Dios nos ama tanto que hasta ha querido amarnos con un corazón humano traspasado.
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miércoles, 26 de noviembre de 2014
Hermosísimo canto (country) para una mamá (Traducción en castellano)
Garth Brooks, nacido hace 52 años en Oklahoma, es toda una leyenda
de la música popular norteamericana. Y este tema, «Mom [Mamá]»,
una de sus canciones más conmovedoras. La letra es un delicado
poema cantado por una voz de ricos matices. (ReL)
Mom (letra en español)
Un bebé a punto de nacer le dijo a Dios:
«Estoy un poco asustado, no sé si quiero ir.
Porque desde aquí el mundo parece una bolita azul,
pero es un lugar enorme, y yo soy tan pequeño...
¿Por qué no puedo quedarme aquí contigo?
¿Estás enfadado conmigo, ya no me quieres?».
Y dijo Dios:
«Oh, pequeño, por supuesto que te quiero.
Pero hay alguien especial que te está esperando.
Así que calla, niño, y no llores,
porque ahí abajo hay alguien esperando
cuyo única finalidad en la vida
es darte la seguridad de que siempre estarás bien:
un ángel de amor tierno, duro y fuerte.
Ya es casi la hora de ir y encontrarte con tu Mamá.
Y cuando ella te hable,
asegúrate de que la escuchas bien:
porque ella va a enseñarte todo lo que necesitarás saber:
cómo arreglártelas para amar, reír y soñar.
Y ella te pondrá en el camino que te traerá de vuelta a Mí.
Así que calla, niño, y no llores,
porque ahí abajo hay alguien esperando
cuyo única finalidad en la vida
es darte la seguridad de que siempre estarás bien:
un ángel de amor tierno, duro y fuerte.
Ya es casi la hora de ir y encontrarte con tu Mamá».
martes, 25 de noviembre de 2014
Reconozco mi pecado
Ricardo Reyes Castillo

Uno de los momentos de la Misa más difíciles de comprender y vivir es cuando el cura, después del signo de la Cruz, dice: “Reconozcamos nuestros pecados”. Esto se debe, quizás, a que muchas veces llegamos a Misa corriendo, con mil preocupaciones, con un hijo que llora y, aunque milagrosamente ese domingo no llevemos retraso, es muy probable que el inicio de la Misa se nos pase sin que nos enteremos de nada.
Todo esto se nos dificulta aún más si no conocemos el valioso significado del Acto Penitencial. Alguno al leer esto, pensará que es un momento donde simplemente reconocemos que, siendo pecadores, no somos dignos de estar ante la presencia de Dios.
Pero más aún, este momento de la celebración es fundamental para poder vivir toda la Misa. Tomando un ejemplo sencillo para ilustrarlo, es como si llegásemos con 10 minutos de retraso a una película; quizás nos enteraremos igual del argumento, pero sería mucho más fácil si la viéramos entera.
Será entonces de provecho descubrir juntos la profundidad del Acto Penitencial. Por el momento trataremos de entender lo esencial. Pecado significa estar divididos dentro de nosotros mismos y con los demás… debido a que hemos roto en algún grado la comunión con Dios. La Santa Misa, en cambio, es un evento que lleva a la persona a experimentar el Amor de Dios y por tanto, a reconciliarse consigo mismo y con los otros. Por esto, lo primero que hacemos es reconocer aquello que tenemos todos en común: nuestros pecados, para poder así experimentar a Aquél que en medio de nuestras divisiones, nos lleva a vivir en Unidad y Paz.
Pero reconocer nuestros pecados no es nada fácil. Hay una novela que me lo recuerda, se llama El poder y la gloria de Graham Greene. En ella se cuenta la historia de un cura que vivió durante la persecución de los Católicos en la guerra Cristera en México en el siglo XX. Describe un episodio emblemático: a este sacerdote fugitivo, que constantemente trata de esconder su verdadera identidad, lo encarcelan por otro motivo. En un cierto punto el protagonista se da cuenta de que se encuentra verdaderamente entre los últimos de la tierra; recluido en una prisión oscura y nauseabunda, circundado por delincuentes, criminales, ladrones y prostitutas. Es curioso que precisamente en esta situación, este hombre se sienta libre de confesar, no solo el hecho de ser sacerdote, sino también los pecados cometidos en su ministerio.
Este sacerdote reconoce su pobreza viendo la pobreza de los demás, y así experimenta aquella libertad que va más allá de sus miedos. El punto entonces, es reconocer lo que somos para poder maravillarnos del amor grande y misericordioso de Dios. Este sacerdote, antes de reconocer sus pecados, toma conciencia de la situación real que está viviendo. ¡El Acto Penitencial de la Misa también! Se nos propone para ayudarnos a ver dónde estamos, quienes somos, cuáles son nuestros sufrimientos, dolores, fracasos, desilusiones, tristezas, amarguras, rencores… para poder verdaderamente tomar conciencia de la necesidad que tenemos de encontrarnos con el Señor.

Podríamos decir que este es el primer momento en el cual se unen todos los fieles en un solo espíritu y se comienza a experimentar la Unidad en Dios que se nos regala en el sacrificio eucarístico, que es perdón, encuentro, entre nuestras fragilidades y Su misericordia, entre la tierra y el cielo, que nos hace capaces de amar.
domingo, 23 de noviembre de 2014
5 Caminos de Conversión: San Crisóstomo comenta el evangelio de hoy lunes
Levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo.
Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre,
y dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie.
Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir."
Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre,
y dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie.
Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir."

He aquí los cinco caminos de conversión: primero la reprobación de nuestros pecados, después el perdón concedido a las ofensas del prójimo; el tercero consiste en la oración; el cuarto en la limosna; el quinto en la humildad. No te quedes, pues, inactivo, sino que sigue cada día todos estos caminos; son caminos fáciles y no puedes poner como pretexto tu miseria.
Porque, aunque tú vivas en la mayor pobreza, puedes abandonar tu cólera, practicar la humildad, orar asiduamente y reprobar tus pecados; tu pobreza no es obstáculo para nada de ello. Si es verdad que en este camino de conversión se trata de dar sus riquezas, la misma la pobreza no nos impide de cumplir el mandamiento. Lo vemos claramente en la viuda que daba sus dos pequeñas monedas.
Ahí tenemos cómo curar nuestras heridas; apliquemos el remedio. Retornados a la verdadera salud, acerquémonos apresuradamente a la mesa santa y con gran gloria vayamos al encuentro del rey de la gloria, Cristo. Obtengamos los bienes eternos por la gracia, la misericordia y la bondad de Jesucristo nuestro Señor.
Porque, aunque tú vivas en la mayor pobreza, puedes abandonar tu cólera, practicar la humildad, orar asiduamente y reprobar tus pecados; tu pobreza no es obstáculo para nada de ello. Si es verdad que en este camino de conversión se trata de dar sus riquezas, la misma la pobreza no nos impide de cumplir el mandamiento. Lo vemos claramente en la viuda que daba sus dos pequeñas monedas.
Ahí tenemos cómo curar nuestras heridas; apliquemos el remedio. Retornados a la verdadera salud, acerquémonos apresuradamente a la mesa santa y con gran gloria vayamos al encuentro del rey de la gloria, Cristo. Obtengamos los bienes eternos por la gracia, la misericordia y la bondad de Jesucristo nuestro Señor.
(San Juan Crisóstomo (345?-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia Sermón sobre el diablo tentador. EDD)
jueves, 20 de noviembre de 2014
Me distraje en la Misa
Ricardo Reyes Castillo

En nuestro Blog anterior hemos dicho que es fácil distraerse al inicio de la Misa, con pensamientos y preocupaciones sobre las mil cosas pendientes por hacer; y así, lo primero que puede pasar desapercibido es el Acto Penitencial, que es un momento propicio para detenerse y ver cuál es la realidad que estamos viviendo. Es evidente que no es fácil reconocer, en cinco segundos, quiénes somos y dónde estamos; por esto siempre digo a las personas de mi Parroquia que es importantísimo prepararse antes de venir a Misa.
Antes de ir al supermercado, por ejemplo, nuestras madres, prudentes, suelen preparar una lista según lo que se requiere en casa, ya que es inútil ir si no se sabe qué se necesita. Algo similar ocurre en la Misa; necesito haber reflexionado con anterioridad, para tener claro dónde debo pedir al Señor que me sane y me ayude a descubrir Su amor en mi vida.
La dificultad que tenemos en reconocer nuestras faltas no se limita al factor tiempo, sino que surge de algo mucho más profundo en nosotros, que con frecuencia tratamos de esconder. Con relación al último artículo que escribí, hace algunos días un amigo me comentaba que él llega siempre tarde a Misa, agregando como excusa que es debido a la impuntualidad de su esposa.
Esa anécdota me hizo recordar uno de los primeros episodios de la Biblia, donde Dios se pasea por el jardín buscando a Adán, quien en cambio se esconde porque ha pecado y tiene miedo. A un cierto punto le pregunta Dios: «Adán, ¿Dónde estás? ¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?», pero él no logra aceptar haberse equivocado y, ¿qué hace? Acusa a Eva y dice: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí». Dios aún trata de salvarlos preguntando a Eva la misma cosa: «¿Por qué lo has hecho?», pero ella es incapaz de aceptar sus errores y acusa a la serpiente: «La serpiente me sedujo y yo comí». Recuerden siempre que quien acusa, esconde.
Asimismo nosotros, en este momento de la celebración Eucarística, en el Acto Penitencial, no estamos llamados a justificarnos, ni a ser acusadores, sino más bien a reconocer con humildad cada una de nuestras fragilidades. Adán y Eva no habían entendido que Dios los estaba buscando, no para condenarlos, sino para manifestarles Su amor y Su infinita misericordia.
Recapitulando: mientras el pecado nos lleva a taparnos y a escondernos, acusando al otro como culpable de nuestros sufrimientos, el desnudarnos ante Dios, reconociendo nuestra condición de pecadores –Acto Penitencial–, nos conduce a experimentar el poder de Su infinito amor misericordioso. La celebración de la Santa Misa es un encuentro maravilloso con la ternura de aquel Dios que no nos abandona nunca, sino más bien, nos espera desde siempre para mostrarnos la dulzura de su compañía.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Un Amor más fuerte que el Alzheimer
El autor de esta historia, A marriage to remember [Un matrimonio para recordar] es Banker White, hijo de sus protagonistas, Ed y Pam White. Refleja la historia de Pam desde 2010, cuando empezaba a estar aquejada de esa grave enfermedad, hasta 2014. Una historia en la que el pasado de la vida familiar, como suma de acontecimientos que han dado sentido a su existencia, se superpone con el hermoso (también duro) presente de la fidelidad de Ed a su compromiso matrimonial de cuidar de su esposa en toda circunstancia y para siempre.
Recursos para ayudar a las personas con Alzheimer
martes, 18 de noviembre de 2014
Hechos: un 'lío' - 10.868 avemarías
El próximo sábado 22 de noviembre tendrá lugar en Lima (Perú) el encuentro
de Hechos, que congregará a 5.000 jóvenes, 100 líderes pastorales,
60 sacerdotes y religiosos, 50 movimientos y parroquias, 30 animadores,
6 carpas de talleres, 10 músicos nacionalesy 2 invitados internacionales
y, sobre todo, 20 confesonarios y 10 horas de adoración
al Santísimo. Los organizadores de Hechos tienen un objetivo muy concreto:
10.868 avemarías. En este vídeo explican el porqué de la cifra.
lunes, 17 de noviembre de 2014
8 Consejos para la vida familiar
La agencia de noticias Rome Reports ha preparado este excelente resumen de las sugerencias que ha ido dejando Francisco en sus distintas predicaciones en orden a hacer la vida del hogar más sencilla, feliz y cristiana.
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