Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Yo soy el Pan de Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yo soy el Pan de Vida. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de mayo de 2025

Evangelio del día


 

Libro de los Hechos de los Apóstoles 8,1b-8.

Ese mismo día, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría.
Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar.
Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel.
Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra.
Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo.
Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe.
Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados.
Y fue grande la alegría de aquella ciudad.


Salmo 66(65),1-3a.4-5.6-7a.

¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre!
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor: «¡Qué admirables son tus obras!»

Toda la tierra se postra ante ti,
y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
Vengan a ver las obras del Señor,
las cosas admirables que hizo por los hombres.

El convirtió el Mar en tierra firme,
a pie atravesaron el Río.
Por eso, alegrémonos en él,
que gobierna eternamente con su fuerza.


Evangelio según San Juan 6,35-40.

Jesús dijo a la gente: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.
Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré,
porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Balduino de Ford (¿-c. 1190)
abad cisterciense, después obispo
El sacramento del altar II, 3 (Cfr SC 93)


«Yo soy el pan de vida»

Cristo dijo: «!El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed!» (...) Y el salmista dice: «El pan que da fuerza al hombre» y «el vino que le alegra el corazón» (103,15). Para los que creen en él, Cristo es alimento y bebida, pan y vino. Pan que fortalece y refuerza (...), bebida y vino que alegra (...). Todo lo que en nosotros es fuerte y sólido, gozoso y alegre, que nos ayuda a cumplir los mandamientos de Dios, a soportar el sufrimiento, a cumplir con la obediencia y defender la justicia, todo esto lo podemos realizar gracias a este pan que es fuerza y a ese vino que es gozo. ¡Dichosos los que obran con fuerza y alegría! Y puesto que nadie lo puede lograr por sí mismo, dichosos los que desean ardientemente llevar a la práctica lo que es justo y honesto, y en todas las cosas se ven fortalecidos y alegrados por aquel que ha dicho: «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia» (Mt 5,6). Si Cristo es el pan y la bebida que ahora aseguran la fuerza y el gozo de los justos ¿cuánto más lo será en el cielo cuando él se dará a los justos sin medida?
Fijémonos en que, en las palabras de Cristo (...), a este alimento que permanece para la vida eterna se le llama pan del cielo, verdadero pan, pan de Dios, pan de vida (...). Pan de Dios para distinguirlo del que prepara y hace el panadero (...); pan de vida, para distinguirlo de este pan que se corrompe, que ni es la vida ni la da, sino que con trabajo la conserva y sólo por un tiempo. Aquél, por el contrario, es vida, da vida, conserva una vida que nada debe a la muerte. (EDD)

Reflexión sobre la pintura victoriana

Hace poco me topé con esta historia real que quizá pueda ayudarnos de alguna manera a entender un poco mejor la lectura de hoy. Se trata de un suceso ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando Europa se estaba liberando de la ocupación nazi al final de la guerra, seguía habiendo un hambre terrible. Las fuerzas aliadas agruparon a muchos huérfanos hambrientos en campos donde serían alimentados y cuidados. Aunque se les cuidaba con cariño, los huérfanos apenas dormían por la noche. Se llevaron psicólogos a los campos y lo que se descubrió es que los huérfanos estaban ansiosos porque temían volver a despertarse sin comida. Las fuerzas aliadas que dirigían los campos dieron entonces a los huérfanos un trozo de pan con el que los niños podían dormir por la noche. A los niños se les dijo que el pan era sólo para cogerlo y no para comérselo. Los resultados fueron sorprendentes. Todos los niños durmieron bien a partir de entonces. La garantía de que se despertarían con comida calmó sus temores y les hizo confiar plenamente en que ahora estaban en buenas manos....

En nuestra lectura del Evangelio, Jesús nos dice que él es el pan de vida, que siempre está a nuestro lado. Este pensamiento debería reconfortarnos y calmar nuestros temores.

