Entradas populares

sábado, 6 de noviembre de 2021

Evangelio del día,

 

Lucas 16:9-15
No se puede ser esclavo de Dios y del dinero a la vez

200 billetes de 1 dolar

Jesús dijo a sus discípulos: 'Os digo esto: usad el dinero, por muy manchado que esté, para ganaros amigos, y aseguraos así de que, cuando os falte, os acojan en las tiendas de la eternidad. El hombre en quien se puede confiar en las cosas pequeñas puede ser confiado en las grandes; el hombre que es deshonesto en las cosas pequeñas será deshonesto en las grandes. Si entonces no se puede confiar en el dinero, esa cosa manchada, ¿quién confiará en ti con las riquezas genuinas? Y si no se te puede confiar lo que no es tuyo, ¿quién te dará lo que es tuyo?

Ningún siervo puede ser esclavo de dos amos: o bien odiará al primero y amará al segundo, o bien tratará al primero con respeto y al segundo con desprecio. No se puede ser a la vez esclavo de Dios y del dinero".

Los fariseos, que amaban el dinero, oyeron todo esto y se rieron de él. Él les dijo: "Vosotros sois los mismos que os hacéis pasar por virtuosos a los ojos de la gente, pero Dios conoce vuestros corazones. Porque lo que los hombres tienen en alta estima es repugnante a los ojos de Dios".

Comentario


Bulle

San Ambrosio (c. 340-397)
obispo de Milán y doctor de la Iglesia
Sobre Abraham, I, 5, 32-35


«Gánense amigos con el dinero de la injusticia»

«Abraham estaba sentado a la puerta de la tienda en el momento en que el calor del día era más fuerte» (Gn 18,1). Cuando los demás estaban descansando, él aguardaba la venida de eventuales huéspedes. Con ello mereció que Dios, en la encina de Mambré, llegara hasta él que buscaba  tan ansiosamente ejercer la hospitalidad...
Sí, es cosa buena la hospitalidad, y tiene su particular recompensa: atrae pronto la gratitud de los hombres; recibe también – lo cual es más importante- una paga de parte de Dios. En esta tierra de exilio todos somos huéspedes pasajeros. Por un tiempo nos alojamos bajo un techo; pronto será necesario desalojarlo. ¡Estemos atentos! Si hemos sido duros o negligentes en acoger a los extranjeros, una vez acabado el curso de esta vida, los santos podrán, a su vez, rechazarnos y no acogernos. «Ganaos amigos con el dinero injusto, dice el Señor en el Evangelio, a fin de ser recibidos en las moradas eternas»...
Por otra parte, ¿acaso sabes si es a Dios a quien recibes, cuando piensas que sólo tienes que habértelas con unos hombres? Abraham acoge a unos viajeros; en realidad recibe en su casa a Dios y a sus ángeles. También tú, cuando acoges a un extranjero, acoges a Dios. El Señor Jesús lo afirma en su Evangelio: «Era un extranjero y me acogisteis. Lo que hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35.40).

Oración

Ven Espíritu divino

Manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones espléndido.
Luz que penetras las almas,
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo.
Tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego.
Gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del alma
si tú le faltas por dentro.
Mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo.
Lava las manchas.
Infunde calor de vida en el hielo.
Doma el espíritu indómito.
Guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito.
Salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

¡Amén!


























No hay comentarios:

Publicar un comentario