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miércoles, 1 de julio de 2026

Evangelio del día Miércoles 13a. Semana TO


Libro de Amós 5,14-15.21-24.

Busquen el bien y no el mal, para que tengan vida, y así el Señor, Dios de los ejércitos, estará con ustedes, como ustedes dicen.
Aborrezcan el mal, amen el bien, y hagan triunfar el derecho en la Puerta: tal vez el Señor, Dios de los ejércitos, tenga piedad del resto de José.
Yo aborrezco, desprecio sus fiestas, y me repugnan sus asambleas.
Cuando ustedes me ofrecen holocaustos, no me complazco en sus ofrendas ni miro sus sacrificios de terneros cebados.
Aleja de mí el bullicio de tus cantos, no quiero oír el sonido de tus arpas.
Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable.


Salmo 50(49),7.8-9.10-11.12-13.16bc-17.

“Escucha, pueblo mío, yo te hablo;
Israel, voy a alegar contra ti:
yo soy el Señor, tu Dios.

No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales.

Porque son mías todas las fieras de la selva,
y también el ganado de las montañas más altas.
Yo conozco los pájaros de los montes
y tengo ante mí todos los animales del campo.

Si tuviera hambre, no te lo diría,
porque es mío el mundo y todo lo que hay en él.
¿Acaso voy a comer la carne de los toros
o a beber la sangre de los cabritos?

"¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras?


Evangelio según San Mateo 8,28-34.

Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino.
Y comenzaron a gritar: "¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?"
A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo.
Los demonios suplicaron a Jesús: "Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara".
El les dijo: "Vayan". Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.
Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados.
Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.
(EDD)

Reflexión del Evangelio de hoy

"Dos endemoniados salieron a su encuentro"

Jesús llega a la otra orilla, llega a la región de los gerasenos, situada en la Decápolis. Los habitantes de Gerasa todavía no habían recibido la Buena Noticia del Reino de Dios; vivían envueltos en la oscuridad que conlleva la ausencia de la luz del Reino de Dios.

Las fuerzas del mal estaban entre ellos y, estas fuerzas del mal no estaban dispuestas a renunciar a la más mínima presión sobre estos hombres y mujeres. Los caminos que dominaban estaban llenos de violencia y, por eso, nadie se atrevía a pasar por ellos. No son caminos de vida y de paz, donde el caminante pueda disfrutar de la Creación, de la Naturaleza; son caminos de oscuridad, de sufrimiento, de dolor. Las fuerzas del mal son muy poderosas donde reina la oscuridad.

"La piara entera se abalanzó acantilado abajo"

Pero Jesús llega a esta orilla y su luz ilumina de vida y esperanza a esta región sumida en la oscuridad; la presencia del Señor en aquella orilla, es la victoria de la luz sobre la oscuridad, de paz sobre la violencia, de la esperanza sobre la desilusión.

También hoy el Señor tiene que llegar a tantas y tantas “regiones”; vidas envueltas en el dolor de la enfermedad, hombres y mujeres que sobreviven en un mundo dominado por intereses económicos y estratégicos, “caminos” por los que es muy difícil  transitar si se quiere permanecer en la honestidad de la luz de Dios.

Jesús es la luz que llega a cada uno de nosotros para deshacer la fuerza del mal, no podemos dejar que esa fuerza rompa la fraternidad que nace de tener a Dios como Padres. Jesús, luz del mundo, ilumina nuestra vida y crea en nosotros lazos de solidaridad que disipan las tinieblas de los egoísmos humanos.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Oración