Nuestro cuadro representa a unos huérfanos, probablemente con un aspecto no muy diferente al de los huérfanos mencionados en la historia. Pintado en 1885 por Thomas Benjamin Kennington, muestra a dos niños sentados en el suelo, sin muebles. Tienen el plato roto y sólo les queda un trocito de pan. Tienen los pies sucios, porque probablemente no tienen dinero para comprarse zapatos. Un poco de heno a la izquierda del cuadro sugiere que no tienen una cama adecuada para dormir, sino que tienen que conformarse con lo más básico para dormir, un poco de heno. Sus ropas están rotas y desgastadas. A pesar de todo, hay un gran afecto y ternura entre los dos muchachos, probablemente hermanos: es evidente que se cuidan mutuamente. Kennington fue uno de los miembros fundadores del New English Art Club en 1886, y su primer secretario. Era conocido por sus cautivadores retratos de los pobres de las ciudades, aunque también pintó escenas menos emotivas de la vida cotidiana y retratos. El rico colorido, el suave manejo de la pintura y el tema se inspiraron probablemente en la obra del artista español del siglo XVII Murillo, que también pintaba niños pobres.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Oración del Renacimiento Eucarístico

Mons. José H. Gómez
Arzobispo de Los Ángeles

1 de junio de 2022

Padre Celestial, te damos gracias por el don de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que prometió estar con nosotros siempre, hasta el final de los tiempos.

Te pedimos que vuelvas a despertar en nosotros el sentimiento de asombro ante Su presencia en la Santísima Eucaristía. Que nuestros corazones ardan cuando nos da a conocer las Escrituras y comparte el pan con nosotros.

Concédenos que con los ojos de nuestra fe reconozcamos Su presencia en nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los pobres y en los que sufren.

Alimentados por la Eucaristía, envíanos para que caminemos fielmente como discípulos misioneros, proclamando el Evangelio a todos los corazones y extendiendo Tu reino a todas las naciones.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.












domingo, 4 de agosto de 2024

Evangelio del día


 

Libro del Exodo 16,2-4.12-15.

En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón.
"Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea".
Entonces el Señor dijo a Moisés: "Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley.
"Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: "A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios".
Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él.
Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra.
Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: "¿Qué es esto?". Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: "Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento.


Salmo 78(77),3.4bc.23-24.25.54.

Lo que hemos oído y aprendido,
lo que nos contaron nuestros padres,
lo narraremos a la próxima generación:
son las glorias del Señor y su poder.

Entonces mandó a las nubes en lo alto
y abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos el maná,
les dio como alimento un trigo celestial;

todos comieron un pan de ángeles,
les dio comida hasta saciarlos.
Los llevó hasta su Tierra santa,
hasta la Montaña que adquirió con su mano;


Carta de San Pablo a los Efesios 4,17.20-24.

Les digo y les recomiendo en nombre del Señor: no procedan como los paganos, que se dejan llevar por la frivolidad de sus pensamientos
Pero no es eso lo que ustedes aprendieron de Cristo,
si es que de veras oyeron predicar de él y fueron enseñados según la verdad que reside en Jesús.
De él aprendieron que es preciso renunciar a la vida que llevaban, despojándose del hombre viejo, que se va corrompiendo por la seducción de la concupiscencia,
para renovarse en lo más íntimo de su espíritu
y revestirse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios en la justicia y en la verdadera santidad.


Evangelio según San Juan 6,24-35.

Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".
Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?".
Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".
Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo".
Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo;
porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo".
Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan".
Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, 1


"Yo soy el pan de la vida"

La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia. Ésta experimenta con alegría cómo se realiza continuamente, en múltiples formas, la promesa del Señor: « He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo » (Mt 28, 20); en la sagrada Eucaristía, por la transformación del pan y el vino en el cuerpo y en la sangre del Señor, se alegra de esta presencia con una intensidad única. Desde que, en Pentecostés, la Iglesia, Pueblo de la Nueva Alianza, ha empezado su peregrinación hacia la patria celeste, este divino Sacramento ha marcado sus días, llenándolos de confiada esperanza.
Con razón ha proclamado el Concilio Vaticano II que el Sacrificio eucarístico es «fuente y cima de toda la vida cristiana».(LG.11)  «La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo ».(PO5) Por tanto la mirada de la Iglesia se dirige continuamente a su Señor, presente en el Sacramento del altar, en el cual descubre la plena manifestación de su inmenso amor. (EDD)

Oración

Padre Celestial, te damos gracias por el don de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que prometió estar con nosotros siempre, hasta el final de los tiempos. Te pedimos que vuelvas a despertar en nosotros el sentimiento de asombro ante Su presencia en la Santísima Eucaristía.

Que nuestros corazones ardan cuando nos da a conocer las Escrituras y comparte el pan con nosotros.

Concédenos que con los ojos de nuestra fe reconozcamos Su presencia en nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los pobres y en los que sufren.

Alimentados por la Eucaristía, envíanos para que caminemos fielmente como discípulos misioneros, proclamando el Evangelio a todos los corazones y extendiendo Tu reino a todas las naciones.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

(lacatholics)


































jueves, 18 de abril de 2024

Evangelio del día


 

Libro de los Hechos de los Apóstoles 8,26-40.

El Angel del Señor dijo a Felipe: "Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto".
El se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén
y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu Santo dijo a Felipe: "Acércate y camina junto a su carro".
Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: "¿Comprendes lo que estás leyendo?".
El respondió: "¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?". Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él.
El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca.
En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?
El etíope preguntó a Felipe: "Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?".
Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.
Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: "Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?".

Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.
Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor, arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino.
Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.


Salmo 66(65),8-9.16-17.20.

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,
hagan oír bien alto su alabanza:
él nos concedió la vida
y no dejó que vacilaran nuestros pies.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
yo les contaré lo que hizo por mí:
apenas mi boca clamó hacia él,
mi lengua comenzó a alabarlo.

Bendito sea Dios,
que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia.


Evangelio según San Juan 6,44-51.

Jesús dijo a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí.
Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San León Magno (¿-c. 461)
papa y doctor de la Iglesia
Sermón XII sobre la Pasión (PL 54. Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1972), trad. sc©evangelizo.org


El que recibe a Cristo, deviene Cuerpo del Resucitado

La naturaleza humana fue asumida por el Hijo de Dios tan íntimamente que no sólo en él, “el Primogénito de toda la creación” (Col 1,5), sino también entre los santos, sólo hay un único y mismo Cristo. Como la cabeza no puede ser separada de los miembros, los miembros no pueden ser separados de la cabeza. (…)
Con Cristo sufren los mártires con coraje glorioso, con fe los que renacen con el baño de regeneración. Cuando se renuncia al diablo por creer en Dios, se pasa de lo vetusto a la renovación. Cuando se deposita la imagen del hombre terrestre para revestir la forma celeste, se produce una especie de muerte y de resurrección. El que recibe a Cristo y es recibido por Cristo, después de la inmersión del bautismo, no es el que era antes, sino que la carne de Cristo es el cuerpo del renacido.
Por eso, la Pascua del Señor es celebrada como conviene, “con los panes sin levadura de la pureza y la verdad” (1 Cor 5,8). Una vez rechazado el fermento de la antigua malicia, la nueva criatura se embriaga y alimenta del Señor mismo. La participación al Cuerpo y Sangre de Cristo tiene la capacidad de hacernos llevar a todas partes, en nuestro espíritu y en nuestra carne, aquel con el que hemos muerto, hemos sido sepultados y somos resucitados. (EDD)

