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sábado, 1 de junio de 2024

Sacerdote ciego da un hermoso testimonio de amor a la liturgia

Fray Wellington sufre de deficiencia visual, pero eso no lo detiene al momento de celebrar Misa y enseñar a los demás la importancia de conocer la liturgia.


El Vicario Parroquial de la Parroquia Nuestra Señora de la Concepción, en Conceição de Macabu (Brasil), Fray Wellington Porfirio, ha conmovido a las redes sociales con un video donde expresa su amor a la liturgia y da un hermoso ejemplo de paternidad espiritual. 

El sacerdote, que pertenece a la Orden de los Agustinos Descalzos, sufre de deficiencia visual debido a una enfermedad degenerativa de nacimiento, pero no deja que las dificultades le quiten la alegría de vivir su vocación.

Por sus redes sociales, el sacerdote respondió a una duda de un usuario sobre la necesidad de tener monaguillos sosteniendo el Misal Romano si él no puede ver.

Vea el Video

“La verdad es que necesito formar a los monaguillos y maestros de ceremonias para una vida en la Iglesia y una vida litúrgica. Independientemente de que el sacerdote vea o no, ellos necesitan saber lo que tienen que hacer.

No es para que ellos sirvan en la Misa conmigo, sino para que sirvan en la Misa en cualquier lugar donde vayan. Mi preocupación es pedagógica. Ellos sostienen el misal, lo separan, marcan el misal para ellos, y no para mí; es para que ellos puedan aprender”.

Fray Wellington usa el celular para acceder al misal digital y en algunos momentos de la celebración utiliza auriculares para recibir ayuda auditiva.

Además de ser conocido por esparcir alegría donde quiera que va, Fray Wellington también comparte lo que llama “el día a día de un sacerdote ciego” en sus redes sociales.

Vea otro video 

La discapacidad visual y el sacerdocio

El Código de Derecho Canónico de 1917, en el canon 984, prohibía el ejercicio del ministerio sacerdotal para personas con discapacidades, y era necesario que el candidato pasara por un exigente proceso para obtener una dispensa para ser ordenado sacerdote.

El actual Código de Derecho Canónico (Cann. 1040 - 1049), por su parte, eliminó cualquier restricción o impedimento para que varones con alguna discapacidad ejerzan el ministerio sacerdotal.

¡Oremos por las vocaciones!

Victoria Arruda, churchpop

Vea también       Testimonios de Fe ante la Enfermedad y la Discapacidad



lunes, 7 de agosto de 2023

Tras 2 años sin ver, una joven de 16 asegura curarse tras comulgar en la JMJ: habla con Omella


Jimena, una joven invidente de 16 años que peregrinó este sábado a Fátima con la JMJ relató un posible milagro ocurrido tras la comunión, cuando "pudo ver".

 

Desde hace unos días, la familia de Jimena, una estudiante del colegio Los Tilos de 16 años, creía que era muy conocida. Hace dos años que amaneció un día y no veía prácticamente nada debido a un "espasmo de acomodación", según los médicos. La joven -peregrina en la JMJ de Lisboa- y su familia comenzaron una novena a la Virgen de las Nieves que terminaba este 5 de agosto por su curación. Muchos se unieron. Pero desde este sábado, la familia al completo tendrá que redefinir qué implica ser "muy conocida": tras comulgar en Fátima, abrió los ojos… y pudo ver. Ahora, su caso está en boca de la juventud católica de todo el mundo.

Lo que parecía un rumor comenzó el sábado, cuando circuló por WhatsApp un "reenviado" de una familiar de Jimena: "Hoy a las 12.00 horas de Portugal, después de comulgar, Jimena ha vuelto a ver".

La joven llevaba más de dos años prácticamente sin vista, "sin cura posible" y ya aprendiendo braille. Por eso la sorpresa invadió a todos los que la conocían cuando, en Fátima, pudo leer la acción de gracias en misa.

"Nos ha llamado llorando y con todas sus amigas como locas. No sabemos mucho más de momento. Van a intentar ver al Papa para contarle. Es un lujo poder compartir el final de este camino con vosotros. Hoy empieza todo de nuevo y la Virgen de las Nieves ya es parte activa de nuestra fe. GRACIAS!", concluía el mensaje del sábado.

En pocas horas, el mensaje circuló por los teléfonos de media España, pero sin más novedades ni explicaciones al respecto.

Como un día cualquiera... pero en Fátima el día de las Nieves

Entonces aparecieron las primeras palabras de la joven, relatando que aquella mañana se levantó como cada día desde hacía dos años y medio, "viendo súper borroso, fatal", cuando se preparó para ir a la misa que tendría lugar durante la mañana en el santuario de Fátima.

