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miércoles, 6 de agosto de 2025

Los 11 consejos de la pediatra Meg Meeker para educar hijas fuertes en esta sociedad alocada

 

Meg Meeker es pediatra y una popular autora sobre educación en familia, especialmente en nuestra época peligrosa para niños y adolescentes

Meg Meeker es pediatra y una popular autora sobre educación en familia, especialmente en nuestra época peligrosa para niños y adolescentes.

La pediatra Meg Meeker, conocida entre los lectores españoles por su libro de 2007 Padres fuertes, hijas felices, y por Héroe. Cómo ser el padre fuerte que tus hijos necesitan (Ciudadela), retoma esta temática ahora con Educar hijas fuertes en una sociedad líquida (Palabra). Han pasado unos años. La doctora acumula 30 años de experiencia pediátrica y descubre ahora nuevos peligros.

Entonces la autora se mostraba muy preocupada por cómo dañan a los niños y adolescentes los trastornos alimenticios (anorexia, bulimia, sobrepeso excesivo), los daños de la ruptura emocional y el sexo prematuro, y el abuso del alcohol y las drogas. Ahora suma a todo eso nuevas preocupaciones:

- la adicción a las pantallas

- la confusión sexual por la ideología del "género fluido"

- y la cultura del victimismo, que no forma a chicas fuertes sino a chicas quejosas que echan la culpa de todo a "la sociedad" y "los demás"... que es lo que han visto hacer a sus padres. El libro es anterior al coronavirus, que puede convertirse en otro chivo expiatorio ("soy víctima de la crisis de la pandemia").

Leer a Meg Meeker anima a querer ser mejor padre y no desanima porque no propone imposibles. A menudo, basta simplemente con que papá esté más tiempo por casa o que parezca estar cerca, que dedique algunos ratos a estar con la niña y escuchar sus cosas, y que sepa decirle "no" a toda una serie de cosas, empezando por "no puedes ir a esa fiesta que no supervisa ningún adulto y donde sospecho que habrá alcohol". También mamá debe hacerlo. Las adolescentes dicen no necesitar a los adultos, pero sí los necesitan y mucho.

Meg Meeker, 'Educar hijas fuertes'

Meg Meeker, 'Educar hijas fuertes en una sociedad líquida'.palabra

El libro ayuda a padres y madres de niñas y de adolescentes, y lo que enseña se puede aplicar también a jóvenes adultas.

"En bachillerato sabrán lo que es beber y fumar, enrollarse y acostarse con cualquiera; y muchas pensarán que eso es precisamente lo que se espera de ellas, aunque en realidad lo odien, como así ocurre. Ya en segundo año de carrera, si no antes, conocerán a chicas que sufren ansiedad y depresión y sabrán de chicos que se han suicidado a su edad", advierte la doctora.

El libro se estructura en 11 capítulos que son 11 recomendaciones a padres.

1. Conoce su corazón

No importa lo gruñona o huraña que sea tu hija, quiere 4 cosas: amar, ser amada, tener vínculos intensos (con sus padres, con un par de amigos... necesita pocos vínculos intensos, no muchos vínculos superficiales) y cuidar de los demás (peluches, animales, hermanitos, niños, amigos en apuros). La relación firme con Dios, explica la doctora Meeker, ayuda en estas 4 cosas, ya que implica amar a Dios, saberse amada por Dios, tener un vínculo firme con Dios y saber que Dios nos impulsa a servir a los demás.

2. Contesta a sus cuatro preguntas existenciales

¿De dónde vengo? ¿Es importante mi existencia, tengo valor y significado? ¿Hay una normal moral para vivir? ¿A dónde voy, qué pasará conmigo? "Tu hija ha nacido con un instinto que la impulsa a encontrar las respuestas a estas cuatro preguntas existenciales". Si los padres dan la sensación de que el valor de su hija depende de sus notas, éxitos deportivos, artísticos o popularidad, acabarán sufriendo mucho. Si las niñas piensan que su valor depende de los likes de Instagram o parecer sexy, también.

