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miércoles, 5 de febrero de 2025

Audiencia del Papa Francisco

 


Francisco lee en la audiencia general del miércoles.

Francisco solo leyó, en español, el breve resumen de su exposición que se hace en los principales idiomas.Captura Vatican Media.



A consecuencia de un "resfriado" (según informa Vatican News), Francisco no leyó su catequesis de los miércoles en la audiencia general. Se celebró en el Aula Pablo VI para preservarle del frío exterior -solo lucía a ratos el sol-, aunque el Papa salió brevemente a la Plaza de San Pedro a saludar a algunos fieles.

Con una tos bronca que le aquejó en distintos momentos, el pontífice delegó la lectura de su intervención en el sacerdote Pierluigi Giroli, oficial de la Curia, y él se limitó a leer el breve resumen que se hace tras cada catequesis en los principales idiomas, si bien solo lo hizo en español.

Unos novios parecen bendecir a Francisco, quien saludó a muy distintos grupos de peregrinos presentes en la audiencia.

Unos novios parecen bendecir a Francisco, quien saludó a muy distintos grupos de peregrinos presentes en la audiencia.Vatican Media.

La catequesis versó sobre "el misterio de la Visitación", la visita de la Virgen María a su prima Santa Isabel, que interpretó también como, "sobre todo, la visita de Jesús, en el vientre de su mare, a su pueblo, como dice Zacarías en su himno de alabanza".

Francisco ensalzó cómo la Madre de Dios, tras el "asombro y la maravilla de lo que le había anunciado el ángel", se pone en camino: "Esta joven hija de Israel no decide protegerse del mundo, no teme los peligros y los juicios ajenos, sino que sale al encuentro de los demás".

El amor de Cristo "nos impulsa, nos mueve", señaló el Papa, como hizo María con su prima, "una anciana que, tras una larga espera, recibe un embarazo imprevisto, difícil de afrontar a su edad".

El significado redentor del Magníficat

"El encuentro entre las dos mujeres produce un impacto sorprendente", dijo, en las salutaciones que recibe la Virgen de su prima, sobre todo el "llena de gracia" y el "bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre".

Ante este "reconocimiento de la identidad mesiánica de su Hijo", ella responde con lo que la Iglesia recoge cada día en la oración de vísperas: el Magníficat.

La esperanza de la Redención pascual que expresa el Magníficat evoca la liberación de Israel de la cautividad en Egipto, dijo Francisco. Con tres palabras clave (memoria, misericordia, promesa), la oración de la Virgen nos dice que "el Señor empezó a salvar a su pueblo a partir del Éxodo, recordando la bendición universal prometida a Abraham", y por tanto que "Dios es fiel para siempre, en un fluir ininterrumpido de amor misericordioso sobre el pueblo fiel de la alianza, y ahora manifiesta la plenitud de la salvación en su Hijo, enviado a salvar al pueblo de sus pecados".

"De Abraham a Cristo y a la comunidad de los creyentes", concluyó el Papa, "la Pascua aparece así como la categoría hermenéutica para comprender todas las liberaciones sucesivas, hasta la realizada por el Mesías en la plenitud de los tiempos".

ReL


















miércoles, 23 de octubre de 2024

Expresivas palabras de Francisco sobre el mal del divorcio y su solución espiritual si hay decisión


Francisco saluda a unos recién casados en una audiencia general
que consagró al papel del Espíritu Santo en el matrimonio. 









En la audiencia general de este miércoles en la Plaza de San Pedro, Francisco expresó el sentimiento que le embargó esta mañana tras recibir las cifras de muertos en Ucrania: "¡Es terrible! La guerra no perdona; la guerra es una derrota desde el principio", recordó. E invitó a no olvidar a Myanmar y a Israel y a Palestina -"que sufre ataques inhumanos"- antes de pedir por la paz y lamentar una vez más, como ha hecho otras veces, "un dato que debe asustarnos: las inversiones más rentables hoy en día son las fábricas de armas. ¡Se gana dinero con la muerte!".

El Espíritu Santo y el matrimonio

El núcleo de su catequesis consistió en exponer "algunas 'migajas' de la doctrina del Espíritu Santo" desarrollada por San Agustín para iluminar la vida cristiana y, en particular, el sacramento del matrimonio.

