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miércoles, 15 de mayo de 2024

De darlo en adopción, a reencontrarlo cuando iba a ser cura: «Dios te ama, mamá, me dijo, y le creí»

«Aquel niño a quien salvé, regresó y me salvó a mí;
todo estaba en el plan de Dios», dice Laura


Laura con su hijo
"Cuando regresé a casa, seguí pensando en esa historia. Si el Creador del universo me ama, probablemente quiera conocerme. Y probablemente quiera que lo conozca. Entonces hice lo mismo que el amigo de Stephen", dice Laura.


Laura Richards descubrió a Dios a sus cuarenta años, después de haber vivido el dolor de haber quedado embarazada en la adolescencia y tener que dar a su hijo en adopción. Más de dos décadas después de aquel trauma se reencontró con un joven, que por aquel entonces se preparaba para ser sacerdote.

"Cuando era adolescente fui a hacerme la prueba de embarazo. Recuerdo sentir el miedo de tener que contárselo a mis padres y a mi novio, y la vergüenza de enfrentarme con sus padres", cuenta Laura Richards en The Coming Home Network.

"He pensado en ti durante 23 años" 

"Solía recordar el nacimiento de mi hijo, abrazarlo y luego tener que darlo en adopción. Recordaba los sentimientos de dolor y pérdida durante 23 años separados, y pensaba en la alegría abrumadora que sería nuestro reencuentro. Supe por primera vez que Dios estuvo allí cuando estaba embarazada y lo tuve que dar en adopción. Este niño, a quien salvé, regresó y me salvó a mí; todo eso estaba en el plan del Señor", comenta Laura.

"Un martes después del trabajo, mi esposo salió a recoger el correo. La carta decía que tenía derecho a conocer la información sobre el niño que había dado en adopción cuando era un adolescente. Gracias a Dios estaba sentada, si no me habría desplomado. La primera página incluía el nombre y el número de teléfono de mi hijo. Las siguientes contenían una copia de su partida de nacimiento", explica Laura.

"Me sentía en shock. Había pasado los últimos 23 años pensando en este hijo. Darlo en adopción fue una decisión muy difícil que me marcó y dejó en mí heridas con las que luché seriamente durante varios años. Solía mirar a los niños pequeños en las tiendas, buscando a alguien que se pareciera a mí", relata.

"Llegué a calcular si se habría graduado en el instituto, y hojeaba los periódicos para ver si alguno de los graduados se parecía a mi antiguo novio. Pasé años soñando con esto. Así que imagínate ahora... teniendo su nombre y su número de teléfono en mis manos. Mi marido me dijo: '¡Espera! ¿Estás segura de que estás preparada para esto? ¿Sabes lo que vas a decir?'. Marqué el número y me saltó el buzón de voz. Pensé: 'No creo que se pueda decir por mensaje', así que colgué", recuerda.

"Entonces abrí mi ordenador, y escribí un correo electrónico: '¿Eres el Stephen que fue adoptado por Sean y Tanya? Si es así, soy tu madre biológica y llevo esperando 23 años y 8 días para hablar contigo'. Envié el correo electrónico, y por la mañana tenía una respuesta esperándome: 'Sí, soy el Stephen adoptado por Sean y Tanya, ¡y he pensado en ti durante 23 años y 9 días! Eres mi mejor regalo de cumpleaños'", comenta Laura.

"¡No te puedes imaginar mi alegría! Quedamos para hablar por primera vez esa misma tarde. ¡Estaba tan emocionada! Llamé a mi hermana y hablamos brevemente. Después de colgar, ella empezó a buscar en Google el nombre de Stephen y me envió un correo con una foto de un joven apuesto que se parecía mucho a mi antiguo novio y a mi hijo mayor. Llevaba una camisa negra y un alzacuellos de cura. Stephen estaba en el seminario".

"Recuerdo que mi primer pensamiento fue: '¡Qué lástima, va a ser cura!'. Pero, luego, me dije: '¡Vaya, va a ser cura! ¡Qué guay! ¿No me dará vía libre para ir al cielo o algo así... por ser la madre de un sacerdote?'. A las 17:01, corrí y me senté en mi cama a esperar su llamada. Recuerdo estar mirando el teléfono, preguntándome cuántas veces debería dejarlo sonar. La respuesta era obvia: un timbre sería suficiente", recuerda.

"Entonces sonó el teléfono y ¡hablamos durante tres horas! Nos metimos en las páginas de Facebook de cada uno y miramos todas las fotos. Recuerdo que me mostró una foto en la que yo habría jurado que era mi antiguo novio el que estaba allí y no Stephen. Era una sensación increíble, conocer a alguien sin conocerlo. Un sentimiento que es difícil de describir. Pasamos el siguiente mes y medio hablando casi a diario".

"Durante ese tiempo, puse en contacto a Stephen con su padre biológico, lo que fue algo maravilloso para ambos, e hicimos planes para encontrarnos en persona el día de Acción de Gracias. Él estaba en Maryland, en el seminario, y yo, en Washington, ambos hicimos planes para volar a casa. Stephen eligió el lugar del encuentro: la gruta del campus de la Universidad de Notre Dame".

"Aquella mañana estaba muy nerviosa. Cuando llegué al campus, me tomó tiempo encontrar la gruta, así que llegué unos minutos tarde. Recuerdo que al doblar una esquina vi la gruta y luego a un hombre delgado arrodillado frente a ella. Stephen me oyó, se levantó y se dio la vuelta. No podía creer que estuviera delante de mí, me sentía emocionada. El largo sueño había terminado; ¡por fin era realidad!".

Laura Richards y su hijo"Ella empezó a buscar en Google el nombre de Stephen y me envió un correo con una foto de un joven apuesto que se parecía mucho a mi antiguo novio y a mi hijo mayor".

"No hay palabras para describir aquel encuentro. Cuando ya habíamos pasado un rato juntos, él empezó a decirme: '¿Sabes, mamá?, Dios te ama mucho'. Al principio, yo respondía: 'Sí, lo sé'. Porque nací y crecí católica, asistí a la escuela primaria y secundaria católica, asistí a clases de catecismo y a una universidad católica... Por supuesto que lo sabía, pero realmente no iba mucho a la Iglesia. Sin embargo, Stephen continuó diciéndome: 'Dios te ama mucho, mamá. Ni siquiera puedes imaginar cuánto'".

"Él repetía su 'mantra' y recuerdo que me detuve por un momento y pensé: '¿Eh, de verdad? ¿Es realmente posible? ¿Él, que es el Creador de todo el universo? ¿Él, que creó las estrellas... realmente se preocupa por mí? ¿Cómo es posible? Soy un ácaro de polvo. No soy nada más. ¿Cómo es posible?'".

"La primavera siguiente, Stephen me invitó al seminario a pasar una semana para estar juntos. Una noche salimos a cenar con un amigo que también estaba en el seminario. Su amigo nos contó su historia de conversión. Había estado trabajando como informático y en un momento dado sintió que Dios lo llamaba a tener una relación personal con Él. Pensó: 'Si quiero conocer a mi Creador, si quiero saber a qué me llama, necesito pasar tiempo con Él. Necesito ir a la iglesia más de una vez a la semana, todos los días si puedo'".

"Cuando regresé a casa, seguí pensando en esa historia. Si el Creador del universo me ama, probablemente quiera conocerme. Y probablemente quiera que lo conozca. Entonces hice lo mismo que el amigo de Stephen: empecé a ir a misa a menudo. Le pregunté a mi jefe si podía entrar a trabajar pronto y salir para ir a la misa de ocho. Recuerdo que hizo un comentario sarcástico, algo así como que no quería ser la razón por la que yo me fuera al infierno".

"Un día, en la misa dominical, el sacerdote se levantó para pronunciar la homilía y leyó esto: 'Es verdad. Estoy a la puerta de tu corazón, día y noche. Incluso cuando no estás escuchando, incluso cuando dudas que pueda ser yo, estoy ahí...'. Él sabía todo sobre mí, todas las cosas malas que había hecho, y, sin embargo, me había amado toda mi vida. ¡Qué alegría saber eso! ¡Qué consuelo!". 

Puedes escuchar aquí el testimonio de Laura Richards.

