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martes, 25 de noviembre de 2025

Cristo Rey, una fiesta y doctrina que vivieron místicos, mártires y santas religiosas: cinco casos

 El benedictino Santiago Cantera le consagra su libro más reciente

Cuando el Beato Bernardo de Hoyos recibió la promesa 'reinaré en España', ésta incluía los territorios de ultramar. En la foto, procesión de Cristo Rey en Caucete (Argentina).

Cuando el Beato Bernardo de Hoyos recibió la promesa 'reinaré en España', ésta incluía los territorios de ultramar. En la foto, procesión de Cristo Rey en Caucete (Argentina)

La festividad de Cristo Rey, instituida por Pío XI para el último domingo de octubre, se celebra tras la reforma litúrgica postconciliar el último domingo antes de Adviento, este año el 23 de noviembre. Además coincide con el centenario de la encíclica con la que fue creada, la Quas Primas, fechada el 11 de diciembre de 1925.

Precisamente a la Realeza de Cristo y de María ha consagrado su último libro el historiador y monje benedictino Santiago Cantera, hasta hace poco prior de la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos

Se titula Cristo Rey y María Reina (Xerión) y en él su autor lamenta que "en muchos ambientes católicos parecemos haber sucumbido a la retórica del mundo y nos atemoriza proclamar la fe y la realeza universal de Jesucristo ante un marco mayoritariamente hostil a tal afirmación".

Santiago Cantera, 'Cristo Rey y María Reina'.

Santiago Cantera, 'Cristo Rey y María Reina'.Xerión

Aunque él mismo señala que la gestación y la formulación de esta doctrina responde a un marco histórico concreto -de hecho, dedica varios capítulos del libro a presentarlo- el padre Cantera recuerda que las verdades expuestas en Quas Primas "son intemporales y además muestran una actualidad impresionante".

Uno de los argumentos que aporta para reforzar esa idea es el papel de la Realeza de Cristo en la experiencia mística y martirial.

Cantera pone cinco ejemplos en Cristo Rey y María Reina.

Beato Bernardo de Hoyos, S.I. (1711-1735)

Es la frase más explícita: "Reinaré en España y con más veneración que en otras partes", le dijo el Corazón de Jesús al jesuita Bernardo de Hoyos. Cantera recuerda que entonces, un siglo antes de las independencias, España comprendía los territorios de ultramar, por lo que la promesa se refería a todos ellos. 

El cardenal Marcelo González Martín apuntó en su día que la Gran Promesa (como es conocida, y bajo ese nombre tiene consagrado un santuario en Valladolid) "se refiere esencialmente a la difusión y arraigo de la devoción al Sagrado Corazón". Y en las propias palabras con las que el beato narra dicha revelación, se ve que la promesa de 'reinar' de Jesucristo es respuesta a una petición de Bernardo a la Santísima Trinidad en pleno gozo del éxtasis, inquieto por la forma de extender a los demás el bien que él estaba recibiendo: "Dióseme a entender que que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino que por mí las gustasen otros".

Es decir, que como señalaría Pío XI, el Reinado de Cristo "conlleva una serie de beneficios para las sociedades donde se realice", dice fray Santiago.

Santa Maravillas de Jesús, O.C.D. (1891-1974)

La Madre Maravillas fundó el carmelo del Cerro de los Ángeles por una inspiración que apareció en un papel que apareció póstumamente y se identificó como suyo: "Este carmelo quiero sea el bálsamo que cure las heridas que me abren los pecadores. España se salvará por la oración".

Es conocido el papel expiatorio que tuvo dicho convento desde su fundación en 1926, y más con la llegada en 1931 de la Segunda República y su legislación y actuación anticatólicas. La santa identificaba bien el origen de ese mal y -recuerda Cantera- que "se promovía a nivel político". Así decía la carmelita en una carta: "No puedo con estas ofensas a Dios, con este apartar de Él a nuestra patria, con que en ella haya tantos que le persigan y ni le conozcan ni le amen".