Francisco, con dos recién casados que le saludaron durante la audiencia.

Francisco, con dos recién casados que le saludaron durante la audiencia.

La explicación sobre la Santísima Trinidad del obispo de Hipona "parte de la revelación de que 'Dios es amor' (1 Jn 4, 8)", pero "el amor presupone alguien que ama, alguien que es amado y el amor mismo que los une": Padre, Hijo y Espíritu Santo en una "unidad de comunión, de amor", donde el Espíritu Santo es "el vínculo" de esa unidad, la cual "es exactamente un 'solo cuerpo' resultante de una multitud de personas".

La analogía con el matrimonio es clara: "El matrimonio cristiano es el sacramento del hacerse don, el uno para la otra, del hombre y la mujer... La pareja humana es, por tanto, la primera y más básica realización de la comunión de amor que es la Trinidad".

El mal del divorcio y su solución

Francisco dedicó un párrafo muy elocuente sobre esa comunión y esa unidad entre los esposos: "Los cónyuges también deben formar una primera persona del plural, un 'nosotros'. Estar el uno ante el otro como un 'yo' y un 'tú', y estar ante el resto del mundo, incluidos los hijos, como un 'nosotros'. Qué hermoso es oír a una madre decir a sus hijos: 'Tu padre y yo...', como dijo María a Jesús, que tenía entonces doce años, cuando lo encontraron enseñando a los doctores en el templo; y oír a un padre decir: 'Tu madre y yo', casi como si fueran una única persona. ¡Cuánto necesitan los hijos esta unidad -'papá y mamá juntos'-, la unidad de los padres, y cuánto sufren cuando falta! ¡Cuánto sufren los hijos de padres que se separan, cuánto sufren!".

El Espíritu Santo es por eso quien ayuda a los esposos a reforzar o resucitar su "capacidad de entregarse". La unidad entre ellos no es "un objetivo fácil, y menos en el mundo actual, pero ésta es la verdad de las cosas tal y como el Creador las concibió y, por tanto, está en su naturaleza".

El matrimonio debe, pues, construirse sobre roca, no sobre arena: "Los matrimonios construidos sobre arena están, lamentablemente, a la vista de todos, y son sobre todo los hijos quienes pagan el precio". Construirlos sobre roca es dejar que el Espíritu Santo obre el mismo milagro que en las bodas de Caná, es decir, "cambiar el agua de la costumbre en una nueva alegría [el vino] de estar juntos. No es una ilusión piadosa: es lo que el Espíritu Santo ha hecho en tantos matrimonios, cuando los esposos se decidieron a invocarlo".

Francisco concluyó aconsejando que, en la preparación prematrimonial, junto a la formación jurídica, psicológica y moral se profundice "en esta preparación 'espiritual', el Espíritu Santo que hace la unidad".

Jesús M.C., ReL

Vea también      El divorcio, causas y efectos de un fracaso devastador
y la enseñanza de la Iglesia



miércoles, 10 de abril de 2024

Audiencia de los miércoles: «Un cristiano sin valor, que no molesta a nadie, es un cristiano inútil»

 


El Papa Francisco celebró este miércoles 10 de abril la habitual Audiencia General en la Plaza de San Pedro. El Pontífice, todavía con voz débil por sus problemas respiratorios, leyó su catequesis dedicada a la tercera de las virtudes cardinales: la fortaleza.

"Si la primera de las virtudes cardinales, la prudencia, se asociaba sobre todo a la razón del ser humano; y mientras la justicia encontraba su hogar en la voluntad; esta tercera virtud está a menudo asociada por los autores escolásticos a lo que los antiguos llamaban 'apetito irascible'", comenzó diciendo.

"El pensamiento de los antiguos no ha imaginado un ser humano sin pasiones: sería una piedra. Y las pasiones en sí no son necesariamente el residuo de un pecado; pero deben ser educadas, dirigidas, purificadas con el agua del Bautismo, o más bien, con el fuego del Espíritu Santo. Un cristiano sin valor, que no doblega sus propias fuerzas al bien, que no molesta a nadie, es un cristiano inútil", añadió.