"Estaba super super nerviosa, y bueno pues después de comulgar me he puesto en el banco, me he puesto a llorar un montón porque era el último día de la novena y me quería curar y se lo he pedido a Dios muchísimo. Cuando he abierto los ojos ¡veía perfectamente!, ¡ha sido demasiado!", asegura emocionada en otro audio.

En el mismo archivo, la joven asegura que "hay que dar muchas gracias a Dios por el milagro", impactada de que fuese un altar y un sagrario una de sus primeras imágenes nítidas en muchos meses. También sus amigas.

"Las veía perfectamente que estaban dos años y medio más mayores que como las recordaba, y luego me he mirado en el espejo, estoy un poco cambiada", comenta.

"Un regalazo" de la Virgen: "Es un milagro"

Agradecida "a todos por haber rezado tanto", considera que lo vivido es "una prueba de fe", y asegura que llamará Nieves a todas sus hijas.

"El 5 de agosto es mi nuevo cumpleaños, porque la Virgen me ha hecho un regalazo que no se me va a olvidar. Ahora lo que queda de la JMJ es para dar gracias. Celebraremos una misa o una novena para dar gracias porque esto es un regalazo. Gracias por haber rezado tanto por mí. Un beso muy fuerte”, concluía el audio de la joven enviado este sábado.

En otro mensaje, una persona de su entorno  aseguraba que "gente de todas partes" se había unido a la novena rezando a la Virgen de las Nieves.

"No tengo palabras para explicarlo, porque es un milagro. Todo el mundo ve que ha habido un milagro de la JMJ y la niña quiere llegar hasta el Papa a decirle que la Virgen le ha curado. Mi padre no puede hablar de la emoción", agregaba.

Omella: para ella es "un milagro", los médicos "tienen que valorar"

Este 6 de agosto, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha contactado por videollamada con la joven Jimena para tratar lo sucedido.

"Demos gracias a Dios, luego tendrán que valorar los médicos si se podía curar, no se podía curar. Pero para la chica eso ha sido un gran evento, digamos milagro. No le daría ni más elocuencia ni menos elocuencia, es un dato bonito", indicó el obispo en una rueda de prensa sobre la JMJ de Lisboa 2023.

Según ha contado el cardenal, le llamó "una monja que conoce a la familia" de la chica y le dijo lo que había ocurrido.

"Dije: 'Me parece fenomenal que haya habido un milagro, me dieron el teléfono y llamé a la chica, le dije 'oye, cuéntame qué ha pasado'", contó el obispo. Entonces la joven de 16 años relató al obispo de Barcelona lo sucedido: "Me contó que se había quedado ciega y estaba aprendiendo braille, así que demos gracias a Dios porque una chica que no veía ahora ve".

A la espera de próximas noticias y conclusiones, el purpurado ha destacado que, como Jimena, muchos otros "han recuperado la vista interior" en el evento que hoy concluye, "porque la JMJ les ha cambiado radicalmente aunque aparentemente no hayan vivido ningún milagro".

ReL



















viernes, 22 de mayo de 2020

¿Por qué aceptaron con alegría la discapacidad de su hijo?

Uno entiende que el poder aceptar la discapacidad es el primer paso,
 pero lo que no sabe muchas veces es el ‘cómo’.
MARÍA VIRGINIA NUÑEZ

