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lunes, 10 de agosto de 2026

Evangelio del día - Fiesta de San Lorenzo diácono mártir



Beatos Francisco Drzewiecki , Santa Asteria de BérgamoMás...

Carta II de San Pablo a los Corintios 9,6-10.

Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.
Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.
Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras.
Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente.
El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.

Salmo 112(111),1-2.5-6.7-8.9.

Dichoso el que se compadece y da prestado.

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.

Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.

No tendrá que temer malas noticias:
su corazón está firme, confiado en el Señor.
Su ánimo está seguro, y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos.

Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad.

Evangelio según San Juan 12,24-26.

Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Cirilo de Alejandría (380-444)
obispo y doctor de la Iglesia
Comentario al Libro de los Números, 2; PG 69, 619


«Si el grano de trigo muere, da mucho fruto»

Cristo, primicias de la nueva creación..., después de haber derribado a la muerte, resucitó y subió al Padre como una ofrenda magnífica y resplandeciente; en cierta manera, como primicia de la raza humana renovada, incorruptible... Se le podría considerar bajo el símbolo de la gavilla de las primicias del trigo que el Señor manda ofrecer al Templo a Israel (Lv 23,9). ¿Qué es lo que representa este signo?
Al género humano se le puede comparar a las espigas de un campo. Nacen de la tierra, esperan obtener su máximo crecimiento y, en el momento querido, son cortadas por la guadaña de la muerte. Por eso Cristo dice a sus discípulos: «¿No decís vosotros: Cuatro meses más y llega la siega? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos que blanquean ya para la siega. Ya el segador recibe el salario, y recoge el fruto para la vida eterna» (Jn 4,35-36). Ahora bien, Cristo nació en medio de nosotros, nació de la Virgen santa así como las espigas salen de la tierra. Por eso en otra parte él mismo se nombra grano de trigo: «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere da mucho fruto» (Jn 12,24). Así es como se ofreció él mismo al Padre por nosotros, como una gavilla y como las primicias de la tierra.
Porque la espiga de trigo, por otra parte igual que nosotros, no se la puede considerar aisladamente. Lo vemos en una gavilla formada por numerosos espigas de una sola brazada. Jesucristo es uno solo, pero es y se nos presenta realmente como si fuera una brazada, en el sentido que en él están contenidos todos los creyentes, evidentemente en una unión espiritual. Si no fuera así ¿cómo podría san Pablo escribir: «Nos ha resucitado con él, y con él nos ha sentado en el cielo»? (Ef 2,6-7). Efectivamente, puesto que se ha hecho uno de nosotros, nosotros somos «miembros del mismo Cuerpo» (Ef 3,6)... Él mismo en otra parte dirige estas palabras a su Padre: «Ruego, Padre, que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros» (Jn 17,21). El Señor es, pues, la primicia de la humanidad destinada a ser entrojada en los graneros del cielo.
(EDD)

Reflexión sobre la pintura al fresco

Hoy celebramos la fiesta de San Lorenzo, uno de los siete diáconos de la Iglesia primitiva de Roma. Murió mártir el 10 de agosto del año 258. Solo unos días antes, el 6 de agosto de 258, El papa Sixto II Fue detenido mientras celebraba la liturgia en la catacumba de Calixto y fue ejecutado de inmediato junto con cuatro de sus diáconos. Según la tradición, Lorenzo se encontró con Sixto cuando este se dirigía a su ejecución y le preguntó: “Padre, ¿adónde vas sin tu diácono?”. Se dice que Sixto respondió que Lorenzo le seguiría en tres días... y, de hecho, Laurence fue detenido y martirizado unos días después.

