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domingo, 24 de agosto de 2025

Evangelio del día - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa Dominical presencial?


 

Libro de Isaías 66,18-21.

Entonces, yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria.
Yo les daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones: a Tarsis, Put, Lud, Mésec, Ros, Tubal y Javán, a las costas lejanas que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén. Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios -dice el Señor- como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro.
Y también de entre ellos tomaré sacerdotes y levitas, dice el Señor.


Salmo 117(116),1.2.

¡Vayan por todo el mundo, y anuncien el Evangelio!

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre.

¡Aleluya!


Carta a los Hebreos 12,5-7.11-13.

Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes.
Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo.
Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre?
Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella.
Por eso, que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean.
Y ustedes, avancen por un camino llano, para que el rengo no caiga, sino que se cure.


Evangelio según San Lucas 13,22-30.

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.
Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'.
Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Morales sobre el libro de Job, XI (SC 212. Morales sur Job, Cerf, 1974)


“Traten de entrar por la puerta estrecha” (Lc 13,24)

No podemos tener nada estable en un mundo en el que hemos venido para pasar. Para nosotros, vivir es cada día dejar la vida y pasar. (…)
La mutabilidad, el hombre no la sigue solamente en su cuerpo, sino también en su alma, cuando se esfuerza en subir hacia lo mejor. Bajo el peso de su mutabilidad, el alma es llevada sin cesar hacia lo que ella no es. Si ella no es retenida en su primer estado por la estricta vigilancia de la disciplina, resbala hacia lo peor. Manteniendo su esfuerzo hacia lo mejor, realiza una subida a contra corriente. Si se relaja en su intención de subir, es llevada sin esfuerzo hacia el bajo fondo.
Sí, subir es esfuerzo y descender facilidad, y es por la puerta estrecha que entraremos. El Señor lo recuerda: “Traten de entrar por la puerta estrecha” (Lc 13,24). En el momento que menciona la entrada por la puerta estrecha, primero recuerda: “Traten”, ya que sin la ferviente contención del espíritu, es invencible la fuerza de este mundo que lleva sin cesar el alma hacia lo bajo.

Reflexión sobre el cuadro

Tener preguntas no es un signo de debilidad de la fe, sino que forma parte del camino. La fe auténtica siempre suscita grandes preguntas, de esas que no tienen una respuesta clara y ordenada en esta vida. San Pablo dijo una vez que ahora mismo vemos "como en un espejo, borrosamente", lo que significa que nuestra comprensión es parcial, incompleta. La fe consiste en vivir con esos misterios y seguir confiando en Dios en medio de ellos. En los Evangelios, la gente siempre se acerca a Jesús con preguntas, y la lectura de hoy no es diferente. Alguien le pregunta: "¿Serán pocos los que se salven?". El hombre había oído a Jesús hablar del reino de Dios y se preguntaba si era un club exclusivo, por así decirlo. ¿Era para unos pocos o para muchos? Una buena y justa pregunta.

Cuando se le pregunta algo a Jesús, a menudo responde de una manera que va mucho más allá de la propia pregunta. En este caso, su respuesta termina con una imagen sorprendente: vendrá gente del este y del oeste, del norte y del sur, para compartir el banquete del reino de Dios. En otras palabras, la lista de invitados del cielo es mucho más amplia de lo que nadie imaginaba. A los patriarcas -Abraham, Isaac y Jacob- se unirán gentes de todos los rincones de la tierra, tal como había predicho Isaías. Así que el banquete se llenará de gente de todos los rincones de la tierra, pero también de todas las épocas y tiempos. En el evangelio de Juan, Jesús describe la casa de su Padre como una casa con "muchas habitaciones", otra imagen de la acogida radical. Y al concluir el evangelio de hoy, Jesús da la vuelta a las expectativas: "Los últimos serán los primeros". Los que el mundo cree que no pertenecen al banquete celestial pueden ocupar el lugar de honor. El amor de Dios es más grande, más amplio y más profundo de lo que cualquiera de nosotros puede comprender.

Como ya he mencionado, San Pablo dijo una vez que ahora mismo vemos "como en un espejo, tenuemente". En nuestro cuadro, atribuido al taller de Jusepe de Ribera, encontramos a un filósofo, posiblemente Sócrates, mirándose en un espejo. Sus ropas están rotas y desgastadas, lo que indica que lo que le importa va mucho más allá de las apariencias. El espejo que tiene en la mano se convierte en algo más que un instrumento de vanidad: es un símbolo de su búsqueda de verdades más profundas. Cuando nos miramos en el espejo de la fe y nos hacemos preguntas, no estamos destinados a quedarnos atrapados únicamente en la autorreflexión, sino a vernos como Dios nos ve: amados, buscados, llamados. Un día, dice Pablo, el tenue reflejo dará paso a ver a Dios "cara a cara". Hasta entonces, nuestras vestiduras rasgadas y nuestras preguntas sin respuesta no son signos de fracaso, no, son recordatorios de que nuestro verdadero tesoro está aún por llegar. 

(EDD)

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

PABLO VI

ORACIÓN POR LA FE

 

Señor, yo creo, yo quiero creer en Ti

Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas, y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas.

Señor, haz que mi fe sea libre, es decir, que cuente con la aportación personal de mi opción, que acepte las renuncias y los riesgos que comporta y que exprese el culmen decisivo de mi personalidad: creo en Ti, Señor.

Señor, haz que mi fe sea cierta: cierta por una congruencia exterior de pruebas y por un testimonio interior del Espíritu Santo, cierta por su luz confortadora, por su conclusión pacificadora, por su connaturalidad sosegante.

Señor, haz que mi fe sea fuerte, que no tema las contrariedades de los múltiples problemas que llena nuestra vida crepuscular, que no tema las adversidades de quien la discute, la impugna, la rechaza, la niega, sino que se robustezca en la prueba íntima de tu Verdad, se entrene en el roce de la crítica, se corrobore en la afirmación continua superando las dificultades dialécticas y espirituales entre las cuales se desenvuelve nuestra existencia temporal.

Señor, haz que mi fe sea gozosa y dé paz y alegría a mi espíritu, y lo capacite para la oración con Dios y para la conversación con los hombres, de manera que irradie en el coloquio sagrado y profano la bienaventuranza original de su afortunada posesión.

Señor, haz que mi fe sea activa y dé a la caridad las razones de su expansión moral de modo que sea verdadera amistad contigo y sea tuya en las obras, en los sufrimientos, en la espera de la revelación final, que sea una continua búsqueda, un testimonio continuo, una continua esperanza.

Señor, haz que mi fe sea humilde y no presuma de fundarse sobre la experiencia de mi pensamiento y de mi sentimiento, sino que se rinda al testimonio del Espíritu Santo, y no tenga otra garantía mejor que la docilidad a la autoridad del Magisterio de la Santa Iglesia. Amén.

miércoles, 30 de octubre de 2024

Evangelio del día


 


Carta de San Pablo a los Efesios 6,1-9.

Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo,
ya que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: Honra a tu padre y a tu madre,
para que seas feliz y tengas una larga vida en la tierra.
Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor.
Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo;
no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios.
Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres,
teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre.
Y ustedes, patrones, compórtense de la misma manera con sus servidores y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos, que lo es también de ustedes, está en el cielo, y no hace acepción de personas.


Salmo 145(144),10-11.12-13ab.13cd-14.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino:
tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre.

El Señor es fiel en todas sus palabras
y bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que caen
y endereza a los que están encorvados.


Evangelio según San Lucas 13,22-30.

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.
Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'.
Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Teodoro el Estudita (759-826)
monje en Constantinopla
Las grandes Catequesis, 82 (Les Grandes Catéchèses, col. Spiritualité Orientale 79, Bellefontaine, 2002), trad. sc©evangelizo.org


"Traten de entrar por la puerta estrecha" (Lc 13,24)

