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sábado, 22 de julio de 2023

Adolescentes: entiéndelos para ayudarlos en esta etapa

TEEN

Los adolescentes necesitan de sus padres para enfrentarse
a esta etapa adecuadamente.


Una de las etapas de la vida, considerada por muchos como la peor, sin duda es la adolescencia; caracterizada por muchos cambios a nivel físico, emotivo, intelectual e incluso espiritual

Según la Organización Mundial de la Salud la adolescencia es un período de vida comprendido entre los 10 y los 19 años; aunque varios especialistas han desarrollado la teoría que la edad de iniciación de esta etapa se está adelantando a entre los 8 y 9 años.

De igual forma, seguramente podrás encontrar en tu grupo de amigos a aquellos denominados «eternos adolescentes», ya que esta etapa se está extendiendo, en algunos casos, hasta los 25 y 26 años. Debido a la imposibilidad de cerrar capítulos en su vida, se encuentran bloqueados en esta etapa crucial y sumamente trascendente.

Aleteia consultó con el psicólogo Enrique Pacheco acerca de este tema y nos compartió algunos consejos para entenderlos y acompañar esta etapa del crecimiento.

¿Cómo detectar la etapa de la adolescencia?

«Podemos darnos cuenta de que un niño está entrando en la adolescencia, principalmente por los cambios físicos que se presentan dentro de esa etapa, y que indican el inicio del proceso de maduración sexual que se tendría que culminar aproximadamente hacia los 23 años».

Nos vamos a encontrar también con algunos cambios sociales y emocionales que pueden advertirnos que un niño esta entrando en esta nueva etapa. «Por ejemplo, se empiezan a presentar ciertas crisis existenciales, preguntas que antes ni siquiera tenían relevancia en la vida del niño, así como el interés o la preocupación por temas de relaciones de pareja».

Podemos darnos cuenta de que el adolescente, en ocasiones, puede cuestionarnos en nuestras órdenes o en nuestra forma de ver la vida, lo que puede representar cierto conflicto para los padres de familia.

En esta etapa notamos una preocupación por el aspecto físico, o el deseo de pertenecer a algún grupo o subcultura urbana de moda.

¿Qué debemos entender de la adolescencia?

A la adolescencia se le ha llamado la «edad difícil» durante muchos años, sobre todo para aquellos padres de familia que no aceptan que sus hijos están creciendo y haciéndose autónomos poco a poco.

Todo es un proceso, y eso no significa que un chico de 14 años ya sea capaz de gobernar su vida. Sin embargo, hay que considerar que más que estar en nuestra contra, un adolescente busca —con su rebeldía— darse cuenta de que también puede ser capaz de tomar sus propias decisiones para la vida, aunque algunas puedan resultarnos extrañas o hasta cierto punto, desconcertantes.

«Es importante considerar que las hormonas juegan un papel importante en el comportamiento del adolescente, y no todo enojo significa necesariamente «mala conducta». Esta es una etapa en la que también se pueden presentar constantes situaciones de ansiedad, depresión, y en ocasiones, por la falta de un apropiado apoyo profesional, también se pueden presentar ideaciones o hasta tentativas suicidas».

Los conflictos internos y la necesidad de pertenencia son un tema cotidiano para ellos.

¿Cómo debemos tratar a un adolescente?

Es muy importante que como adultos mostremos una actitud abierta hacia ellos, sin juzgarlos ni criticarlos por lo que nos platiquen. Se trata de buscar la forma de ayudarlos sin hacerlos sentir incapaces, permitirles que ellos formen conclusiones y tomen decisiones positivas para su vida.

También es necesario que les demos consejos de nuestras experiencias de vida, pero siempre acompañados de congruencia, pues si les pedimos algo que nosotros no damos, nos estamos echando al bolsillo a un crítico que nos cuestionará cuando le demos una orden.

¿Cómo ayudar a un adolescente a sobrellevar su etapa?

Hay que permitirles que tomen sus propias decisiones, pero explicarles que cualquier decisión conlleva responsabilidades. También es necesario mostrarnos dispuestos a escucharlos sin juzgar y comprender esta etapa.

