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San Claudio de la Colombière (1641-1682)
jesuita Diario espiritual (Écrits spirituels, Christus n° 9, DDB, 1982), trad. sc©evangelizo.org |
La semilla de la gracia
| La gracia de Dios es una semilla que no hay que sofocar, que tampoco hay que exponer mucho. Se debe alimentar en el corazón sin demasiado mostrarla delante de los hombres. |
| De dos tipos de gracia, aparentemente pequeñas, dependen nuestra perfección y salvación. Primer gracia, una luz que nos hace descubrir una verdad. Tenemos que recogerla con cuidado y velar a que no se apague por nuestra falta, servirnos de ella como regla para nuestras acciones y ver a dónde nos conduce. Segunda gracia, un movimiento que nos lleva a realizar una acción de virtud en ciertas ocasiones. Tenemos que ser fieles a esos movimientos, porque esa fidelidad puede ser el centro de nuestra felicidad. |
| Dios nos puede inspirar una mortificación en ciertas circunstancias. Si escuchamos su voz, quizás producirá en nosotros grandes frutos y santidad. En cambio, despreciar esta pequeña gracia puede tener funestas consecuencias, como ha ocurrido a ciertos favorecidos por ella, que cayeron en desgracia por no haberla ayudado. (EDD) |
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