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sábado, 8 de abril de 2023

Cardenal Ouellet: «Cambiar el celibato tendría consecuencias imprevisibles»

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Aleteia habla sobre el celibato sacerdotal, las incomprensiones que sufren los sacerdotes y los retos a los que se enfrentan los nuevos curas, con quien durante 13 años ha sido el máximo responsable de la Iglesia en el nombramiento de obispos: el cardenal canadiense Marc Ouellet.

«Las sospechas sobre su vida que tienen que soportar los sacerdotes llegan a veces hasta el insulto público». No lo dice cualquiera, sino quien desde 2010 y hasta su renuncia por edad el pasado mes de enero fue el máximo responsable de la Iglesia en el nombramiento de obispos –y uno de los hombres de confianza del Papa Francisco–: el cardenal Ouellet.

Sus numerosas experiencias como misionero en América Latina (donde era fácil encontrarle dando catequesis en mitad de la selva o durmiendo junto al Santísimo en una capillas hecha de ramas de palma) no solo le sirvieron para presidir la Pontificia Comisión para América Latina, sino también para hablar castellano con enorme soltura. La misma, por cierto, que emplea en francés, inglés, italiano, portugués o alemán.

Ahora acaba de visitar la Universidad Eclesiástica de San Dámaso, en Madrid, para difundir, en colaboración con el parisino Centro de Investigación en Antropología y Vocaciones, la que desde hace algunos años está siendo su gran misión personal: reforzar la identidad del sacerdocio en un momento tan complejo como el presente. Y Aleteia ha hablado con él.

– Soledad, exceso de trabajo, desánimo, incomprensión… Ser sacerdote nunca ha sido fácil, pero parece que nuestra sociedad lo pone particularmente difícil. ¿Cuáles son las grandes cruces que tienen que cargar actualmente los sacerdotes?

Creo que hoy las tres grandes cruces de los sacerdotes son tres: la indiferencia religiosa, el fracaso pastoral y las sospechas sobre su vida,que a veces llegan hasta el insulto público. 

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El cardenal Ouellet, durante a entrevista

– Explíquelas con más detalle…

La indiferencia religiosa, porque muchos bautizados viven como si Dios no existiera, y eso hace más difícil encontrar sentido a sus vidas. El fracaso pastoral,porquelas propuestas pastorales suelen recibir respuestas limitadas y decepcionantes después de muchos esfuerzos. Y las sospechas sobre su vida, incluso hasta el insulto público, porque eso conduce a los sacerdotes a la soledad y a tener una relación más tensa con las autoridades, puesto que pueden sentir el dolor de las medidas tomadas por los obispos y las generalizaciones de los medios de comunicación.

«Las propuestas pastorales de los sacerdotes suelen recibir respuestas limitadas y decepcionantes después de muchos esfuerzos»

– ¿Y cree que los sacerdotes se sienten hoy acompañados por los laicos en esas necesidades y heridas concretas?

Aquí hay una pregunta que me parece interesante, y que no está muy presente en la cultura católica actual: ¿tienen los laicos algo que ver con el sacerdocio? Puede parecer que no, porque no se trata de ellos. Pero, en realidad, la razón de ser del sacerdocio de los presbíteros es el servicio al sacerdocio de los bautizados. Y ese sacerdocio de los bautizados implica que participan en la difusión del Espíritu del Evangelio a través del testimonio de su fe, de su esperanza y de su caridad. Según la enseñanza del Concilio Vaticano II, los laicos forman parte de la Iglesia como mediadora de la salvación en Jesucristo y participan en la consagración del mundo. Por eso, esa es una pregunta que deberían hacerse los laicos.

– Cardenal Ouellet, ha hablado de los ataques que en ocasiones sufren los sacerdotes. Una de las causas de esos ataques que padecen hoy muchos sacerdotes inocentes es que se les asocie con hermanos que sí han cometido delitos de abusos. Usted mismo ha sufrido una peculiar acusación pública en este sentido, y no solo ha defendido su inocencia, sino que ha anunciado que demandaría a su acusadora para lavar su honor. Sin entrar en los detalles judiciales, ¿cómo está viviendo, desde la fe, este proceso? 

En este momento no me es posible responder a su pregunta.

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– Cambiemos de tercio, entonces. En los últimos años está llevando a cabo una intensa actividad para hablar del sacerdocio del siglo XXI. ¿Qué debe caracterizar a los sacerdotes de nuestros días?

