Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Mes de junio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mes de junio. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de junio de 2026

Junio: mes dedicado al Corazón de Jesús

El amor humano y divino de Jesucristo por los hombres es la esencia de la devoción al Sagrado Corazón y el mensaje más reiterado por la encíclica 'Dilexit Nos'.

El amor humano y divino de Jesucristo por los hombres es la esencia de la devoción al Sagrado Corazón y el mensaje más reiterado por la encíclica 'Dilexit Nos'.


    1. El mes de junio, tiempo especialmente dedicado al Corazón de Cristo

    El mes de junio es, en la espiritualidad católica, un tiempo dedicado todo él, de manera especial, al Sagrado Corazón de Jesús. El 13 de junio de 1675 fue la fiesta del Corpus Christi. Durante la octava de esta fiesta (14-20 de junio) tuvo lugar la 3ª Gran Revelación del Corazón de Jesús a santa Margarita María de Alacoque:

    Estando una vez ante el Santísimo Sacramento, un día de su octava, recibí de mi Dios gracias excesivas de su amor, y me sentí movida por el deseo de corresponderle en algo y devolverle amor por amor; me dijo:

    «No puedes darme mayor prueba que la de hacer lo que ya tantas veces te he pedido».

    Entonces, descubriendo su Divino Corazón:

    «He ahí este Corazón, que tanto ha amado a los hombres, que nada ha ahorrado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor, y en reconocimiento no recibo de la mayor parte más que ingratitud, ya por sus irreverencias y sus sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que tienen por mí en este Sacramento de Amor. Pero lo que me es aún mucho más sensible es que los que así me tratan son corazones que me están consagrados. Por esto te pido que el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento sea dedicada una fiesta particular para honrar mi Corazón, comulgando ese día y reparando su honor por medio de un respetuoso ofrecimiento, para reparar las injurias que ha recibido durante el tiempo que ha estado expuesto en los altares. Te prometo también que mi Corazón se dilatará para derramar con abundancia las influencias de su Divino Amor sobre los que le rindan este honor y los que procuren que le sea tributado». (A 92).

    Ese mismo año, el 21 de junio, se celebró la primera «fiesta» del Sagrado Corazón y, al día siguiente, santa Margarita María y san Claudio La Colombière se consagran al Corazón de Jesús. Estos dos heraldos de esta devoción fueron los primeros en celebrar la fiesta del Divino Corazón de Jesús. Se consagraron a Él, dispuestos a emprender y sufrir todo para llevar a cabo sus designios

    A partir de ese momento, el mes de junio fue dedicándose más y más al Corazón de Cristo. Así sucedió con la fiesta del Sagrado Corazón en el noviciado del monasterio de santa Margarita en Paray-le-Monial.

    Al acercarse el día establecido por Jesús mismo, para consagrarse a su Sacratísimo Corazón, en el año 1685 (era el 20 de junio), Margarita María trazó a pluma una imagen del Corazón de Jesús. Sus novicias, enfervorizadas por ella, se levantaron a medianoche, erigieron un pequeño altar y, obtenido el permiso, colocaron encima de él esa imagen y la adornaron con devoción. Por la mañana, cada una de ellas se consagró y se ofreció al Sagrado Corazón como propiedad suya. Mientras, su Maestra las proclamaba dichosas, seleccionadas por el Señor para dar comienzo a la devoción al Corazón Divino. Las novicias pasaron todo el día honrando, alabando y bendiciendo al humildísimo y suavísimo Corazón de Jesús. Es fácil imaginar cuánta alegría experimentaba Margarita María con este primer triunfo del Corazón de Jesús. Pero a la alegría siguieron duras reacciones.

    2. El mes de junio en la historia de la espiritualidad del Corazón de Jesús

    En la revolución francesa, el jesuita francés Alexandre Charles Marie Lanfant, que murió como mártir en las masacres de septiembre de 1792, fomentó la distribución de un panfleto que pedía cuarenta días de oración y penitencia y que finalizaba con una oración solemne de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús en junio de 1790.

    Varias órdenes religiosas y especialmente generaciones de jesuitas como Jean-Joseph Huguet, François-Xavier Gautrelet, Henry Ramière, Louis Gaston de Ségur, compusieron devocionales impresos en masa, con oraciones al Sagrado Corazón de Jesús para cada día de junio.

    La encíclica Annum Sacrum de León XIII animó a todo el episcopado católico a promover la devoción de los primeros viernes, estableció junio como el Mes del Sagrado Corazón e incluyó la Oración de consagración al Sagrado Corazón de Jesús.

    Durante el Concilio Vaticano II, para dedicar completamente ese mes a esta devoción específica, la fiesta fue elevada al rango de solemnidad. El papa san Pablo VI pidió una renovación de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y en 1995, san Juan Pablo II reiteró la importancia de esta devoción e instituyó la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús en junio para que «el sacerdocio pueda estar protegido en las manos de Jesús, más bien en su corazón, para que pueda estar abierto a todos». La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos también publicó esta declaración:

    Los cristianos católicos reconocen tradicionalmente junio como el mes del Sagrado Corazón de Jesús. Durante este tiempo, recordamos el amor de Cristo por nosotros, que es visible de manera especial en la imagen de su corazón traspasado, y rezamos para que nuestros propios corazones puedan conformarse al suyo, llamándonos a amar y respetar a todo su pueblo.

    3. El mes de junio en la vida de santa Margarita María de Alacoque

    La vida de santa Margarita está salpica de acontecimientos, además de los ya referidos, que tienen lugar precisamente en este mes. El 19 de junio de 1671 hace testamento antes de entrar, al día siguiente, en la vida religiosa: el 20 de junio de 1671 ingresó en el Monasterio de la Visitación de Paray-le-Mo¬nial (A 33-38).

    En la 4.ª revelación y en la Carta 100, a la M. de Saumaise, 17 junio 1689 pide reparar al Corazón de Jesús por las injurias que recibe; desea «ser honrado como fue ultrajado».

    Un 2 de junio de 1672 se habló de despedir a la novicia o al menos de retrasarle los votos, al tiempo que la Madre María Francisca de Saumaise es elegida Superiora.

    Por iniciativa de la H.ª des Escures 21 de junio de 1686 se expone, en el coro de la capilla, la imagen del Sagrado Corazón. En aquel día tan esperado del 21 de junio de 1686, las religiosas, al acercarse al coro, observaron el altarcito y, maravilladas por la novedad, se conmovieron íntimamente y, cambiados inmediatamente los ánimos, competían por adorar al Corazón Divino y lo glorificaron con ardiente devoción. Se propuso inmediatamente hacer pintar un cuadro que representara ese Santo Misterio y cada una podía pedir dinero a sus parientes para la ejecución. El resultado de la prueba, llevado en humildad y silencio, fue palpable, ya que fue precisamente el 21 de junio de 1686, cuando la comunidad entera, completamente convertida por la luz divina, se consagró espontáneamente al Sagrado Corazón. Hasta 1765 no se obtuvo esta gracia, que concedió Clemente XIII a los Obispos de Polonia. La fiesta del Sagrado Corazón concedida desde entonces a todos los países y a todas las Iglesias que la habían solicitado, se extendió a la Iglesia universal en tiempos de Pío IX, en 1856. Finalmente, el 28 de junio de 1889, León XIII la elevó para toda la Iglesia al Rito doble de primera clase; y Pío XI (29 de enero de 1929), con el decreto «Urbis et Orbis», a «fiesta primaria de la Iglesia universal», con octava privilegiada de tercer orden.

    4. Para vivir el mes de junio con santa Margarita María de Alacoque

    En el recién publicado Mes del Corazón de Jesús (Monte Carmelo, Burgos 2026), preparado por las Religiosas del Primer Monasterio de la Visitación de Madrid y un servidor, se recogen textos selectos de la santa de Paray y ayudará a adentrarnos en la vida espiritual que abrió el Corazón de Jesús a su «heredera» Para algunos, santa Margarita, reducida a un marco de revelaciones privadas del siglo XVII, quizá tenga poco que decirnos a los cristianos y católicos del siglo XX. Sin embargo, esta apreciación está muy lejos de la verdadera actualidad de la religiosa visitandina. La Santa fue instrumento elegido por Cristo, junto con su director espiritual el jesuita Claudio de la Colombière.

    Frente a una presentación «masoquista» de la Santa, como es percibida por muchos en el imaginario colectivo, santa Margarita es, sobre todo, una santa del Amor. Evidentemente es el Amor fuerte de Cristo, no los sucedáneos que presenta nuestra época. De ahí la vinculación al crucificado, a su dolor, sufrimientos, humillaciones, etc., todo ello deseado, vivido e imitado por la Santa desde un amor de entrega total, al modo de su Maestro y Señor:

    Deseo que seamos todas del Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo para no vivir más que de su vida, no amar más que con su puro amor, no obrar ni sufrir más que por sus santas intenciones, dejando que haga en nosotros y de nosotros lo que sea su san¬to beneplácito (Carta 52).

    Sólo alguien que es amado como la Santa pudo vivir una vida de entrega en la abnegación y sufrimientos tal como ella los vivió. Si no hubiera sido así fácilmente la calificaríamos de «masoquista». Pero nuestra Santa nos lleva al corazón de la vida cristiana, a la cruz y al crucificado, fuente y origen del amor divino-humano redentor de los hombres.

    Hizo presente y actual, en su momento, lo que podríamos llamar el núcleo del cristianismo: un Dios que se hace Corazón humano, que se deja herir por nuestros pecados, manifestado en la herida de ese Corazón y en la corona de espinas que lo circunda; que está inflamado de amor, simbolizado en las llamas y coronado en la cruz. He descrito brevemente el dibujo que la Santa transmitió a sus Hermanas y a la Iglesia. Eran momentos históricos en que el jansenismo alejaba al pueblo de Dios de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía, por la indignidad purista que, según ellos, asola al ser humano. En esa circunstancia, las revelaciones privadas de Paray fueron providencia histórica. Ciertamente fueron precedidas por siglos de desarrollo desde aquella escena del Costado traspasado que nos refiere san Juan al final de su evangelio (Jn 19,37), como signo último y culminante de la «revelación progresiva y dramática de Jesucristo como Hijo de Dios» (I. de La Potterie). Toda esa historia de desarrollo de la espiritualidad del Corazón de Cristo convergen ahora en Santa Margarita y, por su medio, se extiende de manera social a toda la Iglesia, y no sólo de manera personal o individual como hasta ese momento.

    5. Actualidad del Corazón de Cristo

    Eso fue en el siglo XVII. Y para hoy ¿dónde está su actualidad? Paradójicamente, a pesar del paso de los siglos, hay poco que cambiar en lo dicho: el mensaje de Santa es nuclear, y por tanto esencial y no accesorio. Dios busca al hombre y lo hace «amando con corazón humano» (Gaudium et Spes, 22). Al mostrar Cristo su Corazón vivo acerca, al que contempla desde la fe, a la fuente de vida de su existencia. La esencia del cristianismo es una persona, Jesucristo, y un acontecimiento doble indivisible, su misterio de muerte y resurrección. El Corazón de Cristo es el núcleo de la persona del Redentor y su herida, espinas y cruz mues¬tran el «amor hasta el extremo» (Jn 13,1) cronológica y cualitativamente. Hasta el final de la vida de Cristo: todo está cumplido. Hasta la entrega total: «entregó el Espíritu» (Jn 19,30), «salió sangre y agua» (Jn 19,34).

    Benedicto XVI escribió este mismo contenido dicho de modo que ya ha quedado grabado en la vida de Iglesia: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. En su Evangelio, Juan había expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna” (cf. 3,16)» (Deus caritas est, 1)

    Este amor del Dios humanado, lejos de ser acogido (lo cual implicaría ya, con la no acogida, una herida en el Corazón de Dios), es despreciado, burlado y perseguido. Santa Margarita refiere estas palabras nucleares que el Señor le revela: «He ahí este Corazón, que tanto ha amado a los hombres, que nada ha ahorrado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor, y en reconocimiento no recibo de la mayor parte más que ingratitud» (A 92). El Señor pide ser amado, reparando afectivamente el desamor de los hombres, y pide reparar aflictivamente uniéndose al dolor amoroso de su Pasión.

    Al hombre secularizado y vacío del siglo XXI ese mismo Corazón de Cristo le dice: Dios es amor; hay un Corazón vivo que te ama personalmente, que no muere porque está resucitado; no pongas obstáculo, déjate amar. Los signos del amor son la llaga del Costado y la Pasión que sufrí por ti. Ahora vivo glorioso y quiero que, adhiriéndote a mí (eso es la fe), vivas conmigo la historia de amor que tengo preparada para ti. Este es, en definitiva, en núcleo del mensaje de la Nueva Evangelización en la que está embarcada la Iglesia de Cristo.

    6. Pasión de amor también para hoy

    La gran pasión de santa Margarita, claro está, es el Sagrado Corazón. Se siente amada y además elegida por un Amor de pasión y un Amor apasionado.

    La vida cristiana es imitación y conformación con Cristo y esto es un gozo, fruto del amor (Carta 8); «Conformarnos con Jesús en sus padecimientos, puesto que no debemos desear vivir más que para tener la dicha de sufrir por amor; pero nunca según nuestra elección» (Cartas 11, 12).

    Las palabras con las que describe la cruz son de hondura espiritual y hasta belleza literaria: la cruz es «tesoro» (Carta 8), «herencia de los elegidos» (Car¬ta 11), el «mayor bien que podemos tener en esta vida, que es la conformidad con Jesucristo en sus padecimientos» (Cartas 12,34); «la cruz es un tesoro precioso que debemos tener oculto para que no nos lo roben» (Carta 90).

    La extensión del reinado de amor del Corazón de Cristo no se hace sin dificultades y contrariedades. Es el «enemigo de la naturaleza humana», Satanás, quien está detrás de esa batalla y el Señor y la Santa anuncian su derrota: «Reinará a pesar de Satanás» (Carta 100), «reinará a pesar de todos sus enemigos» (Carta 87).

    «¿Qué temes? ¡Reinaré a pesar de Satanás y de todo lo que se oponga a ello!» (Carta 108)

    Pablo Cervera Barranco, ReL

    Vea también    El Sagrado Corazón de Jesús




    miércoles, 10 de junio de 2020

    Iluminando el Hogar con la Palabra de Dios


    Cómo celebrar el Domingo de Pascua de Resurrección en casa

    Para cada día la Iglesia católica ha seleccionado unas   lecturas bíblicas. Forman parte de la Misa diaria, la Liturgia de la Palabra. La cuarentena nos impide acudir a las celebraciones en la parroquia. Con todo, podemos realizar la Liturgia de la Palabra cada día con la Iglesia en nuestra casa. He aquí que le ofrecemos no sólo las lecturas sino también unas introducciones y comentarios para todo el mes de junio  que, junto con las oraciones, ofrecen unos recursos estupendos para celebrar en casa, en la Iglesia doméstica.


    Así puedes celebrar la Semana Santa en casa | Desde la Fe








    lunes, 1 de junio de 2020

    Celebrar el Sagrado Corazón de Jesús en tu casa


    Resultado de imagen para desagravio al sagrado corazon


    ¿Sabías que el mes de junio es el mes tradicional del Sagrado Corazón de Jesús? Si bien es más fácil recordar un mes como mayo, el mes de María y o el día de la Madre, a veces tendemos a olvidarnos de los otros meses. La buena noticia es que la amable escritora  Epic Pew está aquí para no solo recordarle lo (o a quién) celebramos en junio, sino que también obtendrá algunas ideas sobre cómo celebrar el mes.

    A la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús,  puedes prepararte al hacer pequeñas cosas antes de la fiesta. ¿Listo para empezar? Aquí hay algunas ideas para entrar en el espíritu del mes.

    1. Hacer una entronización del Sagrado Corazón de Jesús.
    ¿Tienes una imagen del Sagrado Corazón en tu hogar? ¿Está bendecida? Si no, puedes considerar hacer un Entronización. Es una de las maneras más fáciles y mejores de mostrar tu devoción al Sagrado Corazón y, a lo mejor, armas por primera vez un pequeño altar en tu casa. Después de todo, Jesús le dijo a Santa Margarita María: "Bendeciré cada morada donde se exponga y se honre una imagen de Mi Corazón".

    Hacerlo es bastante simple. Debes ir a misa y recibir la Eucaristía el día de la entronización, obtener una imagen del Sagrado Corazón bendecido si el sacerdote no asistirá a la ceremonia, tener la ceremonia de entronización con toda la familia presente, y luego verás las gracias fluyen hacia tu casa. Es mejor hacer que un sacerdote haga la ceremonia, pero el jefe de la casa también puede hacerlo si no puede lograr que un sacerdote lo haga. Y la familia reza cada día ante este pequeño altar.

    2. Comience una devoción del primer viernes
    Si ya no lo has probado, comienza la Devoción del Primer Viernes al Corazón de Jesús. ¿Qué implica exactamente esto? Necesitarás recibir la Santa Comunión y recitar el Acto de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús en cada Primer Viernes durante nueve viernes consecutivos. ¿Qué recibirás a cambio? Para citar a Nuestro Señor (lo dijo a Santa Margarita María),

    “Les prometo, en la misericordia excesiva de mi Corazón, que mi amor todopoderoso otorgará a todos los que reciban la Sagrada Comunión el primer viernes durante nueve meses consecutivos, la gracia del arrepentimiento final; no morirán en mi desgracia ni sin recibir los sacramentos; Mi divino Corazón será su refugio seguro en ese último momento ".

    3. Hacer un acto de reparación al Sagrado Corazón de Jesús.
     Considera la posibilidad de hacer el Acto de Reparación cada día ante la imagen. Sí, hay indulgencias que se le atribuyen. Por una sola recitación, una indulgencia de 300 días. Una indulgencia plenaria se da una vez al mes si se hace como parte de la devoción del primer viernes. De esta manera te colocas a tí mismo entre Jesús y los que  agravian el Sagrado Corazón de Jesús y Él los rescatará. Pide que el Sagrado Corazón de Jesús inflame nuestros corazones con amor por Él.


    cf. Melissa Guerrero, epic pew

    Acto de Entronización

    Santa Margarita María Alacoque escribió una oración personal de consagración que puede usarse cuando uno mismo o una familia se consagra al Sagrado Corazón.

    Me entrego y al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo, consagro sin reservas, mi persona, mi vida, mis obras, mis dolores y sufrimientos. Este es mi propósito inmutable: ser enteramente Suyo y hacer todas las cosas por Su amor. Al mismo tiempo renuncio de todo corazón a todo aquello que Le desagrade.

    Sagrado Corazón de Jesús, quiero tenerte como único objeto de mi amor. Sé pues, mi protector en esta vida y garantía de la vida eterna. Sé fortaleza en mi debilidad e inconstancia. Sé propiciación y desagravio por todos los pecados de mi vida. Corazón lleno de bondad, sé para mí el refugio en la hora de mi muerte y mi intercesor ante Dios Padre. Desvía de mí el castigo de Su justa ira. Corazón de amor, en Ti pongo toda mi confianza. De mi maldad todo lo temo. Pero de Tu Amor todo lo espero. Erradica de mí, Señor, todo lo que Te disguste o me pueda apartar de Ti. Que Tu amor se imprima tan profundamente en mi corazón que jamás Te olvide yo y que jamás me separe de Ti.


    Señor y Salvador mío, te ruego, por el amor que me tienes, que mi nombre esté profundamente grabado en tu Sagrado Corazón; que mi felicidad y mi gloria sean vivir y morir en Tu servicio. Amén.


    Actos de reparación, desagravio y perdón


    Señor Jesús: Tú compartiste nuestra vida humana, alegrías y penas, y, sin acusarnos, por amor, cargaste con la responsabilidad de nuestras culpas para redimirnos. Ayúdanos a seguir tu ejemplo desde nuestra situación de pecadores redimidos. Ante Ti, Señor, nos sentimos sinceramente responsables de un mundo al que pertenecemos, que estamos contribuyendo a forjar, y con el que estamos comprometidos especialmente por tu amor. Avergonzados de nuestras obras, fruto del olvido o rechazo culpable de tus enseñanzas, te pedimos perdón y ayuda.

    Perdón, Señor, perdón

    – Por los sacrilegios, robos y blasfemias contra la Sagrada Eucaristía,

    – Por tantos lugares del mundo donde los sacerdotes y fieles no pueden celebrar libremente la Santa Misa o se ven obligados a hacerlo en secreto por persecución.

     – Por las faltas de respeto e impiedad en las iglesias y ante el Sagrario

     – Por la dejadez y abandono al dejar de asistir a la Santa Misa dominical

    – Por la omisión en tantos bautizados al rechazar la confesión y comunión por Pascua

    – Por las faltas de inconsciencia en familiares de personas moribundas al dejar que fallezcan sin la asistencia de los sacramentos

    – Por la despreocupación respecto de la primera y frecuente Comunión de los niños

    – Por las comuniones tibias y frías

    – Por las comuniones sacrílegas

    – Por los sacerdotes que celebran la Santa Misa en condiciones personales inadecuadas, o por enseñar una vida litúrgica y eucarística contraria a la que manda la Iglesia

    – Por la conciliación de la Misa y la recepción de la Sagrada Comunión con vidas incoherentes y vacías de fervor,

    – Por la persecución sistemática, violenta o solapada, de los sacerdotes, fieles y personas cristianas que confiesan su Fe en Cristo.

    Oración: Señor nuestro, Jesucristo, que has querido permanecer en el Sacramento hasta la consumación de los siglos para dar a tu Padre una gloria infinita y a nosotros el aliento de la inmortalidad; que te has expuesto a todos los ultrajes de los impíos antes de abandonar a tu Iglesia; concédenos la gracia de llorar con verdadero dolor los ultrajes y descuidos que cometen los hombres contra el mayor de los sacramentos, danos celo eficaz para reparar los oprobios que has sufrido en este misterio inefable. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en unión del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.



    Alabanzas de Desagravio

    Bendito sea Dios.
    Bendito sea su santo Nombre.
    Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
    Bendito sea el nombre de Jesús.
    Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
    Bendita sea su Preciosísima Sangre.
    Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
    Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
    Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
    Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
    Bendita sea su gloriosa Asunción.
    Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.
    Bendito sea San José, su castísimo Esposo.
    Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
    Amen.



    ORACIONES DE DESAGRAVIO
    Por tanto que se ofende a Dios, hagamos reparación y desagravio. Pidamos perdón y misericordia.

    Acto de desagravio

    (Después de cada invocación se responde:
    "te rogamos, escúchanos")

    Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos.

    Señor perdona todas las santas comuniones indignamente recibidas.

    Señor perdona todas las profanaciones al santísimo sacramento del altar.

    Señor perdona todas las irreverencias en la Iglesia.

    Señor perdona todas las profanaciones, desprecios y abandono de los sagrarios.

    Señor perdona todos los que han abandonado la iglesia.

    Señor perdona todo desprecio de los objetos sagrados.

    Señor perdona todos los que pasaron a las filas de tus enemigos

    Señor perdona todos los pecados del ateísmo

    Señor perdona todos los insultos a tu santo nombre.

    Señor perdona toda la frialdad e indiferencia contra tu amor de redentor

    Señor perdona todas las irreverencias y calumnias contra el Santo Padre

    Señor perdona todo desprecio de los obispos y sacerdotes.

    Señor perdona todo desprecio hacia la santidad de la familia.

    Señor perdona todo desprecio a la vida humana.


    --------------------------------------------------------------

    ACTO DE DESAGRAVIO COMPUESTO POR S.S. PÍO XI

    ¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

    Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

    Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.

    ¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

    ¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

































    miércoles, 20 de junio de 2018

    CORAZÓN DE JESÚS SALVACIÓN DE LOS QUE EN TI ESPERAN: TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS - Meditación del Papa Juan Pablo II sobre las Letanías del Sagrado Corazón



    Ángelus, 17 de septiembre de 1989
    ¡Queridos Hermanos y Hermanas!

    1. A esta hora del Ángelus detengámonos durante algunos instantes para reflexionar sobre esa invocación de las letanías del Sagrado Corazón que dice: "Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan, ten misericordia de nosotros".

    En la Sagrada Escritura aparece constantemente la afirmación según la cual el Señor es "un Dios que salva" (Ex 15,2; Sal 51,16; 79,9; Is 46,13) y la salvación es un don gratuito de Su Amor y de Su Misericordia. El Apóstol Pablo, en un texto de alto valor doctrinal, afirma: "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tm 2,4;4,10).

    Esta voluntad salvífica, que se ha manifestado en tantas intervenciones admirables de Dios en la historia, ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret, Verbo Encarnado, Hijo de Dios e Hijo de María, pues en Él se ha cumplido con plenitud la palabra dirigida por el Señor a su "Siervo". "Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra" (Is 49,6; Lc. 2,32).

    2.Jesús es la epifanía del Amor salvífico del Padre (Tt 2,11; 3,4). Cuando Simeón tomó en sus brazos al niño Jesús, exclamó: "han visto mis ojos tu salvación" (Mc 2,30). En efecto, en Jesús todo está en función de su misión de Salvador: el nombre que lleva ("Jesús" significa "Dios salva"), las palabras que pronuncia, las acciones que realiza y los sacramentos que instituye.

    Jesús es plenamente consciente de la misión que el Padre le ha confiado: "El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc. 19 ,10). De Su Corazón, es decir, del núcleo más intimo de Su ser, brota ese celo por la salvación del hombre que lo impulsa a subir, como manso cordero, al monte del Calvario, a extender sus brazos en la cruz y a dar su vida como rescate por muchos (Mc 10,45).








    viernes, 1 de junio de 2018

    Mes de Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús






    La Iglesia Católica dedica el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, para que los fieles veneren, honren e imiten más intensamente el amor generoso y fiel de Cristo por todas las personas.

    Es un mes donde se le demuestra a Jesús, a través de las obras, cuánto se le ama; correspondiendo a su gran amor demostrado al entregarse a la muerte por sus hijos, quedándose en la Eucaristía y enseñando el camino a la vida eterna.


    Sobre esta fiesta, el Papa Benedicto XVI afirmó que "al ver el corazón de Señor, debemos de mirar el costado traspasado por la lanza, donde resplandece la inagotable voluntad de salvación por parte de Dios, no puede considerarse culto pasajero o de devoción: la adoración del amor de Dios, que ha encontrado en el símbolo del ‘corazón traspasado’ su expresión histórico-devocional, la cual sigue siendo imprescindible para una relación viva con Dios".

    La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los inicios de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el corazón abierto del Señor.

    Cuenta la historia que el 16 de junio de 1675, el Hijo de Dios se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque y le mostro su Corazón rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior del mismo salía una cruz.

    Santa Margarita escuchó al Señor decir: "he aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres recibo ingratitud, irreverencia y desprecio".
    ACI Prensa

    Tiene usted la posibilidad, oportunidad de asimilar cada día del mes de junio una breve meditación de San Juan Pablo II sobre las letanías del Sagrado Corazón de Jesús. Vaya a esta página




    viernes, 2 de junio de 2017

    Mes de junio, mes del Sagrado Corazón

    San Juan Pablo II ha ofrecido a la Iglesia unas breves meditaciones sobre  las invocaciones de las Letanías del Sagrado Corazón. Dios mediante les ofreceremos una para cada día del mes.

    He aquí la que corresponde al día 1 de junio
    Recemos: 
    1)   Revelación del Amor de Dios
    L.  Divino Salvador, en la conversación con Ni­codemo le hiciste comprender que Dios des­de toda la eternidad concibió el plan de salvar al mundo por la muerte de su Hijo. Le dijiste:
    1.  "Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del Hombre para que todo el que crea, tenga por El vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único" (Jn 3;14 -16).
    2.  En la fiesta de los Tabernáculos dices clara­mente que de tu Corazón "Correrán ríos de agua viva". (Jn 7,38)
    1.  Por eso entregaste tu vida por nosotros en la cruz y dejaste traspasar tu costado.
    2.  Así, tu corazón abierto hace visible tu entrega invisible al Padre en el Espíritu Santo y tu amor por todos los hombres pecadores.
    T   "En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de El". (1 Jn 4,9)
    L.  "Porque Dios es Amor". (1 Jn 4,8)
    T.  "A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único que está en el seno del Padre, El lo dio a conocer". (Jn 1,18)

    He aquí la que corresponde al día 2 de junio
    Recemos:
    2)   Corazón de Jesús, centro del universo
    L.  Hijo eterno del Padre. Tú eres la Palabra que "desde el principio estaba con Dios" (Jn 1,2)
    1.  Tú mismo eres Dios. En ti se reconoce y se ama el Padre.
    2.  Por Ti y en Ti reconoce y crea el Padre todo lo que ama. "Todo se hizo por la PALABRA y sin ella no se hizo nada de cuanto existe".
    (Jn 1,3)
    1.  Tu corazón es imagen del amor creador del Padre; y por tanto, el centro del universo, corona de toda la creación.
    2.  La obra maravillosa del mundo visible: las aguas y rocas, plantas, animales y hombres, inclusive los ángeles encuentran en Ti la unidad y perfección.
    1.  En tu corazón todo el universo se conocerá y se une con Dios; pues, Tú eres el "Primogénito de toda la creación" porque en Ti fueron creados todas las cosas en los cielos y en la tierra...
    2.  Todo fue creado por Ti y para Ti. Tú existes con anterioridad a todo y todo tiene en Ti su consistencia (col 1.16,17). En tu Corazón Dios "ama a todos los seres y nada de lo que existe aborrece" (Ab 11,24).
    1.  Oh Jesús, también nosotros hemos sido cre­ados por el Padre por Ti, llamados de la nada a la  vida.
    T.  Haz que reconozcamos el mundo como repercusión de la PALABRA que Dios pronun­ció en su amor: Tu corazón como centro del universo.





    Enseña San Juan Pablo II
    "El mes de junio está dedicado, de modo especial, a la veneración del Corazón divino. No sólo un día, la fiesta litúrgica que, de ordinario, cae en junio, sino todos los días. Con esto se vincula la devota práctica de rezar o cantar cotidianamente las Letanías al Sacratísimo Corazón de Jesús
    - Las Letanías del Corazón de Jesús se inspiran abundantemente en las fuentes bíblicas y, al mismo tiempo, reflejan las experiencias más profundas de los corazones humanos. Son, a la vez, oración de veneración y de diálogo auténtico. Hablamos en ellas del corazón y, al mismo tiempo, dejamos a los corazones hablar con este único Corazón, que es "fuente de vida y de santidad" y "deseo de los collados eternos". Del Corazón que es "paciente y lleno de misericordia" y "generoso para todos los que le invocan". 

    miércoles, 1 de junio de 2016

    Mes de Junio, Mes del Sagrado Corazón


    El mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Podemos ofrecerles una página donde encontrará para cada día del mes una reflexión de San Juan Pablo II  siguiendo las Letanías del Sagrado Corazón. ¿Por qué no marcar esta página entre los 'favoritos' y volver cada día para la siguiente reflexión? No se arrepentirá.

    El Sagrado Corazón de Jesús


    CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN

    Te saludamos Corazón admirable de Jesús, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos. Te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón, te lo damos y consagramos. Recíbelo y poséelo entero. Purifícalo, ilumínalo y santifícalo para que vivas y reines en él por siempre. Amén.


    jueves, 25 de junio de 2015

    Corazón de Jesús, obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros



    Sagrado Corazón de Jesús


    Está por terminar el mes de junio, mes del Sagrado Corazón. San Juan Pablo II te ofrece para cada día del mes una meditación a partir de una de las invocaciones de las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús. Hoy toca: Corazón de Jesús, obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros

    NUNCA ES TARDE PARA COMENZAR