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martes, 29 de octubre de 2024

¿Por qué el sacerdote pone agua en el vino durante la misa?

 

Ksiądz podczas Mszy nalewa wodę do kielicha z winem

La oración que acompaña al gesto litúrgico de echar agua en el vino, pronunciada en silencio, significa el sacrificio eucarístico que diviniza a la humanidad

Como dice el refrán: "El agua estropea el vino, el vino mejora el agua". ¿No tiene esto un buen sentido teológico? Si el agua es el signo de la humanidad y el vino el de la divinidad, la primera está llamada, en efecto, por el sacrificio de Cristo, a unirse con la segunda: "nuestro Dios se hizo hombre, para que el hombre sea Dios", dice el cántico. Lo contrario se llama pecado, cuando la humanidad se aparta de su vocación de hijo del Padre malgastando sus dones.

Esta realidad central de la vida cristiana es recordada en cada Misa por un gesto discreto del sacerdote o del diácono. Durante el ofertorio, mientras corta con agua el vino para la consagración, el ministro dice en silencio:

«Al mezclarse esta agua con el vino para el sacramento de la Alianza, que nos unamos a la divinidad de Aquel que quiso asumir nuestra humanidad».

En el corazón del sacramento de la Alianza, el sacrificio eucarístico, esta oración nos recuerda que los fieles se asocian a este sacrificio al mismo tiempo que desean conformarse a la vida de Cristo Redentor.

Las dos naturalezas de Cristo ofrecidas en la Cruz

En su Diccionario de liturgia, monseñor Robert Le Gall, hoy arzobispo emérito de Toulouse, nos recuerda que añadir agua al vino es, ante todo, un gesto muy práctico que tiene su origen en la liturgia judía. En los días de fiesta, el vino, a menudo muy fuerte en estas tierras áridas y soleadas, se corta antes de beberlo. Este origen recuerda que la institución de la Eucaristía tuvo lugar durante las comidas festivas del pueblo de Israel.

Más allá del simbolismo de la Alianza antes mencionado, el cáliz simboliza también la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo. Durante su ofrenda en la Cruz, sus dos naturalezas se entregaron verdaderamente por amor. Este amor ya se manifestó en el Gólgota por el agua y la sangre que brotaron del costado traspasado, y que también se simbolizan en el cáliz lleno de vino al que se añade una gota de agua.

Valdemar de Vaux, Aleteia 

Vea también     La Santa Misa, Re-Actualización del Misterio Pascual







































viernes, 3 de mayo de 2024

Descubre los 4 elementos de los sacramentos

El agua, el pan de trigo, el vino y el aceite de oliva en los sacramentos,
¿qué significan? Benedicto XVI responde

Chrism Mass

En la celebración de un bautismo, el agua tiene una gran visibilidad. Pero también está
presente el óleo, igual que en los sacramentos de la Confirmación, el Orden y la Unción
de enfermos… ¿Cuáles son los elementos del cosmos de los sacramentos? Según Benedicto XVI, estos 4: agua, pan de trigo, vino y aceite de oliva.

En la homilía de la Misa Crismal del Jueves Santo del año 2010 en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el papa alemán explicó su sentido y significado:

1
AGUA

Como elemento básico y condición fundamental de toda vida, es el signo esencial del acto por el que nos convertimos en cristianos en el Bautismo.

Por lo general es el elemento vital y representa el acceso común de todos al nuevo nacimiento como cristianos.

2
PAN

Hóstias

Remite a la vida cotidiana. Es el don fundamental de la vida diaria.

3
VINO

Catholic Mass, Consecration

Evoca la fiesta, la exquisitez de la creación, en la que se puede expresar especialmente
la alegría de los redimidos.

4
ACEITE DE OLIVA

messe-chrismale-huiles.jpg

Es alimento, medicina, embellece, prepara para la lucha y da vigor. El óleo con que se
unge a reyes y sacerdotes es signo de dignidad y responsabilidad y también de la
fuerza que procede de Dios. Evoca también el Huerto de los Olivos, lugar de la
redención.

¿Pero por qué son necesarias estas realidades materiales en los sacramentos?

Porque “el cristianismo no es algo puramente espiritual, algo solamente subjetivo, del sentimiento, de la voluntad, de las ideas, sino que es una realidad cósmica”, explica Benedicto XVI.

“Solo somos cristianos en este gran contexto de materia y espíritu juntos”, añade.

El sacramento central

Benedicto XVI señaló también que “todos los sacramentos, así como todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan”.
La Eucaristía es “Cristo mismo, nuestra Pascua y pan vivo que, por su carne vivificada y
vivificante por el Espíritu Santo, da vida a los hombres”.

Y, como recoge la encíclica Deus caritas est, “la Eucaristía nos adentra en el acto
oblativo de Jesús”.

“La conversión sustancial del pan y del vino en su cuerpo y su sangre introduce en la
creación el principio de un cambio radical, como una forma de fisión nuclear”, añade Benedicto XVI.

La Iglesia como sacramento

En sí, la Iglesia misma es un sacramento, signo de la unión íntima con Dios y de la unidad de todos los seres humanos, añade el Papa.

A través de ella, la gracia influye en las vidas, que se convierten en culto agradable a Dios.

Y los instrumentos para dejarse renovar por el Espíritu Santo y crecer en la vida espiritual son los sacramentos, especialmente -dice Benedicto XVI- los de la iniciación cristiana: el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.


Patricia Navas, Aleteia

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lunes, 15 de abril de 2019

¿Qué significa que el cura se lave las manos en la misa?

Conoce el valor simbólico del rito de la ablución
de los dedos con agua

WATER
En la misa, después de la incensación de los dones colocados sobre el altar, de la incensación de la cruz, del altar y del sacerdote mismo que preside, éste se lava las manos.
Dice la Instrucción General del Misal Romano: “En seguida, el sacerdote se lava las manos a un lado del altar, rito con el cual se expresa el deseo de purificación interior” (IGMR,76).
El anterior numeral dice qué hacer antes de la oración sobre las ofrendas y por qué hacerlo.
Las manos del sacerdote, ungidas el día de la ordenación sacerdotal, se lavan pues el sacerdote debe estar consciente de la gran pureza interior que debe tener para ofrecer el Sacrificio.
Se trata de una ablución (del  término latino ablutio, (lavado). ¿Y qué es una ablución? Una ablución es una purificación ritual con agua (no un acto de higiene) de algunas partes del cuerpo antes de determinadas acciones religiosas.
Y este gesto de lavar las manos por parte del sacerdote (junto a una oración que está prescrita realizada en silencio) no es opcional, a diferencia de otros ritos que sí lo pueden ser.
Que es obligatorio lo vemos en la redacción de los textos, pues una cosa es decir: “El sacerdote… (hará esto o lo otro)”, y otra cosa es decir: “El sacerdote puede…. (hacer esto o lo otro)”.
El documento titulado El sacerdote en el Ofertorio de la Santa Misa, de la oficina para las celebraciones litúrgicas del Papa, dice:
“En la actualidad, el lavabo es una acción puramente simbólica, como se deriva de la fórmula empleada, así como del hecho que, generalmente, se lavan únicamente las puntas de los dedos índice y pulgar. Podemos decir que el rito expresa el deseo de purificación interior. De ahí que algunos plantearon y siguen planteando la supresión de este rito. No compartimos esta idea pues pensamos que tiene un claro valor catequético y además constituye un renovado acto penitencial para el sacerdote que, en ese momento, se sitúa en vista de la acción eucarística y como preparación a la misma. Al mismo tiempo, la fórmula que acompaña el gesto del lavado de las manos ya está presente desde la antigüedad cristiana como uso solemne practicado antes de que el sacerdote se recoja en oración, como se testimonia en Tertuliano y en la Tradición apostólica”.
¿Dónde se lleva a cabo este rito o ablución? En la esquina del altar (no en el centro). Los ministros extraordinarios del altar o acólitos (o en su defecto, los monaguillos) lavan las manos del sacerdote. Si no hubiere ministro,  el mismo sacerdote lo hará por sí mismo.
Hay que distinguir entre la ablución y la purificación tanto de los dedos como de los objetos litúrgicos o vasos sagrados (entre estos el cáliz y la patena, IGMR, 327).
En el caso de los dedos “siempre que algún fragmento de la Hostia se haya adherido a los dedos, sobre todo después de la fracción o de la Comunión de los fieles, el sacerdote debe limpiar los dedos sobre la patena y, o según la necesidad, lavarlos…” (IGMR, 278).







miércoles, 6 de enero de 2016

Advierten a padres sobre nuevo trastorno asociado a la anorexia y bulimia



Si algún jovencito o jovencita carga para todos lados con botellas de agua que bebe a cada momento y por lo tanto micciona mucho pero además deja de comer, esta persona podría esta sufriendo un trastorno asociado a la anorexia y bulimia temprana llamada "potomanía".

Así lo señaló la psicóloga del Grupo de Autoayuda en Bulimia y Anorexia (GABA Perú), quien recomendó a los padres observar a sus hijos para determinar si están atravesando por ese trastorno.

“Se trata de un trastorno que se caracteriza por el consumo excesivo de grandes cantidades de agua, aún sin tener sed, para compensar la sensación de hambre y evitar el consumo de alimentos”, dijo

Agregó que quienes presentan este trastorno pueden consumir más de ocho litros de agua al día lo que resulta nocivo para su salud porque altera la función del riñón, causa calambres, dolor de cabeza, convulsiones, parálisis, coma e, incluso, puede provocar la muerte.