Es algo que ya definió el Papa en febrero de 2022: el sacerdote debe estar, en primer lugar, cerca de Dios, a través de su oración; cerca de su obispo, en una relación filial; y cerca de sus co-hermanos, en una relación fraterna. Finalmente, debe estar cerca de su pueblo a través de su caridad pastoral. 

«No bastan los conocimientos teóricos: es preciso que los sacerdotes tengamos la experiencia de ser salvados por Dios»

CARDENAL OUELLET

– Y además de estas notas generales, ¿qué añadiría desde su propia experiencia sacerdotal?

Una experiencia personal de Cristo como Salvador me parece necesaria en la vida del sacerdote de hoy. No bastan los conocimientos teóricos: es preciso que tengamos la experiencia de ser salvados por Dios. Por eso, un sacerdote cultiva en la oración su fascinación por la persona de Jesús y se empeña en darlo a conocer, a través de la actividad pastoral y del diálogo con nuestros contemporáneos de todas las procedencias. 

– En «Sacerdotes, amigos del Esposo» (Ediciones Encuentro, 2019) habla de «una visión renovada del celibato». ¿El celibato sacerdotal sigue siendo válido y útil para el presente y el futuro de la Iglesia, o sería mejor acabar con él, tal y como piden, por ejemplo, algunas voces del Sínodo alemán?

El celibato ha sido muy fecundo en la historia y siempre lo será. La fuerza evangelizadora de la Iglesia católica debe mucho al celibato de sacerdotes y religiosos. De hecho, el sentido del celibato como vocación es un testimonio del amor absoluto de Dios. Y también es un testimonio de disponibilidad total para ejercer el ministerio como un servicio desinteresado que se convierte en una verdadera paternidad espiritual. Cristo llamó a sus apóstoles a dejarlo todo para seguirle. Aceptar esta llamada es una confesión de fe en la divinidad de Cristo, porque sólo Dios puede exigir tanto amor y devolverlo. Creo que un cambio en la disciplina eclesiástica sobre el celibato sacerdotal tendría consecuencias imprevisibles.

«Aceptar el celibato es una confesión de fe en la divinidad de Cristo, porque sólo Dios puede exigir tanto amor y devolverlo».

José Antonio Méndez, Aleteia

Vea también      El celibato sacerdotal: fundamentos, alegrías, desafíos...
Las enseñanzas del Papa sobre el tema
desde  Pío XI a Benedicto XVI






























jueves, 10 de marzo de 2022

Uno de los dos cardenales enviados en misión especial por el Papa ya se encuentra en Ucrania

El Cardenal con su Beatitud Sviatoslav Shevchuk,Arzobispo Mayor
 De Los Greco-Católico, Y Mons. Mechyslav Mokshytsky. 


El Papa habló telefónicamente con su legado en Ucrania y con los dos líderes católicos en el país: los arzobispos greco-católico y el de rito latino.


(ZENIT Noticias / Kiev, 09.03.2022).- Uno de los dos cardenales que recibieron la misión especial de ir a Ucrania para representar al Papa, concretamente el cardenal Konrad Krajewski, Limosnero del Papa, ya se encuentra en la capital del país desde este martes 8 de marzo.

Ese mismo día, tanto el legado pontificio como los dos líderes católicos en el país, Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, Arzobispo Mayor de los Greco-Católico, y Mons. Mechyslav Mokshytsky, arzobispo católico de rito latino de Lviv, tuvieron un primer encuentro. De hecho, durante el encuentro los tres hablaron telefónicamente con el Papa Francisco. Durante la llamada el legado pontificio refirió al Papa lo que había visto en Polonia, país por el que pasó el día 7 de marzo. También se informó al Papa cuál sería la agenda de la visita del cardenal Krajewski, una vez que la discutió con los dos jerarcas católicos de Ucrania. Como es sabido, la misión del legado pontificio no tiene fecha de caducidad por lo que podría permanecer una temporada significativa.

A corto plazo, el legado pontificio acudirá este jueves 10 de marzo al servicio social de la Iglesia Greco Católica de Ucrania y posteriormente participará en una oración con el Consejo Panucraniano de Iglesias y Organizaciones Religiosas.

Joachin Meisner Hertz, Zenit

















sábado, 11 de julio de 2020

El cardenal George Pell detalla su vivencia de 13 meses de cárcel: ¿cómo le trataban los presos?