Oración

OhJesús, te doy rendidas gracias por los beneficios que me has dado. Yo no sabré nunca contarlos sino en el cielo, y allí te los agradeceré eternamente. Padre Celestial, te los agradezco por tu Santísimo Hijo Jesús. Espíritu Santo que me inspiráis estos sentimientos, a Ti sea dado todo honor y toda gloria. Jesús mío, te doy gracias sobre todo por haberme redimido. Por haberme hecho cristiano mediante el Bautismo, cuyas promesas renuevo. Por haberme dado por Madre a tu misma Madre. Por haberme dado un grande amor a tan tierna Madre. Por haberme dado por Protector a San José, tu Padre adoptivo. Por haberme dado al Ángel de mi Guarda.Por haberme conservado hasta ahora la vida para hacer penitencia. Por tener estos deseos de amarte y de vivir y morir en tu gracia. Amén




domingo, 11 de junio de 2023

Evangelio del día (Corpus Christi)


Deuteronomio 8,2-3.14b-16a.

Moisés habló al pueblo diciendo:
"Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos.
Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el maná, ese alimento que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.
No olvides al Señor tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud,
y te condujo por ese inmenso y temible desierto, entre serpientes abrasadoras y escorpiones. No olvides al Señor, tu Dios, que en esa tierra sedienta y sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca,
y en el desierto te alimentó con el maná, un alimento que no conocieron tus padres."


Salmo 147,12-13.14-15.19-20.

¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!
El reforzó los cerrojos de tus puertas
y bendijo a tus hijos dentro de ti.

El asegura la paz en tus fronteras
y te sacia con lo mejor del trigo.
Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente;

Revela su palabra a Jacob,
sus preceptos y mandatos a Israel:
a ningún otro pueblo trató así
ni le dio a conocer sus mandamientos.


Carta I de San Pablo a los Corintios 10,16-17.

Hermanos:
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?
Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.


Evangelio según San Juan 6,51-58.

Jesús dijo a los judíos:
"Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Juan María Vianney (1786-1859)
presbítero, párroco de Ars
De qué es capaz el amor de Dios (Aimez Dieu!, coll. du Laurier, Le Laurier, 1982), trad. sc©evangelizo.org


¡Vean de qué es capaz el amor de Dios por sus criaturas!

¿Si él mismo no lo hubiera dicho, quién hubiera comprendido que Jesucristo ha llevado su amor a las criaturas hasta dar su Cuerpo adorable y su Sangre preciosa, para alimento de nuestras almas? ¡Un alma se puede nutrir de su Salvador, tantas veces como lo desea! ¡Oh abismo de bondad y amor de Dios por sus criaturas!...
San Pablo escribe que el Salvador, revistiéndose de nuestra carne, escondió su divinidad y portó la humillación hasta el anonadamiento. Instituyendo el sacramento de la Eucaristía, veló también su humanidad, dejando sólo aparecer sus entrañas de misericordia. ¡Vean de lo que es capaz el amor de Dios por sus criaturas! (…) San Juan relata que Jesucristo “amó a los suyos hasta el fin” (Jn 13,1). Encontró el modo de subir al cielo sin dejar la tierra. Tomó el pan entre sus manos santas y venerables, lo bendijo y lo transformó en su Cuerpo. Tomó el vino y lo cambió en su Sangre y dio a los sacerdotes, en la persona de sus apóstoles poder hacer el mismo milagro cada vez que pronunciaban las mismas palabras. Con ese milagro de amor ha podido permanecer con nosotros, servirnos de alimento, consolarnos y acompañarnos.
Nos dijo “El que come mi carne y bebe mi sangre, vivirá eternamente” (cf. Jn 6,53). ¡Qué felicidad para un cristiano aspirar a un honor tan grande como es el alimentarse del pan de los ángeles!... (EDD)

Oración

Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo por encima de todas las cosas y te deseo en mi alma. Ya que no puedo recibirte sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como ya has venido, te abrazo y me uno todo a ti.

















miércoles, 26 de abril de 2023

Evangelio del día


 

Libro de los Hechos de los Apóstoles 8,1b-8.

Ese mismo día, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría.
Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar.
Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel.
Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra.
Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo.
Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe.
Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados.
Y fue grande la alegría de aquella ciudad.


Salmo 66(65),1-3a.4-5.6-7a.

¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre!
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor: «¡Qué admirables son tus obras!»

Toda la tierra se postra ante ti,
y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
Vengan a ver las obras del Señor,
las cosas admirables que hizo por los hombres.

El convirtió el Mar en tierra firme,
a pie atravesaron el Río.
Por eso, alegrémonos en él,
que gobierna eternamente con su fuerza.


Evangelio según San Juan 6,35-40.

Jesús dijo a la gente: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.
Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré,
porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella
De la oración XXIV (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad.sc©evangelizo.org


La unión de la voluntad del Padre y del Hijo

Este es el pensamiento que Nuestro Señor expresaba con su humanidad, para darnos como en otras ocasiones un modelo para imitar: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Mt 26,39). Sin embargo, su voluntad no era diferente a la del Padre. “Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que estaba perdido y dar su vida en rescate por una multitud” (cf. Mt 18,11; 20,28). De su vida dice: “Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre” (Jn 10,18).
Acerca de la unión continua que reina entre el Padre y su Hijo, el santo rey David le hace decir en el salmo 39 “Aquí estoy. En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón” (Sal 40,8-9). Leemos, en relación al Padre “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo Único” (Jn 3,16). En relación al Hijo, encontramos esta Palabra “Se entregó por nuestros pecados” (Gal 1,4). Se dice del Padre “No escatimó a su propio Hijo, sino que los entregó por nosotros” (Rom 8,32). Pero el Hijo se ha ofrecido porque lo ha querido (cf. Is 53,4-7).
La unión de la voluntad del Padre y del Hijo es manifiesta en toda la Biblia, mismo en el misterio de la Resurrección. En ella vemos que uno y otro realizaron la misma acción. Según el bienaventurado Apóstol, el Padre resucitó el cuerpo del Hijo “Dios Padre que lo resucitó de entre los muertos” (Gal 1,1). Mas el Hijo afirma también que relevará el templo de su cuerpo “Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar” (Jn 2,19).
Instruidos por el ejemplo del Señor, debemos terminar nuestras oraciones por un voto semejante y agregar a nuestras demandas esta palabra “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Mt 26,39).


























jueves, 5 de mayo de 2022

Evangelio del día

Evangelio según San Juan 6,44-51.

Jesús dijo a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí.
Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Compartir el Evangelio en Facebook


Bulle

Simeón el Nuevo Teólogo (c. 949-1022)
monje griego
Himnos, 44 (SC 196, Hymnes III, Cerf, 2003), trad. sc©evangelizo.org


¡Se celeste como tu Maestro!

Tal como es el primer hombre, terrestre, así son los que nacen de él. Tal como es Cristo, nuestro Maestro celeste, celestes también son los que han creído en él, renacidos de lo Alto y bautizados en el Santo Espíritu (cf.1Cor 15,48; Jn 3,3; Hech 1,5). Tal como el Espíritu que los hace nacer, Dios verdadero, así son los que nacen de él, dioses por adopción de Dios e hijos del Altísimo, como dicen los labios divinos. (…)
No vaciles. Si eres cristiano, debes ser como Cristo: celeste. Si tú no lo eres, ¿Cómo llamarte cristiano? Como el Maestro es celeste, así son celestes los que han creído en él. Todos los que piensan según el mundo, viven según la carne, no pertenecen al Dios Verbo que vino de lo Alto, sino al que fue moldeado de tierra, al hombre terrestre.
Así debes pensar, juzgar, creer, buscando devenir celeste, según la palabra del que vino desde los cielos y dio la vida al mundo (cf. Jn 6,33). Es él el Pan que desciende de lo Alto y los que lo comen no verán la muerte (cf. Jn 6,50 s). Siendo celestes, serán para siempre libres de la corrupción y revestidos de la incorruptibilidad; separados de la muerte y estrechamente unidos a la vida, ya que devienen inmortales e incorruptibles. Por eso son llamados celestes. (EDD)

Oración

Gracias Señor, porque en la última cena partiste tu pan y vino en infinitos trozos, para saciar nuestra hambre y nuestra sed...