Atravesando día tras día el tiempo de la vida presente, salven sus vidas (cf. Lc 21,19) con la virtud, anticipen el Reino de los Cielos y reúnan los inconcebibles bienes que nos reservan las promesas.
Recto y estrecho es el camino de Dios (cf. Mt 7,14), pero grandes y espaciosos los lugares de reposo que se ofrecerán a todos. Las tentaciones del demonio se suceden e incendian la morada espiritual en ustedes, pero el rocío del Espíritu Santo apaga esos incendios y mantiene lista el Agua que surge en Vida eterna (cf. Jn 4,14). (…) Vamos, hijos míos, desde ahora soportemos valientemente este pequeño número de días. Esos días nos son dados para luchar, tenemos que ceñirnos con la corona de justicia (cf. 2Tm 4,8).
Les pido que a las aflicciones presentes opongamos un corazón ligero (cf. 2 Cor 4,17). Ellas nada son, y como un sueño o una sombra, pasan pronto. Que ninguna nos haga temblar ni claudicar, sino que con ardor renovado pongamos a la obra los mandamientos del Señor. No se dejen entristecer por un ultraje, desviar por una injuria, perder por un reproche, abatir por una irritación, apesadumbrar por un desprecio. Bajemos los ojos, elevemos nuestra alma, seamos buenos unos con otros, indulgentes, perseverantes, pacientes. (…)
Ustedes, enseñados por Dios, aprendieron todo eso. ¡Hagan lo que agrada a Dios (cf. Jn 8,29) y soporten con coraje los días presentes, hijos míos! (EDD)

Oración

¡Señor, que mi encuentro contigo sea siempre con la llave abierta, con la puerta abierta de par en para para que puedas entrar sin impedimentos en mi corazón, en mi vida, en mi ser! ¡Que la apertura de la puerta de mi vida sea para entrar en la verdad, en el espacio de Dios, para poder encontrarme conmigo mismo y, desde mi verdad, darme a los demás con amor, con generosidad, con entrega, con humildad! ¡Señor, que no me suceda como con los discípulos después de tu resurrección que estaban encerrados en su casa con las puertas atrancadas porque yo quiero escuchar de Ti el «la Paz esté contigo»! ¡No permitas que viva replegado, como ausente, sin dar testimonio, sin alegría, sin nada que transmitir al mundo! ¡Haz que viva con las puertas abiertas para dar a conocer tus signos, tu buena nueva, tu verdad! ¡Envía tu Espíritu sobre mí, Señor, para que no viva con miedos sino con libertad interior para no cerrar nunca las puertas a dios, para vivir mi propia realización desde la óptica de tus enseñanzas! ¡Envía tu Espíritu sobre mí, Señor, para que mi vida no sea un ir tirando, para no llevar una vida empobrecida, sino para vivir con energía interior, con alegría cristiana, con el gozo de sentirme hijo de Dios! ¡Señor, quiero abrirte las puertas para que se abran en mi horizontes de verdad!

(orarconelcorazónabierto)

martes, 27 de junio de 2023

Evangelio del día

Libro de Génesis 13,2.5-18.

Abrám tenía muchas riquezas en ganado, plata y oro.
Lot, que acompañaba a Abrám, también tenía ovejas, vacas y carpas.
Y como los dos tenían demasiadas riquezas, no había espacio suficiente para que pudieran habitar juntos.
Por eso, se produjo un altercado entre los pastores de Abrám y los de Lot. En ese tiempo, los cananeos y los perizitas ocupaban el país.
Abrám dijo a Lot: "No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre tus pastores y los míos, porque somos hermanos.
¿No tienes todo el país por delante? Sepárate de mí: si tú vas hacia la izquierda, yo iré hacia la derecha, y si tú vas hacia la derecha, yo iré hacia la izquierda".
Lot dirigió una mirada a su alrededor, y vio que toda la región baja del Jordán, hasta llegar a Soar, estaba tan bien regada como el Jardín del Señor o como la tierra de Egipto. Esto era antes que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra.
Entonces Lot eligió para sí toda la región baja del Jordán y se dirigió hacia el este. Así se separaron el uno del otro:
Abrám permaneció en Canaán, mientras que Lot se estableció entre las ciudades de la región baja, poniendo su campamento cerca de Sodoma.
Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y pecaban gravemente contra el Señor.
El Señor dijo a Abrám, después que Lot se separó de él: "Levanta los ojos, y desde el lugar donde éstas, mira hacia el norte y el sur, hacia el este y el oeste,
porque toda la tierra que alcances a ver, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
Yo haré que tu descendencia sea numerosa como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar los granos de polvo, también podrá contar tu descendencia.
Ahora recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque yo te lo daré".
Entonces Abrám trasladó su campamento y fue a establecerse junto al encinar de Mamré, que está en Hebrón. Allí erigió un altar al Señor.


Salmo 15(14),2-3ab.3cd-4ab.5.

El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua.

El que no hace mal a su prójimo
ni agravia a su vecino,
.
el que no estima a quien Dios reprueba

y honra a los que temen al Señor.
el que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará.


