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lunes, 23 de febrero de 2026

Evangelio del día - Lunes de Cuaresma semana 1


 

Libro del Levítico 19,1-2.11-18.

El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo.
Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros.
No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor.
No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero.
No insultarás a un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor.
No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia.
No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el señor.
No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él.
No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.


Salmo 19(18),8.9.10.15.

Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida.

La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.

¡Ojalá sean de tu agrado
las palabras de mi boca,
y lleguen hasta ti mis pensamientos,
Señor, mi Roca y mi redentor!


Evangelio según San Mateo 25,31-46.

Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.

Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia
Catequesis bautismal 15 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne 1993), trad. sc©evangelizo.org


¿Cómo los separará el pastor?

“Porque el Padre no juzga a nadie: él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo” (Jn 5,22). No es que el Padre se despoja de su poder, sino que juzga por el Hijo. El Hijo juzga bajo la indicación del Padre. Porque las indicaciones del Padre no son de una forma y las indicaciones del Hijo de otra forma, sino que es una única y misma indicación. ¿Qué dice el juez acerca de tu responsabilidad o irresponsabilidad en cuanto a las obras?
“Ellos reunieron ante él a todos los pueblos”, porque “es necesario que todos doblen las rodillas ante Cristo, habitantes de los cielos, de la tierra y de los infiernos” y “él los separará los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los carneros” (cf. Mt 25,32; Rom 14,10; Flp 2,10). ¿Cómo los separa el pastor? ¿Buscando en un libro para saber qué bestia es oveja y qué bestia es carnero? ¿O juzga según lo que ve? ¿La lana no señala a la oveja y su pelaje seco al carnero? Así, si fuiste antes purificado de tus faltas, tus obras aparecen exteriormente como lana pura y la vestimenta de inocencia te espera y dirás siempre “Ya me quité la túnica ¿cómo voy a ponérmela de nuevo?” (Ct5,3). Tu pelaje te distingue como oveja. (…)
Quiera Dios que ninguno de los que están aquí falle a la gracia otorgada y que, a causa de sus malas acciones, sea encontrado en los rangos de los pecadores.
(EDD)

Reflexión sobre los primeros mosaicos

Hoy celebramos a San Policarpo. En nuestro radiante mosaico paleocristiano de la basílica de Sant'Apollinare Nuovo, Rávena, una solemne procesión de mártires (de izquierda a derecha: San Demetrio de Tesalónica, San Policarpo, San Vicente de Zaragoza, San Pancracio de Roma y San Crisógono) se desplaza rítmicamente sobre un reluciente fondo dorado. Cada santo lleva una corona, símbolo del martirio entendido no como derrota, sino como victoria. Sus vestiduras blancas sobre el fondo dorado crean una atmósfera casi fuera del tiempo: no son retratos de individuos terrenales, sino imágenes de la Iglesia celestial. Las palmeras colocadas entre ellos evocan el Paraíso, mientras que la repetición de las figuras expresa la unidad: un recordatorio de que la santidad nunca es solitaria, sino siempre comunitaria.

Rávena es crucial para la historia del cristianismo porque se situó en la encrucijada entre Oriente y Occidente durante el colapso del Imperio Romano de Occidente. En los siglos V y VI se convirtió en capital política y espiritual, primero bajo los reyes ostrogodos y después bajo el dominio bizantino. Esta posición única permitió al arte cristiano primitivo fusionar el naturalismo romano con el simbolismo bizantino, dando lugar a mosaicos llenos de significado teológico. Los fondos dorados no son meramente decorativos; significan la luz divina, la eternidad que irrumpe en la historia. Estos mosaicos se cuentan entre los primeros catecismos visuales a gran escala de la Iglesia. Las iglesias de Rávena y sus magníficos mosaicos marcan, por tanto, un punto de inflexión en el arte cristiano: de la narración enraizada en el espacio terrenal a la imaginería que eleva la mirada de los fieles hacia el reino eterno.

San Policarpo, obispo de Esmirna en el siglo II, es uno de los puentes más importantes entre los Apóstoles y la Iglesia posterior. Según la tradición primitiva, fue discípulo del Apóstol Juan, lo que significa que en Policarpo casi tocamos a la generación que conoció personalmente a Cristo. En una época en la que la enseñanza cristiana aún se estaba formando y defendiendo, se convirtió en un guardián de la fe apostólica, ayudando a la Iglesia a mantenerse firme en lo que había sido transmitido en lugar de derivar hacia nuevas interpretaciones.

Una bonita anécdota de su martirio muestra por qué se convirtió en un testigo tan querido. Cuando fue arrestado y llevado ante las autoridades romanas, se le instó simplemente a maldecir y negar a Cristo para salvar su vida. Policarpo respondió con serena valentía “Ochenta y seis años le he servido, y no me ha hecho ningún mal. ¿Cómo puedo blasfemar del Rey que me ha salvado?” Más que un desafío dramático, lo que le marcó fue la tranquila lealtad de toda una vida. Su muerte, hacia el año 155 d.C., se convirtió en uno de los primeros martirios de los que se tiene constancia, fortaleciendo a los cristianos de todo el mundo romano. En Policarpo vemos no sólo un valor heroico al final, sino una fidelidad constante durante muchos años; un recordatorio de que la santidad se forja a menudo en la perseverancia diaria, mucho antes de revelarse en los momentos de prueba.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Abrirás mis ojos.
Veré, sin filtro,
infiernos
y cielos
en el mundo desigual.
Abrirás mis oídos,
y gritos ignorados
me alcanzarán
con su verdad desnuda.
Me abrirás la boca
y no valdrán
excusas ni gimoteos.
Juicio será descubrir
que fue el amor mi vecino
cada día, y lo ignoré.
Que eras tú quien anhelaba
el gesto que yo negaba
atrincherado en mi jaula
de indiferencia distante.
Juicio será comprender
que hubo lágrimas vertidas
por negarme yo a secarlas,
ver la muerte cotidiana,
el dolor, las decepciones
de quien no te halló al buscarme.
Y juicio será también
la sorpresa de encontrarte
en cada instante entregado
cada abrazo sin cadenas,
cada historia compartida,
cada verso, cada canto,
cada paso franqueado.
La eternidad prometida,
anticipada en mil rostros.
No es todavía
la hora de la cosecha.
Aún estamos a tiempo
de acertar con la siembra.
(José María R. Olaizola, SJ)

lunes, 10 de marzo de 2025

Evangelio del día



 Libro del Levítico 19,1-2.11-18.

El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo.
Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros.
No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor.
No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero.
No insultarás a un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor.
No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia.
No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el señor.
No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él.
No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

Salmo 19(18),8.9.10.15.

La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.

¡Ojalá sean de tu agrado
las palabras de mi boca,
y lleguen hasta ti mis pensamientos,
Señor, mi Roca y mi redentor!

Evangelio según San Mateo 25,31-46.

Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Morales sobre el libro de Job, XI (SC 212. Morales sur Job, Cerf, 1974).


“Pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda” (Mt 25,33)

“Ningún impío puede comparecer ante él” (Jb 13,16). Ya que a su venida el juez ubicará a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda, ¿por qué razón es dicho entonces que no puede comparecer ante él ningún impío, si el debiera estar entre los cabritos, a la izquierda del juez?
Debemos saber que estamos en presencia del Señor de dos maneras. En este mundo primero, cuando pesando escrupulosamente nuestros pecados, nos ponemos en su presencia y en las lágrimas devenimos nuestros propios jueces. Cada vez que retomamos conciencia del poder de nuestro Creador, nos tenemos en presencia del Señor. (…)
Estamos también en presencia del Señor de otra forma, el día del juicio final, cuando compareceremos delante de su tribunal. (…) Cuando el justo contemple el rigor del juez que debe venir, recuerda sus pecados, se lamenta del mal que ha cometido y con rigor deviene su propio juez, para no ser juzgado. Inversamente, más el hipócrita agrada a los hombres, más desprecia mirarse interiormente él mismo. Se abandona completamente a las palabras de su entorno y se imagina ser un santo porque cree que los hombres lo tienen por tal. He aquí que dispersando du espíritu entre las palabras que lo adulan, nunca considera en lo que ofende al juez interior. (…)
Es entonces sabio decir “Ningún impío puede comparecer ante él”, porque no pone delante de sus ojos el rigor de Dios, y sólo arde por agradar a los hombres. Pero si escrutara su alma, si se tuviera en presencia de Dios, no sería más un impío.

Reflexión sobre el grabado

En la lectura del Evangelio de hoy, nos encontramos en Mateo 25, donde presenta la última de las grandes parábolas de Jesús. Después de todas sus enseñanzas, ahora divide el mundo en dos grupos distintos: los buenos y los malos. Este pasaje, una de las últimas enseñanzas de Jesús antes de su Pasión y muerte, tiene un peso y una urgencia particulares. De todos los relatos evangélicos, éste es el pasaje en el que Jesús nos dice explícitamente quién entrará en el Cielo y quién no. Separa a la humanidad en dos grupos: las ovejas y los cabritos. Las ovejas, colocadas a su derecha, son bendecidas porque mostraron compasión y misericordia, ayudando a los más vulnerables de la sociedad. Las cabras, en cambio, son enviadas "al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles" (Mateo 25:41), porque no cuidaron de los necesitados.

En nuestro grabado, publicado en 1571, vemos al pastor separando las ovejas de las cabras. Las ovejas están a la derecha del pastor y las cabras a su izquierda. En el fondo vemos a las personas que han sido juzgadas descender a los infiernos. Jesús está sentado en el cielo rodeado de coros de ángeles.

Aunque no podemos conocer todo el misterio del juicio final, el Evangelio de hoy es una llamada de atención. Es un recordatorio urgente para que hagamos balance y evaluemos cómo vamos en nuestra relación con Dios. Quizá el momento más impactante de este pasaje sea la sorprendente identificación de Jesús con los necesitados: "Todo lo que hicisteis al más pequeño de ellos, a mí me lo hicisteis." No para mí, pero a Yo. Lenguaje claro. Jesús no sólo se preocupa por los pobres... ¡se convirtió en ellos!

 

Esto significa que cada acto de bondad o negligencia hacia otro es un acto hacia Cristo mismo. En este tiempo de reflexión, este pasaje nos invita a preguntarnos: ¿reconocemos a Cristo en los que sufren? ¿Le vemos realmente en el hambriento, en el solitario, en el olvidado? Nuestra respuesta a esta pregunta determinará no sólo cómo vivimos ahora, sino dónde estaremos en el Reino venidero.

by Padre Patrick van der Vorst

 Oración

Señor, qué pronto se va la vida y con ella las ocasiones para hacer el bien. Te suplico me des, en esta oración, la gracia de saber dejar pasar lo caduco para quedarme contigo. Ante la brevedad de la vida, dame la gracia de vivir con el apremio de hacer rendir el tiempo que me concedes para amarte más. Amén

viernes, 16 de agosto de 2024

«El Señor no nos preguntará: '¿Qué has estudiado? ¿Cuántos títulos tienes?'», dice el Papa Francisco

"Ser libre no es permanecer eternamente en una encrucijada, haciendo pequeñas 'escapadas' a diestra y siniestra", comentó el Papa Francisco.


El Papa se reunió este lunes con los participantes en los capítulos generales de cuatro congregaciones de la Iglesia: las Hermanas Dominicas Misioneras de San Sixto, las de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús, de la Presentación de María Santísima en el Templo y los Padres Vocacionistas.

La reflexión del Papa giró en torno al discernimiento, formación y caridad. Ya se trate de los "momentos solemnes de las grandes elecciones" o de "los momentos cotidianos de las pequeñas decisiones diarias", la acción de discernir -dijo el Papa- permite seguir la propia vocación a través de "un laborioso trabajo de escucha del Señor, y de uno mismo y de los demás" -hecho de meditación, "de espera paciente", y también "de valentía"- que sin embargo conduce a la comprensión de la voluntad de Dios, sugerida al corazón pero nunca impuesta.

"Nuestro mundo tiene tanta necesidad de redescubrir el gusto y la belleza de decidir, sobre todo respecto a las opciones definitivas, que determinan un giro decisivo en la vida, como la vocacional. Necesita, por tanto, padres y madres que ayuden, sobre todo a los jóvenes, a comprender que ser libre no es permanecer eternamente en una encrucijada, haciendo pequeñas 'escapadas' a diestra y siniestra, sin tomar nunca realmente un camino. En paz, pero inquietos", comentó Francisco.

En cuanto a la formación, el Papa reiteró a las monjas y a los padres que es un "camino de crecimiento en la santidad que abarca toda la existencia", entrelazado con la oración personal y comunitaria, la vida de los Sacramentos y la adoración.

"Sólo quien se reconoce humilde y constantemente 'en formación'" puede a su vez "esperar ser un buen 'formador' o ' formadora' para los demás". "Vigilen para que 'en sus asambleas esté siempre vivo y palpitante el impulso de gratuidad y de amor desinteresado, gracias al cual comenzó su presencia en la Iglesia"'.

Para el Papa, el capítulo 25 de Mateo sobre el Juicio final es lo que un cristiano y una persona consagrada deben tener siempre como criterio. "El Señor no nos preguntará "¿Qué has estudiado? ¿Cuántos títulos tienes?" (...) He aquí el antídoto eficaz para superar, en nosotros y a nuestro alrededor, la cultura del descarte: por favor, no descarten a las personas, no seleccionen a las personas con criterios mundanos: cuán importantes son, cuánto dinero tienen... esos criterios mundanos, fuera", pidió Francisco.

ReL

Vea también     Vocación cristiana, Vocación a la Santidad


lunes, 19 de febrero de 2024

Evangelio del día


 

Libro del Levítico 19,1-2.11-18.

El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo.
Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros.
No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor.
No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero.
No insultarás a un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor.
No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia.
No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el señor.
No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él.
No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.


Salmo 19(18),8.9.10.15.

La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.

¡Ojalá sean de tu agrado
las palabras de mi boca,
y lleguen hasta ti mis pensamientos,
Señor, mi Roca y mi redentor!


Evangelio según San Mateo 25,31-46.

Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

Beato Columba Marmion (1858-1923)
abad
El buen celo (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936), trad. sc©evangelizo.org


¿Cuál es la caridad verdadera?

Pensar en el prójimo más que en nosotros mismos. Pensar en sus intereses, su agrado, su alegría. Este es el signo de la verdadera caridad. Para actuar de esta forma -no sólo una vez sino diez veces, siempre y en todas circunstancias- con respecto a nuestros hermanos, sin distinción, hay que amar verdaderamente a Dios. Semejante amor del prójimo reclama demasiada abnegación como para poder sostenerse largo tiempo, apoyándose sólo en sí mismo. Únicamente es posible si nace de Dios. Por eso, Jesús en persona reporta la caridad hacia el prójimo como el signo por excelencia de Dios, en un alma. (…)
¿Qué es la caridad? Es el amor de Dios, abrazando en un mismo impulso a Dios y a todo lo que le está unido: la humanidad de Cristo y, en Cristo, todos los miembros de su cuerpo místico. Cristo está afligido en los afligidos, enfermo en los enfermos, triste en las almas acabadas de tristeza.¿No es la palabra misma de la verdad infalible "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo" (Mt 25,40). Nuestro Señor, al encarnarse, tomó sobre sí mismo todas nuestras debilidades (cf. Is 53,4). Aliviándolas en el prójimo, es a él que aliviamos. (…)
Veamos en nuestro hermano a Cristo mismo y lo serviremos con solicitud. (…) Si tenemos esta visión de la fe, nuestro amor será siempre entusiasta, desinteresado y no nos quejaremos si debemos frecuentemente darnos a los otros. (EDD)

Oración

Ayúdame a vivir mi día a día abierto a las necesidades de los demás, haciéndome prójimo de aquellos necesitados que encuentre en mi camino. Dame un corazón abierto, sensible a los dolores y a los sufrimientos. Que me comprometa, decidido, en la práctica del amor y la justicia.

(caritasvalencia)

domingo, 26 de noviembre de 2023

Evangelio: ¿No sería muchísimo mejor escuchar con la familia el Evangelio proclamado en la Santa Misa presencial?

Libro de Ezequiel 34,11-12.15-17.

Así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él.
Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas.
Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor-.
Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.
En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así habla el Señor: «Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos».


Salmo 23(22),1-2a.2b-3.5.6.

El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
Él me hace descansar en verdes praderas.
me conduce a las aguas tranquilas

y repara mis fuerzas.
Me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.


Carta I de San Pablo a los Corintios 15,20-26.28.

Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos.
Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.
En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo,
cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.
En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder.
Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies.
El último enemigo que será vencido es la muerte,
Y cuando el universo entero le sea sometido, el mismo Hijo se someterá también a aquel que le sometió todas las cosas, a fin de que Dios sea todo en todos.


Evangelio según San Mateo 25,31-46.

Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia
Catequesis bautismal, 15 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993), trad. sc©evangelizo.org


¿Cómo ir al encuentro de Cristo, Rey eterno?