La doctora Meeker es directa: "Céntrate en una sola cosa, enséñale que fue creada por un Dios que es Padre y que es Amor. En estos tiempos decir algo así puede resultar controvertido, pero es cierto. Nada le dará a tu hija un sentido más profundo de valor personal como decirle que Dios la creó por una razón. Lo digo como pediatra que ha podido comprobarlo en innumerables ocasiones durante su práctica. Las chicas que tienen fe son inmensamente más felices y fuertes".

A los padres que dicen que prefieren dejar que crezca la niña para que ella elija si cree en Dios o no, les responde: "enséñale primero quién es ÉL y luego déjala elegir. En cualquier caso elegirá por sí misma llegado el momento, pero mientras tanto la habrás puesto en el buen camino. Esta es la cuestión más vital, y si la evitas, privarás a tu hija de una formación en la fe y la religión, y la dejarás en la ignorancia más absoluta y peligrosa".

3. Mamá: eres mentora, aliada y pegamento

Las hijas ven a sus madres como las procuradoras de seguridad, confort, amor y fiabilidad, y si tienen una gran relación, querrá estar más cerca de ella que de su mejor amiga. La madre persevera, se engancha como un pegamento a lo largo de la vida. Es mentora, porque orienta a su hija con su ejemplo, y también con instrucciones y enseñanzas directas, y hablando de sentimientos, de mujer a mujer. Meeker previene contra las madres demandantes, controladoras, las distantes y las que tratan de ser "amiga" de la hija (sólo cuando la hija es ya adulta e independizada la madre puede pasar a ser amiga; antes, debe permanecer firme como autoridad y guía).

4. Papá: sé su primer amor, protector y líder

Este capítulo retoma muchos temas de su libro Padres fuertes. Las virtudes que una niña ve en su padre son las que buscará en un chico para que sea su marido. "Inevitablemente, los padres son la plantilla de la que las niñas obtienen su modelo de hombre. Las niñas que crecen con un vínculo fuerte con sus padres de pequeñas crecen más seguras de sí mismas. Y si tienen más confianza en sí mismas, disfrutarán de relaciones más saludables con los hombres, estará más lejos de ser sexualmente activa de adolescente, de quedarse embarazada, enamorarse de chicos machistas, crueles o egoístas". La niña quiere que papá le proteja y la adolescente, aunque se queje, espera que su padre se esfuerce por protegerla. Un padre que pregunta cada tarde "qué tal el día" a su hija huraña acaba consiguiendo mucho. Vale la pena buscar excusas para estar juntos.

5. Ayúdala a controlar las pantallas

"El principal miedo que antes sentían los padres por sus hijos adolescentes era el sexo, las drogas y el alcohol. Ahora la principal preocupación son las redes sociales. Si antes te preocupaba una teleserie, apagabas el televisor. Hoy no es tan sencillo, el contenido es peor, la pornografía explícita es común y popular y muchas plataformas de redes sociales han llegado de forma perniciosa hasta los corazones de las adolescentes generando adicción. Los miedos paternos están más que justificados".

Como pediatra, Meeker sabe que el uso intenso de redes sociales va ligado a la depresión. Además, "todas las adolescentes se comparan entre sí y tienen grandes inseguridades, en 30 años de práctica pediátrica nunca he conocido una excepción a esta regla". En Internet este "valorarse por los likes" se hace más grave y dañino.

Los padres deben limitar al máximo las pantallas y móviles: dejarlos a la entrada de casa, prohibirlos en las comidas, limitarlos a un par de ratos al día, etc...

6. Enséñale un feminismo saludable versus un feminismo tóxico

Aquí la doctora Meeker cuenta ejemplos de su época universitaria y otras chicas que conoció entonces. Habla de la Revolución sexual y de cuatro olas de feminismo. Pero la realidad es que tras todo eso, las mujeres son menos felices (estudio La paradoja de la felicidad femenina decreciente, de Stevenson y Wolfers), las mujeres tienen más ansiedad y depresión, están más solas, muchas ven al hombre como enemigo, los niños son desechables (el aborto daña a bebés, a mujeres, a todos) y hay una guerra feminista contra la feminidad.

¿Es posible un feminismo saludable? Sí... ¡con Dios! "Dios es el feminista original y más poderoso. Creó a las mujeres con un valor inestimable, les dio un alma eterna, eligió a una mujer para ser Madre de su Hijo... el feminismo de Dios aparece en la Biblia por todas partes". Es un feminismo que da autoestima pero también humildad, que con fe y esfuerzo personal da un carácter fuerte... y con realismo señala que la tenacidad es para servir a los demás. Es un feminismo que enseña a amar a los demás, a amar también a los varones. "Enséñale a tu hija qué hacen los hombres buenos".

7. Hábitos alimentarios, imagen corporal y justo equilibrio

Obesidad, anorexia, bulimia... a principios de siglo XXI ya eran un problema grave, pero con las redes sociales e Internet aparecen nuevas variantes y problemas; pornografía, sexting y un bombardeo de imágenes de chicas sexis es el modelo que reciben las adolescentes y sus amigas. Que la madre diga constantemente "estoy gorda, tengo que adelgazar" hace pensar a la niña que la guerra por el peso y la figura es lo más importante (y no debe ser así). El libro da muchos consejos sobre alimentación y disciplina familiar en la comida.

8. Afianza su fe en Dios

La doctora Megan ofrece 13 datos sobre beneficios de la fe en la salud física y mental (tomados del estudio de 2012 de Harold G. Koening sobre "Religion, Spirituality and Health"). "Los agnósticos y ateos rechazan la fe porque la consideran irreal, un cuento de hadas, pero por lo que he podido comprobar, la fe proporcionará a tu hija un sentido sustancial de la realidad: la comprensión de que forma parte de un todo mayor que ella misma, que no todo gira a su alrededor".

Como doctora y pediatra constata: "la búsqueda de una satisfacción personal plena no es un estilo de vida saludable, no aporta felicidad, más bien procura desgracias, por lo que he podido constatar". La autora en el libro propone "5 formas de transmitir la fe a tu hija": incluye dar ejemplo y rezar.

9. Ayúdala a desarrollar una sexualidad saludable

En este tema, en libros anteriores, la doctora exponía datos sobre las enfermedades sexuales y sus estragos entre los jóvenes, y la depresión grave, que va ligada a la actividad sexual temprana (y es causa y efecto de más soledad). Aquí también lo hace, y los estudios siguen siendo contundentes. Y, como hace 20 años, las redes y la TV y el ambiente invitan a las adolescentes al sexo. "Sé sexualmente activa y no estarás sola, porque serás popular, al menos entre los chicos", es la gran promesa (que no se cumple: los novios usan y dejan a la chica después de aprovecharla, se extiende la fama de que es una desesperada que irá con cualquiera, etc...)

Pero en nuestra época se añade la propaganda de género que desde la infancia insiste a las niñas: "¿cuál es tu género? ¿A lo mejor eres un niño con cuerpo de niña?" Y la propaganda LGTB: si eres poco popular entre los chicos, quizá eres lesbiana o bisexual y puedes probar con las de tu sexo. ¡Serás distinta, especial y al menos te querrá alguien! Todo esto, desde los 12 años. La doctora da 10 consejos para padres, que incluyen el ser un buen modelo, facilitar el hablar de estos temas y mantener unas reglas muy claras.

