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jueves, 30 de mayo de 2024

¿Qué es el Corpus Christi? ¿Cómo se empezó a celebrar esta fiesta? ¿Por qué se sale en procesión?

 Todo lo que debes saber sobre la fiesta
que honra la presencia real de Jesús en la Eucaristía

Procesión de Corpus Christi
El Corpus Christi tiene su origen en la Europa del siglo XIII y es una de las fiestas más apreciadas por los fieles.


La Iglesia celebra el jueves posterior a la Santísima Trinidad (en algunos países el Domingo posterior) la fiesta de Corpus Christi. Pero, ¿en qué consiste y de dónde nace esta festividad?, ¿cuál es el origen de las procesiones de este día y dónde tienen lugar las más vistosas?

Índice de temas sobre esta fiesta

-¿En qué consiste la festividad de Corpus Christi?

-¿Cuándo se celebra?

-¿Cuál es su origen?

-¿Qué dice la Biblia sobre el Corpus Christi?

-¿En qué consiste la procesión del Corpus Christi?

-¿Dónde se celebra Corpus Christi con mayor fervor?

-¿En qué consiste la festividad de Corpus Christi?

La fiesta de Corpus Christi (Cuerpo de Cristo), también llamada Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Corpus Domini o fiesta de Dios, es una festividad de la Iglesia católica que tiene como misión, a través de la adoración pública de la sagrada forma, realzar la presencia de Jesucristo que tiene lugar durante el sacramento de la Eucaristía.

-¿Cuándo se celebra?

La fiesta de Corpus Christi se celebra oficialmente en la Iglesia Católica el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, sesenta días después del Domingo de Pascua. Un día de la semana muy significativo para los católicos ya que, también, fue en jueves cuando tuvo lugar la Última Cena. Una conexión entre ambas fiestas que recuerda que la adoración al Cuerpo de Cristo no es, únicamente, una devoción personal, sino que tiene una dimensión, también, comunitaria.

Sin embargo, en la actualidad, la celebración de esta fiesta en jueves no es algo común a toda la iglesia, a pesar del ya tradicional refrán español: "Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión".

En muchas diócesis católicas la fiesta del Corpus Christi ha pasado a celebrarse el domingo siguiente a la Santísima Trinidad, dos semanas después de Pentecostés. El motivo no es otro que aumentar la participación de fieles en las misas de ese día. En los lugares donde se celebra el jueves, es un día de precepto para los católicos.

-¿Cuál es su origen?

El origen de la fiesta de Corpus Christi se remonta al siglo XIII cuando en la abadía de Cornillón (Lieja, Bélgica), su priora, Santa Juliana, logró permiso del obispo para hacer una celebración especial en honor al Cuerpo de Cristo, al que tenía gran devoción.

A los 16 años, la santa belga tuvo una visión en la que la Iglesia aparecía como una luna llena con un punto oscuro, que significaba que faltaba una fiesta dedicada exclusivamente al Cuerpo de Cristo. Con el beneplácito del obispo, la santa logró que comenzaran a extenderse por la zona, y, posteriormente, por los países vecinos, numerosas celebraciones en honor a la corporeidad real de Jesús presente en el sacramento de la Eucaristía.

Sin embargo, el milagro determinante para que la Iglesia aprobara esta fiesta tuvo lugar unos años después en Bolsena (Italia). Un sacerdote, que celebraba la misa, dudó por un momento de que Jesucristo estuviera realmente en la Eucaristía y, para su sorpresa, observó cómo brotaba sangre de la Hostia.

Al año siguiente, el 8 de septiembre de 1264, el papa Urbano IV firmó la bula Transiturus de Hoc Mundo, en la que instituía oficialmente la fiesta del Corpus Christi. Desde entonces, esta celebración se ha venido celebrando en todo el orbe católico y es una de las festividades más apreciadas por los fieles.

Un milagro bastante similar al de Bolsena, y que también ayudó a extender la devoción por el Corpus Christi, tuvo lugar en el siglo XIII, en el pueblo italiano de Lanciano. Otro sacerdote, que era incrédulo con la presencia real de Jesús en el pan y el vino, en el momento de decir las palabras de la consagración, observó cómo estos se convertían en carne y sangre. Ya en el siglo XX, varios científicos descubrieron que el pan tenía tejido humano, y la sangre era de tipo AB, la misma que la aparecida en la Sábana Santa de Turín.

El Papa porta la custodia.

-¿Qué dice la Biblia sobre el Corpus Christi?

La festividad de Corpus Christi está íntimamente ligada a la propia institución de la Eucaristía el día de Jueves Santo. La adoración pública de la corporeidad real de Jesús en el sacramento de la Eucaristía, tiene su origen en algunos de los pasajes evangélicos más importantes para la fe de un cristiano:

“Este es mi cuerpo... esta es mi sangre" (Marcos 14, 22-24).

"Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. El que coma de este pan vivirá para la eternidad" (Juan 6:51).

"Esto es mi cuerpo, entregado en favor vuestro. Haced esto en memoria mía" (Lucas 22, 19-20).

"Cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga" (Primera de Corintios 11, 26-29).

"Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28,18-20).

Sin embargo, no solo la Biblia aporta razones para entender la importancia de esta fiesta. El Concilio de Trento (1545-1563), que definió que en la Eucaristía "el cuerpo y la sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y por lo tanto todo el Cristo, están verdadera y sustancialmente contenidos", afirmó que durante el Corpus Christi "los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo".

Algunos importantes santos también honraron en vida lo que supone esta fiesta. En el himno Tantum Ergo, de Santo Tomás de Aquino, se puede leer: "Veneremos, pues, inclinados, tan grande Sacramento; y la antigua figura ceda el puesto al nuevo rito; la fe supla la incapacidad de los sentidos". San Francisco de Asís, por ejemplo, también expresó: "En este mundo, no veo al Altísimo Hijo de Dios pero sí a Su Santísimo Cuerpo y Sangre".

Procesión de Corpus Christi.

-¿En qué consiste la procesión del Corpus Christi?

Aunque en la bula del Papa Urbano IV, en la que se establecía la fiesta del Corpus Christi, no se hablaba de ninguna procesión, muy pronto se empezó a coronar esta fiesta con una procesión en la que se sacaba a la calle la Hostia consagrada en una custodia. Estas primeras procesiones fueron acompañadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV en ciudades como Colonia, París, Génova o Milán.

Las procesiones de Corpus Christi son una manifestación de adoración solemne y comunitaria en las que el sacerdote porta o acompaña la sagrada custodia en la que se sostiene la forma consagrada en un vidrio transparente. En países de tradición católica estas procesiones tienen lugar por las calles y plazas de las ciudades. Durante el tiempo que dura la celebración, los fieles suelen cantar y rezar en honor al Cuerpo de Cristo.

Otra celebración vinculada a esta fiesta, además de las procesiones y exposiciones del Santísimo, que suelen tener lugar en las iglesias de todas las partes del mundo, es la llamada Hora Santa. Se suele celebrar los jueves al anochecer, y consiste en realizar una pequeña reflexión evangélica, en presencia de la forma consagrada, y se termina con el rezo de unas letanías.

-¿Dónde se celebra Corpus Christi con mayor fervor?

Las celebraciones por la fiesta del Corpus Christi son numerosas y variadas a lo largo y ancho del mundo. Un fervor que resalta, por encima del resto de lugares, en países que son de tradición católica. Alemania, Austria, Croacia, España, Polonia, Portugal, Hispanoamérica, o la propia Roma, con la presencia del Papa durante las celebraciones, son algunos de los lugares donde esta fiesta cobra mayor importancia.

Entre las celebraciones más impresionantes destaca la que tiene lugar en la ciudad española de Toledo. Allí una gigantesca custodia del orfebre Enrique de Arfe, una pieza artística de valor incalculable, desfila bajo toldos, flores aromáticas y arcos de ramas verdes el jueves del Corpus Christi, y el llamado Corpus Chico, el domingo siguiente.

Aunque el jueves de Corpus Christi dejó de ser festivo en España en 1989, esta fiesta conserva muchísima devoción en toda la geografía. Los Pecados y Danzantes de Camuñas (Toledo) y las Alfombras de Serrín de Elche de la Sierra (Albacete) son algunas de las fiestas más singulares, destacando por encima de todas, la de Patum de Berga (Barcelona), que reúne gigantes, cabezudos, bestias, diablos y fuego, y que fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en el año 2005.

En Hispanoamérica destacan las celebraciones por Corpus Christi que tienen lugar en Venezuela, donde diablos danzantes se humillan ante el Santísimo. En Perú, por ejemplo, también son comunes estas figuras burlescas hacia el diablo en poblaciones de origen afroperuanas. En Colombia, son los desfiles de carrozas y comparsas los encargados de honrar esta festividad. Y, en México, los voladores de Papantla y los Quetzales se llevan uno de los mayores de protagonismo de esta fiesta.

Juan Cadarso, ReL

Vea también       Procesión del Corpus Christi: Un camino de dos direcciones complementarias - Benedicto XVI


sábado, 10 de junio de 2023

Los dos cuerpos de Cristo


Procesión con el Santísimo Sacramento, el Corpus Christi

 

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Ciclo A
Juan 6, 51-59 

En la segunda lectura, San Pablo nos presenta la Eucaristía como misterio de comunión: "El cáliz que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?". Comunión significa intercambio, compartir. La regla fundamental de compartir es ésta: lo que es mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío. Probemos a aplicar esta regla a la comunión eucarística y nos daremos cuenta de la "enormidad" del tema.

