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jueves, 27 de noviembre de 2025

Evangelio del día

 


Libro de Daniel 6,12-28.

Aquellos hombres acudieron precipitadamente y encontraron a Daniel orando y suplicando a su Dios.
Entonces de presentaron ante el rey y, refiriéndose a la prohibición real, le dijeron: "¿Acaso no has escrito una prohibición según la cual todo el que dirija una oración dentro de los próximos treinta días, a cualquier dios u hombre que no seas tú, rey, debe ser arrojado al foso de los leones?". El rey tomó la palabra y dijo: "Así es, en efecto, según la ley de los medos y de los persas, que es irrevocable".
Entonces ellos tomaron la palabra y dijeron en presencia del rey: "Daniel, uno de los deportados de Judá, no te ha hecho caso, rey, ni a ti ni a la prohibición que tú has escrito, y tres veces al día hace su oración".
Al oír esto, el rey se apenó profundamente y puso todo su empeño por salvar a Daniel: hasta el atardecer se esforzó por librarlo.
Pero esos hombres acudieron precipitadamente al rey y le dijeron: "Tienes que saber, rey, que según la ley de los medos y de los persas, ninguna prohibición o edicto promulgado por el rey puede ser modificado".
Entonces el rey mandó traer a Daniel y arrojarlo al foso de los leones. El rey tomó la palabra y dijo a Daniel: "Tu Dios, al que sirves con tanta constancia, te salvará".
Luego trajeron una piedra y la pusieron sobre la abertura del foso; el rey la selló con su anillo y con el anillo de sus dignatarios, para que no se cambiara nada en lo concerniente a Daniel.
El rey se retiró a su palacio; ayunó toda la noche, no hizo venir a sus concubinas y se le fue el sueño.
Al amanecer, apenas despuntado el día, el rey se levantó y fue rápidamente al foso de los leones.
Cuando se acercó a él, llamó a Daniel con voz angustiosa. El rey tomó la palabra y dijo a Daniel: "Daniel, servidor del Dios viviente, ¿ha podido tu Dios, al que sirves con tanta constancia, salvarte de los leones?".
Daniel dijo al rey: "¡Viva el rey eternamente!
Mi Dios ha enviado a su Angel y ha cerrado las fauces de los leones, y ellos no me han hecho ningún mal, porque yo he sido hallado inocente en su presencia; tampoco ante ti, rey, había cometido ningún mal".
El rey sintió una gran alegría a causa de Daniel, y ordenó que lo sacaran del foso. Daniel fue sacado del foso, y no se le encontró ni un rasguño, porque había confiado en su Dios.
Luego el rey mandó traer a los hombres que habían acusado a Daniel y los hizo arrojar al foso de los leones, con sus hijos y sus mujeres. Y no habían llegado aún al fondo del foso, cuando ya los leones se apoderaron de ellos y les trituraron todos los huesos.
Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre la tierra: "¡Tengan ustedes paz en abundancia!
Yo ordeno que en todo el dominio de mi reino se tiemble y se sienta temor ante el Dios de Daniel, porque él es el Dios viviente y subsiste para siempre; su reino no será destruido y su dominio durará hasta el fin.
El salva y libera, realiza signos y prodigios en el cielo y sobre la tierra. El ha salvado a Daniel del poder de los leones".


Libro de Daniel 3,68.69.70.71.72.73.74.

Rocíos y escarchas, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Hielos y frío, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Heladas y nieves, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Noches y días, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!.
Luz y tinieblas, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Rayos y nubes, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Que la tierra bendiga al Señor,
que lo alabe y glorifique eternamente.


Evangelio según San Lucas 21,20-28.

Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima.
Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella.
Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse.
¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo.
Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.
Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.
Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.
Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre el Evangelio, n° 1, 3

"Alzaos, levantad la cabeza, se acerca vuestra liberación"

