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jueves, 15 de julio de 2021

La ciencia nunca ha demostrado que la ayuda para dejar la homosexualidad dañe, más bien lo contrario

 


Muchos países occidentales están intentando multar y perseguir a los terapeutas o médicos que traten de ayudar a una persona a reducir o eliminar sus sentimientos de atracción por su mismo sexo. En España, lo castigan varias normas autonómicas recientes, como la ley madrileña de multas LGTB que aprobó el PP con Cristina Cifuentes: castiga con hasta 45.000 euros la "promoción [...] de terapias [...] con la finalidad de modificar la orientación sexual".

Pero, ¿hay en 2021 evidencia científica de que esas terapias dañen a las personas? O, por el contrario, ¿hay evidencia científica de que ayuden de verdad a las personas?

Hay que entender que existen terapias muy diversas y usuarios también muy diversos, como en cualquier otro campo ligado a las emociones, la psique, el sentimiento, la sexualidad y la motivación.

Pero hay al menos 50 años de experiencia con diversos tipos de terapias para trabajar los sentimientos de atracción homosexual, y hay suficiente evidencia científica para sacar algunas conclusiones generales. 

1. Es falso que haya un "consenso científico" contra las terapias o intervenciones para el cambio de sentimientos homosexuales 

Cuando se les pregunta qué consenso científico hay contra las terapias, quién lo estableció y con qué experimentos o estudios, siempre se remite a único documento de 2009 (hace ya diez años): el famoso "Report of the American Psychological Association Task Force on Appropriate Therapeutic Responses to Sexual Orientation" (en breve, la Task Force de la APA). Ese es, parece, el único "consenso" del que hablan. 

Este documento ha tenido críticos firmes, especialmente de las asociaciones que trabajan con estas "terapias" y los psiquiatras especializados en ellas, como es esta recopilación de críticas de la asociación NARTH. Se trata de un debate científico donde se mezclan dos campos -sociología y psicología/psiquiatría- que no son ciencias exactas y usan distintos lenguajes.

La llamada "Task Force" (o "el consenso") no era un gran equipo plural de especialistas: eran 7 activistas de ideología LGTB militante reconocida, de distintas asociaciones, de los que uno era heterosexual, otro bisexual, una lesbiana y cuatro homosexuales. Esa era la "pluralidad". A los psicólogos, médicos y terapeutas que realizaban terapias desde hace 30 años y estudios sobre ellas, simplemente, no se les permitió participar. Y, evidentemente, dejaron fuera estudios que no les interesaban (como el de Jones&Yarhouse de 2007) o los glosaban por encima minusvalorándolos (como el importante estudio de Spitzer de 2003).

Aún así, el informe de la Task Force de 2009 no dice que se haya demostrado que las terapias sean dañinas, ni dice que deban prohibirse, aunque se ha usado en varios parlamentos de EEUU para eso. Lo que dice, en realidad, es que "no hay estudios científicamente rigurosos de recientes esfuerzos por cambiar la orientación sexual que nos permitan hacer una declaración definitiva sobre si los recientes esfuerzos por cambiar la orientación sexual son seguros o dañinos, ni para quién".

Es decir, el "consenso", lo que dice, es que no está demostrado que las terapias sean dañinas (como se ve en este pantallazo del documento de la APA).

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Hay que tener en cuenta, insistimos, qué 7 personas hicieron este "consenso" en 2009. El doctor Nicolosi (fallecido en 2017) los describió así: 

-Presidenta del equipo: Judith M. Glassgold, Psy.D., lesbiana, expresidenta de la División Gay y Lesbiana de la APA.

-Jack Drescher, M.D.: psiquiatra y activista gay; trabajaba en el Journal of Gay and Lesbian Psychotherapy; reconocido opositor a las terapias

-A. Lee Beckstead, Ph. D.: psicólogo homosexual que declara ser mormón (una religión completamente contraria a la práctica homosexual); continuamente hace campaña en entornos mormones para que esta comunidad acepte la "identidad homosexual"

-Beverly Greene, Ph.D., ABPP: es una lesbiana psicóloga, fundadora de la división Gay y Lesbian de la APA; trabaja en una revista de temas gays psicológicos: "Psychological Perspectives on Lesbian, Gay, and Bisexual Issues".

-Robin Lin Miller, Ph.D.: es bisexual y psicóloga comunitaria, profesora en la Michigan State University. From 1990-1995 trabajó en temas de crisis de salud gay en Nueva York, y escribe en revistas gay

-Roger L. Worthington, Ph.D: no es homosexual pero le han dado premios LGTB (como el "2001 Catalyst Award") por hablar a favor del ideario LGTB. Es autor de un libro para asesores profesionales en educación secundaria para sean "LGBT-Affirmative".

- Clinton Anderson, Ph.D: homosexual y psicólogo, funcionario de la oficina de la APA para "Gay, Lesbian and Bisexual Concerns".

Por el contrario, hubo especialistas con mucha experiencia en trabajar para reducir las atracciones homoeróticas y homosexuales que pidieron aportar sus estudios y punto de vista, y la asociación se lo impidió. 

Así, pidieron participar el anterior (ya difunto) presidente de la asociación NARTH, A. Dean Byrd, Ph.D., M.P.H., M.B.A., autor de muchos estudios peer-reviewed sobre reorientación sexual. También George Rekers, Ph.D., autor del Manual de Problemas Sexuales del Niño y el Adolescente. También Stanton Jones, Ph.D., profesor de psicología en el Wheaton College de Illinois, co-author de "Homosexuality: The Use Of Scientific Research In The Church's Moral Debate". Joseph Nicolosi, Ph.D., fundador de NARTH, que llevaba 25 años practicando las terapias que (supuestamente) se iban a analizar. Y Mark A. Yarhouse, Ph.D., profesor de psicología en la Regent University de Virginia, autor de dos de los estudios modernos más detallados sobre terapias relacionadas con el cambio de orientación sexual.

Cuando Nicolosi preguntó a Clinton Anderson, de los "7 elegidos", por qué estos especialistas en el tema que se trataba fueron rechazados, se limitó a responder: "no fueron rechazados, simplemente no fueron aceptados".

Abrazo de amistad y fraternidad

El Catecismo católico dice que las personas con sentimientos homosexuales "deben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza", "se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta", estas personas "están llamadas a la castidad" y "mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana" - foto de Adrianna Geo

2. Según bastantes estudios, las terapias logran "cambio completo" en un 30%

En 2004, la Asociación Médica Católica de EEUU lanzó su informe "Homosexualidad y esperanza", con reflexiones sobre posibles opciones de acompañamiento. "Trabajos de revisión de resultados del tratamiento del homoerotismo muestran que ha tenido tanto éxito como el tratamiento de problemas psicológicos similares: alrededor del 30% se siente liberado de los síntomas y otro 30% se encuentra mejor". Para ello citaban estudios de los años 60 a los 90: Bieber 1962, Clippinger 1974, Fine 1987, Kaye 1967, MacIntosh 1994, Marmor 1965, Nicolosi 1998; Rogers 1976, Satinover 1996, Throckmorton y West.

¿Muy antiguos? Pues bien, uno de los críticos del Task Force de 2009, el investigador Neil Whitehead de Nueva Zelanda, recopiló en 2009 datos más modernos. De los casos 318 que describe Nicolosi que realizaron estas terapias, un 36% declaraban llegar a alcanzar una atracción exclusiva por el mismo sexo. El estudio de Shidlo & Schroeder de 2002 (con 202 personas) sólo encontraba 8 personas (un 4%) que declararan un cambio completo. Pero un 4% no es cero. El estudio de Spitzer de 2003, que le sorprendió a él mismo porque antes no lo creyó, a partir de 183 personas, detectaba 52% que cambiaban completamente su orientación. 

Sumando los tres estudios, a partir de 703 casos estudiados, las terapias lograban un cambio completo en un 31%. Coincidía con los hallazgos de estudios anteriores.

Tabla de Whitehead en 2009 a partir de 3 estudios sobre cambios de orientación sexual

Tabla de Whitehead en 2009 a partir de 3 estudios sobre cambios de orientación sexual

Lea aquí 53 páginas de crítica (en inglés) al informe Task Force APA de 2009

3. En psicología, las terapias y estudios tienen sus límites: no hay que pedir "pruebas extra" ni imposibles

¿Puede una terapia que ayuda a una persona dañar a otra? Sí, los humanos somos muy distintos. Lo mismo sucede en las terapias con anoréxicos, alcohólicos, depresivos o simplemente personas que quieren tener más fuerza de voluntad.

Solo con más práctica y estudios se va afinando en mejores apoyos. Ante la escasez de datos, la ciencia debe investigar -siempre con las normas éticas clásicas -consentimiento, riesgo mínimo y proporcional, gradualidad, etc... Lo correcto es recoger más datos, hacer más preguntas, atender a más personas y examinar más historiales. Prohibir la investigación no es forma de hacer avanzar la ciencia.

La investigación en psicología es especialmente compleja: estudia procesos largos y complejos, que dependen de la declaración del sujeto, y que pueden verse afectados por infinidad de factores. Muchas personas con atracción por el mismo sexo presentan otros síntomas: ansiedad, depresión, tendencias suicidas, etc... ¿Qué relación tiene con su atracción sexual? Es un buen tema para estudiar, pero no hay respuestas automáticas.

Decir, como algunos activistas gays, que lo que le causó "depresión" fue el "entorno hostil", no se ha demostrado nunca científicamente. No es lo mismo la "hostilidad real" que la "hostilidad percibida" y estudios en Países Bajos y Nueva Zelanda (Sandfort, de Graaf, Bijl, & Schnabel, 2001; Fergusson, Horwood, & Beautrais, 1999), donde hay poca hostilidad hacia los gays, no muestran diferencias con EEUU en lo que respecta a la salud mental de las personas con sentimientos homosexuales. 

La evidencia y los estándares que se les exigen a las terapias sobre atracción por el mismo sexo no deben ser distintos a los estándares que se le exigen a otros retos de la psicología.