10. Ayúdala a encontrar buenas amigas y a hacer frente a las malas

La doctora constata que las adolescentes necesitan una o dos amigas íntimas, en profundidad. Los padres deben apoyar eso, incentivarlo y animarlo. Por el contrario, ser "muy popular" y tener infinidad de amigas no es maduro ni es sano. Ya en la vida adulta sí es bueno tener una gran red de contactos amistosos, que se añaden a las amistades íntimas de siempre. Las amigas íntimas ayudan a que una chica se exprese, se entienda mejor, sea más sincera, sienta conexión y felicidad, madure... Para detectar a las amigas malas y tóxicas, el libro ofrece una lista (la "malota", la idólatra, la reina del drama, la que nos usa como desagüe...)

11. Ayúdala a ser una mujer fuerte, no una víctima

Como pediatra, la autora ha visto muchas niñas echadas a perder por padres sobreprotectores que consentían todas las perezas y vanidades de su hija, quizá porque "pobrecita, como es más bien fea/gorda/torpe/mal estudiante, etc..." "Si soy víctima se me consiente todo", aprenden muchos niños y niñas. Y en la vida adulta vivirán así, presentándose como víctimas en vez de crecer en virtud y fuerza. Los padres deben educar a sus hijos en la independencia, en vivir sin miedo ni rencor, en asumir riesgos y fracasos razonables...

Es este un libro fácil de leer, lleno de docenas de ejemplos y casos claros, un libro que necesitan desesperadamente muchos padres y madres y que nos ayudará a orientarnos, como avisa el título, "en una sociedad líquida", especialmente hostil a nuestros hijos, sobrinos y nietos.

P.J.G., ReL

Vea también    Decálogo para la educación en familia



lunes, 12 de abril de 2021

3 buenas prácticas para ser un padre perfecto para tus hijas

 

FATHER AND DAUGHTER


Sé un buen esposo, muestra afecto por tus hijas y defiéndelas. Es un programa que les ayudará infinito

Me acuerdo de un comentario perspicaz de un niño, observando cándidamente una boda en una iglesia: «La novia entra en la iglesia del brazo de un anciano y sale… con un joven».

Sea cual sea la vocación de nuestra hija, esta es la misión del viejo padre: desprenderse de un tesoro y ponerlo a salvo en buenas manos.

Para superar los tópicos edípicos, creo que los padres deberían insistir en tres buenas prácticas para acompañar a sus hijas en su conversión en mujeres.

1SER UN BUEN ESPOSO.

En primer lugar, ¿qué hacemos en nuestro matrimonio? No olvidemos nunca que nuestra relación matrimonial está vigilada por nuestras hijas. Finos analistas de nuestros comportamientos e incoherencias, nuestras hijas son estudiantes en nuestra escuela. Sirvamos y apreciemos a nuestras esposas. Recemos por ella, por nuestros hijos, con ella y con ellos. La seguridad que ofrece un padre cariñoso que sirve a su esposa es la primera; va más allá del marco conyugal para fortalecer a todos los hermanos. En resumen, el amor de los padres ofrece una reserva inagotable de confianza a los hijos.

2NO DUDES EN MOSTRAR AFECTO A TUS HIJAS.

La presencia física del padre en la familia es fundamental. Todavía nos quedamos a menudo demasiado atascados por una especie de modestia distante o neo-jansenismo. Bombardeemos a nuestras hijas con piroposacompañémoslas en sus pasiones, compartamos con ellas momentos de calidad y sobre todo, con inmenso cariño, no dudemos de vez en cuando en abrazarlas en nuestros torpes brazos, con la debida reserva. Si no encuentran este consuelo emocional en el abrazo del padre, pueden buscarlo en otra parte, a riesgo de ser dañadas por jóvenes depredadores.

3EL PADRE, EL MÁS FERVIENTE DEFENSOR DE SUS HIJAS.

Por último, nuestras hijas deben ser conscientes de que siempre tienen en su padre el más ferviente de los apoyos. Defendámoslas con ardor. Nuestra mirada es decisiva. En particular, una palabra desafortunada sobre un defecto físico puede causar verdaderos estragos. Con humildad, pidamos perdón a nuestras hijas si nuestras palabras han excedido nuestros pensamientos. Invitémosles a un restaurante, compartamos una actividad deportiva, una salida cultural y, sobre todo, intentemos estar presentes para ellas.

La madre envuelve mientras el padre envía. La elección de amor del padre por su hija es un seguro a todo riesgo para afrontar el futuro con serenidad, es una plataforma de lanzamiento:

«Ve, preciosa, siempre estaré a tu lado, pero levanta el vuelo, es tuyo, te pertenece.» 

Arnaud Bouthéon, Edifa Aleteia


Vea también     5 retos en la educación de las hijas




domingo, 12 de enero de 2020

Carta abierta al tipo duro que ve “Frozen II” con sus hijas

Las peinas con sus pasadores centelleantes y cantas con ellas…
A mi modo de ver estas asegurando su mundo

MOVIE THEATER

Querido Tipo Duro,
(Me refiero al papá con tamaño de jugador de rugby y camiseta de fútbol, conductor de una enorme camioneta, que anoche estuvo en el cine con sus niñas. ¡Sí, tú! El machote que cantaba Suéltalo a todo pulmón acompañado de tres hijas pequeñas y rubias vestidas como Elsa, con maravillosos trajes de tul azul princesa.)
Me alegraste el día. También me recordaste muchísimo a mi padre, ese gigante amable que me miraba a los ojos de niña y me decía: “Eres una princesa”. Y durante los siguientes 40 años he caminado por esta fantástica y verde tierra con la cabeza bien alta, viviendo cada una de esas palabras.
Pero no se trataba solo de lo que me decía mi padre (aunque sin duda era importante), sino de lo que hacía. Como tú, ponía mucho interés en las cosas que me gustaban, aunque no le interesaran a él.
Abrazó mis aficiones como si fueran suyas, tanto que terminaron por encantarle también a él. Una de ellas era patinar. Sinceramente, ahora no puedo recordar quién se aficionó primero a los patines pero, al volver la vista atrás, ninguno de los otros papás del pueblo acompañaban a sus hijas casi todas las noches.
Así que, Tipo Duro, se me ocurrió que podía escribirte estas líneas para hacerte saber que tienes mi aplauso. Espero que tengas personas cercanas (¡con suerte una esposa!) que también reconozcan el fantástico trabajo que estás haciendo:
  • la manera en que arreglaste el pelo a tu hija mientras esperábamos todos en la cola,
  • la forma en que no perdiste la buena actitud cuando a tu otra hija se le cayó el refresco…
  • Al abrazar tu papel de Papá Tierno,
  • al aprender a colocar pasadores centelleantes a pesar de que tus manos son grandes como palas…
Estás marcando la pauta para toda la vida de esas niñas. Como mi padre, estás mostrando a tus preciosas hijas que son dignas:
  • de amor,
  • de ternura,
  • del mayor de los respetos.
Pero no tienes que creer esto simplemente porque yo lo digo. Hay estudios y estadísticas que muestran una y otra vez lo importantes que son los padres para todos los hijos y, de una forma especial, para las niñas pequeñas. La doctora en medicina Meg Meeker, en su libro Padres fuertes, hijas felices, enuncia los siguientes hechos:
  • Los niños y niñas sienten un mayor apego cuando sus papás resuelven bien los problemas.
  • Si los padres están presentes en casa, los niños y niñas gestionan mejor el estrés escolar.
  • Las niñas cuyos papás ofrecen calidez y control tienen un mayor éxito académico.
  • Las niñas que están próximas a sus padres muestran menos ansiedad y comportamientos retraídos.
El Instituto de Estudios Familiares (IFS) de Estados Unidos también informa de que: “La hija que recibe una buena educación del padre es la que tiene más probabilidades de tener relaciones con hombres que sean emocionalmente íntimas y satisfactorias. Durante los años de universidad, estas hijas son más propensas que las mujeres con padres menos implicados a acudir a sus novios en busca de consuelo y apoyo emocional (…). Lo que es sorprendente no es que los padres tengan tal impacto en las relaciones de sus hijas con los hombres, sino que generalmente tienen más impacto que las madres”
Además, el mismo estudio demuestra que: “Las hijas cuyos padres se han implicado activamente a lo largo de la infancia en la promoción de sus logros académicos o deportivos y en el fomento de su autosuficiencia y asertividad tienen más probabilidades de graduarse de la universidad y de acceder a trabajos mejor remunerados y más exigentes ocupados tradicionalmente por los varones. Esto ayuda a explicar por qué las niñas que no tienen hermanos están excesivamente representadas entre los líderes políticos del mundo: tienden a recibir más aliento de sus padres para rendir a un mayor nivel. Incluso las atletas universitarias y profesionales a menudo dan crédito a sus padres por ayudarlas a ser tenaces, autodisciplinadas, ambiciosas y exitosas”.
Tipo Duro, anoche podrías haber salido con tus amigos. Podrías haberte sentado a ver un partido de fútbol (tu camiseta de fútbol me dice que probablemente eso te interese más que Frozen II). Sin embargo, en vez de eso, pasaste la noche compartiendo palomitas con tus hijas, cantando sus canciones y configurando el futuro del mundo. Dios te bendiga. 
Sarah Robsdottir, Aleteia