La maternidad es una tarea maravillosa. Un desafío que implica aceptar y reinventarnos en cada etapa del desarrollo de nuestros hijos, eligiendo cómo queremos vivirla.
María Virginia Nuñez llevaba 25 semanas de su primer embarazo cuando repentinamente comenzó con contracciones y luego de tres días en condiciones de sospechas por la presencia de una infección, los médicos le indicaron que había que recurrir a un parto prematuro.
Según cuenta a Aleteia, Virginia recuerda ese momento cumbre como uno de los de mayor entrega de su vida. Nadie le podía garantizar si su bebé viviría ni por cuánto tiempo, pero lanzó unas palabras al cielo: “Dios, te agradezco si lo que conocí de él fueron esas pataditas en mi vientre o si puedo llegar a conocer su rostro”.
Luego del parto y tras diez días hospitalizada finalmente pudo encontrarse con Juan. El pequeño se estaba en la unidad de cuidados intensivos neonatales en un estado muy delicado, usando un respirador y recibiendo transfusiones de sangre. Su primera experiencia como mamá no era nada parecido a lo que se había imaginado que sería la maternidad.
Al principio no podía alzarlo, tuvo que achicar su ropa incluyendo los pañales que tenía que recortar y sacarse leche que le llevaba en una conservadora para que pueda alimentarse. Todo eso sin contar los momentos más duros como enfrentar una neumonía y presenciar una reanimación sabiendo que esa podía ser la última vez que vería a su bebé.
Tras dos largos meses Juan cumplió los dos kilos de peso que fueron su pase para irse a casa, pero la incertidumbre continuaba: no se sabía si iba a poder caminar o hablar. Lo único que quedaba era esperar a que vaya creciendo para saber lo que podía o no podía hacer.
La irrigación de los vasos sanguíneos se desarrollan mientras el bebé está en el vientre materno y se completan hasta un mes después de nacido. Cuando se necesita de oxígeno, este suele frenar ese proceso de vascularización y la retina al no tener alimento, se desprende. Esta fue la causa por la que Juan quedó ciego, conocida como “retinopatía del prematuro”.
Con su esposo Eduardo se ocuparon de hacer todo lo que estuvo a su alcance. Visitaron a los especialistas para tener el diagnóstico preciso y también recurrieron a terapias para ayudar al proceso de desarrollo no solo por la prematurez sino también por la ceguera; un nuevo mundo que no conocían y que les supuso aprender y compartir con otros papás.
“Una cosa difícil fue el hecho de que era el primero y tenía que aprender a ser mamá con un hijo diferente sin tener otros modelos cercanos, pero buscando me fui enriqueciendo con la experiencia de otros. Muchas veces eso es lo que ayuda a seguir adelante y resolver las dificultades que se van presentando aprendiendo del camino que otros hicieron”.
Para Virginia no solo fue importante buscar la experiencia de otros sino también comprender lo que significó un antes y un después para ella: aceptar lo que le ocurría dentro de la realidad de su familia, con los amigos y familiares para hacer el duelo de la vida que uno se imaginaba para ir asumiendo la que le tocaba con mayor alegría.
Uno entiende que el poder aceptar la discapacidad es el primer paso, pero lo que no sabe muchas veces es el ‘cómo’.
Primero es necesario aceptar al niño como tu primer hijo, y después como un niño con una discapacidad particular. Así, uno es capaz de ver lo que necesita ese hijo o cómo relacionarse con él, “como un hijo”.

Aceptación y desafíos por etapas

Y lo otro importante a tener en cuenta para Virginia es entender que la aceptación es un proceso. No es algo que haces en un momento y para siempre porque a medida que nuestro hijo va creciendo, cada etapa nos plantea desafíos nuevos.
“Me acuerdo cuando era chiquito y mis sobrinos jugaban y corrían y Juan no podía hacer lo mismo que ellos. Experimentas ese dolor de ver lo que otros sí pueden y lo que él no puede, y que al principio cuando era bebé no se notaba pero luego sí”.
“Cada etapa te va exponiendo a la realidad y tenés que volver a asumir, y aceptar. Y desde esa aceptación de la limitación, luego dar un paso más: descubrir o tener la creatividad de ver qué es lo que se puede porque tal vez no puede correr solo, pero yo me lo llevo de la mano y corro con él y resulta que sí podemos jugar con los primos”.
Buscar esas formas nuevas de reinventarse y hacerlo posible implica primero aceptar la dificultad, pero no quedamos allí. No nos quedamos con el “no puede”, porque ser mamá es buscar constantemente el modo en que se pueda y a veces resulta y otras no, pero siempre buscamos nuevas formas por nuestros hijos.
Y por último y no menos importante, buscar refugio en la fe. Ayuda mucho pensar qué es lo que Dios quiere trasmitir a través de él y la realidad que a uno le toca vivir. Te impulsa a buscar el bien y dar sentido a las cosas y también a reconocer la ayuda divina cuando llega.
“Sufrir lo sufrimos todos los papás, pero el no tener la mirada de la fe que te ayuda a buscar el lado bueno de la vida, te predispone a la amargura y al enojo. El desafío es aprender a buscar lo que aporta y al mismo tiempo dejar de lado lo que sientes que no suma nada”.

Mil veces hemos pasado por sentir que no podíamos, que no teníamos fuerzas o había situaciones que no podíamos superar. Entonces le dices a Dios ‘dame una mano’ y sigues caminando y después la situaciones se van resolviendo, incluso de maneras impensadas”.
“Había muchas cosas que se tejían, que no sabíamos y que nos enteramos después. La fe, el creer en un Dios y saber que te ama te lleva a preguntarte cómo me pudo pasar esto. Pero al mismo tiempo, sabes que ese Dios también lo pensó como tú y que hay algo que te está brindando con esto, pero que al principio no lo ves”.
Cuando estaba hospitalizada Virginia se preguntaba: “¿Dónde está el bien en esto?”. No lo veía, pero después con los años fue entendiendo que había un bien mayor, algo mucho más grande de lo que podía haber imaginado y otras personas se fueron beneficiando con la presencia de Juan en sus vidas sin que tenga que hacer nada extraordinario.
“Cuando Juan se estaba preparando para recibir la Comunión, una catequista quiso acompañarlo y enseñarle. Nos preguntaba cómo hacer tal actividad o nos pedía que le enviemos la máquina de braille para hacerlo escribir; o la portera del jardín, que se hizo auxiliar de catequesis para poder ayudarlo también y lo amó desde que lo vio”.
El día la de la Comunión fue muy emotivo. Desde la propia catequista que lo llevó hasta al altar hasta los papás de los amigos de Juan que lo venían a felicitar. Juan les hablaba de Dios y los acercaba y en esa Misa sintieron el saberse instrumento de Dios para otras personas: “No hay dudas de que fuimos elegidos para traerlo a Juani al mundo”.

Si lo vivís solo como una experiencia humana es más desgastante, más doloroso y es difícil encontrar el sentido. Todo se hace negativo. Pero cuando vives con esa actitud de aportar tu granito de arena para que el mundo sea mejor, estas experiencias no te dejan indiferente”.
“Ya sabemos que hay muchas cosas que están mal, pero nosotros podemos elegir plantearlo de otra forma. Aun cuando tengamos razón y sea legítimo enojarnos, elegir ofrecer otras soluciones y construir en vez de quejarse, hace la diferencia”.
Virginia dice que hay que elegir conscientemente cómo queremos vivir la discapacidad de nuestro hijo: como una carga (que muchas veces se las hacemos sentir a los mismos hijos), o como un acto de amor aceptando a ese hijo tal como es. Tiene que ser una decisión pensada.
“Hoy tengo a Juani y lo puedo disfrutar y abrazar. Uno aprende a ver mil realidades y entender que lo suyo es una parte más del todo. Nuestra sociedad acostumbra a ver lo ‘normal’ y lo demás lo pone al costado o lo descarta. En una sociedad al estilo de Jesús eso no ocurre”.
Como papás se han abierto a la vida y han apostado con todos los temores de pasar por otro embarazo con dificultad para buscar el segundo. Cuando lograron el embarazo, lo llevaban a Juan a las ecografías para que escuchara los latidos del corazón del bebé y tocara la panza de su mamá para sentir sus pataditas. Juan quería que fuese niña, y ¡así fue!.
Virginia cuenta que su hija Pilar trajo el color a la casa y ahora es todo nuevo otra vez con los dibujos y las letras. Una maternidad diferente. Otra forma de ser mamá. Al final, el amor es el mismo, pero cada uno de nuestros hijos es único y necesita ser amado tal como es.
Cecilia Zinicola, Aleteia 



miércoles, 2 de marzo de 2016

Cultivó el más bello jardín para alegrar a su esposa ciega con su perfume y las visitas de la gente

Toshiyuki y Yasuko llevan casados 60 años
Cultivó el más bello jardín para alegrar a su esposa ciega con su perfume y las visitas de la gente
Toshiyuki decidió combatir la depresión de Yasuko con las armas que tenía: las flores.

ReL

Toshiyuki Kuroki y su esposa Yasuko viven en una vivienda familiar en Shintomi Town, en la prefectura de Miyazaki (Japón), pero el jardín, aunque privado, se ha convertido en un lugar emblemático por el que cada año pasean miles de personas. (Ver abajo el vídeo.)


Que es justo lo que pretendía Toshiyuki: atraer gente a su casa. Y lo consiguió, tras dos años de trabajo, cubriendo toda la superficie de su jardín de plantas de shibazakura (flox musgoso), que florecen con un color espectacular y un aroma embriagador que hace las delicias de Yasuko. Ella es la destinataria del regalo.


A consecuencia de la diabetes, Yasuko se fue quedando progresivamente ciega. El matrimonio, que ha tenido dos hijos, vivía del negocio familiar de una factoría láctea con sesenta vacas. Para la mujer la enfermedad física fue el inicio de una depresión que su marido no sabía cómo atajar. 


Un día, paseando alrededor del chalet, ella quedó encantada del aroma de unas flores. Y a Toshiyuki se le encendió una idea: crearía una bellísima alfombra de shibazakura que al florecer atraería a los vecinos de la ciudad, haciendo así compañía a Yasuko para entretener sus días; y el olor le devolvería también el gesto alegre perdido.


El jardín es extenso porque fue en él donde en 1956, al contraer matrimonio, instalaron la granja. Comenzaban a trabajar al amanecer y nunca hubo un día de descanso. Planeaban hacer un viaje por todo Japón cuando se jubilaran. Pero desde que comenzó la ceguera de la señora Kuroki, se encerró en casa, continuamente con semblante triste. Algo que ha cambiado radicalmente gracias a la idea genial de su marido.


Ahora ambos salen a pasear y conversan con personas, conocidas algunas, anónimas las más, que acuden allí a ver el impresionante espectáculo de color y olor. Yasuko sale, camina, charla y ríe. A su lado, como desde hace seis décadas, Toshiyuki también.

Fotos: Daily Mail. Shintomicho Office Government Organisation.