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lunes, 30 de enero de 2017

¿Siempre fue así o fue para "acomodarse" al paganismo? ¿Por qué?

¿Siempre fue así o fue para "acomodarse" al paganismo? ¿Por qué?



Una respuesta rápida al santo y justísimo motivo de que la Iglesia guarde el domingo y no el sábado judío, es que Jesucristo resucitó en Domingo, – entonces el primer día de la semana – inaugurando así la “Nueva Creación” libre del pecado, la nueva y eterna Alianza entre Dios y la humanidad.

Así, el Domingo, el Día del Señor, es la plenitud del Sábado de los judíos, igual que el Nuevo Testamento es la plenitud y el cumplimiento del Antiguo, y Cristo es la consumación de toda la historia de la salvación, desde Adán hasta el fin de los tiempos y el Juicio final.

Igual que el Antiguo Testamento es figura del Nuevo; el Sábado judaico es figura del Domingo cristiano. No lo niega, sino que es su verdad espiritual y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios (CIC§2175). Domingo viene del latín Dominus dies, día del Señor.

El domingo cristiano empieza ya con la puesta del sol del sábado. Esa es la razón por la que es “válida” la misa de la tarde del sábado para el domingo. Para quienes rezan el Oficio Divino, es fácil comprobar que el rezo de las vísperas del sábado recibe el nombre de Primeras Vísperas del Domingo.

La celebración del domingo en lugar del sábado no se “inventó” en tiempos de Constantino, sino que es atestiguada desde el principio por la misma Biblia:

• En los Hechos de los Apóstoles (20,7): “En el primer día de la semana, estando reunidos para la fracción del Pan (esto es, la Eucaristía)…”.

• En Apocalipse (1,10), San Juan dice: “En el día del Señor (domingo), fui movido por el Espíritu…”.

• En 1Cor 16,2, San Pablo Apóstol confirma que la colecta cultual se hacía “en el primer día de la semana” (domingo).
Se trata de una cuestión tan elemental, que también la iglesia ortodoxa y las protestantes históricas (más antiguas) guardan igualmente el Día del Señor, – o Domingo santificado, – y no el Sábado.

Además del testimonio bíblico, el libro apócrifo Epístola de Bernabé (datado en el año 74), que es uno de los documentos más antiguos de la Iglesia, – habiendo sido redactado antes incluso del Libro del Apocalipsis, atestigua: “Guardamos el octavo día (domingo) con alegría, el día en que Jesús se levantó de entre los muertos” (15,6-8).

San Ignacio de Antioquía (107), mártir en el Coliseo de Roma y obispo de la Iglesia primitiva, lo dice claramente:
 “Los que vivían según el orden antiguo de las cosas se volvieron a una nueva esperanza, ya no observando el sábado, sino el Día del Señor, en el cual nuestra vida fue bendecida, por Él y por su muerte” (A los Magnesios 9,1)

S. Justino (165) mártir dice lo mismo:
“Nos reunimos el ‘día del Sol’, porque es el primer día después del Sábado de los judíos, pero también el primer día en que Dios, sacando la materia de las tinieblas, creó el mundo y, en este mismo día, Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos” (Apología 1,67)

También San Jerónimo (420), Confesor y doctor de la Iglesia, atestigua la praxis sempiterna de la Iglesia:
“El Día del Señor, el Día de la Resurrección, el Día de los Cristianos, es nuestro día. Por eso se llama Día del Señor: fue en ese día cuando el Señor subió victorioso junto al Padre. Si los paganos lo denominam Día del Sol, también nosotros lo confesamos de buen grado: pues hoy se levantó la Luz del Mundo, hoy apareció el Sol de Justicia cuyos rayos traen la salvación”. (CCL, 78,550,52)

Así que tanto las Sagradas Escrituras como el testimonio de toda la documentación histórica, juntamente con la sagrada Tradición apostólica nos muestran que, desde la Resurrección del Señor, la Iglesia siempre guardó y continua guardando no el Sábado judaico, sino el Domingo de la Resurrección y del establecimiento de la Nueva y Eterna Alianza como Día del Señor.

domingo dia del señor

domingo, 29 de enero de 2017

La Santa Misa contada en Historietas 41

La Santa Misa contada en Historietas



41. La púrpura que resbala
(Oración y saludo de la paz)


El emperador Barbarosa (o Barba roja, que es lo mismo) celebraba Navidad. Con su séquito, sus cortesanos y caballeros había llegado a la catedral. Llevaba su vestidura imperial, el manto de púrpura, sostenido sobre su hombro derecho con un broche de oro incrustado de piedras preciosas. En su cabeza brillaba la corona imperial, el cetro en la mano. Comenzó la celebración. Sonaban las melodías más hermosas.

El emperador se sentía feliz. Había dejado atrás las guerras y las batallas. Siempre de nuevo había tenido que realizar nuevas campañas. Ante todo le había afectado la discordia con Enrique el León. Enrique el Guelfo, el duque de Sajonia y Bavaria, le había negado obediencia en la gran batalla de Chiavenna en Italia del norte. Por eso el emperador fue vencido por sus enemigos y tuvo que huir. Esto no lo podía olvidar el emperador. Por lo menos ahora en la Misa solemne de Navidad no quería pensar en ello.

De repente se observó un movimiento en la catedral. Se oyó un murmullo entre la gente que apuntaba con el dedo. Se presentó una persona y se arrodilló ante el trono del emperador: Enrique el León. El rostro del emperador Barbarosa palideció. Mordió sus labios. El duque Enrique pedía perdón, pedía que haya paz entre los dos. "Esto es demasiado, pensaba el emperador, una tal culpa no se puede perdonar." Entre dientes le dijo en voz baja: "No, ¡vete!" Sin embrago el duque de Sajonia y Bavaria, tan orgulloso en otras oportunidades, repetía humildemente su súplica de paz, una y otra vez. El obispo al altar cantaba el padrenuestro. Entonces airado dijo el emperador: "No, ¡vete!", y con un movimiento brusco se volvió mirando en otra dirección. Por este movimiento brusco se abrió el broche que sostenía el manto imperial de púrpura. El manto resbaló sin que el emperador se diera cuenta. La púrpura resbalaba y cubría al duque que estaba de rodillas. Justo en este momento cantaba el coro: "Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo". El emperador comprendió lo que Dios quiera decirle. Bajo las gradas del trono, levantó al duque y le dijo: "Sí, que haya paz entre nosotros".

En la Santa Misa se prepara la comunión exclusivamente con palabras y ritos de paz: ¡al banquete de paz corresponde un canto de paz! Por la paz pide la oración después del padrenuestro. Por la paz pide la oración que recuerda al Señor sus promesas de la paz. Por la paz pide el tercer "cordero de Dios". El sacerdote desea la paz a la comunidad":La paz del Señor esté siempre con vosotros". Cada uno debe dar el abrazo de la paz a los demás. La paz es el manto real que cae de los hombros de Jesús. No se puede participar en una celebración de la paz y tener un corazón sin reconciliación, sin paz.

En un convento se habían atacado dos hombres airados. Luego se celebró la Misa. Los dos estaban el uno al lado del otro. Al momento de la paz debían darse mutuamente el abrazo de la paz como se suele hacer en los conventos. Pero lo dos no se movían, tiesos como unos troncos. Los demás dijeron un poco más fuerte que de costumbre: "La paz sea contigo". De nada sirvió. Después de la Misa el prior dijo en la sacristía de manera que todos podían escucharlo: "El almuerzo será para cada uno en su celda. No podemos compartir la comida si no podemos darnos la paz". Cuando el prior entró a su celda vino del lado izquierdo uno de los gallos de pelea y del lado derecho el otro. Se vio tan chistoso que los tres tenían que reírse. El prior tomó las manos de los dos y las juntó diciendo: "Paz!" A partir de este momento parecía que los dos adversarios se comprendían de manera especial.