ORACIÓN PARA ALEJAR TODO ESPÍRITU MALIGNO...
¡Oh San Benito glorioso!,
lleno del espíritu de todos los justos, hombre de Dios y servidor de Jesucristo,
modelo de caridad y terror de los demonios,
fervoroso y ejemplar abad,
mi poderoso protector y padre bondadoso y de cuantos van a ti a suplicar...
San Benito, maestro de la vida espiritual, ruega e intercede por mí ante el Señor para que alivie mis sufrimientos, y las serias dificultades que en este día me agobian, aparta, condena y rechaza, por la poderosa intercesión de la Cruz,
todo mal y acechanza
que puedan dirigir contra mi persona, contra mí amada familia o contra los seres queridos que a mi lado siempre están. Líbrame de fatídicas herejías crueles traiciones y dañinas envidias, aléjame de malas lenguas, magias y hechicerías,
no permitas que me ataquen los enemigos,
destierra la injusticia y el mal que me acecha,
en especial defiéndeme de:
(hacer la petición).
Te lo pido con toda confianza y seguro de tu bondad, tú que fuiste santo con fervor, que no antepusiste nada ante Cristo
desde que lo hallaste en la oración concédeme tu amable y valiosa intercesión.
Glorioso san Benito,
por tu poder ilimitado sobre los poderes dañinos
con enorme fervor te suplico
concédeme sin demora lo que de ti solicito,
y ayúdame a alcanzar
la perfección de mi vida cristiana, por la salud de mi cuerpo, mente y alma.
Amén.
(Sandra Navarro)

miércoles, 2 de julio de 2025

Evangelio del día


 

Libro de Génesis 21,3.5.8-20.

Cuando nació el niño que le dio Sara, Abraham le puso el nombre de Isaac.
Abraham tenía entonces cien años de edad.
El niño creció y fue destetado, y el día en que lo destetaron, Abraham ofreció un gran banquete.
Sara vio que el hijo de Agar, la egipcia, jugaba con su hijo Isaac.
Entonces dijo a Abraham: "Echa a esa esclava y a su hijo, porque el hijo de esa esclava no va a compartir la herencia con mi hijo Isaac".
Esto afligió profundamente a Abraham, ya que el otro también era hijo suyo.
Pero Dios le dijo: "No te aflijas por el niño y por tu esclava. Concédele a Sara lo que ella te pide, porque de Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre.
Y en cuanto al hijo de la esclava, yo haré de él una gran nación, porque también es descendiente tuyo".
A la madrugada del día siguiente, Abraham tomó un poco de pan y un odre con agua y se los dio a Agar; se los puso sobre las espaldas, y la despidió junto con el niño. Ella partió y anduvo errante por el desierto de Berseba.
Cuando se acabó el agua que llevaba en el odre, puso al niño debajo de unos arbustos,
y fue a sentarse aparte, a la distancia de un tiro de flecha, pensando: "Al menos no veré morir al niño". Y cuando estuvo sentada aparte, prorrumpió en sollozos.
Dios escuchó la voz del niño, y el Angel de Dios llamó a Agar desde el cielo: "¿Qué te pasa, Agar?", le dijo. "No temas, porque Dios ha oído la voz del niño que está ahí.
Levántate, alza al niño y estréchalo bien en tus brazos, porque yo haré de él una gran nación".
En seguida Dios le abrió los ojos, y ella divisó un pozo de agua. Fue entonces a llenar el odre con agua y dio de beber al niño.
Dios acompañaba al niño y este fue creciendo. Su morada era el desierto, y se convirtió en un arquero experimentado.


Salmo 34(33),7-8.10-11.12-13.

Este pobre hombre invocó al Señor:
El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.

Teman al Señor, todos sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.
Los ricos se empobrecen y sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada.

Vengan, hijos, escuchen:
voy a enseñarles el temor del Señor.
¿Quién es el hombre que ama la vida
y desea gozar de días felices?


Evangelio según San Mateo 8,28-34.

Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino.
Y comenzaron a gritar: "¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?"
A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo.
Los demonios suplicaron a Jesús: "Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara".
El les dijo: "Vayan". Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.
Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados.
Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilía sobre la palabra “cementerio” y la cruz


“La liberación de los cautivos”