De hecho, incluso la muy antiterapias Task Force reconocía que al menos algunas personas cambiaban su orientación sexual con ellas. Y lo ético es ofrecer terapias aunque su efectividad sea sólo para un porcentaje bajo de personas.

4. Hay quien cambia incluso sin terapia... luego el cambio es posible

Neil Whitehead recuerda, citando un estudio de 2005 (Kinnish, Strassberg, & Turner, 2005) que hay al menos un 3% de población heterosexual que declara que en algún momento creyeron ser homosexuales o bisexuales, y que hay gente que declara haber cambiado de tendencia sin terapia. El famoso cineasta Pedro Almodóvar, gay y activista, declaraba en El Mundo que a los 17 o 18 años "me lié con una chica alemana muy jovencita. Entonces era heterosexual".

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Si el cambio espontáneo puede tener lugar, ¿no será que el cambio terapéuticamente asistido puede tener una mejor posibilidad?", escribe Neil Whitehead.

5. Regla básica: escuchemos al paciente o usuario... y muchos declaran mejorar

En ética médica se dice: "ante todo, escuchar al paciente". Hay que tener en cuenta que una terapia -de cualquier tipo, contra el tabaco o para adquirir buenos hábitos- no siempre logra un "cambio total". Puede lograr distintos grados de cambios parciales, que el usuario puede disfrutar ya como mejoras sustanciales.

El mismo Spitzer, que era toda una autoridad (fue quien quitó la homosexualidad del manual de diagnóstico en 1973), en su informe publicado en 2003 en Archives of Sexual Behavior , la revista de la International Academy of Sex Research, (vol. 32, No. 5, octubre 2003, pp. 403-417), declaraba: "Muchos pacientes, cuando se les da un consentimiento informado acerca de la posibilidad de que queden decepcionados si la terapia no tiene éxito [sin un cambio total] pueden tomar la opción racional de trabajar para desarrollar su potencial heterosexual y minimizar sus atracciones homosexuales no queridas. [...] La habilidad de hacer tal opción debería considerarse fundamental en la autonomía y autodeterminación del cliente".

Optar por explorar esa opción forma parte de la libertad de la persona: la de buscar potenciar una atracción y minimizar otra. Y, doce años después del Task Force de 2009, ¿cuántos estudios hay firmes que muestren que esta opción sea más dañina que las alternativas? No los conocemos.

En cambio, cientos de personas aseguran que diversas formas de acompañamiento les ayudan, y valoran la mejoría que experimentan. En Alcalá de Henares se expresan en esa dirección cien personas (lo que cuentan los interesados). También en ReL han contado su testimonio muchas personas, hombres y mujeres, que se sienten ayudados y sienten que ganan en libertad, autoconocimiento y dominio de sí con estas terapias (muchos en esta sección). 

Un joven que necesita terapia - foto de Iluha Zavaley en Unsplash

6. Libertad para los investigadores, terapeutas y usuarios

Es curioso que mientras los fanáticos de la "autonomía" dicen que cualquier persona puede -por su autonomía- pedir que le maten con eutanasia o que le mutilen el cuerpo para "cambiar de sexo", y muchos ya hablan del derecho a quitarnos brazos y piernas y sustituirlos por poderosas prótesis mecánicas, esas mismas personas piden prohibir a adultos o familias explorar con terapias su potencial heterosexual.

Darius Lee, un experto en derecho internacional, recordaba en Public Discourse que "si bien la preocupación por las conductas violentas, coercitivas, fraudulentas y manipuladoras es legítima, éstas ya están prohibidas en las leyes vigentes en todas las democracias. En cambio, al imponer la "afirmación" [el reafirmarse en que no es posible cambiar los sentimiento homoeróticos] como el único enfoque aceptable en la orientación sexual y la identidad de género, prohibir las terapias de conversión va más allá de la simple prohibición de conductas dañinas, y consagran y refuerzan un nuevo -y profundamente perjudicial- dogma moral sobre el sexo y el género".

Es la imposición del poder político, con multas y coacción y sin la ciencia de su lado, sobre la libertad de las personas para buscar, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica "acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana". O a la judía, o a la musulmana, o a otra opción exigente libremente escogida.

Darius Lee lleva el tema al debate sobre el transgenerismo y señala que incluso la Coalition of Activist Lesbians (Australia) [Coalición de Lesbianas Activistas] observó la contradicción que implica "el que se hayan prohibido los tratamientos médicos agresivos para las terapias de conversión mientras se permiten, al mismo tiempo, la cirugía radical y la utilización de hormonas peligrosas en niños en el caso de la identidad de género".

Añade que "en la investigación los orígenes y el desarrollo de la identidad de género no se entienden muy bien. Los datos suelen mostrar un grado significativo de fluidez en la orientación sexual y la identidad de género entre niños y adolescentes".

"Los gobiernos se entrometen de manera injustificable en cuestiones totalmente privadas relacionadas con el sexo y el género al prohibir las terapias de conversión y establecer leyes que 'afirman' la orientación sexual y la identidad de género, que no concuerdan con los puntos de vista clásicos que enfatizan el valor de la biología en relación a la naturaleza humana y socavan, por tanto, los aspectos de la autonomía personal y de grupo. Al hacerlo, no solo violan la privacidad de esas personas que, individualmente, buscan ayuda en estas cuestiones íntimas, sino también la libertad de expresión y religión de los terapeutas, los líderes religiosos y los consejeros que proporcionan dicha ayuda. Y cuando este tema atañe a los niños, estas prohibiciones limitan los derechos parentales", insiste Lee, como experto en derecho internacional.

7. Las terapias hoy son hablar y acompañar... y con ellas encontramos personas que se declaran ex-gays

Habrá grupos, terapias y terapeutas que funcionen mejor y otras que funcionen peor, pero no tiene sentido meterlas todas en el mismo saco. 

El médico generalista Peter May, inglés y cristiano anglicano, que ha prestado atención a este tema, explicaba en MercatorNet que las terapias agresivas, de electrochoques u obligadas, "fueron abandonadas hace más de cincuenta años".

"En Occidente, solo están disponibles, para quienes pidan ayuda, terapias basadas en la conversación. Entre ellas, el asesoramiento profesional, la atención pastoral, la oración y el apoyo de la familia y de los amigos. Los grupos de presión LGBT pretenden ahora prohibirlas todas", protesta.

Recuerda que la revista Science el 30 de agosto de 2019 publicó la mayor investigación (con casi medio millón de personas) buscando una base genética a la homosexualidad, repitiéndose la misma conclusión que en tantos estudios anteriores: no existe lo que popularmente se conoce como "gen gay", es decir, un conjunto de factores genéticos claramente identificables que permitan predecir la atracción por el mismo sexo.

8. Las terapias no son sólo para curar o para enfermedades: las hay para duelo, hábitos, vida matrimonial...

Peter May está harto de oír a los que dicen "no necesito terapia porque no estoy enfermo" y responde que las terapias no son sólo para los enfermos.

"El duelo, los trastornos de estrés post-traumático y las dificultades matrimoniales no son 'enfermedades' que puedan ser 'curadas'. Son, sin embargo, situaciones estresantes para cuyo alivio suele ser eficaz el asesoramiento", aclara.

Y añade que "rara vez el asesoramiento 'cura' a nadie, y el terapeuta puede ser tan importante como la terapia para conseguir un buen resultado".

Una terapia o un coaching puede aportar un mejor conocimiento de uno mismo que, incluso sin cambio de orientación sexual, puede ayudar a vivir una vida más equilibrada, generosa y virtuosa.

¿Consigue el asesoramiento cambiar la orientación sexual de una persona? "Sí", responde May, "aunque no siempre, ni siquiera frecuentemente". Pero lo cierto es que "cada vez hay más personas en todo el mundo que se identifican felizmente como ex gay. Si hay que respetar la identidad de las personas LGBT, también debería respetarse la identidad de los ex gays".

Por eso, no solo considera "éticas" estas terapias "basadas en la conversación", sino "antiético" prohibirlas, porque se negarían "derechos humanos fundamentales: la libertad de expresión, la libertad de conciencia, la libertad religiosa y la libertad de elección de tratamiento. Y se condenaría a unas personas a vivir un estilo de vida que desean abandonar".

De fondo, está el derecho de la persona a la búsqueda de la virtud y de la verdad. Y, como dijo Jesucristo: "la verdad os hará libres". La verdad de todos somos vulnerables, y todos necesitamos ayudas.

Hace 2 años la Comunidad de Madrid (gobernada por el PP) se volcó en multar a la coach Elena Lorenzo que acompaña a personas con sentimientos homoeróticos no deseados; ella defiende el derecho de estas personas a ser acompañadas. En redes sociales, una muchedumbre que odia la existencia de ex-gays o de personas que no quieran esos sentimientos la acosó con grosería y amenazas

 ReL

Vea también      Sanar la homosexualidad
















































miércoles, 14 de octubre de 2020

Los que tienen problemas de atracción al mismo sexo: ¡Ánimo se pueden curar!




 El mundo lésbico, según numerosas estadísticas, alberga algunas diferencias con el de los homosexuales. Hay estudios que sugieren que en las parejas de lesbianas hay más violencia interna, tanto física como psicológica. También es bien sabido que es frecuente entre las adolescentes albergar sentimientos románticos hacia otras chicas que desaparecen al crecer, algo más infrecuente entre los hombres. Y las estadísticas dejan bien establecido que en casi todos los países hay 3 homosexuales por cada lesbiana. 

Pero las mujeres que desarrollan atracción por el mismo sexo, como los hombres, pueden vivir que esta atracción no les hace felices, y que la vida en los ambientes LGTB no les deja madurar en la felicidad y serenidad que desean.

Recopilamos a continuación 10 testimonios de mujeres que dejaron el estilo y las prácticas lésbicas y encontraron equilibrio y paz en la castidad o bien en el matrimonio con hombres buenos. 

