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domingo, 17 de mayo de 2026

Alerta en Austria: casi el 50% del alumnado es musulmán... sólo un 17% católico

El islam ya es la primera religión entre los alumnos de Viena, creciendo imparablemente en una ciudad que en el pasado fue bastión ante lo otomano.

Unos niños atienden en la clase de un colegio



    Parece claro que la estrategia del reemplazo está funcionando en Europa, y la prueba de ello es como la capital de Austria vive una transformación silenciosa, que ya se percibe con claridad en sus aulas. 

    Viena, considerada durante siglos uno de los bastiones históricos de la cristiandad europea tras resistir los asedios otomanos del siglo XVI y XVII, contempla ahora un cambio de signo muy distinto: el avance sostenido de una nueva realidad religiosa y cultural impulsada por la inmigración y la evolución demográfica.

    El 42% se identifica con el islam

    Los datos más recientes difundidos por las autoridades educativas vienesas, y recogidos por el diario Die Presse, muestran que los alumnos musulmanes constituyen actualmente el grupo religioso más numeroso en las escuelas públicas de la ciudad. 

    De los aproximadamente 114.000 estudiantes matriculados, el 42% se identifica con el islam, mientras que los católicos han quedado reducidos al 17%. 

    Los cristianos ortodoxos representan el 14% y cerca de una cuarta parte del alumnado afirma no profesar ninguna religión.

    Crece el islam, retrocede lo cristiano

    La tendencia no solo se mantiene, sino que continúa acelerándose. Hace apenas dos años, en 2024, los estudiantes musulmanes suponían el 39,4% del total. En 2025 alcanzaron el 41,2% y ahora superan ya la barrera del 42%, confirmando un crecimiento continuo frente al retroceso de las confesiones cristianas tradicionales.

    En infantil, 4 de cada 10 son niños musulmanes

    El fenómeno es especialmente visible en determinados niveles educativos. En los institutos técnicos y centros de secundaria pública, casi la mitad de los alumnos son musulmanes. 

    También en la enseñanza primaria la presencia islámica aumenta con rapidez: cuatro de cada diez niños escolarizados entre los seis y los diez años pertenecen ya a familias musulmanas.

    La evolución demográfica ha reabierto en Austria el debate sobre el modelo de integración. Mientras algunos sectores consideran que Viena se adapta a una sociedad cada vez más plural, otros advierten del riesgo de una fragmentación cultural creciente y de la aparición de comunidades cada vez más separadas entre sí en aspectos religiosos, lingüísticos y sociales.

    ReL

    Vea también    Cristianos venidos del Islam



    miércoles, 15 de abril de 2026

    León XIV propone en la misa de Hipona tres puntos para una «reforma eclesial verdadera y eficaz»

    El Papa animó a los cristianos de Argelia a ser «signo humilde y fiel del amor de Cristo».

    El Papa consagró en la basílica de San Agustín ante los jóvenes arrodillados con velas e incienso.

    El Papa consagró en la basílica de San Agustín ante los jóvenes arrodillados con velas e incienso.Vatican Media 


      El último acto de León XIV en Annaba antes de su regreso en avión a la capital del país, Argel, fue la misa que celebró en la basílica de San Agustín. 

      Lo hizo ante unos pocos cientos de fieles, en buena parte de raza negra por el elevado número de católicos procedentes de la inmigración africana.

      La misión de la Iglesia

      "La Palabra divina atraviesa la historia y la renueva con la voz humana del Salvador", comenzó tras la lectura del Evangelio. 

      La "misión para toda la Iglesia", afirmó, es ayudar a "nacer nuevamente de lo alto" invitando a "una vida nueva" a "todo hombre y toda mujer que busca la salvación". En esta perspectiva "la fe vence las dificultades terrenas y la gracia del Señor hace florecer el desierto". 

      La basílica de San Agustín en Hipona, lugar donde se celebró la misa.

      La basílica de San Agustín en Hipona, lugar donde se celebró la misa.Vatican Media (captura)

      Las palabras de Cristo "tienen toda la firmeza de un deber" que podría parecer "un mandato imposible". Todo lo contrario, argumentó León XIV, porque "el deber expresado por Jesús es para nosotros un don de libertad", en la medida en que "renacer de lo alto" hemos de hacerlo según la "voluntad de amor" de Dios, "que desea renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida, que comienza con la fe".

      "Cristo nos pide renovar totalmente toda nuestra existencia", sí, pero "también nos da la fuerza para hacerlo". Nuestra vida "puede recomenzar desde cero" porque es lo que el Señor nos pide, y "no importa cuán oprimidos estemos por el dolor o por el pecado", pues "el Crucificado lleva todos esos pesos con nosotros y por nosotros". 

      La "fuerza de Dios" vence nuestras debilidades, y puso como ejemplo a San Agustín, a quien, "antes que por su sabiduría, lo contemplamos por su conversión", y de quien sabemos que renació "providencialmente acompañado por las lágrimas de su madre, Santa Mónica".

      Los tres puntos para la reforma eclesial

      Dicho esto, el Papa, tras recordar que la Iglesia nutre "con los sacramentos" a aquellos que son "regenerados por Dios como hermanos y hermanas de Jesús", planteó la gran propuesta de esta homilía: "Acoger y realizar este canon apostólico, meditándolo como auténtico criterio de reforma eclesial; una reforma que comienza en el corazón, para ser verdadera, y concierne a todos, para hacerse eficaz".

      Él apunto tres puntos para ello.

      • Primero, la "unidad espiritual", que consiste en la "concordia" como "comunión de corazones que laten juntos, porque están unidos al de Cristo". E hizo una advertencia importante: "La Iglesia naciente no se basa, por tanto, en un contrato social, sino en una armonía en la fe, en los afectos, en las ideas y en las opciones de vida, pues tiene el centro en el amor de Dios, hecho hombre para salvar a todos los pueblos de la tierra".
      • Segundo, "el efecto material de esta unidad espiritual de los creyentes" con las propiedad de las cosas materiales, que se hace "transformando la posesión en don": una "entrega fraterna" que "no representa una utopía más que para los corazones rivales entre sí y las almas ávidas de sí mismas". Nada que  ver con lo que exige "la fe en el único Dios, Señor del cielo y de la tierra", la cual "une a los hombres según una justicia perfecta, que invita a todos a la caridad, es decir, a amar a toda criatura con el amor que Dios nos da en Cristo". Es por eso que, "sobre todo ante la indigencia y la opresión, los cristianos tienen como código fundamental la caridad: hagamos al prójimo lo que quisiéramos que hicieran por nosotros". Y animada por esta ley que Dios escribe en los corazones, la Iglesia otorga "esperanza", "dignidad" y "reconciliación".
      • Tercero, la "caridad", que "antes que compromiso moral, es signo de salvación". En efecto, "los Apóstoles proclaman que nuestra vida puede cambiar porque Cristo ha resucitado de entre los muertos, y por tanto "la primera tarea de los pastores, ministros del Evangelio, es dar testimonio de Dios al mundo con un sólo corazón y una sola alma". E hizo una advertencia: hay que hacerlo "sin que las preocupaciones nos corrompan con el miedo ni las modas nos debiliten mediante las componendas". 
      San Abustín parece bendecir a su hijo León XIV al entrar en la basílica que lleva su nombre.

      San Abustín parece bendecir a su hijo León XIV al entrar en la basílica que lleva su nombre.Vatican Media (captura)

      "Permanezcan en esta tierra" con espíritu de incienso

      El Papa concluyó su homilía con un último mensaje a los "queridísimos cristianos de Argelia": "Permanezcan en esta tierra como signo humilde y fiel del amor de Cristo. Den testimonio del Evangelio con gestos sencillos, relaciones verdaderas y un diálogo vivido día a día; así darán sabor y serán luz allí donde viven".

      Y recordó como ejemplo de ello al incienso como grano incadescente "que esparce perfume porque da gloria al Señor y alegría y consuelo a tantos hermanos y hermanas". Es "un elemento pequeño y precioso" que invita "a dirigir nuestros corazones a Dios, animándonos unos a otros a perseverar en las dificultades del tiempo presente" con el "olor de la misericordia, de la limosna y del perdón".

      Pidió a todos ser "herederos" de la tradición establecida por San Agustín, "dando testimonio en la caridad fraterna de la libertad de quien nace de lo alto como esperanza de salvación para el mundo".

      • La misa, resumida en 1 minuto:

      ReL



      sábado, 15 de noviembre de 2025

      Pareja de Irán cambia el islam por el catolicismo: «Nuestra casa se volvió una iglesia doméstica»

       Tuvieron que emigrar hasta Alemania: «Un amigo nos denunció por apostasía»

      "Hemos encontrado muchos amigos que siempre nos ayudan y nos apoyan", dice la pareja.

      Azar y Omid (seudónimos) son un matrimonio de Irán que se acaban de convertir al cristianismo. Actualmente residen en Alemania y le han contado su testimonio al portal Katholisch.de.

      ¿Cómo se puede llegar al cristianismo en Irán? ¿Cuál es su visión del islam actualmente? La pareja aborda estas y otras cuestiones durante la entrevista. 

      Un amigo cristiano

      Sobre cómo entrar en contacto con el cristianismo en Irán, Omid, comenta: "Participé en las manifestaciones contra el régimen de 2007. Eso me hizo reflexionar profundamente: cómo se había llegado a esta situación y por qué existía este régimen teocrático. Los mulás en Irán son despiadados, me preguntaba cómo todo eso podía encajar con una religión que supuestamente promueve la paz. Empecé a leer libros sobre el islam. Durante ese tiempo, también hablé de estos temas con un amigo cristiano. Él me regaló una Biblia. Al leerla, encontré muchas cosas que coincidían con mis propias opiniones y creencias. Así que seguí aprendiendo y reflexionando sobre ello. Ese fue el comienzo de mi camino".

      Pero, ¿fue un impulso más bien político?, Omid, confiesa: "Sí, exacto. Siempre he tenido problemas con los mulás. Pero en Irán, mucha gente dice: un mulá es un mulá, el islam es completamente diferente. He leído algunos libros críticos con el islam —aquí están prohibidos, claro, pero se pueden encontrar en internet— y he llegado a la conclusión de que el islam puede ser, en efecto, una de las causas principales de un régimen como el de Irán. Eso ha cambiado mi actitud hacia el islam".