Durante su vida, a Lorenzo se le confió la administración de los bienes materiales de la Iglesia y, sobre todo, el cuidado de los pobres. Durante la persecución del emperador Valeriano, se le ordenó que entregara los tesoros de la Iglesia a las autoridades romanas. Tras solicitar tres días para reunirlos (inmediatamente después del asesinato del papa Sixto II), Lorenzo distribuyó, en cambio, las riquezas de la Iglesia entre los pobres. Cuando finalmente se presentó ante el prefecto de Roma, le mostró a los pobres, los enfermos, las viudas, los huérfanos y los discapacitados, declarando: “Estos son los verdaderos tesoros de la Iglesia”. Enfurecidas por tal valentía, las autoridades lo condenaron a muerte, a ser asado vivo en una parrilla. Lorenzo conservó su serenidad e incluso su ingenio hasta el final, diciendo a sus verdugos: “Dadme la vuelta; por este lado ya estoy hecho”. Sus palabras expresan maravillosamente la alegre confianza con la que el santo afrontó su martirio. Por esta razón, San Lorenzo se ha convertido en el patrón de los diáconos, los cocineros y los chefs.

Nuestro fresco de Fra Angelico, pintado entre 1447 y 1451, muestra a San Lorenzo desempeñando la labor que le hizo tan querido: repartir limosnas a los necesitados. Vestido con la espléndida dalmática roja, la vestimenta litúrgica característica de un diácono, Lorenzo se yergue sereno en el centro de la composición mientras un flujo constante de personas pobres se acerca a él. Fra Angelico confiere a cada destinatario una dignidad propia: un anciano se apoya en su bastón, las madres sostienen a sus hijos, los enfermos y los discapacitados esperan pacientemente recibir ayuda. Laurencio no se limita a repartir monedas; se entrega a sí mismo en un servicio amoroso. La elegante arquitectura renacentista, los colores luminosos y la composición equilibrada reflejan la armonía de una Iglesia cuyas verdaderas riquezas no residen en el oro, sino en la caridad. La dalmática roja también presagia discretamente la sangre del martirio que Laurencio derramará pronto a imitación de Cristo. Fíjate también en las llamas del Espíritu Santo bordadas en la dalmática.

El fresco forma parte de la magnífica decoración de la Capilla Niccolina, la capilla privada del papa Nicolás V situada en el Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano. El papa encargó a Fra Angelico, él mismo fraile dominico, que transformara este espacio íntimo en una meditación visual sobre el servicio cristiano. La capilla está considerada una de las obras maestras del Renacimiento y, tal vez, la cumbre de la carrera de Fra Angelico en la pintura al fresco. Sus paredes están cubiertas de escenas de las vidas de San Esteban, el primer diácono y primer mártir de la Iglesia, y de San Lorenzo, el diácono más célebre de Roma. La combinación es deliberada. Esteban representa el nacimiento del ministerio diaconal de la Iglesia en Jerusalén, mientras que Lorenzo encarna ese mismo ministerio floreciendo en Roma casi dos siglos más tarde.

Hacia el año 400, San Agustín predicó con motivo de la festividad de San Lorenzo, diciendo: “San Lorenzo amó a Cristo en vida; lo imitó en su muerte… Al fin y al cabo, no podremos dar mejor prueba de amor que imitar su ejemplo”.” En esta festividad, recemos de manera especial por todos los diáconos del mundo. Que, siguiendo el ejemplo de San Lorenzo, sirvan a Cristo con humildad, alegría y compasión, proclamando fielmente el Evangelio y cuidando de los más necesitados.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración
  • Glorioso San Lorenzo, diácono y mártir,
  • amaste tanto a los pobres que diste tu vida por Dios.
  • Tuve fe firme frente al fuego y al dolor.
  • Dame valor en los días difíciles.
  • Dame un corazón generoso para ayudar al que sufre.
  • Que tu ejemplo de amor y fe guíe siempre mis pasos.
  • Amén. [1, 2, 3, 4]

  • martes, 7 de julio de 2026

    Peter To Rot: Un santo, fruto de la misión compartida



    El Papa León XIV acaba de anunciar para el día 19 de octubre de 2025 la canonización del Beato Mártir MSC Peter To Rot. Su caso es especial por varios motivos: será el primer santo nativo papú, ferviente defensor del matrimonio y la familia, catequista comprometido con la misión de los Misioneros del Sagrado Corazón y, por consiguiente, su santidad fruto de la colaboración estrecha de sacerdotes y laicos en la evangelización.

    “Estoy en prisión por aquellos que rompen sus votos matrimoniales y por aquellos que no quieren ver avanzar la obra de Dios. Eso es todo. Debo morir. Ya me han condenado a muerte”. Estas palabras del Beato Mártir MSC Peter To Rot – quien será canonizado el próximo 19 de octubre – dichas horas antes de su muerte, describen las causas de su martirio, pero sólo cobran sentido conociendo y comprendiendo muchos otros acontecimientos anteriores, sin los cuáles no se puede entender su profunda vida de fe y su santidad.

    Los padres de Peter To Rot fueron de los primeros nativos bautizados en Rakanui, su ciudad natal, situada en la isla de Nueva Bretaña de Papúa Nueva Guinea. Este hecho, ocurrido apenas 14 años antes de su nacimiento, da una idea de la importancia de la evangelización que los misioneros iniciaron allí a finales del siglo XIX, puesto que el padre de Peter To Rot era nada menos que el líder de su pueblo, lo que hacía que su bautismo, a una máxima autoridad, supusiera todo un gesto de aceptación del mensaje de Cristo por parte de los pobladores de aquellas tierras y, quizás lo más importante, la renuncia a todas las prácticas de brujería y canibalismo, profundamente arraigadas en su cultura. Tan intensa fue esta conversión al cristianismo, que el mismo Angelo To Puia, así se llamaba, donó los terrenos para la construcción de la iglesia, la escuela y la casa de los Misioneros del Sagrado Corazón en Rakanui, quienes habían llegado a la isla en 1882, enviados por el Papa León XIII, una petición expresa del Santo Padre a su fundador, el P. Julio Chevalier.

    El Papa León XIV canonizará a Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis el 7 de septiembre

    El Papa León XIV canonizará a Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis el 7 de septiembre

    En su primer Consistorio Ordinario Público para la Canonización de algunos Beatos, el Papa León XIV ha decretado que los dos jóvenes serán canonizados el domingo 7 de septiembre. Y ...

    Por su condición de líder, el resto de la población le tenía mucho respeto, pero más aún, por su bondad y dedicación personal a quienes más lo necesitaban. Junto con su mujer, María Ia Tumul, entablaron una estrecha relación con los misioneros. De esta manera, es como su fe fue entendida, por otros miembros de la comunidad, como algo bueno.

    En este ambiente familiar de fe y caridad, nació Peter To Rot. Desde bien pequeño se ofrecía para colaborar como servidor en la Misa, no sólo en la dominical, también en la diaria. Gracias a esta disposición por ayudar, se creó una amistad sincera con el P. Carl Laufer, msc, párroco en aquella misión desde la adolescencia de To Rot, quien le aconsejó que ingresara en la escuela de catequistas, al cumplir los 18 años.

    Peter To Rot durante una catequesis

    Peter To Rot durante una catequesis

    El concepto de catequista, así como sus funciones, en una misión lleva consigo un compromiso fuerte con la comunidad. Son verdaderos líderes religiosos y espirituales encargados de mantener viva la llama de la fe, desarrollando todas las actividades propias del misionero en su ausencia, a excepción de la consagración. Realizan bautizos, celebran matrimonios, llevan la palabra… En ocasiones, su compromiso es tan grande que llegan a dar la vida por ello. Así sucedió en la década de los 80 en Guatemala, en la región de El Quiché, donde decenas de catequistas fueron asesinados a manos del ejército por ayudar en la labor de los Misioneros del Sagrado Corazón, o continuar con ella cuando éstos fueron expulsados del país.

    Las circunstancias que propiciaron el martirio de Peter To Rot fueron muy similares. Durante la II Guerra Mundial, en 1942, el ejército japonés invadió Papúa Nueva Guinea. Una de las primeras medidas que adoptaron fue la de encarcelar a todos los misioneros, aunque siguieron permitiendo la práctica religiosa por parte de la población. Aquí los catequistas en general y Peter To Rot en particular, jugaron un papel muy importante en el sostenimiento de la fe, las celebraciones y la dispensación de sacramentos. Un año más tarde, comenzaron a prohibir determinadas actividades hasta que, finalmente, prohibieron toda práctica. Pero Peter To Rot ya había adquirido un compromiso muy fuerte con el anuncio de la palabra de Dios y por la puesta en práctica de las enseñanzas de Jesús, conforme al Evangelio.

