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martes, 2 de junio de 2026

Los límites a los hijos: la manera correcta de hacerlo

familia

¿Cómo educar y formar hijos estableciendo límites sanos y con cariño que sirvan para que puedan ser autodisciplinados a medida que crecen? Aquí te decimos…

La escena es sencilla. Un adolescente está sentado en el sofá, con el teléfono en la mano, los audífonos puestos y la mirada perdida en esa pequeña ventana luminosa donde cabe todo el mundo. La madre lo llama a cenar. Él responde "ahorita", pero ese "ahorita" se estira como una liga invisible. Es aquí cuando se necesita establecer límites sanos.

Pasan diez minutos, luego veinte. La comida se enfría. El padre se impacienta. Entonces aparece la tentación de levantar la voz, quitarle el aparato de golpe, amenazarlo con castigos, pronunciar esas frases que a veces salen más del cansancio que del amor. Sin embargo, justo ahí, en ese instante doméstico, se juega una parte delicada de la educación.

La importancia de establecer límites a los hijos

límites - hijos

Los hijos necesitan límites. Eso no está en duda. La vida misma está hecha de límites: el cuerpo necesita dormir, la mente necesita descansar, la palabra necesita medida, la libertad necesita dirección. 

Un río sin cauce se desborda; una emoción sin guía se convierte en tormenta; un deseo sin freno puede acabar gobernando la casa interior de una persona. Educar también es ayudar a descubrir esos cauces.

Pero poner límites no significa levantar murallas de miedo. No significa humillar, gritar, castigar con dureza o convertir cada desacuerdo en una batalla campal. Hay padres que confunden firmeza con rudeza, autoridad con amenaza, corrección con dominio. 

Y cuando el límite llega envuelto en agresividad, el hijo quizá obedezca por un momento, pero no necesariamente aprende. Se somete, se defiende o se esconde. La conducta se corrige por fuera, pero por dentro puede quedar resentimiento, confusión o  silenciosa rebeldía.

Entendiendo los límites

El verdadero límite educativo no solo se busca detener una conducta; sino en realidad se busca despertar una mayor  conciencia. Por eso conviene enseñar poco a poco. No se trata únicamente de decir "hasta aquí"!, sino de ayudar al hijo a comprender por qué existe ese "hasta aquí". 

En el caso de las redes sociales, las series interminables o los chats nocturnos, la pregunta no es solo cuánto tiempo se permite, sino qué tipo de persona se está formando mientras mira, responde, desliza la pantalla y pierde horas en un entretenimiento vacío.

Un adolescente necesita aprender que su atención es un tesoro. Que su tiempo no es basura disponible para cualquier algoritmo. Que su mente merece espacios de silencio, lectura, convivencia, sueño, estudio, deporte, oración o simple contemplación. No porque la tecnología sea mala en sí misma, sino porque todo lo que no se gobierna puede terminar gobernándonos.

Formar en la autodisciplina

autodisciplina - niña

La meta más noble no es que nuestros hijos obedezcan siempre bajo vigilancia, sino que vayan aprendiendo a gobernarse cuando nadie los está mirando. Eso se llama autodisciplina. Y la autodisciplina es una forma hermosa de libertad: no hacer todo lo que se me antoja, sino elegir lo que me hace bien, aunque cueste aceptarlo.

Para lograrlo, los padres necesitamos paciencia pedagógica. Conversar antes de explotar. Explicar antes de imponer. Acordar horarios razonables. Revisar juntos los hábitos. Preguntarles cómo se sienten cuando duermen poco, cuando posponen tareas, cuando dejan de convivir por estar conectados. Hacerlos partícipes de sus propias decisiones. No tratarlos como enemigos a controlar, sino como personas en formación para acompañarlos.

Orientar a los hijos en el camino

Claro que habrá momentos de firmeza. El amor también sabe cerrar una puerta, apagar una pantalla, decir "no". Pero ese "no" puede pronunciarse sin veneno. Puede ser claro, sereno, consistente. Un límite dicho con amor no aplasta: sostiene. No encarcela: orienta. No apaga la mente: le enseña a encender su propia lámpara.

Educar es eso: acompañar a nuestros hijos hasta que un día ya no necesiten que les pongamos todos los límites desde afuera, porque habrán aprendido a llevar dentro la propia brújula que se les indique.  

Guillermo Dellamary,  Aleteia 

Vea también     Decálogo de la educación en familia



lunes, 23 de febrero de 2026

Esta Cuaresma conoce los frutos de ayunar de redes sociales

 ORACIÓN

¿Qué pasa en el alma cuando dejamos de ver pantallas para verlo a Él? Estos jóvenes y un sacerdote te cuentan por qué ayunar de redes sociales esta Cuaresma

En una época donde el silencio incomoda y la notificación interrumpe hasta la oración más breve, cada vez más personas están optando por un gesto contracultural: ayunar de redes sociales durante la Cuaresma. No se trata solo de apagar el celular, sino de hacer espacio. Espacio para el encuentro, para la interioridad, para volver a escuchar esa voz que suele quedar ahogada entre desplazamientos infinitos y comparaciones constantes.

El ayuno digital

redes sociales -Cuaresma

Así como el ayuno tradicional busca ordenar el cuerpo y el corazón, el ayuno digital se ha convertido en una práctica que muchos ofrecen con una intención espiritual concreta. ¿Qué mueve a alguien a desconectarse voluntariamente en un mundo hiperconectado? ¿Qué sucede en el alma cuando se apagan las pantallas?

En este artículo, varias personas -desde jóvenes hasta un sacerdote- comparten por qué decidieron ofrecer este tipo de ayuno, qué frutos ha tenido en sus vidas y por qué tú también deberías de imitar esta práctica.

Más que cerrar una aplicación…

Jesús Bravo es un joven católico que desde hace tiempo comenzó a compartir su fe con los demás a través de las redes sociales. En entrevista para Aleteia, compartió lo que significa para él,darse un tiempo fuera de las redes sociales durante la Cuaresma:

 "Te hace enfocarte en lo que en realidad es más importante. Te hace salir más de ti mismo y encontrarte con tu entorno. Puedes tener más tiempo libre para tener encuentros con Dios. Me dio mucha paz y tranquilidad".

En la vida cotidiana siempre es necesario detenernos, hacer una pausa, y escuchar la voz de Dios a través del silencio, puesto que Él toca a la puerta de nuestro corazón; pero para escucharlo, es necesario desconectar todo aquello que nos causa ruido, no solo en el exterior sino también en el corazón. 

Muchas veces, las redes sociales, más allá de conectarnos, nos roban la paz, nos producen esa sensación a la que llamamos FOMO, (miedo a perderse de algo), distrayéndonos de lo que en verdad importa.

Un tiempo para escuchar y atender el llamado de Dios

El sacerdote Daniel Trujillo -quien años atrás ha realizado esta práctica tanto en tiempo de Adviento como de Cuaresma- menciona que desconectarse de las redes sociales es una forma de ayuno: "Es una buena práctica para volver a conectar con nosotros mismos y con Dios".

Además, añadió que, si bien, las redes sociales son un gran puente para conectar y transmitir la Palabra de Dios, también se puede llevar a cabo, siguiendo otro método: el de Jesús mismo. ¿Y cuál es ese método? "Ir con los que necesitan el mensaje".

Si Jesús salía al encuentro de los demás, hoy nosotros podemos hacerlo de la misma manera. Así tendrá un doble fruto el desconectarse. Como dice la sagrada Escritura, "Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron" (Mt. 4, 20).

El camino que conduce a Cristo

Jesús -Cuaresma

Para Victoria López, las redes sociales han sido un medio por el cual ha podido compartir su fe con otras personas. Sin embargo, esta Cuaresma decidió hacer un análisis sobre lo que más le cuesta trabajo de soltar las redes. 

"Parte de mi proyecto personal es compartir la fe por redes sociales, así que me di cuenta que el llamado para mi esta en seguir compartiendo contenido en redes sociales, pero estableciendo un límite para que se logré el propósito y no se desvirtúe, para que el fin siga siendo Dios y no el verme y lo que digan de mí para hacer lo que Dios me pide".

Equilibrar las redes sociales con la vida interior

Recordemos que "las redes sociales no son malas, pero un uso adecuado y buen control de ellas, nos pueden ayudar a salir de nosotros mismos, ganar fuerza de voluntad y tener paz mental y tiempo libre para poder encontrarnos con Dios en esta Cuaresma y cambiar nuestros corazones y mentes", concluyó Jesús Bravo. 

Como ves, las redes sociales son una gran herramienta que nos puede ayudar a seguir conociendo y compartiendo el mensaje de Cristo, sin sumergirnos y perdernos por completo; de ahí la importancia de hacer pausas digitales para reconectar con el amor de Dios. 

Karen Hutch, Aleteia

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