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jueves, 5 de diciembre de 2024

Adviento: conoce y vive sus cuatro etapas cada semana

Dziewczynka z lampionem stoi przy choince w kościele



El propósito del Adviento es limpiar el portal de nuestro corazón para recibir a Cristo. Para ello, hay cuatro etapas que puedes vivir, preparándote cada semana un poco más

El Adviento es un tiempo de preparación y espera para la celebración del nacimiento de Jesucristo, pero también es un tiempo de profunda reflexión espiritual. Cada semana del Adviento se vive una etapa distinta y se asocia con una etapa específica que refleja el anhelo humano de la salvación y la transformación a través de la venida de Cristo.

La esperanza, paz, alegría y amor, no solo son cualidades que se celebran en la liturgia, sino que también son llamadas a vivir en el corazón de cada creyente.

La corona de Adviento

La mejor forma de representar las cuatro semanas del Adviento es por medio de la Corona de Adviento. Ésta tiene forma de círculo para representar que el amor de Dios es infinito, además de cuatro velas, de los colores litúrgicos correspondientes: tres de color morado -que simbolizan la humildad, austeridad y penitencia- y una de color rosa, que representa alergia y amor. 

Ahora bien, hablemos de cada una de las etapas y qué puedes hacer cada semana para vivir este tiempo de preparación y reflexión de la mejor manera, tanto de forma personal como en familia. 


1º semanaEsperanza: el anhelo de la promesa cumplida

posada

La primera semana de Adviento está centrada en la esperanza. Anticipa la llegada de Jesús al mundo representando el cumplimiento de las promesas divinas a lo largo de la historia, por lo que esperaban la venida del Mesías. Además, marca el comienzo del año litúrgico. 

La esperanza es una virtud que nos invita a la conversión y a la preparación interior.

¿Qué hacer? En esta semana nos invita a preguntarnos: ¿En qué pongo mi esperanza? ¿Confío plenamente en que las promesas de Dios se cumplen en mi vida?

2º semanaPaz: El Regalo de la Presencia de Cristo

Es un recordatorio de que la paz verdadera solo puede encontrarse en la presencia de Cristo. La paz que Cristo trae no es simplemente la ausencia de conflictos, sino una paz profunda que transforma el corazón humano.

¿Qué hacer? La paz también nos llama a sanar nuestras relaciones con los demás y con Dios. ¿Qué conflictos o tensiones necesitamos resolver en nuestras vidas para experimentar la paz que Cristo ofrece?

3º semanaAlegría: La Buena Nueva de la salvación

Christmass

La tercera semana de Adviento es conocida como Gaudete (del latín "alegraos") y está centrada en la alegría. La alegría cristiana no es una emoción superficial o circunstancial, sino una alegría profunda que brota de la certeza de la salvación que Jesús trae al mundo.

¿Qué hacer? En la tercera semana de Adviento se invita a reflexionar sobre la abundancia de la alegría que brota del conocimiento de la presencia de Cristo. Reflexiona sobre ¿cómo podemos cultivar esa alegría genuina en medio de las dificultades?

4º semanaAmor: El regalo incondicional de Dios

La cuarta semana de Adviento está dedicada al amor; y no cualquier amor, sino el amor que se hace carne, siendo el mayor de los regalos que Dios ha dado a la humanidad. El amor de Dios se manifestó de manera suprema en la venida de su Hijo al mundo; y este amor nos llama a vivir y compartir con los demás.

¿Qué hacer? En esta última semana de Adviento se nos invita a reflexionar sobre cómo podemos amar más plenamente, siguiendo el ejemplo de Cristo. Pregúntate: ¿qué acciones concretas podemos tomar para vivir el amor de Dios en nuestra vida diaria?

Karen Hutch, aleteia

Vea también     Celebraciones de Adviento en Familia



domingo, 11 de octubre de 2020

Teresa de Calcuta te dice con sus 10 dedos cómo ir al cielo

 MOTHER TERESA


¿Crees que nunca podrás acceder a la santidad? No te equivoques, para tocarla con la punta de los dedos basta simplemente con respetar ciertas etapas importantes. Explicaciones con santa Teresa de Calcuta   

San Juan Pablo II había propuesto, como programa pastoral para el tercer milenio cristiano, ese “alto grado de vida cristiana ordinaria” que es la santidad. Pero ¿Cómo lograrla? ¡María Teresa nos desvela su receta!

Las dos etapas hacia la santidad   

Fue en Calcuta. Madre Teresa nos mostró sus dos manos con una pequeña sonrisa maliciosa y nos invitó a contar con los dedos, con la mano derecha: “Quiero / deseo / con la gracia de Dios / ser / ¡santa!”; con la izquierda: “¡Tú / lo has / hecho / en / mí!”. Luego juntó las dos manos y, elevándolas hacia el cielo, añadió. “¡Está hecho!”.

Foto: AFP Photo

Lo primero: querer

María Teresa explicaba que la primera etapa hacia la santidad es, pues, la de querer ser santo:

“Todo depende de estas pocas palabras: ‘Quiero’ o ‘No quiero’”. Y precisa: “Decir ‘Quiero ser santo’ significa ‘Voy a despojarme de todo lo que no es Dios… Voy a renunciar a mi propia voluntad, a mis gustos, a mis fantasías, a mi inconstancia; con toda mi voluntad, voy a amar a Dios, voy a elegir en favor de Él, voy a correr hacia Él, voy a llegar hasta Él y voy a poseerlo’”.

“Creo que no hay otra persona en el mundo que tenga tanta necesidad de la ayuda y de la gracia de Dios que yo. Me siento tan pobre y tan débil..”.

Lo escribió la Madre Teresa. Y Jesús le confirmaría además la impresión que ella tenía de sí misma:

“Tú eres, lo sé, la persona más incapaz, débil y pecadora, pero precisamente por eso quiero usarte para mi gloria. ¿Te negarás?”.

Una vez que el deseo está presente, que la pobreza es aceptada y ofrecida, Dios puede entonces lograr en nosotros, por el poder de su gracia, infinitamente más de lo que nosotros podamos pedir o incluso concebir (Ef 3,20).

Aceptar con una sonrisa

MATKA TERESA Z KALKUTY
Tim Graham/Robert Harding/EAST NEWS

Esta articulación entre la naturaleza y la gracia sigue siendo misteriosa. Por un lado, nos arriesgamos a caer en el quietismo, esperando pasivamente el milagro de la transformación de nuestras vidas.

Por otro, ejercemos un voluntarismo agotador a golpe de empeño, ¡a menudo sin mucho éxito! La justa articulación podría formularse así:

“No es sólo Dios y el hombre, la gracia y la libertad, sino Dios a través del hombre, la gracia a través de la libertad”.

Dicho de otra forma: “Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios” (san Ignacio).

En la liturgia de los santos, rezamos: “Tú eres glorificado en la asamblea de los santos; cuando coronas sus méritos, coronas tus propios dones”.

Unos profesores estadounidenses hicieron una visita a la Madre Teresa y le preguntaron: “¡Dinos alguna cosa que nos ayude en la vida!”. Ella respondió: “¡Sonreíos los unos a los otros!”.

Y cuenta que tuvo que esforzarse por mantener un tono serio cuando “otro me preguntó: ‘¿Está usted casada?’, a lo que contesté: ‘Sí, y me resulta muy difícil a veces sonreír a Jesús, porque Él puede ser muy exigente en ocasiones’”. Y concluye la santa:

“La santidad no consiste en llevar a cabo cosas extraordinarias. Consiste en aceptar con una sonrisa lo que Jesús nos envía. Consiste en aceptar seguir la voluntad de Dios”.

Por el padre Nicolas Buttet, Edifa Aleteia


Vea también   Llamada de todos a la santidad y los pequeños pasos que nos pueden ayudar a alcanzarla - Papa Francisco




sábado, 7 de abril de 2018

Las 4 etapas en una crisis matrimonial

Una crisis de pareja comienza mucho antes de que caigamos en la cuenta de que estamos en ella

COUPLE
La crisis en el matrimonio comienza a destaparse lentamente, casi de forma imperceptible. Va arrojando destellos por aquí y por allá, pero como estamos tan metidos en el día a día no prestamos atención a ciertos detalles que nos van arrojando evidencia, señales de advertencia de que algo se está desacomodando en la relación.
Generalmente, las crisis matrimoniales vienen de una crisis personal. Es por eso por lo que se necesita de muchísima inteligencia humana y emocional para saber entender cómo está nuestra esposa o esposo.
Greg y Julie Alexander, fundadores de “The Alexander House Apostolate” comparten las 4 etapas de crisis en el matrimonio, a las que se debe prestar especial atención.


RELATIONSHIP,FIGHT
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  1. Cuando comienza la armadura a torcerse.

  • Pequeñas diferencias comienzan a molestarte
  • Comienza el diálogo interno de cómo tu cónyuge no es lo que esperabas
Antes, hasta el ruido que hacía al masticar te parecía una hermosa melodía. Y hoy no toleras ni su respirar. Si te pide que le sirvas la comida o que le cambies el foco piensas: “¡Inútil! ¿Acaso tú no puedes hacerlo?”.
Si estás en esta etapa necesitas hacer un parón y reflexionar: ¿Qué me está pasando? ¿Por qué me está irritando tanto? ¿Qué me está molestado?
Puede ser que tu cónyuge no sea lo que esperabas. Pero ¿acaso tú si eres lo que él/ella esperaba?
Necesitamos vivir en la caridad y con los pies en la tierra: si se casaron fue por algo, porque son pareja, es decir, iguales… o por lo menos muy parecidos.


PARA W ŁÓŻKU
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  1. Problemas en el paraíso

  • Te sientes incómodo al compartir tus sentimientos con tu cónyuge
  • Pretendes que todo esté bien, pero sabes que no
Es el típico de “para qué se voy a contar si no me va a entender”. Tu marido o tu mujer sabe que te pasa algo. Te lo pregunta y contestas que no te pasa nada.
Esto es peligroso porque comienza la desconexión emocional. Es decir, estás aquí, pero tu mente y corazón no. La poca comunicación gira alrededor de los hijos o de temas triviales, pero no hablan de ustedes.
Si estás en esta etapa es importante que reconozcas que algo te está molestando y lo comentes con el otro pero con prudencia y caridad.
Recuerda que en el pedir está el dar y muchas veces no es que me digas “tonta”, sino la “tonta” manera que tienes de decírmelo.
Si algo está sucediendo necesitas tomar el control de la situación y hacerte responsable de la parte que te corresponde. Si no lo haces, al rato tronarás cual olla exprés y algo que podría resolverse fácilmente se agrava. Recuerda que la comunicación es vehículo del amor.


TOKSYCZNA RELACJA
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  1. En el umbral

  • Sientes que no hay conexión entre ustedes
  • Empiezas a llenar el vacío con otras actividades y/o personas
Esta etapa es de gran peligro. Debido a la vulnerabilidad en la que nos encontramos, somos el blanco perfecto para dejarnos seducir por cosas o personas que nos ofrecen llenar nuestras carencias afectivas.
En pocas palabras, puede surgir la infidelidad. Y no me refiero solo a la afectiva o sexual, sino a dedicarle más tiempo a otras actividades o personas que a mi cónyuge.
Es decir, el tiempo que por derecho le corresponde se lo dedico a otras cosas que también me otorguen algún grado de satisfacción. Eso también es infidelidad.


OPARCIE DLA KOBIETY
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  1. Me voy de aquí

  • Discutes constantemente… casi a propósito
  • Te sientes drenado de energía, sin esperanza y agotado
¡Etapa peligrosísima! Piensas que todo es inútil, que ya no hay que esforzarse en la relación y que la solución es emprender la retirada. Se genera una ceguera emocional y espiritual y no deja ver más allá de los problemas.

Si sientes que tu relación está en alguna de estas etapas ¡haz algo! y busca apoyo lo antes posible, no con amigas, sino con alguien profesional. Toda crisis tiene solución.
Trabaja en sanarte y sanar tu matrimonio, en reconstruirlo. Recuerda que tu crisis matrimonial debe servirte para perfeccionar el amor: si en las buenas te quiero junto a mí, en las malas te amo todavía más, aunque no lo sienta. Y no te olvides de los hijos.


COUPLE
A lot of people - Shutterstock
 Luz Ivonne Ream, aleteia