"Las potencias de los cielos serán puestas en movimiento. " ¿A quién llama el Señor potencias de los cielos, si no a los ángeles, los arcángeles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados y los Poderes? (Col 1,16) aparecerán visiblemente en el momento de la llegada del Juez...
Entonces verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes con gran poder y majestad; como si claramente nos dijera: verán rodeado de gran pompa y majestad, al que no quisieron oír cuando se presentó humilde… estas palabras fueron dichas para los réprobos; pero para consuelo de los elegidos, dice:”Cuando empiecen a cumplirse estas cosas, levantad vuestras cabezas, puesto que se acerca vuestra redención”. Es como si la Verdad advirtiera claramente a sus elegidos diciendo: " en el momento en el que las desgracias del mundo se multiplican, regocijaos. Mientras se acaba el mundo, del que nunca fuisteis amigos, la redención que siempre deseasteis se acerca".
Los que aman a Dios son invitados a regocijarse por ver acercarse el fin del mundo, porque encontrarán pronto el mundo que desean, cuando haya pasado aquel al que no están atados. Que los fieles que deseen ver a Dios, se abstengan bien de llorar por las desgracias que golpean el mundo, ya que saben que estas mismas desgracias llegan a su fin. Está escrito en efecto: "el que quiere ser amigo de las cosas de este mundo se hace enemigo de Dios" (Jc 4,4). El que pues no se regocija por ver acercarse el fin de este mundo, ése muestra que es su amigo, y de ahí da pruebas de ser enemigo de Dios.
Más no sea así el corazón de los fieles, de los que creen que existe otra vida y los que, por sus actos, prueban que le aman... ¿En efecto, qué es esta vida mortal si no un camino? ¡Qué locura, hermanos míos, agotarse en el camino, no queriendo alcanzar el fin!...
Así, hermanos míos, no améis las cosas de este mundo, que, como vemos según los acontecimientos que se producen alrededor nuestro, no podrá subsistir por mucho tiempo. (EDD)

Reflexión sobre los mosaicos

Las lecturas del Evangelio en esta época del año pueden parecer bastante sombrías, al menos a primera vista. Nos acercamos a los últimos días del calendario litúrgico de la Iglesia, con el nuevo año que comienza este domingo, primer domingo de Adviento. A medida que el año eclesiástico se acerca a su fin, los pasajes evangélicos reflexionan sobre finales dramáticos: la destrucción de Jerusalén e incluso el fin del cosmos tal como lo conocemos.

Sin embargo, junto a estos finales, Jesús habla de venidas, en particular de su propia Segunda Venida como glorioso Hijo del Hombre, que traerá la liberación a quienes le esperan. Justo cuando parece que todo se desmorona, comienza a surgir una nueva realidad. El capítulo final no será de destrucción, sino de renovación y liberación para todos.

Hay una dimensión cosmológica sorprendente en nuestra lectura del Evangelio, ya que Jesús se refiere al sol, la luna y las estrellas, poniendo de relieve la alteración del orden natural. Estos signos celestes simbolizan las perturbaciones cósmicas que acompañan a la Segunda Venida del Hijo del Hombre. Refleja la profunda interconexión entre los acontecimientos terrestres y los cielos. Nuestro mosaico de principios del siglo XIII ilustra el cuarto día de la Creación, cuando se crearon el sol, la luna y las estrellas. Se encuentra en San Marcos de Venecia. Obsérvese cómo el artista ha dado un rostro humano al sol y a la luna, lo que resulta muy dulce.

Creados durante el apogeo de Venecia como poderosa república marítima, estos mosaicos cubren amplias zonas del interior de la basílica. Los artistas que instalaron los mosaicos de principios del siglo XIII en la basílica de San Marcos de Venecia eran una combinación de artesanos formados en Bizancio y artesanos venecianos locales. Venecia mantenía fuertes lazos culturales y comerciales con el Imperio Bizantino, especialmente con Constantinopla, lo que influyó en las técnicas artísticas y la iconografía empleadas en estos mosaicos.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Padre nuestro que estás en los cielos, nos inclinamos ante Ti, nuestro grande y glorioso Rey. Este mundo no Te da importancia, pero nosotros nos acercamos a Ti en adoración. Todo poder y autoridad Te pertenecen y agradecemos que hayas elegido establecer un reino.

En perfecta justicia podrías haber descartado a toda la humanidad y dejarnos en la ruina de nuestra rebelión. Pero, con amor y misericordia elegiste traer Tu reino a todos los que creen. Estamos muy agradecidos y Te recibimos con gusto como nuestro Señor y nuestro Rey.

Padre, oramos para que Tu reino se vea más claramente en nuestras vidas. Tú has dicho: «Si tu ojo te hace pecar, sácalo. Si tu mano te hace pecar, córtala. Es mejor entrar mutilado en el reino que ir al infierno».

Perdónanos por la complacencia con la que hemos dado entrada en nuestras vidas a pecados que no tienen lugar en Tu reino. Que la verdad de Tu Palabra nos santifique hoy.

Padre, oramos por la difusión del evangelio en nuestro mundo. Hay personas a las que amamos que hoy están fuera de Tu reino. Señor, en Tu misericordia, ¡haz que entren! Haz que nazcan de nuevo, Te lo pedimos.

Líbralos del reino de las tinieblas. Llévalos al reino de Tu Hijo amado Jesucristo, y enciende en nuestros corazones una pasión por la extensión del evangelio en esta generación. Ayúdanos a hacer Tu obra mientras es de día, antes de que llegue la noche en la que nadie pueda trabajar.

Padre, oramos por el día en que Cristo regrese. Anhelamos ver a Tu Hijo, nuestro Rey Jesús. Apresura el día en que los reinos de este mundo se conviertan en el reino de nuestro Señor y de Su Cristo, y Él reine por los siglos de los siglos.

¡Ven, vence a los enemigos que se han levantado contra Ti! ¡Ven, juzga al mundo con justicia! Ven y llévanos sanos y salvos a Tu presencia, para vivir bajo la bendición de Tu gobierno. 

Padre, ¡venga Tu reino! Por Jesucristo nuestro Señor, ¡Amén!

(abrelabiblia)


martes, 26 de noviembre de 2024

Evangelio del día

 


Apocalipsis 14,14-19.

Yo, Juan, vi una nube blanca, sobre la cual estaba sentado alguien que parecía Hijo de hombre, con una corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano.
En seguida salió del Templo otro Angel y gritó con voz potente al que estaba sentado sobre la nube: "Empuña tu hoz y siega, porque ha llegado el tiempo de la cosecha y los sembrados de la tierra están maduros".
Y el que estaba sentado sobre la nube pasó su hoz sobre la tierra, y esta quedó segada.
Entonces otro Angel salió del Templo que está en el cielo, llevando también una hoz afilada.
Y salió del altar otro Angel -el que tiene poder sobre el fuego- y gritó con voz potente al que tenía la hoz afilada: "Empuña tu hoz y cosecha los racimos de la viña de la tierra, porque han llegado a su madurez".
El Angel pasó la hoz afilada sobre la tierra, cosechó la viña y arrojó los racimos en la inmensa cuba de la ira de Dios.


Salmo 96(95),10.11-12.13.

Digan entre las naciones: «El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.»

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.


Evangelio según San Lucas 21,5-11.

Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:
"De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".
Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".
Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Morales sobre Job, XI (SC 212. Morales sur Job, Cerf, 1974)


“El recuerdo del justo permanecerá para siempre” (Sal112,6)

“Las que ustedes alegan son sentencias de ceniza” (Jb 13,12). Los que poseen un pensamiento terrestre modelado en el siglo, en cada acto tientan dejar la memoria de su persona. Título de guerra o altos muros de sus edificios o disertaciones sobre las ciencias del siglo, ellos sobre-valorizan sus propias virtudes y se edifican un nombre que asegure su recuerdo.
Pero como la vida está pronta a ir hacia su fin, ¿qué subsistirá de estable en ella, ya que en su movilidad está pronta a derrumbarse? Un soplo los lleva, como dice la Escritura “Sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento” (Sal 1,4). Los comparamos a la ceniza, ya que se ubican en un lugar en el que un viento se los llevará. Aunque quieran exaltar la gloria de su nombre, han hecho de su memoria una ceniza, que un viento de un mundo mortal se lleva.
En cambio, la Escritura dice del justo: “El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre” (Sal112,6). Porque sus actos se graban en la mirada de Dios solo, él fija el nombre que asegura su memoria en la eternidad.(EDD)

Oración

"Señor, aunque no merezco que tú escuches mi quejido, por la muerte que has sufrido, escucha lo que te ofrezco y escucha lo que te pido. A ofrecerte, Señor, vengo mi ser, mi vida, mi amor, mi alegría, mi dolor; cuanto puedo y cuanto tengo; cuanto me has dado, Señor. Y a cambio de este alma llena de amor que vengo a ofrecerte, dame una vida serena y una muerte santa y buena; ¡Cristo de la Buena Muerte!"

Reflexión sobre el cuadro

El artista en el que nos centramos hoy es Samuel Colman, pintor inglés que pasó la mayor parte de su carrera en Bristol. Se especializó en escenas apocalípticas representadas con extraordinario detalle e intensidad dramática. Nuestro cuadro representa vívidamente la profecía de Cristo sobre la destrucción del Templo de Jerusalén. Jesús, haciendo referencia a la profecía de Daniel del Antiguo Testamento, predijo que el Mesías y luego Jerusalén se enfrentarían a la destrucción. El cielo se oscurece, la luna deja de brillar y las estrellas caen del cielo. Observa atentamente la pequeña cruz en el borde inferior del estallido de luz celestial: un símbolo sorprendente en medio del caos.