En este día, Jesucristo ha penetrado como vencedor en los abismos del infierno. En este día, Jesús “rompió las puertas de bronce, e hizo trizas los cerrojos de hierro”, como lo dice Isaías (45,2). Prestad atención a estas dos expresiones. No dice que ha “abierto” las puertas de bronce ni que las ha quitado, sino que las “rompió”, para dar a entender que ya no habrá prisión, para decir que Jesús ha aniquilado el lugar de los cautivos. Una prisión donde ya no hay puertas ni cerrojos no puede retener a los prisioneros. Las puertas que Cristo ha roto ¿quién las podría restablecer? Los cerrojos que el ha hecho trizas ¿quién los podría restaurar?
Cuando los príncipes de la tierra dejan en libertad a los detenidos por medio de cartas de amnistía, dejan intactas las puertas y los guardias de la prisión, para demostrar a los que son liberados que pueden volver a entrar en ella, ellos mismos u otros. Cristo no actúa así. Rompiendo las puertas de bronce, Cristo da testimonio de que ya no existe la cautividad ni la muerte.
¿Por qué puertas de “bronce”?... Porque la muerte es implacable, inflexible, dura como el diamante. Nunca, durante todos los siglos antes de Cristo, ninguno de sus cautivos pudo escaparse de la muerte, hasta el día en que el Soberano del cielo descendió en el abismo para arrancarle a la muerte sus víctimas. (EDD)

Reflexión sobre la pintura de arte contemporáneo

La lectura del Evangelio de hoy sobre los cerdos gadarenos ha dado lugar al adjetivo "gadareno", utilizado a menudo para describir algo que se mueve precipitadamente, con rapidez y sin control. Es una palabra que podría aplicarse fácilmente a muchos aspectos de la cultura contemporánea, y la cultura de los famosos es un buen ejemplo. A menudo corre sin destino claro, sin anclaje ni reflexión, pero millones de personas se dejan arrastrar por ella. Por supuesto, esta fascinación tiene un lado positivo: muchos sentimos curiosidad por comprender cómo alguien ha alcanzado el éxito, sus motivaciones, sacrificios y luchas. Podemos identificarnos con su humanidad y admirar lo que hicieron. Pero cuando la admiración se convierte en obsesión, se vuelve problemática. La búsqueda incesante de trivialidades sobre celebridades puede crear un sentido distorsionado del valor, elevando la fama por encima del carácter.

Esta obsesión se alimenta a menudo del incesante ajetreo de las redes sociales, que nos acercan cada vez más a vidas que no son las nuestras, a expensas de las relaciones reales y del compromiso significativo con nuestras propias vidas. La historia evangélica del cerdo gadareno nos recuerda que Jesús tiene el poder de liberarnos de influencias destructivas, de aquellas cosas que nos esclavizan, distraen o deshumanizan. Nos invita a examinar a qué podemos estar dando poder en nuestras propias vidas. ¿Qué hábitos, influencias o adicciones nos desvían de nuestro camino?

En el mundo del arte, una figura que celebró y criticó la cultura de la celebridad fue Andy Warhol. Le fascinaba la fama y produjo imágenes icónicas de personajes públicos, sobre todo a través de sus serigrafías. Tras la trágica muerte de Marilyn Monroe en 1962, Warhol inició una serie de retratos que inmortalizaban y comercializaban su imagen. Orange Marilyn, por ejemplo, irradia color y encanto, pero tras ella se esconde la inquietante realidad de su agitación interior y su prematura muerte. La obra de Warhol habla con fuerza de nuestro tema: la superficie puede brillar, pero no siempre refleja la frágil alma que hay debajo.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Oración para encomendarse a San Benito Abad

Santísimo confesor del Señor; Padre y jefe de los monjes, interceded por nuestra santidad, por nuestra salud del alma, cuerpo y mente.

Destierra de nuestra vida, de nuestra casa, las asechanzas del maligno espíritu. Líbranos de funestas herejías, de malas lenguas y hechicerías.

Pídele al Señor, remedie nuestras necesidades espirituales, y corporales. Pídele también por el progreso de la santa Iglesia Católica; y porque mi alma no muera en pecado mortal, para que así confiado en Tu poderosa intercesión, pueda algún día en el cielo, cantar las eternas alabanzas. Amén.
Poderoso San Benito Protégeme De Todo Mal
Jesús, María y José os amo, salvad vidas, naciones y almas.

(pildorasdefe.net)

lunes, 3 de febrero de 2025

Evangelio del día


 

Carta a los Hebreos 11,32-40.

¿Y qué más puedo decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los Profetas.
Ellos, gracias a la fe, conquistaron reinos, administraron justicia, alcanzaron el cumplimiento de las promesas, cerraron las fauces de los leones,
extinguieron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada. Su debilidad se convirtió en vigor: fueron fuertes en la lucha y rechazaron los ataques de los extranjeros.
Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos. Unos se dejaron torturar, renunciando a ser liberados, para obtener una mejor resurrección.
Otros sufrieron injurias y golpes, cadenas y cárceles.
Fueron apedreados, destrozados, muertos por la espada. Anduvieron errantes, cubiertos con pieles de ovejas y de cabras, desprovistos de todo, oprimidos y maltratados.
Ya que el mundo no era digno de ellos, tuvieron que vagar por desiertos y montañas, refugiándose en cuevas y cavernas.
Pero, aunque su fe los hizo merecedores de un testimonio tan valioso, ninguno de ellos entró en posesión de la promesa.
Porque Dios nos tenía reservado algo mejor, y no quiso que ellos llegaran a la perfección sin nosotros.


Salmo 31(30),20.21.22.23.24.

¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos.
Tú los ocultas al amparo de tu rostro
de las intrigas de los hombres;

y los escondes en tu Tienda de campaña,
lejos de las lenguas pendencieras.
¡Bendito sea el Señor!
Él me mostró las maravillas de su amor
en el momento del peligro.
En mi turbación llegué a decir:

“He sido arrojado de tu presencia”.
Pero tú escuchaste la voz de mi súplica,
cuando yo te invocaba.
Amen al Señor, todos sus fieles,
porque él protege a los que son leales
y castiga con severidad a los soberbios.


Evangelio según San Marcos 5,1-20.

Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro.
El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo.
Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras.
Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él,
gritando con fuerza: "¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!".
Porque Jesús le había dicho: "¡Sal de este hombre, espíritu impuro!".
Después le preguntó: "¿Cuál es tu nombre?". El respondió: "Mi nombre es Legión, porque somos muchos".
Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.
Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña.
Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: "Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos".
El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó.
Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido.
Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor.
Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos.
Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.
En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él.
Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: "Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti".
El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

Concilio Vaticano II
Constitución Dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium”, 17 (Trad. Copyright © Libreria Editrice Vaticana)


"Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti"

Como el Hijo fue enviado por el Padre, así también Él envió a los Apóstoles (cf. Jn 20,21) diciendo: “Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo” (Mt 28,19- 20). Este solemne mandato de Cristo de anunciar la verdad salvadora, la Iglesia lo recibió de los Apóstoles con orden de realizarlo hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Por eso hace suyas las palabras del Apóstol: “¡Ay de mí si no evangelizare!” (1 Co 9,16), y sigue incesantemente enviando evangelizadores, mientras no estén plenamente establecidas las Iglesias recién fundadas y ellas, a su vez, continúen la obra evangelizadora.
El Espíritu Santo la impulsa a cooperar para que se cumpla el designio de Dios, quien constituyó a Cristo principio de salvación para todo el mundo. Predicando el Evangelio, la Iglesia atrae a los oyentes a la fe y a la confesión de la fe, los prepara al bautismo, los libra de la servidumbre del error y los incorpora a Cristo para que por la caridad crezcan en Él hasta la plenitud. Con su trabajo consigue que todo lo bueno que se encuentra sembrado en el corazón y en la mente de los hombres y en los ritos y culturas de estos pueblos, no sólo no desaparezca, sino que se purifique, se eleve y perfeccione para la gloria de Dios, confusión del demonio y felicidad del hombre.
La responsabilidad de diseminar la fe incumbe a todo discípulo de Cristo en su parte. Pero, aunque cualquiera puede bautizar a los creyentes, es, sin embargo, propio del sacerdote el llevar a su complemento la edificación del Cuerpo mediante el sacrificio eucarístico, cumpliendo las palabras de Dios dichas por el profeta: “Desde la salida del sol hasta el ocaso es grande mi nombre entre las gentes y en todo lugar se ofrece a mi nombre una oblación pura” (Ml. 1, 11). Así, pues, la Iglesia ora y trabaja para que la totalidad del mundo se integre en el Pueblo de Dios, Cuerpo del Señor y templo del Espíritu Santo.   (EDD)

Reflexión sobre el panel de marfil tallado

El panel de marfil de hoy forma parte de un notable conjunto de dieciséis tallas de marfil que representan episodios de la vida de Cristo y datan del año 968 d.C. Conocido como el Marfiles de MagdeburgoEl conjunto fue encargado por el emperador Otón I para conmemorar la dedicación de la catedral de Magdeburgo ese mismo año. Cada panel es exquisitamente pequeño, mide sólo 13 por 12 cm, pero muestra una extraordinaria artesanía con su intrincado fondo calado. Esta tabla representa a Cristo expulsando un espíritu inmundo de un hombre, con San Pedro de pie detrás de Él, sosteniendo las llaves. El espíritu impuro, que se dirige hacia una piara de cerdos, carece de cabeza, lo que podría deberse a modificaciones durante los mil años de historia del objeto, tal vez porque su naturaleza grotesca se consideró inapropiada en algún momento.


La lectura del Evangelio de hoy puede parecer una historia vívida pero lejana, con sus espíritus inmundos, sus cerdos y su dramática caída desde lo alto de un acantilado. ¿Qué relevancia puede tener para nosotros un acontecimiento semejante? La clave puede estar en la frase inicial: Jesús viaja "al otro lado del lago". En lecturas recientes, Jesús ha estado en Galilea, la orilla judía del mar. Hoy, sin embargo, cruza a territorio no judío, el país de los gerasenos, una tierra considerada impura por la ley judía. Este viaje deliberado refleja la misión de Cristo de llegar a todos los pueblos, incluso a los considerados más alejados de Dios. Nos recuerda que nadie es tan impuro, tan distante o tan "otro" que quede fuera de su abrazo amoroso, sanador y salvador.


La respuesta de Jesús al hombre fue liberarlo del espíritu atormentador que lo tenía tan angustiado. Esto ofrece una poderosa imagen de cómo actúa Dios, tratando de liberar a las personas de todo lo que las disminuye o deshumaniza. Esta misión de libertad no es sólo obra del Señor, es también llamada de la Iglesia, responsabilidad de sus seguidores y, por tanto, obra nuestra. todos compartimos esta responsabilidad. Cada día, estamos invitados a participar en esta misión, ayudando a los demás a experimentar una mayor libertad y plenitud de vida.

by Padre Patrick van der Vorst





lunes, 29 de enero de 2024

Evangelio del día

 


Segundo Libro de Samuel 15,13-14.30.16,5-13a.

Cuando David recibió esta noticia: "Todos los hombres de Israel están de parte de Absalón",
dijo a todos sus servidores que estaban con él en Jerusalén: "¡Rápido huyamos! Si Absalón se nos pone delante, no tendremos escapatoria. ¡Apúrense a partir, no sea que él nos sorprenda, que precipite la desgracia sobre nosotros y pase la ciudad al filo de la espada!".
David subía la cuesta de los Olivos; iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que lo acompañaba también llevaba la cabeza cubierta, y lloraba mientras subía.
Cuando el rey llegaba a Bajurím salió de allí un hombre del mismo clan que la casa de Saúl, llamado Simei, hijo de Guerá. Mientras salía, iba lanzando maldiciones,
y arrojaba piedras contra David y contra sus servidores, a pesar de que todo el pueblo y todos los guerreros marchaban a la derecha y a la izquierda del rey.
Y al maldecirlo, decía: "¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y canalla!
El Señor hace recaer sobre ti toda la sangre de la casa de Saúl, a quien tú has usurpado el reino. ¡El Señor ha puesto la realeza en manos de tu hijo Absalón, mientras que tú has caído en desgracia, porque eres un sanguinario!".
Abisai, hijo de Seruiá, dijo al rey: "¿Cómo ese perro muerto va a maldecir a mi señor, el rey? ¡Deja que me cruce y le cortaré la cabeza!".
Pero el rey replicó: "¿Qué tengo que ver yo con ustedes, hijos de Seruiá? Si él maldice, es porque el Señor le ha dicho: "¡Maldice a David!". ¿Quién podrá entonces reprochárselo?".
Luego David dijo a Abisai y a todos sus servidores: "Si un hijo mío, nacido de mis entrañas, quiere quitarme la vida, ¡cuánto más este benjaminita! Déjenlo que maldiga, si así se lo ha dicho el Señor.
Quizá el Señor mire mi humillación y me devuelva la felicidad, a cambio de esta maldición que hoy recibo de él".
David siguió con sus hombres por el camino, mientras Simei iba por la ladera de la montaña, al costado de él; y a medida que avanzaba, profería maldiciones, arrojaba piedras y levantaba polvo.


Salmo 3,2-3.4-5.6-7.

Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios,
cuántos los que se levantan contra mí!
¡Cuántos son los que dicen de mí:
“Dios ya no quiere salvarlo”!

Pero tú eres mi escudo protector y mi gloria,
tú mantienes erguida mi cabeza.
Invoco al Señor en alta voz
y él me responde desde su santa Montaña.

Yo me acuesto y me duermo,
y me despierto tranquilo
porque el Señor me sostiene.
No temo a la multitud innumerable,

apostada contra mí por todas partes.


Evangelio según San Marcos 5,1-20.

Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro.
El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo.
Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras.
Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él,
gritando con fuerza: "¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!".
Porque Jesús le había dicho: "¡Sal de este hombre, espíritu impuro!".
Después le preguntó: "¿Cuál es tu nombre?". El respondió: "Mi nombre es Legión, porque somos muchos".
Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.
Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña.
Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: "Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos".
El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó.
Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido.
Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor.
Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos.
Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.
En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él.
Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: "Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti".
El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Meditación sobre los evangelios, n°194


«Cuando Jesús subió a la barca, el poseído le suplicó poder seguirle, pero no lo consintió»

La verdadera, la única perfección, no es llevar tal o tal género de vida, es hacer la voluntad de Dios; es llevar el género de vida que Dios quiere, donde quiere, y de llevarlo como él mismo lo habría llevado.
Cuando nos deja la elección a nosotros mismos, entonces sí, procuremos seguirlo paso a paso, lo más exactamente posible, compartir su vida tal como fue, como lo hicieron sus apóstoles durante su vida y después de su muerte: el amor nos empuja a esta imitación. Si Dios nos deja esta elección, esta libertad, precisamente es porque quiere que despleguemos nuestras velas al viento del amor puro y que, empujados por él, " corramos tras el olor de sus perfumes" (Ct 1,4 LXX) en un exacto seguimiento, como san Pedro y san Pablo...
Y si un día Dios quiere apartarnos, por un tiempo o para siempre, de este camino, por muy bello y muy perfecto que sea, no nos turbemos ni nos asombremos. Sus intenciones son impenetrables: él puede hacer por nosotros, en medio o al fin de la carrera, lo que hizo por el Geraseno al principio. Obedezcamos, hagamos su voluntad..., vayamos donde quiera, llevemos el género de vida que su voluntad nos designe. Acerquémonos siempre a él con todas nuestras fuerzas y estemos en todos los estados, en todas las condiciones, como él mismo habría estado allí, como él se habría comportado allí, si la voluntad de su Padre le hubiera puesto allí, como nos pone allí.  (EDD)

Oración

(Rece un Padrenuestro)



viernes, 13 de octubre de 2023

Evangelio del día


 

Libro de Joel 1,13-15.2,1-2.

¡Vístanse de duelo y laméntense, sacerdotes! ¡Giman, servidores del altar! ¡Vengan, pasen la noche vestidos de penitencia, ministros de mi Dios! Porque se ha privado a la Casa de su Dios de ofrenda y libación.
Prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, congreguen a los ancianos y a todos los habitantes del país, en la Casa del Señor, su Dios, y clamen al Señor.
¡Ah, que Día! Porque está cerca el Día del Señor, y viene del Devastador como una devastación.
¡Toquen la trompeta en Sion, hagan sonar la alarma en mi Montaña santa! ¡Tiemblen todos los habitantes del país, porque llega el Día del Señor, porque está cerca!
¡Día de tinieblas y oscuridad, día nublado y de sombríos nubarrones! Como la aurora que se extiende sobre las montañas, avanza un pueblo numeroso y fuerte como no lo hubo jamás, ni lo habrá después de él, hasta en las generaciones más lejanas.


Salmo 9(9A),2-3.6.16.8-9.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón
y proclamaré todas tus maravillas.
Quiero alegrarme y regocijarme en ti,
y cantar himnos a tu Nombre, Altísimo.

Escarmentaste a las naciones,
destruiste a los impíos
y borraste sus nombres para siempre;
Los pueblos se han hundido en la fosa que abrieron,

su pie quedó atrapado en la red que ocultaron.
Pero el Señor reina eternamente
y establece su trono para el juicio:
él gobierna al mundo con justicia

y juzga con rectitud a las naciones.


Evangelio según San Lucas 11,15-26.

Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios".
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: 'Volveré a mi casa, de donde salí'.
Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada.
Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella
Conferencias, VIII-XVII, Sobre los principados 2-10 (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad. sc©evangelizo.org


¿De dónde vienen las potencias enemigas?

¿De dónde viene una variedad tan grande y la diversidad de potencias enemigas, levantadas contra el hombre, que enumera el bienaventurado Apóstol? “Nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio” (Ef 6,12). ¿De dónde han surgido esos adversarios nuestros, celosos y de gran malicia? ¿Hay que creer que el Señor haya creado esas potencias, con gran diversidad de jerarquía y rango, con el designio preciso que ellas hicieran la guerra a los hombres? (…)
Dios nos guarde jamás de creer que él haya creado algo sustancialmente malo. Por eso, la Escritura nos aclara “Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno” (Gn 1,31). (…) Antes de fundar el mundo visible, Dios hizo las virtudes espirituales y celestes. Al saber que ellas habían sido creadas de la nada, para su gloria y bienaventuranza, por pura bondad del creador, ellas le darían perpetua acción de gracias e incesante alabanza. Esto, nadie lo duda entre los cristianos. (…)
Muchos que habían tenido los primeros rangos, cayeron: “Yo había pensado: “Ustedes son dioses, todos son hijos del Altísimo”. Pero morirán como cualquier hombre, caerán como cualquiera de los príncipes” (Sal 81 (82),6-7). (…) La celosía del demonio, lo llevó a engañar al hombre con sus artificios, para su caída. Veía que el hombre, que acababa de ser formado del limo de la tierra, era llamado a la gloria que había sido suya cuando él era uno de los príncipes, antes de su caída. Su primera falta fue de orgullo. Ella le valió el desprecio y el nombre de serpiente. (EDD)

Oración de San Isidoro

Tú, Señor, verdadero doctor y dador,
que eres Creador y Redentor,
concesor y defensor,
abogado y Juez terrible y clemente,
que das vista a la mente de los ciegos,
que posibilitas a los débiles
para hacer lo que ordenas;
que tan piadoso eres para quienes
te dirigen asiduamente sus peticiones,
y tan liberal que no permites que nadie desespere,
perdona todos mis pecados y todos mis errores,
y que tu bondad gratuita, buen Jesús,
me conduzca a esa contemplación deseable
donde ya no pueda errar.

Tú que eres conocedor de lo que está oculto,
bien conoces en cuántas faltas he caído.

Tú conoces cuán mísera y proclive es mi debilidad,
y cuán incesantemente la aflige y presiona el enemigo.

Tú, oh Cristo Dios, batallador fortísimo
y campeón siempre victoriosísimo,
mira este combate desigual,
donde clama a la gloria de Tu divina majestad
la debilidad de los mortales.

Si el león rugiente superara a la débil oveja,
si el espíritu violentísimo venciera a la débil carne,
y si al menos la domina,
permitiéndolo tu justo juicio,
en el tiempo de padecer,
no permitas que seamos devorados
por sus insaciables fauces.

Haz, ¡oh amador del género humano!,
que se entristezca por la alegría humana
aquel que se exulta por atacarnos.

Amén.

(ACIprensa)