"Entonces, me pregunté, ¿por qué nadie me había dicho esto antes? Tengo 40 años, por el amor de Dios; hubiera sido bueno saber esto antes. Él estuvo allí cuando yo estaba embarazada y dí en adopción a mi hijo. Y este niño, a quien salvé, regresó y me salvó; todo eso estaba en su plan", concluye Laura, que ahora es terciaria carmelita.

ReL

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jueves, 25 de noviembre de 2021

OCHO HIJOS, CUATRO DE ELLOS ADOPTADOS (video)

 Rafa y Mercedes tienen ocho hijos, cuatro de ellos adoptados, y comparten con Pedro del Castillo, para su serie sobre grandes familias, esa doble experiencia: la familia numerosa y la adopción


























jueves, 15 de abril de 2021

Padres de cinco hijos adultos adoptan a 7 hermanos huérfanos


adoption


“Era lo que Dios quería que hiciéramos”

Pam y Gary Willis estaban a punto de iniciar una nueva vida, ya que el más joven de sus cinco hijos estaba a punto de abandonar el nido. Sin embargo, sus planes se desviaron de su curso cuando Pam conoció la desgarradora historia de un grupo de siete hermanos que necesitaban una madre y un padre nuevos después de pasar un año en un centro de acogida.

“No puedo explicarlo… Simplemente supe que yo debía ser su madre”, declaró Pam en Today Parents.

Tras leer sobre el apuro de los niños, Pam envió la historia a su marido Gary. Más tarde, esa misma noche, le preguntó a Gary, exmilitar de la marina estadounidense, si había leído la historia. Su marido respondió directamente: “Deberíamos adoptarlos”.

Sí. A siete niños a la vez con edades entre 1 y 12 años. Pam explicó en una publicación de Instagram que la decisión se produjo de manera natural, ya que su hogar estaba a punto de quedarse sin niños y todos esos dormitorios quedarían desperdiciados.

La voluntad de Dios

La pareja contactó con los servicios sociales y pusieron su hogar y su amor a disposición de los jóvenes huérfanos, que habían tenido una infancia dura con unos padres con problemas de adicción. “Era lo que Dios quería que hiciéramos”, compartió Pam.

Así que la pareja amplió su familia para incluir a Adelino (de 15 años), Ruby (13), Aleecia (9), Anthony (8), Aubriella (7), Leo (5) y Xander (4). A los niños les costó creer, en especial durante los primeros seis meses, que este sería su hogar para siempre y que Pam y Gary no pensaban abandonarles.

Durante el caos de la pandemia, los Willis querían que todos sus 12 hijos estuvieran presentes cuando la nueva familia se convirtiera en algo oficial. Por ello, el proceso de adopción debía completarse antes de que el más joven de los “hijos biológicos” partiera en una labor de misionero, el 11 de agosto del año pasado.

Por fortuna, todos los hermanos mayores, Matthew (de 32 años), Andrew (30), Alexa (27), Sophia (23) y Sam (20), estuvieron presentes cuando los siete hermanos menores fueron adoptados, así que la familia pudo tener una bonita celebración libre de COVID-19.

Familia unida en el amor

La familia crece unida en amor al mismo tiempo que crece en fe. Durante la pandemia, han estado asistiendo a misa a través de Zoom y de servicios organizados en aparcamientos de coches. Finalmente, en el noveno cumpleaños de Aleecia este año, la familia pudo ir a la iglesia en persona, la primera vez en más de un año, ¡para gran alegría de la cumpleañera!

La pareja de padres, que se conoció en la adolescencia, ha visto cómo su vida daba un giro inesperado pero feliz. Los niños “nos han dado una segunda oportunidad de paternidad; nosotros les hemos dado unos segundos Mamá y Papá”, expresó Pam en su publicación de Instagram.

Cerith Gardiner, Aleteia 

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sábado, 21 de marzo de 2020

Sus 5 hijos con Síndrome de Down le dan la fuerza para vencer el cáncer

Tras dar a luz a “un ángel” con Down decidió adoptar otros 4.
Hoy llenan sus días de alegría

Es muy frecuente que los desafíos de educar a un hijo con Síndrome de Down aterroricen a los padres, y muchos en esta situación escogen el aborto en lugar de la vida. Este miedo nace en general de la ignorancia, del miedo ante lo desconocido, porque muchas familias a quienes se les anuncia el nacimiento de niños Síndrome de Down nunca han conocido de cerca a ninguna persona con este tipo de discapacidad (Y tal vez nunca la conocerán si los países siguen haciendo legal la eliminación eugenésica a través del aborto de los niños con alguna patología grave o discapacidad que pueda detectarse durante el embarazo). Es un círculo vicioso.
La historia de Leah Spring y su marido Dean Ellingson, sin embargo, es radicalmente diferente.
Leah dio a luz a una niña con Síndrome de Down, y tras darse cuenta que tenía a “un ángel” en casa decidió junto a su marido adoptar a otros cuatro niños, todos con un cromosoma de más. Y fueron estos hijos quienes le dieron la fuerza para luchar contra un tumor en el pecho y superarlo.
Mira cómo transcurre la vida de esta familia:
En aquella casa amarilla en la cima de una colina de Eagan, Leah corta el pan mientras los hijos preparan las tarjetas de felicitación para el Día de la Madre.
“Escribes así: ‘Mamá, te quiero mucho”, dice Ángela, de 18 años, a Axel, de 14 años. Y: ‘Mamá, me gustas’. ‘Eres mi mamá favorita’. ‘Tú eres la que mejor organiza las cosas’. Escribe: ‘Mejor cocinera’. Y ‘Mejor reina del mundo’.
Cuando la mejor reina del mundo está lista para servir la cena, su asistente Dean Ellingson, conocido también como ‘papá’, llama a Abe, de 12 años, y a Audrey y Asher, de 10.
Hay quien mira a esta familia y ve a cinco niños con Síndrome de Down.
Leah no.
“Yo veo solo niños”.

Jean Pieri | Jean Pieri

 Aleteia
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martes, 26 de febrero de 2019

Isabel Gemio: “La figura paterna no la puede sustituir nadie”

La popular periodista española habla con realismo de sus dos hijos, uno con enfermedad degenerativa

ISABEL GEMIO
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La popular periodista y presentadora de televisión Isabel Gemio exhibe una madurez serena. No lo ha tenido fácil. Su hijo Gustavo, que es adoptado, padece distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad degenerativa. Se la detectaron cuando tenía 2 años y desde entonces la vida de esta famosa ha girado en torno al hijo que más le necesitaba.
La periodista creó la Fundación Isabel Gemio, que trabaja recaudando fondos para la investigación de enfermedades raras como las que padece su hijo. Pero no se conforma con eso. Recientemente publicó el libro Mi hijo, mi maestro, y es así como vive el día a día.


ISABEL GEMIO
fundacionisabelgemio.com

Porque Gustavo es su motor pero Diego, su otro hijo, le da también lecciones de vida a cada momento. “También me enseña”, manifestó esta semana al periodista Luis Fernando Romo de El Español. “Él es otra víctima colateral de la enfermedad de su hermano. Los hermanos sanos con hermanos enfermos sufren mucho porque les condiciona la vida”.
Diego, explica su madre, “ha tenido que renunciar a vivir muchas experiencias porque no ha tenido un hermano para jugar y tirarlo al suelo sin querer hacerle daño; no hemos podido ir a la montaña porque no eran accesibles para Gustavo… Pero también le ha dado una perspectiva humanista que le ha hecho avanzar como persona. Diego me enseña mucho porque tiene un corazón muy grande y muy noble”.


ISABEL GEMIO
Iglesia en Valladolid-(CC BY-SA 2.0)

La “chica de la radio” ha salido adelante con los dos hijos estando muchas veces sola. “La figura paterna -explica- no la puede sustituir nadie. Cuando me dicen que yo hago de padre y de madre respondo que no, que sólo hago de madre hasta donde puedo y como puedo”.
Sin embargo, agradece el apoyo que ha recibido de otras personas: “He tenido parejas que me han ayudado muy generosamente. Cuando a Gustavo le operaron durante 9 horas, en aquel momento estaba con una pareja que se portó tan bien que pude soportar mejor el sufrimiento. Pero también son importantes los amigos. Ellos son fundamentales. Se turnaban para estar en el hospital”.


ISABEL GEMIO
fundacionisabelgemio.com

La energía con que Isabel Gemio busca recursos para estas enfermedades casi desatendidas ha propiciado la ayuda de algunas empresas.
La iniciativa más reciente es la de la cadena hotelera BCN Urban, que acaba de anunciar la creación de una habitación solidaria: los beneficios que se recaudan van destinados a la Fundación.



















lunes, 26 de diciembre de 2016

“Hay una sorpresa bajo el árbol” y encuentran a su nuevo hermanito. Mira la reacción de las tres niñas

“Una de las experiencias más mágicas de nuestra vida”

Resultado de imagen de Courtney Solstad + Nathan

Cuando Courtney Solstad y su marido llevaron a casa a su nuevo bebé (adoptado) Nathan, las otras hijas no lo sabían. Y para presentar al recién llegado, Courtney pensó en una sorpresa que llenó de alegría el corazón de las pequeñas.

“Las niñas no sabían nada de Nathan, hasta aquel momento”, comentó la mamá en Facebook. “Las encontramos en la puerta de casa y dijimos que habíamos ido a hacer compras navideñas… y que el regalo para ellas estaba bajo el árbol”.

 Courtney Solstad + Nathan

Un regalo que hizo llorar de alegría a las tres hermanas.

La familia había considerado la posibilidad de adoptar a un niño. La pequeña Chloe había incluso escrito una cartita de Navidad pidiendo recibir otro hermanito u otra hermanita. “El deseo de Navidad de Chloe se hizo realidad”, escribió la madre, que definió la llegada de Nathan como “una de las experiencias más mágicas de nuestra vida”.

“Rezamos mucho, y Dios respondió de la misma manera”, concluyó la madre. “Nuestro hombrecito es increíblemente perfecto”.

Mira el video, publicado por Courtney en Facebook (que se ha vuelto viral). La reacción de las tres hermanitas lo dice todo.


aleteia italiana


lunes, 12 de septiembre de 2016

Padres adoptivos rechazan bebé con malformaciones y madre biológica decide criarlo


<div class='meta'><div class='origin-logo' data-origin='none'></div><span class='caption-text' data-credit='Oksana Peery Photography'></span></div>


Christina Fischer decidió entregar a su bebé en adopción apenas diera a luz porque no tiene recursos para mantenerla. Una pareja esperaba a su hija pero huyeron del hospital cuando descubrieron que la bebé presenta malformaciones genética. En ese momento, Christina decidió quedarse con ella.
A través de una agencia consiguió padres adoptivos y los análisis prenatales no arrojaron discapacidad o malformación alguna.
“Los médicos no detectaron nada. Sólo me dijeron que sus orejas eran pequeñas”, comentó. Cuando dio a luz el 11 de enero de este año, los médicos dijeron que Abigail Lynn tenía una rara enfermedad genética conocida como el síndrome de Treacher Collins. Esta afecta a los huesos y tejidos faciales causando malformaciones.
Para Christina su hija estaba perfecta, pero la madre adoptiva no pensó lo mismo. “Salió llorando del hospital y nunca volví a saber de ella”, comentó. “Entonces me di cuenta de que la bebé estaba destinada a ser mía”.


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<div class='meta'><div class='origin-logo' data-origin='none'></div><span class='caption-text' data-credit='Oksana Peery Photography'></span></div>

domingo, 5 de junio de 2016

Su familia no lo quería por sus deformaciones y ellos hicieron esto

Una inspiradora historia de amor

WEB-FAMILY-ADAM-JESSICA-RAJA-©weunformed



Patricia Navas, aleteia
¿Has oído alguna vez hablar de Adam? Nació con graves deformaciones físicas. Por eso su familia decidió abandonarlo o matarlo. Pero una pareja que trabajaba en el hospital donde se encontraba, Raja y Jessica Paulraj, decidió adoptarlo.

Ocurrió en el Burrows Memorial Christian Hospital de la ciudad india de Silchar hace casi cinco años. Un bebé sin párpados, ni nariz, ni manos y con las piernas fusionadas.

“Cuando conocimos a Adam fue muy inesperado para mí pero desde el comienzo sentí que Dios escogió a este niño para que lo cuidáramos”, recuerda Jessica.

La familia se mudó a Carolina del Norte para poder atender mejor al pequeño. El médico John Val Aalst, que le operó del paladar, asegura que “si Adam se hubiera quedado en India, hoy no estaría con vida”.

Personal médico, conocidos y desconocidos colaboraron generosamente en la atención médica del niño. En sólo una semana se recaudaron cien mil dólares y muchas personas se unieron y oraron.

“He orado, mi familia ha orado, Jessica y Raja han orado”, explica a CBN Val Aalst, y añade: “¿Será perfecto? Sí, ya es perfecto. ¿Alguna vez será normal según los estándares del mundo? Nunca”.

Aunque al nacer los médicos le daban sólo unos meses de vida, Adam tiene hoy cuatro años y su familia comparte en internet una historia de amor para quedar con la boca abierta.


We’ve Moved!

martes, 25 de agosto de 2015

«Soy hijo de madres lesbianas, y este fue mi drama... Encontrar a mi padre cambió mi vida»


«Soy hijo de madres lesbianas, y este fue mi drama... Encontrar a mi padre cambió mi vida»


Más allá del avance de la dictadura de la ideología de género y del lobby LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual), más allá de las batallas por el matrimonio de parejas del mismo sexo y que estas puedan adoptar, al otro lado del debate y de la investigación científica, existe una situación real y dramática: A un número creciente de niños –al ser criados por padres homosexuales con sus parejas- se les ha robado injustamente una parte de sí mismos.

Lo afirma uno de ellos, Robert Oscar López, profesor de inglés en la Universidad Estatal de California, quien hasta la edad de 19 años fue criado por su madre y su pareja lesbiana. Robert pregunta a toda la sociedad: "¿Realmente necesitamos a un científico para decirnos y saber que todo niño tiene derecho a una madre y un padre? ¿O que nos confirmen que todos los niños tienen, por naturaleza, derecho a una madre y un padre?...Yo soy hijo de madres lesbianas. Este fue mi drama. Conceder a una pareja gay el poder casarse para que juntos sean felices no es razón suficiente para impedir a un niño tener una madre y un padre y decirle que debe ser feliz sin ellos".

- Profesor López, ¿Cómo fue su infancia y relación con sus padres?
- Mi madre y mi padre se separaron cuando yo nací. Cuando yo tenía dos años de edad, mi madre comenzó una relación con una mujer, que duró hasta mis 19 años cuando falleció mi madre, a quien yo quería mucho. Mi padre nunca pudo tener un rol en mi crecimiento y de estas tres figuras "progenitoras" fui atado a la compañera de mi madre. Luego tuve que salir corriendo de la casa y para sobrevivir estuve forzado a buscarme una pseudo familia dentro de la comunidad LGBT, con unos amigos.

- A finales de los años 80 comenzó a asistir a la universidad, se declaró bisexual y entró al círculo LGBT: ¿Cómo lo impacto este mundo?...
- En aquellos años la ideología gay estaba tomando forma en las universidades. En mi escuela había asumido un control prácticamente totalitario, donde no se aceptaba la ambigüedad: eras homosexual o eras heterosexual. Para alguien como yo, que en ese momento estaba muy confundido acerca de mi identidad sexual, precisamente por el entorno en el que crecí, se pueden imaginar toda la discriminación que recibí a lo largo del curso académico proveniente del grupo LGBT, no precisamente del lado de la "homofobia".

- Pero su vida cambia a la edad de 30 años gracias a dos encuentros particulares...
- En 1998, cuando tenía 27 años, me diagnosticaron un tumor: necesitaba una intervención de emergencia. En ese momento sentí la necesidad de llamar a mi padre. Tenía unas ganas tremendas de decirle: «¡Yo soy tu hijo y tú eres mi padre!».
 

La emoción fue grande cuando pude decírselo en persona un poco más tarde, cuando vino a visitarme. Encontrar a mi padre cambió mi vida: me sentí una persona completa de nuevo. Una parte de mí que me habían robado, en ese instante volvió a ponerse en su lugar. Algún tiempo después conocí a quien se convertiría en mi esposa, una persona muy especial que me dio una hermosa niña. Estos dos encuentros han sido lo que ha curado mis heridas interiores permitiéndome re-encontrarme conmigo mismo.

- Según su experiencia, ¿Cuál es la situación real de los niños que se encuentran viviendo en una familia de padres del mismo sexo?
- Estos niños tienen sobre sus hombros mucha más presión que nadie, porque son forzados a mantener en secreto las cosas negativas que suceden en su casa: a menudo tienen que seguir un guion. Se les priva del derecho a manifestar su sentirse enojados o sufrir por la falta de un padre, porque muy a menudo cuando expresan este sentimiento se encuentran con que deben lidiar con la ira y la oposición de los miembros de la familia, incluso psicólogos pro gay, profesores pro gay y la comunidad LGBT.

Estos niños, sin embargo, son únicos en su sufrimiento, porque en su caso la pérdida de la conexión más importante -con uno de los padres-, fue causada por las mismas personas que dicen amarle más que a cualquier otra persona y que, sin embargo, les roban una parte de sí mismos.

Además, mi madre y su amante eran una pareja muy inusual, ya que su relación continuó durante años, pero por lo general las parejas lesbianas tienen un 80% más de probabilidades de divorciarse que las parejas heterosexuales, y esto es claramente visible en los países escandinavos, donde las uniones homosexuales han sido durante mucho tiempo una realidad.

Para parejas de hombres homosexuales se habla que tienen un 20% más de divorcios que las parejas heterosexuales… pero se silencia que es normal en las parejas de hombre homosexuales el vivir ‘abiertos’ a tener relaciones sexuales con otros hombres. Sé que es políticamente incorrecto decirlo, pero estoy convencido de que este no es un entorno adecuado para criar a un niño.

- Un hecho confirmado por estudios recientes...
- Correcto. Por ejemplo, la investigación del Profesor Mark Regnerus de la Universidad de Texas, publicada en 2012. Se trata de un serio estudio que examina una gran parte de la población de América mediante el examen de las diferencias entre los niños criados en un hogar homosexual o lésbico y aquellos que crecieron en una familia natural con sus padres biológicos.

Las cifras muestran que los niños criados por una pareja homosexual tienen, en comparación con aquellos criados por sus padres, una mayor tasa de suicidio, menos probabilidades de graduarse, una elevada tasa de desempleo (sólo el 26 por ciento de los niños que crecen en parejas del mismo sexo tienen un trabajo estable, en comparación con el 60 por ciento de la media), más posibilidades de entrar en el mundo de las drogas, de contraer enfermedades de transmisión sexual y de requerir psicoterapia.

Se trata de un estudio autorizado, pero agredido por la batalla de los datos científicos en curso donde en este tema la ciencia ya no busca la verdad, sino el consenso político. Y sé que el lobby LGBT dirá que se sienten ofendidos por palabras como estas... pero ¿consideran ellos cuán insultante es que un científico me mire y me diga que de acuerdo con sus estudios es justo que mi padre haya sido retirado de mi vida?

- ¿Qué hizo que usted salga a denunciar esta situación?
- Por supuesto el ver una cantidad cada vez mayor de niños criados por parejas del mismo sexo. Al ver los constantes viajes de parejas homosexuales que viajan a países como la India, para que un óvulo donado de una mujer blanca se implante en el útero de una mujer pobre para tener un hijo blanco a un menor costo, justificando el procedimiento bajo la bandera de los derechos homosexuales, he dicho: ¡Suficiente! Dicho esto, pienso que el egoísmo se manifiesta en todos los adultos, independiente si son homo o hetero.

Si usted pone a su hijo en una situación desfavorable para él para su propio beneficio, usted lo está utilizando y esto no es justo, porque el niño no es un muñeco, sus derechos están primero. En este sentido también el divorcio es un problema muy grande. En los Estados Unidos la situación es muy grave: uno de cada dos niños que nacen en familias en las que por diversas razones el papá o la mamá están ausentes. A todos quiero decirles que esto va a ser su futuro si no se suban las mangas y empiezan a hacer algo ahora.

- ¿Cómo actuar? 
- En primer lugar, usted necesita ver a cada persona como un ser humano y recordar que el silencio no es propio de la amistad: un amigo no se mantiene en silencio cuando sabe que una persona se está haciendo daño a sí misma. Siempre hay que amar a los demás porque todos somos hijos de Dios y todos somos pecadores… no olvidemos que hay una clara diferencia entre el lobby gay y la gente homosexual: la lucha es contra el lobby LGBT y sus planes, no es una batalla contra la persona homosexual.