El Gigante Dormido


 Gigante dormido

Hace algunos años  un conferencista habló del Gigante Dormido. ¿A quién se refería? A los laicos en la Iglesia católica. No viven su misión de apóstol, de fermento porque no son testigos de su fe. Usted ¿cuándo ha hablado últimamente de Cristo y del amor de Dios  a los demás? ¿Gigante Dormido?

Lea lo que dice el Youcat (= Catecismo para los jóvenes) acerca de su misión:


940       "Siendo propio del estado de los laicos vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, Dios les llama a que movidos por el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento" (AA 2).

941       Los laicos participan en el sacerdocio de Cristo: cada vez más unidos a El, despliegan la gracia del Bautismo y la de la Confirmación a través de todas las dimensiones de la vida personal, familiar, social y eclesial y realizan así el llamamiento a la santidad dirigido a todos los bautizados.

942       Gracias a su misión profética, los laicos, "están llamados a ser testigos de Cristo en todas las cosas, también en el interior de la sociedad humana" (GS 43, 4).

943       Debido a su misión regia, los laicos tienen el poder de arrancar al pecado su dominio sobre sí mismos y sobre el mundo por medio de su abnegación y santidad de vida (cf. LG 36).




 laicos en la Iglesia católica


Dos de cada diez jóvenes corre riesgo de adicción a las pantallas: hay que dar alternativas de ocio



Resultado de imagen de niños con tablets


Las XV Jornadas Diocesanas de Zamora, dedicadas a la familia, han contado con la presencia de Fernando del Castillo Palma, director de la Fundación Solidaridad Humana, de Madrid (www.fsh.es). Este educador, terapeuta familiar y orientador presentó en el salón de actos del Seminario San Atilano su visión de los problemas que causa la adicción o el abuso de las pantallas.

Habló de las dos caras de una moneda: “hay cosas buenas en las redes sociales, hay beneficios, no sólo tienen aspectos negativos”, y desgranó algunos de estos beneficios: información, comunicación, relación, conocimiento, ocio, etc. También detalló los riesgos: contenidos inapropiados, aislamiento, pérdida de intimidad, identidades ficticias, engaño, consumismo y adicción, suplantación de identidad, acoso, etc.

Nuevas tecnologías: datos preocupantes
Tomando los datos de diversos estudios realizados en nuestro país por entidades como Telefónica o la ONG Protégeles, señaló que “España es el país de la Unión Europea con mayor número de smartphones: 23 millones de dispositivos. El 87 % de la población lo tiene a mano las 24 horas al día, y el 80 % lo primero que hace por la mañana es cogerlo. Además, el 35 % de los españoles prefiere comunicarse por mensajes”. Por lo que, indicó, “cada vez hay más aparatos de comunicación, y cada vez hay menos comunicación”.

Resultado de imagen de familia con tablets

Además, dijo, “el 21,3 % de los jóvenes españoles está en riesgo de convertirse en adicto a las nuevas tecnologías. El 30 % de los niños españoles de 10 años de edad tiene un teléfono móvil. A los 12 años, casi el 70 %, y a los 14 años el 83 %”.

Para ilustrar lo que suponen las nuevas tecnologías en la vida diaria de la gente, proyectó un vídeo que ha elaborado su hijo Pedro del Castillo, estudiante de periodismo, y que está en su canal de Youtube “Las cosas como son”, sobre el WhatsApp.


Después el conferenciante expuso algunos casos concretos de niños enganchados a las nuevas tecnologías, algo que repercute en su familia, sus estudios y sus relaciones. Distinguió entre tres tipos de relación con las nuevas tecnologías: uso, abuso (o uso inadecuado) y adicción.

La adicción, una realidad
También explicó los factores de riesgo que puede haber en lo personal, como la impulsividad, la disforia, la intolerancia a estímulos displacenteros físicos o psíquicos, la búsqueda incesante de nuevas sensaciones y una ineficaz forma de afrontar los problemas.

“Puede generar más enganche que cualquier otra adicción, aunque nos pueda parecer que no hay problema”, afirmó.

Fernando del Castillo se refirió, en concreto, al fenómeno de la pornografía en la red: “ahora sabemos que la pornografía online puede generar más dependencia que la cocaína. La pornografía está rompiendo muchos matrimonios y enganchando a muchos jóvenes, un tema tabú. Y si el sujeto está desestructurado, porque se ha roto en su parte neurálgica, que es la afectividad y la sexualidad, no es posible plantearse la vida como vocación”.

Y añadió: “desde mi experiencia diaria como terapeuta, veo mucha adicción, sobre todo a ludopatía y sexopatía”.

Además de los elementos personales, también hay factores de riesgo familiares: complicadas dinámicas familiares donde “los horarios laborales de ambos padres hacen que los niños pasen muchas horas solos, un tiempo que se malgasta en consumir de forma indiscriminada contenidos que en muchas ocasiones son inapropiados para los menores”.

Buscar amigos adecuados
Y por último, están los problemas sociales: “el menor recibe la influencia de miles de mensajes auditivos y visuales que van modelando poderosamente su forma de pensar, sentir y manifestarse. El grupo de iguales empieza a tener una importancia cada vez mayor, por ello es fundamental que los padres fomenten en sus hijos la búsqueda de amigos que ejerzan en ellos una influencia positiva, sobre todo en casos de acoso, baja autoestima, etc.”.

Formar para la libertad, no censurar
Si el adolescente tiene en casa atención y cariño, y se favorece la socialización en diversos ámbitos: parroquias, asociaciones, etc., “no va a buscarlos fuera. Y no va a buscar apoyo en sectas o grupos violentos. El fenómeno sectario llega a la misma zona límbica del cerebro que las nuevas tecnologías: la captación emocional”.

Por eso, insistió el ponente, “hay que ‘dejar ser’ a los hijos, que no son nuestros, sino que son de ellos mismos y de Dios”. En este momento educativo, “no se trata de censurar los aparatos, las nuevas tecnologías... sino que se trata de formar, de aprovechar todo esto para que sea una oportunidad. Se trata de educar para la libertad, para que sean libres, para que vuelen”. En esta línea, llamó a los padres a “replantearnos si realmente estamos dedicando el tiempo necesario a los hijos”.

 familia con tablets
Expuso también varias formas actuales de acoso virtual, como el sexting, el grooming, el ciberacoso ciberbullying, etc. “El 50 % de los menores en España sufren ciberacoso, según un estudio de la Universidad Miguel Hernández. Pero cada caso de estos chicos es un 100 % que requiere nuestra atención”, afirmó. Y recordó que “siempre hay una carencia afectiva: si un niño es querido por sus padres, no va a caer en estas redes. Hay que querer a los hijos”.

Comentó además las consecuencias legales que tienen estas prácticas, sobre todo en torno a la ley de protección de datos y la ley de propiedad intelectual. Y el artículo 183 del Código Penal, que prevé penas para el ciberacoso a menores de 16 años. Añadió que los dos últimos Papas han ido por delante en todo esto, en cuanto a la prevención y actuación ante los casos de abusos sexuales a menores. Porque, recordó, “las nuevas tecnologías tienen estos dos peligros: la violencia y el sexo”.

Fray ejemplo: los niños imitan a los padres
Fernando del Castillo presentó a los asistentes una viñeta donde se podía leer: “Hijo, me gustaría pasar más tiempo contigo. ¿Me aceptas como amigo en Facebook y te sigo en Twitter?”. Y recordó la máxima del cardenal Cisneros: “fray ejemplo es el mejor predicador”. Y así, planteó que “los niños no obedecen: imitan. Hay que ver qué ejemplo damos los adultos, tenemos que hacer examen de conciencia, y desde ahí podremos plantear la educación y las normas de los hijos”.