Evangelio según San Mateo 7,6.12-14.

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí.
Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Discurso en París, 30 de mayo 1980


“Es estrecha la puerta y angosto el camino que lleva a la vida.” (Mt 7,14)

Os quiero animar a seguir por el camino del evangelio, una vía estrecha, es verdad, pero una vía real, segura, recorrida por generaciones de cristianos, enseñada por los santos...Es el camino por donde vuestros hermanos en la Iglesia universal se esfuerzan por avanzar. Este camino no pasa por la resignación, por la renuncia o por el abandono. No conduce a una relativización del sentido moral, más bien desearía que la ley civil ayudara a elevar a la persona humana. No busca enterrarse a si misma, a permanecer desapercibida, sino que requiere la audacia gozosa de los apóstoles. Rechaza la pusilanimidad, mostrándose al mismo tiempo respetuosa frente a los que  no comparten su mismo ideal...
“Reconoce, oh cristiano, tu dignidad!” decía San León Magno. Y yo, su indigno sucesor, os lo digo a vosotros, hermanos y hermanas míos: Reconoced vuestra dignidad. Sed orgullosos de vuestra fe, del don del Espíritu que el Padre os ha otorgado. Vengo a vosotros como un pobre, con la única riqueza de la fe, peregrino del evangelio. Dad a la Iglesia y al mundo el ejemplo de vuestra fidelidad sin desfallecer y de vuestro celo misionero. Mi visita entre vosotros quiere ser... una llamada a un nuevo ímpetu ante las tareas múltiples que se ofrecen a vosotros. (EDD)

Oración

Padre Misericordioso,
que nos has llamado a la vida
y nos das el don de la libertad para amar,
te pedimos por aquellos padres
que haciendo mal uso de esta libertad
destruyen el don de la vida
que Tú les confías en sus hijos. 

Perdona también a todos aquellos
que permiten o colaboran con esta cobardía.

Divino Niño, te pedimos por los bebés
a quienes se les niega nacer,
hazlos gozar de Tu presencia eternamente,
y no permitas que el triste ejemplo de tu querida Colombia,
se difunda a otros países donde la vida es amada
desde sus inicios hasta su fin natural. 

Permíteme adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer
y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño,
para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. 

Santa María de Guadalupe, cuida y protege a todas las madres
que como tú, llevan el don de la vida en su seno.
Protectora de los no nacidos, Reina de las Américas,
ruega por nosotros.
Amén.

(ACI)























miércoles, 26 de octubre de 2022

Evangelio del día


 

Evangelio según San Lucas 13,22-30.

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.
Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'.
Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Juliana de Norwich (1342-después de 1416)
reclusa inglesa
Libro de visiones y revelaciones del amor divino (Révélations de l'amour divin, 39).


Nuestro lugar en el festín del Reino de Dios

Dios, en su gracia especial, visita a quienes tienen gran contrición, compasión y verdadero deseo ardiente de él. Ellos son súbitamente liberados del pecado y el dolor y llevados a la dicha tal cómo los santos. Por la contrición somos purificados, por la compasión preparados, por el verdadero deseo ardiente de Dios somos hechos dignos. Estos son los tres medios, según yo comprendí, por los que todas las almas llegan al cielo, es decir, que han sido pecadores en la tierra y serán salvados. Toda alma pecadora debe ser curada por medio de estos remedios. Aunque ya curada, sus heridas son consideradas por Dios como signos gloriosos. En contrapartida de tristezas y penitencias de aquí, que son como un castigo, en el cielo seremos recompensados por el amor bondadoso de nuestro Señor. (…) Él considera el pecado de los que lo aman como tristeza y sufrimiento, sin atribuirles culpa alguna, ya que lo aman. La recompensa que recibiremos allí no será pequeña, sino grande, honorable, gloriosa. Así toda vergüenza se cambiará en gloria y alegría.
En su bondad, nuestro Señor no quiere que sus servidores desesperen por el hecho de sus lamentables y frecuentes caídas, ya que nuestras caídas no son obstáculo a su amor. Su paz y amor están siempre con nosotros, viviendo y actuando. (…) Quiere que sepamos que él es el fundamento de nuestra vida en el amor y nuestro protector eterno. Nos defiende con potencia contra todo tipo de enemigos, esas fieras furiosas contra nosotros. Tenemos gran necesidad de él porque, por nuestras caídas, frecuentemente damos ocasión a los enemigos. (EDD)

Oración

Espíritu Santo, dulce huésped del alma,

muéstranos el sentido profundo de amar a Duis

y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con fe,

en la esperanza que no defrauda,

en la caridad que no espera recompensa.


Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios,

memoria y profecía de la Iglesia,

dirige la humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret

el Señor de la gloria, el Salvador del mundo,

la culminación de la historia.


¡Ven, Espíritu de amor y de paz!


Espíritu creador, misterioso artífice del Reino,

guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones

para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio

y llevar a las generaciones venideras

la luz de la Palabra que salva.


Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo,

ven y renueva la faz de la tierra.

Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad,

para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento

de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.


¡Ven, Espíritu de amor y de paz!


Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia,

haz que la riqueza de los carismas y ministerios

contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo,

y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados

colaboren juntos en la edificación del único reino de Dios.


Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz,

suscita solidaridad para con los necesitados,

da a los enfermos el aliento necesario,

infunde confianza y esperanza en los que sufren,

acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.


¡Ven, Espíritu de amor y de paz!



Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón,

orienta el camino de la ciencia y de la técnica

al servicio de la vida, de la justicia y de la paz.

Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones,

y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.


Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne

en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha,

haznos dóciles a las muestras de tu amor

y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos

que tú pones en el curso de la historia.


¡Ven, Espíritu de amor y de paz!


A ti, Espíritu de amor,

junto con el Padre omnipotente

y el Hijo unigénito,

alabanza, honor y gloria

por los siglos de los siglos. Amén.














domingo, 21 de agosto de 2022

Evangelio del día

 


Evangelio según San Lucas 13,22-30.

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.
Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'.
Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Cesáreo de Arlés (470-543)
monje y obispo
Sermón 7; CCL 103, 37s


“Jesús iba por las ciudades y pueblos enseñando”

Prestad atención, hermanos muy amados: las santas Escrituras se nos han transmitido, por decirlo de alguna manera, como si fueran cartas venidas de nuestra patria. En efecto, nuestra patria es el paraíso; nuestros padres son los patriarcas, los profetas, los apóstoles y los mártires; nuestros conciudadanos son los ángeles; nuestro rey, Cristo. Cuando Adán pecó, nosotros, por así decir, fuimos echados al exilio de este mundo. Pero, puesto que nuestro rey es fiel y misericordioso mucho más de lo que se puede pensar o decir, se dignó enviarnos, por mediación de los patriarcas y profetas, las santas Escrituras, como si fueran cartas de invitación mediante las que nos invitaba a nuestra eterna y primera patria… Por su inefable bondad nos ha invitado a reinar con él.
En estas condiciones ¿qué idea se hacen de ellos mismos los servidores que… no se dignan leer las cartas que nos invitan a la bienaventuranza del Reino?... “El que ignora será ignorado” (1C 14,38). Ciertamente, el que, por la lectura de los textos sagrados descuida negligentemente buscar a Dios en este mundo, Dios, a su vez, rehusará admitirlo en la bienaventuranza eterna. Con razón debe temer que se le cierren las puertas, que se le deje fuera con las vírgenes necias (Mt 25,10) y que merezca escuchar: “No sé quienes sois; no os conozco, alejaos de mí, todos los que habéis hecho el mal”… El que quiere ser favorablemente escuchado por Dios, debe comenzar por escuchar a Dios. ¿Cómo tendrá cara para querer que Dios le escuche favorablemente, si le hace tan poco caso y descuida leer sus preceptos? (EDD)

Oración

¡Señor, que mi encuentro contigo sea siempre con la llave abierta, con la puerta abierta de par en para para que puedas entrar sin impedimentos en mi corazón, en mi vida, en mi ser! ¡Que la apertura de la puerta de mi vida sea para entrar en la verdad, en el espacio de Dios, para poder encontrarme conmigo mismo y, desde mi verdad, darme a los demás con amor, con generosidad, con entrega, con humildad! ¡Señor, que no me suceda como con los discípulos después de tu resurrección que estaban encerrados en su casa con las puertas atrancadas porque yo quiero escuchar de Ti el «la Paz esté contigo»! ¡No permitas que viva replegado, como ausente, sin dar testimonio, sin alegría, sin nada que transmitir al mundo! ¡Haz que viva con las puertas abiertas para dar a conocer tus signos, tu buena nueva, tu verdad! ¡Envía tu Espíritu sobre mí, Señor, para que no viva con miedos sino con libertad interior para no cerrar nunca las puertas a dios, para vivir mi propia realización desde la óptica de tus enseñanzas! ¡Envía tu Espíritu sobre mí, Señor, para que mi vida no sea un ir tirando, para no llevar una vida empobrecida, sino para vivir con energía interior, con alegría cristiana, con el gozo de sentirme hijo de Dios! ¡Señor, quiero abrirte las puertas para que se abran en mi horizontes de verdad!

(orarconelcorazonabierto)



















miércoles, 27 de octubre de 2021

Evangelio del día

Lucas 13:22-30
Haz lo posible por entrar por la puerta estrecha

Evangelio según San Lucas 13,22-30.

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.
Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'.
Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Comentario


Bulle

San Próspero de Aquitania (¿-c. 460)
teólogo laico
La vocación de todos los gentiles, 9


«Vendrán de Oriente y Occidente, del norte y del sur»

Los que acuden a Dios, apoyándose en él, con el deseo de ser salvados, son realmente salvados: es la inspiración divina la que les hace concebir este deseo de salvación; son iluminados por Él que los llama a que lleguen al conocimiento de la verdad. Son en efecto, los hijos de la promesa, la recompensa de la fe, la descendencia espiritual de Abraham, «una raza elegida, un sacerdocio real" (1P 2,9), previsto desde antiguo y predestinado a la vida eterna... A través de Isaías, el Señor nos dio a conocer su gracia, que hizo de todo hombre una criatura nueva: " He aquí que voy a hacer algo nuevo, ya está brotando,¿ no lo notáis? Abriré un camino en el desierto, corrientes de agua en la estepa..., para dar a beber a mi pueblo elegido, a este pueblo que me he formado, para que proclame mi alabanza». Y en otro lugar dice: Ante mí se doblará toda rodilla, por mi jurará toda lengua» (Is 43,19s; 45,23).
Es imposible que todo esto no llegue, porque la providencia de Dios nunca falla; sus designios no cambian; su voluntad perdura y sus promesas no son erróneas. Por consiguiente, todos los que asuman estas palabras serán salvados. Deposita, en efecto sus leyes en sus conciencias, las inscribe con su dedo en sus corazones (Rm 2,15); acceden al conocimiento de Dios, no por el conducto de la enseñanza humana sino bajo la dirección del maestro supremo: «Así pues, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios que hace crecer» (1Co 3,7)... A todos da la posibilidad de cambiar el corazón, tener un juicio justo y una voluntad recta. En el interior de cada hombre, Dios infunde el temor, para que se instruyan con sus mandamientos... celebren la paciencia de su misericordia, y los milagros que ha realizado: porque Dios los ha elegido, los ha hecho sus hijos, herederos de la nueva alianza (Jr. 31,31). (EDD)

Oración

¡Señor, que mi encuentro contigo sea siempre con la llave abierta, con la puerta abierta de par en para para que puedas entrar sin impedimentos en mi corazón, en mi vida, en mi ser! ¡Que la apertura de la puerta de mi vida sea para entrar en la verdad, en el espacio de Dios, para poder encontrarme conmigo mismo y, desde mi verdad, darme a los demás con amor, con generosidad, con entrega, con humildad! ¡Señor, que no me suceda como con los discípulos después de tu resurrección que estaban encerrados en su casa con las puertas atrancadas porque yo quiero escuchar de Ti el «la Paz esté contigo»! ¡No permitas que viva replegado, como ausente, sin dar testimonio, sin alegría, sin nada que transmitir al mundo! ¡Haz que viva con las puertas abiertas para dar a conocer tus signos, tu buena nueva, tu verdad! ¡Envía tu Espíritu sobre mí, Señor, para que no viva con miedos sino con libertad interior para no cerrar nunca las puertas a dios, para vivir mi propia realización desde la óptica de tus enseñanzas! ¡Envía tu Espíritu sobre mí, Señor, para que mi vida no sea un ir tirando, para no llevar una vida empobrecida, sino para vivir con energía interior, con alegría cristiana, con el gozo de sentirme hijo de Dios! ¡Señor, quiero abrirte las puertas para que se abran en mi horizontes de verdad!

(orarconelcorazonabierto)