      Azar, como tantas otras mujeres iraníes, creció en una familia musulmana con todos los rituales que eso conlleva. "Cuando empecé a estudiar, me quedó cada vez más claro que no me identificaba con nada de eso. Ya no quería ser musulmana; de hecho, no quería tener nada que ver con ninguna religión. Por eso, cuando mi marido empezó a informarse al respecto, yo tampoco quise saber mucho. Simplemente, no había tenido buenas experiencias con la religión", relata.

      Omid cuenta, en este punto, las dificultades para bautizarse. "El bautismo no es posible en Irán: la conversión del islam está prohibida, y los cristianos locales tampoco pueden bautizarse. Estaba en una etapa en la que creía en Jesucristo y rezaba con amigos, pero, oficialmente, seguía siendo musulmán. Usábamos nuestro apartamento como iglesia doméstica con otros cristianos. Todo eso está prohibido, y nos metimos en problemas".

      Un camino hacia la fe que no fue nada sencillo. "En Irán, tenía una constructora con un amigo. Construimos muchas casas juntos, y también le hablé de mi fe, pero me delató a la Policía. Cuando mi esposa y yo estábamos en Alemania para el Oktoberfest, me denunció por apostasía. No podía regresar, porque me habrían arrestado. Para él, era una oportunidad de apoderarse de la empresa sin compensación alguna. Tenía mi poder notarial, así que todo sucedió muy rápido", dice Omid.

      Irán tiene mayor libertad religiosa que países como Arabia Saudí.

      Irán tiene mayor libertad religiosa que países como Arabia Saudí.archivo

      De Irán tuvieron que salir para Alemania. "Por un lado, tuve que reconstruir mi vida por completo, empezar de cero, de hecho, incluso menos que de cero. Fue muy difícil. No tenía apartamento ni trabajo. Tuve que aprender un nuevo idioma y mi licencia de conducir ya no era válida. Afortunadamente, el nuevo comienzo aquí funcionó: nuestros títulos universitarios fueron reconocidos y encontramos nuevos trabajos. Por otro lado, estoy muy feliz con mi nueva libertad: puedo ir a misa sin miedo. Puedo vivir y profundizar mi fe. Me puse en contacto con un centro y pude aprender mucho más sobre mi fe a través de conversaciones", comenta Omid.

      Tener una meta clara

      Su opinión sobre el Islam, hoy en día, ha variado un poco. "Estoy muy contento con mi conversión. A menudo he comparado el Corán y la Biblia: el islam tiene normas muy estrictas, que se aplican con bastante precisión en Irán. En ese país, hombres y mujeres no son valorados por igual, y lo mismo ocurre con la relación entre religiones; esto se nota, por ejemplo, en asuntos de herencia o indemnizaciones. Pero, para mí, lo importante es la humanidad. Para mí, Dios solo ve seres humanos, no géneros ni religiones. Todos tenemos el mismo valor. Encuentro esto más fácilmente en el cristianismo", dice Omid.

      Azar, por su parte, habla de los ritos cristianos. "Empecé poco a poco, porque al principio tenía prejuicios y quería ser libre. Siempre he creído en Dios, pero después de mis experiencias en Irán, no quería seguir tantas reglas. Claro, siempre me habían enseñado que el islam es la mejor y más humana religión, así que al principio no quería saber nada de las demás. Solo gradualmente me involucré con la Iglesia. Percibí todo como muy amigable y limpio. Al principio, tenía la sensación de que algo me pesaba, que no podía respirar bien, que algo me oprimía. Probablemente, tenía que ver con mi actitud defensiva. Hoy me siento muy bien. Tomé un curso sobre el cristianismo y ahora tengo una meta clara. He llegado a apreciar verdaderamente el cristianismo: hay tanta paz y alegría en él. Por eso quise bautizarme".

      En el trabajo suelo llevar mi collar con la cruz alrededor del cuello; creo que eso lo dice todo

      Sobre si han sufrido alguna amenaza por parte de musulmanes, Azar, confiesa: "No hablo con musulmanes sobre mi religión. Si alguien me pregunta, le digo que soy católica. En el trabajo, suelo llevar mi cruz al cuello; creo que eso lo dice todo. Pero, por lo demás, evito el tema. He conocido a mucha gente muy obsesionada con su religión. Me da miedo discutir con ellos, porque puede ser peligroso. En Irán vi con frecuencia las consecuencias de que la gente, por ejemplo, reniegue de sus propios hijos".

      Está claro que desde su conversión les ha cambiado la vida. "Mi vida cambió en Irán gracias a la Biblia. Mi fe estaba oculta. Hoy soy mucho más libre. Aquí puedo profundizar en mi fe", dice Omid.

      "Tengo una meta y un rumbo en mi vida; puedo encontrar la paz. Tengo un Dios a quien puedo confiar mis problemas. En la Iglesia hemos encontrado muchos amigos en el extranjero que siempre nos ayudan y nos apoyan. Todo esto ha sucedido gracias a la obra de Jesucristo y es una gran oportunidad para nosotros", añade Azar.

      La entrevista va terminando y la pareja habla de la nostalgia por Irán. "No he visto a mi familia en seis años y no pude ir al funeral de mi hermano en enero. Ninguno de los dos podrá volver a Irán. Eso me entristece mucho. La nostalgia es muy fuerte", comenta Omid.

      "Cuando viajamos a Alemania, le dije a mi padre que volvería en nueve días. Eso fue hace seis años, y mi padre falleció de Covid. No he podido volver a verlo. Echo de menos a mis hermanas y sobrinas que siguen en Irán. Nunca hice nada ilegal en Irán, pero siempre tengo miedo de que me pase algo si viajo allí", aporta Azar.

      Sobre si la conversión es un tema de conversación para su familia, explica Omid: "Eso no es un problema para mi familia. Son musulmanes, pero no radicales".

      "Mi familia tiene tan poca relación con la religión como yo antes. Es algo común en Irán. Por lo tanto, no es un tema importante para ellos. Me dijeron: 'Lo más importante es que te sientas a gusto'. Un cuñado mío también se convirtió al cristianismo, y fue igual", añade Azar.

      ReL

      Vea también     El verdadero cambio: subir bajando



      jueves, 4 de abril de 2024

      Marie-Anne y Nicolas, conversos del islam que lo sacrifican todo, serán bautizados esta Pascua

       Dos chicas jóvenes se abrazan sonrientes, una de ellas con la cabeza cubierta con un velo musulmán.

      Es preciso especializarse en el acompañamiento de los nuevos cristianos procedentes del islam para no cometer errores que les dañan. Este artículo señala algunos. Foto: imagen de recurso de Reseau Angelus, uno de los servicios de la Iglesia francesa para la atención a los musulmanes conversos.

      En la Vigilia Pascual de este año, entre las decenas de adultos que recibirán el bautismo en París se encuentran dos personas que ya saben cuál será su nombre cristiano, aunque se ven obligados a mantener oculta su identidad.

      Marie-Anne

      En 2015, Marie-Anne acompañó a su marido, ya moribundo, desde Argelia hasta un hospital belga. Abrumada por la humanidad y la compasión de una religiosa católica que atendió a su esposo, quiso saber más sobre Jesús.

      Cuando regresó a Argelia, ya viuda, no pudo ocultar ese interés por Cristo, que despertó recelos y sospechas entre sus familiares. La comprometieron para casarse con un hombre que la "reeducaría" en la fe mahometana, así que ella abandonó una buena posición social y económica para escaparse a Francia con sus dos hijos y completar su catecumenado.

      Y sus hijos, el mayor de ellos de 14 años, estarán a su lado, vestidos de blanco, para acompañarla en su naciente vida como cristiana. Ellos siguen apegados a su origen mahometano, aunque empezarán también clases de catecismo.

      Nicolas

      Nicolas, es un francés que se convirtió al islam en 2006, cuando tenía 26 años. Luego emigró a Indonesia, un país de aplastante mayoría musulmana donde, sin embargo, se acercó a la religión católica gracias también a los modelos de caridad activa que conoció. Así empezó a florecer en él la semilla de la fe.

      Regresó a Francia, y años después, rezando junto a una imagen de Santa Teresita de Lisieux en la basílica parisina del Sacré-Coeur, vivió una experiencia espiritual que le llevó a un divorcio de su mujer musulmana y a un alejamiento de sus dos hijos, que se quedaron en Indonesia aunque asisten allí a una iglesia católica.

      Nicolas tendrá la alegría de que en su bautizo vaya a estar presente su padre, que fue ateo toda su vida y se curó repentina e inexplicablemente de un cáncer por intercesión de Santa Teresita del Niño Jesús.

      Las reflexiones de un sacerdote maronita

      Son dos casos que recoge Solène Tadié en un artículo en el National Catholic Register sobre el auge en Occidente de las conversiones de musulmanes al catolicismo, que según Nicolas también se han disparado en Oriente Medio tras la guerra de Siria y el auge criminal de Estado Islámico, e incluso e Indonesia, aunque es difícil que se manifieste porque la apostasía está prohibida por el islam.

      ¿Cómo está reaccionando la Iglesia occidental ante esta realidad? En algunos casos de forma adecuada, como en la archidiócesis de París, donde en 2020, siendo arzobispo Michel Aupetit, se creó el servicio pastoral Ananie [Ananías] para dirigir estos casos a las parroquias adecuadas a sus necesidades y para instruir a los sacerdotes y fieles en la forma de acogerles.

      Así lo explica el sacerdote Ramzi Saadé, actual responsable de este servicio, quien afirma que un 20% de quienes se bautizarán este año en la archidiócesis son conversos del islam: "En torno a cincuenta personas que han pasado por Ananías se bautizarán este año, y sé de muchos otros catecúmenos con los que no estoy en contacto".

      Ananías les ayuda a superar el aislamiento en el que a veces se encuentran en sus parroquias y a ponerles en contacto con otros antiguos musulmanes que pueden comprenderles.

      Una entrevista al padre Saadé, donde cuenta detalles e historias sobre el itinerario de los musulmanes conversos.

      Saadé, copto de origen libanés ordenado sacerdote en 2018, señala que es fundamental evitar errores en la recepción de estos casos. Uno de los más frecuentes que cometen quienes les atienden es que, "queriendo ser amables con ellos, se muestran tan favorables al islam que llegan a decir que rendimos culto al mismo Dios o que no es necesario convertirse al cristianismo para salvarse".

      No se dan cuenta de que esas personas que se convierten a Cristo "están arriesgando su vida y en algunos casos han tenido que dejar su país o han sido rechazados por sus familiares: están en un peligro real y lo último que necesitan es que se les devuelva a su identidad musulmana". 

      Por ejemplo, a veces son remitidos a las delegaciones para el diálogo interreligioso, que adoptan con ellos un enfoque inapropiado, porque, dice el padre Saadé, "estas personas ya no son musulmanes, sino cristianos".

      Según este sacerdote maronita, la obligación más urgente de la jerarquía católica europea ante la oleada de inmigrantes musulmanes es "no temer afirmar que la Iglesia está ahí para bautiza a quienes quieran ser bautizados": "Si los cristianos nos avergonzamos de nuestra identidad, desapareceremos ante un islam en expansión en Occidente".

      C. L., ReL

      Vea también     Cristianos venidos del islam

      jueves, 29 de junio de 2023

      «Encontré un libro tirado del que no me pude separar»: el joven converso que burló al régimen iraní

      Rahbar, fraile franciscano: «Cambiaba letra por letra
      para que no me descubrieran»


      "Llevar un Evangelio o una Biblia en Irán equivale a llevar seis kilos de heroína. No sé quién dejó este libro tirado en la calle aquel día. Pero este libro cambió mi vida", comenta el franciscano André Marie Rahbar.

      "Nací en una ciudad donde todo el mundo era musulmán. No había cristianos. Nací en una familia que ni siquiera creía en Dios, eran ateos. Hasta los 13 años fui un niño que jugaba en la calle, que iba a la escuela y al que no le interesaba Dios ni la religión", comenta el fraile franciscano André Marie Rahbar.

      El iraní ha ofrecido su impresionante testimonio en la XXI Convención General de la Comunidad Magnificat, que se ha celebrado en Chianciano Terme, en la provincia de Siena (Italia). "Hace 22 años conocí a una persona llamada Jesucristo. ¿Dónde? En Irán, en la ciudad de Tabriz, que es famosa por sus alfombras persas", añade.

      Encuentro con "aquel libro"

      El futuro franciscano era todavía pequeño cuando encontró tirado en la calle algo que le cambiaría la vida. "Un día, camino del colegio, tendría 12 o 13 años, encontré un libro en el suelo. Por curiosidad, lo cogí y ponía: 'Evangelio de Jesucristo'. Era algo muy extraño. ¿Quién era Jesús? ¿qué era el Evangelio?, me preguntaba", explica Rahbar.

      Abrió aquel libro y empezó a leer el Evangelio de San Mateo. Al principio le pareció aburrido pero, poco a poco, se fue desatando su interés. "Llegué a unas páginas que eran las bienaventuranzas. 'Bienaventurados los pobres'. Todos sabemos lo que es la pobreza, y también la vemos. Cuanto más avanzaba, más interesante se volvía este Jesús. Era la primera vez que oía que los pobres eran bienaventurados, al igual que los tristes", asegura.

      André estaba a punto de leer algo realmente impactante. "Por primera vez oía que había que rezar por nuestros enemigos. Digo esto porque, para vosotros, es más normal, habéis crecido en una sociedad cristiana. Pero, en nuestra sociedad, eso no existía", explica.

      Pero aquellas enseñanzas le iban a acarrear muchos problemas con su familia. Rahbar devoraba la Biblia día y noche sin parar. "Aún hoy, este libro está prohibido en mi país. Llevar un Evangelio o una Biblia equivale a llevar seis kilos de heroína. No sé quién dejó este libro en la calle aquel día. Pero este libro cambió mi vida", asegura.

      André iba a descubrir que ese mismo libro había cambiado la vida de muchas otras personas en el mundo. Su familia, mientras, le seguía haciendo la vida imposible. "Me decían que eran cuentos, palabras que tenían 2000 años, que no me rompiera el cerebro con esas tonterías. Pero, yo no podía, la persona que encontré en aquel libro hablaba del amor. Después de 22 años no puedo explicar lo que sentí, sólo puedo decir que Jesús estaba cerca de mí, lo sentí y percibí su presencia", relata fray André.

      Rahbar estaba descubriendo en su corazón que Jesús existía de verdad. Aunque su familia seguía sin entenderlo. Hasta el punto de que decidieron llevarlo al psicólogo. Su padre optó directamente por romper el libro, pero André no se rindió. Con el dinero que le daba su padre cada mañana para pagar el transporte a la escuela, el joven prefirió tener que caminar y gastarse ese dinero en buscar el libro por toda la ciudad, para comprarlo de nuevo.

      El padre del futuro fraile católico no aceptaba la presencia de aquel "objeto" en su casa. Sin embargo, cuantas más veces lo hacía desaparecer, más veces lo volvía a comprar el joven André. Quien, de camino a la escuela, rezaba siempre mirando al cielo, convencido de estar hablando con "nuestro Padre que está en los cielos".

      Rahbar'Por primera vez oí que había que rezar por nuestros enemigos', comenta Rahbar.

      Las oportunidades de encontrarse con el libro de nuevo se iban reduciendo. Un día el librero le dijo a André que ya no tenía más ejemplares y, a la par, su padre, le comentó que ya no le daría más dinero, que le entregaría nada más que el billete para ir al colegio. Así que el niño decidió vender los billetes y comprar aquel último Evangelio que quedaba. Para resguardar ese último ejemplar, André tuvo que idear algo brillante.

      "A menudo iba a la biblioteca cercana a mi escuela para leer el Evangelio, sobre todo cuando era invierno", comenta el fraile. Y, entonces, para proteger el libro, pensó que sería mejor donarlo a la biblioteca. El encargado, que no sabía muy bien que se trataba de un libro prohibido, lo cogió agradecido, le puso el sello de la biblioteca y le preguntó al joven si quería algo más. André le dijo que quería en préstamo el libro que le acababa de entregar.

      Sin casa y entrada en prisión

      El joven volvía a casa cada tarde pero pasaba las noches sin su libro, por lo que no paraba de llorar. "Tenía celos de este libro, en él había encontrado la luz", comenta. André no podía mantenerse alejado mucho tiempo de aquel libro y, como no siempre podía ir a la biblioteca, decidió escribir y copiar los 27 libros del Nuevo Testamento. Para que no le descubriera su familia, aprendió alfabeto armenio y fue sustituyendo cada letra persa por letras en armenio. "Fue una obra del Espíritu Santo", asegura.

      "Sin embargo, no era posible llevar conmigo siempre los casi 30 cuadernos en los que había copiado el Nuevo Testamento, así que le pregunté a Jesús lo que debía hacer y me dijo: 'Tienes que vivir el Evangelio, no tienes solo que leerlo. Si tú vives el Evangelio tendrás la luz en tu interior, no en tu bolsillo'. Este fue el gran punto revolucionario de mi vida: el Señor abrió otra ventana delante de mí", explica.

      Pasaron dos años de aquel primer encuentro con el libro y, por fin, André descubrió una iglesia en la capital, a 800 kilómetros de su ciudad, que era pentecostal. "Hice un camino de casi siete años para llegar a recibir el Bautismo", comenta el franciscano.

      A partir de ese momento, de esa decisión, se iban agravar todos los problemas para André. Su familia le echó de casa y tuvo muchos conflictos con la Policía. A los 16 años lo metieron incluso en la cárcel y, tras 15 años de preparación, recibió la Primera Comunión. "Estoy contando toda una vida, que fue difícil pero bellísima", explica el fraile.

      Después de todas estas dificultades y presiones sufridas en sus propias carnes, el joven empezó a preguntarse por qué había tanta persecución contra los cristianos en Oriente. Y, mientras todo esto sucedía, maduraba en él la semilla de la vocación.

      Puedes ver aquí el testimonio completo de fray André Marie Rahbar.

      "He visto una luz y esa luz es precisamente el Evangelio de Jesús. He decidido seguirla como los pastores siguieron a la estrella", relata. Cuando hizo su primera profesión, André y sus compañeros recibieron una carta del Papa Francisco: "Entre las cosas que escribió, la frase que más me impactó fue que el mundo necesitaba nuestra sonrisa". "Yo soy fruto de las oraciones de personas que, como tú, han rezado por mí", concluye el franciscano.

      J.C.M., ReL

      Vea también    El Sagrado Corazón de Jesús -
      Libro del P. Julio Chevalier (resumen)

























      jueves, 2 de marzo de 2023

      Tres religiosas de Burkina Faso en pleno desierto argelino: no hay cristianos en 350 km a la redonda


      Pauline, Pauline y Bernadette, las tres religiosas de Burkina Faso que viven en Timimoun (Argelia), empezando a sembrar la semilla del cristianismo.

       

      Timimoun es un oasis donde se levanta una ciudad del mismo nombre, con treinta mil habitantes, situada en pleno desierto del Sáhara argelino, a 1200 kilómetros de la costa mediterránea.

      Todos sus habitantes son musulmanes. Todos, salvo tres. 

      La llegada

      Se trata de tres religiosas de Burkina Faso, pertenecientes a las Hermanas de Nuestra Señora del Lago, una congregación autóctona fundada en 1967 por dos misioneros de los Padres Blancos, Denis Tapsoba y Alain Gayet.

      Medio siglo después, se encuentran en plena expansión, y en 2014 las tres mujeres llegaron a la localidad para sustituir a las Hermanas Blancas, que habían unificado casas en la comunidad de Gardaya, unos 600 km al noreste de Timimoun.

      La hermana Pauline, la hermana Bernadette (la superiora) y una segunda hermana Pauline ocuparon su lugar en condiciones muy complejas. No sabían árabe (solo francés, idioma corriente en Argelia pero no en esas latitudes), no conocían el país y no sabían por dónde empezar. La hermana “blanca” que las acogió para el relevo las puso en contacto con algunas familias amigas y al cabo de un mes se fue.

      Una obra de nueve años

      Se pusieron en marcha. Una hermana Pauline continuó la obra de promoción de la mujer emprendida por su predecesora, dando clases de cocina y costura desplazándose en moto por la zona. La otra Pauline empezó a dar clases de apoyo a los escolares.

      Y Sor Bernadette emprendió una tarea nueva: la atención a niños con discapacidad. Hay un centro local para ellos, pero no se hace cargo de los más graves. Así que se presentaba en las casas donde sabían que vivían estos pequeños, ofreciéndose para atenderles. Luego empezaron a asistir también a adultos. La obra fue creciendo, sobre todo cuando empezaron a recibir ayuda de una asociación argelina para la discapacidad.

      Así es Timimoun, donde misionan las tres religiosas. Un lugar célebre por su belleza natural y sus edificios de color ocre rojo.

      Y empezaron a llegar voluntarias (hasta cinco), como la madre de uno de los chicos, una antigua profesora que había dejado de trabajar para dedicarse a su hijo y consiguió un nuevo local. Lo que amplió la obra social, y hoy tienen inscritos 120 niños menores de 15 años. Les atienden dos o tres veces por semana, pues algunos tienen que desplazarse desde bastantes kilómetros.

      El valor de la vocación cristiana

      En declaraciones al portal de la Iglesia católica en Argelia, que recoge esta historia, Bernadette explica que estos años de trabajo le han servido para comprender la importancia del sacramento de la confirmación, que antes no entendía, y han confirmado su vocación de bautizada y de consagrada.

      Han vivido momentos malos, sobre todo al principio, porque muchas de las personas a las que visitaban se inquietaban al saber que no eran musulmanas y las exhortaban a convertirse al islam.

      Hoy es distinto, porque todos en Timimoun saben de su vida de oración, es incluso algunas familias mahometanas les piden que recen por ellas cuando tienen alguna necesidad especial. Ahora sí que las tres religiosas ven un sentido a su presencia en el desierto, que al principio les costó asumir, y dan gracias por ello.

      Necesidad de formación

      “Los dos primeros años nuestra vida fue muy dura”, recuerda, “y teníamos ganas de dejarlo, pero somos tres, casi de la misma edad, y nos entendemos bien. A partir de los dos años todo empezó a ir un poco mejor. Nos hicieron falta cinco años para sentirnos realmente a gusto”.

      Hablaron con el obispo para explicarles las dificultades de empezar sin formación, sin conocimiento del país ni del idioma. Y ahora hay una joven religiosa, la hermana Suzanne, que se está preparando en Argel para ser luego destinada a Timimoun y unirse a la comunidad.

      En Burkina Faso el 60% de la población es musulmana, así que las tres religiosas conocían la convivencia con personas de fe islámica. Pero allí había también una numerosa comunidad cristiana, que en Timimoun no existe. No hay cristianos en 350 kilómetros a la redonda. La diócesis a la que pertenecen, la de Laghouat, comprende todo el territorio argelino al sur de la cordillera del Atlas, un espacio inmenso donde solo viven 2100 bautizados entre cinco millones de habitantes. Un sacerdote viene a decirles misa desde El Menia o Beni Abés, ciudades a bastante distancia.

      Así vive, explica el reportaje de Marie France Grangaud, “esta minúscula comunidad, aislada, frágil, que es testigo del amor de Dios en esta vasta región”.

      Jesús M.C., ReL

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      miércoles, 15 de febrero de 2023

      Católicos, ortodoxos, protestantes y musulmanes firman una declaración: proteger toda vida humana


      Ortodoxos, católicos, musulmanes y protestantes piden
      defender la vida en España desde la concepción a la muerte natural

      No suele suceder que protestantes, católicos, musulmanes y hasta ortodoxos de iglesias hoy muy enfrentadas como la de Moscú y la de Constantinopla firmen declaraciones conjuntas y se presenten juntos en actos dirigidos a la reflexión social y política, pero en España las recientes leyes contra la vida del Gobierno de Pedro Sánchez, Podemos y sus aliados -y otras leyes más antiguas- lo han conseguido. 

      Representantes católicos, evangélicos, anglicanos, musulmanes y tres iglesias ortodoxas distintas han firmado este miércoles a las 11 en Madrid, en la sede de la Conferencia Episcopal, una declaración conjunta "unidos en la defensa de la vida, de la dignidad humana y de los derechos humanos, especialmente de los más vulnerables", porque observan "con preocupación creciente cómo desde hace décadas, en nuestro país, se vienen promoviendo y aprobando leyes en las que, en algunos casos, la vida humana queda gravemente desprotegida". 

      El texto conjunto no menciona las palabras "aborto" ni "eutanasia" (España es, desde 2021, de los pocos países con eutanasia legal, contraria a la ética deontológica de la Asociación Médica Mundial), pero declara que "toda vida humana, en su inviolable dignidad, debe ser protegida desde el principio hasta el fin".

      El comunicado pide "a nuestros fieles, a la sociedad en general y a la comunidad política" que trabajen juntos "para que toda vida humana sea protegida y custodiada como un don de Dios".

      Ortodoxos, católicos, musulmanes y evangélicos, en una declaración en defensa de toda vida humana

      De izquierda a derecha; el párroco ortodoxo ruso de Madrid, los obispos ortodoxos rumano y del Patriarcado ecuménico, el obispo García Magán, el representante de la Comisión islámica, la representante de Ferede (evangélicos) y el obispo episcopaliano (Comunión Anglicana).

      3 fragmentos de la Biblia: el hombre es valioso para Dios

      Carolina Bueno, de Ferede, la plataforma de entidades evangélicas y protestantes, leyó tres fragmentos de la Biblia: de Génesis, cómo Dios dio a los hombres dignidad y dominio sobre el mundo; del Evangelio de Juan 3,16, cómo Dios ama tanto al hombre que entrega a su Hijo por los hombres; y de Lucas, 12, 22-29, cómo Dios provee, alimenta a sus aves y plantas y "¡cuánto más valéis vosotros que las aves!". Eran lecturas que muestran que el hombre siempre es digno y valioso a los ojos de Dios y Él provee.

      Mohamed Ajana, de la Comisión Islámica de España, afirmó que "la visión sagrada de la vida en el Islam incluye también la protección de la vida prenatal y todas las etapas hasta el final de esta". Aseguró que "la dignidad humana se establece para todas las personas, no se diferencia entre creyentes y no creyentes" y leyó una breve cita del Corán: "A los hijos de Adán los llevamos por tierra y por mar, les damos cosas buenas como provisión, les hemos favorecido con gran preferencia". Recordó que la jurisprudencia islámica pide a la embarazada cuidar a su hijo por nacer, incluso renunciando a ayunos y otras obligaciones religiosas.

      En respuesta a preguntas de periodistas, García Magán, obispo auxiliar de Toledo y portavoz de Conferencia Episcopal, detalló: "Todos tenemos derecho, los cristianos y creyentes también, a estar en la plaza pública como lo que somos. Un test importante del grado de democracia de una sociedad es su respeto a la libertad religiosa. Y en esa libertad religiosa se inscribe la expresión pública y comunitaria de manifestar la fe".

      También recordó que los fieles laicos tienen libertad para con su propia iniciativa tomar decisiones en defensa de la vida y no necesitan esperar instrucciones de los obispos.

      *** 

      Declaración Interreligiosa sobre la dignidad de la vida humana (texto completo)

      Desde el respeto a los representantes de los tres poderes del Estado español, Legislativo, Ejecutivo y Judicial;
      desde el reconocimiento a su legitimidad democrática como servidores públicos para dictar leyes, administrar justicia y ejercer el poder delegado en representación de la soberanía popular;
      no poniendo en duda que trabajan en buena conciencia y de buena fe por el bien común;

      los abajo firmantes deseamos manifestar lo siguiente:

      Que, como representantes de las principales confesiones religiosas:

      - Comisión Islámica de España,
      - Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE),
      - Iglesia Ortodoxa del Patriarcado Ecuménico,
      - Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Rumanía,
      - Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú,
      - Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE)
      - e Iglesia Católica,

      observamos con preocupación creciente cómo desde hace décadas, en nuestro país, se vienen promoviendo y aprobando leyes en las que, en algunos casos, la vida humana queda gravemente desprotegida, legislando no solo contra los principios del Creador, sino también contra el más esencial de los derechos humanos: el derecho a la vida.

      Que la vida es un don de Dios para el conjunto de la creación y de la humanidad.
      Que la dignidad humana no depende de sus circunstancias vitales ni del consenso social, sino que es una cualidad intrínseca de todo ser humano, cuyos derechos han de ser respetados siempre.
      Que toda vida humana, por tanto, en su inviolable dignidad, debe ser protegida desde el principio hasta el fin.
      Que el respeto a la dignidad de la vida de todo ser humano y sus derechos fundamentales, especialmente de los más débiles, son signos del progreso y la prosperidad de una sociedad y no puede considerarse que dicho respeto sea un retroceso o sea contrario a la libertad.

      Que comprendemos que hay situaciones complejas, de aparentes conflictos de derechos, que son difíciles de resolver; pero entendemos que profundos dilemas éticos y morales no pueden resolverse de forma genérica con el sacrificio de uno de los derechos fundamentales afectados (en este caso, el derecho a la vida) haciendo prevalecer el otro.

      Por todo ello, como representantes pertenecientes a confesiones religiosas distintas, pero unidos en la defensa de la vida, de la dignidad humana y de los derechos humanos -especialmente de los más vulnerables-, rogamos a nuestros fieles, a la sociedad en general y a la comunidad política, que reflexionen una vez más y asuman el compromiso de cooperar y trabajar juntos para que toda vida humana sea protegida y custodiada como un don de Dios, dotado de la más alta dignidad.

      En Madrid, a 15 de febrero de 2023

      Firman la declaración:

      – Dr. Mohamed Ajana, secretario de la Comisión Islámica de España
      – Mons. Bessarion, Metropolita de la Iglesia ortodoxa del Patriarcado Ecuménico
      – Mons. Timotei, de la Iglesia ortodoxa del Patriarcado de Rumanía
      – Rvdo. Andrey Kordochkin, Iglesia ortodoxa del Patriarcado de Moscú
      – Mons. Carlos López, Iglesia Española Reformada Episcopal
      – Dña. Carolina Bueno, secretaria ejecutiva de la Federación de Entidades Evangélicas de España
      – Mons. Francisco César García Magán, Secretario General de la CEE

      Acto de presentación del texto en Conferencia Episcopal, con lectura de fragmentos de la Biblia y del Corán, y respuestas a las preguntas de los periodistas (40 minutos).

      P.J.G., ReL

      Vea también      Defender la vida con eficacia:
      La personalidad del defensor