De hecho, dice el Papa, el propio "Jesús no es un Dios diáfano y aséptico, que no conoce las emociones humanas. Por el contrario. Ante la muerte de su amigo Lázaro, rompe a llorar; y en algunas de sus expresiones resplandece su espíritu apasionado, como cuando dice: 'Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!' (Lc 12,49); y frente al comercio en el templo reaccionó con fuerza (cfr Mt 21,12-13)".

Para Francisco, la primera batalla se libra en el interior de cada uno. "Hay enemigos internos a los que tenemos que vencer, que responden al nombre de ansiedad, angustia, miedo, culpa: todas fuerzas que se agitan en lo más íntimo de nosotros mismos y que en alguna situación nos paralizan. ¡Cuántos luchadores sucumben incluso antes de comenzar el desafío! La fortaleza es ante todo una victoria contra nosotros mismos. La mayoría de los miedos que surgen en nuestro interior son irreales, y no se hacen realidad en absoluto", apuntó.

"Además de las pruebas internas, hay enemigos externos, que son las pruebas de la vida, las persecuciones. Las dificultades que no nos esperábamos y que nos sorprenden. En efecto, podemos intentar predecir lo que nos sucederá, pero en gran medida la realidad se compone de acontecimientos imponderables, y en este mar a veces nuestra barca es sacudida por las olas. La fortaleza entonces nos hace marineros resistentes, que no se asustan ni se desaniman. La fortaleza es una virtud fundamental porque toma en serio el desafío del mal en el mundo", añadió.

"Algunos fingen que no exista, que todo está bien, que la voluntad humana a veces no es ciega, que las fuerzas oscuras que traen la muerte no luchan en la historia. Pero basta ojear un libro de historia, o por desgracia incluso los periódicos, para descubrir las 'nefandas' de la que somos en parte víctimas y en parte protagonistas: guerras, violencia, esclavitud, opresión de los pobres, heridas que nunca han cicatrizado y que aún sangran. La virtud de la fortaleza nos hace reaccionar y gritar un rotundo 'no' a todo esto".

Puedes escuchar aquí completa la Audiencia General del Papa.

"En nuestro cómodo Occidente, que ha 'aguado' un poco todo, que ha convertido el camino de la perfección en un simple desarrollo orgánico, que no necesita luchar porque todo le parece igual, sentimos a veces una sana nostalgia de los profetas. Pero las personas incómodas y visionarias son muy raras. Necesitamos que alguien nos levante del 'blando lugar' en el que nos hemos acostado y nos haga repetir con decisión nuestro 'no' al mal y a todo lo que conduce a la indiferencia", concluyó Francisco.

J.C., ReL


miércoles, 13 de marzo de 2024

Giroli volvió a leer la audiencia del Papa sobre la virtud: «No es imposible, pero no cae del Cielo»

El Papa Francisco y Pierluigi Giroli.
El colaborador de Francisco, Pierluigi Giroli, leyó la catequesis del Papa en la audiencia de este miércoles 13, día en que se cumplen 11 años de pontificado.

Este miércoles 13 de marzo, día en que Francisco cumple once años de pontificado, ha acudido a la plaza de San Pedro para la acostumbrada audiencia general, cuya catequesis sobre las virtudes ha sido leída por su colaborador Pierluigi Giroli debido a la salud del pontífice. Justo antes de comenzar, Francisco saludó brevemente anunciando que todavía está "un poco resfriado" y pidiendo atención a los presentes.

La catequesis dedicada a las virtudes, comenzaba aceptando que el hombre "puede complacerse en malas pasiones" e incluso "prestar atención a tentaciones nocivas y disfrazadas con vestidos seductores, pero también puede oponerse".

Por fatigoso que sea, alentaba el texto del pontífice, "el ser humano está hecho para el bien, que le realiza verdaderamente. Y también puede practicar este arte, haciendo que ciertas disposiciones se hagan permanentes en él".

El cómo lograrlo es la pregunta principal a la que Francisco trató de dar respuesta, partiendo de la base de que la virtud es siempre "fruto de un largo desarrollo que requiere esfuerzo e incluso sufrimiento. La persona virtuosa es la que no se desnaturaliza deformándose, sino que es fuel a su vocación y realiza plenamente su ser".

Por eso, también reiteró que sería un error pensar que los santos "son excepciones de la humanidad" o que su vivencia de la virtud va "más allá de los límites de nuestra especie".

Por el contrario, deben contemplarse como "aquellos que llegan a ser plenamente ellos mismos, que realizan la vocación propia de todo ser humano". En unos tiempos "dramáticos"  y un mundo "deformado", marcados a menudo por "lo peor de lo humano", Francisco expresó un llamado de esperanza a "recordar la forma en que hemos sido plasmados y  la imagen de Dios que está impresa".

Pero aunque no es "imposible", anticipó que la virtud tampoco es "un bien improvisado o algo casual que cae del cielo de forma episódica". De hecho, incluso los criminales han realizado buenas acciones que están "escritas en el libro de Dios, pero la virtud es otra cosa: Es un bien que nace de una lenta maduración de la persona, hasta convertirse en una característica interior suya. Si somos libres en cada acto, y cada vez estamos llamados a elegir entre el bien y el mal, la virtud es lo que nos permite tener un hábito hacia la elección correcta".

Tres formas de alcanzar la virtud

Acto seguido, la catequesis del Papa detalló tres aspectos prácticos para alcanzar la virtud.

Como "primer auxilio" se refirió a la gracia de Dios. El Espíritu Santo, dijo, "actúa en nosotros, que hemos sido bautizados, obrando en nuestra alma para conducirla a una vida virtuosa". Por eso, remarcó que "la gracia precede siempre a nuestro compromiso moral". En segundo lugar, invitó a no olvidar "la riquísima lección de la sabiduría de los antiguos", que expone cómo la virtud "crece y puede ser cultivada. Y para que esto ocurra, el primer don del Espíritu que hay que pedir es precisamente la sabiduría", a la que se refirió como "un don inestimable que sabe aprender de los errores para dirigir bien la vida". En tercer lugar destacó "la buena voluntad, la capacidad de elegir el bien y de plasmarnos mediante el ejercicio ascético, rehuyendo los excesos".

Tras invitar a un viaje "desafiante pero decisivo para nuestra felicidad", Francisco tomó la palabra para impartir la bendición y saludar a los presentes.

Con el rosario y Evangelio de un caído en el frente

Entre ellos, estaban las carmelitas misioneras, a las apóstolas del Sagrado Corazón de Jesús, a fieles de varias parroquias italianas a los miembros de la facultad de derecho canónico San Pío X o el destacamento de la escuela de suboficiales de la marina militar de Taranto.

Reiteró un saludo especial a ancianos, enfermos, jóvenes y recién casados, así como su llamado a todos a "perseverar en la oración por quienes sufren las terribles consecuencias de la guerra". Concluyó revelando al respecto que esta misma mañana recibió un rosario y un Evangelio de un joven muerto en el frente. "Él rezaba con esto. Tantos jóvenes que van a morir… Oremos al Señor para que nos de la gracia de vencer esta locura de la guerra que siempre es una derrota".

José María Carrera, ReL










miércoles, 6 de marzo de 2024

El Papa previene de la soberbia, reina de los vicios, que hace juicios «desdeñosos» e «irrevocables»



El Papa Francisco ha recibido a una multitud de peregrinos y fieles en la audiencia de este miércoles en la Plaza de San Pedro, pero no ha podido leerles su catequesis "porque todavía estoy resfriado y no puedo leer bien", explicó a todos. Leyó en su nombre Pierluigi Giroli, sacerdote rosminiano de la Secretaría de Estado, "un ayudante mío", dijo el Pontífice.

El Papa sí pronunció palabras de acogida y las palabras finales. También recibió a obispos y personalidades que se acercaron a saludarle, entre ellas Octavi Vilà Mayo, monje cisterciense recientemente designado como obispo de Gerona.

Octavi Vilà Mayo, cisterciense y nuevo obispo para Gerona, saluda al Papa Francisco tras la catequesis del miércoles

Octavi Vilà Mayo, cisterciense y nuevo obispo para Gerona, saluda al Papa Francisco tras la catequesis del miércoles.

Continúan las catequesis sobre los distintos vicios, y esta vez el texto preparado por Francisco se centraba en el pecado de la soberbia, a quien los clásicos siempre han considerado la "reina de los vicios".

Todo empezó proclamando un fragmento del Libro del Eclesiástico:

"La soberbia es odiosa al Señor y a los hombres (…)
¿De qué se ensoberbece el que es polvo y ceniza? (…)
El Señor derribó los tronos de los poderosos
entronizó a los mansos en lugar de ellos".

¿Qué es el soberbio? "Es aquel que cree ser mucho más de lo que en realidad es; es aquel que se emociona buscando ser reconocido mayor que los demás", a los que desprecia por considerarlos inferiores. La soberbia es mucho peor que la mera vanagloria, que es por comparación sería apenas "una enfermedad infantil".

La experiencia de los monjes antiguos

"Analizando las locuras del hombre, los monjes de la antigüedad reconocían un cierto orden en la secuencia de los males: se empieza por los pecados más groseros, como la gula, y se llega a los monstruos más inquietantes. De todos los vicios, la soberbia es la gran reina. (…) Quien cede a este vicio está lejos de Dios, y la enmienda de este mal requiere tiempo y esfuerzo, más que cualquier otra batalla a la que esté llamado el cristiano".

La soberbia incluye "la absurda pretensión de ser como Dios", dijo el Papa. En el trato humano, la soberbia daña a las relaciones y envenena la fraternidad.

Además, el soberbio juzga con temeridad.

"Es un hombre que juzga desdeñosamente. Enseguida emite juicios irrevocables sobre los demás, que le parecen irremediablemente ineptos e incapaces. En su arrogancia, olvida que Jesús en los Evangelios nos dio muy pocos preceptos morales, pero en uno de ellos fue inflexible: no juzgar nunca", dijo el Papa, sin ser muy exacto (por ejemplo, en Juan 7,24 Jesús sí pide juzgar, pero pidiendo "juzgad con juicio justo").

Otro problema del soberbio es que no permitirá que le hagan ni siquiera una pequeña crítica u observación. Como es imposible corregirle, al tratar al soberbio hayq ue ser paciente, sabiendo que "un día su edificio se derrumbará".

Un ejemplo de soberbia lo ve Francisco en el apóstol Pedro cuando presumía de que él siempre sería fiel: "Aunque todos te abandonen, yo no lo haré" (cf. Mt 26,33). Pero Pedro luego será humilde, llorará sus "saladas lágrimas" y transformado por Jesús podrá soportar el peso de su ministerio.

Remedios a la soberbia

El Papa destaca que "el verdadero remedio para todo acto de soberbia" es la humildad. La Virgen María es el gran ejemplo y su cántico del Magníficat trata el tema, porque dice que Dios "dispersa con su poder a los soberbios en los pensamientos enfermos de sus corazones".

Francisco recordó también que el apóstol Santiago escribe a una comunidad dividida por rencillas y orgullos: "Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes les da su gracia" (St 4,6). Y animó a aprovechar la Cuaresma para vencer la soberbia.

Ucrania, Tierra Santa y la familia Ulma, mártires

En sus palabras finales tras la catequesis, el Papa ha pedido a los fieles en italiano que recen a Dios por "el don de la paz": "Una vez más, hermanos y hermanas, renuevo mi invitación a rezar por los pueblos que sufren el horror de la guerra en Ucrania y en Tierra Santa, así como en otras partes del mundo". Con unas palabras que improvisó, añadió: "Recemos por la paz, pidamos al Señor el don de la paz".

También saludó a los peregrinos polacos, especialmente a los llegados de Podkarpacie, que vienen a conmemorar los 80 años del martirio de la familia Ulma (Jozef y Wiktoria y sus 7 hijos), asesinados por los nazis porque escondían judíos perseguidos. Fueron beatificados el pasado 10 de septiembre. En los Jardines Vaticanos se conmemorará plantando un manzano que procede de un injerto que preparó el beato Jozef Ulma, con la presencia del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos y los delegados polacos.

En el vídeo,  la audiencia de la catequesis de este miércoles, con comentarios en español de Radio Vaticano:

Jesús M.C., ReL