1. Mary Garman, amante de la escritora Vita Sackville-West... pero luego casta y devota
Mary Garman, una de las hermanas Garman famosas en la literatura diletante inglesa de los años 30, no era un ejemplo de equilibrio en su juventud. Ella había tenido experiencias lésbicas antes de casarse con el poeta, bastante alocado, Roy Campbell. 

Es indudable que ella amaba apasionadamente a Roy: escandalizaban a los campesinos de la costa de Gales con su actividad sexual en playas y campos. Aún así, después de casados ella tuvo una intensa relación lésbica con la escritora Vita Sackville-West, que la usaba para dar celos a su amante, la también famosa escritora lesbiana Virginia Woolf. Incluso dos años después, viviendo en Provenza con Roy y sus hijas, ella se acostó con su cuñada mientras él lo hacía con otra mujer. 


   Mary Garman y Roy Campbell ya siendo católicos conversos y convencidos en Toledo, en 1935 o 1936

A Mary le gustaban las mujeres... pero le gustaba más Roy. Cuando se bautizaron como católicos dos años después en Altea, Alicante, en 1935, y se re-casaron por la Iglesia, aceptaron la exclusividad de su lazo y ya siempre se mantuvieron fieles a la relación matrimonial y enamorados. Roy fue un católico entusiasta y comprometido y Mary fue de misa y rosario diarios, primero en España, después de vuelta en Inglaterra. "Quien mucho ha pecado necesita mucha oración", decía a sus hijas. El matrimonio fue feliz y fiel hasta su muerte.

Puede saberse más de Roy Campbell, su fe y su familia en "España salvó mi alma", de Josep Pearce (LibrosLibres, puede pedirse en OcioHispano.com).




2. Robin Beck: lesbiana 35 años, 12 parejas, «imposible tener una relación gay sana», dice

Robin Beck buscó el amor de mujer en mujer durante 35 años y tuvo 12 parejas. Contó su testimonio en su libro de 2012 "I just came for ashes" (Vine sólo para las cenizas). Su padre y su madre eran alcohólicos. Él agredía a su madre, la pegaba y le hacía "cosas degradantes". La pequeña Robin estaba aterrorizada ante su padre. Su madre solo fue tierna con ella una vez, cuando tenía sólo 3 años, que inesperadamente, la cogió en brazos para acunarla. Fue la única ocasión en toda su infancia en que Robin se sintió "segura y feliz". Toda su vida temió a los hombres y anheló abrazos amorosos de madre como aquel. 

Durante años acudía a iglesias protestantes liberales, que veían bien que tuviese relaciones lesbianas. En cada relación, “las cosas siempre empezaban genial y yo estaba segura de que esa vez había encontrado finalmente a la pareja perfecta. Pero en menos de un año acababa sintiéndome fatal, preguntándome qué diablos estaba haciendo y me iba”, escribe en su libro. Robin le contó a LifeSiteNews que ahora ella cree que la “mayoría de las lesbianas que tienen relaciones adictivas con otras mujeres han tenido una falta de relación con la madre”.

Un Miércoles de Ceniza acudió a una iglesia católica para recibir las cenizas (incluso los no bautizados y los muy pecadores pueden acudir a este hermoso ritual). Sintió que Dios conmovía su corazón, empezó a ir a misa. En 2010 se hizo católica. A los 54 años decidió entregar su sexualidad a Dios y vivir en castidad. "Abandoné la vida gay y ni siquiera por un segundo he pensado en volver a ella", escribe. 

ReL da más detalles aquí y ella tiene una web: RobinTeresa.com




3. Charlene Cothran: de dirigir una revista lésbica a pastora pro-familia

Sucedió en un día del Orgullo Gay, en una mesa redonda de editores de revistas y publicaciones homosexuales. Allí estaba Charlene Cothran, militante lesbiana, fundadora de la revista "Venus" dirigida a homosexuales negros y a lesbianas. 

Ella los asombró a todos cuando dijo: "La dirección de la revista Venus va a cambiar 180 grados. Tenemos otra misión. Hasta ahora les hemos dicho que lo tomen con valentía y que se sientan orgullosos de ser gays, que salgan del armario, que se lo digan a sus padres… Pero ahora vamos a tomar otra dirección. Vamos a informar a la comunidad gay que no es esto lo que Dios quiere de ellos”. Se hizo un silencio total en el auditorio. Se podía escuchar la caída de un alfiler: “Traté de no mirar a mis amigos y continué: ‘Esto no es lo que Dios quiere, y la revista Venus va a informar a la gente sobre cómo pueden salir de su homosexualidad. Pero como no podemos salir solos, es necesario que nos sometamos a una relación con Dios, y esto es lo que Él ha hecho conmigo”.

Charlene había sido activista lesbiana militante muchos años, pero en cierto momento, con la enfermedad de su madre, se puso a pensar en la muerte y en una idea: ¿era posible mirar a una mujer sin sexualizarla, sin desearla? Ver más allá, ver la persona... 