En la parte derecha del cuadro, vemos ilustrada la parábola de las vírgenes prudentes y necias. En primer plano, unos soldados se juegan a los dados la túnica de Cristo, mientras un centurión, que lleva la corona de espinas y una lanza rota, se encuentra cerca. Poncio Pilato se lava las manos y Judas Iscariote, con una soga al cuello, tiende la mano para coger las monedas de plata.

Aunque esta escena apocalíptica puede parecer abrumadora e incluso desalentadora, se nos recuerda que no debemos aterrorizarnos ante tales visiones. Jesús nos recuerda que los edificios de nuestras iglesias nunca deben perder su verdadero propósito. Cada vez que entramos en estos espacios sagrados, se nos invita a entrar en la presencia de Dios, con reverencia y alegría. La arquitectura y el arte no pretenden distraernos, sino elevar nuestro espíritu, acercándonos a Dios y creando un entorno propicio para la oración. Estos bellos espacios son un regalo, diseñados para ayudarnos a dirigir nuestros corazones y mentes hacia el cielo. Un santuario de tranquilidad y quietud, que ofrece un apacible retiro del incesante ruido y ajetreo de la vida cotidiana.

by Padre Patrick van der Vorst


domingo, 17 de noviembre de 2024

Evangelio del día - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Misa Dominical presencial?

 


Libro de Daniel 12,1-3.

En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro.
Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno.
Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos.


Salmo 16(15),5.8.9-10.11.

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
¡tú decides mi suerte!
Tengo siempre presente al Señor:
él está a mi lado, nunca vacilaré.

Por eso mi corazón se alegra,
se regocijan mis entrañas
y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás a la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.
Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna a tu derecha.


Carta a los Hebreos 10,11-14.18.

Hermanos:
Los sacerdotes del culto antiguo se presentan diariamente para cumplir su ministerio y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios, que son totalmente ineficaces para quitar el pecado.
Cristo, en cambio, después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio, se sentó para siempre a la derecha de Dios,
donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies.
Y así, mediante una sola oblación, él ha perfeccionado para siempre a los que santifica.
Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna oblación.


Evangelio según San Marcos 13,24-32.

En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar,
las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán.
Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria.
Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.
Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta.
Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre. (EDD)

Meditando

Pronto llegará el Adviento, un tiempo de anhelo, anticipación y espera paciente del nacimiento de Nuestro Señor. La lectura de hoy se hace eco de estos temas de preparación, paciencia y vigilancia. Pero, ¿no es la vida misma un camino de preparación? En la juventud, nos preparamos para el trabajo futuro; en el trabajo, nos preparamos para la jubilación; en la jubilación, nos preparamos para dejar estas costas terrenales. nuevos papeles. Las etapas de la vida parecen exigir una preparación y una disposición constantes. Pero, ¿nos estamos preparando realmente para la segunda venida de Cristo? Esa es la pregunta que nos plantea la lectura del Evangelio de hoy. Incluso, ¿creemos en la segunda venida de Cristo?

 

El auge del pensamiento científico y racionalista en nuestra sociedad moderna tal vez haya influido en algunas de nuestras creencias cristianas personales sobre los acontecimientos sobrenaturales. Podemos tener problemas con el concepto de un retorno sobrenatural de Cristo, por considerarlo incoherente con una visión naturalista del mundo. Sin embargo, si supiéramos que Cristo volverá, digamos, a finales de año, seguramente viviríamos de otra manera, transformando nuestras vidas con alegre expectación. Esta es, nos dice Jesús, la mentalidad que debemos adoptar hoy: no demorarnos, sino prepararnos ahora, como si su regreso fuera inminente. Con este enfoque, nuestra vida de oración adquiere una nueva urgencia y vitalidad.

 

El Evangelio de hoy está lleno de imágenes poéticas: estrellas, luna, sol, ángeles, que evocan la grandeza de la creación. Jesús no trata de asustarnos con estas imágenes cósmicas, sino que quiere adentrarnos en el infinito. Nuestra obra de arte destacada, una impresión policromada de la tormenta de meteoros Leónidas sobre Norteamérica en la noche del 12 al 13 de noviembre de 1833, capta un asombro similar. Publicado en 1888 por el astrónomo austriaco Edmund Weiss, profesor de la Universidad de Viena, este grabado transmite la maravilla celeste que inspiró a innumerables artistas de la época. La tormenta Leónidas, un espectáculo extraordinario, ofrece una visión de lo que podría parecerse a "las estrellas que caen del cielo". En la época en que se produjo esta tormenta meteórica, la gente pensaba que había llegado el fin de los tiempos.

by Padre Patrick van der Vorst



viernes, 17 de noviembre de 2023

Evangelio del día


 

Libro de la Sabiduría 13,1-9.

Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a "Aquel que es". , y al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice.
En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo.
Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron como dioses, piensen cuánto más excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó.
Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó.
Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas, se llega, por analogía, a contemplar a su Autor,
Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo;
como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el espectáculo del mundo!
Pero ni aún así son excusables:
si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?


Salmo 19(18),2-3.4-5ab.

El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.

Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.


Evangelio según San Lucas 17,26-37.

Jesús dijo a sus discípulos:
"En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.
La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.
Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.
Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.
Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.
Acuérdense de la mujer de Lot.
El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.
Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;
de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".
Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?»
Jesús les respondió: "Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia
Catequesis bautismal 15 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi n° 53-54, Migne 1993), trad. sc©evangelizo.org


Ten confianza en los días del Hijo del Hombre

El glorioso rey rodeado por la guardia de los ángeles, que está sentado en el mismo trono que el Padre, no desdeñará a sus propios servidores. Para que los elegidos no sean confundidos con los enemigos, “él enviará a sus ángeles para que, al sonido de la trompeta, congreguen a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte” (Mt 24,31). No despreció a Lot en su aislamiento, ¿Cómo desdeñará a la multitud de justos? “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo” (Mt 25,34), dirá a los que serón transportados en los carros de nubes que los ángeles reunieron.
Pero, dirá un asistente: “Soy pobre, ¿además seré sorprendido sin fuerza en mi lecho? (cf. Lc 17,34). Otro dirá “Soy una pobre mujer y ¿seré tomada en la molienda, sin que tengan conmiseración de mí? Ten confianza hombre, el juez sin excepción “no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir: juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres de país” (Is 11,3-4). No pone a la gente instruida antes que a los simples. Mismo si estás en los campos, los ángeles te tomarán. No pienses que toma a los que poseen la tierra y deja a los que trabajan. Si eres esclavo, o pobre, no te inquietes para nada. El que ha tomado la forma de esclavo, no desdeña a los esclavos. Mismo si estás enfermo, en cama, no te inquietes, ya que “de dos personas que estén en cama, una será llevada y la otra dejada» (cf. Lc 17,34-35). (…)
Sólo ten confianza. Sólo obra y lucha con coraje, ya que nada perecerá. (EDD)

Oración

Jesús, creo que eres el Hijo de Dios, que moriste en la cruz para rescatarme del pecado y de la muerte y para devolverme al Padre. Elijo ahora alejarme de mis pecados, de mi egocentrismo y de cada parte de mi vida que no te agrada. Te elijo a Ti. Me entrego a ti. Recibo tu perdón y te pido que ocupes el lugar que te corresponde en mi vida como mi Salvador y Señor. Ven a reinar en mi corazón, lléname de tu amor y de tu vida, y ayúdame a ser una persona que ama de verdad, una persona como tú. Restáurame, Jesús. Vive en mí. Ama a través de mí. Gracias, Dios. Te lo ruego en el nombre de Jesús. Amén.

(redescofratrescieza)

















jueves, 26 de agosto de 2021

Evangelio del día

 

Mateo 24:42-51
El siervo deshonesto que come y bebe con los borrachos

¡Cuidado con el lujo!

Jesús dijo a sus discípulos: "Estad despiertos, porque no sabéis el día en que vendrá vuestro maestro. Podéis estar seguros de que si el dueño de casa hubiera sabido a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, habría permanecido despierto y no habría permitido que nadie traspasara la pared de su casa. Por eso, también vosotros debéis estar preparados, porque el Hijo del Hombre viene a una hora que no esperáis.

¿Qué siervo, pues, es lo bastante fiel y prudente como para que el amo lo ponga al frente de su casa para darles la comida a su debido tiempo? Feliz ese siervo si la llegada de su amo lo encuentra en este empleo. Os digo solemnemente que lo colocará sobre todo lo que posee. Pero en cuanto al siervo deshonesto que se dice a sí mismo: "Mi amo se toma su tiempo", y se pone a golpear a sus compañeros y a comer y beber con los borrachos, su amo vendrá un día que no espera y a una hora que no conoce. El amo lo cortará y lo enviará a la misma suerte que los hipócritas, donde habrá llanto y rechinar de dientes".

Comentario


Bulle

Homilía atribuida a San Macario de Egipto (¿-390)
monje
Homilías espirituales, nº 33


Para la oración, velar en espera de Dios

     Para orar no hacen falta ni gestos, ni gritos, ni silencio, ni arrodillarse. Nuestra oración, a la vez prudente y fervorosa, debe ser una espera de Dios, hasta que Dios venga y visite nuestra alma a través de todos sus caminos de acceso a ella, todos sus senderos, todos sus sentidos. Tregua de nuestros silencios, de nuestros gemidos y de nuestros sollozos: no busquemos en la oración otra cosa que el abrazo de Dios.
     En el trabajo ¿no empleamos con esfuerzo todo nuestro cuerpo? ¿No colaboran al mismo todos nuestros miembros? Que nuestra alma se consagre toda entera a la oración y al amor del Señor; que no se deje distraer ni dar tirones por sus pensamientos; que ponga toda su atención en Cristo. Entonces Cristo la iluminará y le enseñara la verdadera oración, le dará la petición pura y espiritual que es según Dios, la adoración «en espíritu y en verdad» (Jn 4,24).
     El que ejerce de comerciante no busca simplemente una ganancia. Por todos los medios se esfuerza en engrandecerlo y hacerlo crecer. Emprende nuevos viajes y renuncia a los que le parecen no son de provecho; sólo marcha con la esperanza de un negocio. Como él, sepamos nosotros conducir nuestra alma por los caminos más diversos y más oportunos, y adquiriremos, oh ganancia suprema y verdadera, ese Dios que os enseña a orar en verdad.
     El Señor se aposenta en un alma fervorosa, hace de ella su trono de gloria, se sienta en él y se queda allí. (EDD)

Oración

De cara al fin del mundo (para ti es la hora de tu muerte, ¿verdad?)







































viernes, 13 de noviembre de 2020

Evangelio del día

 

ChristianArt 
 
Lucas 17, 26-37 Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá…
 
 
El Arca de Noé en el Monte Ararat, Pintura de Simon de Myle , Pintada en 1570 Óleo sobre tabla
 © Colección Privada, Francia

En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: “Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste. Aquél día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada’’. Entonces, los discípulos le dijeron: “¿Dónde sucederá eso, Señor?” Y él les respondió: “Donde hay un cadáver, se juntan los buitres”.

Comentario

San Benito de Nursia (480-547)
 abad, copatron de Europa
Regla, Prólogo, 8-22


«Despierta tú que duermes» (Ef 5,14)

¡Levantémonos, pues!; la Escritura no cesa de despertarnos diciéndonos: «Ha llegado la hora de despertarnos del sueño» (Rm 13,11). Abramos los ojos a la luz divina. Escuchemos atentamente la poderosa voz de Dios que cada día nos apremia diciéndonos: «Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón» (Sl 94,8). Y también: «El que tenga oídos para oír, que escuche lo que dice el Espíritu a las Iglesias» (Ap 2,7). Y ¿Qué es lo que dice? «Venid, hijos, escuchadme, os enseñaré el temor del Señor» (Sl 33,12). «Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas» (Jn 12,35).
Buscando entre la multitud del pueblo a su obrero a quien dirige esta llamada, el Señor añade: «¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad?» (Sl 33,13). Al escuchar esto si tú respondes: « Yo », y Dios te dice: « ¿Quieres alcanzar la vida eterna?» Entonces «guarda tu lengua del mal y tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella» (Sl 33,14-15). Cuando hayáis hecho esto pondré mis ojos sobre vosotros y escucharé vuestras plegarias y «aún antes que me llaméis, os diré: Aquí estoy» (Is 58,9).
¿Hay algo más dulce, queridos hermanos que esta voz del Señor que nos invita? Fijaos bien cómo el Señor, en su ternura para con nosotros, nos indica el camino de la vida. Ceñidos con la fe y la práctica de las buenas obras, y guiados por el Evangelio, andemos por los caminos que nos señala para poder ser admitidos a contemplar al que nos llama a su reino (1Tes 2,12). Si queremos habitar en la mansión de su reino apresurémonos practicando las buenas obras, pues de lo contrario no llegaremos jamás. (EDD)