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martes, 22 de noviembre de 2022

«El cuadro más bello del mundo» encuentra sus colores

 

GLORIOSA DEI FRARI

Una obra maestra de Tiziano y orullo de la basílica Frari de Venecia, "La Asunción", pintada a principios del siglo XVI y reputada como "la pintura más bella del mundo", vuelve a ser revelada tras una paciente restauración

La Asunción de Tiziano, que el escultor veneciano Antonio Canova calificó como «la pintura más bella del mundo», se inauguró en octubre después de una paciente restauración de cuatro años.

TIZIANO

Cubierto en 2018 con motivo del 500 aniversario de su instalación en la basílica de los Frari en Venecia, el retablo finalmente ha recuperado su «cromatismo excepcional» según el restaurador de patrimonio Benjamin Couilleaux, especialista en pintura veneciana del siglo XVI.

Se han encontrado los colores originales de la pintura, en particular el rojo excepcionalmente intenso.

Creado para el altar mayor de la basílica, el retablo más grande de Venecia -6,90 metros de altura- sufrió gusanos, polvo y fuertes vibraciones provocadas por un órgano instalado en 1920, trasladado desde entonces.

El cuadro, que representa a la Virgen vestida con un manto rojo ascendiendo al cielo bajo la mirada de los apóstoles, es el primer gran encargo público de la Serenissima a Tiziano, una forma de «presentarse en la ciudad» según Giulio Manieri Elia, directora de las Galerías de la Academia de Venecia.

Se han retirado las pinturas y pátinas que datan de la restauración de 1817, y se han recuperado los colores originales del cuadro, en particular el rojo de excepcional intensidad. Una alegría para el padre Lino Pellanda, párroco de la iglesia desde hace nueve años, quien recuerda haber visto “la gente llorar frente a la belleza de este cuadro”.

Victor Nexon Victor Nexon, Aleteia 

Vea también        Mural de que refleja los 150 años de la Congregaciónde los Misioneros
del Sagrado Corazón de Jesús
















lunes, 10 de septiembre de 2018

Seis cuadros y distintas perspectivas para una escena única: la Natividad de la Virgen María

La Virgen Niña, con San Joaquín y Santa Ana, en la procesión de Guadix (Granada, España).
La Virgen Niña, con San Joaquín y Santa Ana, en la procesión de Guadix (Granada, España).
El 8 de septiembre la Iglesia celebra la Natividad de la Virgen María,
introducida en el año litúrgico en el año 695 por el Papa San Sergio I.
"¡Oh feliz pareja, Joaquín y Ana, a vosotros está obligada toda la creación!", proclamaba en aquellos años San Juan Damasceno (675-749), en una
célebre homilía que consagró a este acontecimiento de la historia: "Por
vuestro medio, en efecto, la creación ofreció al Creador el mejor de
todos los dones
, o sea, aquella augusta Madre, la única que fue digna del
 Creador. ¡Oh felices entrañas de Joaquín, de las que provino una
descendencia absolutamente sin mancha!
¡Oh seno glorioso de Ana, en el que poco a poco fue creciendo y
desarrollándose una niña completamente pura, y, después que estuvo
formada, fue dada a luz!".
"Tenemos razones muy válidas para honrar el nacimiento de la Madre
 de Dios
", añadía el obispo sirio, "por medio de la cual todo el género
humano ha sido restaurado y la tristeza de la primera madre, Eva, se ha
transformado en gozo... ¡Aclamad al Señor, tierra entera, cantad, exultad,
tocad instrumentos!".
La representación iconográfica de la escena ha sido muy extensa y variada
a lo largo de siglos de arte cristiano. La teólogo y marióloga Françoise Breynaert destaca seis obras con las que las distintas épocas han intentado
trasladar a los fieles la esencia de un momento respecto del cual las Sagradas Escrituras nada explican, y por tanto queda en sus detalles a la imaginación
del pintor..
El Maestro de la Vida de la Virgen, como se conoce al autor anónimo que
entre 1463 y 1490 retrató diversas escenas de la vida de María, presenta una
 escena alegre y familiar donde la cama matrimonial es "una discreta evocación
de la vida conyugal de Ana
", para diferenciarla así de la virginidad perpetua de su hija.
"A diferencia de la concepción de Jesús, que es verdadero Dios y verdadero hombre", explica Breynaert, "la concepción de María, simple criatura, fue totalmente inmaculada, pero sin ser virginal". Santa Ana está aún en el lecho y le tienden a María, mientras otras mujeres disponen las cosas para el baño de la recién nacida y de su madre.
Domenico Ghirlandaio (1448-1494) sitúa el momento en el ambiente de la Florencia principesca de su época, donde Santa Ana se dispone a asistir al baño de la Virgen, quien se chupa el dedo.
El cuadro, que se conserva en la capilla Tornabuoni en Santa María Novella, en Florencia, presenta un auténtico escenario donde las figuras cobran vida y representan personajes de la época.
Domenico Beccafumi (1486-1551) representa el mismo momento del baño, con Santa Ana contemplando desde el lecho cómo una de las mujeres que han asistido al parto introduce delicadamente el dedo en el agua para probarla.
Como una reacción ante estas consideraciones, consideradas "demasiado prosaicas", Albrecht Altdorfer (1480-1538) sitúa el momento en una iglesia "inmensa y luminosa, como símbolo de María". 
Santa Ana está en la cama, San Joaquín viene de trabajar "meditabundo y concentrado" y con un pan bajo el brazo, y quien sostiene a la Virgen es una joven maravillada ante ella. Para completar la sobrenaturalidad, un coro de ángeles saluda y embellece la composición.
Simon Vouet (1590-1649) devuelve la cotidianeidad y la rutina a la Natividad en el cuadro que orna la iglesia de San Francisco a Ripa, en Roma.
Santa Ana, al fondo, apenas puede mirar las primeras atenciones que recibe su pequeña.
Por último, Joseph-Benoît Suvée (1743-1807) devolverá el componente sobrenatural con los ángeles que contemplan a la Virgen mientras Santa Ana continúa en la cama. El cuadro puede contemplarse en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en París.