miércoles, 20 de mayo de 2015

Consejos que toda madre debería dar a su hija

Sentido y sensibilidad para la educación sexual de nuestras hijas

Emma Thompson


A todos los padres les preocupa la educación sexual de sus hijos, pero pocos se ocupan de hacer algo al respecto. Ven peligros por todas partes, y a sus hijos e hijas en medio del torbellino, se echan las manos a la cabeza, y a veces se tapan los ojos para no ver lo que hay; no obstante, siguen sin hacer nada, ni siquiera se atreven a hablar sobre sexualidad y dejan que sean los amigos, el ambiente, la tele e Internet quienes eduquen a sus hijos en algo tan íntimo y personal.

Los padres deberíamos tomar ejemplo de la actriz británica Emma Thompson (foto), protagonista y guionista de la película Sentido y sensibilidad, madre de una adolescente de 13 años a la que ha dedicado un “manual de sexo” con el fin de contrarrestar las presiones a las que están sometidos los adolescente de nuestro tiempo.

Su idea ha servido de ejemplo a muchas madres, como a la escritora Annabel Cole, quien también tiene una hija adolescente, e inspirada por la idea de Emma Thompson, escribe un manual dirigido a su hija Elsa para decirle lo que toda madre debería explicar a su hija sobre sexo. He aquí algunas de sus recomendaciones:

Mantén en privado las cosas privadas. Está muy bien tener muchos contactos en las redes sociales, pero nunca compartas sentimientos íntimos ni tus propias experiencias. Guárdate para ti lo que es solo tuyo. Un error en este sentido puede perseguirte toda la vida.

El porno no es la vida real. Para quien no sabe qué es la sexualidad puede pensar que la pornografía se le parece en algo, pero no es así. Son actores que representan lo más alejado a la plena vida sexual. Los momentos más íntimos están muy lejos de tales escenarios artificiales.

La imagen no lo es todo. No dejes que la moda te esclavice, que tengas que pasarte media vida mirándote al espejo, depilándote, peinándote, maquillándote, haciendo dieta… como si tuvieras la obligación, impuesta por la publicidad y las revistas, de “estar mona”. Nada de eso te ayudará a menos que te sientas segura en tu interior.

