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martes, 18 de agosto de 2026

El obispo Munilla, tajante sobre la masonería: «Hay que elegir entre la cruz o el compás»

El obispo Munilla explica por qué un católico no puede ser masón y alerta del relativismo que, a su juicio, está en la raíz de la masonería.

Declarar la pertenencia a la masonería u otros grupos secretos o discretos debería ser una obligación para los representantes públicos. debería Foto: captura reportaje El País, 'Masones. La hermandad del misterio'.

Declarar la pertenencia a la masonería u otros grupos secretos o discretos debería ser una obligación para los representantes públicos. debería Foto: captura reportaje El País, 'Masones. La hermandad del misterio'.


    El obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, ha dedicado parte de su programa Sexto Continente, en Radio María, a abordar una cuestión que periódicamente vuelve al debate dentro de la Iglesia: ¿puede un católico pertenecer a la masonería?

    La respuesta del prelado es tajante. «Hay que elegir entre la cruz o el compás», afirmó, utilizando el conocido símbolo masónico para resumir su tesis: «El compás y la cruz de Cristo no son compatibles». Y añadió que no se puede pretender «poner una vela a Dios y otra al diablo».

    Munilla abordó el asunto a raíz de una carta publicada el pasado 29 de junio por los obispos de los países nórdicos, después de que en aquellos países se extendiera la idea de que podría existir una masonería más «blanda» y compatible con el catolicismo. Según explicó el obispo, los prelados consultaron la cuestión con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y la respuesta volvió a ser negativa.

    «Dos concepciones del mundo que no se pueden encontrar»

    Munilla recordó que la oposición de la Iglesia a la masonería no responde únicamente a una cuestión disciplinar. A su juicio, detrás existe una incompatibilidad filosófica, teológica y antropológica.

    El obispo se detuvo especialmente en León XIII, quien profundizó en las razones doctrinales del rechazo católico a la masonería. Según explicó Munilla, el Papa denunció el naturalismo filosófico masónico, que niega la Revelación divina, los dogmas, la gracia y la autoridad papal.

    El obispo Munilla habla en su programa de radio y podcast Sexto Continente

    El obispo Munilla habla en su programa de radio y podcast Sexto Continenteen ti confio

    Precisamente, Munilla relacionó esta cuestión con León XIV, recordando que el actual Pontífice ha elegido el nombre del Papa que desarrolló una de las críticas más profundas de la Iglesia a la masonería.

    Una de las diferencias fundamentales estaría en la propia concepción de Dios. Munilla describió la masonería como profundamente deísta: admite la existencia de un «gran arquitecto del universo», pero no al Dios personal que interviene en la historia, se revela al hombre y actúa mediante su providencia.

    «Para un masón no está presente en la vida. Tú tienes que ocupar el lugar de Dios», afirmó. Frente a ello, recordó que el cristiano cree en un Dios que «sostiene y actúa en la historia mediante su providencia».

    El relativismo, en el centro

    Pero Munilla puso especialmente el foco en otro aspecto: el relativismo. Incluso aquellas corrientes masónicas que no son abiertamente ateas seguirían siendo, según explicó, incompatibles con el cristianismo.

    «Son dos concepciones del mundo que no se pueden encontrar», señaló. Para el obispo, la masonería parte de «una convicción fundamentalmente relativista» y rechaza la existencia de una verdad revelada y de unos dogmas que puedan ser acogidos como verdaderos.

    El problema de fondo estaría en colocar la búsqueda humana por encima de la verdad misma. «El que pone como valor supremo la búsqueda de la verdad y no la verdad misma está poniendo su subjetivismo en el centro de todo», advirtió.

    Masonería y Nueva Era

    Munilla fue todavía más lejos al señalar una conexión entre la cosmovisión masónica y algunas formas contemporáneas de espiritualidad.

    «¿Sabéis con quién confluye muy bien la masonería?», preguntó a sus oyentes. Su respuesta fue clara: «Con la Nueva Era».

    A su juicio, ambas comparten la búsqueda de una espiritualidad desligada de la Revelación, de la gracia y de la necesidad de un Dios salvador. El problema último sería antropológico: olvidar el pecado original y la necesidad que tiene el hombre de ser redimido.

    Por ello, Munilla celebró la reciente intervención de los obispos nórdicos como una oportunidad para recordar una doctrina que, pese al paso del tiempo, la Iglesia mantiene: la pertenencia a la masonería y la fe católica son incompatibles.

    «La cruz y el compás no son compatibles», resumió

    ReL

    Vea también    Carta del  Papa León XIII





    lunes, 3 de agosto de 2026

    1752: «Centinela» ante la masonería

    Transcurridos poco más de 30 años desde el nacimiento de la secta, Fray José Torrubia publicó una primera advertencia con sus intenciones, engaños y prácticas.

    Un momento de la ceremonia de investidura del Gran Maestre de la Gran Logia Unida de Inglaterra, una de las instituciones masónicas más influyentes.

    Un momento de la ceremonia de investidura del Gran Maestre de la Gran Logia Unida de Inglaterra, una de las instituciones masónicas más influyentes.


      El nacimiento y la expansión de la masonería han generado durante tres siglos una ingente cantidad de literatura que oscila entre la investigación y la especulación. 

      Apenas habían transcurrido dos décadas desde su origen en Londres, en 1717, cuando Clemente XII promulgó en 1738 la bula In eminenti, primera condena pontificia contra la masonería. Catorce años después, un franciscano hoy casi olvidado, fray José Torrubia, publicó Centinela contra franc-massones, la que probablemente constituye la primera gran respuesta española a la secta.

      El libro se abre con un extenso Discurso en el que Torrubia intenta reunir la información disponible entonces sobre una organización envuelta en el secreto. Su punto de partida resulta revelador: “De la masonería mucho no se sabe, pero mucho no se ignora”. Partiendo de esa base, Centinela recopilará las bulas pontificias, la pastoral de Pedro María Justiniani, Obispo de Vintimilla, y diversas noticias europeas que explican por qué la Iglesia y numerosos Estados contemplaban a la Iglesia como un fenómeno peligroso. El motivo, escribe, era urgente: “El incremento que va tomando la invención de los francmasones obliga a nuestra Santa Madre Iglesia y a muchos soberanos a desterrarla y precaverla en sus dominios”.

      Una amenaza nueva

      Transcurridos cerca de tres siglos desde su publicación, la obra de Torrubia constituye un aporte fundamental en torno a los primeros pasos de la masonería, pero especialmente para conocer cómo la Iglesia observaba un fenómeno crucial prácticamente en tiempo real. 

      Precisamente por la ausencia de información pública que hoy sí difunde la secta en mayor o menor medida, el franciscano parece encontrarse “entre la espada y la pared”, como si tuviese una lucha interna entre la necesidad de ofrecer con premura esa primera respuesta española, hacerlo con rigor y, al mismo tiempo, sin prácticamente fuentes. Términos como “incremento” o “invención” no hacen sino corroborar lo novedoso del fenómeno.

      Es por ello que sus páginas no están exentas de imprecisiones hoy refutadas, como puede ser la responsabilidad del Lord Protector de Inglaterra, Irlanda y Escocia, el puritano Oliver Cromwell, en la fundación de la masonería. Si bien este falleció sesenta años antes de la fundación formal de la secta, historiadores especializados hoy en la masonería y su relación con la Iglesia como Alberto Bárcena sí afirman en que esta es incomprensible sin Lutero y sus ramificaciones, hasta el punto de ser constituida por clérigos protestantes de diferentes confesiones.

      Al mismo tiempo, del estudio de Torrubia también se obtienen abundantes pruebas de honestidad intelectual. Muestra de ello será su propio reconocimiento de que “de la masonería mucho no se sabe, pero mucho no se ignora”: su intención no es ofrecer una enciclopedia de la masonería a 30 años de su fundación, sino prevenir con lo que por entonces podía saberse. 

      Una honestidad que se refleja en última instancia en el rechazo del franciscano a emplear fuentes falsas que corroboraban sus tesis. Él mismo advierte de que “cuando iba a salir a luz esta Centinela, se publicó en la Gazeta un Juicio dogmático-moral sobre las cinco proposiciones de la perniciosa y pestilencial secta de los francmasones. Yo no lo he hecho, porque sé que las tales proposiciones son falsamente atribuidas a los francmasones”.

      El secreto alimentaba la incertidumbre

      El mismo título de Centinela pretende prevenir a los fieles de las prácticas y engaños que entonces se atribuía a la masonería. En su comentario previo al discurso prologético de Torrubia, el archivero franciscano Juan Picazo se detiene para definir el mismo título de Centinela como una obra “que da gritos para que velen, estén alerta y sobre las armas los hijos de la militante Iglesia”.

      Precisamente por ello, Centinela no busca reunir todo el saber disponible sobre los peligros, ritos, prácticas y secretos de la masonería, sino difundir aquello que se dice de ella o se afirma saber en las fuentes de la época para prevenir a los fieles.

      Muestra de ello serán sus dieciséis afirmaciones de lo que por entonces era público sobre los llamados “francmasones”, entre ellas, que “hacen y reciben por autoridad privada un juramento detestable, profanando el nombre de Dios” o “que ocultan su secreto a las potestades superiores contra todo derecho”. Será precisamente ese secreto el que alimente la incertidumbre y las más variadas acusaciones entre la sociedad: “Aunque no se sepa lo que sin duda será peor, es suficientísimo para calificar el reato de los francmasones”, escribía el franciscano.

      "Adán fue francmasón"

      Que el objetivo de Centinela sea prevenir a los fieles antes que revelar los secretos de la masonería no significa que Torrubia renuncie a investigar sus orígenes y algunos de los mitos asociados. De hecho, uno de los primeros blancos de su crítica es el relato de los orígenes con el que, según sostiene, algunos masones pretendían dotar a la secta de una antigüedad casi tan remota como la propia humanidad.

      Junto con otras tradiciones masónicas del siglo XVIII, uno de los textos universalmente aceptados como génesis documental de la masonería son las llamadas “Constituciones de Anderson”, redactadas por el pastor calvinista James Anderson (1679-1739) y firmadas por Jean-Theophile Desanguliers (1683-1744), Gran Maestro adjunto al Gran Maestro de la Gran Logia de Londres, Duque de Warton, y ministro de los anglicanos.

      En este y otros documentos, la masonería se refiere a Adán como su “primer Padre, creado a imagen de Dios, Gran Arquitecto del Universo”, y reconocen que “siempre cuidaron los masones” de realizar su “Magno Proyecto”, desde Adán hasta el diluvio.

      El mismo Torrubia lo recoge así: “Dicen que Dios crio a Adán y al mismo tiempo lo hizo francmasón”, escribe. A partir de entonces, sostiene que algunos autores masones hacían descender la institución por una larga cadena de personajes bíblicos —Caín, Set, Jubal, Enoc o los patriarcas antediluvianos— hasta llegar a Moisés y Salomón, e incluso atribuían la condición de francmasones a reyes, emperadores y pontífices.

      Una reconstrucción histórica que, según Torrubia y las mismas evidencias, carece de todo fundamento. “En todo desvarían, con tan poco fundamento alegan a unos a su compañía como excluyen a otros de ella”, sentencia, argumentando a continuación que se trataba de una genealogía imaginaria destinada a revestir de autoridad una organización cuya verdadera aparición situaba él mismo -erróneamente- en la Inglaterra del siglo XVII.

      El ejemplo que más ridiculiza es el de Sansón. Según explica, algunos masones sostenían que el juez de Israel había perdido su condición de francmasón por revelar a Dalila el secreto de su fuerza. Torrubia aprovecha esa interpretación para volverla contra ellos: si Sansón deja de ser modelo por no guardar el secreto, ¿cómo puede convertirse al mismo tiempo en ejemplo para justificar un juramento que obliga incluso a dejarse matar antes que revelar los misterios de la logia? La contradicción le parece tan e vidente que apenas necesita comentarla: “¿No es esto lo mejor?”, escribe con sarcasmo.

      La secta, por encima de la religión

      Entre las objeciones de carácter teológico que formula Torrubia, un ocupa un lugar destacado, como es la obligación de mantener el credo a cada nuevo integrante.

      Para el franciscano, el hecho de que la masonería admitiera a hombres de distintas confesiones y exigiera a todos mantener fidelidad a la institución suponía diluir la verdad religiosa en favor de una fraternidad común. Por ello, una de sus grandes observaciones críticas será la advertencia de cómo los masones “obligan, debajo de juramento, a todos los que entran a mantenerse en su creencia, sean luteranos, calvinistas, ateístas o judíos, teniendo por buenas todas las sectas y religiones”. 

      José María Carrera Hurtado, ReL

      Vea también     Carta Encíclica Ab Apostolii Solii
      - León XIII




      jueves, 2 de julio de 2026

      «No existe una masonería compatible con el catolicismo»: la Iglesia aclara que no hay excepciones

      Los obispos de Escandinavia, Islandia y Dinamarca recuerdan que ningún católico puede pertenecer a la masonería, ni siquiera en los países nórdicos.

      Los masones no se ponen de acuerdo sobre lo que sucede en los iniciados durante los ritos de cada grado. Algunas interpretaciones son inquietantes.

      Los masones no se ponen de acuerdo sobre lo que sucede en los iniciados durante los ritos de cada grado. Algunas interpretaciones son inquietantes.


        La Conferencia Episcopal Nórdica ha querido poner fin a décadas de confusión y especulaciones sobre la posible compatibilidad entre la fe católica y la pertenencia a la masonería en los países escandinavos. 

        En una carta pastoral publicada el pasado 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, los obispos de Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia han reafirmado de manera unánime que «no existe ninguna excepción» a la prohibición establecida por la Iglesia católica para que sus fieles formen parte de logias masónicas.

        «No existe ninguna excepción» para Escandinavia

        El documento responde a una cuestión muy particular de los países nórdicos. Durante décadas, algunos sectores habían sostenido que la llamada masonería sueca, predominante en Escandinavia y de inspiración explícitamente cristiana, podía constituir un caso especial distinto del resto de organizaciones masónicas. 

        Los obispos han querido despejar definitivamente esta interpretación.

        «No existe ninguna excepción, norma particular o dispensa en la Iglesia que distinga la adhesión a la masonería en los países nórdicos de las disposiciones universales de la Iglesia», afirman los prelados en uno de los pasajes centrales de la carta.

        Incompatibilidad entre catolicismo y masonería

        Los obispos recuerdan además que la incompatibilidad entre la fe católica y la masonería no se basa únicamente en cuestiones disciplinarias o históricas, sino en profundas divergencias doctrinales. Según explican, la visión masónica de la verdad, la revelación y la religión resulta incompatible con la fe cristiana tal y como la entiende la Iglesia católica.

        La carta se enmarca también en la reafirmación realizada por el Vaticano en noviembre de 2023, cuando el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con la aprobación del Papa Francisco, recordó que los católicos que se adhieren a asociaciones masónicas se encuentran en una situación de incompatibilidad con la doctrina católica.

        El texto pastoral, dirigido inicialmente a sacerdotes y agentes de pastoral, pretende ofrecer claridad a los fieles y evitar interpretaciones contradictorias. 

        Los obispos reconocen que algunos católicos nórdicos han mantenido durante años la convicción de que existía una excepción regional, pero subrayan que tal excepción nunca ha existido en el derecho ni en la práctica de la Iglesia universal.

        Con esta declaración conjunta, los prelados escandinavos cierran un debate que había permanecido abierto durante décadas y reiteran una posición que la Iglesia católica considera definitiva: la pertenencia simultánea a la Iglesia y a la masonería no es posible.

        ReL

        Vea también     El Papa León XIII sobre la masonería




        martes, 29 de octubre de 2024

        Atrapada en la masonería y el reiki, entró en una iglesia «por error»: «Algo cambió dentro de mí»

        Isabel dice que «las logias, los templos...
        son todo una auténtica imitación de la Iglesia católica»



        "Veo que es una completa imitación de la Santa Iglesia Católica; el templo, las logias, las juntas... es una completa imitación, y nunca, nunca va a lograr estar a la altura de Dios", comenta Isabel Rangel. 




        Diana Isabel Rangel Guerrero es mexicana, de León (Guanajuato), y hace muy poco tiempo que dejó la masonería y las ciencias ocultas en las que había caído. La verdadera felicidad la encontraría gracias a una tía muy devota de la Virgen, y a otra serie de acontecimientos familiares. En el canal El Rosario de las 11 pm acaba de contar su testimonio.

        "Nací en una familia católica y con el paso del tiempo me fueron sucediendo cosas que me alejaron del camino de Dios. Todo lo que me había estado pasando me fue llenando de heridas en mi corazón, fui una niña que sufrió, o que vivió, cosas muy dolorosas, buscaba sentirme bien, pero nada de lo que hacía me era suficiente", comienza diciendo.

        Una imitación de la Iglesia

        Cuando Isabel creció se puso a estudiar Derecho y conoció a unas personas que le invitaron a pertenecer a la masonería, en la cual se inició un 16 de diciembre del 2016. "Estuve en diferentes logias. Me duele tanto reconocer que a Dios lo busqué como último recurso, cuando debió haber sido el primero. Ese engaño empezó a cegarme, a atarme, a esclavizarme", relata. 

        "Una cosa me fue llevando a la otra y así pasé a envolverme en un tormento. En una falsa felicidad, en el mundo falso donde no está Dios. Hoy puedo entender que hay muerte en ese engaño que yo viví en la masonería. Te dicen que no hay nada como una sociedad de estudio, pero, hoy, que ya conozco a Dios, y hago esos flashback a cuando estaba allá, veo que es una completa imitación de la Santa Iglesia Católica; el templo, las logias, las juntas... es una completa imitación, y nunca, nunca van a lograr estar a la altura de Dios". 

        "Es una cultura de muerte, todos te engañan, te dicen que investigues cosas, que veas más allá, que dudes siempre, y todo es mentira, porque ahí no está Dios. Según vas recorriendo los grados vas haciendo cosas más fuera de Dios; rituales, consagraciones... Y es cuando empezaron a iniciarme en cuestiones espiritistas, con la teosofía, la metafísica, las ciencias ocultas, paranormales, parapsicología y todo aquello donde solo hay oscuridad".

        Rito masónicoEn 2023 se publicaron unos vídeos, grabados con cámara oculta, que muestran un ritual de iniciación masónica en una logia de Arizona (Estados Unidos). 

        "Empiezo entonces también a iniciarme en todo lo de la Nueva Era, el yoga, el reiki, en la brujería... Me inicio en la Wicca y empiezo a hacer rituales, consagraciones, empiezo a estudiar la biodescodificación emocional, los códigos sagrados, entro en sociedades donde me seguían enseñando cosas fuera de Dios, la hipnoterapia, la magnetoterapia, el péndulo y la acupuntura, muchas cosas donde me empoderan falsamente y donde mi soberbia crecía como la levadura".

        El agujero de oscuridad en el que se estaba metiendo Isabel era muy profundo, hasta que una mala noticia le hizo escuchar algo diferente. Su tía, una católica muy devota de la Virgen María estaba apunto de fallecer, y su forma de enfrentar la muerte le iba a tocar.

