
La Iglesia ha puesto dentro de sus cinco mandamientos que el cristiano debe recibir el sacramento de la Reconciliación por lo menos una vez al año:
"El segundo mandamiento ("confesar los pecados al menos una vez al año") asegura la preparación a la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo (cf CIC can. 989; CCEO can. 719)". (CEC 2042)
San Juan Pablo II escribió en su exhortación apostólica Reconciliación y Penitencia que "Para un cristiano el sacramento de la penitencia es el único modo ordinario de obtener el perdón de sus pecados graves cometidos después del bautismo".
Reconciliación y conversión
San Juan Pablo II menciona que para que la reconciliación sea plena, necesariamente se exige la liberación del pecado, "que ha de ser rechazado en sus raíces más profundas".
Por eso, existe una estrecha conexión interna que une a la "conversión y reconciliación". Así mismo, el cristiano debe reconocer que requiere hacer un examen de conciencia minucioso para cumplir con estas condiciones espirituales.
Aquí es en donde entramos al tema de la frecuencia con la que deberíamos confesarnos.
La confesión frecuente
El mandamiento indica "una vez al año" como mínimo. Esta premisa supone que no existe conciencia de pecado mortal. En caso contrario, si se ha cometido una falta grave es indispensable y urgente la confesión sacramental.
Ahora bien, la Reconciliación incrementa la gracia santificante, por lo que es muy recomendable acudir a la confesión por lo menos cada tres meses para ir venciendo los pecados veniales y fortalecer el espíritu contra las tentaciones.
Pero si alguien desea mayores beneficios, podría confesarse cada mes. Quizá nos motive recordar que el papa Francisco, que de Dios goce, se confesaba cada quince días.
Sin embargo, lo más importante es que cada quien haga una evaluación de sus necesidades espirituales y tal vez consultar con algún sacerdote para elegir lo que más convenga, porque dependerá incluso de su carácter, estilo de vida, trabajo, por mencionar algunas variables.
Mónica Muñoz, Aleteia
Vea también La Confesión: Reconciliación
con Dios y con los demás
No hay comentarios:
Publicar un comentario