Explicó los factores de protección: trabajar las habilidades personales, como la autoestima, la asertividad y actitudes dialogantes (escucha y respeto). También las habilidades sociales, como hacer y aceptar cumplidos, hacer y rechazar peticiones, expresar desagrado o disgusto justificado, aceptar las quejas o críticas de los demás, iniciar, mantener y finalizar conversaciones, expresar opiniones personales y/o defender los propios derechos, disculparse o admitir ignorancia. Y educar para la solución de conflictos.

Hay mucha adicción, pero es una adicción blanca que te machaca físicamente, y por ello no hay conciencia de ello. Van a pasar años hasta que tomemos conciencia de lo que está suponiendo. Estamos en una gran ola de consumismo que nos está cosificando, y amamos más a los objetos que a las personas”, afirmó.

Poner límites y normas: es un tema de salud
También presentó algunas habilidades necesarias de comunicación familiar, ya que “dialogar no sólo es hablar, sino también escuchar. Hay que poner límites y normas, educando en razones. Es un tema de salud, no sólo moral: yo quiero que seas libre, que seas un chico saludable, y aunque todo el mundo lo haga, tú no. Hay conductas por las que no tenemos que pasar. Tú eres mi hijo, y no estoy de acuerdo con esto y con esto otro. Pero antes tendré yo que darle ejemplo”.

Insistió en la necesidad de proponer “alternativas de ocio y tiempo libre, que sean gratificantes para ellos. Esto ofrece una oportunidad pastoral: hacer cosas para los jóvenes. Nos la jugamos en la familia y en los jóvenes: ¿dónde están los jóvenes que no vienen a la parroquia?”. Y concluyó diciendo que “la solución está en el amor y en la familia. El consumismo nos está machacando, y necesitamos familias con sujetos estables, no rotos”

sábado, 28 de enero de 2017

La Santa Misa contada en Historietas 40



La Santa Misa contada en Historietas


40. En sus huellas
(Padrenuestro)


En Bohemia vivía un duque que era un santo. Se llamaba Wenceslao. Cada mañana, también en invierno cuando estaba aun oscuro y hacia frío, bajaba de su castillo a la misa en la iglesia del pueblo. Decía: "Sin Misa no puedo vivir". Su empleado tenía que acompañarlo y llevar la linterna.

Cierta vez había un invierno extremadamente riguroso. Se apilaba la nieve. El frío hacia doler los huesos. El empleado murmuraba, mitad para sí, mitad en dirección del duque: "Con este frío podríamos quedarnos en casa". Wenceslao lo había oído. Le preguntó al empleado: "¿Te da mucho frío?" - "Sí, contestó el otro, el frió en los pies es casi insoportable". El duque Wenceslao le dijo: "Presta atención. Cambiamos de posición. Yo voy primero y tú me sigues. Cuida de colocar tus pies siempre en mis huellas. Te darás cuenta que te hará bien".

San Wenceslao abría camino. El empleado le seguía. Cuidadosamente colocaba sus pies sobre las huellas de su señor que eran como pequeños tubos en la nieve profunda. Con cada paso el empleado sentía como de la huella subía como una ola de calor agradable sobre sus pies. Luego de caminar cien metros ya no sentía frío. Le parecía que estaba dando un paseo de verano.

Luego del canon comenzamos el padrenuestro con las palabras: "Oremos como el Señor nos ha enseñado". Entonces seguimos las siete peticiones del padrenuestro como unos pasos pesados. Cristo nos precede. Pronuncia para nosotros cada frase. Entramos en sus palabras como el empleado de San Wenceslao que colocaba sus pies en las huellas de su señor. Al rezar el padrenuestro seguimos las huellas de Jesús.

"Padre, así rezó en la cruz, Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".

"Se haga tu voluntad" así hablo en el monte de los olivos con angustia mortal.

"Danos hoy nuestro pan de cada día", así lo ha instituido el Jueves Santo.

"Perdónanos nuestras ofensas", para ello ha dejado que lo crucifiquen.

"Líbranos del mal", de esto canta el cielo entero; Tú nos has redimido, de todas las razas y naciones por tu sangre preciosa.


Entremos así en las palabras de Jesús. Entonces saldrá de ellas una fuerza misteriosa que dará calor a nuestro corazón.

Iglesia y democracia



Por qué la iglesia no es una democracia


140. ¿Por qué la Iglesia no es una organización democrática?

El principio de la democracia es: todo poder emana del pueblo. Pero en la Iglesia todo poder emana de Cristo. por eso la Iglesia tiene una constitución jerárquica. Al mismo tiempo Cristo le otorgó, sin embargo, una estructura colegial. [874-­879]
El elemento jerárquico en la Iglesia consiste en que es el mismo Cristo quien actúa en ella ' cuando los ministros sagrados por gracia de Dios hacen y dan lo que no podrían hacer ni dar por sí mismos, es decir, cuando dispensan, en lugar de Cristo, los SACRAMENTOS y enseñan con su autoridad.

El elemento colegial en la Iglesia consiste en que Cristo ha confiado la totalidad de la fe a una comunidad de doce APÓSTOLES, cuyos sucesores, bajo el primado de Pedro, dirigen la Iglesia. Partiendo de este enfoque colegial los concilios son un elemento irrenunciable de la Iglesia. Pero también en otros órganos colegiados de la Iglesia, en sínodos y consejos, pueden fructificar la multitud de los dones del Espíritu y la universalidad de la Iglesia de todo el mundo.

La Iglesia no es una democracia

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

6 consejos para luchar contra la tentación de ser infiel a tu pareja

Ser fiel es como cualquier otro hábito que hay que trabajar de continuo, para que se convierta en una virtud y estilo de vida

fidelidad matrimonial

El amor conlleva un compromiso que va más allá de un mero sentimiento que se pueda desgastar o devaluar. La verdadera fidelidad es un acto de la voluntad renovable, y no es el compromiso con alguien más, sino el compromiso contigo mismo.

Definitivamente no se es infiel de la noche a la mañana. Es muy necesario que te des cuenta que en todo momento se puede evitar serlo siempre estés dispuesto a reforzar las columnas de toda relación: la comunicación, evitar rutinas, respetar los acuerdos previamente pactados, el crecer continuamente, tanto de manera personal como en pareja y lo más importante: el respeto y la admiración del uno por el otro.
Las eternas excusas: buscar a un tercero justificándote de la siguiente manera: “es que ya no siento que haya amor, ya no hay romance, me ignora, cada vez me aburro más, ya no cuida su aspecto, la casa es un cuchitril”, etc. ¡qué tal! Primero, justifican la infidelidad, y segundo, culpan a la pareja.

Aún hoy me llama la atención cómo la mayoría de los infieles no tienen razón alguna para serlo: de repente en su trabajo, en la calle y hasta en la iglesia alguien les lanza una sutil mirada, un piropo respetuoso, una sonrisa coqueta, o simple amabilidad y eso basta para abrir la puerta. Al parecer no se necesita más motivo, y hay quien está dispuesto a poner en riesgo familia, empleo y amigos. Por eso hay que cuidar mucho ese lenguaje corporal que lanzamos, pues no sabemos la debilidad, el estado emocional o en qué condición se encuentre el matrimonio de la otra persona.

Mucho se ha hablado de la infidelidad, sin embargo, hoy deseo enfocarme en la fidelidad, en el lado positivo y luminoso de este valor, hermano de la lealtad y del compromiso. La fidelidad es la virtud para dar cumplimiento a una promesa.

Cuando dos personas se casan o deciden tener una vida en común se prometen fidelidad y este es un acuerdo que implica una serie de responsabilidades para poder fortalecer el vínculo. La persona fiel es aquella que cumple con sus promesas y mantiene su lealtad aún con el paso del tiempo y bajo diferentes circunstancias y cambios.

La fidelidad sí es posible. Muchos piensan que en una relación lo mínimo que se espera es que la pareja sea fiel, cuando en realidad, no es lo mínimo sino es lo máximo: pues para amar y ser fiel se necesita una voluntad fuerte, de acero, porque la tentación está a la mano, pero estoy segura de que esta no puede ser mayor que los valores, la cordura y el amor por la familia. Se trata de volverse un poco más pensante y de alguna manera “someter” mi sentir, es decir, pensar con la cabeza fría y no dejarse llevar por el momento.
Ser fiel es como cualquier otro hábito que hay que trabajar de continuo para que eventualmente se convierta en una virtud y estilo de vida:

• Reconoce tus debilidades y evita las tentaciones. Si te das cuenta que sientes algún tipo de atracción por una persona diferente a tu pareja, evítala y no propicies encuentros intencionales. Ten en mente que tienes un compromiso y una maravillosa familia que te espera en casa y que cree en ti.

• Piensa en las consecuencias. Enfríate, piensa y reflexiona ¿qué pasará cuando seas sorprendido siendo infiel? No hay nada oculto bajo el sol, aunque así parezca. No des por hecho la nobleza ni el amor de tu pareja, hay muchos que por más que lo intenten no pueden superar una infidelidad. Así que valdría la pena que te cuestiones si estás dispuesto a perder la confianza y el amor de tu cónyuge; piensa en el dolor que causarías a tus hijos y la imagen que ellos tendrán de ti. ¿Estás dispuesto a arriesgar lo que has construido al lado de tu pareja con amor, esfuerzo y dedicación?

• Usa tu criterio y sentido común y di no a la moda y si a la congruencia. Luego sucede que principalmente entre los hombres se “reten”, y hay muchos que, antes de que su hombría quede en tela de juicio, prefieren ceder ante las presiones sociales. Ten criterio y aprende a decir no. Sólo los verdaderos valientes saben decir “no” a la tentación sin miedo a ser desaprobados por sus amigos. Un verdadero amigo no te propondría algo que pudiera dañarte a ti o a tu familia, así que analiza también esto: ¿estás rodeado de personas que se identifican con tus valores y los de tu familia?

• Intercambia los papeles. ¡Empatía! Ponte en el lugar de tu pareja y hazte las siguientes preguntas: ¿cómo te sentirías si descubres que estás siendo engañado? ¿Qué te atrae realmente de esta persona? ¿Qué le está faltado a tu relación?

• Vence la curiosidad. Tú estás en control de tus emociones y no al revés. Nada es tan efímero como una aventura. Si de verdad necesitas nuevas sensaciones y novedad en tu vida afectiva, háblalo con tu pareja y juntos busquen satisfacer sus necesidades.

• Evita el desgaste. Ser infiel implica un gran desgaste emocional y esa experiencia siempre se lleva todo remanso de tranquilidad en tu vida. Recuerda: lo que no te da paz ¡no es Dios!

La infidelidad abre heridas casi imposibles de cerrar, aunque haya perdón y nuevas oportunidades, nada será lo mismo. Una vez que se ha fracturado la confianza, que se ha faltado con razón o sin ella al compromiso adquirido en una relación, requiere de mucha voluntad para volver al camino.

La próxima vez que sientas la tentación o que las cosas no van bien con tu pareja, piénsalo más de una vez antes de ser infiel, pues la solución difícilmente será conseguirte una aventura. Al contrario, le estás dando entrada a una infinidad de problemas. Si reconoces ser débil en ese sentido, busca y encuentra apoyo, el más importante: el de Dios, pues muchas veces para no caer en la tentación se requiere de una gran fortaleza sobrenatural, es decir, de un apoyo que va más allá de nuestra razón y que únicamente la gracia de Dios y nuestra voluntad nos puede llevar a decir no.