"Tú crees que Dios no te puede aceptar porque has tenido una vida pública de lesbiana. Sin embargo, con todo, has de saber que Dios te acepta”, le había dicho una pastora evangélica. Y sintió que Dios le decía: “Tienes que elegir hoy a quien vas a servir. Si me escoges, te haré muy feliz. Voy a emplear todos tus dones para mi gloria. Pero si me dices que ‘no’, voy a permitirte que hagas lo que quieras, pero será un camino de condenación”. 

Por supuesto, toda su vida cambió y la revista Venus se quedó sin publicidad gay y se hundió. Pero Charlene es hoy una cristiana feliz y pastora ayudante en una iglesia evangélica afroamericana y trabaja especialmente con familias, animándolas a superar sus dificultades. 

Su historia detallada está aquí en ReL.



4. "Anna", lesbiana y agresiva... hasta que encontró un hombre bueno
Anna (no da su nombre real) es una italiana que ha contado su testimonio en la revista Tempi.it y durante unos años mantuvo la web de testimonios "Exhomo Vox" (aquí su canal de YouTube con testimonios) 

Antes de octubre de 2013 Anna, de 25 años, era feminista, anti-clerical y lesbiana. Llevaba 6 años comprometida en una relación sexual con otra mujer. Entonces conoció un chico, Marco, que le invitó a un café y todo cambió. 

El padre de Anna dejó el hogar cuando ella era niña. "Yo no perdonaba a mi padre. Odiaba a los hombres y no podía confiar en ellos". Por esto Anna, dice, buscó cobijo y afecto en las mujeres "de las que me sentía atraída". Por otra parte, puesto que su padre se había ido, dañando a su madre, ella intentó ser "el hombre" de la casa. "Yo quería juguetes, ropa, cortes de pelo masculinos. Jugaba al fútbol, pasaba todo el tiempo con niños y crecí con abandono y extravío”. "Yo era agresiva, llena de resentimiento; prefiero no describir todo lo que hice en el pasado y la violencia que contenía". Se enfrascó en relaciones lésbicas. 

Pero cuando conoció a Marco conoció un hombre bueno, en el que se podía confiar. Más aún: “ya no podía ver en mi novia lo que siempre había buscado". Aquel café lo cambió todo. Marco y Anna se besaron. "Fue la primera vez que podía confiar en un hombre. No más miedos y celos”. 

Anna, con Marco, creció en la fe católica y aprendió a perdonar. Perdonar a su padre la transformó. "Prefiero decir la verdad, que en un principio duele pero después libera”, asegura. 

Más detalles aquí en ReL.




5. Lisa Moeller: despertó en un Orgullo Gay... y las mujeres ya no le atraían
Cuando tenía 10 años, un vecino abusó sexualmente varias veces de Lisa Moeller. Traumatizada, entendió que ser niña era peligroso. Se cortó el pelo, se puso ropa masculinizante y en la adolescencia intentó ser fuerte, líder, bebía mucho alcohol, tomó drogas, cayó en el sexo sin freno. En su vida gay tuvo 8 parejas y se consideraba lesbiana militante. "Todas mis novias tenían que ser increíblemente femeninas en su ropa, sus gestos y su identidad. Por eso nunca me cité con lesbianas, sino con mujeres bisexuales o curiosas, que se sentían más cómodas con mi imagen masculinizante". Ella las controlaba, les impedía conocer hombres, etc...

Pero pasaban los años, se sentía sola y no veía amor verdadero. Intentó suicidarse con un bote de pastillas pero la llevaron a un hospital. Deprimida, lloraba cada noche. En otoño de 2009 empezó a rezar a Dios pidiéndole ayuda... pero no que cambiase sus hábitos ni apetencias.  

En verano de 2010, acudió a una ciudad para una marcha del Orgullo Gay y recogía firmas para el lobby gay. "Fue de noche, en mi hotel", recuerda: "Me acosté siendo completamente homosexual. Mis gestos, mis vestidos, mi lenguaje corporal, etc. eran todos muy masculinos. Odiaba a los hombres, asqueada con todos por los abusos que había sufrido de aquel vecino siendo niña. Cuando me desperté, había una presencia en la habitación que no puedo describir con palabras. Era una paz que no había experimentado nunca antes".


Y en ese momento sus sentimientos homosexuales desaparecieron y las mujeres dejaron de atraerle. Un día se sorprendió a sí misma mirando con interés a un hombre que estaba corriendo por el parque. Ella dice que fue Dios quien la transformó tan radicalmente. 

Contó su testimonio en LifeSiteNews y en su cuenta de Facebook 

Puede leerse en español con más detalle aquí en ReL




6. Doreena Paz: comprendió que los niños necesitan un papá y una mamá
Se llama Doreena Paz y contó su testimonio a ReligionEnLibertad en 2012, cuando tenía 34 años. 

"Al llegar a los 11 años descubrí que me gustaban las mujeres. El psicólogo, siguiendo la línea de todos los métodos psicológicos actuales, me dijo que lo que yo tenía era una variedad sexual", recuerda. Con 15 años la dejaban ir a "antros gays-lésbicos", donde nadie le preguntaba su edad. Allí una mujer de 30 años, es decir, el doble, la introdujo en la plena vida sexual lésbica, tomándola como su pareja. Era alcohólica y celosísima, dañina, la golpeaba a veces pero Doreena pensó que eso era lo normal.  

Dos años después, herida, la dejó. "Me prometí ser cínica con las mujeres y que mi vida sería sólo sexo. Muy pronto me descarrilé en gran desenfreno, saltando de mujer en mujer. Entre el alcohol y las drogas. Además me gustaba el ambiente gay-lésbico”. De esos ambientes dice: "te llenaban el corazón de una revolución con los colores del arcoiris; música electrónica y festivales rave".

A 20 se "casó" con una mujer de 30 que aportaba una niña pequeña de su vida anterior. Doreena en esta relación se sentía como una criada. Y reflexionaba sobre la niña, la maternidad... la niña, dice, echaba de menos a su papá, al que no conocía. "Su cuerpito se convulsionaba de pena, sollozaba como para partir mil corazones, llamando a su padre. Y se durmió así en mis brazos. Entonces, una frase se apoderó de mi cabeza, como si un elefante enorme entrara a una habitación, aplastándome contra las paredes: esto está mal. Los niños necesitan un papá y una mamá. Y esto es así, le guste a quien le guste. La homosexualidad está mal".

Cuando dejó esta familia y volvió a los ámbitos homosexuales ya no le satisfacían de ninguna manera. Y empezó a conocer más a Dios, la Biblia y los sacramentos. Sufrió más heridas y daños, pero en cierto momento ya cortó todo contacto con el mundo gay y empezó una terapia para sanar sus heridas interiores.

"Estoy mucho más calmada y sosegada. Ya no me siento vacía. Me siento en paz con Dios. Estoy de novia con alguien que me quiere mucho y, si Dios quiere, pensamos casarnos. Sé que perdí muchos años de mi vida, pero aún no es tarde…" 

Una entrevista en la que Doreena da más datos aquí en ReL.




7. Rosaria Champagne, académica feminista y lesbiana... y Jesucristo 
Rosaria Champagne Butterfield era lesbiana militante, profesora feminista de “Estudios de las Mujeres” en la universidad de Syracusa (EEUU) y en 1997 acababa de publicar su libro “The Politics of Survivorship”, sobre “el incesto en el contexto de las teorías feminista y queer y el psicoanálisis”. Se declaraba seguidora de Freud, Hegel, Marx y Darwin. A los 36 años Rosaria se encontraba bien y con compañera estable. Acudían a las marchas del Orgullo Gay. 

Conoció a un pastor cristiano y a su esposa. Abrieron su casa, y se hicieron sus amigos. “Ellos entraron en mi mundo, conocieron a mis amigos, intercambiamos libros. Hablamos abiertamente sobre política y sexualidad. No actuaban como si esas conversaciones les contaminasen”.

Rosaria decidió conocer la Biblia, pensando en su investigación académica. Y como era una mujer de letras la leyó y la releyó, “como un glotón que devora. La leí muchas veces ese mismo año en múltiples traducciones”. Podía estar 5 horas al día leyéndola. Un día le dijo a un amigo transgénero: ‘J, ¿y si es verdad? ¿Y si Jesús es un Señor real y resucitado? ¿Y si todos estamos en un lío?". 


Rezó en una iglesia y sintió la presencia de Dios. "¿Yo quería de verdad entender la homosexualidad desde el punto de vista de Dios o sólo quería discutir con él? Pedí a Dios esa noche la voluntad de obedecerle antes de entenderle. Y recé el resto del día”. Y se preguntó cuál era su verdadera identidad. ¿Ser lesbiana? “¿Quién hará Dios que sea yo?”

Poco a poco su mundo se reordenó completamente. Conoció un hombre cristiano y se casaron: hoy vive con él, pastor presbiteriano, en Carolina del Norte. Ella tenía 39 años al casarse y ya no podía tener hijos. Adoptaron unos niños y hoy ostenta con alegría los títulos de esposa y madre. Escribió su testimonio en el libro "The secret thoughts of an unlikely convert". 

Esta historia, con más detalles, aquí en ReL.



8. Emma y su cuaderno de terapia: "sé que he cambiado"
"Esta es mi historia, sin maquillaje ni mentiras, sin falsedades… es mi vida. Mi nombre es Emma, tengo 27 años, soy española y estaba muy cansada de sentirme atraída por mujeres, de luchar contra lo que no soy. Nunca me he sentido muy cómoda con la palabra lesbiana y conozco de sobra las posibilidades del “mundo gay”. Las respeto pero no las quiero para mí. La opción de cambiar no tiene nada que ver con la homofobia", escribe Emma en su "Cuaderno de terapia" que difunde su coach, Elena Lorenzo Rego, en su blog.

"Sólo yo podía convencerme de dejar la atracción hacia el mismo sexo (AMS). Busqué respuestas, y las obtuve", añade. "Creo que la AMS era una excusa mental que yo tenía para ciertos tipos de pensamientos autodestructivos o ciertos comportamientos. Es como si te acostumbrases a vivir con algo que no necesitas, por ejemplo, es como si fuese de noche y llevases gafas de sol. No las necesitas, no te hacen bien, pero te has acostumbrado a ellas. Pues lo mismo me pasaba cuando me di cuenta de que ya no era lesbiana. No fue de repente, en todo el proceso lo he ido descubriendo. Muchas veces conozco a chicas con las que hay mucha química entre nosotras a nivel de amistad, pero no hay pensamientos del tipo: “debería acostarme con esta chica”, entonces me doy cuenta de que he cambiado y sonrío".

"Si he solucionado el tema de la AMS ha sido para sentirme completa, y no emocionalmente dependiente de nadie más. Claro que me atraen los hombres y poco a poco me voy sintiendo más segura con ellos. Estoy abierta a tener una relación con un hombre, cosa que antes me asustaba un poco. Por ahora no hay nadie “especial” en mi vida. Supongo que yo al igual que el resto de las personas normalmente, pienso que para que una historia tenga final feliz necesita una historia de amor. Mi historia también es una historia de amor, aunque de momento no haya aparecido esa persona. Es una historia de amor porque si yo no hubiese aprendido a ver el amor que mis padres me tenían y tienen, si no hubiese encontrado a Elena, ni a mi mentora, ni hubiese aprendido a amarme bien a mí misma y si hubiese huido del amor de Dios siempre presente, todo esto no tendría sentido y posiblemente no habría ocurrido".

"Espero que la opción de entrar en terapia se vea como una opción válida y respetable. Los que estamos aquí hemos decidido, libremente, optar por este camino", afirma. 


9. Casada y con hijos, volvió el sentimiento lésbico: se puede encauzar
En 2012 ReL publicó el testimonio de María (no es el nombre real), que está felizmente casada con un hombre y tiene hijos, pero que en su pasado vivió intensamente la atracción hacia otras mujeres. 

"Mi infancia fue la de una niña aparentemente normal en una familia numerosa. Mis padres intentaron hacer que nuestra vidas fuera buenas, pero nadie sabía lo que estaba sufriendo, especialmente en el colegio, donde me sentía poco valorada y querida, y me veía que no tenía nada importante en mi persona. Ya a los 11 años no quería volver al colegio, por eso me tome unas pastillas para morirme pero no me salió bien".

"Ya a los 17 años, con una de mis amigas que yo admiraba e idealizaba, llegué a sentir un cariño especial pero ya sexualizado, y eso me provocó un gran dolor porque eso no podía ser posible ya que mi amiga no quería nada de esas cosas y se asombró mucho cuando se enteró por una carta que yo le mandé. Yo de pequeña puedo decir que he tenido pequeños abusos como el típico que te ofrece dinero y te habla de no sé qué asunto que no entiendes y sales corriendo. O en una ocasión un señor frente a mí, en un tren, se tocaba sus partes y eso me hizo sentir que los hombres no eran buenos". 

"Ya a los 32 volvió a salir ese sentimiento de atracción a personas de mi propio sexo a pesar de estar casada y tener hijos. Fue muy duro, y entonces decidí hacer terapia para saber que lo que me pasaba. En la terapia he visto mi necesidad de cariño materno y que eso de sexualizar a mis amigas eran productos de heridas emocionales".

"Muchas “niñas sensibles” como yo pueden vivir vidas muy parecidas y el daño que se le hace tanto por nuestra sociedad como en el colegio diciéndole “tú eres así, porque sientes esas cosas”, sin mirar la profundidad del problema. De esa manera la chica o el chico con estos tipos de complejos y carencia afectivas se pueden meter en un mundo que le hará mucho daño porque esas carencias no es que se sea lesbiana o gay, sino que son traumas sin resolver, en el fondo la persona con AMS (atracción al mismo sexo) es el eterno niño en busca de cariño de la imagen del padre o de la madre que no pudo tener". 

10. Marta Lozano: "me siento mucho más a gusto conmigo misma, más sosegada y con más paz interior"
Marta Lozano Cañizar es la autora y protagonista del libro de 2008 "Una historia sobre el maltrato y la homosexualidad" (Editorial CCS). En él cuenta las heridas que le llevaron a desarrollar atracción por el mismo sexo y cómo pudo superarlas al tomar conciencia de ellas.  

"Mi propia experiencia vital me ha demostrado el papel que el padre y la madre ejercen en el desarrollo afectivo, psicológico y sexual del niño es insustituible", dijo en entrevista. "Creo que la homosexualidad puede provenir (aunque no siempre sea así) de una falta de identidad sexual y de una atracción hacia las personas que poseen aquellas cualidades "típicas de tu sexo" que a ti te faltan. Por eso las deseas. En numerosas ocasiones también puede existir una especie de aversión, miedo o desconfianza hacia las personas del sexo contrario. En mi caso, era hacia los hombres, que simbolizan a mi padre. Por ello, canalizamos el deseo sexual hacia lo que no nos provoca miedo, es decir, hacia personas de nuestro mismo sexo, en mi caso, la mujer, para mí símbolo de dulzura, ternura y confianza".