¿"Qué tengo yo específicamente 'mío' "? La miseria, el pecado: esto es exclusivamente mío. ¿Y qué tiene "suyo" Jesús que no sea santidad, perfección de todas las virtudes? Entonces la comunión consiste en el hecho de que yo doy a Jesús mi pecado y mi pobreza, y Él me da su santidad. Se realiza el "maravilloso intercambio", como lo define la liturgia.

Conocemos diversos tipos de comunión. Una comunión bastante íntima es la que se produce entre nosotros y el alimento que comemos, pues éste se hace carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. He oído a madres decir a su niño, estrechándole hacia su pecho y besándole: "¡Te quiero tanto que te comería!".

Es verdad que la comida no es una persona viva e inteligente con la que podemos intercambiar pensamientos y afectos, pero supongamos por un momento que lo fuera. ¿Acaso no se tendría la perfecta comunión? Pues es lo que precisamente sucede en la comunión eucarística. Jesús, en el pasaje evangélico, dice: "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo... Mi carne es verdadera comida... El que come mi carne tiene vida eterna". Aquí el alimento no es una simple cosa, sino una persona viva. Se tiene la más íntima, si bien la más misteriosa, de las comuniones.

Observemos qué sucede en la naturaleza, en el ámbito de la nutrición. Es el principio vital más fuerte el que asimila al menos fuerte. Es el vegetal el que asimila al mineral; es el animal el que asimila al vegetal. También en las relaciones entre el hombre y Cristo se verifica esta ley. Es Cristo quien nos asimila; nosotros nos transformamos en Él, no Él en nosotros. Un famoso materialista ateo dijo: "El hombre es lo que come". Sin saberlo dio una definición óptima de la Eucaristía, gracias a la cual el hombre se convierte verdaderamente en lo que come, esto es, ¡en el cuerpo de Cristo!

Leamos cómo prosigue el texto inicial de San Pablo: "Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan". Está claro que en este segundo caso la palabra "cuerpo" no indica ya el cuerpo de Cristo nacido de María, sino que nos indica a "todos nosotros", indica aquel cuerpo de Cristo más amplio, que es la Iglesia. Esto significa que la comunión eucarística es siempre también comunión entre nosotros. Comiendo todos del único alimento, formamos un solo cuerpo.

¿Cuál es la consecuencia? Que no podemos tener verdadera comunión con Cristo si estamos divididos entre nosotros, nos odiamos, no estamos dispuestos a reconciliarnos. Si has ofendido a tu hermano, decía San Agustín, si has cometido una injusticia contra él, y después vas a recibir la comunión como si nada hubiera pasado, tal vez lleno de fervor ante Cristo, te pareces a quien ve llegar a un amigo al que no ve desde hace mucho tiempo. Corre a su encuentro, le echa los brazos al cuello y se pone de puntillas para besarle en la frente. Pero al hacer esto no se percata de que le está pisando los pies con su calzado embarrado. Los hermanos, en efecto, especialmente los más pobres y desvalidos, son los miembros de Cristo, son sus pies posados aún en la tierra. Al darnos la sagrada forma, el sacerdote dice: "El cuerpo de Cristo", y respondemos: "¡Amén!". Ahora sabemos a quién decimos "Amén", o sea, sí, te acojo: no sólo a Jesús, el Hijo de Dios, sino también al prójimo.

En la fiesta del Corpus Domini no puedo ocultar un pesar. Hay formas de enfermedad mental que impiden reconocer a las personas cercanas. Es cuando hay quien grita durante horas: "¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde está mi esposa? ¿Qué fue de ellos?", y tal vez el hijo o la esposa están ahí, le toman de la mano y le repiten: "Estoy aquí, ¿no me ves? ¡Estoy contigo!". Así le ocurre también a Dios. Los hombres, nuestros contemporáneos, buscan a Dios en el cosmos o en el átomo; discuten si hubo o no un creador en el inicio del mundo. Seguimos preguntando: "¿Dónde está Dios?", y no nos percatamos de que está con nosotros y se ha hecho comida y bebida para estar aún más íntimamente unido a nosotros. Juan el Bautista debería repetir tristemente: "En medio de vosotros hay uno a quien no conocéis". La solemnidad del Corpus Domini nació precisamente para ayudar a los cristianos a tomar conciencia de esta presencia de Cristo entre nosotros, para mantener despierto lo que Juan Pablo II llamaba "estupor eucarístico".

Tomado de Homilética.

Raniero Cantalamessa, ReL

 Vea también        Historia de la Solemnidad de Corpus Christo: la Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo