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miércoles, 16 de noviembre de 2022

6 citas bíblicas esenciales para adolescentes un poco perdidos

TEENAGER

Más que nunca, a los jóvenes de hoy les viene bien la guía de las Escrituras para navegar por los altibajos de la vida

Ser adolescente en el mundo de hoy no es fácil. No solo por todas las tentaciones que existen, sino también por otros factores, como las redes sociales, que parecen sembrar dudas sobre uno mismo.

Cuando un adolescente impresionable se ve atrapado en toda su angustia, a menudo deja poco espacio para ver el camino a seguir. 

Los obstáculos parecen demasiado grandes para superarlos, y es fácil caer en una espiral negativa de desesperación.

Sin embargo, es importante que las generaciones más jóvenes sepan que algunas dudas sobre uno mismo son parte del crecimiento.

Después de todo, incluso Jesús experimentó profundos momentos de duda en Su vida. Y en estos tiempos oscuros se volvió a su Padre Celestial; algo que podemos animar a nuestros propios hijos a hacer.

Afortunadamente, nuestros adolescentes con problemas pueden consultar la Biblia para encontrar palabras de sabiduría y consuelo. Y estas son solo algunas de nuestras citas favoritas para ayudarlos en su camino:

Que bien me sé los pensamientos que pienso sobre vosotros -oráculo de Yahveh- pensamientos de paz, y no de desgracia, de daros un porvenir de esperanza

Jeremías 29, 11

«Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde»

Juan 14, 27

No temas, que contigo estoy yo; no receles, que yo soy tu Dios. Yo te he robustecido y te he ayudado, y te tengo asido con mi diestra justiciera

Isaías 41, 10

«Hallaréis descanso»

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera»

Mateo 11, 28-30

Sea vuestra conducta sin avaricia; contentos con lo que tenéis, pues él ha dicho: No te dejaré ni te abandonaré

Hebreos 13, 5-6

«Mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra. Mi embrión tus ojos lo veían; en tu libro están inscritos todos los días que han sido señalados, sin que aún exista uno solo de ellos. Mas para mí ¡qué arduos son tus pensamientos, oh, Dios, qué incontable su suma! ¡Son más, si los recuento, que la arena, y al terminar, todavía estoy contigo!».

Salmo 139, 15-18

Cerith Gardiner,Aleteia 

Vea también      Escuela de Oración - Benedicto XVI

























miércoles, 6 de abril de 2022

En qué orden leer los libros de la Biblia

 

Muchas personas se ponen a leer y se desaniman en seguida, por no tener una guía

La Biblia no es un simple libro. Es una biblioteca de 73 libros. Son muy diferentes unos de otros, tienen estilos muy distintos, fueron escritos en épocas muy distantes y en situaciones muy diferentes.

Imagínate llegando a una biblioteca como esa y empezando a leer el primer libro que encuentras en el estante, pasando al segundo y así en adelante. ¡Esa lectura no puede funcionar!

Hay personas que abren la Biblia desde el principio y empiezan a leer a partir del Génesis. En general, no pasan del quinto libro. Se desaniman y no vuelven más. Y, lo que es peor, acaban diciendo que es imposible, que no se consigue entender la Biblia. ¡Pero eso pasaría con cualquier biblioteca del mundo!

Entonces, ¿en qué orden hay que leer los libros de la Biblia?

Es necesario un Plan de lectura. Al principio, hay muchas cosas que no se entienden, lo que es muy natural. También en la lectura de una novela pasa eso. ¡No te pares por eso, prosigue!

Elige un plan de lectura

A medida que se va leyendo, las cosas se van aclarando. Es una regla de oro: la Biblia se explica por sí misma. Por eso, es tan importante un plan de lectura.

Existen varios planes de lectura. Todos ellos son buenos, porque se basan en un principio. Aquí presento un plan concreto. Está destinado a aquellos que desean empezar a leer la Biblia y no tienen otros recursos, que no sean conocer la Biblia a través de ella misma.

Sigue el orden indicado aquí, forma parte del método. Te propone un orden concreto para leer la Biblia, empezando por el Nuevo Testamento.

Plan de lectura del Nuevo Testamento:

1          1ª Carta de San Juan (2 veces)

2          Evangelio de San Juan

3          Evangelio de San Marcos

4          Las pequeñas cartas de San Pablo: Galatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1ª y 2ª Tesalonicenses, 1ª y 2ª Timoteo, Tito, Filemón

5          Evangelio de San Lucas

6          Hechos de los Apóstoles

7          Carta a los Romanos

8          Evangelio de San Mateo

9          1ª y 2ª Carta a los Corintios

10       Hebreos

11       Carta de Santiago

12       1ª y 2ª Carta de San Pedro

13       2ª y 3ª Carta de San Juan

14       Carta de San Judas

15       Apocalipsis

16       1ª Carta de San Juan (3ª vez)

17       Evangelio de San Juan (2ª vez)

¿Por qué comenzar por la 1ª carta de San Juan?

La primera necesidad de un cristiano es tener la certeza de su salvación. Es saber que Dios le ama y le ha elegido. Gratuitamente, sin ningún merecimiento.

Dios te puso en la lista de esos a los que quiere salvar. ¡Fue una elección gratuita! ¡Amorosa! ¡Sin merecimiento! Saber eso nos da la certeza de la salvación. Y todo cristiano la necesita.

De los 73 libros de la Biblia, sólo esa pequeña carta fue escrita con ese propósito: darnos la certeza de la salvación. En la conclusión de su carta, san Juan dice:

“Les he escrito estas cosas, a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen la Vida eterna”.

1 Jn 5, 13

Leyendo y releyendo, te vas convenciendo de esta feliz realidad: ¡Estás salvado! ¡Eres elegido!

Lecturas de los libros del Antiguo Testamento

“Que el libro de esta Ley nunca se aparte de ti: medítalo día y noche, para obrar fielmente en todo conforme a lo que está escrito en él. Así harás prosperar tus empresas y tendrás éxito”.

Josué 1,8

Una recomendación es comenzar la lectura por los tres libros sapienciales: Sabiduría, Eclesiástico y Proverbios. Son libros muy próximos al Nuevo Testamento y fuentes de ricas enseñanzas.

Lee, al mismo tiempo, el libro de los Salmos. La puerta de entrada del Antiguo Testamento son los Salmos. Haz de ellos tu libro de cabecera.

En cualquier caso, lo que quiero acentuar aquí es que tienes que trabajar con los Salmos independientemente de algún orden específico.

Siempre que te sientas impelido a ello, lee un Salmo. Haz tu diario sobre él, sin miedo a interrumpir el trabajo que estés haciendo en ese momento.

El Salmo es como la fruta: la comemos a cualquier hora, sin importar las comidas. Y nunca hace mal. Siempre hace bien.

Aparte de ello, los libros del Antiguo Testamento deberían leerse en orden cronológico: desde los orígenes hasta la venida de Cristo.

Plan de lectura del Antiguo Testamento

1          Génesis                     24       Esdras

2          Éxodo                       25       Nehemías

3          Números                  26       Ageo

4          Josué                         27       Zacarías

5          Jueces                       28       Isaías (56-66)

6          1° Samuel                29       Malaquías

7          2º Samuel                30       Joel

8          1º Reyes                   31       Jonás

9          2º Reyes                   32       Rut

10       Amós                         33       Tobías

11       Oseas                        34       Judit

12       Isaías (1-39)                        35       Ester

13       Miqueas                   36       Eclesiástico

14       Nahúm                     37       Cantar de los Cantares

15       Sofonías                    38       Job

16       Habacuc                   39       Eclesiastés

17       Jeremías                   40       1º Macabeos

18       Lamentaciones        41       2º Macabeos

19       Ezequiel                   42       Baruc

20       Abdías                      43       Daniel

21       Isaías (40-55)         44       Sabiduría

22       1º Crónicas              45       Levítico

23       2º Crónicas              46       Deuteronomio

Artículo extraído del libro ‘A Bíblia no meu dia-a-dia‘ de monseñor Jonas Abib.

Aleteia

Vea también        La Biblia (escoja lo que necesita en este momento)























jueves, 31 de marzo de 2022

Evangelio del día


 

Evangelio según San Juan 5,31-47.

Jesús dijo a los judíos:
Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría.
Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero.
Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.
No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes.
Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro,
y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió.
Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí,
y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida.
Mi gloria no viene de los hombres.
Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes.
He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir.
¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios?
No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza.
Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí.
Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Cirilo de Alejandría (380-444)
obispo y doctor de la Iglesia
Comentario al Evangelio de Juan, III, 3


"Si creísteis en Moisés, creeréis también en mí, porque es de mí de quién habló"

    Moisés dijo: "El Señor nuestro Dios suscitará, de en medio de su hermanos, un profeta como yo" (Dt 18,15). Moisés mismo explica... lo que acaba de anunciar: " Precisamente es esto lo que pediste al Señor a tu Dios en el monte el Sinaí, el día de la asamblea, cuando dijiste: ' no escucharemos más la voz del Señor nuestro Dios y no miraremos más este gran fuego: para no morir' " (v. 16).
Moisés afirma con fuerza que le ha sido asignado un papel de mediador, ya que la asamblea de los judíos, era incapaz de contemplar realidades que lo sobrepasaban: visión de un Dios extraordinario y terrorífico para los ojos, sonidos de trompetas fuertes e intolerables para sus oídos (Ex 19,16). El pueblo tenía pues la prudencia de renunciar a lo que excedía sus fuerzas, y la mediación de Moisés remediaba la imperfección de los hombres de su generación: fue encargado de transmitir al pueblo reunido los mandos divinos.
    Pero si procuras descubrir bajo este símbolo la realidad prefigurada, comprenderás que se refería a Cristo, "Mediador entre Dios y los hombres" (1Tm 2,5): es él quien con su voz humana, voz recibida cuando nació para nosotros de una mujer, transmite a los corazones dóciles la voluntad inefable de Dios Padre, el único a conocer como Hijo de Dios y Sabiduría de Dios, "escudriñándolo todo, hasta las profundidades de Dios" (1Co 2,10). No podíamos alcanzar con nuestros ojos de carne la gloria inexplicable, pura y desnuda, del que está más allá de todo - "el hombre no podrá ver mi rostro, dice Dios, y quedar con vida" (Ex 33,20). Entonces el Verbo, el Hijo único de Dios, debía conformarse a nuestra debilidad revistiéndose de un cuerpo humano... según el designio redentor, para revelarnos la voluntad de Dios Padre, como él mismo decía: "Todo lo que he aprendido de mi Padre, os lo he dado a conocer" (Jn 15,15), y todavía: "El Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar" (Jn 12,49). (EDD)

Oración


¡Espíritu Santo, gran consolador,

tus fieles te alaban por los siglos de los siglos!

Derrama tus bendiciones sobre nosotros.

 

Te agradecemos por la oportunidad

de encontrarnos contigo

y por dejarnos tu palabra con tus

designios, oh, señor!

 

Permite te sigamos devotamente

hacia nuestra salvación.

 

Ilumina el entendimiento y

muéstranos tu palabra

así como la voluntad de

Dios para sus hijos.

 

Y otórganos tus dones para

perseverar en la fe.

 

Nunca nos abandones, santo Espíritu de paz,

desciende sobre nosotros como lo

hiciste el día del pentecostés.

 

 ¡Cúmplase la palabra porque

en ella confiamos!

 

En la lectura de tu palabra santa

nos sea revelada la voluntad de las

tres divinas personas

para el provecho personal y

de nuestros semejantes.

 

Con todo, modela nuestra alma y nuestro espíritu

para parecernos más a

Cristo, nuestro salvador,

y ayudar al afligido y necesitado

en nuestra labor.

 

Sin duda, sólo tú eres Dios,

Señor de los ejércitos.

 

Al frente de tus ángeles libra

las batallas espirituales

contra potestades malignas que

pretendan apartarnos de tus caminos.

 

Prepáranos para escuchar

atentamente las sagradas escrituras,

abre nuestros oídos y el entendimiento,

grábala en nuestros corazones

con tinta indeleble.

 

Ahora, aparta cualquier embotamiento mental.

Danos tu paz, tranquilidad, sosiego.

De tal forma que con claridad

asimilemos pan espiritual dispuesto.

 

Escrito está que no sólo

de pan vive el hombre,

sino de la palabra que emana

del padre celestial.

 

¡Alabado sea su nombre

por toda la eternidad!

 

De cualquier manera, cuídanos, ilumínanos, guíanos.

Llévanos tomados de la mano con firmeza

y poder alcanzar la meta en nuestra carrera.

 

Al escuchar la palabra que

viene de nuestro Dios,

confesamos que creemos en Cristo

y manifestamos nuestra aspiración

de alcanzar la vida eterna.

(fielesadios)
























domingo, 23 de enero de 2022

El Papa invita a leer la Palabra: «Descubriremos que esas palabras están hechas justo para nosotros»


 

Tras celebrar la Eucaristía en San Pedro en el día de la Palabra de Dios, el Papa Francisco rezó como cada domingo el Ángelus desde el balcón que da a la Plaza de San Pedro. Allí, ante la presencia de varios miles de fieles destacó de la liturgia del día la palabra “hoy”, que “atraviesa toda época y permanece siempre válido

 "La profecía de Isaías se remontaba a siglos antes, pero Jesús, por la fuerza del Espíritu (v. 14), la hace actual y, sobre todo, la lleva a cumplimiento", puntualizó Francisco.

Tal y como recoge Vatican News, el segundo punto que subrayó el obispo de Roma es la admiración con la que los paisanos de Jesús reciben sus palabras: "Incluso si, nublados por los prejuicios, no le creen -continuó Francisco- se dan cuenta de que su enseñanza es diferente de la de otros maestros: intuyen que en Jesús hay más: la unción del Espíritu Santo”.

En este sentido, el Pontífice puso en guardia sobre el riesgo de hacer que las predicaciones y  enseñanzas "permanezcan genéricas y abstractas", sin tocar el alma y la vida de la gente.

 

¿Por qué ocurre esto? Para el Papa la respuesta es sencilla: “Porque les falta la fuerza de este hoy, ese que Jesús ‘llena de sentido’ con el poder del Espíritu. Se escuchan conferencias impecables, discursos bien construidos, pero que no mueven el corazón, y así todo queda como antes. La predicación corre este riesgo: sin la unción del Espíritu empobrece la Palabra de Dios, cae en el moralismo y en conceptos abstractos; presenta el Evangelio con desapego, como si estuviera fuera del tiempo, lejos de la realidad”.

Por esto -añadía Francisco- quien predica es el primero que debe experimentar el "hoy de Jesús", para así poderlo comunicar en el hoy de los otros.

Asimismo, en el marco del Domingo de la Palabra de Dios, el Santo Padre agradeció a todos los predicadores y los anunciadores del Evangelio: “Recemos por ellos, para que vivan el hoy de Jesús, la dulce fuerza de su Espíritu que vuelve viva la Escritura. La Palabra de Dios, de hecho, es viva y eficaz (cfr Hb 4,12), nos cambia, entra en nuestros asuntos, ilumina nuestra vida cotidiana, consuela y pone orden. Recordemos: la Palabra transforma una jornada cualquiera en el hoy en el que Dios nos habla”.

En este contexto, Francisco invitó a los fieles a tomar el Evangelio en la mano y leer o releer con calma, cada día un pequeño pasaje: “Con el tiempo descubriremos que esas palabras están hechas a propósito para nosotros, para nuestra vida. Nos ayudarán a acoger cada día con una mirada mejor, más serena, porque, cuando el Evangelio entra en el hoy, lo llena de Dios”.

Finalmente, el Papa propuso leer cada día el Evangelio de Lucas, el "Evangelio de la misericordia", que en este año litúrgico es proclamado durante los domingos: "Familiaricémonos con el Evangelio, ¡nos traerá la novedad y la alegría de Dios!", añadió.

El sucesor de Pedro concluyó haciendo hincapié en que la Palabra de Dios es también "el faro que guía el recorrido sinodal" iniciado en toda la Iglesia. "Mientras nos comprometemos a escucharnos unos a otros, con atención y discernimiento, escuchemos juntos la Palabra de Dios y el Espíritu Santo. La Virgen nos conceda la constancia para nutrirnos cada día con el Evangelio", aseveró.































domingo, 16 de agosto de 2020

POR QUÉ LEER Y DAR A LEER LA BIBLIA

Catholic Bible Press edita la Biblia en versiones aprobadas por la Iglesia y con complementos para facilitar su comprensión y su utilización para la oración, como explica Allison Gingras




Vea también  Diez razones para leer la Biblia



jueves, 12 de julio de 2018

De nada nos sirve la Palabra de Dios si no la hacemos nuestra

Escuchar o leer la Palabra de Dios no es  un ejercicio intelectual para saber más. Recordemos que es Dios que nos habla y eso en la situación en la que estamos en ese momento. De nada sirve... En lugar de mirar un programa de TV(=torcida visión¿?) ¿por qué no dedica unos veintipico minutos para aprender a dejar que la Palabra de Dios realice en usted una transformación