La adolescencia es muy importante en la consolidación de su personalidad, por lo cual, se encuentran explorando nuevos estilos de vida y de comportamiento. Sin embargo, la educación en valores también es muy importante, esencialmente aquellos que se apegan a la dignidad humana y las buenas costumbres.

Teen girls on the way to school looking to camera, close up
Durante la adolescencia se consolidan la personalidad y un nuevo estilo de vida

Por este motivo, es muy importante nuestra congruencia como adultos, sobre todo dando ejemplo de lo que es correcto. En este momento de su vida, es necesario que ellos nos consideren personas en las cuales pueden confiar, y no tanto como una autoridad castigadora; eso sí, sin perder la firmeza y coherencia de nuestras reglas en casa.

Una de las capacidades que nuestros adolescentes necesitan adquirir es la habilidad de resolver problemas y situaciones complejas. En esta etapa es fundamental enseñarles a no tomar decisiones fundamentadas en sus emociones, ya que estas no son constantes, y en consecuencia, son poco confiables.

El desafío es ir equilibrando el área emocional y el área racional, de modo que la toma de decisiones se pueda realizar con madurez y teniendo todas las herramientas a su alcance.  Si logramos este equilibrio, entre emoción y razón, estaremos brindando una ayuda fundamental en el desarrollo de nuestros adolescentes.


Mia Schroeder, Aleteia 

Vea también     Convivir con un adolescente
y no morir en el intento
  (abundante información)
















jueves, 30 de junio de 2016

Noviazgo adolescente: ¿Prohibir, aceptar, vigilar… qué hacer?

Algunos padres entran en pánico cuando se enteran que sus hijos de doce o trece años han iniciado una relación de noviazgo

Noviazgo adolescente: ¿Prohibir, aceptar, vigilar… qué hacer?

No hay duda que las generaciones modernas van a un ritmo más acelerado de lo que se acostumbraba anteriormente; y es lo que sucede hoy con los “noviazgos” a tempranas edades. Una realidad para la que ni padres ni hijos, se encuentran preparados. ¿Qué hacer ante esta situación? En LaFamilia.info te orientamos al respecto.

Una mirada al entorno
Son muchos los fenómenos que pueden estar acelerando los procesos naturales que deben ser vividos en cada etapa de la vida, pero tal vez los más contundentes, son aquellos relacionados con el avance tecnológico y los medios de comunicación, los cuales imprimen en el mundo moderno, un ritmo tan vertiginoso que se sale de control. A esto hay que sumarle, el bombardeo constante de mensajes que los niños reciben a través de dichos medios, gran parte de ellos, emitiendo “modelos” poco aptos para su formación ética, precisamente en una edad donde el criterio aún se halla en formación, obteniendo así unos jóvenes desorientados y confusos.

De igual forma, la soledad de los niños y jóvenes, la descomposición de las familias, el poco tiempo del que disponen los padres para estar con sus hijos, la carencia de normas y límites, entre otros tantos, también afectan de forma directa esta situación.

Así pues, aparte de reconocer que existen unas condiciones en nuestra sociedad -imposibles de evitar-, la mejor alternativa entonces, es trabajar desde los hogares para que nuestros hijos se enfrenten al mundo con una voluntad firme, un conjunto de valores inalterables, un respeto por la autoridad y una familia que espera en casa rebosada de amor, comprensión, escucha y apoyo.

¿“Noviazgo” adolescente?
La adolescencia es una etapa de intensos cambios corporales, emocionales e intelectuales. Es una constante montaña rusa de emociones y sentimientos, por ello sus manifestaciones agresivas o afectivas al extremo. Es aquí donde las hormonas se vuelven inquietas y los jóvenes comienzan a vivir sensaciones hasta el momento desconocidas, como por ejemplo la atracción sexual.

Partiendo de esta base, se podría decir que lo que se presenta a estas edades no es propiamente un noviazgo; más bien es un estado de “enamoramiento” que se limita a una atracción física, la cual puede ser confundida fácilmente con el verdadero amor y llevar a consecuencias irreversibles en la vida de los adolescentes.

Decimos pues que el auténtico noviazgo, es aquella relación entre un hombre y una mujer, en donde su vínculo de amor, los lleva a vivir un tiempo de maduración para culminar en su fin principal: el matrimonio. Por tanto, hablar de algo de tanta envergadura como el compromiso marital a los quince años, es algo salido de contexto.
“El noviazgo en los jóvenes, suele ser una relación muy inestable, que se ve afectada por la inexperiencia propia de la juventud. También influyen terceras personas que juzgan, presionan, imponen, prohíben, etc. Por lo general, los noviazgos adolescentes no son duraderos, por la misma inestabilidad física y emocional de los jóvenes, que muchas veces lo hace insostenible. (…) El inconveniente de la adolescencia, es no saber lo que se quiere, y sin embargo quererlo a toda costa, aquí y ahora, sin fijarse en el tiempo y circunstancias.” Explica el autor Francisco Gras de Micumbre.com, “El noviazgo explicado a los hijos adolescentes”.

¿Prohibir, aceptar, vigilar… qué hacer?
Como es apenas comprensible, algunos padres entran en pánico cuando se enteran que sus hijos de doce o trece años han iniciado una relación de noviazgo, otros reaccionan de forma agresiva, llegando incluso a tomar posturas extremas como prohibir la relación o imponer drásticos castigos, mientras que otro grupo de padres, opta por darle de largas a la situación e ignorar por completo lo que sucede con los hijos. Ah… y no ha de faltar aquellos que alcahuetean o aprueban estos noviazgos prematuros.

Todos los casos anteriores, no son la mejor forma de afrontar la situación. Cuando los padres se inclinan por la prohibición sin dar argumento alguno, se causa el efecto contrario: el noviazgo se hace aún más atractivo y se abre el camino para que los episodios de rebeldía y/o desafío de la autoridad paterna, se hagan presentes. Al mismo tiempo, el castigo tampoco es la solución, pues el problema no está en enamorarse, sino en la ausencia de unas condiciones necesarias para ello. En cuanto a “hacerse el de la vista gorda” frente algo tan trascendental, será un silencio que hará tanto daño como el mismo castigo. Con relación a aprobar este tipo de noviazgo, es algo que corresponde a los amigos de los hijos, no a los padres, quienes deben brindar las orientaciones adecuadas desde su óptica de responsabilidad y madurez.

Lo que los padres deben hacer, es enseñarles a sus hijos a dominar sus impulsos y deseos, deben ayudarles a fortalecer su voluntad, a identificar las consecuencias de cada acto, a valorar su cuerpo como su mayor tesoro, a respetar la integridad de la otra persona, a ser asertivos y fomentar su autoestima, a saber enfrentar las presiones externas (amigos, publicidad, series, películas, música, etc.) 

Asimismo, se les debe explicar que cada cosa tiene su debido tiempo, se debe vivir lo propio de cada etapa, sin adelantarse al curso natural.
Para ello, los padres han de utilizar el diálogo como su mejor aliado, conversar con sus hijos de este tema con mucha naturalidad, y tal vez anticiparse, antes de que los hijos busquen información en otras fuentes, la mayoría de ellas erradas. A través de estas charlas, se les debe advertir sobre los peligros que asumen con un noviazgo anticipado y las consecuencias de iniciar una vida sexual temprana, como puede ser un embarazo no deseado, la dificultad para lograr proyectos profesionales, enfermedades que comprometen los sueños de cada quien, la materialización del cuerpo –promiscuidad-, etc.

Además, los padres deberán valerse de la autoridad con la que fueron dotados, así que en casa deben existir unas reglas claras, firmes y razonables sobre el comportamiento de los hijos en relación a sus noviazgos. También es importante expresarles cariño a los hijos, que se sientan comprendidos, apoyados, amados y bienvenidos.

Para finalizar: “La responsabilidad de los padres en la educación de los hijos, no es transferible, ni negociable. Los hijos son víctimas del silencio de sus padres, pero responsables de sus actos, si no han puesto los medios para informarse bien, de lo que es el noviazgo y los peligros que pudiera conllevar” señala Francisco Gras.
Artículo originalmente publicado por lafamilia.info