Una cita no es un cuento de hadas. El cine nos ha llenado de romanticismo, pero la realidad puede ser muy distinta. Mejor abandona las fantasías y prepárate para los silencios incómodos, la torpeza y el nerviosismo. Eso es lo normal. No busques una cita para quedar bien delante de otras chicas el lunes por la mañana cuando llegues al instituto. Eso se llama presión de grupo.

No todos lo hacen. Siguiendo con la presión, he aquí la más fuerte: piensas que todos lo hacen, pero la experiencia nos dice que no es así. Es como si el ambiente quisiera meteros a los adolescentes prisa con esa cantinela de “tonto el último”, cuando la sexualidad es tan importante que vale la pena esperar. Annabel Cole recomienda a su hija: “Está bien esperar y está bien decir ‘no’”.

La oscarizada actriz y guionista Emma Thompson dice que sólo podemos ayudar a nuestras hijas escuchándolas, transmitiéndoles confianza y mostrándoles una actitud franca. Si de algo está necesitada en estos tiempos la educación sexual de nuestras hijas (y de nuestros hijos) es de sentido y sensibilidad. Algo que en el ambiente, en la tele, en las redes sociales, en Internet, brilla por su ausencia. Pongamos los padres lo que falta: un sentido a la sexualidad y hagámoslo con sensibilidad.

martes, 10 de junio de 2014

Padres de familia: ¡Sean padres de verdad, desempeñen su paternidad!


Dove arrasa con un tierno anuncio y las 28 escenas de tu vida en las que llamaste a tu Papá

¡Dios bendiga a los papás, papis, papitos,papaítos!



Quieren regalarnos  hasta 28 escenas de la vida cotidiana (y no todas infantiles) marcadas por las palabras Papá [Dad] o Papi/Papito/Papaíto [Daddy]. Y no hace falta mucho más. "Por todas las veces que respondieron a nuestra llamada", plantea el anuncio, "¿no es el momento de homenajear a los Papás?".




Agradecimiento al padre
En un momento en que la figura del padre está olvidada o sutilmente marginada, éste spot la ensalza y la pone en su lugar. Es un homenaje a los padres... y un agradecimiento por lo que hacen, aunque en un primer momento no siempre se entiendan sus reacciones.

Alfonso Méndiz Noguero, Profesor Titular de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad de Málaga, y autor del prestigioso blog Publicidad y cine con valores cuenta el hilo conductor del spot: "La historia empieza con un hombre que sueña con ser padre, y que casi muere de infarto el día en que nace su criatura. Al principio todos son alegrías: sus primeros pasos en la playa, sus primeras lecciones sobre la vida, sus primeras risas compartidas… Después sobreviene un progresivo distanciamiento: los enfados, las ausencias en casa, los conflictos por las notas… De repente, los padres asisten a su primer enamoramiento. Y, desde la distancia –solo aparente–, le ven tambalearse y le apoyan moralmente cuando “ella” se va".

Los padres siempre han estado a su lado
"Las tornas cambian de nuevo. El chico comprende que ellos han estado siempre a su lado, y que siempre estarán allí. Lo descubre, sobre todo, cuando llega el momento de abandonar el nido y formar un nuevo hogar. Y, más aún, cuando él esté en el mismo lugar que ocupó su padre y empiece a temblar en el hospital porque… va a convertirse en padre".



Con humor y verismo, el spot comercial no sólo muestra los múltiples trances por los que atraviesan unos padres primerizos, sino que argumenta en su favor: "Te dirán que es una locura, que los tiempos no están para esto, que no sabes dónde te metes, que tu vida será otra...". 

Y mientras, las imágenes muestran la realidad feliz -incluso en las dificultades y privaciones- que implica la llegada de un nuevo ser humano a la vida. Incluso muestra por unos segundos una ecografía del feto durante el embarazo.

Un mensaje positivo y dulce -como no podía ser menos en una empresa que lleva décadas animando las mesas de desayuno-, pero también realista y motivador.

Como la locura de ser padres: