus dones. Busca un apostolado.


4  Acude a tú mamá que es la realmente te cuida

La Virgen María es aquella que que nunca cayó en tentación y pisó la cabeza de la serpiente. No es un ángel ni un Dios, es un ser humano como nosotros, con fragilidades y tentaciones, pero supo como mantener una vida en la gracia de Dios y sobreponerse a todas las tentaciones. Mantente cerca de ella, su intercesión es una fuerte arma contra la tentación, pues somos sus hijos y quiere lo mejor para nosotros. Y recuerda: la Iglesia también es tu madre que te cuida.


5 No dudes sobre quién eres realmente

Cuando Jesús fue tentado, el demonio quería hacerlo dudar sobre quién realmente era diciéndole: "Si realmente eres el Hijo de Dios"  has esto o aquello. ¿Cuántas veces te has cuestionado tu valor, tu carácter, tus capacidades y has querido demostrarte a ti mismo y a los demás que eres alguien haciendo algo que no debías hacer? Conócete a ti mismo y no dudes de eso.


6  Ten una vida de oración

"Velen y oren para que no caigan en tentación" (Mateo 26, 41).
Esas palabras de Jesús hacen eco en nuestros corazones cada vez que estamos sometidos a la tentación y la mayoría de las veces en que caemos en ella y cometemos un pecado nos podríamos preguntar ¿Velamos y nos mantuvimos en oración? Seguramente no lo hicimos, justamente por eso terminamos por el suelo. ¡Ánimo! a mantenernos atentos y orar.


7  Ten armas espirituales

Los sacramentos vendrían a ser algo así como armas nucleares al momento de enfrentarse a la tentación, sobre todo la Eucaristía y la Confesión. Si te pones ropa limpia, seguro querrás que dure en ese estado la mayor parte del día sobre todo si vas bien vestido y te ves muy bien. En cambio si sales de casa con lo primero que encontraste que no combina, que está sucio y huele feo, no te molestará ensuciarte aun más. Mantente limpio, pues así cuidarás mejor de ti y la gracia de Dios en los sacramentos te ayudará.

"Revístete de las armas de Dios par que puedas resistir las asechanzas del Diablo" (Efesios 6, 11).


8   Ejercita tus virtudes

El Catecismo (CEC 1805-09) nos enseña que existen cuatro virtudes cardinales y estaría fantástico que además de conocerlas y pedirlas a Dios, las ejercites a diario, pues mientras más fuertes estén estás virtudes en ti, menos sucumbirás ante la tentación:  
Prudencia, ayuda a discernir el bien y elegir los medios para realizarlo.
Justicia, es la constante y firme voluntad de dar al prójimo y a Dios lo que es debido.
Fortaleza, asegura la firmeza y la constancia  en el bien y ayuda a resistir las tentaciones y superar obstáculos.
Templanza, modera la atracción hacia los placeres y el dominio de la propia voluntad.


9   Entrena tu voluntad

Tu voluntad es como un músculo y debes entrenarlo. Si ya no te queda espacio ni para una miga de pan después del almuerzo, pero no eres capaz de decir "no gracias" cuando te ofrecen más comida, entonces estarás en problemas cuando la tentación no sea un plato extra, sino algo más grande.
Comienza por cosas pequeñas como el ayuno de algunas comidas y puedes seguir con cosas un poco más grandes como el "Minuto heroico".


10  Pide no caer en tentación

Jesús nos enseño que debemos pedir a Dios Padre que nos nos deje caer en tentación y nos libre del mal.
Le pedimos a Dios que no nos deje tomar el camino que nos lleva al pecado.
"Ninguno, al ser tentado diga: Es Dios quien  me está tentando; pues Dios no puede se tentado por el mal ni tampoco él tienta a nadie" (Santiago 1, 13).

Dios juega en nuestro equipo, nunca va a poner el pie para hacernos tropezar y caer, el quiere darnos la mano cuando estamos trastabillando y evitar la caída. Pide su ayuda.


11 Sé astuto, esquiva el riesgo

Seguro logras identificar algunas situaciones que te vuelven vulnerable a las tentaciones, es sencillo: ¡Evítalas! ¿Para que te vas a meter ahí si sabes que vas a salir mal parado? Es mejor estar siempre atento a lo que se viene y si te das cuenta que no te darán las fuerzas, no te expongas a tener que luchar contra la tentación, simplemente evítala.


12  Huye por tu vida

Si ya te diste cuenta que estás frente a una tentación inminente y conociendo tus fuerzas sabes que la cosa se viene difícil, entonces el mejor y más efectivo de los consejos que puedo darte es: ¡Huye por tu vida! por tu vida espiritual, por tu vida eterna, por tu vida cotidiana.
Y te lo voy a argumentar bíblicamente:

José, frente a una oferta sexual inminente pero incorrecta: "Mas él, dejando el manto entre sus manos, salió afuera y huyó" (Génesis 39, 12b).

La juventud nos juega malas pasadas: "Huye de los impulsos apasionados de la juventud y procura practicar la justicia, la fe, el amor, la paz con los que invocan al Señor con sincero corazón" (2 Timoteo 2, 22).

Huye, porque muerde:"Huye del pecado como de una serpiente, porque si te acercas te morderá" (Eclesiástico 21, 2a).




jueves, 10 de diciembre de 2015

10 regalos geniales para esta Navidad (cosas que nunca se te ocurrirían)




Probablemente varios están comenzando a sacar sus cuentas para ajustar sus finanzas y prepararse para las compras navideñas. Haciendo la lista de los que entran en el presupuesto y los que no.
Muchas veces nos preocupamos de quedar bien con nuestros regalos, obsequiando exclusividades, cosas muy originales, divertidas y únicas. Otros, con no tanto presupuesto, apuestan por la creatividad y hacen los regalos con sus propias manos.  También hay quienes resuelven la problemática de los obsequios dando regalos genéricos, algo muy propio de las abuelitas: ¡calcetines y pañuelos para todos!
Los que hacemos algún tipo de apostolado la tenemos difícil porque no podemos sacar gente de la lista, al contrario, todo el mundo debería entrar en nuestra nómina de beneficiarios de obsequios navideños. Nadie en su sano juicio va a salir de compras y tener preparado un regalo para quien sea que se le cruce en el camino.
Es por esto que queremos ofrecerte una lista de regalos geniales que puedes ir preparando desde ahora, e incluso podrías comenzar a entregarlos anticipadamente, sin necesidad de esperar hasta la noche buena. Regalos que no pasarán de moda, que van a durar muchísimo, por los cuales no van a pedirte el ticket para cambiarlo y tendrás más que asegurada una sonrisa de quien lo recibe.
¡Cuéntanos que otras cosas geniales vas a poner en tu lista de regalos para dar en esta Navidad! 😉

1. Regala tiempo

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Este sin duda es un regalo valiosísimo pues el tiempo que regalas no volverá. Cada minuto invertido en alguien es un tesoro que no regresará a tus manos. El ex presidente de Uruguay José Mujica decía: “Cuando tu compras algo, no compras con dinero, compras con el tiempo de tu vida que gastaste para ganar ese dinero”. ¿Y si te ahorras la vuelta y le das a quien tienes al frente una porción bien cargada de tu tiempo y entrega?

2. Ofrece perdón

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Es un buen momento para revisar los cabos sueltos que tienes en tu corazón y no solo perdonar como un acto simbólico mirando al cielo, sino para perdonar así como tu has sido perdonado, de forma concreta, restaurando la vida y la relación de aquel a quien te vas a atrever a perdonar. No es necesario que lo llames y le digas que es perdonado, basta con acercarte, mostrarte empático, atento y misericordioso.

3. Ábrete a aprender del otro

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“No hagan nada por rivalidad o por vanagloria, sean, por el contrario, humildes y consideren a los demás como superiores a ustedes mismos” (Filipenses 2, 3). En el otro hay un tesoro y si te dispones a recibir aquello que tiene para entregar, seguro quedarás sorprendido. Deja tu corazón abierto y sin prejuicios, valorar a los demás es un hermoso regalo.

4. Escucha en silencio

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Evita terminar la frase, prejuzgar, evaluar y calificar aquello que estás escuchando. Regala tu silencio humilde, no solo para evitar interrumpir, sino porque tu atención y escucha es un valioso y además escaso obsequio. Escucha no solo por educación, sino como un signo de amor.

5. Presta una mirada atenta. Presta atención

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Que tu mirada esté sincronizada con tu mente y con tu corazón. Probablemente te has sorprendido a ti mismo mirando “atentamente”, pero en tu cabeza estas resolviendo problemas domésticos, planificando las actividades de la tarde o pensando en el almuerzo de mañana. Regala tu mirada y atención.

6. ¡Regala un buen chiste! Con humor la vida es más fácil

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Este regalo requiere de una preparación especial: debes aprenderte un par de chistes. Sabemos que la sonrisa es un excelente regalo, pero llegar con una palabra alegre, una anécdota, una buena historia, siempre será bien agradecido por todos. La alegría que experimentamos los que nos sabemos amados por Dios, es la que hay que compartir.

7. Motiva a otros a dar

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Siempre es una buena idea ser solidario con quienes necesitan de nuestra ayuda, pero motivar a otros a ser solidarios es mucho mejor. Puedes hacer que sean más los que se unen a la causa. No hay que mirar muy lejos para encontrar a alguien necesitado de nuestra solidaridad. 

8. Haz los quehaceres de otro

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Probablemente es el menos espiritual y simbólico de la lista, pero es uno de los más efectivos (te lo digo por experiencia propia), sobre todo si se trata de limpiar y ordenar aquello que no te corresponde, incluso si hay alguien contratado para eso. Ese tiempo de libertad que regalaste al tomarte la molestia de hacer las tareas de otro, es un regalo que siempre caerá bien.

9. Piensa en el que viene después de ti

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Este es un regalo genérico de amor al prójimo: piensa en el que viene después de ti. Ya sea en el baño público, dejando el carrito del supermercado donde corresponde en los estacionamientos, botando el chicle al basurero, y una lista interminable de etcéteras. Es poco probable que te lo agradezcan, pero tu también eres el prójimo de alguien y sabes como siente cuando el que estuvo antes de ti no lo hizo muy bien.

10. Dona tu amistad desinteresada. Atrévete a conocer a alguien.

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Un regalo genial y muy grande es ofrecer tu amistad de forma real a alguien de quien no puedes sacar beneficio. Alguien que no consideres es un “par” tuyo, alguien menor o mayor en edad, alguien en una distinta “escala social” o “laboral” comparado contigo. Una amistad nueva. Es lógico que de buenas a primeras no serán los mejores amigos, pero el solo hecho de ofrecer tu amistad a alguien que nunca esperaría que tu te le acerques, es un tremendo obsequio.
Misionero laico a tiempo completo, dedicado a la Evangelización de jóvenes. Charlista y escritor. Es también vloguero en Catholic-link www.sebacampos.com