El monumento al Sagrado Corazón, donde en 1919 Alfonso XIII consagró España al Sagrado Corazón, fue fusilado y dinamitado en 1936 por milicianos del Frente Popular, al comenzar la guerra civil. La foto que ellos mismos se hicieron dio la vuelta al mundo. Y las monjas tuvieron que huir y esconderse para no ser asesinadas. 

El fusilamiento del monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, el 28 de julio de 1936, precedió a su voladura.

El fusilamiento del monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, el 28 de julio de 1936, precedió a su voladura.

Esa imagen tan brutal atrajo como combatientes a cristianos de todo el mundo, católicos pero también ortodoxos, como los rumanos Ion Mota y Vasile Marin, que murieron en combate en 1937. Al despedirse de sus padres en su testamento, Ion vinculaba lo sucedido con la existencia colectiva: "¡Se ametralla el rostro de Cristo! ¡Se bambolea el fundamento cristiano del mundo!"

Gabriel García Moreno (1821-1875)

El presidente ecuatoriano Gabriel García Moreno promovió como parte esencial de su iniciativa política el reconocimiento público de la Realeza de Cristo: "Promover en todo sentido la prosperidad y ventura del país cuyo gobierno me ha confiado la Divina Providencia, dándole por base la más alta perfección moral y religiosa a que nos llama la profesión práctica del catolicismo".

"Esa fe me impone el deber sagrado de conservar intacto su depósito, aunque sea a costa de mi vida", lo cual efectivamente sucedió, en un auténtico martirio ejecutado por sicarios de una logia masónica cuando salía de la catedral de Quito. De sus puertas había salido más de una Semana Santa encabezando como presidente del país, con la Cruz cargada al hombro, una procesión penitencial.

Dos años antes, había conseguido que las dos cámaras legislativas ecuatorianas consagrasen la nación "al Sacratísimo Corazón de Jesús, que ha sido proclamado su patrón y protector".

Cantera recoge una cita muy expresiva de García Moreno: "Pues que tenemos la dicha de ser católicos, seámoslo lógica y abiertamente; seámoslo en nuestra vida privada y en nuestra existencia política, y confirmemos la verdad de nuestros sentimientos y de nuestras palabras con el testimonio público de nuestras obras".

Beato Anacleto González Flores (1888-1927)

Fue "una de las mentes más lúcidas del movimiento cristero", explica el padre Cantera: Anacleto González Flores fue un brillante abogado católico ejecutado por los gubernamentales en 1927 y beatificado por Benedicto XVI en 2005. Eduardo Verástegui le encarnó en Cristiada.

Que miles de mártires lo fueran en esa guerra muriendo al grito de ¡Viva Cristo Rey! fue, en cierto modo, el 'bautismo de sangre' de la doctrina que había fijado Pío XI. Porque ésa era la voluntad última de los cristeros: la Realeza Social de Cristo

González Flores había escrito un libro titulado, sin rodeos, Tú serás Rey, y en él pedía que esa frase que susurraban las brujas al Macbeth de Shakespeare se transformase en un grito que "se cumpla, pero no para hacer reinar a un hombre, sino para hacer reinar plenamente a Cristo".

Madre María Angélica Álvarez Icaza (1887-1977)

La madre María Angélica Álvarez Icaza, salesa mexicana, está en proceso de beatificación, abierto al poco de su muerte y en fase romana desde 1994. 

En sus oraciones y jaculatorias había una recurrente: "Apresura el reinado de tu Sagrado Corazón". Años antes de la encíclica Quas Primas hizo, sin quererlo, una definición muy precisa de en qué consiste ese reinado, no como algo solo espiritual e íntimo, sino como algo público y con traducción social: "El alma enamoradísima de Cristo", escribió en su diario el 14 de noviembre de 1919, "pide con instancia, en estos instantes en que sabe que Dios no puede negarle nada, venga tu Reino. Señor, que todas las naciones te reconozcan por su soberano".

Y en una carta dirigida a su director espiritual en diciembre de 1921, le explica que, movida por una profunda inspiración interior, pide "que reine este divino Corazón de Jesús en México por medio de un gobierno eminentemente católico".

Causa y efecto

Todos estos santos -en diverso grado de reconocimiento- y mártires, algunos de los cuales vivieron "profundas experiencias místicas... compartieron el anhelo del reinado de Cristo en el ámbito de la Hispanidad y en cada una de sus tierras de origen", apunta fray Santiago Cantera. 

Ese anhelo, incluido y definido en la encíclica Quas Primas, tuvo un "efecto inmediato" en el mundo católico y muy singularmente en el mundo hispánico, "sobre todo en momentos de abierta persecución a la fe por parte de gobiernos vinculados claramente a la masonería y/o al marxismo". 

Un efecto:

  • de "amor a Jesucristo como Rey del Universo", 
  • de lucha por el "reconocimiento que privada y públicamente se le debería dar como divino soberano", 
  • y de puesta en práctica de "la dimensión social que este reinado ofrece"... el reinado de Cristo Rey y María Reina.
Carmelo López-Arias, ReL
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domingo, 23 de noviembre de 2025

10 razones por las que el Corazón de Cristo manifiesta su Realeza

 A los cien años de «Quas Primas» y la «paz de Cristo en el reino de Cristo»

La entrada triunfal del Domingo de Ramos en la teleserie The Chosen: el burrito y las palmas eran signo de la realeza davídica

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Hace 100 años el Papa Pío XI publicaba la encíclica Quas Primas con la que instituía para toda la Iglesia la fiesta de Cristo Rey. De este modo quiso culminar el acto con el que su predecesor, el Papa León XIII consagraba la humanidad al Corazón de Jesús el año 1899. Era un modo de expresar que en el Sagrado Corazón de Jesús se nos manifesta el misterio de su realeza: un corazón que reina amando y que ama reinando. 

A la luz de la encíclica Quas Primas presentamos aquí 10 razones que muestran que adentrándonos en su Corazón descubrimos en que consiste la realeza de Cristo.

1. El Corazón de Jesús une lo divino y lo humano

Cristo es Rey porque su humanidad está unida a la divinidad. Su Corazón nos revela que la verdadera autoridad nace del amor que une lo humano con lo divino (Quas Primas, 6 y11)

2. Su Corazón es la fuente de nuestra redención

Jesús es Rey en virtud de la entrega de su vida: su muerte y Resurrección. Su Corazón herido, del que brotan sangre y agua, es la fuente de la que brota la redención de todos los hombres (Quas Primas, 12)

3. El Sagrado Corazón quiere reinar en la totalidad de nuestra vida

La realeza de Cristo no se limita a nuestra vida íntima. Su Corazón nos llama a permitir que su amor guíe todos nuestros pensamientos, afectos, decisiones y acciones cotidianas (Quas Primas, 6)

4. El Corazón de Jesús quiere extender su amor a todos los hombres

Cristo en cuanto Rey Universal quiere hacer partícipes de su amor no sólo a los bautizados sino a todos los hombres. Su dominio de amor quiere conquistar todos los corazones. (Quas Primas, 15)

5. Su Corazón es fuente de la justicia, la paz y el gozo

El Reino de Cristo, manifestado en su Corazón, transforma la sociedad promoviendo la justicia, la misericordia y la armonía. La paz del Reino de Cristo brota del Corazón de Cristo (Quas Primas, 1)

6. El Corazón del Rey ilumina la vida pública

La realeza de Cristo se extiende también a leyes, instituciones y todos los ámbitos de la vida social. Su Corazón, fuente de su Amor infinito, nos recuerda que su amor debe penetrar todas las dimensiones de la vida pública (Quas Primas, 16-19, 33)

7. Su Corazón es la escuela que hace posible la transformación del mundo.

El Corazón de Jesús, manso y humilde, es la escuela en la que tienen que aprender y educarse los laicos; niños, jóvenes y adultos llamados a actuar en medio del mundo con justicia y caridad, ordenando todas las realidades temporales según los criterios del Reino de Cristo (Quas Primas, 34)

8. Mirando su Corazón somos invitados a reparar la indiferencia social

La ignorancia o el desprecio de Cristo (característica del laicismo) y del evangelio es causa del desorden, de la injusticia y de la violencia en la vida de los hombres. Su Corazón nos invita a restaurar la justicia y el orden moral donde allí donde haya sido rechazado (Quas Primas, 23, 24)