Gracias Señor, porque en el pan y el vino nos entregas tu vida y nos llenas de tu presencia.

Gracias Señor, porque nos amastes hasta el final, hasta el extremo que se puede amar: morir por otro, dar la vida por otro.

Gracias Señor, porque quisistes celebrar tu entrega, en torno a una mesa con tus amigos, para que fuesen una comunidad de amor.

Gracias Señor, porque en la eucaristía nos haces UNO contigo, nos unes a tu vida, en la medida en que estamos dispuestos a entregar la nuestra...

Gracias, Señor, porque todo el día puede ser una preparación para celebrar y compartir la eucaristía...

Gracias, Señor, porque todos los días puedo volver a empezar..., y continuar mi camino de fraternidad con mis hermanos, y mi camino de transformación en ti...


Oración de Santo Tomás de Aquino  (Después de la Sta. Misa)

Gracias te doy, Señor Dios Padre todopoderoso, por todos los beneficios y señaladamente porque  has querido admitirme a la participación del sacratísimo Cuerpo y Sangre de tu Unigénito Hijo. Suplícote, Padre clementísimo, que esta sagrada Comunión no sea para mi alma lazo ni ocasión de castigo, sino intercesión saludable para el perdón; sea armadura de mi fe, escudo de mi buena voluntad, muerte de todos mis vicios, exterminio de todos mis carnales apetitos y aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad y de todas las virtudes; sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu, firme defensa contra todos mis enemigos visibles e invisibles, perpetua unión contigo sólo, mi verdadero Dios y Señor, y sello feliz de mi dichosa muerte. Y te ruego que tengas por bien llevarme a mí pecador, a aquel convite inefable, donde Tú con tu Hijo y el Espíritu Santo, eres para tus santos luz verdadera, satisfacción cumplida y gozo perdurable, dicha completa, y felicidad perfecta. Por el mismo Cristo nuestro Señor.

Amén.

(ACI)














































miércoles, 21 de abril de 2021

Evangelio del día

 

ChristianArt 
 
Juan 6, 35-40 Quien crea en el Hijo tendrá vida eterna
 
 

Huérfanos, Pintura de Thomas Benjamin Kennington (1856-1915), Pintado en 1885, Óleo sobre lienzo
© Tate Britain, Londres

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día’’.

y que yo lo resucite en el último día".

Comentario

Bulle

Santa Teresa de Calcuta (1910-1997)
fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
Carta a un sacerdote, 17/02/1978


“Yo soy el pan de vida”

Habéis pedido pasar tres meses a solas con Jesús (en retiro); eso os parece bien. Pero si durante ese tiempo el hambre de Jesús en el interior de los corazones de algunos de los miembros de su pueblo, es un hambre mayor que la vuestra, no deberéis quedaros a solas con Jesús todo ese tiempo. Deberéis permitir a Jesús que os transforme en ese pan que alimente a aquellos con los que estáis en contacto. Permitid ser un alimento devorado por la gente; mediante la palabra y vuestra presencia estáis proclamando a Jesús... Sólo Dios podría ofrecer un amor más grande que aquel de darse a sí mismo como Pan de vida – para ser partido y comido con el fin mismo de que vosotros y yo podamos comer y vivir, que podamos comer y satisfacer de este modo nuestro anhelo de amor.
Y así y todo Él no parecía satisfecho, porque Él también tenía hambre de amor. Se hizo el hambriento, el sediento, el desnudo, el forastero y no dejó de proclamar: “Tuve hambre, anduve sin ropas, fui forastero. A mí me lo hicisteis” (Mateo 25,40). El Pan de vida y el hambriento, pero un único amor: solo Jesús. (EDD)

Oración

Ven, Señor, en ayuda de tu familia, y a cuantos hemos recibido el don de la fe concéde nos tener parte en la herencia eterna de tu Hijo resucitado. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén