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lunes, 2 de marzo de 2026

¿Qué piensan los católicos de Rusia tras 4 años de guerra? Habla el vicario general de Moscú

El padre Kirill Gorbunov explica cómo viven los rusos, y los católicos rusos, una guerra que se alarga en Ucrania... 

Unción de los enfermos en Moscú, en la jornada interparroquial del enfermo, en 2026

Unción de los enfermos en Moscú, en la jornada interparroquial del enfermo, en 2026

Los católicos en Rusia son muy pocos, una minoría frágil y diminuta en un país enorme (unos 800.000, el 0,5% de los 143 millones de habitantes). Muchos son descendientes de polacos, alemanes, lituanos y ucranianos. Hace tres décadas, con la caída del comunismo, se levantaron las limitaciones al culto, aunque la mayoría de templos confiscados por los soviéticos no se les han devuelto.

Los católicos rusos, como todos los otros rusos, sufren limitaciones serias a la libertad de expresión y reunión, y sufren también la presión incesante de la propaganda del régimen de Putin. En Rusia, por ejemplo, no se permite usar la palabra "guerra" para hablar de 4 años de muertes, bombas, tanques y misiles en Ucrania. Se permite hablar de "conflicto", "conflicto armado" o "situación ucraniana".

Es difícil encontrar un portavoz católico ruso que hable con libertad de la guerra de Ucrania, pero Jean-Charles Putzolu, en Vatican News, lo hace con el sacerdote Kirill Gorbunov, vicario general de la diócesis de la Madre de Dios en Moscú. Es hábil y veterano como portavoz de la Conferencia Episcopal de Rusia (que, como suelen recordar, cabe en un monovolumen; el país tiene cuatro diócesis). El arzobispo católico de Moscú es el italiano Paolo Pezzi.

El periodista menciona el inicio del quinto año de "conflicto a gran escala" y pregunta por el sentimiento del pueblo ruso.

Kirill Gorbunov ante todo quiere recordar que los católicos en Rusia no sólo son pocos, sino que son vistos "con cierta sospecha, como una Iglesia de extranjeros, como una Iglesia que no pertenece realmente a la cultura rusa". Es una forma de decir que debe hablar con cuidado.

Después declara que "la gente en Rusia, incluidos los católicos, tienen la misma actitud que nosotros ante el conflicto. Debe terminar. Todas las innumerables vidas perdidas durante este conflicto hablan por sí solas. La violencia habla por sí sola, y el deseo es que esto llegue a su fin. Esta conclusión debe ser una paz justa y duradera; esa es la esperanza y la expectativa de los católicos rusos".

¿Cuánto saben los rusos tras 4 años de muertes?

El periodista plantea que la cifra de muertos tras cuatro años habrá influido en la percepción del "conflicto" que tienen los rusos.

La pregunta tiene sentido: Ucrania anunció esta semana que Rusia ha perdido 1.266.000 tropas en estos cuatro años de guerra, de las que un tercio habrían muerto. Rusia no da sus propias cifras de bajas. Pero la URSS en Afganistán perdió 50.000 hombres entre muertos y heridos, EEUU en Corea tuvo unas 140.000 bajas, y unas 200.000 en Vietnam, China en Corea perdió quizá 500.000. Las pérdidas rusas son, con mucho, las mayores sufridas por una gran potencia desde la Segunda Guerra Mundial. Además, la guerra ha matado a 15.000 civiles ucranianos (entre ellos casi 800 niños) y 41.000 civiles han sido heridos, según Naciones Unidas. ¿Tienen idea de esta magnitud los rusos de a pie?

"Puedo hablar por las personas con las que me encuentro y que me hablan como sacerdote. Por un lado, existe la posición de la negación. Muchas personas, lamentablemente, prefieren simplemente reprimir esta realidad, no prestar atención a lo que ocurre y decir: ‘Bueno, no podemos influir en esto. No podemos hacer nada al respecto. Mejor fingimos que no pasa nada. No prestemos atención’. Y después surge la expectativa de que todo vuelva a ser como antes, que las cosas sean normales de nuevo. Pero eso es imposible", responde el portavoz católico.

Cuando el Papa Francisco ya en 2014 habló de una "Tercera Guerra Mundial librada por partes", dice Gorbunov, "creo que eran palabras proféticas: él veía venir algo terrible". Y añade: "Como sacerdote, tengo que decirle a la gente: 'no pueden ustedes simplemente fingir que no pasa nada'".