9. En el amor de su corazón se inspiran estructuras de misericordia

La plenitud de la justicia es la misericordia. La realeza de Cristo brota de su Corazón Misericordioso y se hace visible en obras concretas de caridad, reconciliación y solidaridad, transformando relaciones humanas y fortaleciendo el bien común (Quas Primas, 34 y 35)

10. La consagración al Sagrado Corazón es la expresión plena de su realeza y anuncio de su triunfo

La fiesta de Cristo Rey y la devoción al Corazón de Jesús nos permiten reconocer su autoridad y dejar que su amor guíe nuestra vida y la de la sociedad en la esperanza de que venga a nosotros su Reinado de Amor, Justicia y Paz. Por esta razón la Iglesia invita en esta fiesta a que en nuestras familias y comunidades renovemos la consagración al Corazón de Jesús (Quas Primas, 26)

El Sagrado Corazón de Jesús no es solo el símbolo por excelencia del amor que Cristo nos tiene, sino del modo como quiere ser conocido y amado: reinando. El Corazón de Cristo Rey es un corazón que gobierna con amor, justicia y verdad. Reconocerlo como Rey significa permitir que su realeza transforme nuestro interior y el de nuestra sociedad y se haga posible que sobre las “ruinas acumuladas por el odio y la violencia se edifique la civilización del amor, el Reinado del Corazón de Cristo (Juan Pablo II, 5.10.1986. Carta al General de la Compañía de Jesús).

José María Alsina Casanova, ReL

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sábado, 22 de noviembre de 2025

La fiesta de Cristo Rey se instituyó hace 100 años

 

Jezus Chrystus
El Papa Pío XI anunció la institución de la fiesta de Cristo Rey al final del Año Jubilar de 1925; hoy es una parte importante del año litúrgico de la Iglesia

Cada año, la Iglesia Católica Romana concluye su año litúrgico con una fiesta especial dedicada a Cristo Rey. Se trata de una fiesta relativamente moderna, ya que se instituyó hace solo 100 años.

Un mundo cada vez más oscuro

En 1925, el mundo se encontraba sumido en el caos tras la Primera Guerra Mundial, con el creciente secularismo extendiéndose por todo el mundo. El Papa Pío XI trató de combatir la oscuridad afirmando que Jesucristo es el verdadero rey al que debemos lealtad.

Lo hizo estableciendo una fiesta en honor a "Nuestro Señor Jesucristo Rey", a través de su carta encíclica Quas Primas, publicada el 11 de diciembre de 1925.

Pío XI explicó que esta nueva fiesta se instituyó debido a las peticiones del pueblo:

"Puesto que este Año Santo ha brindado más de una oportunidad para realzar la gloria del reino de Cristo, consideramos que es conforme a nuestro oficio apostólico acceder al deseo de muchos cardenales, obispos y fieles, que nos han manifestado tanto individual como colectivamente, de cerrar este Año Santo con la inserción en la Sagrada Liturgia de una fiesta especial de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo".

Esperaba que esta fiesta fuera una luz en la oscuridad:

"Sin embargo, esperamos firmemente que la fiesta de la Realeza de Cristo, que en el futuro se celebrará cada año, acelere el retorno de la sociedad a nuestro amoroso Salvador. Sería deber de los católicos hacer todo lo posible para lograr este feliz resultado".

Lugar de la fiesta en el calendario

Inicialmente, esta fiesta se celebraba a finales de octubre, cerca de la fiesta de Todos los Santos. Tras el Concilio Vaticano II, se consideró más apropiado trasladarla al final del año litúrgico, inmediatamente antes del comienzo del Adviento.

Pío XI mencionó en su encíclica que era adecuado celebrarla cerca del final del año, "es al final del año litúrgico, y así la fiesta de la Realeza de Cristo corona los misterios de la vida de Cristo ya conmemorados durante el año".

Cien años después, la fiesta de Cristo Rey sigue siendo una parte importante del año litúrgico y es un momento para recordar la realeza de Jesús sobre todos nosotros, especialmente como Rey de nuestros corazones y verdadero soberano de toda la sociedad.

Philip Kosloski, Aleteia

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