    La misión en el contexto de la II Guerra Mundial

    La misión en el contexto de la II Guerra Mundial

    El ejército japonés comenzó a llamar a todos los catequistas para que acudieran a comisaría, interrogándoles sobre sus actividades y advirtiéndoles de que la prohibición de cualquier práctica religiosa era total. Peter To Rot quiso explicarles que lo que hacían no tenía nada que ver con la guerra, fue reprendido por ello y, ciertamente contrariado, volvió a casa con el convencimiento de que tenía que seguir su trabajo pastoral a pesar de haberse quedado prácticamente solo.

    Salía por las noches, en secreto, para rezar con algunos grupos. Daba una pequeña catequesis y, si era necesario, bautizaba u oficiaba bodas. Era muy consciente de que, en ausencia de los misioneros, él tenía que ejercer sus funciones de catequista, para no dejar solas a las comunidades cristianas.

    Acercándose el final de la guerra y la más que probable derrota del ejército japonés, las autoridades del país nipón quisieron ganarse el favor de los papúes y recuperaron costumbres del pasado. Una de ellas fue la poligamia. Esto hizo que Peter To Rot confirmase totalmente su compromiso con el sacramento del matrimonio. A la necesidad de mantener viva la llama de la fe, ahora se sumaba la obligación de velar para que estas prácticas contrarias a las enseñanzas de Jesús, ya casi desterradas de la cultura de su pueblo, no volviesen.

    Inició así una cruzada abierta contra la poligamia, lo que le llevó a enfrentarse con algunas personas de poder, policías, jueces… que querían tener como esposas a mujeres ya casadas. To Rot se enfrentó directamente a las autoridades que se convirtieron en sus enemigos, entre ellos, uno con suficiente poder como para ordenar su arresto, el policía To Metapa. Pronto fue llamado a declarar en comisaría sobre sus actividades religiosas. Peter To Rot confirmó que seguía haciendo lo que le correspondía como catequista y, al reafirmarse sobre su postura frente a la práctica de la poligamia, tuvieron la excusa perfecta para retenerlo.

    Los misioneros del Sagrado Corazón

    Los misioneros del Sagrado Corazón

    Durante el tiempo de internamiento, mostró una actitud serena y una clara convicción de que había hecho bien en denunciar la práctica de la poligamia y defender el matrimonio cristiano, además de seguir con el servicio a las comunidades. Nunca mostro arrepentimiento y se mantuvo firme en su fe y sus obligaciones como catequista.

    Finalmente, en los primeros días de julio de 1945, Peter To Rot se encontraba resfriado. No hizo falta una sentencia firme, ni un método de muerte oficial. Aprovechando su refriado, el médico le administró una inyección y le hizo tomar un supuesto medicamento. Al poco, con ganas de vomitar, el médico le tapó la boca y murió.

    Al lugar acudió el policía To Metapa, el causante de su detención y dijo: “Él, el ‘chico de la misión’, estaba muy enfermo y ha muerto”.

    * Agradecemos la colaboración de la Oficina de Comunicación de los Misioneros del Sagrado Corazón y al padre Tomás Ravaioli, IVE

    Vatican.va

    miércoles, 24 de septiembre de 2025

    San Gerardo de Hungía, obispo y mártir

     


    Fiesta de San Gerardo Obispo y Mártir

    miércoles 24 de sept de 2025

    Oh Dios, que enviaste a tu Hijo,

    para que muriendo y resucitando nos diese su Espíritu de amor.

    Nuestro hermano, obispo y mártir 

    mantuvo su adhesión a Jesucristo

    de manera tan radical y plena

    que le permitiste derramar su sangre por Él.

    Danos la gracia y la alegría de la conversión

    para asumir las exigencias de la fe;

    ayúdanos, por su intercesión,

    y por la de María, Reina de los mártires,

    a ser siempre artífices de reconciliación en la sociedad

    y a promover una viva comunión

    entre los miembros de tu Iglesia;

    enséñanos a comprometernos, con nuestros pastores,

    en la nueva evangelización

    haciendo de nuestras vidas

    testimonios eficaces del amor a Ti y a los hermanos.

    Te lo pedimos por Jesucristo, el Testigo fiel y veraz,

    que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

    sábado, 5 de abril de 2025

    Un camino inusual hacia la santificación en Papua Nueva Guinea

     



     En Papúa Nueva Guinea, la próxima canonización de Pedro To Rot es igualmente histórica. Se convertirá en el primer santo del país, un hito que refleja el impacto duradero de la labor misionera en el Pacífico. Devoto catequista laico, Pedro To Rot fue fruto de las primeras misiones católicas establecidas en la región por los Misioneros del Sagrado Corazón en 1882. Su fe inquebrantable y su compromiso con su comunidad lo convirtieron en un faro de luz, incluso frente a la persecución.

    Sin embargo, su camino hacia la santidad ha dado un giro inusual. A diferencia de la mayoría de los casos de canonización, el de Pedro To Rot no requirió un milagro verificado. Normalmente, el Vaticano exige una prueba médica que acredite que la intercesión de un candidato condujo a una curación inexplicable. Sin embargo, en Papúa Nueva Guinea, el proceso enfrentó obstáculos singulares. La escasez de profesionales médicos católicos en la región, sumada a que muchos médicos locales practicaban otras religiones y no estaban dispuestos a participar como testigos, hizo casi imposible documentar un milagro según los estándares habituales.

    Además, la rica tradición oral de Papúa Nueva Guinea planteó otro desafío. Si bien existen numerosos testimonios de eventos milagrosos atribuidos a Pedro To Rot, muchos de quienes los experimentaron no saben escribir, lo que dificulta la documentación formal. Dadas estas circunstancias, los obispos del país solicitaron una dispensa especial del requisito de un milagro médicamente verificado, argumentando que el legado de martirio y la veneración generalizada de Pedro To Rot eran suficientes. El papa Francisco accedió, permitiendo que su causa siguiera adelante basándose en su perdurable reputación de santidad y la fe de quienes continúan buscando su intercesión. Las fechas de las ceremonias de canonización se anunciarán en un próximo consistorio, pero la expectación ya crece. El reconocimiento de estos nuevos santos refleja la diversidad del catolicismo y el llamado universal a la santidad, que trasciende geografía y cultura.


    (zenit)









































    domingo, 7 de julio de 2024

    Pedro To Rot, Beato

    Mártir Laico, 7 de julio


    Primer Beato de Papua Nueva Guinea

    Martirologio Romano: En el pueblo de Rakunai, en Nueva Bretaña, isla de Melanesia, beato Pedro To Rot, mártir, padre de familia y catequista, que durante la guerra fue apresado por haber seguido ejerciendo su oficio de catequista y sufrió el martirio bajo los efectos de una inyección de veneno letal ( 1945).

    Fecha de beatificación: 17 de enero de 1995 por S.S. Juan Pablo II

    Breve Biografía

    La historia de To Rot tiene sus raíces en la década de 1870, cuando los misioneros metodistas introdujeron por primera vez el cristianismo en la isla. Los Misioneros del Sagrado Corazón llegaron poco después y tuvieron éxito en la evangelización de la Iglesia Católica, especialmente entre los líderes tribales de la isla.

    Cuando Angelo To Puia, un jefe tribal influyente, abrazó el catolicismo y recibió el bautismo en 1898, todo el pueblo siguió su ejemplo, y el efecto dominó en los pueblos vecinos significó que rápidamente se formó una próspera comunidad católica regional. Angelo trabajó en estrecha colaboración con los sacerdotes misioneros para formar a su pueblo en la fe, y eso se extendió a su propia familia, incluido su tercer hijo, Peter To Rot.

    Angel To Puia, jefe respetado y rico, vivía con su esposa, María Ja Tumul, una mujer honrada y silenciosa, en la aldea de Rakunai, en el extremo nororiental de Nueva Bretaña (hoy Papua Nueva Guinea). Hombre de gran influencia entre los suyos, la tribu Gunantuna, era considerado como padre y protector, cuyo consejo se buscaba y cuyas opiniones contaban en orden a la vida de la comunidad.

    Pedro era el tercero. Nació en 1912. Se hizo notar enseguida por su docilidad y obediencia, aunque estaba adornado de un carácter enérgico.

    Su padre vió en él a su futuro sucesor al frente de su pueblo de Rakunai, lo que le indujo a no mimarle nunca, aconsejarle, reprenderle, incluso castigarle en los fallos, aunque fueran mínimos.

    Comienza a frecuentar la escuela de la misión hacia los siete años y no falta ni un sólo día, a no ser por causa de enfermedad: Detalle significativo, tanto del cuidado de sus padres, como del pundonor del niño, en un pueblo en que no había obligación de asistencia a la escuela, y, peor aún, en una tribu que no se distinguía precisamente por su afición a las ideas y costumbres cristianas. Los niños se sentían independientes, libres; vivían con quien les apetecía, ya fuera con su padre, ya con alguno de los tíos maternos, siempre bajo el dominio consuetudinario de la madre, en una sociedad con muchos elementos de matriarcado clásico.

    To Rot era inteligente, captaba enseguida los temas y acostumbraba a estar muy atento. “Era el primero en responder a las cuestiones del maestro”, declara uno de sus antiguos condiscípulos. Otro subraya su afición a aprenderse pasajes de la Biblia y recitarlos sin equivocaciones. Disposiciones que le valieron ser admitido a la primera Comunión en edad muy temprana.

    ? “Todos conocíamos su actitud religiosa”, declara el catequista To Labit, era humilde y muy devoto del Santísimo. Algunos chicos iban a la iglesia sólo a mirar a todos lados.., él, en cambio, venía porque Jesús estaba en el Sagrario.

    Era un jefe nato. Sus compañeros aceptaban de buen grado su dirección en juegos y trabajos. Le obedecían y sobre todos ejercía una saludable influencia: Les apartaba a menudo de los hurtos a que tan aficionados son los niños, pidiendo a los dueños permiso para coger algunos frutos de los árboles y repartirlos entre todos. Es cierto que en más de una ocasión participó en juegos un tanto comprometidos y profirió palabras malsonantes; pero, en cuanto advertía que el asunto revestía visos de gravedad, inmediatamente se aferraba a sus principios cristianos y se alejaba.

    Fué el primero en ofrecerse cuando el Misionero buscó acólitos que asistieran con regularidad a las funciones del templo. Nunca dejó de levantar su mano en gesto afirmativo cuando en la escuela se preguntaba sobre quién había hecho las oraciones de la mañana y de la noche. Y cuando se pedía una relación de las actividades del día anterior, la de To Rot comenzaba invariablemente señalando su oración de la mañana, para anotar a continuación el cumplimiento de las diferentes tareas que sus padres le habían asignado.

    Nadie crea que Pedro To Rot había nacido santo. Sus travesuras merecieron en más de una ocasión la reprensión y el castigo por parte de su padre. Un día el maestro se enfadó con él y hubo de propinarle un cachete. El compañero de escuela que lo narra no recuerda el motivo. Otra vez, durante la clase de redacción, escribió en su pizarra una fogosa carta de amor adolescente y se la enseñó después de la escuela a Teresa Ja Vinevel. Esta lo comunicó a sus propios padres. To Rot lo reconoció enseguida y la borró para poder hacer las cuentas.

    En el otoño de 1930 ingresa a la Escuela de Catequistas de Tililigap.

    Frecuentaba con gusto la oración. Rezaba con auténtico fervor. Pasaba por la iglesia antes de ir al trabajo, también a la vuelta, y después de las comidas, y varias veces a lo largo del día, cuando las clases le dejaban algún tiempo libre. Sentía profundo amor a Jesús Sacramentado. Comulgaba diariamente, percatándose de que Jesús era la vida y fuerza de sus obreros.

    En la Escuela de Catequistas había tiempos dedicados al deporte y expansión. A Pedro le gustaba. Participaba en el fútbol y en otros juegos. Rehuía, empero las discusiones que se originaban. De temperamento alegre y bromista, cuando dos compañeros se pegaban, les hablaba bromeando, a fin de hacerles reír y lograr que el enfado se fuera disipando. Si alguno le molestaban, ni siquiera pasaba por su mente la idea de resarcirse.

    No fue prolongada su estancia en la Escuela. Su párroco le necesitaba y le llamó antes de terminar el tercer año. Regresó a casa para convertirse en le catequista más joven de la zona de Rakunai. Era a principios de 1933.

    Sus compañeros catequistas recalcan, en sus recuerdos, la modestia y sencillez de Pedro. Se dejaba guiar en su trabajo y aceptaba con gusto los consejos de los veteranos. Bien pronto, sin embargo, hubieron de reconocer su superioridad y acatar con gusto su indiscutible liderazgo, aunque fuese el más joven de todos.

    Su actitud no sufrió cambios. Continuó modesto, amable, sencillo, de suerte que logró que entre ellos no hubiera nunca disensiones, ni envidias, ni resquemores.

    Con frecuencia iba, por las tardes, a visitar a su Párroco. Quería continuar su formación. Le planteaba las cuestiones a las que él no encontraba respuesta.

    No le importaba sólo saber cosas: le importaba sobre todo, penetrarlas hasta el fondo, lo que no era, a la verdad, fenómeno frecuente entre los nativos.

    La única fecha que, en la vida de Pedro To Rot, puede señalarse como cierta y segura, es la de su matrimonio canónico. Se casó con Paula Ja Varpit el 11 de Noviembre de 1936 en la iglesia de Rakunai. Paula había nacido el 27 de Junio de 1920 en Ramalmal; pero, a los catorce años había venido a la granja de su madre en Rakunai. Asistía a la escuela de la misión y fué así cómo se convirtió en alumna de Pedro To Rot, su futuro marido.

    El matrimonio fué muy feliz, aunque, al principio tuvieran sus dificultades. Lo cuenta Paula: “En lo comienzos tuvimos algunas peleas. La razón era que yo era un poco dura de mollera". Pero en situaciones de diferencia de opinión, era normalmente Pedro quien cedía primero. Hacía por su esposa cuanto estaba en su mano y acentuaba sus cuidados cuando le sobrevenía alguna ligera enfermedad.

    Nació su primer hijo el 5 de Diciembre de 1939. Lo llamaron To Puya, en memoria del abuelo, ya difunto, y en el bautismo le impusieron el nombre cristiano de Andrés. Anota To Burangan, compañero de escuela de Pedro, que éste rezaba muy a menudo por su esposa y por sus hijos, especialmente por su primogénito. Le sacaba de paseo, le cuidaba, jugaba con él, de suerte que Andrés pasaba más tiempo con su padre que con su madre.

    Dos años más tarde, en 1942, cuando ya la ocupación japonesa había comenzado, nació una niña, Rufina Ja Mama. No cabe duda de que la vida de Pedro To Rot como esposo y como padre fué ejemplar. Tenemos un testimonio espléndido en la declaración de su tío, el jefe Tarúe: "To Rot, afirma, era un hombre íntegramente bueno, que nunca decepcionó. Eran sus palabras tan buenas como sus hechos. Pensaba sólo en la religión. Su matrimonio fué para él sagrado y luchó contra la secularización del vínculo, defendida por otros”.

    Cuando prematuramente le fué arrancado a los suyos y martirizado, su esposa creyó enloquecer. Tenía, a la sazón, 25 años. A pesar de su juventud, no quería oír hablar de nuevo matrimonio: "Nunca encontraré un hombre como Pedro". Mas, a la vuelta de algunos años, presionada por los parientes y para atender al bien de sus tres hijos, tan pequeños, aceptó casarse de nuevo.

    En 1942 todos los misioneros y su personal fueron detenidos por los invasores japoneses y encerrados en campos de concentración. Pedro continuó dirigiendo los fieles de su pueblo lo mejor que pudo, cuidando de los enfermos, bautizando, enseñando a los fieles y ayudando a los pobres.

    Antes de su reclusión, uno de los Misioneros del Sagrado Corazón le suplicó a To Rot que se hiciera cargo de su labor, diciendo: "Cuida bien a esta gente. Ayúdalos, para que no se olviden de Dios". 

    Si bien al comienzo los japoneses no prohibieron por completo el culto católico, luego prohibieron todo tipo de reuniones religiosas.

    Cuando los japoneses comenzaron a perder batallas en la guerra, se desquitaron reprimiendo a los locales, prohibiendo el cristianismo, presionándolos para el regresen a sus costumbres pre-cristianas, en particular a la poligamia.

    Pedro se opuso a ese retroceso y en 1945 fue detenido por organizar reuniones religiosas.

    El 7 de julio de 1945 murió por envenenamiento y asfixia, esto ocurrió en el campo de concentración en Rakunai.

    El Papa San Juan Pablo II lo beatificó el 17 de enero de 1995.

    "Cuando las autoridades legalizaron y alentaron la poligamia, el Beato Pedro supo que estaba en contra de los principios cristianos y denunció firmemente esta práctica. Debido a que el Espíritu de Dios moraba en él, proclamó sin temor la verdad sobre la santidad del matrimonio". dijo el Papa San Juan Pablo II en la beatificación de To Rot en 1995. 

    "Se negó a tomar el 'camino fácil' del compromiso moral. 'Tengo que cumplir con mi deber como testigo de la Iglesia de Jesucristo', explicó. El miedo al sufrimiento y la muerte no lo detuvo. Durante su encarcelamiento final, Peter To Rot estuvo sereno, incluso alegre. Le dijo a la gente que estaba dispuesto a morir por la fe y por su pueblo", añadió.

    Si usted tiene información relevante para la canonización del Beato Pedro, comuníquese a:
    Archdiocese of Rabaul
    Vunapope, P.O. Box 357
    Kokopo, Enbp. Papua New Guinea

     

    Fuentes de Información:
    www.mscperu.org
    saints.sqpn.com






    miércoles, 28 de febrero de 2024

    Video del Papa: orar por los nuevos mártires, testigos de Cristo

    Cristianos perseguidos

    En el video del mes de marzo, el Papa Francisco dice que "los mártires son la señal de que vamos por el camino correcto" y pide oración por ellos

    En la historia de la Iglesia Católica, muchos creyentes han sido perseguidos y asesinados por su fe, convirtiéndose en mártires. Un mártir es un cristiano que da testimonio del Evangelio hasta la muerte sin recurrir a la violencia.

    Ante esta realidad, el Papa insiste en que su testimonio «es una bendición para todos» y pide oración especial por ellos en El Video del Papa de marzo que difunde la Red Mundial de Oración por el Papa.

    El video cuenta con la colaboración de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y se estrena en el mes que se celebra la Jornada de los Mártires Misioneros.

    Historias de valentía y testimonios de amor

    En el video de marzo, se reconstruye la historia de una mujer que dejó un «ejemplo de amor» por Cristo y de fidelidad «hasta la muerte», por el testimonio y el dolor de un esposo que el Papa Francisco conoció en la isla griega Lesbos: «Vieron a mi mujer con el crucifijo y le dijeron que lo tirara al suelo. Ella no lo hizo y la degollaron delante de mí». 

    También se alternan imágenes de comunidades cristianas en peligro y se citan ejemplos de valentía: como el del primer siervo de Dios de Pakistán, Akash Bashir, que murió a los 20 años en 2015 para evitar un atentado terrorista contra una iglesia llena de fieles en Lahore.


    Video del Papa