Los que dudan de la bondad de Dios

Por el contrario, hay otras personas para las que "el conflicto ocupa toda su mente. No pueden ver otra cosa más que esta horrible realidad. Pierden la esperanza, caen en la desesperación y se preguntan si Dios —ya comenzaron a preguntárselo durante la pandemia— es realmente bueno, si permite que sucedan estas cosas. Y ahora lo cuestionan aún más: ¿es realmente cierto lo que la Iglesia enseña sobre Dios como misericordioso, bueno y bondadoso, si pasan estas cosas? Entonces, por supuesto, debemos mirar la historia de la salvación. Debemos atender a lo que dice la Escritura. Y la Escritura siempre dice que cuando suceden estas cosas es porque la copa de la injusticia está desbordando y algo debe cambiar. Nuestras vidas deben cambiar. No solo las vidas de los políticos, de los partidos o de los países, sino la vida de cada persona".

Comenta también el caso de "muchas familias ruso-ucranianas, hay muchas especialmente entre los católicos, y estas familias ahora están divididas o incluso destrozadas. Esto es una fuente de gran sufrimiento para las personas, que de algún modo tienen que aprender a sobrellevarlo".

Sobre la información que tienen los rusos de a pie, Kirill Gorbunov no habla de restricciones y control de los medios específica en Rusia, sino más "en general".

"Diría que la narrativa en Rusia es muy parecida a la de todos los demás países directa o indirectamente involucrados en este conflicto. La narrativa dice que la verdad está de nuestro lado: nosotros tenemos la razón y los otros están equivocados. Y, como puedo seguir las noticias en distintos idiomas —inglés, alemán e italiano—, veo que más o menos la narrativa es la misma en todos lados: que el otro, el enemigo, es el culpable. No se trata solo de que haya hecho algo mal; se le considera generalmente como una persona mala, de una cultura mala, con una naturaleza humana distorsionada, incapaz de vivir en paz o de ser razonable. Hay una duda profunda sobre la posibilidad de convivir en paz con el otro lado. Diría que esta narrativa se presenta en todos los bandos actualmente", considera.

El testimonio de las mujeres ucranianas con el Papa

"Lo importante del mensaje de la Iglesia es que justamente esta es la actitud que debemos superar. Me conmovió profundamente, por ejemplo, cuando escuché sobre la reunión de mujeres ucranianas con el Papa León, y ellas dijeron: "No podemos culpar a los rusos por este conflicto, porque nosotros mismos no sabemos cómo nos comportaríamos, cuál sería nuestra actitud si viviéramos en la misma situación, en el mismo clima informativo, en el mismo entorno de información. Si escucháramos las mismas noticias, las mismas ideas, no podríamos culparlos por el punto de vista que tienen", añade... señalando de una forma sutil la importancia del "clima informativo".

El Papa León XIV con madres ucranianas en 2025, llegadas con apoyo de los franciscanos para la canonización de Carlo Acutis

El Papa León XIV con madres ucranianas en 2025, llegadas con apoyo de los franciscanos para la canonización de Carlo AcutisVATICAN MEDIA

"Este es el punto de partida: entender que las personas, lamentablemente, están limitadas por lo que ven y por lo que saben, y desde ahí debemos avanzar para ver cómo podemos movernos hacia la paz, empezando por conocernos más profundamente", apunta.

Evitar las divisiones en comunidades frágiles

"Vivo en Moscú, en la parroquia más grande de la Iglesia rusa, la parroquia catedral, así que tal vez no sea tan visible; pero en una parroquia católica rusa normal, que suelen ser muy pequeñas, estas divisiones [sobre la guerra] pueden ser desastrosas para la comunidad. Por eso es fundamental aceptar al otro, poder rezar juntos pese a las diferencias de visión o de opinión, y comprender que Dios es más grande que lo que nos divide. Su amor es mayor, su plan de salvación es mayor, y esto vale para todos nosotros. No somos distintos. Él no nos mira con ojos diferentes ni con actitudes distintas. Quiere salvarnos a todos. Todo esto es muy, muy importante: no basta con aceptarlo como idea, hay que tomarlo en serio y mirar a los demás con los ojos de Dios", insiste.

Pablo J. Ginés, ReL

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sábado, 4 de junio de 2022

La voluntaria y madre ucraniana que reza con el Papa el rosario por la paz: orar acogiendo


Oksana con su esposo e hijos - desde la parroquia ucraniana de Roma
ha colaborado con la acogida de refugiados y el envío de ayuda

 

En la última tarde de mayo, el Papa Francisco rezó el Rosario por la paz en el mundo junto a la imagen de María, Reina de la Paz, en la iglesia de Santa María la Mayor. La imagen la encargó Benedicto XV durante la Primera Guerra Mundial.

El Papa hará mención a la guerra de Ucrania, que está en su día número 97. La Fiscalía ucraniana calcula a 31 de mayo que esta guerra ha matado a 243 niños y ha herido a 446, algunos de los cuales se recuperan en el hospital infantil del Papa, el Gemelli. A 26 de mayo, tras 3 meses de combates, un informe de Naciones Unidas (OHCHR) calculaba (a la baja, con regiones enteras sin investigar) que la guerra había causado la muerte de 4.000 civiles y herido a otros 4.700 civiles. Nadie da cifras fiables de soldados muertos, pero parece casi seguro que han superado los 25.000 entre los de ambos bandos.

Con el Papa, rezará el rosario Oksana Boyko, una madre de familia de 40 años, de Ucrania occidental, que colabora como voluntaria con la parroquia ucraniana católica de Roma, la de Santa Sofía.

Oksana ha contado su situación a Antonella Palermo, de VaticanNews, aprovechando un rato en que dos de sus 4 hijos (el mayor tiene 10 años; el menor, dos) están en unas actividades para niños organizadas en la parroquia ucraniana por la Comunidad de San Egidio. Sus hijos también acudirán al rezo con el Papa.

Oksana, natural de Brody (a cien km de Leópolis) llegó a Roma en 2008 para estudiar en la Universidad Pontificia Angelicum. Ya era licenciada en Economía y había trabajado en una entidad pública.

Empezó la guerra. Su hermana escapó de Kiev inmediatamente con sus 4 hijos. Pero sus padres se quedaron en casa.

"Cuando Don Marco, el párroco de Santa Sofía, me pidió que participara con el Papa", cuenta, "al principio tuve un poco de miedo, pensé en los dos niños más pequeños, un poco díscolos e inquietos... Pero entiendo la importancia de este evento. La guerra debería desaparecer de la tierra y nunca puede considerarse justa. Espero que esta oración podrá ayudarnos a salir de esta guerra atroz, para que el mismo concepto de guerra desaparezca", exclama.

Una familia con fe mariana

Oksana explica a sus hijos que la Virgen María es "una mujer que dijo sí a la propuesta de Dios y se convirtió en madre de todos nosotros. Nací en una familia creyente y desde mi infancia, el mes de mayo era el mes mariano por excelencia. Todavía recuerdo las canciones que cantábamos con mi abuela, que era muy devota. Solíamos ir al santuario de Zarvanytsia y conozco muchos otros", explica. Zarvanytsia es un popular santuario greco-católico en Ucrania, uno de los que se conectará online con el Papa para el rezo del final de mayo por la paz.

"Un gran sueño para mí sería visitar Lourdes. Cuando asistía al Angelicum, todas las mañanas, a las 12, iba a misa en la basílica de Santa María la Mayor. Estar con María es algo muy natural para mí", explica Oksana.

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María Reina de la Paz, la imagen de la Primera Guerra Mundial en Santa María la Mayor ante la que el Papa reza por la paz la tarde el 31 de mayo de 2022.

Primero, clasificar ayudas; luego, escuchar

En la parroquia ucraniana de Roma, todos hacen lo que pueden por acoger refugiados y enviar ayuda. "Durante noventa días he estado aquí clasificando las ayudas. Luego empezaron a llegar los primeros refugiados. Lamento usar esta palabra 'refugiados', no puedo creerlo", reconoce Oksana. A menudo son madres jóvenes con hijos, dejando a los padres en la guerra. Cuando la familia es numerosa, el Estado permite al padre ir al extranjero con la madre y los hijos.

Oksana aprendió que además de ofrecerles comida e información podía ofrecerles su disponibilidad para escuchar y tranquilizar. "Les decía: 'llámenos, incluso a altas horas de la noche, si nos necesita'. Santa Sofía se convirtió en un trozo de tierra ucraniana en suelo romano, también un trozo de mundo".

"Al principio pasaba por la parroquia para encontrar la mirada de Jesús y María en los iconos y pedirles que me ayudaran a no equivocarme", confiesa Oksana. "Muchos quieren ayudar, pero incluso con esta intención pueden cometer errores". Explica que esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando se da información errónea y se crean expectativas equivocadas.

Muchos refugiados, en una semana, se convertían en voluntarios

Ella afirma que se necesita ternura con los que han dejado todo bajo las bombas. "Algunos querían contar toda su historia, pero no teníamos tiempo para escuchar. Así que nos organizamos con nuestra psicóloga ucraniana, que siempre está llena de citas". En marzo, había 500 voluntarios que venían cada día a ayudar, "siempre diferentes, de todos los colores de piel". La gente venía aquí y preguntaba: ¿qué puedo hacer? Y nosotros ni siquiera lográbamos manejar esta situación. Hoy quiero dar las gracias a todos. Nuestros hijos solían venir aquí después de la escuela. Los refugiados tenían miedo, desconfiaban. Lo que más me sorprendió fue que los refugiados, una semana después de su llegada, ya se convertían en voluntarios. Sembrar el bien que al cabo de las semanas se convertía en otro bien. Un multiplicador. "Lo que vi", observa Oksana, "es que en cada persona hay una voluntad natural de hacer el bien".

La parroquia ucraniana tiene dos sacerdotes e infinitas tareas que hacer con los refugiados. La familia de Oksana, que rezaba el Rosario varias veces por semana al principio de la guerra, ha visto como la actividad incesante absorbía bastantes de estos momentos. Ahora la oración se encarna en la acogida y la escucha.

"Cuando estaba embarazada de cada uno de mis hijos, compré un rosario que rezaba durante el embarazo. Ahora saben que cada uno tiene su propio rosario", cuenta.

Y recuerda que, a pesar de la guerra y del riesgo de ser bombardeados, los ucranianos siguen acudiendo a los santuarios, mostrando la fuerza de su fe. 

Una oración especial por la paz

En ese encuentro de oración, el Papa se acompañará de representantes de la comunidad cristiana de Roma:

- jóvenes scouts,
- familias de la comunidad ucraniana de Roma (la de Oksana)
- representantes de la Juventud Ardiente Mariana,
- miembros del cuerpo de Gendarmería Vaticana y de la Guardia Suiza Pontificia
- feligreses de parroquias romanas dedicadas a la Virgen María Reina de la Paz
- algunos miembros de la Curia Romana.
- capellanes militares

Se han comprometido a participar en esta oración santuarios marianos internacionales y santuarios de países en guerra o en grave inestabilidad, que conectarán online para rezar todos juntos.

Estos son los santuarios marianos que adherirán a la oración:

- Santuario de la Madre de Dios (Zarvanytsia) en Ucrania
- Catedral de Sayidat al-Najat (Nuestra Señora de la Salvación) en Irak
- Catedral Nuestra Señora de la Paz en Siria
- Catedral de María Reina de Arabia en Baréin
- Santuario de Nuestra Señora de la Paz y del Buen Viaje
- Santuario Internacional de Jesús Salvador y Madre María
- Santuario de Jasna Góra
- Santuario Internacional de los Mártires de Corea
- Santa Casa de Loreto
- Santísima Virgen del Santo Rosario
- Santuario Internacional Nuestra Señora de Knock
- Santísima Virgen del Rosario
- Nuestra Señora Reina de la Paz
- Nuestra Señora de Guadalupe
- Nuestra Señora de Lourdes.

P.J.G. ReL


Oración del Papa por la paz




























lunes, 11 de abril de 2022

Caritas Polonia, con los refugiados: 40.000 bocadillos diarios y en Pascua un desayuno en hoteles


Hoteleros y responsables de Cáritas Polonia anuncian un desayuno especial de Pascua ortodoxa en hoteles para los refugiados ucranianos

 

Cáritas Polonia se ha volcado con los refugiados ucranianos, que son unos 2 millones y medio en Polonia. En el primer mes de guerra, Cáritas Polonia recaudó 10 millones de euros para estos refugiados, bien para atender en Polonia o para ayudar a desplazados en Ucrania. Además, en ese plazo Cáritas Polonia envió a Ucrania unos 500 camiones llenos de alimentos, medicamentos e incluso generadores eléctricos.

Mucho trabajo se realiza en la frontera, acogiendo recién llegados. "Hacemos 40 mil sándwiches al día. También comidas calientes para los refugiados que acaban de cruzar la frontera", explicaba el 7 de abril el padre Marcin Izycki, director de Cáritas Polonia.

Detalla que muchos refugiados van a grandes ciudades polacas, pero otros muchos intentan quedarse cerca de la frontera si encuentran acogida y alojamiento.

Un desayuno especial para Pascua ortodoxa

La Pascua ortodoxa cae este año en 24 de abril. Nadie sabe cuál será el curso de la guerra para entonces, pero parece seguro que seguirá habiendo millones de desplazados y de refugiados lejos de su hogar y de sus familias.

Como una actividad especial, los hoteleros del Holding de Hoteles Polacos y Cáritas se están organizando para ofrecer un desayuno en hoteles a 7.000 refugiados ucranianos, seleccionados por Cáritas, una actividad que se acaba de anunciar.

Gheorghe Marian Cristescu, presidente de los hoteleros polacos, explica el significado. "Para muchas personas de Ucrania, la próxima Pascua será la primera fiesta importante de este tipo que se celebre lejos de casa y, a menudo, también sin los familiares más cercanos. Sabemos que será un momento muy difícil para nuestros vecinos. Con Caritas, queremos ayudarles a vivir su primera Pascua ortodoxa en Polonia. Invitamos a otros representantes de nuestra industria, hoteleros y restauradores, a compartir juntos este tiempo festivo. Demostremos nuestra solidaridad y abramos nuestros corazones a nuestros invitados".

Así, hoteles de toda Polonia, de ciudades pequeñas y grandes, en 20 diócesis distintas, acogerán estos desayunos.

El padre Zbigniew Zembrzuski, director de Caritas Varsovia, destaca que será una Pascua difícil para "las hermanas y hermanos de Ucrania", que "necesitan esperanza como nunca antes, y el Resucitado trae la paz, vence la muerte y cura el dolor". "Carecen de una patria libre, un hogar pacífico, y muchos de sus familiares tuvieron que quedarse en Ucrania y luchar. Invitamos a todos a la mesa de Pascua". Y añade: "El Señor dice: ¡Ánimo, he vencido a la muerte, os doy una Vida nueva, la Resurrección!"

Responsables y voluntarios de Cáritas Polonia, con algunos promotores de la campaña para niños ucranianos

Responsables y voluntarios de Cáritas Polonia, con algunos promotores de la campaña para niños ucranianos Dzien Dobra, especialmente centrada en huérfanos y niños con discapacidades desplazados a Polonia.

Curar las heridas del pasado

Hace 80 años, polacos y ucranianos se mataban mutuamente. En 1937, el Gobierno polaco, en una oleada de nacionalismo radical, desarrolló una intensa campaña de "polaquización" en la región de Volhynia, que tenía buena parte de población ucraniana, confiscando iglesias ortodoxas y desdeñando la lengua y etnia ucraniana en cargos públicos.

Después llegó la guerra mundial. En 1943, tropas ucranianas lanzaron una sangrienta campaña de limpieza étnica y exterminio físico de polacos, incluyendo matar mujeres, niños y religiosos, que causó 10.000 asesinatos sólo en julio, y hasta 80.000 víctimas polacas en esos años, hasta acabada la Guerra Mundial. Los guerrilleros polacos, a veces armados por partisanos soviéticos, respondieron matando a otros 10.000 ucranianos. En ambos bandos, y en el marco de la guerra mundial, se practicaron matanzas a sangre fría y de civiles en pueblos de Volhynia y Galitzia.

De alguna manera, los polacos y ucranianos de hoy contemplan con cierto asombro gozoso los lazos de generosidad y agradecimiento que se desarrollan ahora entre ambos pueblos.

El arzobispo de los católicos latinos de Leópolis, Mieczysław Mokrzycki, quiso recordar este cambio al recibir un convoy de ayuda llegado de Polonia a principios de abril.

"Pido a los polacos que abran sus corazones a los refugiados, independientemente de los acontecimientos históricos. El Santo Padre Juan Pablo II siempre dijo que estas dos naciones enfrentadas deben reconciliarse y perdonar, sin olvidar la gran tragedia que cayó sobre la nación polaca. El Papa también nos dijo que no perdamos la esperanza, porque con Cristo siempre venceremos", proclamaba.

Los católicos latinos en la región de Leópolis son unos 140.000, la mayoría muy ligados étnica o culturalmente a Polonia, mientras que la mayoría de la población en esa región son católicos de rito griego (hasta un 60%).

El arzobispo recuerda que buena parte de la ayuda que llega a Leópolis se reenvía a Járkov, Zaporozhye, Kiev y otras regiones, a través de las Cáritas locales ucranianas.

P.J.G., ReL

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