¿Cómo entraremos en el Reino? “Tuve hambre, y ustedes me dieron de comer” (Mt 25,35). Aprendan la ruta. No es necesario recurrir a la alegoría sino cumplir las palabras “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver" (Mt 25,35-36). Si haces esto, tendrás tu parte en el Reino, si no lo haces, serás rechazado. Desde ahora, comienza a cumplir esas obras y persevera en la fe.
No seas como las jóvenes necias (cf. Mt 25,3-4), que olvidaron comprar el aceite de las lámparas y fueron prescritas. No te quedes tranquilo teniendo las lámparas en mano, también guárdalas encendidas. ¡Qué la luz de las buenas obras brille delante de los hombres y que el nombre de Cristo no sea profanado por causa tuya! Lleva una vestimenta de incorruptibilidad, distinguiéndote por tus buenas obras. Lo que recibes de Dios para administrarlo con sabiduría, adminístralo bien. ¿Te confiaron la palabra que instruye? Adminístrala bien. ¿Puedes convertir las almas de tus auditores? Hazlo con esmero. Numerosas son las puertas de una buena administración.
Ninguno de nosotros puede ser condenado y rechazado, ya que con toda confianza vamos al encuentro de Cristo, Rey eterno que reina en los siglos. Él reina en los siglos, el que juzga a vivos y muertos, cómo escribe san Pablo: “Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos” (Rom 14,9). (EDD)

Oración

DIES IRAE
(traducción al castellano)
Día de la ira, aquel día
en que los siglos se reduzcan a cenizas;
como testigos el rey David y la Sibila.
¡Cuánto terror habrá en el futuro
cuando el juez haya de venir
a juzgar todo estrictamente!
La trompeta, esparciendo un sonido admirable
por los sepulcros de todos los reinos
reunirá a todos ante el trono.
La muerte y la Naturaleza se asombrarán,
cuando resucite la criatura
para que responda ante su juez.
Aparecerá el libro escrito
en que se contiene todo
y con el que se juzgará al mundo.
Así, cuando el juez se siente
lo escondido se mostrará
y no habrá nada sin castigo.
¿Qué diré yo entonces, pobre de mí?
¿A qué protector rogaré
cuando apenas el justo esté seguro?
Rey de tremenda majestad
tú que, salvas gratuitamente a los que hay que salvar,
sálvame, fuente de piedad.
Acuérdate, piadoso Jesús
de que soy la causa de tu calvario;
no me pierdas en este día.
Buscándome, te sentaste agotado
me redimiste sufriendo en la cruz
no sean vanos tantos trabajos.
Justo juez de venganza
concédeme el regalo del perdón
antes del día del juicio.
Grito, como un reo;
la culpa enrojece mi rostro.
Perdona, Señor, a este suplicante.
Tú, que absolviste a Magdalena
y escuchaste la súplica del ladrón,
me diste a mí también esperanza.
Mis plegarias no son dignas,
pero tú, al ser bueno, actúa con bondad
para que no arda en el fuego eterno.
Colócame entre tu rebaño
y sepárame de los machos cabríos
situándome a tu derecha.
Confundidos los malditos
arrojados a las llamas voraces
hazme llamar entre los benditos.
Te lo ruego, suplicante y de rodillas,
el corazón acongojado, casi hecho cenizas:
hazte cargo de mi destino.
Día de lágrimas será aquel renombrado día
en que resucitará, del polvo
para el juicio, el hombre culpable.
A ese, pues, perdónalo, oh Dios.
Señor de piedad, Jesús,
concédeles el descanso. Amén.

(catholic-link)





















lunes, 27 de febrero de 2023

Evangelio del día


 

Evangelio según San Mateo 25,31-46.

Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Sobre el Evangelio (Œuvre spirituelle, anthologie, Seuil, 1958), trad. sc©evangelizo.org


“Todo lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”

“Tuve hambre, y ustedes me dieron de comer” (Mt 25,35). Nuestro Señor nos da aquí el verdadero motivo de la limosna, el más poderoso de todos, aunque haya otros.
Hay que dar para obedecer la orden de Dios, hay que obedecer para imitar a Jesús que tanto ha dado, que da tan generosamente. Hay que dar porque el amor de Dios nos obliga a reportar el amor que tenemos por él sobre los hombres, sus hijos amados. Hay que dar por bondad, únicamente para practicar y cultivar esta virtud, que tenemos que querer, porque es un atributo de Dios. Es una de las bellezas divinas, es una perfección de Dios, en consecuencia es Dios mismo. Pero el motivo más entrenador y ardiente de todos para dar, es que todo lo que hacemos a nuestro prójimo, lo hacemos a Jesús mismo. Esto significa cambiar, reformar toda nuestra vida, dirigir todas nuestras acciones, palabras, pensamientos…
“El Rey responderá: Todo lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40). (EDD)

Oración

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.