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miércoles, 5 de octubre de 2016

10 claves para una oración profunda y eficaz

¿Qué momento y lugar escoger? ¿Qué palabras usar?

10 claves para una oración profunda y eficaz

Henry Vargas Holguín, aleteia
La oración es un encuentro personal y verdadero de amor fiel. Esto te renueva, te cambia, te da vida. Todo lo demás sobra.

Claves para orar 
1. La oración es expresión de vida interior, y esta consiste en dirigir las potencias del alma (memoria, inteligencia y voluntad) y las facultades de la misma (conocer y amar) al Espíritu Santo, que mora en nuestro interior, y así relacionarnos con Dios Padre y Dios hijo.

2. ¿Cuánto tiempo orar? Más vale calidad que cantidad, en forma y tiempo. Por ejemplo, más valen cinco minutos bien hechos a dos horas en las que se haga de todo menos oración.

3. La persona que no ha orado o que no está habituada a hacerlo no puede pretender en un primer momento pasar horas postrada ante el Señor. Hay que comenzar por algo.

4. ¿Qué ‘decirle’ a Dios? Hablar con Dios como con un amigo. Dios como Padre nos ama, pero es a la vez nuestro más fiel y mejor amigo. No usar palabras rebuscadas, ser espontáneos.

5. ¿En qué momento? Dios, de manera ideal, concreta y real, te espera en el sagrario y por esto en cualquier momento se puede ir, pero si estás en otro lugar basta que dispongas tu corazón, pues “cercano esta Yahvéh de aquellos que le invocan, de todos los que le invocan con verdad” (Sal 145, 18). Orar ante el Santísimo Sacramento es como hablar de tú a tú con la persona querida y orar al Señor en otro lugar es, si se me permite la comparación, como hablar con la persona querida vía teléfono móvil.

6. Cuando hacemos oración necesitamos centrarnos,concentrarnos. Para concentrarnos tenemos que ayudarnos eligiendo lo más conveniente en cuanto ambiente, hora, lugar, postura, etc. Y para concentrarnos debemos disciplinarnos.

7. Cuanto más se hace oración, más se facilita la concentración y más se forma el hábito del recogimiento.

8. Si se quiere centrar toda la atención en Dios y hay estímulos que atraen y distraen (verse atraído por otra cosa que te atrae con más fuerza) se necesita imponer la voluntad y hacer lo que se quiere hacer.

9. El silencio es importante.
10. Saber ignorar las inevitables distracciones que pretenden que abandonemos la oración. Cuando algo nos distraiga o desconcentre no darle importancia alguna. Hay que ignorar la distracción de la manera más serena y retomar el hilo de la meditación o contemplación a través de un diálogo con Dios muy natural, así sin más.“Dedicarse a perseguir las distracciones es caer en sus redes; basta convolver a nuestro corazón: La distracción descubre al que ora aquello a lo que su corazón está apegado…” (Catecismo, 2729).

lunes, 11 de julio de 2016

Los siete secretos de la meditación


Reduce el estrés y la presión arterial, aumenta la concentración,... ¡sus beneficios son incontables!




Arthur Herlin, aleteia
Además de enriquecer nuestra espiritualidad, también puede prolongar nuestra esperanza de vida. Aquí tenéis algunos consejos para aplicar a la meditación, propuestos por Patrice Gourrier, psicólogo clínico, psicoterapeuta, instructor de meditación y… sacerdote católico.

  1. Aislarse del mundoLo primero, ser capaz de dar un paso al lado con respecto a la vida y al entorno de uno, de forma regular. Detenerse brevemente una vez al día: si estáis en una ciudad, retiraos a un parque o a una iglesia; si estáis en el campo, pasead por el bosque o por un prado. Una vez por semana hacedlo durante un poco más de tiempo y una vez al mes dedicadle aún más tiempo. Muchas personas lo pasan mal hoy en día porque nunca paran, pero es necesario ser capaz de encontrar estos momentos de quietud, es fundamental.
  2. Sentarse, física e interiormenteEn segundo lugar, el asiento. Nos guste o no, sentarse es fundamental para la meditación: en una silla, una butaca, un banco de iglesia, poco importa mientras que estéis sentados y no os mováis. Los Padres del Desierto dicen: “Un árbol trasplantado frecuentemente nunca echará raíces”. El asiento también es interior: hay que ser capaz de posar el espíritu. También conviene estar callado. Ser capaz de vivir un momento de silencio es primordial. Comenzad por uno o dos minutos, luego aumentad el tiempo de trabajo de tres a cinco minutos.
  3. Respirar a CristoRespirad. Tomad consciencia del aire que pasa por vuestras fosas nasales, por la garganta y también sentid los movimientos de vuestro vientre. Colocad el nombre de Jesús en vuestra respiración, como para llamarle, y en cierto modo estaréis respirando a Cristo. En general, cuidad el silencio. Ahora dirigid el nombre de Jesús hacia el corazón a través de la respiración pronunciando desde vuestro foro interno “señor Jesús” y, mientras expiráis, podéis pronunciar “me entrego a ti” o “ven en mi ayuda”. Las frases son opcionales, lo más importante es repetir el nombre de Dios en nuestro interior.
  4. Centrarse en lo esencialCalmad vuestro pensamiento. Es decir, hay que ser capaz de reducir las respuestas emocionales. Si os distraéis con un pensamiento, recuperad de inmediato la atención sobre la respiración. Es importante concentrarse en lo esencial y, para un cristiano, lo esencial es Dios. Tened preparadas algunas oraciones muy breves que os ayuden a estabilizar la mente: “Jesús, ven en mi ayuda”, “Señor Dios Jesucristo, ten piedad de mí”. “Ven a mí, Señor Jesús”. “Sagrado corazón de Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo”. “Oh María, concebida sin pecado, reza por nosotros que pedimos tu ayuda”.
  5. Tener una actitud de caridad de vida
    La caridad es buena en todos los sentidos, tanto para el alma como para el cerebro. Los neurólogos han observado que realizar buenas acciones durante el día beneficia al cerebro. Es esencial amar a los otros a través de los actos, es una práctica indispensable para amar a Dios. Porque, si no sé amar al prójimo, ¿cómo podría amar al Señor?
  6. Desterrar los juicios
    Meditar no es una actividad cualquiera, es una forma de vida. Es una ascesis, del griego áskēsis: ejercicio hacia la virtud, entrenamiento para la liberación del espíritu, manera de vivir. Se expresa sobre todo en no juzgar a los demás, así que intentad vivir, en principio, un día entero sin juzgar al prójimo. Luego, según explicaba san Pablo, hay que aprender a valorar al otro como superior a uno mismo.
  7. Dejar brotar las lágrimas
    ¡Pedir el don de las lágrimas es una gracia! Nuestra sociedad no nos permite llorar tal y como lo entendemos y, sin embargo, las lágrimas son las gafas del alma, parafraseando al papa Francisco. Hay que prestar atención a nuestro corazón y cuidar de que no se vuelva indiferente a la miseria, a la belleza, a la tristeza y a la alegría. Así que, si durante la meditación sentís que vienen lágrimas, dejadlas fluir.
Séance de méditation à l'église : « La religion doit être au service du développement personnel. » - Séance de méditation à l'église : « La religion doit être au service du développement personnel. » - (Photo d'archives, Patrick Lavaud)