        "Conviví con mi tía y fue una parte muy importante del rescate de Dios a mi vida. Mi tía fue una persona muy devota, ella pertenecía al Movimiento de Renovación Carismática. Ninguna persona que haya llegado a su vida se fue con las manos vacías, ella siempre compraba medallitas y las bendecía. Fue una persona muy bondadosa y muy piadosa. Cuando me fui a la masonería, a mi familia no le cayó bien y se apartaron de mí. Pero, cuando veía a mi tía, que vendía juguetes en un parque, ella me saludaba, me preguntaba si seguía 'en los malos' y me decía 'voy a pedir por ti', y sus oraciones dieron fruto". 

        Cuando su tía había fallecido ya, Isabel le pidió a una amiga que le ayudara a encontrar un sacerdote en la ciudad. "Ahí, en su cama, todos llorando, entró el sacerdote, se puso sus ornamentos y empezó a hablarle al oído a mi tía. Justo en ese momento escuché una campana, era el mediodía. Mi tía acababa de fallecer el día de la Virgen de la Medalla Milagrosa, de la cual era devota. Entonces empezó como abrirse esa manera de cuestionarme las cosas, de ver cómo está sucediendo esto". 

        "Se me quedaba la interrogante de si existiría Esa persona a la que ella le gritaba, cuando le daban los dolores bien fuertes del cáncer. Ella decía, casi sin poder alcanzar a emitir una palabra completa: 'Jesús, hijo de David'. Cuando ella se fue me sentí más vacía, pero, por primera vez, no sé cómo explicarlo, sentí ese amor que tanto yo andaba buscando en mi vida, me sentí amada y sentí que realmente amaba". 

        Aun así, Isabel volvió a sus viejas rutinas. "Regresé a mis antiguas prácticas, era más doloroso hacer algún ritual, como que ya algo se había perdido, como que ya no estaba esa magia, esa fuerza, ese algo se había ido de mí, y me empecé a encontrar en la nada. No encontraba mi camino, no encontraba mi lugar, no encontraba nada". 

        En febrero del 2022, a su sobrina le fue diagnosticada una leucemia, y ésta le dijo las mismas palabras que su tía: "Tú te vas a quedar conmigo a cuidarme". "Y, sin pensarlo, dije que sí, y dejé todo, me cambié de ciudad y estuve con ella para ayudarle. Yo había estudiado enfermería y quería trabajar de noche para estudiar medicina. Creía que era mi razón de ser, me fui por el lado humano sin saber los designios que tiene Dios".

        "Ya no estaba en ningún lugar; ni en la masonería ni en la Nueva Era ni en la brujería... Entonces, un día, mi cuñado 'se equivocó' de calle y llegué a la parroquia de la Divina Providencia. Allí tenían un Sagrado Corazón, la Virgen Reina de la Paz, la Divina Providencia... Fue muy conmovedor, porque cada una de esas imágenes es de algún templo de la ciudad de donde yo soy natural, y que visitaba de pequeña con mi tía, fue como un resumen de mi infancia, verlos todos juntos ahí fue como volver a sentir una presencia". 

        El verdadero "empoderamiento"

        Y, tiempo después, falleció su hijo Samuel. "Cuando empezaron a hacer las oraciones me di cuenta de que esa Hora Santa era para mí y empecé a llorar. Dejaba soltar todo eso de ser la mujer empoderada y todas las falsas creencias que tenía de mí, de ser fuerte, de ser poderosa. Por primera vez me estaba dando cuenta de que yo no podía nada". Y, desde entonces, la vida de Isabel comenzó a ser otra.

        "Hacía misa diaria y confesión cada semana, las oraciones diarias... me iba a la misa, a la parroquia de la Divina Providencia y a las 8 de la mañana entraba a trabajar... Un día, Dios me regaló un descanso espiritual, y me quedé tan impresionada de lo que viví ahí, de cómo algo dentro de mí empezaba a cambiar". Después, fue invitada a una asamblea de oración y comenzó a formar parte de una comunidad de la Renovación Carismática.

        Puedes escuchar el testimonio completo aquí.

        "Empezó una paz en mi corazón, empecé a quitarme todas esas ropas viejas, a quitarme todas esas corazas que no las necesito. No necesito ser poderosa, no necesito gobernar a los demás, no necesito ser una diosa, no lo necesito, porque eso no lo soy, no fui formada para eso, yo no fui formada para nada que no venga de Dios. Yo ya me empezaban a atormentar, a idear la situación del suicidio, de un suicidio que buscara cómo dejar a mis hijas en una situación no tan desfavorable económicamente". 

        "Pero, no hay que dejarnos engañar, donde no está Dios hay muerte. En ningún lugar de la Nueva Era, en ningún lugar donde no está Dios. Hoy por hoy me siento hija de Dios, me siento amada, liberada. Estoy en servicio para Él en el cenáculo de oración sacerdotal Mariano. Algún día a mí me rescató y también puede rescatar a mis hermanos que están perdidos, que están falsamente empoderados", concluye.

        ReL

        Vea también    Sectas en América Latina


        martes, 5 de diciembre de 2023

        La iniciación masónica que se ha hecho viral: la grabó con cámara oculta un ex miembro de la logia

                          Tras captar las imágenes, Kyle Clifton se bautizó católico


        Un momento de la ceremonia de iniciación desvelada
        mediante cámara oculta por Kyle Clifton.

        Desde hace días circulan por las redes unos vídeos grabados con cámara oculta que muestran un ritual de iniciación masónica en una logia de Arizona (Estados Unidos). 

        Su autor es Kyle Clifton, quien se identifica en sus perfiles de X (Twitter) e Instagram como "America First" (uno de los lemas afines a Donald Trump), investigador, nacionalista y católico. En una conversación con LifeSiteNews, Kyle explica que cuando tenía 18 años se unió a una logia masónica con la intención de dar a conocer sus secretos, pues consideraba que la influencia de esta organización era nociva para el mundo.

        "¿Por qué es el mundo como es? ¿Por qué hay en él tanta degeneración? ¿Quién está impulsando toda esta propaganda", se preguntaba. Y, según afirma él mismo, cuanto más investigaba "más parecía que todo apuntaba a los masones": "Fui a una logia local, hice amistad con alguno de ellos y entré. Pero luego me di cuenta de que aquello  me superaba".

        Se alejó de la masonería, hasta que a principios de año decidió retomar el contacto y volver a la logia, ya con la intención expresa de grabar las escenas que empezó a difundir a partir del 16 de noviembre.

        Pero antes de empezar a compartirlas, según cuenta Clifton, tras grabar las imágenes habló con un sacerdote y le explicó todo: "Me bauticé y confirmé en la Iglesia tres meses después de grabar el vídeo. Definitivamente, no volveré. Va contra la Iglesia. Y me arrepiento de todas las ceremonias y juramentos que tienes que hacer".

        El ritual de iniciación que presenta Kyle es de grado tres, un grado bajo del Rito Escocés. Y las ceremonias desveladas se corresponden con las descritas por dos ex masones, Maurice Caillet (1933-2021) en Yo fui masón y Serge Abad-Gallardo en Por qué dejé de ser masón.

        Clifton ha difundido cinco cortes y el vídeo completo de la ceremonia.

        En el primero de ellos se hace un simulacro de asesinato del candidato:

        En el segundo, los asesinos son ejecutados y se procede a un ritual funerario en torno al 'cadáver':

        En el tercero, el candidato vuelve a la vida y es aplaudido y recibido por los demás miembros con saludos rituales:

        En el cuarto, el candidato presta juramento de lealtad y de guardar los secretos de la logia, bajo graves castigos en caso de incumplimiento:

        En el quinto, se muestran algunas dependencias de la logia, en momentos posteriores a la conclusión de la ceremonia:

        Éste es el vídeo completo, del cual los anteriores son extractos:

         J.C., ReL

        Vea también     Las sectas nos invaden






















        martes, 10 de enero de 2017

        ¿Hay “secretos” cristianos reservados a una élite de iniciados?

        El esoterismo se opone a la naturaleza del cristianismo

        ¿Hay “secretos” cristianos reservados a una élite de iniciados?

        Miguel Pastorino, aleteia
        “Cristianos” nominales que practican el esoterismo y las diversas formas de ocultismo, existen y no son pocos. Eso no será lo que discutimos en este artículo. ¿Pero es el cristianismo una religión esotérica? ¿Hay en la fe cristiana una doctrina oculta reservada a una élite secreta de iniciados? La respuesta es negativa, claramente no es posible.

        La mayoría de las sectas esotéricas y los autores e intelectuales vinculados al ocultismo, los rosacruces y varias logias masónicas, están convencidos de que el cristianismo tiene “secretos” de contenido religioso que no revela, como si existiese un “esoterismo cristiano”.

        Y la verdad es que nunca existió, ni existe tal realidad, en cuanto verdades doctrinales ocultas que solo una élite conoce. Eso es una ilusión de algunos aficionados al esoterismo, que buscan secretos escondidos en todos los símbolos y doctrinas. Es una tendencia amplificada hoy por el “esoterismo de masas” New Age, por novelas como las de Dan Brown, pero sin ninguna base real.

        Muchos de los que se dicen “cristianos” en realidad no son tales (no se puede creer en Cristo y afirmar a su vez cosas opuestas a su mensaje como la reencarnación). Para los cristianos el punto de partida de la fe es la aceptación de lo que Dios ha revelado y no de lo que oculta. El cristiano cree que en Cristo, Dios ha revelado todo lo necesario para la salvación de la humanidad.

        ¿No hay secretos en el cristianismo?
        Es verdad que ciertos secretos existen en cualquier institución, en cuestiones que exigen prudencia y disciplina interna. En este sentido podría hablarse de secrecía en la Iglesia. Pero en cuanto a contenidos religiosos, el cristianismo es exotérico (hacia fuera), nace y existe como una religión revelada para todos, enviada a todos, universal (Mateo 28,20ss), misionera, sin secretos.

        El mismo Magisterio de la Iglesia son documentos abiertos, públicos, que cualquiera puede conocer. Los pronunciamientos oficiales y doctrinas son accesibles a toda persona. Todo se publica, en cuanto a la fe y la doctrina. No hay nada que deba ocultarse y el esoterismo como actitud espiritual elitista se opone a la naturaleza del cristianismo.

        Tanto en los primeros siglos con el gnosticismo, como en el surgimiento medieval de la alquimia y la cábala, y de movimientos ocultistas en el Renacimiento (s.XVI), surgieron tendencias que intentaron amalgamar doctrinas de tipo gnósticas y esotéricas con el cristianismo y que influyeron en varios intelectuales y artistas[1].

        Se buscaba inventar un “esoterismo cristiano” o un “cristianismo esotérico” y de hecho hubo -y hay- esoteristas que vivían sincréticamente el cristianismo. Por esta razón, en mucha literatura, obras de arte, y hasta en templos medievales se incluyeron símbolos y conceptos tomados de la alquimia y del esoterismo.

        Pero no existió nunca un cristianismo esotérico, aunque sí autodenominados “cristianos” que, habiendo incursionado en el esoterismo pretendieron dar nuevos sentidos a las verdades de la fe cristiana, resignificando sus símbolos y doctrinas, y profesan un “esoterismo cristiano”, que es en sí mismo un concepto contradictorio.

        Características del esoterismo occidental:
         Si bien a lo largo de la historia son muchos y variados los movimientos esotéricos, pueden establecerse algunos rasgos comunes o definitorios[2].

        1) Correspondencia o reciprocidad entre todas las partes del universo visible e invisible. Por ejemplo: Hay 7 metales, 7 planetas, 7 partes del cuerpo, 7 chakras, etc.  Cuando leen la Biblia buscan estas correspondencias para interpretarla “esotéricamente”.

        2) Creen en el universo y la naturaleza como ser vivo con una especie de alma cósmica (fuego oculto o energía).

        3) Imaginación creadora y mediaciones simbólicas: Se trata de llegar a lo divino a través de cualquier realidad imaginaria o real. Su recurso a todo tipo de mediaciones es evidente: ritos, símbolos de todas las religiones, mandalas y hasta el recurso a toda clase de supuestas “entidades espirituales”.

        4) La experiencia de transmutación. Es un término tomado de la alquimia, donde a través de “iniciaciones” se busca un nuevo modo de vida y un nuevo modo de ser.

        Existen otras características complementarias que no se dan en todos los casos, pero que hoy son muy visibles en la amplia mayoría de los movimientos conocidos.

        Una de ellas es la práctica de la concordancia o deseo de armonizar tradiciones diferentes, ya sean filosóficas o religiosas, especialmente lo oriental con lo occidental. También se puede añadir la transmisión directa de maestro a discípulo de teorías y prácticas esotéricas, donde también suelen incluir grados o peldaños en el proceso iniciático.

        Entre sus pilares doctrinales se encuentra una visión panteísta de lo divino, donde toda la realidad es unificada, a la que le sigue una concepción emanatista de las cosas y seres, donde no hay distinción entre Creador y criatura.

        Afirman la unidad trascendental de todas las religiones, es decir, que coinciden en su realidad más profunda (esotérica), donde lo que importa es ese núcleo común “místico” y no sus formas externas de ritos y doctrinas.

        Lo cierto es que si cualquiera profundiza en las grandes religiones históricas, en sus verdaderos centros doctrinales, se encontrará con que difieren radicalmente unas de otras. La ingenua idea de que en el fondo todas las religiones son iguales, es una afirmación superficial que desconoce el núcleo de cada una de las religiones. Justamente lo común entre ellas suelen ser formas externas y principios éticos universales, pero no su núcleo más profundo.

        El origen: un mundo de fantasías
        Si bien el adjetivo esotérico (lo que está oculto, secreto), es muy antiguo y ha tenido muchos usos, el sustantivo esoterismo aparece recién en el siglo XIX en las corrientes modernas de movimientos ocultistas[3].

        Históricamente no hay una conexión de generación en generación en la tradición esotérica occidental como en ocasiones se arguye. Distintas épocas han visto resurgir las mismas ideas y replanteos religiosos, pero sin una necesaria conexión histórica entre ellas.
        Aunque las doctrinas gnósticas hayan desaparecido por siglos, influyeron durante el medioevo en la alquimia, en la cábala, y en escuelas filosóficas, a través de movimientos hermetistas. Asimismo, intentaron influir en el cristianismo, generando una oposición con la ortodoxia cristiana, inevitable confrontación, dado que el sincretismo de estos movimientos amenazaba con diluir la fe cristiana en un magma pseudorreligioso, como sucedió en el siglo XVI.

        También hoy el movimiento New Age y las sectas metafísicas y ocultistas postmodernas propenden a presentar la fe cristiana como una mística esotérica que fue racionalizada por las jerarquías católicas. Por otra parte, su versión del esoterismo es contradictoria con el histórico, ya que un conocimiento oculto es elitista y en la New Age se ha masificado.

        Si bien se puede hablar de un intento de esoterismo serio en occidente (Boheme, Swedenborg, P. Le Cour, etc.), no es verdad que sus orígenes sean tan remotos como se pretende en la literatura esotérica.
        La mayor parte de sus contenidos surgen en el Renacimiento y buscan sus orígenes en historias que se pierden en las mitologías antiguas, como le sucede a algunas logias masónicas y sobre todo a los rosacruces.

        Digo “algunas”, porque un gran número de masones reconoce su origen en los gremios medievales de albañiles y no en la torre de Babel, o en el templo de Salomón, o en los Templarios, como algunos sueñan.

        Un caso de confusión generada por la literatura esotérica, entre tantos, es el  del Corpus Hermeticum, una obra escrita entre el siglo II y IV d.C., con contenidos gnósticos, alquimistas, orientales, esotéricos y neoplatónicos, propia del ecléctico mundo de religiones y filosofías que circulaban en Alejandría en los siglos II y III d.C.[4], que fue redescubierta por Ficino en el siglo XVI.

        Los autores esoteristas gustan de afirmar que esta obra es muy antigua, como del siglo VI antes de Cristo. No obstante es una obra escrita un milenio más tarde. El esoterismo, invariablemente planta sus raíces donde no las tiene, y suele remontar sus genealogías a tiempos remotos en una mitología que se reinventa en cada generación.

        René Guenón y el fraude del teosofismo
        Un gran intelectual del ocultismo moderno, respetado no solo por su erudición, sino por su honestidad académica, es el esoterista franco-egipcio René Guenon, quien ha desenmascarado cientos de fraudes de sociedades secretas que eran una burla a sus iniciados en Europa.
        Guenon ha denunciado y desarticulado el fraude de una señora, canonizada por el ocultismo como fue madamme Blavatsky y a su sociedad Teosófica[5]. Sin embargo el tempranero olvido de la gente, viene “en auxilio” de los pseudoprofetas y sus fraudes, como ha ocurrido con el espiritismo moderno. La credulidad sigue en aumento.

        René Guenon abandonó el esoterismo occidental defraudado ante tanto engaño y fantasía, y acabó convencido de que solamente en las religiones orientales existe un verdadero conocimiento esotérico, así como una auténtica tradición esotérica.
        Una de las expresiones de la presente crisis cultural, es la nueva emergencia gnóstica y esotérica, manifestada en el éxito de toda literatura que se vincule a estas temáticas, de la magia, de los evangelios apócrifos, de la autoayuda, de la alquimia, del hermetismo… De conocerse la verdadera historia del esoterismo, sus mágicas fantasías se desvanecerían demasiado rápidamente.

        ¿Y los que se llaman “esoteristas cristianos”?
        Muchos esoteristas actuales hablan abiertamente de un “esoterismo cristiano”, pero es simplemente una resignificación del cristianismo que ellos hacen, como hacen también con algunas corrientes filosóficas de la antigüedad o con religiones de Oriente, apropiándoselas desprolijamente a gusto del consumidor.
        Lo cierto es que el cristianismo nunca fue esotérico, y su propia naturaleza misionera lo hace una religión abierta, cuyo mensaje es para todos y no para una élite que busca coincidencias simbólicas o mundos invisibles.

        Nadie puede negar que a lo largo de la historia existieron personas que viviendo un cristianismo social, practicaron el esoterismo, como sucede también hoy. En el mismo medioevo aunque se era cristiano, judío o musulmán por adscripción, subsistían corrientes gnósticas y mágicas que resurgían de vez en cuando.

        Frente al esoterismo de masas habría que preguntarse si el cristianismo no habrá descuidado en estos tiempos su cuota de mística y misterio. Quizá haya sido excesiva su adaptación racionalista a la modernidad, y por ello las almas sedientas de experiencia y de sentido se hayan orientado al irracionalismo, la magia y el ocultismo.

        [1] ELIADE, Mircea (1997).Ocultismo, Brujería y modas culturales. Barcelona: Paidós.
        [2] GUERRA GÓMEZ, Manuel. (2005). Diccionario enciclopédico de las sectas. Madrid: BAC.
        [3] FAIVRE, A. – NEEDLEMAN, J. (2000). Espiritualidad de los movimientos esotéricos modernos. Barcelona: Paidós. p. 10.
        [4] Cf. ELIADE, Mircea (1988).La Búsqueda. Historia y sentido de las religiones. Barcelona: Kairós. pp. 59-60.


        [5] GUENÓN, René (1954). El Teosofismo. Historia de una seudorreligión. Buenos Aires: Ed. Haz.