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martes, 21 de enero de 2020

Agente antiterrorista y católico, ahora triunfa en Hollywood: «La más grande es la guerra cultural»

Tim Clemente, padre de nueve hijos, dejó el FBI y ahora dirige una productora

Tim Clemente ahora libra nuevas batallas en la "guerra cultural" que se produce cada día en Hollywood
Tim Clemente ahora libra nuevas batallas en la "guerra cultural"
que se produce cada día en Hollywood

Tim Clemente es un católico convencido. Casado y padre de nueve hijos, uno de ellos adoptado, este estadounidense afirma que en el mundo en el que le toca vivir está luchando en una guerra importante, la gran “batalla cultural”. Y la libra en uno de los escenarios más complicados, la industria del entretenimiento de Hollywood, donde con su productora asesora y crea guiones para series y películas donde intenta dejar la impronta de un mensaje positivo, familiar y con un trasfondo de los valores católicos que él intenta vivir día a día.
Habla de guerra una persona que es considerada un héroe estadounidense y que sabe muy bien lo que es un conflicto. Antes de aterrizar en Hollywood, donde llegó por casualidad, Clemente fue un experimentado agente especial del FBI llegando a infiltrarse en cárteles de la droga colombianos. Más tarde fue enviado como experto en antiterrorismo por todo el mundo. El 11-S fue el agente encargado del atentado del avión que se estrelló en el Pentágono. 
A la vanguardia en la lucha antiterrorista
“Respondí a incidentes terroristas ya fueran sospechosos o reales en EEUU y Europa, Oriente Medio y África. Estuve en Bosnia y en los Balcanes por un intento de atentado con bomba, y pasé mucho tiempo en Irak, África oriental y otras zonas de Oriente Medio”, afirmaba Tim Clemente a Catholic Stand.
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Tim, junto a su mujer y algunos de sus hijos durante el campo de trabajo católico al que acuden cada año
Este exagente, que también fue instructor de los SWAT y experto francotirador, afirma que durante su etapa en la lucha antiterrorista pasó “mucho tiempo dando vuelta por todos los puntos críticos”.
Este trabajo de servicio a su país no fue sencillo para Tim, pues le robaba mucho tiempo para disfrutar con su mujer y sus nueve hijos. “A veces me encontraba con mis hijos al borde de la carretera camino al aeropuerto para ir a algún destino. Otras veces, tenía menos de una hora para ir de un vuelo a otro”, recordaba.
Aún estando en Irak era el encargado de supervisar que veían sus hijos
Pero una cosa tenía clara. Su familia era lo más importante en su vida y la educación de sus hijos era primordial pese a que en aquel momento tuviera que estar fuera de casa mucho tiempo. Afirma que tenía un teléfono aparte sólo para su familia, así que si sonaba sabía que era o su esposa o sus hijos.
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Una curiosidad que relata y que luego tuvo importancia en su devenir profesional es que Tim era el encargado de supervisar las películas para la familia. La regla era que si alguno de los hijos quería ver una nueva película o programa de televisión tenían que obtener el permiso de su padre.
Tim Clemente explica que a través de páginas especializadas consultaba la edad recomendad, el tipo de contenido, si era adecuado o no, la sexualidad, etc. “No importaba en qué parte del mundo estuviese, antes de que uno de mis hijos fuera al cine siempre era mi responsabilidad dar permiso. Recibí llamadas mientras estaba en un cráter de bomba en Irak preguntando: ‘Papá, ¿puedo ver esta película?’”.
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Su vida católica y su llegada a Hollywood
Además, desde hace más de veinte años tanto el matrimonio como todos los hijos participan en verano en un campo de trabajo católico en el que realizan labores de las que luego se favorecen instituciones que ayudan a los demás. Este lugar, en el que hay misa cada día a las seis de la mañana, y la Adoración ocupa un lugar central, se ha convertido en toda una tradición para la familia Clemente, e incluso los hijos que están ya en la universidad no dudan en dedicar sus vacaciones a esta buena obra.
Su llegada a Hollywood fue casi casual. Su hermano Jim, también exagente del FBI, asesoró en una ocasión al actor Mandy Patinkin para su papel en la serie Mentes Criminales. “Mandy quedó fascinado con las historias que contó mi hermano, aceptó el papel y Jim se convirtió en un consultor no oficial de la serie”, afirma Tim.
El enfoque que Jim realizaba del FBI gustó mucho a la cúpula policial y le animaron a seguir adelante. Fue en este punto donde su hermano pidió a Tim que le acompañase en esta aventura debido a su enorme experiencia tanto en la persecución de criminales, narcotraficantes y terroristas.
Una oportunidad para seguir haciendo el bien
Así fue como con el tiempo empezaron a asesorar y a escribir guiones para NCISMentes CriminalesThe Unit y otras series y programas, lo que llevó a ambos hermanos a crear su propia productora XG Productions.
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Tim Clemente, segundo por la derecha, junto a varios de los protagonistas de la serie Mentes Criminales, y a su hermano Jim, segundo por la izquierda
En este punto, su fe católica resultó fundamental para realizar esta labor en Hollywood. El hecho de ser padre de familia numerosa y de haber sido él el que filtrase los contenidos que podían ver también fue otro elemento clave.
Tim se percató de que como asesor, guionista y productor tenía ahora una oportunidad de ser una fuerza para el bien, aunque actuaría como en su trabajo antiterrorista: de manera sutil. Creía poderosamente que los medios de comunicación tienen un poder enorme para transmitir valores, aunque en buena parte negativos. En un Hollywood que ha perdido el norte él quería reforzar los valores positivos que apoyan la fe, la familia, la vida y también el sacrificio. Se convirtió en su misión.
La gran "guerra cultural"
“He estado en zonas de guerras como Irak y, sin embargo, creo que la más grande es la guerra cultural”. Y dice esto porque cree que “mucho de los que sale de Hollywood” pretende destruir la cultura.
Pone el ejemplo de una de sus series, Blue Bloods (Familia de Policías), una serie policiaca con la que querían enviar un mensaje cultural positivo. “Lo que se muestra en Blue Bloods es estadounidenses normales, haciendo cosas como reunirse para cenar y pasar tiempo con familias muy unidas. La oración no es algo de lo que haya que burlarse o despreciar, y en ese programa no se da. Los personajes tienen pruebas y tribulaciones y no son perfectos, pero al menos no retratan el mal como el bien y el bien como el mal”.
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Los católicos deben ser ejemplos a seguir
En su nuevo trabajo en Hollywood, especializado en el ámbito de contenido policial, “no escribo películas católicas como Las Campanas de Santa María, lo que hago es escribir películas que la persona promedio vería”. Familias normales que pasan tiempo juntas, que son fieles y resuelven sus problemas. Este es su perfil y en el Hollywood actual es una oportunidad para difundir un mensaje positivo y moral para una audiencia más amplia. En su opinión, “hay un verdadero anhelo y deseo por contenido de este tipo.
Tim afirma que los católicos están llamados hoy a ser “contraculturales” y a anunciar el Evangelio, también a través de estas virtudes católicas, cada uno en los ámbitos en los que vive y se mueve.
"No me importa cuál es tu trabajo. Una esposa, una secretaria, un CEO, un oficial de policía, o lo que sea, ser un buen ser humano es lo que importa. Hay demasiados modelos a seguir para lo contrario. Ser un buen ser humano es cada vez más difícil. Tenemos que ser ejemplos para los demás”, afirmaba.
Javier Lozano / ReL

Vea también: La cultura del mal


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