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martes, 24 de febrero de 2026

En Cuaresma haz esto si estás espiritualmente agotado

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Todos tenemos un límite y puede ser que durante la Cuaresma desees esforzarte mucho, pero si espiritualmente estás agotado, conviene que hagas esto

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de la penitencia, la oración y el ayuno. Sin embargo, con la vida frenética que llevamos puede ocurrir que tu fuerza mental disminuya y espiritualmente te sientas agotado.

Por eso, conviene tomar las cosas con calma y evitar algunas situaciones que resulten contraproducentes. Te mencionamos algunas que pueden ayudarte a vivirla mejor.

1Elige hacer solo un sacrificio

Cuando se habla de sacrificio no significa que tengamos que recorrer un tramo largo de rodillas o ponernos cactus espinosos en la espalda, como hacían algunas personas en la antigüedad. No se trata de lastimar el cuerpo, sino de renunciar a algo que nos cueste trabajo.

Pero tampoco significa que tengamos que hacer muchos sacrificios al mismo tiempo. Elige uno que puedas hacer bien, por ejemplo, regalar alguna prenda de vestir que te guste, dejar de comer postre, alejarte por algunas horas de las redes sociales, en fin, renuncia a algo que te complazca de manera especial y puedas ofrecerlo a Dios.

2No te compares con otras personas

Algo que puede provocar agotamiento profundo es empeñarse en imitar a otras personas. Toma en cuenta que no todos tenemos la misma resistencia, ni la misma salud o posibilidades económicas. Mucho menos poseemos las mismas cualidades espirituales, por eso, compararte con otros solo te provocará frustración.

Quizá alguien pueda hacer un ayuno muy prolongado, pero si por cuestiones médicas tú no puedes hacerlo, no significa que tu obra tenga menos valor a los ojos de Dios. Recuerda que para Él es importante lo que tienes en tu corazón y las intenciones que te mueven para realizar tus acciones. Por eso dice San Pablo:

"En realidad, no pretendemos ponernos a la altura de algunos que se elogian a sí mismos, ni compararnos con ellos. El hecho de que se midan con su propia medida y se comparen consigo mismos, demuestra que proceden neciamente (2 Cor 10, 12).

3No conviertas la oración en presión

Orar es hablar con Dios. Pero si sientes que te presionas porque no puedes ponerte un horario fijo, no te preocupes. Dios está disponible las 24 horas del día.

Por supuesto que puedes hacer una rutina y rezar laudes por la mañana, bendecir cada comida, al medio día recitar el Ángelus, a las 3 de la tarde la coronilla de la Divina Misericordia, por la noche rezar el santo rosario y dar gracias con las completas antes de acostarte.

Pero si no te es posible, simplemente habla con Dios. Consúltale cada decisión. En lugar de hablar contigo mismo, dirígete a Él. Dice el salmo:

"¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian!" (Salmo 34, 9)

4Prueba con un tipo de oración diferente

Ahora bien, de vez en cuando intenta hacer oración de contemplación. ¿Cómo es? sencillamente: no hablar. Dios conoce tu corazón y sabe tus necesidades. Ve a la iglesia, siéntate frente al Santísimo, míralo y déjate mirar por Él.

Este tipo de oración es el más profundo y el más difícil de lograr, pero haz la prueba. Pasa algo de tu tiempo con Jesús y abandónate en sus benditas manos.

5Haz todo con amor

Tal vez te parezca poco lo que haces para agradar a Dios, pero en lo que sí debes exigirte es en el amor. No dejes que la indiferencia o el afán por cumplir releguen lo fundamental al último lugar.

Tal vez demos pocos pasos, pero que sean firmes, seguros y abundantes en amor a Dios y al prójimo. Ese es el consejo de san Pablo a los Corintios:

"Todo lo que hagan, háganlo con amor" (1 Cor 16, 14).

Que tu Cuaresma sea abundante en frutos espirituales.

Mónica Muñoz, Aleteia

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