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martes, 14 de julio de 2020

Impactante foto de un sacerdote bajo la lluvia interviniendo tras un accidente de carretera

Una vez difundida la foto, el interés fue averiguar la identidad del sacerdote, que  no tardó en conocerse.
Una vez difundida la foto, el interés fue averiguar la identidad del sacerdote,
que  no tardó en conocerse.


"Esta imagen es de la Interestatal 81 Sur, el 8 de julio de 2020, en la escena de un accidente múltiple en la autopista. Este sacerdote sin nombre estuvo en el lugar para ofrecer su ayuda y oración a los heridos. Hay muchas personas en Facebook intentando averiguar su identidad para agradecerle su asistencia". Se habían visto involucrados seis vehículos a la altura de Lebanon (Pensilvania, Estados Unidos), y hubo un muerto y heridos graves.
Esta foto y este mensaje subidos en Facebook surtieron pronto su efecto, porque para muchos el perfil del sacerdote era inconfundible.
"Es el padre John Killackey, sacerdote en la Comunidad Mater Dei de State Street, en Harrisburg (Pensilvania)", informó en un comentario otro sacerdote, Jonathan P. Sawicki, director de vocaciones de la diócesis de Harrisburg: "Recientemente celebró el primer aniversario de su ordenación. Es miembro de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro".
A través de los comentarios a la foto se pudo saber que el padre Killackey conducía por esa carretera cuando vio el accidente, sucedido bajo una intensa lluvia. Detuvo su auto, se bajo y empezó a recorrer los vehículos afectados para transmitir tranquilidad y eventualmente ayuda física a los heridos, pero sobre todo el consuelo espiritual y, en su caso, la confesión o la extremaunción.
Y quiso la Providencia que fuese así: "Este es mi hermano, el padre John Killackey", confirmó Brian Killackey en otro comentario: "Administró los últimos sacramentos a un camionero que murió en el accidente, que tuvo lugar justo delante de él. Por favor, rezad por el alma del fallecido".
A la derecha de la foto, Brian junto a su hermano John, su madre y sus hermanos.
"Es una bendición tenerle [al padre Killackey] en nuestra comunidad", apostilló una de sus feligresas en Harrisburg, Verónica Cecot: "Pero cuánta mayor bendición fue para las personas implicadas en el accidente que él estuviera allí para rezar por ellas, especialmente el que murió. Rezad por el sacerdote, estoy segura de que estará afectado por lo que presenció. Y rezad por todos los sacerdotes".
Una familia que se tomaba en serio la Fe
La Fraternidad Sacerdotal de San Pedro nació en 1988 al calor del motu proprio Ecclesia Dei y sus miembros dicen exclusivamente la misa tradicional.
John Killackey, el día de su ordenación sacerdotal.
En un texto que él mismo escribió con motivo de su ordenación sacerdotal, explica que nació en Nueva Jersey en una familia cuyos padres "se tomaban en serio la Fe": "Recuerdo todos los años, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, que mi madre me llevaba a mí y a mis tres hermanos a la imagen de Nuestra Señora y nos consagraba. Luego empezamos a rezar el Rosario en familia todas las noches, lo que desde luego nos ayudó a cimentar nuestra devoción a la Santísima Virgen. También íbamos con frecuencia a la Adoración, donde, en presencia de Nuestro Señor, empecé a aprender mejor cómo rezar y a mantenerme en silencio en Su presencia".
Al principio no pensó en ser sacerdote, porque le parecía "aburrido", pero él y su hermano empezaron a asistir a misa tradicional en una capilla de la Fraternidad de San Pedro, y a servirla como acólitos: "Y comencé a amar la liturgia tradicional, cada vez más, y a verla como una hermosa expresión de la fe católica". La primera misa solemne que vio le dejó, a través de los sentidos (el incienso, el canto gregoriano, la visión del orden litúrgico), "un pálido gusto de lo que debe ser la grandeza de Dios".
A partir de ahí, fue el contacto con los sacerdotes lo que le fue sugiriendo la idea del sacerdocio, y luego la "fuerte convicción de que Dios quería que al menos lo intentase". Tras concluir sus estudios y trabajar un año como profesor en un colegio católico, en 2012 entró en el seminario.
"Hubo días buenos y malos, a medida que Dios purificaba todas las ideas imperfectas que tenía sobre lo que es ser un sacerdote", concluye: "Sin embargo, a pesar de mis faltas, al final de cada año siempre confié en que Nuestro Señor quería que me quedase".
Se quedó, se ordenó en 2019, y gracias a ello un hombre que falleció trágicamente en la carretera compareció ante Dios con los sacramentos que Dios dispuso para ese momento.
C.L. / ReL









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