«Muchas veces prediqué antes que Jesús estuvo preso, ahora eso me consolaba»

El cardenal Pell explica su vivencia en 13 meses de cárcel en un artículo
El cardenal Pell explica su vivencia en 13 meses de cárcel en un artículo

El cardenal George Pell, prefecto emérito de asuntos económicos en el Vaticano, pasó 13 meses en prisión en Australia considerado culpable de abusos sexuales a 2 menores, hasta que por unanimidad los 7 jueces del Tribunal Supremo australiano decretaron que no había pruebas para mostrar su culpabilidad.
El caso era asombroso: la condena se basaba sólo en la palabra del denunciante, que aseguraba algo más que extraño; que el cardenal se abalanzó sobre él completamente revestido, después de su primera o segunda misa en una catedral a la que acababa de llegar, en la sacristía y con la puerta abierta, cuando lo común tras una misa es que todo tipo de gente pase por la sacristía a saludar o comentar cosas con el celebrante, y más si es obispo.
Ahora, en un artículo en la influyente revista de pensamiento cristiano First Things, Pell ha detallado cómo vivió su paso por prisión.
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La celda y los otros presos
"Me impresionó la profesionalidad de los guardianes, la fe de los prisioneros y la existencia de un sentido moral incluso en los sitios más oscuros", escribe Pell.
Condenado en diciembre de 2018, pasó 10 meses en una prisión de Melbourne y 3 en la prisión de Barwon (en esta, dice con humor, el uniforme permitía "el color rojo brillante de un cardenal").
La celda, explica, tenía 8 metros de largo y dos de ancho, con un colchón "no muy grueso" y dos mantas, estanterías bajas, una tetera, televisión, una ducha con "buena agua caliente" y una lámpara sobre la cama "eficiente para leer". Se ayudaba de un bastón porque le habían operado ambas rodillas, y le permitían tener unas sillas especiales por esa situación.
No llegó a ver a los otros 11 presos de su pabellón, aunque los oía. Algunos, afectados por la droga (sobre todo cristal), se ponían a patear puertas y paredes durante horas. A veces los guardias venían con gas o perros a controlar algún alborotador.
Opiniones divididas: un preso le escupió
"Yo estaba aislado por mi protección, como otros condenados por abusos sexuales a niños, especialmente clérigos, que son vulnerables a ataques físicos y violencia en prisión. Se me amenazó de esta manera sólo una vez", detalla. A través de un tabique con un espacio abierto, un preso le escupió y empezó a insultar, llamándole "araña negra" y otras cosas. El cardenal dijo a los guardianes que no saldría a ese espacio mientras estuviera este preso, pero un día después le dijeron que lo habían trasladado porque había hecho "algo peor" a otro preso.
De las 16.30 de la tarde a las 7.15 de la mañana, cuando todos permanecían confinados, a veces los presos debatían desde su celda a favor o en contra de la inocencia del cardenal, con intensidad. Algunos lo insultaban con grosería. "La opinión sobre mi inocencia estaba divida entre los presos, igual que en la mayor parte de la sociedad australiana, aunque la prensa, con algunas excepciones espléndidas, me era agriamente hostil".
"Alguien que me escribió y había pasado décadas en prisión me decía que era la primera vez que oía que un sacerdote encarcelado tuviera algo de apoyo entre los presos. Y sólo recibí amabilidad y amistad de mis tres compañeros presos en la Unidad 3 de Barwon. La mayoría de guardianes en ambas prisiones reconocían que yo era inocente".
La moralidad y la religiosidad entre los presos
La ferocidad de los presos contra los violadores de niños hace reflexionar a Pell sobre los impulsos morales del hombre. Lo considera "un interesante ejemplo de la ley natural que emerge a través de la oscuridad. Todos nosotros estamos tentados de despreciar a los que definimos como peores que nosotros. Incluso los asesinos comparten el desdén hacia los que violan a jóvenes. Aunque sea irónico, este desdén no es del todo malo, ya que expresa la creencia en la existencia del bien y del mal, que a veces aflora en las cárceles por vías sorprendentes".
En todo este tiempo, y estando aislado, Pell sólo pudo ir a misa en 5 ocasiones, y lamentó que no pudo hacerlo en Navidad ni Pascua. Le llevaban la comunión cada semana y rezaba cada día con su breviario (aunque era de la temporada equivocada).
Muchas mañanas, pero no todas, escuchaba la oración matinal salmodiada de los presos musulmanes. "El lenguaje en prisión era grosero y repetitivo, pero casi no se oían blasfemias y maldiciones. Consulté eso con un preso que me dijo que era un signo de creencia en Dios, no de su ausencia. Sospecho que los prisioneros musulmanes, por su parte, no toleraban las blasfemias", detalla.
Mucho correo y charlas con guardianes
Muchos presos escribían al cardenal, algunos con regularidad. A menudo eran presos que habían recibido sus visitas en cárceles. Uno, por ejemplo, se declaraba hundido en la oscuridad y perdido. ¿Podía recomendarle un libro? Pell le recomendó el Evangelio de Lucas y la Primera Carta de San Juan.
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Un preso que le escribió le dijo que había un consenso entre los criminales de carrera de que el cardenal era inocente y lo habían "enmarronado", añadiendo que era curioso que los criminales pudieran reconocer la verdad y los jueces no.
Pell, como clérigo, había hablado antes en muchas ocasiones con presos, y no le sorprendía mucho todo esto. En cambio, sí le sorprendió que casi todos los guardianes en ambas prisiones, excepto un par de ellos, estaban convencidos de su inocencia. Podía hablar con ellos, lo que era una forma de socializar. La hermana Mary O'Shannasy, religiosa responsable de la capellanía penitenciaria en Melbourne, hablaba bien de los funcionarios de la Unidad 8, y Pell lo corrobora.
La apelación y la liberación
Pell explica que cuando perdió su apelación en el Tribunal Supremo de Victoria, se desanimó y pensó en dejar de apelar: "si los jueces iban simplemente a cerrar filas entre ellos, no tenía yo que cooperar en una farsa cara", pensaba. Pero el jefe de la prisión de Melbourne le insistió en que perseverara y apelara al Tribunal Supremo australiano. Pell lo agradece, porque allí los 7 jueces por unanimidad le dieron la razón.
Finalmente, la televisión anunció la sentencia que le liberaba, con "un joven reportero sorprendido en Canal 7, y más perplejo por la unanimidad de los 7 jueces. Los otros 3 presos en mi unidad me felicitaron y pronto fui liberado a un mundo confinado por el coronavirus". Un par de helicópteros de prensa le siguieron un par de días por cientos de kilómetros mientras él acudía a Sydney.
La fuerza de la fe
"La vida en prisión me quitó cualquier excusa de estar demasiado ocupado para rezar y mi horario de oración regular me apoyó", explica. "Mi fe católica me sostuvo, especialmente entender que mi sufrimiento no tenía por qué ser inútil sino que podía unirse a los de Cristo Nuestro Señor", escribe, quizá pensando en muchos lectores de First Things que son cristianos no católicos y no conocen este enfoque de ofrecimiento del dolor.
"Nunca me sentí abandonado, sabiendo que el Señor estaba conmigo, aunque no entendía que hacía Él durante la mayor parte de estos 13 meses. Por muchos años yo había enseñado acerca del sufrimiento y dolor del Hijo de Dios en sus pruebas en esta tierra, y ahora eso mismo me consolaba. Así, oré por amigos y enemigos, por los que me apoyaban, por mi familia, por las víctimas de abusos sexuales y por mis compañeros presos y guardianes", concluye.
P.J.G./ReL

Vea también No levantarás falso testimonio ni mentirás




domingo, 30 de junio de 2019

Cardenal alemán hace serias objeciones a documento de trabajo del Sínodo de la Amazonía


Cardenal Walter Brandmüller /


El Cardenal alemán Walter Brandmüller expresó una serie de objeciones al Instrumentum Laboris o documento de trabajo del Sínodo Especial de Obispos de la Región Panamazónica que se celebrará en el Vaticano del 6 al 27 de octubre.

El 27 de junio de 2019 el vaticanista italiano Sandro Magister publicó la traducción en varios idiomas –entre ellos el español– del artículo del Cardenal de 90 años titulado “Una crítica al Instrumentum Laboris del Sínodo para la Amazonia”.

El documento de trabajo del sínodo, publicado el 17 de junio, recomienda entre otras cosas, estudiar la posibilidad de ordenar sacerdotes a ancianos casados ??en áreas remotas.

En su escrito, el Cardenal Brandmüller señaló que el documento es “herético”, representa una “apostasía” y, por tanto, “debe ser rechazado con la máxima firmeza”.

“Hay que afirmar con determinación que el ‘Instrumentum Laboris’ contradice la enseñanza vinculante de la Iglesia en puntos decisivos y que, por consiguiente, debe ser considerado herético. En la medida en que incluso la Divina Revelación es puesta en duda, o malinterpretada, se debe también hablar de apostasía”, indicó.

Postura sobre la región elegida como tema del sínodo
El Cardenal indicó que le llama la atención el hecho de que, a diferencia de las asambleas anteriores, “esta vez el sínodo de los obispos trate exclusivamente de una región de la tierra cuya población es la mitad de la población de Ciudad de México”. Eso, según él, “levanta sospechas sobre las verdaderas intenciones, que se quieren poner en marcha de manera subrepticia”.


Según el Purpurado, tres cuartas partes del Instrumentum Laboris tienen afirmaciones que solo “marginalmente” se relacionan con “el Evangelio y la Iglesia”, y por ello cuestiona “qué tiene que ver con el mandato y la misión de la Iglesia” temas como “ecología”, “economía”, “política”.

“Y sobre todo, ¿qué experiencia profesional autoriza a un sínodo eclesial de los obispos a hacer declaraciones en estos ámbitos? Si de verdad el sínodo de los obispos va a dar este paso, estaría sobrepasando los límites y sería una presunción clerical, que las autoridades estatales deberían, con motivo, rechazar”, criticó.

Religiones naturales y la inculturación
Además, el Cardenal Brandmüller aborda el tema de las religiones naturales y de la inculturación (evangelización de la cultura). El Purpurado critica la “valoración muy positiva que se hace de las religiones naturales, incluyendo las prácticas de sanación indígenas y similares; sí, incluso las prácticas y formas de culto mítico-religiosas”.

“Se habla incluso del diálogo con los espíritus en el contexto de una llamada a la armonía con la naturaleza”, agregó.

De ese modo, indica que la propia “noción de inculturación es, aquí, literalmente pervertida, puesto que significa lo contrario de lo que la Comisión Teológica Internacional presentó en 1988, y de lo que había enseñado anteriormente el decreto ‘Ad gentes’ del Concilio Vaticano II sobre la actividad misionera de la Iglesia”.

Abolición del celibato y la introducción del sacerdocio femenino
Otro tema abordado por el Purpurado es una crítica a la abolición del sacerdocio y la introducción del sacerdocio femenino.
“Es imposible esconder que este ‘sínodo’ quiere implementar sobre todo los dos proyectos más deseados y que hasta ahora no han sido nunca puestos en marcha, a saber: la abolición del celibato y la introducción del sacerdocio femenino, empezando por las diaconisas”, alertó el Cardenal Brandmüller
Luego citó algunos fragmentos del Instrumentum Laboris. Cuestionó textos como el numeral 129: “Tener en cuenta el papel central que hoy desempeñan las mujeres en la Iglesia amazónica”, y el numeral 43 sobre “abrir nuevos espacios para recrear ministerios adecuados a este momento histórico. Es el momento de escuchar la voz de la Amazonía”.
Sin embargo, el Cardenal recordó que el Papa San Juan Pablo II ya había declarado, con la mayor autoridad magisterial, “que no está en poder de la Iglesia administrar el sacramento del orden a las mujeres”.
“La petición, que se opone de manera directa a este hecho, demuestra que la palabra ‘Iglesia’ es utilizada exclusivamente como término sociológico por los autores del ‘Instrumentum Laboris’, negando implícitamente el carácter sacramental-jerárquico de la Iglesia”, acotó.

Sobre la negación del carácter sacramental-jerárquico de la Iglesia
Para el Purpurado, el párrafo 127 del documento contiene un ataque directo a la constitución jerárquico-sacramental de la Iglesia cuando se pregunta si no sería oportuno “reconsiderar la idea de que el ejercicio de la jurisdicción (potestad de gobierno) ha de estar vinculado en todos los ámbitos (sacramental, judicial, administrativo) y de manera permanente al sacramento del orden”.
“Desde una visión tan equivocada deriva, en el n. 129, la llamada a la creación de nuevos ministerios que correspondan a las necesidades de los pueblos amazónicos”, dijo.
Además, indicó que en el ámbito de la liturgia, del culto, es donde “la ideología de una inculturación falsamente comprendida encuentra su expresión de una manera especialmente llamativa”, pues, según indicó, “el Instrumentum Laboris no se echa atrás a la hora de pedir que ‘el pueblo pobre y sencillo’ pueda expresar "su (!) fe a través de imágenes, símbolos, tradiciones, ritos y demás sacramentales (!!)”.
“Esto, ciertamente, no corresponde a los preceptos de la Constitución ‘Sacrosanctum Concilium’, como tampoco a los del Decreto ‘Ad gentes’ sobre la actividad misionera de la Iglesia, y demuestra una comprensión meramente horizontal de la liturgia”, lamentó el Purpurado.
Por último, el Cardenal Brandmüller declaró que en el Instrumentum Laboris presenciamos “una nueva forma del Modernismo clásico de principios del siglo XX”, ligado a una falsa comprensión del desarrollo del dogma, que “está en clara oposición a la comprensión católica genuina”.
“El Instrumentum Laboris para el Sínodo de la Amazonia constituye un ataque a los fundamentos de la fe de una manera impensable hasta ahora, por lo que debe ser rechazado con la máxima firmeza”, concluyó.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Un cardenal español cuenta cómo entró en un club para rescatar a una prostituta

"Entré vestido de sotana, pedí una cerveza y dije que no me iba hasta que me dieran a la chica y su pasaporte"


Un cardenal español cuenta cómo entró en un club para rescatar a una prostituta


La agencia de televisión Rome Reports ha publicado este jueves una videoentrevista con el cardenal Carlos Osoro en la que el prelado cuenta cómo rescató hace años a una mujer que estaba siendo obligada a prostituirse.

“A la salida de un hospital una chica con acento latinoamericano me vio vestido con la sotana de obispo y me dice: ‘Padrecito atiéndame por favor’. Me cuenta que estaba trabajando en un club y que le tenían retenido el pasaporte”, explica monseñor Osoro durante la entrevista.
“Dime el lugar. Yo aparezco por allí cuando termine de trabajar por la tarde y voy a buscarte. Ya te saco yo”, fue la contestación del obispo.
Unas horas más tarde el prelado fue al prostíbulo. “Iba vestido” con la sotana de obispo. ·Así entré. Al inicio sentí un silencio absoluto y muy grande en el lugar, que no era precisamente un lugar de oración y pregunte por la chica”, recuerda.

La joven estaba trabajando en ese momento. Entonces “pedí una cerveza y esperé a que bajase en un silencio que se cortaba”. Un tiempo después “bajó la chica y pedí que me diesen su pasaporte”, recuerda en la entrevista con Rome Reports. Osoro aseguró “que no haría ninguna denuncia” pero insistió en “que me dieran el pasaporte. Y al cabo de un tiempo me lo tiraron”.

Actualmente, el recién nombrado cardenal sigue escribiéndose con esta señora, que “lleva una vida muy sana y una vida de familia extraordinaria”.

Por José Calderero @jcalderero. Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega



domingo, 9 de octubre de 2016

Los Misioneros del Sagrado Corazón estamos de fiesta

Los Misioneros del Sagrado Corazón felicitamos a nuestro hermano MSC, Mons. John Ribat, M.S.C., arzobispo de Port Moresby (Papua Nueva Guinea), por su nombramiento como cardenal de la Iglesia católica. Rezamos a Nuestra Señora del Sagrado Corazón que interceda ante Dios para que le conceda todos los dones necesarios para llevar adelante en santidad esta responsabilidad en la Iglesia universal




Mons. John Ribat, M.S.C., arzobispo de Port Moresby (Papua Nueva Guinea


Nacido el 9 de Febrero 1957 en Volavolo, votos temporales en la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón 2 de Febrero 1979, votos perpetuos 23 de Setiembre 1984, ordenado sacerdote 1 de Diciembre 1985.  Ha sido presidente de la Conferencia Episcopal de Nueva Guinea e Islas de Salomón (2001-2014), y es presidente de la Federación de Conferencias Episcopales de Oceanía (2014), ha sido Obispo titular de Macriana menor (2000-2002) y Obispo auxiliar de Bereina (Nueva Guinea, 2000-2002),  Obispo de Bereina 2002-2007), Coadjutor del Arzobispo de Port Moresby, Nueva Guinea   (2007-2008) y es ahora  Arzobispo de la diócesis (2008).

Mons. John Ribat, M.S.C., arzobispo de Port Moresby (Papua Nueva Guinea) nombrado cardenal